Novela en los años '20, '30, '40, '50 y '60 (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Filología Hispánica - 1º curso
Asignatura PANORAMA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA: MODERNA Y CONTEMPORÁNEA
Año del apunte 2017
Páginas 8
Fecha de subida 07/06/2017
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LA NOVELA EN LOS AÑOS ‘20, ‘30, ‘40, ‘50 Y ‘60  ANTES DE LA GUERRA CIVIL Estamos en la ​época de las Vanguardias​. Las características de la Vanguardia Poética se pueden aplicar a la Vanguardia Novelística y a la Vanguardia Teatral, aunque también se la conoce como Novela Experimental o Nueva Novela.
Los escritores de esta época seguían el faro de ​Ortega y Gasset y sus reflexiones sobre el arte de la novela. Gasset decía que la novela, entendida como tal, está en crisis. Creía que el arte debía crear una nueva realidad, una realidad distinta a la que el hombre ve; crear una casa que no sea fiel a nuestra realidad, sino ​fiel a la realidad de arte​, un ejemplo de esto sería ​Mont Sainte Victoire​, de Cézanne, que tiene una apariencia de la realidad, pero no es realidad, es decir, el arte debe crear su propio mundo.
Tenemos una novela en crisis que busca nuevos caminos expresivos. Ortega, en ​La Deshumanización del Arte​, nos dice que ​todo arte verdadero es independiente de la realidad​, es decir, el arte entendido como una copia de la realidad deja de tener interés. ​Es un universo autónomo​, regido por sus propias leyes, marcado por el humor, el sensualismo, el erotismo, etc.
El tema de la novela acabará siendo algo desdibujado, la acción será escasa y el estilo, bastante sintetizante. ​La Novela de Vanguardia va a ser una novela sin apenas acción​, dirigida a la minoría que confiere el arte de Vanguardia.
En esta época encontramos a ​Gómez de la Serna​, un escritor que crea en un nuevo género, las ​greguerías​, en el que ​se mezclan los aforismos ​con el sentido del humor, con la paradoja y con la filosofía. A veces, intenta hacer juegos de palabras para añadir una significación que no tiene la palabra en sí. Como género es ciertamente raro, pero las Vanguardias van contra la concepción de los géneros, así que no hay tabúes. Tres ejemplos de greguerías: - “El agua se suelta el pelo en las cascadas”.
- “El beso es hambre de inmortalidad”.
- “El cometa es una estrella a la que se le ha deshecho el moño”.
Estos jóvenes narradores se dedican a la metáfora, con ellos se habla de un sensualismo o erotismo intelectual. Inmediatamente, vemos como l​a poesía y la novela se funden​, sus límites se hacen borrosos e indistinguibles, así que podemos hablar de la novela poética o de poesía narrativa. También hay ​novelas que se mezclan con el ensayo​, tal como lo hace ​Niebla​, de Unamuno, una novela que parece un ensayo filosófico dialogado.
Ortega y Gasset, en Ideas sobre la novela,​ nos dice que ​el novelista no se debe centrar en crear acciones con intriga​, sino que debía huir de ese estilo y ese género. Así pues, la Novela Nueva tiene que ser un género lento, debía atrapar al lector en un sensualismo hecho de palabras, por tanto, ​el lector debía quedarse atrapado en la forma​. La sustancia de lo artístico ​no es el ​qué​ sino el ​cómo​, no es la materia sino la forma.
De estas consignas de Ortega y Gasset, surge un “​arte puro​” y, a veces, en la misma novela, van a caer lo trivial, en una novela que va a ser criticada por falta de compromiso social. Se va a tachar de una literatura evasiva, algo insultante. Por eso se habla de la deshumanización del arte.
Van a empezar a aparecer autores comprometidos con la realidad​, aquellos a los que se enmarca dentro del llamado Realismo Social de Preguerra, entre los que destaca Ramón J.
Sender. Es una ​narrativa más tradicional, humanizada -en contraposición a la deshumanización de la Novela de Vanguardias-. Este realismo social atiende a los conflictos sociales más recientes y la situación social de las clases más populares.
Encontramos la novela, del ya nombrado autor Sender, ​Réquiem por un Campesino Español​.
DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL Para hablar de la ​Novela de Posguerra​, hemos de hacer hincapié en la ​censura​, algo importantísimo en el devenir de la posguerra hasta nuestros días, porque aún hoy tenemos la rémora de la censura, porque ​hay muchas novelas de la época de la dictadura que leemos en su versión censurad​a porque se ha perdido la versión original.
Sobre esta censura, tenemos que decir que ​los escritores que se exiliaron después de la Guerra Civil, además del dolor por alejarse de la patria, ​van a sufrir el hecho de que sus obras sean vetadas y se prohíban en España​, razón por la que se publicarán desde el exilio. De este modo, grandes editoriales argentinas o mexicanas estarán a la vanguardia de la publicación de la narrativa de estos autores exiliados. Hay que tener en cuenta que, muchas veces, ​el recorrido de estas obras era complicado porque tenían que ser publicadas en Hispanoamérica, después llegaban a Francia y, a través de los Pirineos, un lector o escritor español debía conseguir de contrabando esa novela prohibida en España.
Tras la Edad de Plata se va a desvanecer la Edad de Oro, ​España se ve empobrecida literariamente​, porque el aislamiento va a acarrear una ​desinformación sobre las novedades estéticas de fuera de España. La mayor parte de los lectores y de los escritores van a estar fuera de la narrativa.
La censura franquista ​tenía como objetivo fundamental mantener la ortodoxia religiosa, política, cultural y moral del régimen​. No podían aparecer alusiones sexuales ni que fueran contra la ortodoxia católica, así, por ejemplo, el suicidio no podía aparecer porque iba en contra del dogma católico.
Cada libro debía pasar por la revisión de una censura editorial, de manera que ​cada censor tenía un expediente y emitía un dictamen sobre si se debía autorizar esa novela​, sobre si autorizar esa novela con ciertos cambios y supresiones o si, directamente, se debía prohibir del todo.
Pese a esto, la censura que más operaba era la ​autocensura​. Con este clima de opresión y persecución, operaba la autocensura: ​el escritor ya no tocaba ciertos temas o prefería tocar otra rama artística donde su discordancia con el régimen pudiera ser menos evidente.
Por tanto, la autocensura era la más peligrosa porque ya no podemos reconstruir esa novela hoy en día.
La censura también ​afectaba a algunas palabras prohibidas​, como la palabra “fascista”, por ejemplo. Hubo una ley de censura que justificaba esta actividad asegurando que el golpe de estado de Franco fue necesario porque se habían difundido mensajes que ponían en peligro la seguridad nacional. ​Este pensamiento de unidad fue evolucionando hacia un cuidado político del régimen​.
Cada censor era diferente, con lo que ​hay un margen de arbitrariedad​; había censores que pasaban más cosas que otros, había censores que prohibían las ramas eclesiásticas, por ejemplo, mientras que otros prohibían las ramas militares. La sensibilidad variaba aunque hubiera un pensamiento único, ya que los censores eran diferentes y pertenecían a diferentes campos de la sociedad. Así, ​había un margen de indeterminación por parte del escritor,​ porque depende de quién fuera su censor se publicaría o no.
La censura afectó a la educación literaria, ya que impidió conocer la literatura anterior y coetánea, porque ​la censura se aplicó también a obras anteriores​, por ejemplo, ​La Regenta​ no se podía leer a causa del adulterio.
AÑOS 40, POSGUERRA En los años 40 ​predomina la Novela Realista de corte existencia​l, es decir, las Novelas Existencialistas. Los títulos de esta época son de autores como ​Camilo José Cela y Carmen Laforet​. En esta época hay un desencanto, una angustia existencial y violencia.
También hay ecos del existencialismo moderno que se plantea en Europa, así como un cierto ​nihilismo en este existencialismo sartriano, de hecho, fue Sartre quien dijo que “​los humanos han nacido sin motivo alguno, siguen existiendo por impotencia y mueren por accidente, el hombre es una pasión inútil​”. Según el Nihilismo, ​el hombre se encuentra en una existencia impuesta y avanza toda su vida hacia el no ser​, es decir, se tiene un sentido terrenal pesimista.
La masa lectora siente repugnancia hacia el nuevo arte​, sigue en el Realismo decimonónico. Sobre estas novelas nuevas, en cuanto a la temática, hallamos unas novelas que la crítica ha denominado tremendistas: son ​historias alimentadas en la contienda que no ahorran detalles crueles y sangrientos​, ya que son autores que han vivido la guerra en la edad adulta y son conscientes de la realidad. La temática se basa en el desencanto, ​narrando una realidad pesimista​. Es una obra que generará conmoción en el lector.
Son obras que ​novelan el fracaso​. Son novelas de perdedores en las que aparece la incomunicación humana como tema. Encontramos una ​incertidumbre del destino y una pérdida de valores​, así como el valor de la vida como telón de fondo. Es la imagen de una España desolada en la posguerra​. Cela, para prevenir la censura, dice que habla de la preguerra, así que le dejan publicar.
En ​Nada​, de Laforet, veremos cómo la autora ​se centra en la incertidumbre del destino y en la dificultad de comunicars​e, son personajes que viven en un aislamiento angustioso como secuela de la guerra.
Los ​personajes son a veces ​violentos​, a veces pusilánimes. Se les presentan en situaciones límite y, para escapar de la atmósfera opresiva en la viven, ​recurren a la violencia o a la reclusión interior, a un aislamiento escogido o al asesinato, es decir, la muerte de los otros. Estos novelistas nos ​plasman su preocupación tanto en ámbitos rurales como urbanos. ​Se centran en el protagonista​, lo que implica un dominio de la primera persona, del relato autobiográfico, un dominio del monólogo interior, demostrando el ensimismamiento de la sociedad frente al protagonista.
Para simbolizar este aislamiento, se escoge un espacio cerrado y esta estrechez hace que los personajes actúen de forma anómala, como animales encerrados en una jaula, el símbolo de un personaje aprisionado por esa sociedad en la que vive.
Sobre el estilo, podemos decir que es bastante expresivo, contiene elementos de la tradición picaresca española, así como el naturalismo más cruento.
AÑOS 50 Con la publicación de ​La Colmena​, de Cela, se produce un revulsivo a la novela de posguerra anterior, ​aparecen unas nuevas perspectivas en la novela español​a, a causa de una tradición realista y, por otro lado, por la renovación formal e internacional de principios del siglo XX.
En Cela, estas nuevas perspectivas ​llegarán a través de los novelistas anteriores a la Guerra Civil y, por otro lado, de la mano de ​Joyce, Faulkner, Proust​, etc. Es decir, Cela pasa por una mezcla de influencias.
Esta novela presenta una serie de rasgos que pretenden enlazarnos con estas dos tradiciones: - Presentan una parte de la realidad española con intención de denunciarla. Tiene que ver con la ​novela social​, que se hace en estos años.
- Recoge influencias de los novelistas como Baroja o Valle-Inclán​, aunque también está presente en Gómez de la Serna.
- Incorpora técnicas renovadoras de la novela occidental moderna, sobre todo la norteamericana.
- Hay una ​complejidad estructural y temática​, así como una actualización de viejos motivos de la tradición española.
Con esta novela, ​La Colmena​, Cela va a marcar la próxima etapa de la literatura española, la ​Generación del Medio Siglo​. Esta generación está formada por autores como Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Hortelano, Ignacio Aldecoa, Alfonso Sastre o Fran Goytisolo. Esta se caracteriza por ser una ​generación que solo ha conocido la Guerra Civil como un recuerdo infantil​, así que presentan rasgos comunes.
Conservan solo recuerdos en tanto que testigos marginales o infantiles​, matizados por una segunda mano, como los padres o unos traumas más en los padres que en ellos, etc.
Por ello, irrumpen con la conciencia de haber sido ​herederos de una serie de cosas en las que no han tenido parte​. Tienen ese bagaje a sus espaldas. Ellos ​querrán devolver el lenguaje a la máxima referencialidad​, es decir, que las palabras y las cosas se identifiquen de manera directa, van a ir en contra de una retórica vacía. En ese sentido, son más valientes que generaciones anteriores.
Quieren reavivar el lenguaje porque era víctima de una manipulación, como ya demostró George Orwell, de hecho, él lo llama ​neolengu​a. Estos autores quieren que las palabras obedezcan a las cosas y no a los artificios retóricos que difuminen la realidad de la que se habla.
Estas novelas funcionan como i​nstrumento de denuncia social y política​, y van a derivar en el Realismo social, como la novela ​El Jarama​. Se trata de un lenguaje transparente​, pasa por la proyección de una inocencia deliberadamente buscada. Intenta captar, como una cámara de vídeo, la realidad, aunque lo que que ocurra no sea verdaderamente interesante. ​El narrador​, por tanto, ​desaparece como artificio y se nos da una ilusión de inmediatez, de realidad y de que allí está pasando algo vivo, que no se nos está manipulando. Esto se consigue a través de fragmentos, pues se trata de una ​realidad fragmentaria que pretende buscar los momentos significativos de la vida y las acciones de los personajes, ​así que la palabra hablada, la oralidad, va a ser muy importante​.
AÑOS 60 Se evoluciona de ese Realismo Social a un ​Realismo Experimental​. Parece como que los novelistas ya no creen en la capacidad de la literatura como un experimento social y critican el empobrecimiento de la realidad artística​, de ese Realismo anterior. Van a renovar las técnicas narrativas y hacer experimentos con el punto de vista, la estructura de la novela, juegos con el tiempo y el espacio… Como una vuelta a las Vanguardias. Se nota la ​influencia de los novelistas europeos y norteamericanos​, así como la influencia del Boom Hispanoamericano​, como Vargas Llosa o Gabriel García Márquez con ​Cien Años de Soledad​. Los españoles peninsulares redescubren una nueva forma juguetona e imaginativa de narrar.
Encontramos características como la ​ruptura del relato lineal​, la ​mezcla de planos temporales​, la ​alternancia de los puntos de vista y de distintas personas gramaticales. El monólogo interior​, sobre todo, pese a ser una invención anterior, se vuelve una de las herramientas mejor usadas para innovar en la literatura española de los años sesenta.
Las alteraciones de la disposición tipográfica actual y la puntuación dictaminada por la norma. Es decir, ​juegan con las normas y con la tipografía​. Así pues, encontramos una fusión de géneros, del mismo modo que vemos una incorporación de lenguajes técnicos y especializados.
A pesar de estas innovaciones formales, los problemas de fondo siguen afectando a la posguerra, hay una ​denuncia de la alienación del individuo en la dictadura​. La novela quizá más célebre fue ​Tiempo de SIlencio​, de Luis Martín Santos, una novela que marcará el ​comienzo de la etapa experimental​.
A partir de esta novela, Goytisolo escribió ​Señas de Identidad y, Juan Marsé, ​Últimas tardes con Teresa​, a la par que Delibes publicaba ​Cinco horas con Mario​.
Miguel Delibes va a ampliar el camino con ​Cinco horas con Mario​, donde practica un ejercicio muy parecido al de Goytisolo: habla la viuda de un muerto en un velatorio. ​Es todo un monólogo interior de la viuda​, Carmen. Está allí en el velatorio y allí afloran uno y otra vez los reproches al marido y, al final, ​sabemos más de ella que del propio difunto​. En esta historia vemos ese matrimonio que ha durado 23 años, marcado por una incomprensión entre un catedrático de instituto liberal, comunista ​y una burguesa conservadora​, adepta al régimen y algo hipócrita. El propio discurso la traiciona y acaba confesando una pequeña infidelidad suya. Es una​ novela experimental.
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