Treball de curs: personatge històric (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Periodismo - 3º curso
Asignatura Història del periodisme a Catalunya
Año del apunte 2014
Páginas 26
Fecha de subida 10/12/2014
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Es el trabajo de curso que debes hacer en Historia del Periodismo de Catalunya como complemento del examen.

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PLÀCID&GARCIACPLANAS&&&&&&&&&&&&& “El&reporterismo&es&la&esencia& del&periodismo”& ! Jaime&García&Pérez&y&Miguel&Lois& Història&del&Periodisme& Enric&Marín& UAB&2013C2014& & ÍNDICE Parte descriptiva 3 Biografía 3 Estudios 3 Inicios como reportero 3 Etapa de docente 4 Obras 4 Conflictos en los que ha estado presente 6 Parte analítica 8 Lenguaje periodístico y estilo 8 Ideología en sus textos 12 Aportaciones a la cultura periodística 13 Plàcid en primera persona 14 Anexos 16 Entrevista 16 Objetos de exposición Santa Mónica 22 ! 2! Parte descriptiva Biografía Plàcid García-Planas nació el 1 de diciembre de 1962 en Sabadell. Es el octavo de los once hijos que tuvieron sus padres. Su familia, de clase media-alta, estaba inmersa en un negocio de industria téxtil. Su padre, Josep Maria GarcíaPlanas Villarrubia, fue el director de la empresa textil Artèxtil, y su madre María Antonia Marcet fue ama de casa. La figura de su padre fue muy importante para él dado que influyó en su escritura. Éste realizó varios viajes por todo el planeta mientras recogía documentación técnica y gráfica desde 1950 hasta el 2000. Plàcid no tiene hijos ni está casado.
Estudios Garcia-Planas vivió hasta los 9 años en Sabadell, donde estudió en la escuela Sant Nicolau y entonces marchó a Bellaterra hasta los 18 años por motivos académicos (EGB y COU en Viaró). Cuando alcanzó la mayoría de edad decidió emigrar a Pamplona donde estudiaría periodismo en la Universidad de Navarra y se licenciaría en 1985. Al acabar los estudios regresó a Bellaterra e hizo el servicio militar en la Armada del Reino de España. Unos meses más tarde, en 1988, entró en La Vanguardia, su única casa hasta la actualidad: “Cuando eres periodista escrito estás muy atado a una empresa”. Desde su entrada en el diario ha estado involucrado en la sección “Internacional”, siendo redactor en sus inicios y actualmente el redactor jefe.
Inicios como reportero En junio de 1989 empezó a cubrir conflictos bélicos yendo al entierro del ayatolá Khomeyni. Su primera experiencia en plena guerra fue en 1991, para la Guerra del Golfo: “Me fui a la frontera tras conseguir un visado saudí el día de Reyes. Estaba cagado”. A lo largo de todos estos años su principal función ha sido la de reportero. No obstante, también ha colaborado puntualmente en algunas revistas como la mexicana “Tiempo de Relojes”, la “Rolling Stones” y la “Marie Claire”. Nunca se ha visto con ímpetu para trabajar en televisión: “No me atrae, aunque me han dicho que tengo dotes”.
! 3! Sin embargo, Plàcid no quiso ser periodista, sino arquitecto: “He pensado un par o tres de veces en dejarlo, y lo sigo pensando. No porque me decepciona la profesión, sino porque quizás me atraen más otras cosas. Yo empecé a estudiar periodismo, no porque ya quería ser reportero de pequeño, sino porque no sabía qué hacer. Yo quería ser arquitecto pero al final me acojonaron los números y me metí en periodismo. Acabé en la sección internacional cubriendo una guerra sin quererlo. Al principio me sentía incómodo con el periodismo, pero después me comencé a sentir mejor con el periodismo de guerra”.
Etapa de docente Su labor como periodista quiso transmitirla a la nueva generación y durante dos años, 2010 y 2011, ejerció como profesor asociado en la Universidad Autónoma de Barcelona: “Quise enseñar a los alumnos que cada persona debe tener su propia voz. Aprendí mucho de ellos”. Al terminar su ciclo ha dado distintas conferencias en Másters del ABC o de El País así como charlas en la Universitat Oberta de Catalunya y en la Universitat Pompeu Fabra.
Obras Su literatura, como define Quim Monzó, “reúne todas las normas del gran periodismo”. Plàcid García-Planas ha escrito cuatro libros para ir recopilando sus experiencias y contar, de forma más profunda y reflexiva, sus vivencias e investigaciones: - “La revancha del reportero”. Tras las huellas de siete grandes corresponsales de guerra (Barcelona, Diéresis, 2007). Plàcid hace en este libro un seguimiento a varios campos de batalla en los que siete corresponsales de guerra históricos escribieron un día sobre ellos. Un viaje que describe la estrecha frontera que hay entre la faena del reportero y la muerte.
- “Jazz en el despacho de Hitler”. Otra forma de ver las guerras (Barcelona, Península, 2010). Plàcid es capaz de contar los conflictos bélicos desde otro punto de vista. Alejándose de los medios tradicionales nos explica, entre otras cosas, que el lugar donde fueron asesinados el Duce y su amante es ahora un McDonald´s, que la sede Central del partido nazi entonces, es hoy en día la ! 4! Escuela Superior de Música y Teatro de Múnich, o que el hotel donde se alojó el Chikilicuatre antes de actuar en Eurovisión conserva en la pared una marca sellada del tiroteo que mató a Zeljko Raznatovic, alias Arkan.
La sinopsis de dicho libro explica en gran medida su filosofía: “¿Qué es lo que explica mejor la guerra? ¿Las ofensivas del ejército afgano contra los talibanes o el ansia de los soldados para grabar el combate con sus móviles Nokia? ¿Dónde está la noticia: en el hecho que Bet Furik es el pueblo de Cisjordania de dónde han salido más mártires o que el primer suicida se hizo explotar a si mismo vestido con la camiseta del Madrid y el segundo con la del Barça? ¿Qué es más desconcertante: que el paso fronterizo en el que comenzó la Segunda Guerra Mundial sea hoy en día una zona gay o que justo el sitio dónde colgaron a Mussolini sea, en la actualidad, un McDonald’s?” Gracias a este compendio de reportajes, Plàcid obtuvo en 2010 el primer Premio Godó de Periodismo de Investigación y Reporterismo. Sin embargo, él es bastante reacio a las distinciones individuales: “No me interesan los premios. Evidentemente me gusta mucho que me los den pero tampoco me generan una satisfacción enorme. Me lo dan a mí pero se lo podrían a otros.
Gana uno pero lo merecen diez”.
Precisamente, para Garcia-Planas la fotografía es indispensable para transmitir esa mirada. Por este motivo da una gran importancia al trabajo de sus compañeros fotógrafos. No obstante, piensa que “1.001 palabras valen más que una imagen”.
- “Como un ángel sin permiso”. Cómo vendemos misiles, los disparamos y enterramos a los muertos (Barcelona, Carena, 2012). Este recopilatorio de crónicas nos lleva más allá de las historias vulgares. Plàcid se recrea más que nunca en la literatura y en las metáforas para explicar y comparar varias escenas históricas en diferentes contextos.
- “El marqués y la esvástica”. César González-Ruano y los judíos en el París ocupado (Barcelona, Anagrama, 2014). Escrito en coautoría con Rosa Sala Soure. Este libro le ha supuesto muchas críticas en Madrid por criticar la figura de César González-Ruano. No ha dejado indiferente a nadie. Plàcid no solo es ! 5! capaz de contar historias, también de buscarlas y darlas a conocer. Eso es exactamente lo que hace en este libro. Una obra de pura investigación. Tres años y medio dando vueltas por los archivos de casi toda Europa. Aventuras, anécdotas y mil historias que se cuentan con brevedad, diálogos, intriga y pasión. El libro ha destapado tal revuelo que el premio de periodismo que llevaba su nombre y que tenía la publicidad de MAPFRE ha sido retirado. El motivo, que García-Planas ha descubierto junto a Sala Source que este referente en el periodismo madrileño era antisemita, racista, colaborador de los nazis, traficante de visados y extorsionador.
Su obra no parece haber acabado: “Tengo ganas de hacer algo distinto. Estoy pensando en escribir teatro y quizás también algo sobre las empresas de armamento. Es curioso ver como en las ferias empresas que venden armas te regalan objetos que simbolizan amor, paz o algo totalmente contradictorio con aquello que fomentan”.
Conflictos en los que ha estado presente El primer viaje de Plàcid Garcia-Planas como reportero de La Vanguardia tuvo lugar en junio de 1989, cuando se desplazó hasta Irán para presenciar el entierro del ayatolá Khomeyni. A partir de entonces, el sabadellense se ha encontrado en múltiples conflictos bélicos a lo largo del planeta. García-Planas comenzó a ir a los campos de batalla, en plena guerra, en una década agitada, pues del año 1990 hasta el 2000 estuvo presente en batallas provocadas por la invasión de Saddam Hussein a Kuwait (agosto del 90), y en las guerras balcánicas que propició la independencia de Eslovenia (Croacia, 1991-1995; Bosnia, 1992-1995; Kosovo, 1999). Su obra se completa con crónicas de la guerra de Afganistán (2001), del ataque de Israel a Hezbollah en territorio libio (2006), y de la guerra civil libia en 2011 (donde redactó sus últimas crónicas de guerra hasta ahora), entre otras.
! 6! (Plàcid delante de una casa serbia incendiada por los albaneses en Kosovo, 1999. Fotografía de Quim Roser) Como se observa, Garcia-Planas ha estado presente en guerras en cuentagotas. El motivo se debe a que se siente reportero, y no solo corresponsal de guerra. Es consciente de que no quiere ni debe obsesionarse con las guerras, lo que le ha permitido reflexionar más sobre cómo se explican las mismas. Además, tiene claro que no es duro ser corresponsal de guerra dado que quien no quiere ir, no va. El aliciente que hace que Garcia-Planas se suba en un avión es transmitir al lector lo que ve, siente, palpa y respira en los campos de batalla. No obstante, afirma que puede vivir perfectamente sin guerra. Es más, su trabajo como corresponsal de guerra no se limita a ir a los campos de batalla durante las disputas, sino que también se acerca a aquellos lugares que han sido decisivos para la historia de la humanidad. Tales como el corredor de Danzig, donde actualmente se encuentra uno de los lugares de reuniones íntimas entre homosexuales.
! 7! Parte analítica Lenguaje periodístico y estilo El estilo de Plàcid Garcia-Planas está influenciado por tres personas: Gaziel, Vasili Grossman y su padre, Josep Maria Garcia-Planas. El primero de ellos se incorporó a La Vanguardia para escribir sobre el París de la Primera Guerra Mundial. Respecto al ruso, Grossman cubrió la Segunda Guerra Mundial. Y su padre, aunque no era periodista sino director de la empresa familiar Artèxtil, le ha influido notablemente en su manera de narrar. Durante 50 años (19502000), este empresario viajó por los cincos continentes para vender telas. Una vez en ellos, redactaba informes textiles con una precisión, concisión y claridad expositiva similar a la de su hijo. El reportero afirma que de su padre ha aprendido a sintetizar, de un modo textil y calvinista, y a valorar la importancia de observar e intentar entender el mundo.
Podemos ver reflejada esta minuciosa faceta de observador en este fragmento de la crónica “Madrid, Barça, yihad” en el que se puede ver cómo el fútbol puede llegar a ser el eje del drama en una guerra. Pocos periodistas se hubiesen fijado en el equipo del que son fans los palestinos suicidas (párrafo encuadrado).
! 8! La función del periodismo en general, y también del reporterismo, es andar y contar, según su punto de vista. Para él es esencial dar voz a la gente, explicar, narrar y traer historias que los lectores no pueden ver. “La gran esencia de esta profesión es compartir. Yo describo una mirada, apunto un diálogo, un sentimiento, pregunto a unas niñas lo que sea... y todo te lo transmito a ti”, expresa.
Sus reportajes no son recomendables para todos aquellos que quieran empacharse de literatura vacía que se dedica a describir superficialmente (y dramáticamente) los tanques, las bombas y las decisiones de los políticos de turno. Garcia-Planas va más allá dado que nos acerca a las historias de los que sufren la guerra de primera mano: el pueblo, que es quien se encuentra sumido en un conflicto bélico que no ha buscado. De hecho, es de los pocos autores que ponen nombre y apellido a los protagonistas de las guerras que parecen no existir para los medios. Los diálogos son una de sus armas para hacer que las lecturas sean dinámicas y atractivas (fotografía fragmento de “Jazz en el despacho de Hitler”).
El periodista de Sabadell se aleja de dicha superficialidad a la vez que nos muestra estas historias que las guerras esconden. Historias que nos sorprenden, nos impactan y que nos pueden llegar a emocionar. Dicho así, ! 9! podría parecer que García-Planas se dedica a hacer un periodismo amarillista que busca la morbosidad, pero nada más lejos de la realidad. Las intervenciones de los individuos son esenciales para poder entender cómo se estaba viviendo la guerra en las zonas puesto que ellos también forman parte de la misma. A través de estas personas, el periodista nos transmite las sensaciones y las emociones del pueblo ante una situación tan dolorosa como es una guerra. Sobre todo, miedo y ganas de ser escuchados, como el hermano de la primera shahida (mujer bomba) palestina, Jaled, y un travesti afgano llamado Zabi. Ambos individuos le instaron a que apuntara en su libreta sus pensamientos, sus deseos, sus sueños.
“QUEREMOS –AFIRMA CONTUNDENTE EL HERMANO DE LA PRIMERA SHAHIDA -. ESCRÍBALO EN SU LIBRETA . QUEREMOS VIVIR . NO QUEREMOS SER UN PUEBLO DE MUERTOS ”.
(FRAGMENTO EXTRAÍDO DE LA CRÓNICA “ANGELITOS NEGROS”).
VIVIR El sabadellense no solo hace de intermediario entre los sentimientos del pueblo afectado y los lectores en sus reportajes y crónicas, sino que también emplea a las personas para explicar la historia del país, de la región, o el mismo conflicto.
! 10! Es el caso del islamista radical Yusef Mohamed, ya que utiliza su vida para relatar la gran historia de Jerusalén: “CUANDO YUSEF LLEVABA TIRABUZONES , NI EN SUS MÁS NEGROS SUEÑOS IMAGINABA NEGOCIAR CON LOS PALESTINOS LA CIUDAD QUE ENCIERRA AL MONTE MORIAH , EL LUGAR DONDE DIOS CREÓ EL UNIVERSO Y ADÁN SURGIÓ DEL POLVO . POR ALGO –SABÍA ÉL- MIL AÑOS ANTES DE QUE CRISTO NACIERA, DAVID, EL REY DE LOS JUDÍOS , PROCLAMÓ JERUSALÉN CAPITAL DE SU REINO . Y AUNQUE NABUCODONOSOR DESTRUYÓ EL TEMPLO , HERODES LO RECONSTRUYÓ. Y AUNQUE TITO LO VOLVIÓ A DESTRUIR PARA SIEMPRE , NUNCA LOS JUDÍOS HAN DEJADO DE LLORAR SOBRE EL ÚNICO PEDAZO QUE QUEDA EN PIE , ESA PARED QUE LOS CRUZADOS BAUTIZARON DESPECTIVAMENTE COMO EL MURO LAMENTACIONES”. (FRAGMENTO CRÓNICA “EL VIENTRE DEL UNIVERSO ”).
DE LAS EXTRAÍDO DE LA Sin embargo, normalmente solo dispone de dos folios para transmitir todo lo que presencia. Garcia-Planas ve un claro problema en este aspecto: ¿cómo adverbiar el sufrimiento, adjetivar la oscuridad y puntuar la muerte? La solución que encuentra es hallar y emplear las oraciones adecuadas y los adjetivos justos que logren transmitir todo. Él intenta remover la conciencia de los lectores sin ese patetismo de raíz romántico del que pretende huir. Aunque en un comienzo no se encontraba cómodo, decidió seguir cubriendo guerras ya que éstas son muy complejas y no se pueden explicar desde dicho patetismo de raíz romántico, es decir, como unos pasos de Semana Santa.
Garcia-Planas intenta transmitir la guerra y el dolor con dos herramientas: la paradoja y la lírica. Pese a que pueda chirriar que un periodista utilice la lírica en sus escritos, cabe recordar que La Ilíada es la primera obra de la literatura occidental y, en definitiva, se trata de una crónica de guerra. Con la lírica se puede poner mucha intensidad en las crónicas, por ello, las figuras retóricas (metáforas como “el negro túnel comunista”, personificaciones como “a golpes de limpieza étnica, los Balcanes van ensuciando el paisaje”...) son una constante en sus textos, así como los objetos, a primera vista insustanciales, pero que te explican toda una guerra. Asimismo, opina que hay dos tipos de literatura: la de la observación, que es el periodista, y la literatura de la ficción, ! 11! que es el novelista. Por lo tanto, el periodista, y por consiguiente el reportero, es un escritor.
“Reportear es hacer el amor, y eso se hace en primera persona” Cuando el periodista hace de cronista se convierte en testimonio y delegado del público. Garcia-Planas es un testimonio vocacional que busca administrar el “yo” de una manera que no pretende influenciar al lector. No busca ser el protagonista pese a usar el “yo”. Su objetivo es el de transmitir lo más cercanamente posible los hechos, y la primera persona es una buena herramienta para él. En sus propias palabras, “todo es primera persona, lo que se ha de utilizar bien. Se ha de utilizar de cara a fuera, no de cara adentro.
Hay que utilizarla siempre que aporte algo porque hay que ser los ojos, las orejas y las narices del lector, ni más ni menos. Hay que narrar y describir con concisión, agilidad y detallando cuándo sea posible para explicar las historias.
El lector debe sentir que está allí”.
(Fragmento de “La casa donde se inventó Pakistán”) Ideología en sus textos Su famoso cuaderno de la marca ENRI es comparable con los blogs y foros de Internet. Garcia-Planas es la plataforma web a través de la cual los usuarios se expresan libremente y denuncian las injusticias, o lo que ellos creen que es injusticia, ya que él no se para a valorar quién es el ‘bueno’ y quién es el ‘malo’ ! 12! de las guerras. Simplemente, se dedica a hacer un periodismo al servicio de la sociedad y no uno dependiente de los grandes grupos mediáticos, el cual puede acabar con la ética periodística y con su valor de servicio público.
Garcia-Planas no se posiciona a favor de ningún bando en sus reportajes o crónicas porque piensa que no todos los buenos están en un lado y todos los malos en el otro. En este sentido, viaja hasta los escenarios bélicos con la mente abierta para no cerrarse puertas. “No ir con todo preconcebido porque el mundo te sorprende. El mundo es muy complejo y todo es cambiante”.
El periodista catalán Quim Monzó escribió en La Vanguardia que, entre otras razones, le gustan los reportajes de Plàcid Garcia-Planas porque en ellos no encuentra ningún sermón, ninguna ideología. Aunque lleva trabajando en La Vanguardia desde que comenzó en 1988 y reconocer ser independentista, considera que no es obligatorio estar de acuerdo con la línea editorial del diario en el caso de la sección de Internacional. Es más, este periódico de información general no tiene una posición clara en este sentido, pues hay corresponsales proisraelíes, propalestinos, de izquierdas y de derechas. Tanto ideológica como estilísticamente, cada periodista es un mundo en esta sección.
“En estos 26 años jamás me han censurado. Me han dejado decir todo lo que he querido”.
Aportaciones periodística: a El la cultura archivo del corresponsal de guerra Una de las características innatas al periodismo de Plàcid GarciaPlanas es el detalle. Este reportero catalán está siempre alerta y con sus cinco sentidos en guardia para encontrar ese detalle que, aunque a primera vista pueda resultar insignificante, se convierte en el ! 13! eje central de sus piezas periodísticas. Puede recordar las barbaridades que se produjeron en la Pizzale Loreto de Milán cuando, en 1945, colgaron bocabajo el cadáver de Benito Mussolini a través del McDonald’s que se sitúa en ese mismo lugar en nuestros días.
Ese detalle en cuestión también puede ser una conversación, una sonrisa o, entre otras cosas, un objeto. Muchos de los objetos que Garcia-Planas ha ido encontrando a lo largo de sus viajes se han convertido en los protagonistas de sus crónicas. Por ello, en 2012 se estrenó en el centro Arts Santa Mònica de Barcelona una exposición, llamada El archivo del corresponsal de guerra, de objetos simbólicos que ha ido recogiendo de las guerras de la que ha sido testigo. Objetos que han sido utilizados para sus crónicas (el primero de ellos fue un flyer que cayó del cielo lanzado por los aviones americanos y que advertía a los ciudadanos de las bombas que caerían al día siguiente), piezas que definen cómo es un país y figuras que evocan situaciones de conflicto y crisis humanitarias. Tal y como él mismo asegura, los objetos dicen mucho de nosotros mismos y construyen una crónica ellos solos.
Eso sí, no recoge ningún objeto que esté al lado de algún cadáver: “Ante un cuerpo al que le han quitado el alma siento una tristeza infinita”.
(Imagen: Plàcid Garcia-Planas en Santa Mònica. Fotografía de Uri Mas) Plàcid en primera persona Decía el filósofo británico Samuel Alexander que “las sensaciones no son las únicas integrantes de la experiencia. Los pensamientos son tan experimentales como las sensaciones, y tan vitales para experiencia”. Y eso es precisamente ! 14! lo que transmite Plàcid Garcia-Planas cuando hablas con él. Tener al lado cadáveres, grabar en su cabeza el rostro de desolación de un pueblo y oler la pólvora de la destrucción, nos permite descubrir a un periodista que quería ser arquitecto pero ha querido trasladar a la sociedad todos esos pensamientos, sentimientos y vivencias. Habla igual que escribe: sincero, conciso y brillante.
Muchas veces elucubramos sobre los porqués de una guerra: problemas económicos, intereses territoriales, manías nacionales… Pero Garcia-Planas encuentra la respuesta en algo más sencillo: “La guerra comienza cuando dos niños se pelean en el recreo. Es un 0,0000000000000001% de guerra. Lo demás llega por intensidad”.
! 15! Anexos Entrevista “Me encanta que el periodismo sea una profesión maltratada y desprestigiada” ¿Crees que está en crisis el periodismo? El periodismo escrito sí porque las jóvenes generaciones no compran diarios en papel. O porque no pueden por el tema económico o porque no quieren, pero la gente menor de 35 años ya no compra el diario en papel. En este sentido, soy consciente de que estoy trabajando en el Titanic. Ojalá se salve el papel. Yo creo que se salvará si al final el papel es el alta costura, es decir, que lo que yo te ofrezco pagando no esté en Internet. Me encanta que el periodismo sea una profesión maltratada y desprestigiada.
¿Y en el contenido? No nos engañemos. Cuando hay menos dinero es más difícil viajar. En mi campo ahora hay menos viajes porque es más difícil. Yo creo que hay una corriente muy crítica con el periodismo, que comparto pero hasta cierto punto.
Si miras los periódicos españoles pueden haber lagunas, pero hay de todas las tendencias ideológicas.
¿Y éticamente hablando? ! 16! La ética es muy personal. Hay de todo. No creo que ahora se sea menos ético que hace 10 ó 20 años.
¿Has pensado en abandonar esta profesión? Sí, un par o tres de veces, y lo sigo pensando. No porque me decepciona la profesión, porque quizás me atraen más otras cosas. Piensa que yo empecé a estudiar periodismo no porque ya quería ser reportero de niño, sino porque no sabía qué hacer. Yo quería ser arquitecto pero al final me acojonaron los números y me metí en periodismo. Acabé en la sección internacional y cubriendo una guerra sin quererlo. Al principio me sentía incómodo con el periodismo, pero después me comencé a sentir mejor con el periodismo de guerra.
¿Consideras que hay buenos y malos en las guerras aunque no te posiciones en tus reportajes? Sí, lo que pasa es que no todos los buenos están en un lado y los malos en el otro. No se trata tampoco de no posicionarse, sino ir a cualquier guerra con la mente abierta y no cerrarte puertas. No ir con todo preconcebido porque el mundo te sorprende. El mundo es muy complejo y todo es cambiante. Las personas son tremendamente complejas individualmente y te puedes encontrar personas de todo tipo en cualquier bando.
Llevas en La Vanguardia desde 1988, ¿estás conforme con su línea editorial por tanto? No necesariamente al 100%. Si yo trabajara en política nacional igual sí que hubiese tenido algún problema, pero en mi ámbito, en Internacional, La Vanguardia no tiene una posición clara. Nosotros tenemos corresponsales que son proisraelíes, propalestinos, de izquierdas, de derechas... para mí, esta es la grandeza de la sección Internacional de La Vanguardia.
Tanto ideológicamente como estilísticamente, cada corresponsal es un mundo. Hay otros periódicos en los que ves que a todos los corresponsales que parece que escriban y piensen igual. En 25 años jamás me han dicho qué tenía que decir de algo. Nunca me han censurado. Me han dejado decir de los talibanes y no talibanes todo lo que he querido. En Internacional es muy liberal.
! 17! ¿Tienes un estilo de escritura propio? Sí, porque lo he buscado. El reporterismo es la esencia del periodismo. El buen reportero es el que encuentra su propia voz. El buen reportero es el que es uno mismo, el que huye de la épica y le transmite al lector sus propias limitaciones.
En las universidades se enseña a no usar la primera persona, ¿por qué es uno de tus recursos favoritos? Todo es primera persona, lo que se ha de utilizar bien. Se ha de utilizar de cara a fuera, no de cara adentro. Hay que utilizarla siempre que aporte algo (cogí el avión a las 6, pues eso no).
Y figuras literarias...
Entre otras cosas porque el reportero es un escritor. Hay dos tipos de literatura: la literatura de la observación, el periodista, y el de la ficción, que es el novelista. El periodista es un escritor. Yo tengo solamente dos folios para explicar situaciones muy complejas: una batalla, un cadáver... yo tengo que decir mucho en muy pocas palabras. Y a veces una metáfora te lo dice todo. Al principio me sentía incómodo cubriendo guerras, pero me mantuve por el reto narrativo. Vi que la guerra se explica muy mal, se explica desde el patetismo de raíz romántico, y así no acabas de transmitir lo que es la guerra, que es algo muy complejo.
¿Patetismo de raíz romántico? La mayoría de crónicas se quedan ahí. Parecen pasos de semana santa las guerras, y es algo mucho más complejo. En mi opinión, para transmitir la guerra y el dolor hay dos herramientas: la paradoja y la lírica o poesía. De hecho, “La Ilíada” es la primera obra de la literatura occidental y con ella nace la poesía en occidente y es una crónica de guerra. En pocas palabras puedes poner mucha intensidad con la lírica.
También das voz a las personas que normalmente no la tienen en la guerra...
! 18! Yo doy mucha importancia a las conversaciones que parecen que no dicen nada, pero en el fondo lo dicen todo.
¿Tienes algún periodista referente? Gaziel y Vasili Grossman. Gaziel estuvo en La Vanguardia cubriendo la I Guerra Mundial en el frente francés y en los Balcanes. Y el ruso Vasili Groosman por sus crónicas en la II Guerra Mundial. Son mis referentes por cómo han descrito las guerras.
¿Cuál es la función del periodismo actual? Es la misma que en los años 30 decía Chaves Nogales. Del periodismo es informar, pero del reporterismo es andar y contar (aunque también se le podría atribuir al periodismo general). Dar voz a la gente, explicar, contar, narrar traerte una historia que no has podido ver porque no puedes ir a Kabul... Lo bonito del periodismo es compartir. Yo describo una mirada, apunto un diálogo, pregunto a unas niñas lo que sea, un sentimiento... y todo te lo transmito a ti y solo tengo dos folios para transmitírtelo.
En realidad, la función del periodismo es la misma que hace un siglo, cuando Russel se fue a Crimea y denunció lo mal alimentados que estaban los soldados ingleses. Remover la conciencia, pero sin patetismo de raíz romántico. Vaya, explicar historias y explicar lo que se hace bien y lo que se hace mal. Sorprender al lector. Buscar esa historia que nadie conozca.
¿Cómo se tiene que mover el reportero de guerra? Cómo quiera o cómo pueda. No hace falta irse a primera línea para hacer una buena crónica de guerra, ahí solo hay pólvora. Pero siempre hay que huir de la épica y del patetismo de raíz romántico. Que las crónicas no sean pasos de semana santa.
¿Cuándo comenzaste a ser reportero de guerra? La primera que hice fue la Guerra del Golfo. Me fui a la frontera tras conseguir un visado saudí el día de reyes del año 1991. Me fui cagado.
¿Te acuerdas de todas las guerras? ! 19! La auténtica biografía de un reportero son siempre sus reportajes.
¿La última guerra? La de Líbia, en 2011. Yo me siento reportero y no solo corresponsal de guerra.
Desde el 91 llevo cubriendo guerras pero no obsesivamente. En cuentagotas, ya que igual estaba dos o tres años sin ir a ninguna guerra. Muchos de los que empezaron conmigo ya no están, incluso algunos los han matado, porque también desgasta. Yo siempre tuve claro que no podía drogarme, es decir, que no puedes vivir sin guerra. Puedo vivir perfectamente sin guerra, y esto me ha permitido reflexionar más sobre cómo se explica la guerra.
¿Es duro ser corresponsal de guerra? No, por una razón: el que no quiere ir, no va. Nadie va obligado. Así que quien quiera ir es porque le encuentra algún aliciente. Lo bonito es contarlo, no vivirlo.
Vivirlo y no contarlo, para eso no voy. Lo que tú ves, sientes, palpas y respiras se lo tienes que transmitir al lector.
¿Has pasado miedo? Sí, pero se te pasa.
¿Los medios informan correctamente de los conflictos internos que existen actualmente? Yo creo que se informa más que nunca de los conflictos. Hay gente con móviles que hacen fotos y mil cosas. Hay freelances, gente joven que viajan a informar. Creo que se informa más que nunca. En la Guerra de Kosovo del 1999 vi ya un desembarco enorme de periodistas. El problema que hay ahora es que ya no es un oficio, sino una carrera. No importa quién lo cuenta mejor, sino quién lo hace antes.
¿Te has arrepentido de haber ido a algún conflicto bélico? Sí, en Afganistán y en Sarajevo. Pasé algo de miedo pero vale la pena vivir según que historias.
! 20! ETAPA PROFESOR ¿Cuándo empezaste y por qué? Hace cuatro años. Estuve solo dos cursos. Quería compartir con los alumnos mis experiencias. Y aprendí mucho de ellos. Esta profesión es como el sexo, se aprende practicando. No se enseña lo bastante para ahorrar al alumno etapas.
¿Qué intentabas transmitir? Que cada persona tiene su propia voz. Para mí falta mucha más práctica. Yo les llevaría a Colón, les daría una libreta y un lápiz, fuera móviles y en dos horas vernos en un punto con una crónica, una entrevista y un retrato.
Observar, analizar y describir. No hay que enrollarse.
AUTOR DE LIBROS Tu último libro “El marqués y la esvástica” ha suscitado polémica.
Cuéntanos por qué.
Yo he publicado cuatro libros, pero la esencia pura de libro libro solo uno, los demás son recopilatorios de crónicas. A raíz de este libro, MAPFRE ha tenido que retirar el premio de periodismo César González-Ruano. Hemos descubierto que fue un periodista que apoyó al fascismo y torturó personas. No podía seguir entregándose un premio con este nombre.
¿Escribirás más libros? Sí, tengo pensado algo sobre las ferias de armamento. Y también me gustaría escribir una obra de teatro.
¿Por qué tienes una colección de objetos en casa? Los objetos que los humanos tiramos dicen mucho de nosotros mismos. En la guerra cualquier objeto que encuentres puede describir mucho. El objeto puede servir de crónica.
! 21! Objetos de la Exposición El archivo del corresponsal de guerra (Arts Santa Mònica) - Documentos oficiales, propagandisticos y periodísticos: comunicados oficiales de ejércitos como el de la OTAN anunciando el comienzo de los bombardeos aereor a Yugoslavia (1999), carteles que se distribuían en la República Serbia, flyers propagandísticos (fotografía) y permisos militares.
- Objetos encontrados en lugares emblemáticos destruidos: como papel pintado del Parlamento de Belgrado (fotografía) tras un ataque en el 2000, restos de un monasterio macedonio destruido por guerrillas albanas (2001) y un plato de la resistencia de Gaddafi (2011).
! 22! - Objetos militares: como una máscara antigas (fotografía) como un casco y una placa de un prisionero de Irak en la Guerra del Golfo del 1991, fragmentos de misiles, restos de armamento detonados, así como fragmentos de trincheras.
- Fragmentos de obras con símbolos militares: como un trozo de un monumento a Saddam Hussein destrozado por los chiís en Basora en 2003 (fotografía).
! 23! - Objetos cuotidianos convertidos en arte: se han convertido en arte a través de una intervención artística como un mapa de Afganistán con collages hecho en el 2010 (fotografía). También proyectiles antiaéreos destrozados durante el ataque a Gaddafi a los que se la han incorporado brillantes, o billetes con la cara de Saddam Hussein a los que se ha añadido la imagen de la Barbie como símbolo de la intervención occidental.
- Objetos personales y de trabajo periodístico: sus famosas libretas de marca ENRI a las que hace referencia en muchas de sus crónicas y reportajes, su primer móvil y ordenador portátil (fotografía), vestidos tradicionales que tuvo que llevar para moverse por los países en guerra o un traje protector de ataques químicos durante la Guerra del Golfo (1991).
! 24! - Juguetes militares y souvenirs macabros: un pato de ducha con los colores de camuflaje, soldaditos soviéticos de la revolución de octubre de 1917, un muñeco anti estrés de la figura de Saddam Hussei o un Titánic inflable.
Respecto a los souvenires macabros, destaca el mechero con la forma de las Torres Gemelas siendo atacadas (fotografía).
! 25! ! 26! ...