Actores e Instituciones Políticas (Apunts) (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Ciencias políticas y de la Administración - 1º curso
Asignatura Actores e Instituciones Políticas
Profesor A.A.
Año del apunte 2015
Páginas 44
Fecha de subida 23/03/2015 (Actualizado: 23/03/2015)
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ACTORES E INSTITUCIONES POLÍTICAS Ciències Polítiques i de l'Administració – 1r Curs, trimestre 2 Universitat Pompeu Fabra Eva Rodríguez López Març, 2015 TEMA 1 – DEFINICIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO: LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA 1. ¿Qué es la democracia? democracia.
(Del lat. Tardío democratĭa y este del gr. δημοκρατία ) 1. f. Forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos.
2. f. País que tiene esta forma de gobierno.
3. f. Docrtrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representates.
4. f. Forma de sociedad que practica la igualdad de derechos individuales, con indepdendencia de sexos, etnias, credos religiosos, etc. Vivir en democracia. U.t. En sent.
FIG.
5. f. Participación de todos los miembros de un grupo o de una asociación en la toma de decisiones. En esta comunidad de vecinos hay democracia.
2. La democracia según diferentes autores TUCIDIES Tucidies, en su Historia de la Guerra del Peloponeso, puso en boca de Péricles (el primer ciudadano de Atenas), la definición clásica de la democracia: “Nuestra Constitución se llama democracia porqué el poder no está en manos de unos pocos, sinó en los de la mayoría” Sin embargo, en 2004, el historiador y helenista Luciano Canfora descubrió que ésta era una traducción manipulada, y que Tucidies realmente escribió: “Nuestro sistema político se llama democracia porqué no tiene como objetivo la administración de los intereses de unos pocos, sino los de la mayoría” ABRAHAM LINCOLN Lincoln describe la democracia como: El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. “Democracy is the government of the people, by the people and for the people.” WINSTON CHURCHILL “The best argument against democracy is a five-minute conversation with the average voter." “No one pretends that democracy is perfect or all-wise. Indeed, it has been said that democracy is the worst form of government except all those other forms that have been tried from time to time.” Per Churchill, la democràcia és la pitjor de les formes de govern a excepció d'aquelles que han existit al llarg del temps.
3. ¿Se puede adjetivar la democracia? • • • • • • • BURGUESA: En terminología marxista, democracia liberal.
CENSITARIA: Democracia que restringe el derecho de voto al censo de contribuyentes de un cierto nivel patrimonial.
DIRECTA: Democracia que se ejerce por el pueblo sin la mediación de representantes, a través de asambleas vecinales, referendos o iniciativas ciudadanas.
LIBERAL: Democracia que, basada en el reconocimiento de los derechos individuales, se ejerce a través de los representantes políticos de los ciudadanos.
ORGÁNICA: Denominación que se atribuía a sí mismo el régimen franquista, el cual suprimió las libertades políticas.
POPULAR: Sistema de gobierno de los regímenes políticos de inspiración marxista.
REPRESENTATIVA: Democracia que se ejerce a través de repsentantes surgidos de las elecciones libres y periódicas.
4. La democracia representativa representativo, va.
1. adj. Que sirve para representar algo Es decir, la democracia representativa “sirve para representar algo”. ¿Pero sirve para representar a los ciudadanos o al interés general?. La democracia representativa, en contraposición a la democracia directa, es un modelo en el cual los ciudadanos elegimos a unos representantes para que decidan por nosotros. Es decir, delegamos en unos representantes la toma de decisiones colectivas.
Pero estos representantes ¿nos deben obedecer?. Es decir, ¿existe un mandato imperativo entre ellos y nosotros? ¿Los podemos destituir si toman una decisión que no nos gusta?. No, porque rige el mandato imperativo.
5. El mandato representativo Los miembros electos de los parlamentos medievales eran delegados o fiduciarios obligados por un mantado imperativo, revocables y portavoces de intereses particulares. Los diputados y senadores elegidos para los parlamentos modernos y contemporáneos eran y son representantes sujetos a un mandato representativo, no revocables y defensores del interés general.
El mandato representativo libera al representante de su vínculo particular con sus electores porqué la vinculación al interés general de la nación es previo al mismo.
5.1. Edmund Burke y el discurso a los electores de Bristol (1774) Burke, primer teórico de la ideología conservadora contemporánea, explicaba así el sentido del mandato representativo: “El parlamento no es un congreso de embajadores que defienden intereses distintos y hostiles, intereses que cada uno de sus miembros debe defender como intérprete y abogado, sino una asamblea deliberante de una nación con un interés, el de la totalidad, donde la guía tiene que ser el objetivo global, no los intereses locales, el bien común que resulta de la razón general del todo.
Escoged un diputado, pero cuando lo hayáis elegido, no será diputado por Bristol, sino un miembro del parlamento.” 5.2. El mandato representativo y el predominio del Parlamento Según la visión de Burke, hegemónica al largo del siglo XIX, el Parlamento debe ser una asamblea deliberante donde se parlamenta entre posiciones, opiniones o incluso maneras diferentes de concebir el interés general, pero en el que no existe una división basada en la defensa de los intereses particulares.
De esta visión de la representación, Hans Kelsen (1925) formuló su teoría negativa de la representación, según la cual la representación liberal-burguesa es en esencia una ficción, puesto que la voluntad de la nación no existe mientras el parlamento no la expresa.
Los electores, por medio del voto, conceden plenos poderes a quienes los “representan” y éstos, en consecuencia, están autorizados a hablar y decidir en nombre de la nación. La voluntad de la nación viene determinada por la voluntad de sus representantes.
6. ¿Quién es el soberano? Durante el siglo XIX, y gran parte del XX, el Parlamento ostentaba el “monopolio de representación”, pero progresivamente el parlamento dejó de ser un “poder soberano” para convertirse en un “órgano constitucional del Estado”, cuya legitimidad viene dada por las competencias que le son atribuidas por la Constitución, junto a otras instituciones y otros actores políticos.
Así, hoy el parlamento no es soberano porque sus competencias no le pertenecen por derecho propio y porqué actúa simplemente por delegación del cuerpo electoral a quien corresponde, bajo determinados supuestos, la última decisión.
7. Diferencias entre los modelos liberal y democrático MODELO LIBERAL-DEMOCRÁTICO (S.XIX) MODELO DEMOCRÁTICO-REPUBLICANO (S.XX) - Ciudadanía pasiva: restricciones a la participación - Ciudadanía activa: ampliación de la participación más allá del proceso elect.
- Insistencia en el derecho a la propiedad y en la división de la sociedad de clases - Insistencia en los derechos sociales, culturales y prentensión de amortiguación de las diferencias de clase - El mercado como mecanismo de autorregulación social - Subordinación del mercado al principio de igualdad de oportunidades - Estado mínimo y políticas orientadas a la protección de los derechos básicos - Estado interventor y políticas orientadas al desarrollo social de los individuos 8. Representación democrática Los rasgos diferenciales de la representación democrática en relación a la representación liberal, según Robert Dahl (1971), son: • • • • El derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas a la participación política sin que pueda existir discriminación de ningún tipo La libertad de expresión y existencia de fuentes alternativas de información La libertad para construir e integrarse en una formación política El derecho universal al voto libre, directo, igual y secreto, así como la eligibilidad para ocupar cargos públicos en elecciones libres Es decir: finaliza la exclusión política propia del Estado Liberal y se reconoce el pluralismo.
9. Pluralismo y representatividad El reconocimiento del pluralismo, conllevó una mayor representatividad de los parlamentos. Pero la relación entre mayor representatividad del parlamento y su peso en el sistema político es inversa. ¿Por qué? Porqué los partidos políticos son los nuevos poderes de la democracia representativa. El enlace entre la sociedad civil y el Estado son los actores políticos que actúan en el escenario de las instituciones estatales y en sus administraciones. Los viejos poderes del Estado liberal, el poder ejecutivo y el poder legislativo, se han convertido en dos instituciones del Estado democrático, el gobierno y el parlamento, en el marco de las cuales intervienen los partidos.
Los parlamentos democráticos son parlamentos más representativos porqué son más plurales. Representan el interés general, no sólo porqué los diputados representan a la nación, sinó también porqué, en principio, no se excluye a ningún interés particular. Son parlamentos de partidos independientes.
10. Representación democrática y representación corporativa Los sistemas democráticos posteriores a 1945 se basan en la integración de la mayoría de partidos del arco parlamentario, así como de los agentes económicos y sociales, en el marco del sistema político y económico del Estado democrático y social de derecho. Por ello, se constitucionalizaron los partidos políticos (art. 6 CE), los sindicatos y las organizaciones patronales (art. 7 CE).
En las democracias actuales, la representación democrática (expresada en el parlamtento) se complementa con una representación corporativa (sindicatos, patronal...). La representación democrática funciona por la regla de la mayoría, es decir, por una regla según la cual el que gana puede decidir por la totalidad mientras que la representación corporativa se articula mediante la negociación y el pacto, y por ello, el acuerdo entre las partes es imprescindible para la adopción de decisiones.
11. Representatividad de actores e instituciones ¿Los actores y las instituciones actuales son representativas? ¿Sirven para representarnos? ¿Nos representan bien? O ¿No nos representan? ¿A quién representan las instituciones? Al conjunto de ciudadanos.
¿A quién representan los sindicatos y las patronales? ¿A quién representan los lobbies y los movimientos sociales? ¿Todos ellos nos deben representar bien? ¿Todos los actores deben servir para representarnos? Y los partidos políticos, ¿deben cumplir con el programa con el que fueron elegidos o deben responder en cada momento a las demandas de los ciudadanos? En este último caso, ¿cómo deben articularse estas demandas? 12. Polity, politics and policy Para analizar el funcionamiento de la democracia representativa y teniendo presentes sus actores e instituciones resulta fundamental tener siempre presente la diferencia entre la forma (polity), el proceso (politics) y el contenido (policy) de la política.
En el ámbito de la forma (polity) analizaremos el sistema político, las instituciones; en el ámbito del proceso (politics), analizaremos las relaciones de poder, de intereses y valores entre actores, la estructura de conflicto del sistema de partidos y los tipos de formación de consenso, etc. ; en el ámbito del contenido (policy), analizaremos los resultados de las políticas públicas concretas.
La relación entre los tres ámbitos es crucial para entender nuestro entorno político. Por ejemplo, la politóloga Vivien Schmidt ha definido la política europea como un sistema de “policies without politics”, en contraposición con las políticas nacionales de sus estados miembros, que funcionan bajo un sistema de “politics without policies”.
13. Polis y pólemos, la política y lo político El término político/a tiene dos raíces: polis y pólemos. La polis es la forma política para “vivir conjuntamente” pero el pólemos es el antagonismo y conflicto propios de la vida en sociedad.
Esta es la diferencia entre la política y lo político, según Chantal Mouffe: “La política consiste siempre en 'domesticar' la hostilidad y en tratar de neutralizar el antagonismo potencial que acompaña toda construcción de identidades colectivas.” Es decir, la construcción de varios “nosotros” que se distinguen de varios “ellos”.
Así, “la cuestión decisiva en una política democrática no reside en llegar a un consenso sin exclusión, sinó en llegar a establecer la discriminación nosotros/ellos de tal modo que resulte compatible con el pluralismo.” 14. Democracia y conflicto “La democracia no puede sobrevivir sin ciertas formas de consenso -que han de apoyarse en la adhesión a los valores ético-políticos que constituyen sus principios de legitimidad y en las instituciones que se inscriben- pero también debe permitir que el conflicto se exprese, y eso requiere la constitución de identidades colectivas en torno a posiciones bien diferenciadas. Es menester que los ciudadanos tengan verdaderamente la posibilidad de escoger entre alternativas reales.” “La progresiva difuminación de las diferencias entre derecha e izquierda no permite emerger la figura del adversario. Y en muchos países europeos, la desaparición de una línia divisoria clara entre los partidos tradicionales ha dejado un vacío que la extrema derecha se ha apresurado a ocupar” Mouffe, Chantal (1999): El retorno de lo político. Ed. Paidós 15. La mirada del politólogo y la politóloga 2015 será un año crucial para el sistema democrático vigente en España desde 1978. Se producirán, como mínimo, dos elecciones cruciales: las municipales de mayo y las generales de noviembre. Es un momento apasionante para ejercitar la “mirada politológica”. Es decir, para mirar la realidad con ojos de politólogo (o de politóloga). Y haceros preguntas: ¿Por qué el bipartidismo se está rompiendo en España sin cambiar la ley electoral? ¿Por qué ha emergido un nuevo lenguaje de conflicto que define un nuevo adversario, “la casta”? ¿Por qué los nuevos actores políticos que han aparecido en España y Grecia son tan distintos a los de Francia e Italia? A estas y a muchas otras preguntas son a las que intentaremos dar respuesta a lo largo de este curso...
TEMA 2 – REPRESENTACIÓN Y REPRESENTATIVIDAD. EL IMPACTO DE LOS SISTEMAS ELECTORALES EN LOS SISTEMAS POLÍTICOS Y DE PARTIDOS.
1. Sistemas electorales y sistemas de partidos El proceso electoral posibilita la resolución pacífica de los conflictos sociales a través de la mediatización de las instituciones políticas. El sistema electoral es pues un instrumento situado entre las preferencias políticas de los votantes y su concreción en las instituciones políticas, convirtiendo los resultados electorales en representación institucional.
El sistema electoral constituye la regla de juego de la elección democrática de los partidos en liza, y convierte el conjunto de partidos que se presentan a unas elecciones en un sistema de partidos con representación institucional.
El sistema electoral puede determinar el sistema de partidos e incluso el sistema de un país, según Maurice Duverger, quien afirmó que los sistemas mayoritarios tienen tendencia a crear sistemas bipartidistas.
2. Sistemas electorales y sistemas políticos El sistema electoral de cada país se ha configurado de acuerdo con el resultado de dos presiones contrapuestas: la de quienes quieren hacer del sistema un instrumento de intervención efectiva para un electorado amplio y plural, y la de quienes se esfuerzan por reducir el impacto político de esta pluralidad.
En los sistemas electorales se combinan -en equilibrios diferentes- mecanismos que facilitan y mecanismos que dificultan el acceso al ejercicio de poder. Por ello el sistema electoral no puede considerarse como una herramienta técnica sinó una herramienta manejable por conveniencias políticas contrapuestas. La estructura del proceso electoral está condicionada por su contexto.
3. El sistema electoral y su contexto El sistema electoral es el conjunto de elementos normativos y sociopolíticos que configura el proceso de designación de titulares de poder, cuando este proceso se basa en preferencias expresadas por los ciudadanos de una determinada comunidad política.
Pero normas legales idénticas no desempeñan las mismas funciones ni surten los mismos efectos cuando se combinan entornos sociopolíticos distintos. No se puede entender un sistema electoral fuera de su contexto político. Un sistema electoral puede ser analizado como la variable independiente de la que derivan otros rasgos del sistema político, o como una variable dependiente del sistema político general.
4. Funciones de las elecciones democráticas Generar participación • Expresar en votos las preferencias políticas del electorado • Elegir entre programas políticos distintos • Ejercer influencia política Producir representación: • Seleccionar y elegir a élites políticas y a sus líderes • Otorgar un mandato representativo fundado sobre una base electiva • Reflejar el pluralismo de la sociedad en el seno de las instituciones políticas Proporcionar gobierno: • Crear un apoyo político que sustente al gobierno • Crear una oposición parlamentaria que controle al gobierno • Establecer la orientación general de las políticas públicas Ofrecer legitimación • Contribuir a la socialización política y la formación de la cultura política del electorado • Establecer comunicación política mediante la interacción entre la opinión pública y la élite política • Legitimar el sistema político, el sistema de partidos y el gobierno 5. Representación y representatividad El proceso electoral tiene por objeto expresar una delegación de facultades políticas en favor de determinados ciudadanos (representación) pero también se aspira a que el conjunto de delegados o diputados reproduzca como colectivo las características del conjunto de ciudadanos (representatividad).
El sistema electoral intenta, o debería intentar, que el conjunto de representantes sea representativo de la pluralidad de partidos y de la pluralidad territorial existente. Y que el conjunto de representantes se parezca tanto como sea posible al conjunto de representados. Las leyes electorales que prestan una especial atención a la raza, etnia, religión o género del electorado, como la “ley de paridad” buscan hacer que el Parlamento sea más representativo.
6. Los partidos y el “mandato electoral” Los partidos surgen con la ampliación del sufragio, que crea un electorado socialmente heterogéneo y dividido en cuanto a sus expectativas y demandas. No hay partidos -tal y como hoy los conocemos- mientras no hay elecciones abiertas a un electorado amplio. Y no hay elecciones competitivas si no hay partidos que concurran a las mismas.
Los partidos han ocupado una posición estratégica entre electores y elegibles, puesto que el elector quiere asegurarse que elige a candidatos comprometidos a defender intereses específicos de grupo. De ahí surge la noción de “mandato electoral” que se da a un individuo, no tanto por la confianza que inspira, como por su identificación con un partido, su programa y su estrategia.
7. Elementos normativos de un sistema electoral • QUE REGULAN LA EXPRESIÓN DE PREFERENCIAS - Capacidad electoral activa y pasiva - Regulación del distrito/censo electoral - Ordenación del proceso electoral - Autoridad reguladora del proceso - Regulación de las campañas - Regulación de la financiación electoral - Calendario de convocatorias elector.
- Modalidad del voto • QUE REGULAN LA CONVERSIÓN DE PREFERENCIAS - Magnitud del distrito - Delimitación del distrito - Prorrateo electoral - Fórmula electoral - Barrera electoral - Magnitud o tamaño del órgano a elegir 8. Conceptos base DISTRITO O CIRCUNSCRIPCIÓN: conjunto de electores -agrupados generalmente sobre base territorial- a partir de cuyos votos se procede a la distribución entre candidatos contendientes de los escaños que constituyen el órgano a elegir.
FÓRMULA: procedimiento de cálculo aplicado a los votos expresados por los electores de un distrito con objeto de obtener una distribución de escaños entre los candidatos contendientes. Las fórmulas se clasifican en dos grandes grupos, es decir, en fórmulas mayoritarias y fórmulas proporcionales.
BARRERA MÍNIMA: número o porcentaje mínimo de votos que debe reunir un candidato o una candidatura para participar en la distribución de escaños. Se denomina también umbral electoral.
MODALIDAD DE VOTO: forma que adopta el voto emitido por el elector, al seleccionar el candidato o candidatura de su preferencia. Se denomina también forma o estructura del voto. (Listas abiertas, listas cerradas, listas cerradas y bloqueadas, voto preferencial...).
9. El distrito electoral El distrito normalmente corresponde a un territorio concreto, pero puede existir un distrito sin base territorial. (distrito electoral de los emigrantes residentes en el extranjero, minorías étnicas, comunidades aborígenes, etc.).
Puede existir un distrito único para toda la comunidad política (Holanda, Israel, España en el caso de las elecciones europeas) o una pluralidad de distritos. Se pueden utilizar como distritos unidades administrativas ya existentes (regiones, províncias, comarcas, condados, municipios) o crear demarcaciones electorales específicas, que pueden estar más sujetas a motivaciones de carácter político.
10. El prorrateo electoral Cuando se consideran distritos unidades ya existentes, es necesario determinar el número de diputados que le corresponde a cada una de ellas, en función de la población, normalmente.
Puede definirse una cantidad de habitantes o electores por escaño, y hacer variar el número de escaños total según varíe la población, o a partir del número de escaños, repartiendo los diputados por circunscripción según su población.
Cuando se configuran circunscripciones electorales específicas -a partir de una relación habitantes/electores preestablecida- cuando varía la población deben modificarse las fronteras del distrito para cumplir la relación habitantes/electores por escaño (redistricting).
La revisión del prorrateo puede ser automática, como en España, o no. En este caso, se pueden producir fuertes desviaciones de la proporcionalidad.
11. La magnitud del distrito Magnitud del distrito es el número de escaños (m) que deben ser designados por los electores del mismo. Existen distritos de magnitud mínima (m=1), distritos uninominales y distritos plurinominales (m>1).
Se pueden calificar de baja magnitud (2-6 escaños), de magnitud media (7-14 escaños) y de magnitud elevada (más de 15 diputados). La desigualdad de magnitud entre distritos hace útil conocer la magnitud media de un sistema electoral (e/c) dónde e es la totalidad de escaños y c el número total de circunscripciones. En el Congreso de los Diputados español la magnitud media es de 6,73 escaños.
12. Magnitud del distrito y fórmula electoral Los distritos uninominales suelen utilizar fórmulas mayoritarias, y los distritos plurinominales suelen utilizar fórmulas proporcionales. Hay excepciones, como el Senado español, donde existen distritos plurinominales en los que se utiliza una fórmula mayoritaria.
Las fórmulas proporcionales requieren distritos plurinominales para garantizar una distribución proporcionada entre las candidaturas. En algunos sistemas, como el alemán, se combinan distritos uninomiinales (a nivel territorial) con un distrito plurinominal en un distrito a escala nacional.
La dimensión o magnitud de los parlamentos viene dada por la cantidad de puestos que contiene. Esta dimensión puede influir en la distribución de escaños entre partidos y candidaturas, repercutiendo sobre la proporcionalidad.
13. La fórmula electoral La fórmula electoral es el procedimiento de cálculo que convierte las preferencias expresadas por los electores en una distribución de escaños entre los diversos candidatos o candidaturas contendientes en un distrito.
La fórmula electoral procesa las preferencias individuales y las convierte en una decisión colectiva que adjudica los escaños a unos candidatos, que convierte en representantes. La fórmula electoral es el factor que se utiliza para adjetivar a los sistemas electorales, como mayoritarios o proporcionales, según utilicen una fórmula de uno u otro tipo.
CLASIFICACIÓN DE FÓRMULAS ELECTORALES Las dos famílias de fórmulas se distinguen por utilizar dos lógicas de decisión distintas: excluir o compartir.
En las fórmulas mayoritarias, la decisión sobre la atribución de escaños corresponde a la mayoría de los electores. Quien no forma parte de la mayoría, queda excluído y no obtiene representación. En las fórmulas proporcionales, la decisión sobre el reparto de puestos es compartida por todos los electores, se inclinen por la candidatura mayoritaria o por candidaturas minoritarias. Así, casi todos los electores participan en la decisión y son integrados en la representación elegida. Su voto estará representado.
Los defensores de las fórmulas mayoritarias priorizan la gobernabilidad y los defensores de las fórmulas proporcionales priorizan la representatividad.
LAS FÓRMULAS MAYORITARIAS Mayoría simple o relativa (first-pass-the-post): gana el candidato con más votos, independientemente de los votos que obtengan los demás. El primero en cruzar la meta, se lleva la victoria.
Mayoría absoluta: para conseguir el escaño, el candidato ganador debe obtener la mitad más uno de los votos emitidos. Para facilitarlo, se recurre a dos instrumentos: las dos vueltas o el voto preferencial.
El voto alternativo o preferencial: el votante indica el nombre de su candidato preferido, pero también señana su orden de prioridad entre los demás candidatos. Si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta en primera preferencia, se elimina el candidato con menos votos en primera opción y se traspasan sus segundas preferencias a los demás, y así sucesivamente hasta que uno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta.
LAS FÓRMULAS PROPORCIONALES La fórmula básica es q = v/m, donde m (magnitud) es el número de escaños de la circunscripción, v es el total de votos válidos emitidos y q la cuota o número de votos necesarios para conseguir un escaño. La adjudicación de los escaños prosigue mediante la división de los votos obtenidos por cada candidatura por la cuota o cociente electoral, para conseguir el número de escaños que le corresponde a cada uno. Pero esta división raramente dará un número entero, de modo que deben aplicarse mecanismos correctores para solventar el problema.
La fórmula del resto mayor: la atribución de escaños se inicia con la determinación de la cuota que da derecho a escaño. Esta cuota resulta de dividir el total de los votos emitidos por el número de escaños a elegir (q = v/m) o por este mismo número aumetado en una o más unidades.
De aquí surgen las variantes de la fórmula del resto mayor: Cuota Hare Cuota Droop Cuota Imperiali Cuota Imperiali Reforzada q = v/m q = v/m + 1 q = v/m + 2 q = v/m + 3 Una vez fijada la cuota, se atribuyen a cada lista tantos escaños como veces contiene la cuota en el total de votos recibidos. Si efectuada la distribución, quedan todavía escaños por repartir, se decidirán en función del voto sobrante, del resto de cada lista. Y se asignarán a las listas con un resto mayor.
Las fórmulas de resto mayor son en principio las más favorables a una distribución de escaños que refleje más fielmente la distribución de votos entre candidaturas. Es decir, son fórmulas más proporcionales. Pero a menudo se utilizan mecanismos correctores, como el umbral electoral, para atenuar este efecto proporcionalizador. Esta fórmula tiene variantes más complejas: la variante de Hare-Niemeyer y la variante Hare-Andrae (o “voto único transferible”).
La fórmula de la media mayor: se establece la cuota dividiendo el total de votos emitidos por el número de diputados a elegir q = v/m, atribuyendo a cada partido tantos escaños como veces contenga la cuota en su total de sufragios. Con los votos sobrantes, se procede a una segunda distribución, dividiendo sus votos totales por el número de escaños atribuidos en la primera ronda, más uno. La lista que presenta una media mayor, se hace con el escaño. Y así sucesivamente hasta distribuirlos todos. Esta fórmula suele favorecer a los partidos con mayor número de votos y perjudica a los minoritarios La variante d'Hondt: es una variante de la fórmula de media mayor, que reúne en una sola operación el proceso de la fórmula original. Se divide sucesivamente el número de sufragios de cada candidatura por 1-2-3-4, etc, hasta el número total de escaños a cubrir, y los cocientes resultantes se ordenan de mayor a menor, hasta cubrir el número de escaños.
La variante Sainte-Laguë: intenta disminuir la ventaja de los partidos mayores sustituyendo la serie de divisores (1,2,3,4,etc.) por una serie de números impares (1,3,5,7,etc.).
La variante Imperiali: por el contrario, pretende dar más ventaja a los mayores excluyendo el primer divisor igual a 1. Así, es mucho más difícil para los pequeños obtener representación.
La variante Hagenbach-Bischoff: parte de la cuota q = v/m + 1, y divide el total de votos de cada partido por esa cuota. Si no se asignan todos los escaños, se asigna el resto tras dividir el número de votos obtenido por el número de escaños ya asignados en la primera distribución más uno.
En el caso español y portugués, en referencia a la variante d'Hondt, se atribuyen los escaños directamente a las listas con mayores cocientes. Y en el caso belga se localiza el último cociente de cada candidatura y el total de votos de la candidatura se divide por este cociente, o “divisor común”, obteniendo el número de diputados que corresponde a cada lista.
LA COMBINACIÓN DE FÓRMULAS ELECTORALES La combinación de fórmulas suele ir asociada a la combinación de distritos en sistemas dónde la atribución de escaños se desarrolla en dos o más niveles. Con la combinación de distritos se pretende reunir la mayor proporcionalidad que se produce en distritos de mayor longitud y la mejor comunicación elector-representante de los de menor magnitud.
El caso más conocido es el alemán. El reparto final de los escaños depende de la aplicación de una fórmula proporcional a nivel federal, en distrito único para todo el país. La distribución de escaños por fórmula mayoritaria en distritos uninominales sirve para determinar qué candidatos de cada partido ocuparán los escaños. Si le corresponden más, se eligen los que forman la lista federal. Si le corresponden menos, los mantiene, y el parlamento resultante cuenta con unos escaños compementarios.
14. La barrera electoral legal y la barrera electoral efectiva Las barreras mínimas pueden establecer a nivel de distrito, como en el caso español (3% de los sufragios en la provincia) o a nivel estatal, como en el caso alemán (5% de los sufragios federales).
Una barrera mínima a escala estatal perjudica a partidos regionalistas o nacionalistas con presencia en sólo uno de los territorios, y una barrera mínima en cada distrito perjudica los partidos menores de ámbito nacional con apoyo disperso. Pero incluso sin barrera legal, la magnitud del distrito equivale a una barrera efectiva.
La barrera efectiva puede ser calculada a partir de dos magnitudes: el porcentaje mínimo de votos que assegura un escaño en las circunstancias más favorables (umbral de representación) y el porcentaje máximo de votos insuficiente para conseguirlo en als circunstancias más desfavorables (umbral de exclusión).
15. La modalidad del voto El voto personalizado es aquél que se manifiesta como un acto de adhesión a un candidato individual, principalmente en sistemas con distritos uninominales, aunque también se emite en sistemas de fórmula mayoritaria y distrito plurinominal (como el Senado español). Puede ejercerse como voto en bloque, votando a todos los candidatos de un partido para ocupar todos los escaños en juego, o como voto limitado, en que se vota un número de candidatos inferior al número de escaños en juego.
El voto de lista expresa adhesión o apoyo a un grupo o lista de candidatos, y es ampliamente usado en los sistemas proporcionales. El voto de lista puede ser definido como voto categórico, en el caso de las listas cerradas y bloqueadas o como voto preferencial en el caso de listas abiertas y listas no-bloqueadas.
- Voto de lista cerrada y bloqueada: se expresa el apoyo a una lista de candidatos sin alterar la composición ni manifestar preferencias entre ellos.
- Voto de lista cerrada y no bloqueada: se expresa el apoyo a una lista de candidatos, en la que puede señalar algún orden de preferencia entre ellos.
- Voto de lista abierta: se puede señalar un orden de preferencias e incluso se puede eliminar algún o algunos nombres de ella, però no se pueden introducir nombres nuevos.
- Panachage: se puede eliminar nombres de una lista y sustituirlos por nombres de otra lista o por candidatos independientes, elaborando una lista propia.
TEMA 3 – EL CONTEXTO CULTURAL Y SOCIAL DE LAS DEMOCRACIAS CONTEMPORÁNEAS. LA CULTURA POLÍTICA Y LA CULTURA CÍVICA.
1. La cultura política La cultura política es el conjunto de valores y creencias políticas compartidos por una determinada comunidad que incide en el funcionamiento y la evolución de un sistema político.
Hace pues, referencia al ámbito subjetivo de la política.
La cultura política no trata de lo que sucede efectivamente en el mundo de la política, sino de lo que la gente piensa, cree y siente de lo que sucede o debería suceder en este ámbito. (Verba, 1965). La cultura política es la trama invisible que subyace al comportamiento de los individuos.
2. Las actitudes y los comportamientos La cultura política se operacionaliza a través del concepto de “actitud”, partiendo de la premisa de que los individuos no responden de forma directa y mecánica a los estímulos, sino que lo hacen a través de ciertos esquemas mentales, predisposiciones y orientaciones. Lo que posteriormente se ha llamado frames o marcos de referencia.
Las orientaciones de cultura política no son inmutables, pero tienen una acentuada persistencia temporal y sus modificaciones son muy graduales. A diferencia de las variables de opinión pública, opiniones relativas a contextos coyunturales, las orientaciones de cultura política manifiestan una persistencia continuada en largas series temporales (en relación a la democracia, la monarquia, el sentimiento nacional...).
3. La dimensión colectiva de las orientaciones Una cultura política se define por una particular distribución de las orientaciones de la población hacia los diferentes objetos del sistema político. Es decir, es una mezcla particular de orientaciones.
Dentro de una cultura política pueden existir subculturas. Es decir, se pueden encontrar distintas actitudes y comportamientos asociados a las características estructurales de los sujetos.
La cultura política conecta lo micro y lo macro, lo individual y lo colectivo . La cultura política es la internacionalización del sistema por parte de los individuos de la comunidad y al mismo tiempo es lo que dota de sentido al comportamiento individual y agregado.
En conclusión, la cultura política de la comunidad es el resultado tanto de la historia colectiva de las instituciones como de la pequeña historia de cada uno de sus miembros.
4. La socialización política La socialización es el conjunto de procesos de interiorización de la realidad, de identificación con los roles atribuidos a cada persona en la estructura social y de la transmisión de la cultura de una generación a otra.
La socialización engloba tanto los mecanismos a través de los cuales la sociedad transmite las orientaciones específicamente políticas -conocimientos, actitudes, normas y valores- de generación en generación, como la formación de una personalidad política por parte de los individuos.
La socialización se apoya en dos procesos fundamentales: la transmisión y la adquisición. Y estos se apoyan en dos mecanismos: la familiarización y la inculcación. Los principales agentes de socialización son: la família, la escuela y los medios de comunicación. Antes también lo fueron las iglesias, los sindicatos y los partidos políticos.
5. La cultura cívica o democrática Gabriel Almond y Sidney Verba en The Civic Culture (1963) definieron cultura cívica como una forma de cultura política vinculada a la democracia. Estos dos autores parten de la tesis que para desarrollar un sistema democrático “se requiere algo más que las instituciones formales de una democracia”. Para ellos, “una forma democrática del sistema político requiere una cultura política coordinada con ella”. Lo que ellos llaman cultura cívica o cultura democrática.
Esta cultura cívica está vinculada con elementos culturales de cada país. Y por ello “no es una cultura moderna, sino una mezcla de la modernización con la tradición”.
6. Tipos de culturas políticas Almond y Verba quisieron definir las características básicas de una cultura democrática, y para ello definieron una tipología previa de culturas políticas. La tipología se basa en las orientaciones en relación a 4 grandes dimensiones: el sistema como objeto general, los objetos políticos (inputs), los objetos administrativos (outputs) y uno mismo como objeto.
Según si los individuos perciben al sistema como objeto general, sus inputs y sus outputs, así como su rol dentro del sistema como participante, construyeron una tipología de culturas políticas. Definieron tres grandes tipos: - Cultura política parroquial: propia de sociedades tribales en que no hay roles políticos especializados, sinó roles difusos de tipo político-económico-religioso.
- Cultura política de súbdito: propia de los sistemas feudales y monárquicos, donde el súbdito tiene conciencia de la existencia de una autoridad gubernativa y de sus outputs, pero su relación es pasiva en relación con esta autoridad.
- Cultura política de participación: propia de los sistemas contemporáneos -sean democráticos o no- en que los individuos tienen un rol activo y tienen conciencia no sólo de los outputs del sistema sinó también de los inputs. Es decir, de cómo pueden influir en él.
Por otra parte, existen culturas políticas de tipología mixta: - Cultura parroquial de súbdito: propia del nacimiento de los reinos, en los que se desarrolla una lealtad hacia un sistema político más complejo manteniendo sistemas de base feudal a nivel local.
- Cultura de súbdito participante: propia del nacimiento de los sistemas liberales, en los que se desarrolla una cultura participativa a nivel local o gremial, bajo el paraguas de la monarquía. En ellos una parte de la población actúa como participante pero la mayoría sigue actuando como súbdito.
- Cultura parroquial participante:propia del nacimiento de nuevas naciones tras los procesos de descolonización, en los que hay una tensión entre las culturas tribales y la creación de una nueva cultura política nacional.
7. La cultura cívica como una cultura política mixta La cultura cívica es una cultura de participación. Una cultura leal de participación en la que los individuos se orientan positivamente hacia las estructuras y procesos input. Es decir, valoran positivamente el sistema político. Por consiguiente, la cultura cívica es una cultura política de participación en la que la cultura y estructuras son congruentes. Y por ello será la base de la estabilidad del sistema democrático.
La cultura cívica es un tipo ideal en el que se combinan y superponen orientaciones parroquiales -de vinculación afectiva con comunidades locales y religiosas- de sujección -de acepctación de la autoridad y participantes- de predisposición a participar activamente y ejercer el control de los gobernantes.
8. Orientaciones hacia el sistema político general - Orientaciones hacia el régimen. Valores fundamentales, apoyo a las reglas del juego, legitimidad del poder político y sus decisiones. El apoyo difuso al sistema político y sus valores favorece su continudad a largo plazo. Por ejemplo el “apoyo a la democracia” durante la transición en España.
- Orientaciones hacia la comunidad política. Una orientación positiva hacia el conjunto integra a los individuos y dispone de solidaridad y cooperación en sentido vertical para aceptar las decisiones. En España, el indicador de identificación nacional subjetiva (INS) nos indica que la comnidad política no está plenamente integrada.
- La confianza interpersonal. Denota nivel de cohesión y la convicción que, en general, se siguen las normas, y promueve no sólo la participación y la cooperación, sinó la aceptación del gobierno de los oponentes políticos, en la medida que se considera que no hace peligrar los valores fundamentales.
9. Orientaciones relativas al propio papel de la política - El interés político subjetivo. Indicador en el que el entrevistado autovalora su interés por la política. Se ha comprovado que correlaciona con el nivel educativo y con un comportamiento polítoco más participativo. El interés político también está relacionado con la consistencia y al estabilidad de las actitudes políticas.
- La eficacia política subjetiva. Percepción del individuo de sus capacidades para entender la política e incidir en ella, y que influye en su disposición a participar en la política. La eficacia interna capta la creencia del individuo de tener a su disposición medio para influir en la política. La eficacia externa plasma la percepción que las autoridades son sensibles a sus demandas.
- La movilización cognitiva. El índice de Inglehart pretende captar la creciente capacidad de los ciudadanos para influir en política y el incremento del potencial participativo de la población gracias a la elevación de los niveles educativos y de información.
10. Orientaciones hacia el proceso de entrada o input - La dimensión izquierda-derecha. Su principal significado “consiste en si uno apoya o se opone al cambio social en una dirección igualitaria”. (Inglehart). Es una conceptualización vaga y genérica pero práctica, que permite que los ciudadanos se autoubiquen y ubiquen al resto de actores políticos. La dimensión mantiene su vigencia ya que los nuevos valores e intereses se integran en ella.
- La dimensión nacionalista. Surge como reacción de las sociedades periféricas sometidas a la estructuración de los Estados-nación. El resultado es una divisióne estable en la vida política nacional, en la cual el criterio decisivo de alineación política es la lealtad a la comunidad de pertenencia subjetiva primordial.
- La dimensión materialismo/postmaterialismo. Nuevo eje de conflicto, que opone los valores materialistas -seguridad económica y física- a los valores postmaterialistas -calidad de vida, realización personal-. Un cambio de valores que se ejemplifica por el reemplazo generacional entre generaciones socializadas en una época de escasez y las generaciones socializadas en época de prosperidad.
11. Orientaciones hacia el proceso de entrada o output - La confianza en el gobierno. Se trata de un indicador predominante afectivo que mide la valoración que se hace de la capacidad, honestidad y orientación hacia el bien común del poder ejecutivo.
El apoyo específico al gobierno depende del grado en que los individuos perciben que se satisfacen sus demandas. El descontento con el gobierno de turno, por fuerte que sea su manifiestación, no ha de conducira un cambio en los sistemas básicos del sistema políticosi éste se halla enraizado en la cultura política de sus miembros.
Sin embargo, si el descontento se muestra con la gestión del gobierno y con la labor de su oposición, es decir, con el sistema de gobierno-oposición, puede dar lugar a una crisis de legitimidad del sistema.
TEMA 4 – MODELOS DE DEMOCRACIA. DEMOCRACIA MAYORITARIA VS DEMOCRACIA CONSENSUAL 1. El modelo Westminster de democracia, según Lijphart I. Concentración del poder ejecutivo en gabinetes de un solo partido y de mayoría escasa El gabinete está compuesto por miembros del partido que tiene la mayoría en el Parlamento y los gabinetes de coalición son muy raros.
II. Predominio del Gabinete Puesto que el gabinete se asienta en la confianza de un sólo partido, el Gabinete -formado por líderes de este partido- suele controlar al Parlamento. Sólo en caso de falta de cohesión del partido mayoritario, los gabinetes pierden su posición dominante.
III. El sistema bipartidista Los modelos de democracia mayoritaria se caracterizan por un fuerte bipartidismo. Los dos principales partidos pueden llegar a obtener el 90% de los votos y de los escaños. Estos sistemas bipartidistas tienden a ser sistemas unidimensionales. Es decir, los programas y las políticas de los partidos difieren en una única dimensión, la de las cuestiones socioeconómicas. El eje derecha-izquierda.
IV. El sistema electoral mayoritario Un sistema que tiende a producir resultados muy desproporcionales. Es un sistema de democracia de mayoría relativa que genera mayorías parlamentarias con el 40% de los votos, e incluso puede dar la victoria a un partido que no ha ganado en votos (como sucedió con el Partido Conservador en 1951). Establece un modelo de gobierno contra la oposición que propicia competencia y enfrentamiento.
V. Pluralismo y grupos de interés Se caracteriza por un sistema de pluralismo competitivo, que implica una multiplicidad de grupos de interés que ejercen presiones en el Gobierno de forma competitiva, y no en un sistema de concentración.
VI. Gobierno unitario y centralizado Se caracteriza por un sistema altamente centralizado, con un gobierno central que no comparte sus atribuciones con las adminsitraciones locales.
VII. Concentración del poder legislativo en una legislatura unicameral Incluso cuando existen dos cámaras del Parlamento, su capacidad de influencia es muy asimétrica y el poder radica en una de las cámaras sin contrapeso real por parte de la segunda cámara.
VIII. Flexibilidad constitucional Sistema de constitución no escrita que puede ser modificada por el Parlamento mediante mayorías regulares en lugar de mayorías cualificadas. El Parlamento no tiene limitaciones para actuar.
IX. Ausencia de revisión judicial sobre las leyes Aunque el Parlamento acepta las normas de la Constitución no escrita y se siente obligado por ellas, formalmente no lo está. Nadie tiene derecho a derogar o dejar sin efecto la legislación del Parlamento.
X. Un Banco Central controlado por el ejecutivo La independencia del Banco Central entra en conflicto con el principio de la concentración del poder en manos del Gabinete, y por ello en este modelo el gobierno tiene una gran influencia en la política monetaria.
2. El modelo consensual de la democracia I. División del poder ejecutivo en los gabinetes de amplia coalición El principio consensual permite a todos o la mayor parte de los partidos importantes compartir el poder ejecutivo en una coalición amplia. En el caso belga, el gobierno debe ser paritario entre flamencos y valones y todos los gobiernos desde 1980 han sido coaliciones de como mínimo 4 partidos.
II. Equilibrio de poder entre el ejecutivo y el legislativo Los Gabinetes, al tratarse de coaliciones amplias y cohesionadas, no ejercen un dominio sobre el Parlamento. La corta duración y la inestabilidad de los gabinetes belgas confirma su posición relativamente débil en relación al Parlamento. Su funcionamiento es relativamente independiente.
III. Sistema multipartidista En los modelos consensuales hay cuatro o más partidos importantes y a menudo más de una decena de partidos representados en el Parlamento. La emergencia de sistemas multipartidistas se explica por la existencia de varias líneas divisorias (clevages) en la sociedad: socioeconómicas, lingüísticas, nacionales, religiosas, etc.
IV. Representación proporcional En los modelos consensuales se utilizan sistemas de representación proporcionales que permiten que la pluralidad social se convierta en pluralidad política y parlamentaria.
V. Corporativismo de los grupos de interés Se caracteriza por la concentración tripartita entre gobierno, sindicatos y asociaciones empresariales, con grupos de interés relativamente escasos y amplios. En Bélgica predomina el corporativismo social y en Suiza el corporativismo liberal.
VI. Gobierno federal y descentralizado El poder está dividido entre el gobierno central y los gobiernos regionales y se cuentan entre los sistemas más descentralizados del mundo.
VII. Bicameralismo fuerte La segunda cámara garantiza la representación de las minorías, siempre que la elección de esta cámara sea diferente a la primera y que sus poderes sean similares. Este es el caso del Consejo Nacional suizo y el Consejo de los Estados.
VIII. Rigidez constitucional La constitución sólo puede ser modificada por una mayoría de los votantes a escala nacional y regional en el caso suizo, de modo que los cantones pequeños tienen poder de veto. En Bélgica se necesita una mayoría de dos tercios que se agrava en la organización del poder territorial, donde los francófonos tienen dercho a veto.
IX. Revisión judicial En los modelos consensuales es importante la función de arbitraje del Tribunal Constitucional entre los poderes territoriales.
X. Independencia del Banco Central Los modelos consensuales suelen dar mayor independencia al Banco Central para dirigir la política monetaria.
3. El caso de la Unión Europea - La Comisión Europea funciona coo un ejecutivo de gran coalición - Existe un equilibrio entre el ejecutivo y el legislativo, sólo 2/3 del Parlamento puede cesar a la C.
- La representación del Parlamento es fragmentada y es difícil que un grupo político obtenga mayoría absoluta - La representación proporcional es la regla para elegir a los eurodiputados - La concentración es una de las características, a pesar de la existencia de grupos de interés en la UE - La UE es un sistema más confederal que federal - El consejo de la UE tiene igual o más poder que el Parlamento - El tratado de la UE sólo se puede modificar con la aprobacion de todos los Estados miembros - El Tribunal de Justícia de la UE se ha erigido en institución política que ha condicionado la construcción política de la UE - El BCE es quizás el banco central más independiente del mundo - Las 36 democracias del estudio de A.Lijphart - Gabinetes monocolores y número efectivo de partidos - Gobiernos monocolores y dominio del ejecutivo - Número de partidos y desproporcionalidad electoral - El mapa bidimensional de la democracia Israel representa una combinación de democracia consensual en la dimensión ejecutivos-partidos y democracia mayoritaria en la dimensión federalunitaria.
Canadá es el prototipo opuesto, democracia mayoritaria en la dimensión ejecutivo-partidos y consensual en la dimensión federal-unitaria.
4. Democracia de consenso y calidad de la democracia En la dimensión ejecutivos-partidos, las democracias mayoritarias no superan las democracias consensuales en la gestión macroeconómica y el control de su violencia. Sin embargo, las democracias consensuales superan a las mayoritarias en relación a la calidad de la democracia y la representación democrática.
En la dimensión territorial, las instituciones federales de las democracias consensuales comportan ventajas a los países grandes y a los bancos centrales independientes resultan efectivos para controlar la inflación.
5. Modelos de democracia según Benjamin Barber DEMOCRACIA REPRESENTATIVA - De autorización - Jurídica - Pluralista DEMOCRACIA DE PARTICIPACIÓN - Unitaria - Fuerte Barber define este modelo de democracia, como “democracia débil” DEMOCRACIA DE AUTORIZACIÓN • • • • • Se basa en la autoridad y el valor del orden Su sesgo institucional es ejecutivo; el gobierno no es activo y centralizado; y la postura del ciudadano, deferente en relación al poder Resuelve el conflicto encomendándolo a una élite representativa ejecutiva que aplica la autoridad (poder más conocimientos) en la consecución de los intereses agregados Tiende a la hegemonía, no es suficientemente igualitaria y tiene una visión débil de la ciudadanía La virtud de los políticos reemplaza la actividad de la política y la excelencia (areté) ocupa el lugar de la ciudadanía comprometida DEMOCRACIA JURÍDICA • • • • • Se basa en el arbitraje y el valor del derecho Su sesgo institucional es el judicial; la postura del gobierno es centralizada pero limitada; y la postura de los ciudadanos, deferente pero fragmentada Resuelve el conflicto encomendándolo a una élite judicial representativa que, con la guía de las normas constitucionales y preconstitucionales, arbitra las diferencias y hace cumplir los derechos y deberes constitucionales Es un modelo deficiente porqué subvierte el proceso legislativo y tiene un efecto corrosivo sobre la actividad ciudadana Reintroduce bases independientes en el dominio púbico basadas en el derecho natural, la ley suprema y la constitución DEMOCRACIA PLURALISTA • • • • Se basa en la negociación y el intercambio, y en el valor de la libertad Su sesgo institucional es el legislativo; la postura del gobierno es activa pero descentralizada; y la postura del ciudadano, activa pero fragmentada Resuelve el conflicto público mediante la negociación y el intercambio entre individuos y grupos libres e iguales que persiguen intereses privados en un escenario de mercado gobernado por el contrato social Es un modelo deficiente porqué descansa sobre la ficción del libre mercado, por su ingenuidad respecto al mundo real del poder, y porque introduce una base independiente en la política basada en la mano invisible del mercado y el utilitarismo según el cual la búsqueda de los intereses privados conduce al bien público DEMOCRACIA UNITARIA • • • • • Se basa en el consenso y tiene como valor la unidad Su sesgo institucional es simbólico; la postura del gobierno es centralizada y activa; y la postura del ciudadano, activa y unida Resuelve el conflicto mediante el consenso comunitario definido por la identificación de los individuos y sus intereses con una colectividad simbólica y sus intereses Descansa sobre la autoidentificación voluntaria con el grupo, la presión de los iguales, el conformismo social y una aceptación voluntaria de normas No es consistentemente participativa ni genuinamente política (puesto que desea dejar fuera el conflicto) DEMOCRACIA FUERTE • • • • Se basa en la participación y su valor es la actividad Su sesgo institucional es populista; la postura del gobierno es activa pero centralizada; y la postura del ciudadano activa y centralizada Resuelve el conflicto mediante un proceso participativo de autolegislación próxima y continua, y la creación de una comunidad política capaz de transformar los intereses parciales y privados en bienes públicos Si la “democracia débil” elimina el conflicto, lo reprime o lo tolera, la democracia fuerte lo transforma. Convierte el disenso en una oportunidad y se apoya en la participación de la comunidad para la resolución dinámica de problemas TEMA 5 – LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y ELECTORAL. ¿QUIÉN PARTICIPA Y POR QUÉ? LOS MODELOS DE ACCIÓN COLECTIVA Y LA TEORÍA ECONÓMICA DE LA DEMOCRACIA.
¿POR QUÉ PARTICIPAMOS POLÍTICAMENTE? ¿Por qué dedicamos tiempo, esfuerzos, -y a menudo dinero- en participar políticamente? ¿Para cambiar algo en beneficio de todos? ¿Para cambiar algo en beneficio de los que son como yo? ¿Para cambiar algo que me beneficiará? ¿Participar políticamente es una decisión racional? ¿Todos los ciudadanos deben tener el mismo nivel de implicación política? ¿Participar es un deber, o una obligación? La participación, ¿es un fin en sí mismo o es un medio para conseguir otros objetivos? ¿QUIÉN PARTICIPA? La participación política es un mecanismo para incidir en la toma de decisiones y, por consiguiente, está relacionado con el poder político. La participación puede compensar las desigualdades sociales si participaran los ciudadanos menos favorecidos. Pero, por el contrario, son los ciudadanos más favorecidos los que tienden a participar más.
La edad, el nivel de estudios y de ingresos, la ocupación y tiempo disponible son variables que facilitan la participación. Los ciudadanos con más recursos no sólo tienen mayor capacidad de afrontar los costes de la participación, sinó que se encuentran socialmente más comunicados.
¿POR QUÉ SE PARTICIPA? ¿Los ciudadanos participan porque están motivados por una causa, o como muestra de rechazo al sistema o al gobierno? ¿El interés por la política fomenta la participación? La no-participación, ¿es una muestra de apatía, desinterés, insatisfacción y rechazo? ¿o bien es el resultado de una satisfacción básica que permite a los ciudadanos dedicarse a otros ámbitos de sus vidas? ¿La existencia de redes sociales, grupos y organizaciones de la sociedad civil fomenta la participación? ¿El contexto institucional influye en la participación? CONSECUENCIAS DE LA PARTICIPACIÓN ¿Contribuye la participación política a hacer mejores ciudadanos, generando actitudes de interés, cooperación y compromiso por las cuestiones públicas? ¿Contribuye la participación directa de los ciudadanos a tomar mejores decisiones? ¿Se diferencian en algo las decisiones tomadas por los ciudadanos de las tomadas por expertos y políticos? ¿Contribuye una intensa participación a fortalecer la democracia? ¿O por el contrario una elevada participación puede sobrecargar el sistema político con un exceso de demandas y crear unas expectativas excesivas? La participación, ¿contribuye a reducir o a augmentar las diferencias sociales? 1. La teoría participativa vS la teoría elitista o representativa EL COMPORTAMIENTO POLÍTICO TEORIA PARTICIPATIVA ¿Quién y participar? cómo debe Los interesados deben participar activa y directamente en la toma de decisiones públicas en todos los ámbitos.
TEORIA REPRESENTATIVA Los ciudadanos deben participar en la elección de representantes. No es necesaria una participación masiva y continuada ya que la toma de decisiones corresponde a los políticos.
¿Qué hay detrás de la no- Insatisfacción, distanciamiento Satisfacción con el funcionamiparticipación? de la política.
ento del sistema político.
¿Cuáles son las consecuencias Mejores ciudadanos. Mejores Sobrecarga de demandas.
de una elevada participación decisiones y mejor implemen- Inestabilidad política.
en todas sus formas? tación de las mismas.
Críticas No especifica cómo poner en marcha mecanismos participativos extensivos e intensivos factibles. Presupone una ciudadanía interesada y activa. La población intensamente partcipante no es representativa del conjunto.
Restringe exclusivamente la relación entre ciudadanos y política al ámbito electoral. Se despreocupa de las actitudes de apatía política. Ignora la importancia de movimientos sociales como agentes de cambio político y social.
Autores Rousseau, Macpherson, Pateman, Barber Schumpeter, Sartori, Huntington 2. Tipos de participación política - Participación electoral y no electoral - Participación convencional y no convencional - Participación basada en la voz y participación basada en la salida - El voto - La participación en la campaña electoral - La participación en organizaciones políticas - El contacto directo con políticos y medios de comunicación - La protesta política La participación política convencional es legal y legítima y a menudo está institucionalizada.
La participación no convencional toma forma de protesta.
Según la clasificación de Milbrath (1977) aproximadamente un 30% de los ciudadanos son apáticos, no participan políticamente ni se interesan por la política. Un 60% son espectadores, que contemplan la política “desde la barrera”, votan pero sólo participan esporádicamente y sólo un 10% son la minoría que participa de manera activa, frecuente y regular. Por lo tanto, según la tipología de Barnes y Kaase (1979) podemos distinguir entre inactivos, conformistas, reformistas, contestatarios y activistas.
Los inactivos no participan políticamente casi nunca. Suelen predominar las mujeres, las personas de edad avanzada y con un estatus económico muy bajo. Entre los ciudadanos políticamente activos suele haber una mayor presencia de hombres de mediana edad, con niveles educativos y de ingresos elevados, y con una vida social activa. Entre ellos, los conformistas son los que participan únicamente en acciones convencionales; los reformistas son los que participan en formas convencionales y algunas formas legales de protesta; los contestatarios son los que sólo participan en formas no convencionales, legales o ilegales y los activistas son los que utilizan todas las formas de participación, convencionales o no convencionales.
3. Factores explicativos de la participación política - El nivel de estudios es un elemento central: los ciudadanos con niveles de estudios elevados tiene mayor capacidad de asimilar y procesar información política, tomar decisiones y enfrentarse a los procesos participativos.
- Los ingresos son una fuente de recursos en la medida que la satisfacción de las necesidades básicas permite dedicar más atención a los asuntos públicos.
- La ocupación refleja la posición social del individuo y le dota de capacidades organizativas y experiencia en la interacción social.
- La edad es importante en la medida que está relacionada con la experiencia. Los jóvenes suelen participar menos que los adultos en formas convencionales, aunque participen más -en términos relativos- en formas de protesta.
- El tiempo disponible es un recurso cada vez más escaso y que condiciona la participación de determinados grupos, como las mujeres.
4. Las consecuencias de la segunda modernización La segunda modernización que ha convertido las sociedades industriales en postindustriales tiene lugar en el último tercio del siglo XX, y en ella el cambio tecnológico y científico es un factor fundamental. Este proceso, que se ha acelerado con las nuevas tecnologías como Internet a partir de los años 90, ha producido ciudadanos informados, abiertos y cognitivamente flexibles.
Esta evolución puede conducir a incrementos de participación, pero también a individuos más aislados y menos integrados socialmente. Las generaciones más jóvenes que ya han crecido en este contexto han desarrollado actitudes postmaterialistas. Y este cambio en los valores y preferencias ha conllevado un incremento en la participación en actividades políticas y menos dirigidas por la élite política.
MODELO DE CAMBIO EN LAS SOCIEDADES POSTINDUSTRIALES, INGLEHART Cambios Socioeconómicos Cambios individuales en valores y habilidades Desarrollo económico y tecnológico (satisfacción de las necesidades básicas) Consecuencias políticas Cambio en los temas políticos conflictivos (mayor relevancia de la calidad de vida) Experiencias de generaciones diferentes (ausencia de guerra mundial en la última generación) Valores: mayor énfasis en las necesidades de pertenencia, autoestima y autorrealización.
Cambio en las bases sociales del conflicto (menor peso de la clase social Educación creciente Habilidades: mayor destreza para ocuparse de la política a nivel nacional o estatal Cambio en el apoyo a las instituciones (menor para el estado-nación, más lealtades supraestatales y locales) Expansión de los medios de comunicación. Aumento de la movilidad geográfica Cambio en los tipos de participación política (declive de la movilización dirigida por las élites, desarrollo de la protesta y los nuevos movimientos sociales) MODELOS DE ACCIÓN COLECTIVA Un fenómeno o actividad de “acción colectiva” realizada por un conjunto de individuos presupone algunas condiciones: - La propia existencia del conjunto de individuos, que compartan un cierto interés, objeto o necesidad - La posibilidad para el individuo de escoger entre participar o no en la “acción colectiva” - El resultado de la “acción colectiva” no puede ser disfrutado en exclusiva por los que han participado en su consecución El resultado de la acción colectiva es un “bien público”. Una vez producido, todos los individuos que tienen necesidad o interés pueden beneficiarse de este “bien público”, independientemente de si han contribuido o no a su producción.
5. ¿Cooperar o no cooperar? Esta es la cuestión En los problemas de acción colectiva, cooperar -participar en la acción- es actuar contra una mejor situación individual, con el objeto de beneficiar al conjunto de individuos que forman parte del grupo que tiene un interés o necesidad común.
No cooperar -esperando que los otros participen- es apostar por aprovechar el esfuerzo de los otros. Pero si nadie participa, se pierde la oportunidad de resolver un problema colectivo. La actitud del free-rider o polizón prolifera en los grupos grandes. La tentación de no participar -esperando que ya lo harán otros- es mucho mayor, lo que puede conducir a que el bien colectivo no se produzca.
6. El cálculo de costes y beneficios de la participación Todo participante en una acción colectiva, realiza un “cálculo de los beneficios y costes de la participación”. Si suponemos que deja de participar en el caso que los costes sean superiores a los beneficios, asumimos que existe un “comportamiento egoísta racional”.
Pero lo más probable es que en todo grupo distintos participantes presenten diversos tipos de comportamiento -se puede ser racional sin ser egoísta, o egoísta sin ser racional- y que el cálculo de costes y beneficios no se reduzca a una valoración económica unidimensional sino que incluya elementos de auto-realización personal o aspectos ideológicos. Esto nos lleva a que normalmente existan notables contradicciones entre la racionalidad individual y la racionalidad colectiva. Por consiguiente, el análisis de los problemas de “acción colectiva”, de por qué y cuándo participamos, es de gran complejidad.
7. Los niveles de acción colectiva Podemos distinguir entre dos tipos de grupos o colectivos: - El colectivo potencial cuyos miembros están interesados en el bien público sobre el que se promueve la acción colectiva y que disfrutarán de éste en caso que se produzca (grupo de referencia) - El colectivo o grupo que participa efectivamente en la provisión del bien público, contribuyendo en alguna forma a su consecución (grupo efectivo) Y podemos distinguir también entre dos grandes tipos de soluciones a los problemas de acción colectiva: centralizadas y descentralizadas, según si el bien público se produce de forma relativamente espontánea, o se promueve.
8. El modelo Hirschman: Exit, Voice and Loyalty Albert Hirschman desarrolló una explicación sobre algunos de los mecanismos de implicación y desimplicación en la acción colectiva organizada, basados en el comportamiento racional y la búsqueda de la satisfacción individual.
Los miembros de un grupo efectivo que no encuentran satisfacción suficiente en su participación, pueden optar por hacer oír su voz -para intentar transformar la actividad del grupopueden seguir en el grupo a pesar de no estar conformes por lealtad, o pueden optar por la salida del grupo efectivo o de la organización.
Si no hay mecanismos para asegurar la participación -democracia interna- muchos optarán por la salida, pero si ésta es muy costosa, es probable que muchos opten por la lealtad o barrera informal que impide que se ejerza la salida cuando aparecen dificultades para expresar la voz.
9. El modelo Olson: egoísmo e incentivos Olson supone que los individuos sólo están interesados en formar parte de una organización cuando los beneficios de participar en grupo superan a los costes. Para él esto es mucho más evidente en grupos de referencia pequeños que en grupos de referencia grandes.
En los grupos grandes se necesitan incentivos selectivos, es decir, beneficios que sólo perciben los individuos que son miembros de la organización en cuestión. La organización se encarga de producir bienes privados para sus miembros, con el objetivo de conseguir suficientes apoyos y recursos para conseguir el bien público que constituye su finalidad, y que aprovecha todo el grupo de referencia, miembros o no de la organización. El problema es que los bienes privados para los miembros de la organización pueden llegar a hacer perder de vista el bien público que se dice perseguir.
10. La teoría económica de la democracia de Downs La teoría económica de la política presupone que los individuos participan en la política para satisfacer sus preferencias y, en particular, para obtener aquella provisión de bienes públicos que mejor contribuya a maximizar sus expectativas. Anthony Downs, en Teoria económica de la democracia (1957), elaboró un modelo que explicará cómo los gobernantes, los políticos, los partidos y los votantes eran estimulados a actuar por sus propios motivos egoístas y no por la persecución de un hipotético bien común. Su hipótesis central es que los partidos políticos en una democracia formulan sus políticas estrictamente como un medio para obtener votos.
Así, la función social de los políticos, que consiste en formular y realizar políticas mientras se encuentran en el poder como gobierno, se cumple subsidiariamente a sus motivaciones privadas, que consisten en obtener la renta, el poder y el prestigio derivados de estar en el gobierno.
En este modelo los políticos son empresarios que venden políticas a cambio de votos. Y lo hacen en un contexto de información costosa y conocimiento imperfecto. La falta de información hace crecer la ignorancia de los electores, y aparecen tres formas de responder a ella: la persuasión, la ideología y la ignorancia racional. Así pues, en este modelo puede ser racional asumir la propia ignorancia -puesto que la información es muy costosa e inaccesible- y la ideología surge como una demanda del electorado para suplir la falta de información y protegerse de los persuasores profesionales.
11. La movilización política y el contexto institucional Las instituciones pueden alterar los costes y beneficios de la participación a través de las estructuras de oportunidades políticas. La participación se intensifica cuando se abren canales de accesos a los ámbitos de tomas de decisiones que permiten esperar que la acción obtenga resultados.
La descentralización territorial fomenta el acceso al proceso de tomas de decisiones. Hay más incentivos por la mayor cercanía entre el cargo público y el ciudadano. La distribución funcional del poder, y especialmente la independencia de la justicia, favorece una movilización política. Por otra parte, la élite gobernante puede adoptar distintas estrategias de acción ante las movilizaciones ciudadanas que favorecen o dificultan la participación.
12. Los efectos de la participación sobre los individuos y la democracia • • • • • La participación política no produce un incremento en la percepción del nivel de conocimiento sobre la política. Y sólo incide significativamente en aquellos que han trabajado en campañas electorales y en el interior de partidos políticos.
Aunque las actitudes políticas no se ven muy favorecidas por la participación puesto que la mayoría afirma que su valoración de la política ha empeorado a raíz de su participación.
La participación convencional es buena y saludable para la democracia representación: permite solucionar problemas colectivos con mayor facilidad, favorece la cooperación y reduce los costes de intermediación.
Pero el incremento de la participación de protesta puede ser síntoma de graves disfunciones del sistema y generar un alto nivel de inestabilidad y conflictividad si no se canalizan sus demandas.
Sin embargo, para que la participación proporcione legitimidad es necesario que no sea sesgada, es decir, que no se limite a grupos sociales con unos perfiles determinados, sino que sea representativa de la pluralidad social.
TEMA 6 – PARTIDOS POLÍTICOS Y SISTEMAS DE PARTIDOS 1. Concepto y definición Un partido político es una asociación de individuos unida por la defensa de unos intereses, organizada internamente por una estructura jerárquica, con afán de permanencia en el tiempo y cuyo objetivo sería alcanzar el poder político, ejercerlo y llevar a cabo un programa político.
Los partidos políticos son actores que transforman el pluralismo social en pluralismo político y los que, por su condición de mediadores entre la sociedad civil y el Estado, tienen la obligación de procurar que el pluralismo político esté presente en las instituciones.
El objetivo principal de cualquier partido político es la consecución del poder político, considerado como un instrumento de transformación y mejora de la sociedad. Para la consecución del poder, los diferentes partidos se enfrentan en el contexto de una lucha pacífica y racional a fin de obtener apoyo social.
2. Origen de los partidos políticos El primer antecedente de los partidos políticos fue el desarrollo de los grupos políticos en los regímenes parlamentarios liberales y la creación de “comités de apoyo” a los candidatos a diputado. Ya en el siglo XVII y XVIII los parlamentarios británicos se dividieron entre tories (conservadores) y whigs (defensores de la libertad política y religiosa, de la separación entre la iglesia y Estado y de la independencia del propio parlamento en relación al monarca).
Los partidos políticos aparecen en el siglo XIX, a medida que el Estado liberal se convierte en democracia política y se amplía el derecho al sufragio hasta convertirse en universal. El primer gran desarrollo de los partidos políticos se produce en EEUU, con la creación del Partido Demócrata en 1824 y del Partido Republicano en 1854.
3. Las funciones de los partidos políticos • • • • • Socialización política y creación de opinión. Prensa de partido, “casas de pueblo”, etc.
Armonización de intereses. De la defensa de intereses sectoriales o de clases a la defensa de intereses de carácter más general.
Formación de élites políticas. Los partidos seleccionan los candidatos a ocupar puestos en el parlamento o en la oposición.
Canalización de las peticiones de la población hacia los poderes.
Reforzamiento y estabilización del sistema político. Con la excepción de los “partidos anti sistema” que se oponen e incluso minan la legitimidad del sistema, actuando desde dentro y desde fuera del sistema político.
4. Tipología de partidos clásica (Maurice Duverger) • Partidos de cuadros o partidos de notables: ligados a la actividad parlamentaria, aparecieron primero y no priorizan en el reclutamiento de militancia sino en la selección de personas con prestigio, recursos económicos e influencia. De estructura muy descentralizada sin adscribirse a ningún corriente ideológico concreto.
• Partidos de masas: se formaron a partir de la aparición de los partidos socialistas. Se basan en el reclutamiento masivo de militancia que contribuye a financiar el partido a través de sus cuotas. Partidos muy marcados ideológicamente, muy disciplinados, jerarquizados y centralizados y con una actividad constante lo que dio lugar al nacimiento de una “burocracia de partido”.
• Catch-all parties: partidos que tienen como finalidad conseguir el apoyo del máximo número de electores, y para ello minimizan sus rasgos ideológicos. Son “partidos de electores” que priorizan la movilización electoral.
5. Tipología de partidos según cleavages (Stein Rokkan) Rokkan fundamenta su tipología en los ejes de conflicto que se producieron en paralelo a la formación del Estado y el desarrollo de la sociedad industrial.
• • • • Centro-periferia: entre las élites centrales que construyen los nuevos estados liberales y las élites locales que se resisten (partidos estatales vs partidos regionalistas) Iglesia-Estado: entre el predominio de la Iglesia y el proceso de secularización. (partidos confesionales vs partidos laicos) Campo-Ciudad: entre los intereses de los campesinos y terratenientes y los intereses de industriales y comerciantes. (partidos agrarios vs partidos urbanos) Capital-Trabajadores: asalariados, entre los intereses de los propietarios y los de los trabajadores. (partidos liberales-conservadores vs partidos socialistas o laboristas) 6. Tipología de partidos según su grado de institucionalización (Angelo Panebianco) Panebianco distingue los partidos según su modelo originario y su grado de institucionalización. El modelo originario puede ser de penetración territorial fuertemente centralizado , o de difusión territorial, descentralizado y con creación espontánea de agrupaciones; puede tener una o no institución externa que patrocine la creación del partido; y puede surgir o no de un liderazgo carismático previo.
El grado de institucionalización depende del desarrollo de intereses para mantener la organización, a través de “incentivos selectivos”; y del desarrollo y difusión de lealtades organizativas a través de “incentivos colectivos”.
• • Una institucionalización fuerte comporta una mayor homogeneidad, centralización y predominio del partido sobre las organizaciones externas Una institucionalización débil comporta una organización frágil y poco cohesionada, actuación autónoma de las subunidades organizativas y relación de dependencia con organizaciones externas Inst. Débil – Élites divididas y grupos internos Inst. Fuerte – Élites cohesionadas y unidas Modelo originario por penetración territorial – Inst. Fuerte Modelo originario por difusión territorial – Inst. Débil Presencia de organización externa patrocinadora – Inst. Débil Líder carismático – Ausencia de institucionalización o inst. Muy fuerte 7. La estructura interna de los partidos INDIVIDUOS RELACIONADOS CON LA ESFERA DEL PARTIDO ESTRUCURA ORGANIZATIVA Y TIPOS DE PARTIDOS - Votantes fieles - Simpatizantes - Afiliados - Militantes - Creyentes (guiados por un inc. colectivo) - Arribistas (guiados por un inc. Selectivo) - Permanentes (cobran) - Dirigentes - Comité de base electoral (p. cuadros) - Sección de base territorial (p. masas) - Célula de base profesional (p. comun.) - Milicia de carácter paramilitar (p. fasc.) 8. La “ley del hierro de las oligarquías” de Robert Michels Según Michels, toda organización se fundamenta en prácticas oligárquicas. Los líderes de un partido se rodean de un número pequeño de personas que les son fieles y que constituyen una élite que decide la estrategia y la táctica del partido. Los dirigentes se caracterizan por ser individuos con unos conocimientos superiores, con mejores medios para seguir de cerca las actividades de la organización, con un mayor dominio de la práctica política y con más nexos con las élites de otros partidos y sectores sociales.
Los dirigentes han seguido un cursus honorum, y por ello son los únicos o casi los únicos que pueden dirigir al partido de forma eficaz y exitosa, frente a la “incompetencia de las masas”. El funcionamiento oligárquico de los partidos puede poner en peligro la democracia interna. Los partidos se presentan como organizaciones democráticas, pero están teñidos de elementos “meriocráticos” y de “cooptación”. Por consiguiente, el control democrático en el interior del partido es muy escaso y los líderes tienen un gran margen de discrecionalidad. Cuando el partido gobierna, las decisiones incluso se desplazan del partido a la administración.
9. El control del partido por parte de la “coalición dominante” de Panebianco Los dirigentes forman una “coalición dominante” que controla las “zonas de incertidumbre”, los factores que permiten el desarrollo de las actividades vitales de la organización: - Las relaciones del partido con su entorno - Los canales de información y comunicación del partido - La elaboración e interpretación de las reglas internas del partido - La financiación - El reclutamiento y promoción de la militancia La “competencia de los dirigentes”, es decir, la experiencia en el manejo de las relaciones politico-organizativas internas y externas, debe ser reconocida por la militancia como una cualidad de los dirigentes imprescindible para el buen funcionamiento de la organización.
10. La financiación de los partidos políticos Financiación pública vs financiación privada • Financiación a través de cuotas de los afiliados • Financiación a través de donativos de particulares o empresas (máximo 100.000€/año) • Financiación a través de cuotas de sus cargos electos y de confianza en las administraciones públicas • Financiación a través de la gestión de empresas o negocios propios (bares y locales sociales, editoriales, etc.), así como de la gestión del patrimonio • Financiación a través de préstamos y créditos (vinculados a la expectativa de finan. Pública) • Financiación según resultados electorales y la representación obtenida en las elecciones (32.500 euros por diputado y 1,08€ por voto) 11. Los sistemas de partidos Duverger distinguió entre sistemas de partido único, sistemas bipartidistas y sistemas multipartidistas. En los sistemas de partido único hay una confusión entre partido y estado; en los sistemas bipartidistas existen dos partidos dominantes que se alternan en el gobierno; en los sistemas multipartidistas existen más de dos partidos predominantes o con capacidad para influir en las mayorías parlamentarias.
Giovanni Sartori elaboró una nueva tipología que buscaba conocer la fuerza real de cada partido en función de su “potencial de coalición” y “capacidad de chantaje”.
TIPOLOGÍA (GIOVANNI SARTORI) • • • • • • Sistemas de partido único. No permite la existencia de otros partidos.
Sistemas de partido hegemónico. Permite la existencia de otros partidos pero no permite la competencia política para el ejercicio de poder.
Sistemas de partido predominante. En el marco de las democracias pluralistas puede suceder que un partido obtenga de forma reiterada (3 mayorías consecutivas) un gran apoyo que le permite gobernar con mayoría absoluta.
Sistemas bipartidistas. Existen dos partidos dominantes que consiguen la práctica totalidad de escaños y crean una competencia electoral centrípeta.
Sistemas de partidos de pluralismo limitado o moderado. Existen entre 3 y 5 partidos importantes, con capacidad de coalición. Normalmente sólo existen dos alternativas de coalición, de modo que se basan en la “alternancia de coaliciones”.
Sistemas de partidos de pluralismo polarizado o extremo. Existen cinco o más partidos importantes y distanciados ideológicamente. Existen diversas coaliciones posibles, oposiciones bilaterales, oposiones irresponsables.
12. La crisis de los partidos políticos tradicionales • • • • Primarias internas vs primarias abiertas Primarias para elegir el máximo dirigente del partido vs primarias para elegir los candidatos – Presidencialización Las primarias como instrumento de “democratización” de los partidos Las primarias como respuesta de los partidos en crisis de representación y de legitimidad • • Las primarias frente a la falta de liderazgos o a la incapacidad de las élites de los partidos para llegar a acuerdos sobre el liderazgo Las primarias como instrumento de los aparatos de los partidos para legitimar su poder 13. La aparición de nuevos partidos que responden a nuevos cleavages - Partidos ecologistas - Partidos xenófobos, islamófobos y anti-inmigración - Partidos generacionales - Partidos anti-establishment - Partidos de protesta (Partido Pirata) - Partidos animalistas - Partidos anti-europeos o anti-euro (UKIP, Alternative für Detuschland) PARTIDOS TELEVISIVOS O EN RED – MOVIMIENTO 5 STELLE - Partidos creados entorno a un líder carismático con una fuerte presencia en los medios de comunicación antes de entrar en política - Uso intensivo de los medios de comunicación para llegar a un abanico amplio de electores, actúan como catch-all sin ideología definida -Son partidos anti-establishment, con un fuerte discurso anti-político, que identifica a la vieja clase política como el enemigo del pueblo - Su irrupción política se produce en pocos meses y tienen un enorme impacto en el sistema de partidos, aunque les cuesta forjar alianzas con otros partidos EL CASO PODEMOS ¿La estructura interna de los viejos partidos y los nuevos es distinta? ¿Los mecanismos de democracia interna son distintos? ¿Han introducido nuevas formas de participación? ¿Existen élites que controlan el partido “desde arriba”? ¿Cómo se han creado esas élites? ¿Son partidos ideológicoso partidos catch-all? ¿Representan a sectores sociales determinados o se dirigen a todos los electores? ¿Son partidos de militantes o partidos de electores? ¿Utilizan los medios de comunicación para establecer una relación directa con los electores? ¿Se basan en liderazgos carismáticos? TEMA 8 – LAS ÉLITES POÍTICAS: CREACIÓN Y REPRODUCCIÓN. LA CLASE POLÍTICA Y LAS TEORÍAS ELITISTAS DE LA DEMOCRACIA 1. El debate entre elitismo y pluralismo ¿Cómo se distribuye el poder en una democracia? ¿El poder está en manos de muchos que interactúan y negocian entre ellos, o en manos de pocos? ¿En todo sistema político hay una élite que gobierna? ¿Por qué los sistemas políticos comunistas también tuvieron una élite política y económica? ¿Qué diferencias hay entre las elites políticas occidentales y la nomenklatura soviética o los dirigentes del Partido Comunista Chino? ¿Cuando se produce un cambio de régimen, se produce un cambio de élites? 2. El elitismo y la función de las masas en la democracia “La función política de las masas en una democracia o es la de gobernar, probablemente nunca serán capaces de hacerlo (…). Siempre gobernará una pequeña minoría, en democracia lo mismo que en autocracia. La propiedad natural de todo poder es concentrarse, es como la ley de gravitación del orden social. Pero es necesario que la minoría dirigente sea mantenida en jaque. La función de las masas en democracia no es gobernar sino intimidar a los gobiernos.” - Ostrogorski (1880) 2.1. El elitismo clásico: Pareto, Mosca y Michels Wilfredo Pareto (1875-1936), Gaetano Mosca (1858-1941) y Robert Michels (1875-1936), principales autores de esta corriente compartían una actitud desencantada frente a la evolución hacia la democracia de las sociedades modernas industrializadas.
Su tesis de fondo era que en cualquier sociedad sólo una minoría detenta el poder en sus diversas formas: • Creían que la desigualdad del poder político no estaba asociada directamente con las diferencias de recursos económicos • Consideraban que cualquier sociedad futura estaría sometida también a un gobierno minoritario EL ELITISMO DE PARETO Cualquier campo de la actividad humana genera su propia élite. La historia se caracteriza por la perpétua circulación de élites y oligarquías, entre zorros y leones. Las elites están sometidas a un circuito permanente de renovación, circulación y reubicación que muestra que la historia es un “cementerio de aristocracias”. (sit transit gloria mundi) El dominio de una elite es inevitable en cualquier sociedad organizada de modo que la democracia es una meta irrealizable: el advenimiento del sufragio universal y de las elecciones democráticas no podía comportar un cambio político real.
ENTRE ZORROS Y LEONES. DE MAQUIAVELO A PARETO Pareto tomó prestadas de Maquiavelo estas dos categorías como polos opuestos que ilustraban las características de las élites gobernantes. Los zorros son los inteligentes, astutos y emprendedores; gobernaban para tratar de ganarse el consentimiento de los gobernados y no estaban preparados para usar la fuerza. En situaciones de crisis tendían hacia el compromiso y pacifismo. Sin embargo, cuando el sistema de gobierno quedaba debilitados, sucumbían. Los leones representan lo contrario: partidarios del status quo, defienden el orden, la religión y la ortodoxia política. Fríos y sin imaginación, recurren a la fuerza para lograr o mantener su posición y el sistema político les protege.
Según Pareto, las cualidades de unos y otros eran excluyentes: la historia consiste en un incesante proceso de cambio entre estos dos tipos de élites. (Ej. Transición, crisis política actual..) EL ELITISMO DE MOSCA En toda sociedad existe una clase dominante y otra dominada. La clase dominadora o dominante se configura como una minoría organizada que persigue mantenerse en el poder mediante una fórmula política que emplea en su beneficio. Cada clase política tiene su propia fórula política y éstas decaen periódicamente por nuevas fórmulas, útiles a una nueva clase dominante.
Mosca consideraba que la extensión del sufragio no “democratizaría” el gobierno y sólo al final de su vida fue partidario de una concepción de la democracia como “renovación gradual o total de la clase dirigente”.
EL ELITISMO DE MICHELS Todas las organizaciones están sujetas a la dominación oligárquica (ley de hierro de la oligarquía). En el seno de toda organización coexisten dos fenómenos interrelacoinados: la jerarquía y la burocracia.
La complejidad de las organizaciones comporta la aparición de especialistas en resolver los problemas que las mismas organizaciones generan. Estos especialistas gozan de una superioridad técnica sobre la que fundamentar su poder y su capacidad de liderazgo se basa en el manejo de datos que escapan a los miembros de base. Consideraba que las masas tenían una necesidad psicológica de líderes y por ello llegó a negar la posibilidad de sistemas democráticos en sociedades de masas.
2.2. El elitismo democrático de Max Weber Considera que el creciente protagonismo de las masas en la política no modifica la realidad de dominación de la minoría pero sí los métodos mediante los cuales ésta era seleccionada y las cualidades requeridas para que ejerciera el poder.
La democraicia ha hecho cambiar las normas que rigen el proceso de selección de la élite, pero no el proceso de selección en sí mismo. Las masas siguen sin asumir el protagonismo político, que sigue correspondiendo a las élites, aunque sean élites democráticas.
EL PROCESO DE BUROCRATIZACIÓN Para Weber lo más importante para entender la evolución de la democracia no era la extensión del sufragio sino la creciente “burocratización del aparato del Estado” y la progresiva “oligarquización de las organizaciones políticas”. El principal problema es cómo “mantener la burocracia bajo control”.
La democracia de masas corre el riesgo de convertirse en un “gobierno de funcionarios” (hoy le llamamos gobierno de tecnócratas) si no existe un parlamento fuerte que los controle. El parlamento era necesario para reclutar y formar líderes políticos. Sin políticos vocacionales capaces de liderar y controlar la administración, las decisiones políticas dependerán de la burocracia y el resultado sería un gobierno de la burocracia y no mediante la burocracia.
Su defensa de la democracia parlamentaria se basaba en su confianza en que las instituciones democráticas constituían la mejor garantía para la selección de un líder eficaz.
EL LIDERAZGO Y LA VOCACIÓN POLÍTICA Weber consideraba que un Parlamento fuerte era necesario para controlar la burocracia y formar líderes, pero entendió que en una sociedad de masas puede ser necesario un líder polític elegido directamente por el pueblo. Weber defendía la necesidad de un liderazgo fuerte que sólo podía ser elegido de forma plebiscitaria (sufragio directo) y no parlamentaria.
2.3. El elitismo democrático de Schumpeter Schumpeter entendía la democracia como “competencia por el liderazgo político” y así lo desarrolló en su obra “Capitalismo, socialismo y democracia”. La democrácia es “aquel sistema institucional para llegar a las decisiones políticas en que los ciudadanos adquieren el poder de decidir por medio de una lucha competitiva por el voto del pueblo”.
La democracia “no significa ni puede significar que el pueblo gobierne efectivamente en ninguno de los sentidos evidentes de las expresiones pueblo y gobernar. La democracia significa tan sólo que el pueblo tiene la oportunidad de aceptar o rechazar a los hombres que han de gobernarle.” LA TEORÍA DE LA DEMOCRACIA DE SCHUMPETER Defiende una visión más realista puesto que: a) Establece una analogía entre la competencia por el liderazgo y la competéncia económica, que revela una variedad de caminos para expresar esta competencia b) Refleja la relación entre democracia y libertad individual, dado que la competición presupone libertad de expresión y de prensa para que la gente pueda escoger a sus líderes c) Señala un criterio de distincioón entre los gobiernos democráticos y los que no lo son d) Evita el problema de igualar la voluntad de un pueblo con la voluntad de una mayoría (la voluntad popular o general no existe) e) Incluye la inevitabilidad de procesos competitivos “fraudulentos” y la tendencia constante a la autocracia f) Reconoce que el electorado tiene la función de crear y despedir el gobierno, reconociendo que eso reduce al “control” que pueda ejercer sobre ellos 2.4. La elite del poder de Charles W. Mills Charles Wright Mills en La elite del poder (1956) estudió la influencia de las elites sobre el ejecutivo de los EEUU y estableció la estrecha relación entre las élites económicas y las gubernamentales y entre éstas, las élites militares.
El solapamiento y conexión entre los líderes de estas élites creaba una élite relativamente coherente, cuya cohesión se basaba no sólo en las coincidencias de las posiciones de mando y de sus respectivos intereses objetivos, sinó en la coordinación de sus acciones a través de unas redes de relaciones sociales compartida: idénticos orígenes sociales, relaciones familiares y personales, intercambio de posiciones de un sector a otro (hoy le llamaríamos puertas giratorias), etc.
La centralización del poder ejecutivo ha conllevado al ascenso de outsiders de la política, procedentes del mundo de los negocios. Fue el primero en denunciar que, lejos de ser el árbitro independiente del interés nacional, “el Estado estaba realmente dominado por una red de políticos, militares y directivos de multinacionales que moldeaban las políticas públicas en orden a conseguir sus fines”.
2.5. La clase dominante y la élite en el poder Milband (1969) actualizó la idea de Marx según la cual el estado es un “instrumento para la dominación de clase” y lo desarrola con tres argumentos: 1. Existe una continuidad en el origen social entre la burguesía y los miembros de las elites del Estado: ocupan posiciones clave en el gobierno, la administración, el ejército y la judicatura 2. La burguesía es capaz de ejercer el poder como un grupo de presión a través de los contactos personales y de intereses y a través de las asociaciones empresariales 3. La dependencia estructural de los gobiernos en el proceso de acumulación capitalista Por consiguiente, la única pforma de escapar al control de “la clase dominante” es el acceso meritocrático de las clases medias y populares a las estructuras del estado, y el control democrático de estos instrumentos por parte de los partidos a través del Parlamento.
2.6. La teoría de las elites extractivas de Acemoglu y Robinson En su reciente libro “¿Por qué fracasan las naciones?”, Daron Acemoglu y James Robinson resarrollan el concepto de élite extractiva. Una élite extractiva es aquella que se aparta de la obtención del bien común y dedica sus esfuerzos a su propio bienestar y al del grupo al que pertenecen. Estas élites elaboran pues un sistema de captura de rentas que les permite, sin crear riqueza, detraer rentas de la mayor parte de la ciudadanía en beneficio propio.
Según Acemoglu y Robinson, las élites extractivas se encuentran el mundo de las finanzas, de la economía, de la política, los medios de comunicación o la inteligencia. En España el concepto ha sido introducido en el debate político por el economista César Molinas, pero aplicado sólo a la clase política.
LA TEORÍA DE LA CLASE POLÍTICA ESPAÑOLA COMO “ÉLITE EXTRACTIVA”, DE CÉSAR MOLINAS La clase política española ha desarrollado en las últimas décadas un interés particular, sostenido por un sistema de captura de rentas. Esta clase política es la responsable principal de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias. Es una generadora compulsiva de burbujas puesto que de ellas obtienen sus rentas.
La clase política española ha colonizado ámbitos que no son propios de la política y ha creado sistemas clientelares en el ámbito de la política local y provincial. En consecuencia, la clase política española no puede tener un diagnóstico razonable de la crisis, porque la han provocado sus mecanismos de captura de rentas, ni tampoco una estrategia para salir de ella, porque debería incluir el desmantelamiento de los mecanismos de captura de rentas de los que se beneficia.
LA “ÉLITE EXTRACTIVA” Y LA “CASTA” El uso político del término “casta política” fue utilizado por primera vez por Gaetano Mosca como sinónimo de “clase político”. Su uso despectivo se popularizó en Italia a raíz del libro La Casta publicado en 2007 y fue utilizado profusamente por Beppe Grillo en la campaña de las elecciones italianas de 2013.
Podemos y Pablo Iglesias han recuperado el concepto de “casta” como sinónimo de “élite extractiva”. La “casta “ es la élite que no aporta nada y sólo saca provecho del país y sus instituciones en beneficio propio. Pero la “élite política”, como hemos visto, trasciende el concepto negativo de “casta”. Si la historia es una sucesión de “élites políticas” quizás estemos viviendo un cambio de élites, como el que se produjo durante la transición democrática de finales de los años 70.
TEMA 9 – DESAFECCIÓN POLÍTICA, PARTICIPACIÓN SOCIAL Y EMERGENCIA DE NUEVOS ACTORES 1. Descontento y desafección (Torcal y Montero) El descontento supone la insatisfacción por los rendimientos negativos del régimen o de sus dirigentes ante su incapacidad para resolver problemas básicos. El descontento no suele afectar a la legitimidad democrática, es sobre todo conyuntural, y depende de los vaivenes de una opinión pública vinculada a la popularidad de los Gobiernos y de sus políticas. Es un estado de opinión que puede corregirse por los cambios electorales o la mejoría económica.
La desafección se expresa a través de un cierto desapego o alejamiento de los ciudadanos con respecto al sistema político. Suele medirse por el desinterés hacia la política, y el cinismo hacia la política misma y los políticos. La desafección tiende a ser estable, suele transmitirse por vías de la socialización política y en España ya era alta antes de la crisis.
2. Insatisfacción con la democracia y “ciudadanos críticos” En la mayoría de países europeos, el incremento de la insatisfacción con la democracia ha conllevado el crecimiento de los denominados ciudadanos críticos. Su principal característica es que intervienen activamente en la vida política para así modificar el funcionamiento e incluso los rendimientos del sistema político que les disgustan.
Sin embargo, en España los desafectos han tendido a la pasividad y al rechazo indiscriminado de partidos y dirigentes políticos. Ello ha aumentado la brecha entre ciudadanos y políticos, y ha concedido a la clase política una enore capacidad de maniobra para actuar al margen de los ciudadanos.
3. Rendición de cuentas y corrupción en España En España la rendición de cuentas ha sido muy deficiente y a menudo los ciudadanos no han castigado electoralmente la mala praxis política. Los estudios sobre corrupción municipal en España indican que no se castiga porque se tolere la corrupción en sí, sinó porque se valoran sus beneficios indirectos.
Pero si los ciudadanos pasan de la políticas, no piden cuentas a los candidatos, no castigan a los corruptos, ni premian a quienes lo merecen, ¿quién controlará a los partidos o a los gobiernos, cómo podrá obligárseles a que cambien para convertirse en instrumentos democráticos al servicio de los ciudadanos? 4. ¿Por qué no castigamos la corrupción? Un análisis comparativo entre las elecciones municipales de 2007 y las de 2011, concluyó que los alcaldes corruptos perdieron de media menos de 2 puntos en porcentaje de voto. Pero en el caso de los municipios en que la corrupción generó beneficios para la localidad, los alcaldes incluso ganan apoyos.
5. ¿Hay en España una demanda de cambio? El interés por la política ha aumentado y muchos españoles han participado más activamente en actividades de protesta. Pero si las protestas no sirven para generar cambios relevantes, la desafección podría agravarse al extenderse sentimientos de frustración entre los “ciudadanos críticos”.
Por ello parece claro que hoy existe una demanda de cambio, vinculada a la desafección con el conjunto del sistema que no existía en 2011. Esntonces había un fuerte “descontento” con el gobierno socialista, que comportó un “cambio de gobierno”. Entre 2011 y 2014, la demanda de cambio parecía no tener una “oferta política” para darle respuesta, y los “ciudadanos críticos” se refugiaron en movimientos sociales de protesta (15-M, 25-S, Tomemos el Congreso, la PAH...).
6. Política y antipolítica (Vallespín) Estos nuevos movimientos de protesta fueron calificados de antipolíticos por parte de la “política institucional” pero sintonizaban con el sentir general de una importante mayoría de ciudadanos, que pedían respuestas.
Los movimientos ciudadanos han actuado como “agentes de politización” entre 2011 y 2014. El sistema había dejado de conectar con voces y sensibilidades políticas que buscan hacerse oír sin encontrar un medio institucional que se lo permita. Estos movimientos han “repolitizado” el debate público como respuesta a la reducción de la política a mera gestión tecnocrática, a la expresión de consignas vacías y a la falta de valentía para decir la verdad.
7. Movimientos sociales y participación política Los movimientos sociales se han convertido en instrumentos válidos para la dinamización de los sistemas democráticos. Promover la participación activa de los movimientos sociales puede contribuir a la integración democrática de sectores que se sienten excluidos del sistema y a los que, se descalifica como “anti-sistema”.
Según Rosanvallon, estos ciudadanos generan una interacción intensa con la esfera política, ejerciendo una democracia de expresión, mediante la que formulan críticas a las actuaciones de los poderes públicos y expresan sus reivindicaciones; una democracia de implicación, a través de actuaciones para relacionarse entre sí y conseguir crear un entorno común, y una democracia de intervención, a través de un conjunto de actuaciones para conseguir desarrollar un sistema político más transparente y participativo.
EL CASO DE LA PAH Y LOS ESCRACHES PARA CAMBIAR LA LEY HIPOTECARIA La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, además de defender los derechos de las personas en riesgo de deshaucio y de impedir los deshaucios forzosos, puso en marcha en 2012 una campaña de escraches (peticiones y presiones directas sobre cargos públicos) a responsables políticos del Partido Popular para pedir la reforma de la ley hipotecaria.
Según una encuesta de Metroscopia de diciembre de 2012, el 96% de los españoles relamaba un cabio de la ley hipotecaria y el 91% consideraba que los jueces debían aplicar la ley para proteger a los más débiles y no para ejecutar deshaucios. En esta misma encuesta, un 89% se mostraba favorable a la campaña de la PAH para presionar -pacíficamente- a los diputados para cambiar la ley. En marzo de 2013 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea admitió que la ley hipotecaria española es injsta y reclamó una modificación al gobierno español para proteger los derechos de los hipotecados.
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