Tema 4. El medio ambiente urbano (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Psicología - 3º curso
Asignatura Psicologia Ambiental
Año del apunte 2015
Páginas 6
Fecha de subida 22/07/2017
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Psicología Ambiental su distintividad arquitectónica o social, lo que viene a decir que cuanto mayor es la identidad que tenga el elemento y más gente transite por él, más probabilidad tiene de ser reconocido.
En un trabajo más elaborado, Appleyard (1976) encontró tres atributos relacionados con el recuerdo de los edificios: • • • 5.
La distintividad de la forma, que se componía a su vez de un conjunto de dimensiones tales como: movimiento alrededor del edificio, contorno, tamaño, complejidad de la forma, calidad y conservación de los materiales.
La visibilidad, que se medía con tres dimensiones: la intensidad o número de personas que pueden verlo desde diferentes puntos, la significación o presencia en los puntos de decisión y en los de transición en el sistema de circulación de la ciudad, y la inmediatez o distancia a la que se encuentra de las vías públicas.
Uso y significación simbólica. Este atributo se medía a su vez con otros tres componentes: su intensidad de uso, su singularidad funcional y su significado social, político, económico, estético o histórico.
Deambular por la ciudad Entre las funciones de los mapas cognitivos se encuentra la de dirigir la acción. Se han tratado diversos temas sobre cómo los mapas cognitivos influyen en el deambular por el espacio, pero en los que más se ha venido trabajando han sido en wayfinding y “usted está aquí”.
Ø “Wayfinding” u orientación Puede entenderse por wayfindings (orientación durante el desplazamiento) una función adaptativa que permite moverse a través del ambiente con eficacia para encontrar los lugares a los que se dirige un individuo. Se trata de conocer cuáles son las informaciones almacenadas a las que se recurre para resolver un problema, qué rutas, qué tipo de transporte, etc., se usan para realizar con éxito un desplazamiento.
Cuando se traslada uno a través de la ciudad la orientación se deposita mayoritariamente en los mojones y en las intersecciones. La calidad del mapa cognitivo que tenga la persona sobre el lugar por el que transita influirá en la orientación, pero también ésta será afectada por la composición paisajística del ambiente. Gärling, Book y Lindberg (1986) reconocieron tres características que afectan a la orientación: • • • Ø La diferenciación: grado en que las partes del ambiente parecen lo mismo o son diferentes El grado de acceso visual: extensión a las diferentes partes del ambiente que pueden ser vistas desde otro punto panorámico La complejidad del trazado espacial: refleja la cantidad y dificultad de la información que debe ser procesada sobre el ambiente para moverse alrededor del mismo “Usted está aquí” Los mapas o planos son las herramientas más frecuentes que se utilizan para orientarse en el espacio. Entre los muchos tipos diferentes, existe el que puede denominarse “Usted está aquí”. Por lo general, estos mapas se sitúan a la entrada de las instituciones (museos, hospitales, campus universitarios, etc.), cuya función es situar al transeúnte en el espacio y facilitarle la toma de decisiones de acuerdo con el lugar al que se dirige. No obstante, en muchas ocasiones estos mapas no cumplen la función para la que fueron diseñados o se hace difícil orientarse a partir de ellos.
La investigación empírica ha permitido establecer una serie de estrategias que afectan tanto a la organización interna como el lugar donde se sitúa el plano, y evita los errores que en muchas ocasiones produce la mala disposición: 1) Cuando alguien va a utilizar un mapa se supone que puede establecer una correspondencia punto a punto entre el mapa y el ambiente representado. Para poder entender la correspondencia hay que identificar al menos dos puntos conocidos en el terreno e identificarlos en el mapa; si esto es posible se está en condiciones de relacionar cualquier objeto en el ambiente. Si se sitúa el mapa cerca de zonas asimétricas, se facilitará la localización.
2) La disposición de los mapas es fundamental para evitar errores o dudas en el visitante. Éstos deben estar paralelos al terreno, correspondiéndose la derecha del mapa con la derecha del terreno. Cuando el mapa se sitúe de forma vertical, hay que pensar que el usuario tiene que hacer un esfuerzo mayor para reconocer la correspondencia entre el ambiente y el mapa.
Tema 4. El medio ambiente urbano 1.
Ciudad, dimensión y contraste La ciudad es una construcción social, fruto de la convivencia y la distribución del espacio entre personas, en un momento histórico, social y psicológico en cierto modo único. La ciudad occidental moderna surgió como consecuencia del rápido Página | 21 Psicología Ambiental crecimiento de la concentración humana durante la industrialización masiva en la segunda mitad del siglo XIX en Europa, y en el primer tercio del siglo XX en Norteamérica. En los albores del siglo XXI, la ciudad modernista del acero y el automóvil ha derivado en un nuevo modelo fragmentario, multicéntrico y multiétnico. La economía post-industrial, la marcha imparable de los sistemas de comunicación y la crítica a los fundamentos mismos de la ciencia de los siglos anteriores, apuntan a la aparición de nuevas formas de relación social que tienen su asiento en la ciudad post-moderna. Es decir, la característica básica de la ciudad es la dimensión especial que cobran los fenómenos sociales en su seno.
Primero, las personas hacen las ciudades. Luego, las ciudades hacen a las personas.
2.
Teoría social de la ciudad El pensamiento sobre la ciudad nació con la gran explosión urbana de la etapa industrial en Europa, durante el siglo XIX, que contempló un cambio radical en los estilos de vida y en las relaciones entre individuos respecto a siglos anteriores.
Ø La ciudad modernista: Escuela de Berlín La contraposición entre ciudad y mundo rural es central para la teoría social urbana desde sus comienzos (Ferdinand Tönnies). La ciudad es un agrupamiento humano dentro de unas características demográficas y espaciales que imposibilitan el conocimiento directo entre sus habitantes, tal y como es usual en un ambiente rural. La ciudad occidental es un producto histórico que Max Weber remonta hasta la ciudad medieval, en la que la nueva figura del mercado se convierte en el centro de actividades y relaciones sociales. La racionalidad de la compra-venta se impone sobre la tradición y la costumbre en aras de un beneficio mutuo, haciendo al individuo más libre para ser él mismo y decidir sobre su propia suerte y la de sus conciudadanos.
El salto cualitativo más importante es descrito por Marx y Engels durante la gran transformación social que sigue a la industrialización inglesa del siglo XIX. La nueva capacidad de producción en masa necesita una mano de obra numerosa y las ciudades se inundan de campesinos emigrados en busca de oportunidades. Lo que encuentran, sin embargo, es una explotación laboral elevada, condiciones míseras de vida, hacinamiento, insalubridad, etc. La nueva ciudad configura una personalidad urbana peculiar, a la que George Simmel denominó actitud indiferente o hastiada (blasé). Debido a la rapidez y el anonimato, la interacción es fría y distante, utilitarista y sin implicaciones afectivas.
Se genera una actitud de reserva y desconfianza, que afianza el carácter indiferente y el desinterés hacia los demás.
Milgram (1970) propone la idea de sobrecarga cognitiva como base psicológica para la personalidad racionalista y fría del urbanita. Debido a la capacidad limitada de nuestro sistema cognitivo, la atención debe centrarse en los estímulos relevantes, estableciendo prioridades de cara a la resolución de las actividades en marcha. Tanto Simmel como Milgram creen que la actitud de indiferencia es el producto de una mente que se adapta a un ambiente difícil, potenciando la actitud intelectualista y racional como defensa.
Lofland (1973) describe la ciudad como un mundo de extraños y recupera los aspectos positivos de la versátil adaptación a los distintos ambientes. La diferencia entre ámbito urbano y rural no radica tanto en el tamaño como en la presencia constante de extraños. El urbanita se ha acostumbrado a caminar y convivir entre desconocidos, y lo extraño resulta más bien encontrarse con un conocido en determinados lugares. La superficialidad en el trato es preferida conscientemente, como se aprecia en las relaciones entre familiares extraños, personas a las que conocemos de vista, etc. Las personas aprenden a tratarse de la forma menos implicada posible, a partir de rasgos de la apariencia o del lugar en que se encuentran.
La perspectiva de los escenarios de conducta brinda una última posibilidad de explicación para la psicología del urbanita. En las localidades pequeñas, la densidad de individuos es relativamente menor y los escenarios están generalmente infrasaturados. Hay menos gente de la necesaria para desarrollar los programas de cada escenario, por lo que los individuos se implican más con el mantenimiento del programa y del escenario, trabajan más y asumen más responsabilidades. En el polo opuesto, la elevada densidad urbana crea escenarios sobresaturados, en los que las actividades de los programas se dificultan mutuamente. La motivación y el sentido de responsabilidad son menores y es probable que la gente muestre formas de identificación vicarias o indirectas.
Ø La Ecología Humana: Escuela de Chicago Robert Park (1925) concibe la ciudad como un ecosistema natural (social) donde individuos y grupos compiten por recursos limitados en un medio orientado a un equilibrio inalcanzable en la explosión urbana del momento (el Chicago de los años 20). La estructura social se asienta sobre la distribución de los grupos en el espacio, fuente fundamental de conflicto (ej.: lucha por espacios prioritarios). La estructura social no es causa, sino que viene a legitimar la distribución en el espacio.
Página | 22 Psicología Ambiental Toda ciudad se presenta dividida en áreas menores (barrio comercial, áreas residenciales, zonas bohemias, etc.), que incluyen cierto tipo de población, costumbres o actividades. La formación de las áreas se produce “naturalmente”, sin planificación alguna, y lo que surge en principio como expresión geográfica se transforma en un conjunto humano con sentimientos, tradiciones e historia propia. Ernest Burgess sugería que la ciudad crecía en forma de anillos concéntricos, donde al distrito comercial central le suceden diversas áreas industriales y zonas residenciales para distintos tipos de población.
El ideal de ciudad se centra en la vida comunitaria, pues las pequeñas comunidades mantienen el estilo de vida tradicional y favorecen la aparición de formas de control social informal no planificado. El vecindario, por ejemplo, conserva así formas de solidaridad pre-industriales dentro de la caótica gran ciudad. Wirth (1938) explica el desarrollo urbano a partir de los conceptos de tamaño, densidad y heterogeneidad social. La ciudad es un asentamiento relativamente grande, denso y permanente de individuos socialmente heterogéneos. El mero hecho del número elevado de individuos impide el conocimiento personal directo característico de la pequeña comunidad, generando el carácter racional, menos afectivo y más utilitarista que caracteriza la actitud blasé.
Ø La ciudad post-moderna: Escuela de Los Ángeles Las grandes ciudades están cambiando ante nuestros propios ojos, mientras muchos permanecemos ignorantes y seguimos observándolas con teorías heredadas de los estudios clásicos, anclados en una práctica urbana que está siendo superada por los acontecimientos. Estas nuevas realidades exigen nuevos conceptos y marcos políticos y éticos para entenderlas, prevenir sus defectos y abundar en sus virtudes. Se justifica así el concepto de post-metrópolis, que tiene como referente teórico fundamental los trabajos de la nueva Escuela de Los Ángeles. La post-metrópolis está estrechamente relacionada con la post-industrialización y la globalización económica, incluyendo los procesos de deslocalización y relocalización (que han desplazado la industria contaminante hacia ciudades de las denominadas “economías emergentes”), así como la flexibilización del trabajo gracias a la informatización, el trabajo a distancia y la movilidad laboral.
Por contraposición con el modelo clásico de anillos concéntricos, Dear (2000) analiza el crecimiento urbano como una rejilla no jerárquica, una ciudad fragmentada, sin centros, que crece de un modo un tanto azaroso. No hay una concentración humana o de actividades, sino parcelas agregadas y distantes, ocupadas por barrios residenciales, áreas de ocio, áreas comerciales, barrios étnicos, parques empresariales y tecnológicos, etc. Soja (2001) analiza la metrópolis a partir de 6 nuevos modelos de urbanización: • • • • • • 3.
Flexcity, metrópolis industrial post-fordista (movilidad laboral, tecnociencia) Cosmópolis, la nueva jerarquía de ciudades protagonistas de la economía globalizada (NY, Londres, Tokio) Exópolis, crecimiento suburbano alejado del centro e incluso de la propia ciudad vecina (ej.: edge cities) Metropolaridades, incremento de la polarización y la desigualdad social en las ciudades emergentes Archipiélagos carcelarios, las ciudades fortaleza, ciudades exclusivas diseñadas para evitar todo contacto exterior inseguro Simcities, la ciudad del simulacro, réplica tematizada de las lujosas zonas residenciales norteamericanas o actualización turística de los centros históricos europeos Estrés, densidad y ayuda Ø Estrés urbano El modelo psicológico del estrés ha sido empleado para explicar las reacciones de los individuos ante una serie de factores ambientales urbanos no deseados. No se trata de intensidad o sobrecarga de estimulación, sino de que algunos estímulos tienen una significación amenazante para el individuo, así que debe reaccionar para superarlos. Se sugiere que en la ciudad el número de estresores es mayor que en las áreas rurales (ej.: delincuencia, ruido, contaminación, hacinamiento, etc.), el ritmo de vida es más acelerado y estresante y el urbanita está sometido a más demandas ambientales inconvenientes (ej.: tiempo empleado diariamente en el transporte urbano).
Halpern (1995) señala algunos efectos paradójicos. Por ejemplo, frente a los datos que muestran la relación entre contaminación atmosférica y salud mental, los datos sobre el ruido muestran que por sí mismo no produce consecuencias negativas. El estrés se deriva de una activación inespecífica y de un etiquetado o atribución de la causa. La fuente del ruido es fácilmente identificable, vinculándose correctamente la irritación con la fuente; así, las reacciones de afrontamiento pueden ser muy adaptativas. Sin embargo, la atribución causal en la irritación derivada de estresores como la contaminación o el clima fallan, y es probable que los mecanismos de afrontamiento no sean los apropiados, encontrándose consecuencias negativas más marcadas.
Página | 23 Psicología Ambiental De todos modos, las reacciones de estrés dependen del nivel de adaptación previa del individuo, del tiempo de residencia en el lugar o del nivel óptimo de estimulación que requiere el individuo. En contrapartida, la continua exposición ante estresores hace que el urbanita disponga de estrategias de afrontamiento y de una mayor tolerancia.
Ø Densidad urbana y patologías sociales La relación entre densidad y patologías sociales es una de las hipótesis más clásicas de la sociología urbana, aunque nunca ha sido convincentemente demostrada. Para Bechtel (1997), los resultados no están claros por la existencia de problemas en relación con la denominada falacia ecológica: que las variables se encuentren relacionadas geográficamente no indica que haya una relación causal en el nivel individual. De la investigación empírica se puede concluir que (Krupat, 1985): • • • Ø La densidad elevada es una condición estresora, aunque la persona tenga capacidad para adaptarse de diversos modos Los efectos de la densidad y la pobreza no son independientes, sino interactivos La densidad sólo es una de las posibles causas de las patologías urbanas. En algunos casos, el aislamiento tiene un efecto estresor sobre el individuo.
Conducta prosocial en la ciudad En general, la ciudad se identifica con una reducción de los comportamientos de ayuda. Gifford (2007) sostiene que las condiciones climáticas extremas (mucho calor en verano, mucho frío en invierno), el ruido elevado, un mayor número de personas presentes en la situación y algunos factores del diseño urbano, están relacionadas con la reducción de los comportamientos de ayuda. Las causas pueden ser varias: sobrecarga, miedo a los extraños, carácter del urbanita, difusión de la responsabilidad, etc. No obstante, en la ciudad se presta más ayuda a individuos de apariencia desviada, y la falta de apoyo se refiere a los extraños, no a los amigos.
4.
La ciudad del miedo Ø Delincuencia urbana La delincuencia muestra una gran variación en distintas zonas de la ciudad. El área criminal es aquella en la que es mínimo el control informal sobre el comportamiento, y es máxima la exposición a la influencia de los delincuentes, los cuales tienen más probabilidades de éxito. Bratingham y Bratingham (1991) exponen un modelo racional del delincuente, según el cual las dimensiones subyacentes a los mapas cognitivos de los delincuentes son la familiaridad con el lugar, la posible estrategia a seguir y la facilidad o dificultad para el éxito del delito. Por tanto, el delito es más frecuente en áreas de comercio (mayor disponibilidad de objetivos, accesibilidad a la zona sin levantar sospechas, relativo anonimato), en intersecciones de calles (hay más rutas de escape), o en espacios pobremente iluminados.
Taylor (1987) concluye que ocurren más delitos donde hay más oportunidades (según el tipo de área y de usos) y un coste menor (control formal e informal reducido).
Ø Lugares peligrosos y miedo al delito El miedo aparece cuando se tiene información sobre un crimen cercano, por experiencia directa o vicaria a través de conocidos o de los medios de comunicación. Desde un modelo de control ambiental, el individuo sopesa los factores de riesgo y las posibilidades de afrontamiento (fuerza propia, presencia de apoyos) en un proceso valorativo que puede concluir con el sentimiento de miedo o con la reacción de evitación del lugar.
Según Corraliza (1996) los lugares temidos no coinciden, en gran medida, con los lugares en que ocurre el delito. Un lugar peligroso es un escenario que la persona asocia con posibles actividades delictivas o marginales, en ausencia de posibles apoyos sociales. Determinados rasgos ambientales son característicos de estos lugares: el deterioro ambiental (como signo de la posible presencia de ofensores potenciales, de aislamiento y falta de apoyos), la ausencia de apoyos informales, los espacios con configuraciones de misterio (disminuyen el dominio visual sobre el lugar y crean refugios para un posible delincuente), etc.
En síntesis, un lugar se puede considerar peligroso por diversas razones: • • • Ø Porque el individuo intuya o adivine la presencia de un ofensor potencial Porque las condiciones ambientales así se lo sugieran Porque la soledad o el abandono despierten en el individuo sensaciones de aislamiento y falta de apoyo social El diseño anti-delito Página | 24 Psicología Ambiental La presencia de actividades delictivas y marginales se ve facilitada gracias a la pérdida de control social en las calles. Sin embargo, en los vecindarios la cohesión social es mayor y los sentimientos de territorialidad y responsabilidad posibilitan un control social efectivo sobre la delincuencia.
Newman (1972) trasladó estas ideas al diseño urbano para áreas residenciales. El diseño de espacio defendible puede hacer que un área sea percibida bajo la influencia de un grupo determinado (los residentes), que puede cuestionar la presencia de actividades y usuarios no aceptados. El aspecto general de que un espacio está cuidado, con propietarios (un sentido de territorialidad), favorece sentimientos de seguridad en el residente y puede disuadir al delincuente de su intención primera. El diseño anti-delito se centra en la creación de barreras reales o simbólicas, áreas de influencia fuertemente definidas y mejores oportunidades de vigilancia.
Para Taylor (1980), la clave se halla en los sentimientos y actitudes de territorialidad, que se potencian con la demarcación clara de espacios semiprivados y públicos. Sin embargo, no basta con el diseño, sino que es necesaria la implicación activa del vecindario, aprovechando las oportunidades de vigilancia y actuando en contra. Además, el diseño urbano no puede eliminar las raíces del crimen, pues no garantiza que el delito no se desplace en tiempo, lugar o método. Por último, aunque tiene el mismo fin disuasor, no debe confundirse el diseño defendible con la actual profusión de sistemas formales de vigilancia (empresas de seguridad privada, presencia policial, etc.).
5.
El espacio público Ø Pérdida del espacio público Los centros urbanos rediseñados como una ruta para el turista, los grandes centros comerciales y los intercambiadores, son los nuevos espacios públicos. Son espacios carentes de historia, de referentes para la identidad, que pueden contraponerse con la riqueza simbólica de los centros o de algunos barrios históricos de las ciudades europeas. Se trata de espacios donde las relaciones sociales son fugaces, donde no da tiempo a construir una relación social que redefina el lugar y lo dote de contenido, espacios de sociabilidad transitoria. Valera (2008) interpreta en clave de conflicto e inseguridad la pérdida de los espacios públicos tradicionales (plazas y calles).
Ø Plazas y parques urbanos Plazas y parques pueden ser espacios adecuados para incrementar la vida social de un área urbana. La vida social en la calle se asocia con relaciones sociales más cálidas, una experiencia de disfrute o descanso de los diversos estresores urbanos, y posibilita un control informal sobre la marginalidad y el delito.
En general, las plazas urbanas más utilizadas tienen mayor número de amenidades (sitios para sentarse, fuentes, puestos de comida, árboles, etc.), tienen una orientación hacia el sol, están protegidas del viento y se sitúan en áreas muy transitadas. Es más, muchas plazas son poco usadas sencillamente porque no disponen ni de sitio para sentarse.
Por otra parte, los parques atraen a otro tipo de gentes y actividades socialmente marginales, relacionadas con el tráfico y consumo de drogas, botellón, vandalismo, o con la presencia de alcohólicos o vagabundos. La presencia de este tipo de individuos se asocia con sentimientos de inseguridad y miedo, pudiendo llevar, como resultado de una profecía autocumplida, a una evitación del lugar, un menor control social, etc.
Ø Paseos Los espacios pueden diseñarse para promover el ejercicio físico y una práctica social más saludable y menos sedentaria. Las rutas urbanas preferidas para el paseo incluyen facetas de seguridad (para el tráfico, ambientales o sociales), una estética más placentera, elementos naturales, mobiliario para los viandantes, usos diversos y una mayor actividad social.
Ø Áreas de juego Las áreas de juego pueden ser un atractivo para la vida social dentro de un espacio controlado. El diseño tradicional es más peligroso debido al uso de metales, cadenas o suelo asfaltado. El diseño contemporáneo combina diferentes aparatos en una sola estructura múltiple de madera, utilizando materiales especiales que reducen el riesgo. Hart (1987) señala el escaso nivel de espontaneidad y fantasía del juego en estos dos tipos, debido a la rigidez de las estructuras. Como alternativa, el diseño aventurero facilita la construcción de nuevas estructuras y la modificación de las viejas, ofreciendo todo tipo de materiales de desecho o reciclados, apropiados para los niños, con la intención de promover un juego más espontáneo.
Ø Grafitis Aunque suelen ser considerados marcadores territoriales, los grafitis reciben una connotación negativa en la literatura.
Su presencia se asocia con la idea de barrios enfermos o degradados, delincuencia, deterioro urbano, conducta Página | 25 Psicología Ambiental escolar problemática o marginalidad. Para Taylor (1987) son marcadores de los grupos marginales que compiten por el territorio del vecindario. Anderson y Verplanck (1983) distinguen entre el grafiti como lenguaje de los jóvenes, fundamentalmente nombres o identidades (tagging), el grafiti pandillero, territorial y amenazante, y los murales artísticos autoridades que adornan algunas fachadas (piecing).
6.
Remodelación de la ciudad Ø El realojamiento urbano El realojamiento fue durante años la solución preferida para la regeneración de áreas deprimidas en la ciudad, tradicionalmente vinculadas con un gran número de problemas sociales. Pero el realojamiento a menudo ha tenido como consecuencia la destrucción de un sistema social funcional para sus habitantes, de un sentido de identidad con los lugares, y el incremento de la población con problemas en otros barrios similares.
Ø La mezcla social Se plantea como estrategia para revitalizar barrios deprimidos, reducir los conflictos étnicos, evitar que se extienda una cultura de la pobreza y mejorar las oportunidades de promoción social para los más desaventajados. En el caso de la integración de grupos étnicos, esta estrategia choca con las bajas preferencias de los residentes para mudarse a un entorno étnico diferente.
Ø Centros históricos El centro histórico es el depósito de la memoria colectiva en muchas ciudades y la zona tradicionalmente vinculada con el poder político y financiero (ayuntamiento, bancos, grandes empresas). El actual abandono responde a un proceso complejo en el que se alimentan mutuamente factores como el atractivo de las zonas residenciales periféricas, el traslado de oficinas y entes administrativos (parques tecnológicos), la deslocalización empresarial, etc.
Ø Los nuevos espacios residenciales Las preferencias residenciales se han modificado en las últimas décadas, desde las zonas intra-urbanas hacia las áreas residenciales construidas a cierta distancia del núcleo urbano.
Tema 5. Factores físicos medioambientales El ambiente físico en un sentido amplio engloba las condiciones externas que circundan nuestra vida y contempla aspectos tales como temperatura, sonido, olor e iluminación, los cuales constituyen rasgos estables del ambiente. Estos factores, percibidos generalmente de manera no consciente, tienen una indudable influencia interactiva sobre la personal y, en determinadas situaciones, pueden afectar negativamente nuestra salud y comportamiento.
1.
El medio ambiente atmosférico El estudio del medio ambiente atmosférico incluye diferentes factores climáticos: temperatura, precipitaciones, humedad, presión atmosférica, viento, polución, etc. Estos factores inciden en nuestro estado físico, intelectual y emocional y, por tanto, en nuestra conducta.
Ø Temperatura ambiental Comparado con el enorme rango de temperatura existente en el universo, el rango compatible con la vida es muy estrecho. El hábitat terrestre no siempre nos ofrece el rango óptimo. Es por esto que la exposición a temperaturas adecuadas en el medio sea de suma importancia para nuestro bienestar y supervivencia.
Conceptos de referencia: • • Temperatura ambiente: condiciones térmicas del entorno Homeotermia: tendencia de un organismo a mantener constante las condiciones térmicas internas (para proteger órganos vitales; en especial, el cerebro) Según el proceso físico en relación con las variaciones físicas, se pierde o se gana calor por estos mecanismos: • • • • Radiación: transmitir el calor de un cuerpo a otras superficies sólidas circundantes (temperatura radiante media: TRM, temperatura media de las superficies sólidas de un entorno) Convección: transmitir el calor del cuerpo hacia el aire (temperatura y velocidad del aire) Evaporación: pérdida calórica hacia el aire (humedad absoluta del aire) Conducción: pérdida calórica transmitida por fluidos. Con la sangre intentamos refrigerar órganos vitales.
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