7. El ideal de la pobreza y las herejías (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Historia Medieval
Año del apunte 2014
Páginas 4
Fecha de subida 25/10/2014
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Primer trimestre

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VII. EL IDEAL DE LA POBREZA Y LAS HEREJÍAS 1) El cristo desnudo Nos situamos a la primera mitad del siglo XI cuando mucha gente de occidente sufre la ‘‘llamada de Cristo’’ que les incita a llevar una vida cristiana, es decir, una vida como la que llevo a cabo Cristo y sus seguidores. La experimentan tanto hombres de religión como los laicos, hombres y mujeres. Hasta ese momento esta llamada la habían experimentado los monjes (monachus) que vivían cristianamente de forma ideal. A partir del siglo XI también querrán vivir cristianamente tanto ricos como pobres, iletrados, mujeres y hombres. Todos sienten la llamada de Cristo y quieren vivir cristianamente (es una especie de obsesión que los apodera). La fuente esencial para esta vida cristiana son los evangelios, que se convierten en el modelo de vida. Lo que ellos llamaran ‘‘la verdadera vida apostólica’’, es decir, la forma de vida de Cristo y sus seguidores, así como es explicada en los cuatro evangelios. Esta se basara en: la vida en común, compartida; la predicación; y la renuncia de los bienes, es decir, la opción por la pobreza. Ésta última es una ‘pobreza evangélica’, una forma de vida que significa ‘‘seguir desnudos al Cristo desnudo’’.
Cuando hablan y revindican el vivir pobre como vivió Jesús, es una concepción particular de la pobreza. Es una pobreza material, una pobreza literal a la que se describe en los evangelios. No es una pobreza espiritual, que se rechaza totalmente sino que no es una renuncia metafórica sino totalmente literal y material. Es el pauperes cum Lazaro en contra de los pauperes cum Petro. Esta pobreza tiene una dimensión material de renuncia de los bienes, y una dimensión moral. La pobreza es buena porque te acerca a Dios, y Dios es la verdadera riqueza. La riqueza aleja de Dios, al pensar con los bienes y no con Dios, por lo que es la verdadera pobreza. Por tanto, aparece una idea de pobreza totalmente distinta a la del amor cortés, ahora positiva, mientras que la riqueza ahora es considerada un vicio.
Las raíces de esta idea, esta reivindicación de la pobreza ya es antigua y la encontramos en los profetas del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, Jesús de Nazaret también engancha esta concepción y la vincula mucho con su mensaje. El Dios de los cristianos es el único de la humanidad que es pobre, y además sobretodo viene a dirigirse y a transmitir su mensaje a los pobres.
2) Los verdaderos pobres Es un movimiento con unas aspiraciones reformadas con unos protagonistas que son laicos y que empiezan a militar, a vivir activamente la vida cristiana y a ser responsables personalmente. En toda Europa encontramos comunidades que se dedican a predicar la religión cristiana, laicos y sobre todo mujeres, es un fenómeno totalmente nuevo.
Durante el primer medio siglo (1000 – 1050) tienen el soporte de la Iglesia y del obispo de roma, que en ese momento inicia una gran revolución.
Estas aspiraciones implican la proclamación de la cristiandad ideal, y de la Iglesia ideal, que contrarresta la cristiandad y la iglesia reales. Se postula un ideal de cristiano y de Iglesia extraído de los escritos de los apóstoles que se acaba comparando con la realidad del momento, y se observa que no corresponden. Así se inicia una crítica moral a los vicios del clero y de la Iglesia, que se refleja en la parroquia y en el sacerdote del pueblo. Es una Iglesia que desea ser cada vez más poderosa y rica, es arrogante y corrupta. La Iglesia que observa Boccaccio en su libro, y que refleja la actitud crítica que nace en la época a través de esta comparación, en sus inicios una crítica moral.
3) La radicalización herética Los que siguen esta vida cristiana pasan a ser considerados herejes (herejes: cristianos que faltan a la religión, para ser hereje es necesario ser cristiano). La actitud crítica da un salto radical y sus aspiraciones se radicalizan y no se quedan en una simple crítica moral. También ahora rechazan a los sacerdotes (no es necesario un intermediario entre Dios y el hombre, antisacerdotismo), que significa un rechazo a la institución de la Iglesia, un ataque frontal. De la misma forma se rechazan buena parte de los sacramentos (sólo el bautismo, que nos hace entrar en la comunidad, pero no es necesario un sacerdote para hacerlo), y los dogmas, atacando a las ideas principales de la Iglesia cristiana. Cuando se radicaliza esta actitud de crítica inicial, se origina la herejía vista como un ataque frontal a la Iglesia. Este cambio se produce entre 1050 y 1100.
En estos años se dan cuenta que la Iglesia real no seguirá el camino que ellos quiere seguir, que van a perder su apoyo, y se crea una sensación de frustración que conllevará a esta radicalización. Son los años que el obispo de roma empieza a formular el ideal del papado de Roma como ‘el primero’.
Aparecen oleadas entre 1100 y 1140 de predicadores itinerantes, predicadores con sus seguidores como Enrique de Lausena, Pedro de Bruis, Arnoldo de Brescia… que aparecen en todas partes de Occidente. Los herejes son consistentes con los escritos y critican al papado como violento, avaricioso, sanguinario, etc. Muy lejos de ser apostólicos. Circa 1140, se pasa de los grupos dispersos a verdaderos movimientos herejes a gran escala. Población es que se reúnen entorno de varios predicadores y hasta el 1200 será el gran momento de difusión de las herejías. Hay tres zonas muy importantes: norte de Italia, sud de Alemanía y Renania. En muchas zonas, las herejías consiguen incluso expulsar prácticamente a la Iglesia católica, de forma que vemos como el papado pierde el control de muchas zonas del occidente.
Hablamos de movimientos masivos, bien organizados, liderados por estos hombres que siguen de forma perfecta la vida cristiana. Se crean nuevas Iglesias, nuevos dogmas y se consideran a ellos mismos los verdaderos cristianos, que viven la verdadera pobreza, y se alejan de la Iglesia católica. Herejías hay muchas pero en la gran oleada hay dos grupos muy importantes y de gran difusión: los valdenses, creados por Pedro de Valdo, llamados también Pobres de Lyon, y los cataros. Los valdenses se inician como los demás, con la crítica moral y lentamente la traspasan a una radicalización de su actitud crítica respeto a la Iglesia. Son de los pocos herejes que han sobrevivido hasta hoy en día. Hay comunidades importantes de valdenses y los protestantes observan en Pedro de Valdo su predecesor. Por otro lado, encontramos los cátaros (albigenses) que son los más extremos y por tanto no reflejan claramente el conjunto de los herejes. Los cataros crean una nueva Iglesia, un nuevo dogma, etc. mucho más radical y con el cristianismo originario muy presente. Los cataros son los más exóticos entre los herejes: defienden un dualismo entre un poder maligno y un poder benigno, que no tienen nada que ver con lo católico. Sacan esta idea del dualismo de otra secta herética del oriente (s. X), los bogomilos, unos dualistas extremos, con los que los cataros entran en contacto y trasportan estas ideas a Occidente.
4) La reacción Tenemos Occidente inundado por estas herejías, por lo que el papa de Roma y la Iglesia romana se encuentra en un momento delicado. Los protagonistas de la reacción no son ni los poderes laicos o eclesiásticos locales porque están totalmente paralizados por los herejes. En muchos casos, los mismos poderosos laicos están implicados o sus familiares en alguno de los movimientos. Por su lado, los monjes, sacerdotes o abales locales tampoco pueden hacer nada porque no tienen ningún peso ni credibilidad en el pueblo. Al parecer no hay nadie capaz de parar los herejes, hasta que Inocencio III (1198 – 1216) centra sus esfuerzos en elaborar una ofensiva en contra de la herejía, consciente del gran problema. Esta ofensiva tomara tres direcciones, que se combinan entre ellas:  Reformar: Replantean la doctrina y la disciplina de los hombres de la Iglesia, y sobre todo de los sacerdotes que tienen mayor contacto con los laicos. Para llevar a cabo esta reforma se convoca el Concilio Lateranense IV en 1215, donde se pone sobre la mesa este camino ofensivo contra la herejía. Observamos así la importancia del tema, y como Inocencio III pretende cambiar radicalmente la actitud del sacerdotico: se prohíbe beber, saciarse a comida, fornicar, los vicios, el juego, etc.
 Perseguir: Vamos a reformar nuestro clérigo para que pueda enfrentarse al hereje, y además vamos a crear todo un programa de persecución. El Papa pide ayuda al rey de Francia (1109 – 1229) y se hace la cruzada albigense con la que se aniquilan a los herejes  el rey se beneficia porque conquista el sud. La cruzada supone una aniquilación horrible de inocentes. Además se crea un sistema institucional para perseguir a los restantes herejes, la Inquisición.
 Misionar: Mediante la palabra y la predicación se quiere conseguir que los herejes vuelvan a la Iglesia católica. Similarmente a los herejes empiezan a predicar, y pretenden controlar a los herejes ganándolos en su mismo terreno. Inocencio III se dedicará a buscar grandes virtuosos para llevar a cabo esta tarea.
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