Derecho Penal II Causas de justificación (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Derecho + Droit - 1º curso
Asignatura Derecho Penal II
Año del apunte 2014
Páginas 10
Fecha de subida 25/10/2014
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Tema 7 Causas de justificación 1. Causas de justificación. Naturaleza y efectos El Ordenamiento jurídico no solo se compone de prohibiciones, sino también de preceptos permisivos que autorizan a realizar un hecho, en principio, prohibido.
En algún caso concreto el legislador permite ese hecho típico, en cuanto hay razones políticas, sociales y jurídicas que así lo aconsejan.
Por la presencia de una causa de justificación, es decir, por una causa de exclusión de la antijuricidad que convierte el hecho, en sí típico, en un hecho perfectamente lícito y aprobado por el Ordenamiento jurídico.
Las causas de justificación no solo impidan que se pueda imponer una pena al autor de un hecho típico, sino que convierten ese hecho en lícito, con todas las consecuencias que ello comporta: a) Frente a un acto justificado no cabe legítima defensa, ya que ésta presupone una agresión justificada.
b) La participación en un acto justificado del autor está también justificada.
c) Las causas de justificación impiden que al autor del hecho justificado pueda imponérsele una medida de seguridad o cualquier tipo de sanción, ya que su hecho es lícito en cualquier ámbito del Ordenamiento jurídico.
d) La existencia de una causa de justificación exime de la comprobación de culpabilidad del autor, ya que la culpabilidad solo puede darse una vez comprobada la existencia de la antijuricidad.
e) El ámbito de las causas de justificación se extiende hasta donde llega la protección normativa del bien que, se permite atacar.
Catálogo de eximentes de la responsabilidad criminal que contiene el ART. 20 del Cp tienen el carácter de causas de justificación: 1. La legítima defensa 2. El Estado de Necesidad 3. Cumplimiento de un deber o el ejercicio legítimo de un derecho.
1 También la ausencia de dolo o imprudencia, el llamado caso fortuito es más bien una causa de ausencia de tipicidad, ya que no se da la relación psicológica mínima que permite en ese ámbito la imputación del hecho.
Elemento objetivo causas de justificación: legítima defensa, ejercicio de un derecho cumplimiento de un deber.
Elemento subjetivo: Que el autor conozca esa situación e incluso que tenga las tendencias subjetivas especiales que exige la ley para justificar su acción.
2. Sistemática Las teorías monistas pretenden reducir todas las causas de justificación a un principio único que algunos ven en la idea de empleo de medios adecuados para un fin lícito, más beneficio que perjuicio, ponderación de bienes. Estas teorías han sido abandonadas ya que utilizan conceptos vagos e indeterminados.
La doctrina dominante actualmente atiende a varios principios generales reguladores, comunes a diversos grupos de causas de justificación de la misma especie o similares en su punto de partida, y las clasifica luego en función de estos principios.
Las causas de justificación se suelen clasificar según predomine en ellas el principio de la ausencia de interés o el principio de interés preponderante. En las primeras el hecho queda justificado porque el titular del bien jurídico afectado por la conducta típica renuncia a la protección jurídica en el caso concreto (caso del consentimiento).
En las segundas el hecho queda justificado porque la lesión de un bien jurídico se produce para salvar otro bien de mayor valor (estado de necesidad).
Estos principios no son los únicos, junto a ellos juegan también un papel importante otros como el de la prevalencia del Derecho, el de proporcionalidad, el de necesidad… 3. Elementos subjetivos de justificación Las causas de justificación tienen elementos objetivos y subjetivos. Para justificar una acción típica no basta con que se dé objetivamente la situación justificante, sino que es preciso, además, que el autor conozca esa situación e incluso, cuando así se exija, que tenga las tendencias subjetivas especiales que exige la ley para justificar su acción.
Por ejemplo, solo puede actuar en legítima defensa quien sabe que se está defendiendo. Exige que el autor actúe para evitar un mal propio o ajeno. Si falta alguno de estos elementos subjetivos, el acto no queda justificado.
2 No actúa por ejemplo en legítima defensa quien mata por venganza a otro sin saber que la víctima estaba esperándolo precisamente para matarlo.
El elemento subjetivo de justificación no exige, por tanto, que los móviles del que actúa justificadamente sean valiosos, sino simplemente que el autor sepa y tenga la voluntad de actuar de un modo autorizado o permitido jurídicamente.
4. El error en las causas de justificación La justificación de una acción solo se da, por tanto, si concurren tanto el elemento subjetivo como el objetivo de la respectiva causa de justificación. La falta de cualquiera de estos elementos determina que el acto siga siendo antijurídico.
Esto puede darse tanto por falta del elemento subjetivo (el autor no quiere actuar conforme a Derecho, pero su acto causa un resultado objetivamente lícito), como por falta del elemento objetivo (el sujeto quería actuar conforme a Derecho, pero el acto que produjo no está objetivamente autorizado por el Derecho).
Tanto en un caso como en el otro nos encontramos ante un error que aunque no afecta a la antijuricidad, puede tener repercusiones en otra categoría del delito (la culpabilidad) o en la determinación de la pena.
El error en las causas de justificación puede referirse a distintos elementos de las mismas y presentar distintas particularidades que conviene examinar por separado.
1. El error sobre los presupuestos objetivos de las causas de justificación.
El criterio de lo razonable para delimitar la justificación real de la putativa. PutativaQue se considera legítimo cuando no lo es.
Uno de los casos en que falta el elemento objetivo es en el supuesto de la creencia errónea en la existencia de los presupuestos objetivos de una causa de justificación: el sujeto creía en la existencia de un hecho que, de haberse dado realmente, hubiera justificado su acción.(el autor disparó porque creía erróneamente que la víctima iba a dispararle).
Para resolver esta clase de error, hay que tener en cuenta sin embargo, que igual que sucede respecto a otros elementos subjetivos del delito (dolo, imputabilidad) también en el ámbito de los elementos subjetivos de las causas de justificación nos ocupamos de tendencias, percepciones subjetivas de la realidad, etc.
Las diferencias entre lo real y lo putativo son, a veces, difíciles de marcar en el caso concreto y dependen de las más diversas circunstancias objetivas y subjetivas.
3 Quién actúa ex ante dentro de los márgenes admitidos socialmente al apreciar el presupuesto de una causa de justificación, actúa justificadamente, aunque luego ex post resulte que su percepción de la realidad fue objetivamente errónea.
Mientras exista causa de justificación, no habrá responsabilidad de ningún tipo y tampoco cabe legítima defensa de la persona sobre la que recae la acción justificada.
La distinción entre causa de justificación y causa de exclusión de la culpabilidad no pueden hacerse sobre una imagen cliché falsa del ser humano.
2. El error sobre los límites y sobre la propia existencia de una causa de justificación.
También puede darse un error sobre los límites de la causa de justificación: el sujeto creía erróneamente que su acción estaba autorizada ( el policía creía que podía disparar contra todo el que pasara un semáforo en rojo) o un error sobre la existencia de la causa de justificación misma (creer que cabe defender la Patria organizando un grupo paramilitar para la guerra sucia contra el terrorismo o para dar un golpe de Estado.) En ninguno de los dos casos de error expuestos se da el elemento objetivo de la respectiva causa de justificación (legítima defensa, ejercicio de un derecho o cumplimiento de un deber).
Error de prohibición.
3. El tratamiento de la ausencia del presupuesto subjetivo de la causa de justificación.
El caso inverso se da cuando falta el elemento subjetivo de justificación, aunque objetivamente exista una situación justificante.
El autor dispara contra su enemigo sin saber que éste le estaba esperando para matarlo. El hecho es antijurídico. Castigar la tentativa.
5. Justificación incompleta y atenuación de la pena La antijuricidad es una categoría del delito que puede ser graduada, es decir, admitir diversas valoraciones desde el punto de vista de su gravedad. Normalmente, la mayor o menor gravedad de la antijuricidad de un hecho se tiene en cuenta en la configuración del tipo de injusto específico de un delito; matar con alevosía convierte el homicidio en asesinato. 138-139.
Otras veces, las diversa gravedad de la antijuricidad se refleja en una simple circunstancia modificadora de la responsabilidad agravante o atenuante, o en un tipo cualificado o privilegiado derivado del tipo básico, lo que, o bien incide en las reglas para la determinación de la pena dentro del maro penal correspondiente al delito cometido o bien constituye un marco penal propio.
4 Las causa de exclusión de la antijuricidad solo excluyen ésta cuando se dan completos todos sus elementos, objetivos y subjetivos. La ausencia de uno de ellos o el exceso en el ejercicio de la causa de justificación pueden incidir sin embargo, atenuando del juicio global sobre el merecimiento de pena del hecho, bien porque disminuyen el desvalor de la acción, bien porque disminuyen el desvalor del resultado, que constituyen la base del juicio de antijuricidad.
La justificación incompleta y la putativa pueden dar lugar a una atenuación, o a una exención absoluta de la pena.
El Código penal recoge esta idea de un modo general para todas las eximentes en el ART. 68: 1. Cuando no concurran todos los requisitos necesarios para eximir de responsabilidad en sus respectivos casos.
Este artículo prevé para estas eximentes incompletas la aplicación de la pena prevista para el delito rebajada en 1 o 2 grados.
Cuando la exención incompleta venga de una causa de justificación y se deba a un supuesto de error de prohibición, será preferente la aplicación del ART. 14,3 La exención incompleta queda reservada para los casos en que falte algún elemento no esencial. Los casos en los que se dé la situación objetiva justificante pero el sujeto no lo sepa, deben tratarse como una tentativa con su correspondiente régimen de atenuación de la pena.
La Legítima defensa. ART. 20,4 A) Fundamento y naturaleza La naturaleza de la legítima defensa como causa de justificación parece fuera de duda.
En medida que ésta sea respuesta proporcionada a una agresión injusta, no cabe duda de que, cualquiera que sea la actitud anímica del que se defiende, existe una auténtica causa de justificación que legitima el acto realizado.
En la medida en que puedan operar eficazmente otros mecanismos jurídicos protectores, el derecho de la defensa cede. No hay pues un principio de prevalencia del Derecho a toda costa frente a la injusta agresión y, en todo caso, ese principio tiene que ser compaginado o matizado por otros principios informadores de las causas de justificación, como el de proporcionalidad, ponderación de intereses, valoración de deberes, etc.
5 A veces es difícil distinguir dónde terminan los límites de la justificación y comienzan los de la exculpación.
La legítima defensa se plantea sobre todo en el homicidio y en las lesiones.
Se ha de aplicar la legítima defensa cuando no hay otra alternativa, de lo contrario el bien jurídico que se está protegiendo sería gravemente herido.
B) Requisitos Según el ART. 20,4, para que pueda apreciarse una legítima defensa es necesario que se den los siguientes requisitos: 1. Agresión ilegítima. Este requisito es el presupuesto de la legítima defensa y lo que la diferencia de otras causas de justificación. También para la eximente incompleta es un requisito esencial: con él puede darse la justificación incompleta aunque falte alguno de los otros; sin él, no.
Ahora bien, tanto la acción como la omisión deben ser agresiones dolosas, es decir, el ataque al bien jurídico debe ser intencional; por lo que frente a lesiones o puestas en peligro simplemente imprudentes no cabe legítima defensa, aunque sí estado de necesidad.
La agresión ha de ser en todo caso ilegítima- antijurídica. Debe darse una efectiva puesta en peligro de bienes jurídicos defendibles, que con la agresión estén en verdadero riesgo inminente de ser lesionados.
Respecto a los bienes jurídicos que pueden ser defendidos y cuya agresión constituye, por tanto, el presupuesto de la legítima defensa, el artículo 20,4 menciona expresamente los bienes cuando el ataque a los mismos constituya delito o falta y los ponga en peligro grave de deterioro o pérdida inminentes. Bienes jurídicos como la morada y dependencias o bienes jurídicos individuales como la vida la integridad física, la libertad o el honor.
Los bienes jurídicos comunitarios no pueden ser objeto de la legítima defensa aquí tratada, porque existen otros mecanismos de defensa jurídica a los que hay que recurrir para hacerla efectiva.
La agresión antijurídica ha de ser típica, ha de constituir el tipo injusto de un delito.
Solo la agresión constitutiva del tipo de injusto de un delito o falta puede tener la entidad suficiente como para justificar la defensa. Limitar el principio de prevalencia del Derecho. No permitiendo la defensa legítima nada más que frente a agresiones muy graves a bienes jurídicos muy importantes.
6 La agresión ha de ser REAL. No basta con quien se defienda crea que lo hace si la agresión solo existe en su imaginación. La defensa putativa frente a una agresión no existe realmente solo puede dar lugar a una causa de exculpación por error de prohibición, si el error era vencible, o a una atenuación de la pena si el error era vencible.
La agresión ha de ser además PRESENTE O ACTUAL. No cabe, pues, apreciar la legítima defensa cuando la agresión ha cesado o aún no ha comenzado. EXCESO EXTENSIVO. Impide apreciar la legítima defensa. Se pude confundir con un acto de venganza.
Lo mismo hay que decir cuando la agresión no se ha iniciado aún. La llamada DEFENSA PREVENTIVA no se basa en una agresión, sino en una predicción, y no constituye por lo tanto, legítima defensa.
DOLOSA TÍPICA ANTIJURÍDICA REAL ACTUAL 2. Necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión.
La necesidad de defensa. Que solo se da cuando es contemporánea a la agresión y que persiste mientras la agresión dura, siempre que sea, además, la única vía posible para repelerla o impedirla.
La racionalidad del medio empleado. Que exige la proporcionalidad, tanto en la especie como en la medida, de los medios empleados para repeler la agresión. Es preciso que se adecue a la entidad de la agresión, de lo contrario no habría justificación plena.
7 3. Falta de provocación suficiente por parte del defensor.
Habrá que entender que solo cuando la agresión es la reacción normal a la provocación de que fue objeto el agresor se podrá denegar la legítima defensa. No debe apreciarse legítima defensa, sin embargo, cuando la agresión fue provocada intencionalmente para luego invocar legítima defensa.
2. El estado de necesidad El estado de necesidad justificante, que surge de la colisión de dos bienes jurídicos de distinto valor, cuando se opta por el sacrificio del bien de menor valor para salvar el de mayor valor. Por ello se dice que en estos casos es fundamental aplicar el criterio de ponderación de bienes. Pero junto a esta forma de estado de necesidad, habrá otra que sería meramente exculpante, presidida por el principio de no exigibilidad de un comportamiento distinto y que se daría cuando los bienes en conflicto fueran de igual valor.
A) Presupuestos La situación de necesidad que da origen a la eximente: sin ella no puede darse esta causa de justificación, ni completa ni incompleta. El ART. 20 habla de estado de necesidad pero no define en qué consiste éste.
El estado de necesidad es una situación de conflicto entre dos bienes jurídicos, en la que la salvación de uno de ellos exige el sacrificio de otro. Ello supone que el bien jurídico que se trata de salvar esté en inminente peligro de ser destruido. Este peligro ha de ser real y objetivo.
Es preciso además que la realización del mal o la infracción del deber que el sujeto realiza para evitar un mal a sí mismo o a un tercero sea el único camino posible para conseguir la meta salvadora.
La evitación del mal que amenaza al bien jurídico solo puede ser conseguida realizando otro mal. En el caso de que el peligro que se trata de evitar amenace a bienes jurídicos “ajenos” se habla de auxilia necesario.
B) Requisitos. ART 20.5 1. Que el mal no sea mayor que el que se pretende evitar.
De acuerdo con la redacción legal, el estado de necesidad puede darse tanto en caso de conflicto entre bienes desiguales, como entre bienes iguales. Ello obliga a realizar, en un primer nivel, una comparación entre los males: el que amenaza producirse y el que se realiza.
Ponderación de bienes 2. Que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionadamente por el sujeto 8 3. Que el necesitado no tenga, por su oficio o cargo, obligación de sacrificarse.
Otras causas de justificación 1. El actuar en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo. Especial consideración de la obediencia debida.
ART. 20, 7 es quizá la que más claramente tiene el carácter de causa de justificación y hasta cierto punto, es una declaración superflua, pues igualmente tendrían valor justificante aunque no se menciona expresamente en el catálogo de las eximentes.
Uso de la violencia por parte de la autoridad. Empleo de la violencia por parte de la autoridad o sus agentes que puede provocar lesiones e incluso la muerte del que la padece. La gravedad de este hecho ha llevado a la doctrina y a la jurisprudencia a señalar unos límites con la idea de evitar todo exceso o desviación de poder. Estos límites son la necesidad racional de la violencia y su adecuación proporcional al hecho.
Las vías de hecho. Cualquier tipo de realización del propio derecho, ejercitado fuera de los cauces legales, es antijurídico. ART 455 realización arbitraria del propio derecho con violencia, intimidación o fuerza en las cosas y en principio, cualquier acto de tomarse la justicia por su mano.
El ejercicio profesional. A veces en el ejercicio de determinadas profesiones obliga el cumplimiento de deberes o la realización de actos que no estarían justificados fuera del ámbito profesional.
La obediencia debida. El cumplimiento de una orden de contenido lícito no plantea ningún problema.
2. El consentimiento El consentimiento es la única causa de justificación no citada expresamente entre las eximentes del art. 20.
Se trata de aquellos casos en os que el Ordenamiento jurídico reconoce al titular una facultad dispositiva sobre el bien jurídico.
Consentimiento expreso o tácito en algunos tipos penales específicos hace que se le considere más como una causa de exclusión de la tipicidad que como una causa de justificación.
9 Requisitos. Tanto si se trata de una causa de exclusión de la tipicidad como si es una causa de justificación, el consentimiento del titular del bien jurídico debe quedar claramente manifestado, aunque nos siempre ha de ser expreso. Cabe también el consentimiento tácito en aquellos casos en los que una previa relación de confianza, basada en la gestión de negocios, relación de vecindad, etc.
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