TEMA 8 (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Ciencias políticas y de la Administración - 1º curso
Asignatura Actores e Instituciones Políticas
Año del apunte 2016
Páginas 9
Fecha de subida 17/03/2016
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Actores e Instituciones Políticas ACTORES E INSTITUCIONES POLÍTICAS TEMA 8. LAS ELITES POLÍTICAS: CREACIÓN Y REPRODUCCIÓN. LA CLASE POLÍTICA Y LAS TEORÍAS ELITISTAS DE LA DEMOCRACIA El debate entre elitismo y pluralismo o ¿Cómo se distribuye el poder en una democracia? o ¿El poder está en manos de muchos actores, que interactúan y negocian entre ellos, o está en manos de unos pocos? o ¿En todo sistema político hay una élite que gobierna? o ¿Por qué los sistemas políticos comunistas también crearon una élite política y económica que gobernaba el país? o ¿Qué diferencias hay entre las elites políticas occidentales y la nomenklatura soviética o los dirigentes del Partido Comunista Chino? o ¿Cuándo se produce un cambio de régimen, se produce un recambio de élites? Estas son algunas de las distintas preguntas que nos podemos formular cuando nos ponemos a pensar en las élites de cualquier sistema político.
El elitismo y la función de las masas en democracia “La función política de las masas en una democracia no es la de gobernar, probablemente nunca serán capaces de hacerlo (…) Siempre gobernará una pequeña minoría, en democracia lo mismo que en autocracia. La propiedad natural de todo poder es concentrarse, es como la ley de gravitación del orden social. Pero es necesario que la minoría dirigente sea mantenida en jaque. La función de las masas en democracia no es gobernar sino intimidar a los gobiernos.” Ostrogorski (1880) Algunos autores clásicos plantearon 3 ideas claves entorno a las élites políticas en la democracia que hacen que nos cuestionemos algunos aspectos de la democracia. Es importante porque hablan con muchas más crudeza que los actuales.
1. En cualquier sistema político siempre habrá unas élites Estos autores clásicos escriben en el momento en que se está dando la transición hacia la democracia. Ellos crean una teoría sobre las élites de la democracia que consiste en creer que en cualquier sistema, incluso en una democracia –aunque haya sufragio universal y el pueblo pueda escoger-, siempre habrá una minoría gobernante (élites) y una mayoría gobernada (masas). Así pues, estos autores defienden que todo sistema siempre sea una minoría gobernante y, por lo tanto, llegan a la conclusión de que no hay tanta diferencia entre las élites autocráticas, las élites democráticas e incluso las élites de una revolución social.
1 Actores e Instituciones Políticas La única diferencia que presenta la democracia es que en este sistema se elige a las élites que nos van a gobernar. Es decir, la mayoría del pueblo participa en elegir cual va a ser la élite. Por lo tanto, estos autores definen la democracia como “el proceso de selección de las élites por parte de las masas”. Sin embargo, en estos casos el poder nunca está en manos del pueblo como se ha dicho muchas veces.
2. Hay una diferencia entre las élites políticas y las élites económicas Estos autores también distinguen entre élites políticas y élites económicas, y que además no tiene por qué coincidir.
- Élite política  Basada en el estatus social superior i con una capacidad de negociación distinta, que no en tanto la posesión de medios de producción o de propiedad.
- Élite económica  Basada en la propiedad y la posesión de medios de producción, en tierra...
3. Existencia de un circuito de élites Estos autores creen que existe un circuito de élites y que la historia es una batalla entre élites que defienden distintos intereses. Es decir, hay una continua circulación de élites: mediante estas “batallas” las élites se van sustituyendo las unas por las otras. De esta manera, la historia es una circulación permanente de élites y un gran cementerio de aristócratas (porque unos mueren y otros los sustituyen).
En democracia este circuito queda avalado por las elecciones, es decir, los ciudadanos son los que deciden y eligen qué élites sustituyen a las que había anteriormente.
Por ejemplo, en este momento nos encontramos con que tenemos el porcentaje de diputados nuevos en el Congreso más alto de la historia de la democracia española. Ahora se ha producido una renovación mayor y su impacto puede variar dependiendo de la nueva élite.
Pero este proceso de sustitución de élites puede producirse o no. Es decir, quizás el pueblo no quiere que cambie la élite gobernante, o sí.
Todas estas teorías son interesantes para comprender cómo funcionan las élites políticas y la posibilidad del cambio. Debemos destacar que las élites ya existentes siempre bloquean el cambio, ya que quieren permanecer en el poder. Por lo tanto, la estructura de cómo funcionan las élites es muy relevante.
2 Actores e Instituciones Políticas El elitismo clásico: Pareto, Mosca y Michels Wilfredo Pareto (1875-1936), Gaetano Mosca (1858-1941) y Robert Michels (18751936), principales autores de esta corriente compartían una actitud desencantada frente a la evolución hacia la democracia de las sociedades modernas industrializadas.
Su tesis de fondo era que en cualquier sociedad sólo una minoría detenta el poder en sus diversas formas: - Creían que la desigualdad de poder político no estaba asociada directamente con las diferencias de recursos económicos (distinción entre élites políticasélites económicas) - Consideraban que cualquier sociedad futura estaría sometida también a un gobierno elitista (circuito de élites).
El elitismo de Pareto Pareto cree que cualquier campo de la actividad humana genera su propia élite y que la historia se caracteriza por la perpetua circulación de élites y oligarquías, entre “zorros” y “leones”.
Él plantea que las élites están sometidas a un circuito permanente de renovación, circulación y reubicación que muestra que la historia es un “cementerio de aristocracias”.
El dominio de una élite es inevitable en cualquier sociedad organizada de modo que la democracia es una meta irrealizable: el advenimiento del sufragio universal y de las elecciones democráticas no podía comportar un cambio político real.
Entre zorros y leones. De Maquiavelo a Pareto Pareto tomó prestadas de Maquiavelo estas dos categorías como polos opuestos que ilustraban las características de las élites gobernantes. Es decir, plantea dos tipos de políticos:  Los zorros son inteligentes, astutos y emprendedores; gobernaban –conseguían el poder- para tratar de ganarse el consentimiento de los gobernados (saben que deben tener el favor del pueblo) y no estaban preparados para usar la fuerza. En situaciones de crisis tendían hacia el compromiso y el pactismo.
Mientras el sistema se mantenía en pie, son los reyes de él. Sin embargo, cuando el sistema de gobierno quedaba debilitado, sucumbían.  Cuando el sistema entra en crisis no son buenos gestores; entonces entran en juego los leones. ↓  Los leones representan lo contrario: partidarios del statu quo, defienden el orden, la religión y la ortodoxia política. Fríos y sin imaginación, recurren a la fuerza para lograr o mantener su posición y el sistema político que los protege.
Es decir, son los luchadores, con personalidad para conseguir el poder y hacer el cambio. En momentos de crisis su fortaleza aguanta el sistema.
3 Actores e Instituciones Políticas Según Pareto, las cualidades de unos y otros eran excluyentes: la historia consiste en un incesante proceso de cambio entre estos dos tipos de élite. Es decir, zorros y leones se van sustituyendo pero nunca coinciden: hay un tiempo para leones y otro para zorros.
El elitismo de Mosca Mosca fue el primer autor en hablar de la existencia de una casta política, refiriéndose a la élite política.
Considera que en toda sociedad existe una clase dominadora y otra dominada. La clase dominadora se configura como una minoría organizada que persigue mantenerse en el poder mediante una fórmula política que emplea en su beneficio.
Cada clase política tiene su propia fórmula política y éstas decaen periódicamente y son sustituidas por nuevas fórmulas, útiles a una nueva clase dominante.
Mosca consideraba que la extensión del sufragio no “democratizaría” el gobierno y sólo al final de su vida fue partidario de una concepción de la democracia como “renovación gradual o total de la clase dirigente”: “La democracia ha sustituido un método de selección de la clase política por otro. (…) Debemos a la democracia el régimen de libre discusión en el que vivimos (…) que es el único que permite a la clase renovarse, que la mantiene a raya, que la elimina casi automáticamente cuando no corresponde ya a los intereses del país”.
El elitismo de Michels Este autor apunta que todas las organizaciones están sujetas a dominación oligárquica  Ley de hierro de las oligarquías Además, cree que en el seno de toda organización coexisten dos fenómenos interrelacionados: la jerarquía y la burocracia.
La complejidad de las organizaciones comporta la aparición de especialistas en resolver los problemas que las mismas organizaciones generan. Estos especialistas gozan de una superioridad técnica sobre la que fundamentar su poder y su capacidad de liderazgo se basa en el manejo de datos que escapan a los miembros de base. Por esto es necesario que exista una burocracia que solucione los problemas, pero ésta a veces llega a generar otros problemas para mantener su poder.
Michels consideraba que las masas tenían una necesidad psicológica de líderes, de una élite gobernante, para dar sentido al sistema (cada pequeña acción tiene un sentido en una dinámica global).  Necesidad de que pueblo se vea reflejado en unos líderes para defender sus intereses.
Por ello llegó a negar la posibilidad de sistemas democráticos en sociedades de masas.
4 Actores e Instituciones Políticas El elitismo democrático de Max Weber Weber considera que el creciente protagonismo de las masas en política no modifica la realidad de dominación de la minoría pero sí los métodos mediante los cuales ésta era seleccionada y las cualidades requeridas para que ejerciera el poder.
Es decir, la democracia ha hecho cambiar las normas que rigen el proceso de selección de la élite, pero no el proceso de selección en sí mismo.
Por lo tanto, las masas siguen sin asumir el protagonismo político, que sigue correspondiendo a las élites, aunque sean élites democráticas.
El proceso de burocratización según Weber Para Weber, lo más importante para entender la evolución de la democracia no era la extensión del sufragio sino la creciente “burocratización del aparato del Estado” y la progresiva “oligarquización de las organizaciones políticas”.
El principal problema que observa es cómo “mantener la burocracia bajo control” (burocracia de Estado o burocracia de partido).
De hecho, la democracia de masas corre el riesgo de convertirse en un “gobierno de funcionarios” (hoy le llamaríamos gobierno de tecnócratas) si no existe un parlamento fuerte que los controle. Es decir, Weber cree que el Estado moderno necesita siempre una burocracia, pero ésta debe mantenerse bajo control porque si no hay el peligro de caer en manos de un gobierno de tecnócratas o de burócratas (aquellos que saben cómo funciona la administración). Además, serían líderes que ejercerían sin legitimidad, ya que no han sido elegidos en las urnas (e.g.: Sí, Primer Ministro).
El parlamento era necesario para reclutar y formar líderes políticos. Sin políticos vocacionales capaces de liderar y controlar la administración, las decisiones políticas dependerán de la burocracia y el resultado sería un gobierno de la burocracia y no mediante la burocracia. Es decir, para evitar caer en una gobierno de tecnócratas, Weber considera que se necesitan políticos líderes y que tengan claras las ideas que quieren desarrollar  Defiende el liderazgo político con vocación plena. Por lo tanto, la burocracia tan sólo debe ejecutar las ideas que han sido pensadas por estos políticos líderes; ella no tiene que gobernar.
Así pues, su defensa de la democracia parlamentaria se basaba en su confianza en que las instituciones democráticas constituían la mejor garantía para la selección de un líder eficaz, ya que él cree que es necesario un líder.
El liderazgo y la vocación política Weber consideraba que un Parlamento fuerte era necesario para controlar la burocracia y formar líderes, pero entendió que en una sociedad de masas puede ser necesario un líder político elegido directamente por el pueblo.
5 Actores e Instituciones Políticas Así pues, Weber defendía la necesidad de un liderazgo fuerte (con vocación política) que sólo podía ser elegido de forma plebiscitaria (sufragio directo) y no parlamentaria.
“Sólo nos queda elegir entre la democracia caudillista o la democracia sin caudillos, es decir, la dominación por políticos profesionales sin vocación (…) por el reino de las ‘camarillas’ ”.
Pero la vocación política no era ni es muy común: “Sólo quien está seguro de no quebrarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado estúpido o demasiado abyecto para lo que él le ofrece; sólo quien frente a todo esto es capaz de responder con un ‘sin embargo’; sólo un hombre de esta forma construido tiene ‘vocación’ para la política.” (La política como vocación) El elitismo democrático de Schumpeter Schumpeter entendía la democracia como “competencia por el liderazgo político” y así lo desarrolló en su obra “Capitalismo, socialismo y democracia”.
Según él, La democracia es “aquél sistema institucional para llegar a las decisiones políticas en que los ciudadanos adquieren el poder de decidir por medio de una lucha competitiva por el voto del pueblo”. Es decir, lo que diferencia la democracia de otras formas de elección política es que las élites compiten de manera libre (libre competencia) entre ellas para ser elegidas por los ciudadanos. Por lo tanto, también compiten para sucederse en el poder (se prefiere el recambio de las élites).
La democracia “no significa ni puede significar que el pueblo gobierne efectivamente en ninguno de los sentidos evidentes de las expresiones pueblo y gobernar. La democracia significa tan sólo que el pueblo tiene la oportunidad de aceptar o rechazar a los hombres que han de gobernarle”, es decir, las élites  La democracia no es el gobierno del pueblo sino que es el gobierno del político en el que éste debe ganarse el favor del pueblo para ser elegido frente a otros políticos.
 Democracia = gobierno de unas élites. El pueblo no gobierna efectivamente, sino que decide qué élites gobernarán.
La teoría de la democracia de Schumpeter (típica pregunta de examen) Defiende una visión de la democracia más realista (quizás escéptica pero a la vez lógica y realista) puesto que: a) establece una analogía entre la competencia por el liderazgo y la competencia económica, que revela una variedad de caminos para expresar esta competencia; b) refleja la relación entre democracia y libertad individual, dado que la competición presupone libertad de expresión y de prensa para que la gente pueda escoger sus líderes; c) señala un criterio de distinción entre los gobiernos democráticos y los que no lo son; 6 Actores e Instituciones Políticas d) evita el problema de igualar la voluntad de un pueblo con la voluntad de una mayoría de personas (la voluntad general o popular no existe); e) incluye la inevitabilidad de procesos competitivos ‘fraudulentos’ y la tendencia constante a la autocracia; f) reconoce que el electorado tiene tanto la función de crear gobierno como de despedirlo, aun reconociendo que a eso se reduce todo el “control” que pueda ejercer sobre ellos.
 Fijándonos en el apartado D, Schumpeter propone una crítica a la democracia en base a la existencia de un “bien común”. Él considera que el interés general o bien común NO existe, ya que hay grupos con unos intereses particulares y, por lo tanto, defenderán estos y no el bien común.
 Si el bien común existiese, todos estaríamos de acuerdo y compartiríamos nuestros ideales, pero no existe un ideal compartido sino una variedad de ellos (no todos pensamos de la misma forma).
 Por lo tanto, Schumpeter cree que no hay una voluntad del pueblo o “bien común”, sino que existen minorías o grupos organizados que intentan crear una voluntad colectiva y llevar las masas hacia un lado u otro.
 Además, el autor austríaco apunta que no es verdad que con mayor formación de la ciudadanía el sistema sea más democrático o haya una mejor sociedad, ya que al final siempre terminan gobernando unas élites.
La teoría económica de la democracia de Downs La teoría económica de la democracia presupone que los individuos participan en política para satisfacer sus preferencias y, en particular, para obtener aquella provisión de bienes públicos que mejor contribuya a maximizar sus expectativas.
Anthony Downs, en Teoría económica de la democracia (1957), elaboró un modelo que explicara cómo los gobernantes, los políticos, los partidos y los votantes eran estimulados a actuar por sus propios motivos egoístas y no por la persecución de un hipotético bien común.  Su hipótesis central es que “los partidos políticos en una democracia formulan sus políticas estrictamente como un medio para obtener votos”. Es decir, su objetivo es conseguir votos para permanecer en el poder (“como si los votos fueran billetes”). Para ello necesitan la mayoría de los votos y, para conseguirlo, deben hacer políticas a favor de los ciudadanos, pero no por altruismo, sino por propio interés.
Así, la función social de los políticos, que consiste en formular y realizar políticas mientras se encuentran en el poder como gobierno, se cumple subsidiariamente a sus motivaciones privadas, que consisten en obtener la renta, el poder y el prestigio derivados de estar en el gobierno. Es decir, los políticos solo desarrollan su función a nivel social para poder cumplir sus motivaciones individuales.
7 Actores e Instituciones Políticas En este modelo los políticos son empresarios que venden políticas a cambio de votos. Y lo hacen en un contexto de información costosa y conocimiento imperfecto. La falta de información hace crecer la ignorancia de los electores, y aparecen tres formas de responder a ella: la persuasión, la ideología, y la ignorancia racional.
En este modelo, puede ser racional asumir la propia ignorancia –puesto que la información es muy costosa e inaccesible- y la ideología surge como una demanda del electorado para suplir la falta de información y protegerse de los persuasores profesionales.
La élite del poder de Charles W. Mills Charles Wright Mills en La élite del poder (1956) estudió la influencia de las élites sobre el ejecutivo de los EEUU y estableció la estrecha relación entre las élites económicas y las gubernamentales, y entre éstas y las élites militares.
El solapamiento y conexión entre los líderes de estas élites creaba una élite relativamente coherente, cuya cohesión se basaba no sólo en las coincidencias de las posiciones de mando y de sus respectivos intereses objetivos, sino en la coordinación de sus acciones a través de unas redes de relaciones sociales compartidas: idénticos orígenes sociales, relaciones familiares y personales, intercambio de posiciones de un sector a otro (hoy le llamaríamos puertas giratorias), etc.
Fue el primero en denunciar que, lejos de ser el árbitro independiente del interés nacional “el Estado estaba realmente dominado por una red de políticos, militares y directivos de multinacionales que moldeaban las políticas públicas en orden a conseguir sus fines”.
La clase dominante y la élite en el poder Miliband (1969) actualizó la idea de Marx según la cual el Estado es un “instrumento para la dominación de clase” a partir de tres argumentos: 1) Existe una continuidad en el origen social entre la burguesía y los miembros de las élites del Estado: ocupan posiciones clave en el gobierno, la administración, el ejército y la judicatura; 2) La burguesía es capaz de ejercer el poder como un grupo de presión a través de los contactos personales y de intereses y a través de las asociaciones empresariales; 3) Los gobiernos tienen una dependencia estructural en relación al capital en el proceso de acumulación capitalista.
 Por consiguiente, la única forma de escapar al control de la “clase dominante” es el acceso meritocrático de las clases medias y populares a las estructuras del estado, y el control democrático de estos instrumentos por parte de los partidos a través del Parlamento.
8 Actores e Instituciones Políticas La teoría de las elites extractivas de Acemoglu y Robinson En su reciente libro “¿Por qué fracasan las naciones?”, Daron Acemoglu y James Robinson desarrollan el concepto de “élite extractiva”.
 Las “élites extractivas” son aquellas que se apartan de la obtención del bien común y dedican sus esfuerzos a su propio bienestar y al del grupo al que pertenecen.
 Estas élites elaboran un sistema de captura de rentas que les permite, sin crear riqueza, detraer rentas de la mayor parte de la ciudadanía en beneficio propio.
 Según Acemoglu y Robinson, las élites extractivas se encuentran en el mundo de las finanzas, de la economía, de la política, los medios de comunicación o la inteligencia.
La teoría de la clase política española como “elite extractiva”, César Molinas En España el concepto de “élites extractivas” ha sido introducido en el debate político por el economista César Molinas, pero aplicado sólo a la clase política. Este economista ha hecho una teoría basada en la teoría de estos autores dónde critica la clase política española.
 La clase política española ha desarrollado en las últimas décadas un interés particular, sostenido por un sistema de captura de rentas.
 Esta clase política es la responsable principal de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias. Es una generadora compulsiva de burbujas puesto que de ellas obtienen sus rentas. Es decir, la clase política española se ha dedicado a crear sucesivas burbujas para poder capturar rendas y satisfacer su propio bienestar.
 La clase política española ha colonizado ámbitos que no son propios de la política y ha creado sistemas clientelares en el ámbito de la política local y provincial (e.g.: la financiación de ayuntamientos).
 En consecuencia, la clase política española no puede tener un diagnóstico razonable de la crisis, porque la han provocado sus mecanismos de captura de rentas, ni tampoco una estrategia para salir de ella, porque debería incluir el desmantelamiento de los mecanismos de captura de rentas de los que se beneficia.
Con esta teoría César Molinas hace una crítica institucional al sistema  El problema no es la ideología, sino el sistema.
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