El contrato de trabajo (0)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho del Trabajo y la Seguridad Social
Año del apunte 0
Páginas 9
Fecha de subida 05/06/2014
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TEMA 12. EL CONTRATO DE TRABAJO I.
LA APARICIÓN HISTÓRICA DEL CONTRATO DE TRABAJO El CT aparece como institución jurídica en los países europeos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando el estado burgués es capaz de superar el dogma liberal de la igualdad de las partes en la relación contractual e interviene para proteger al trabajador y limitar el poder empresarial. El derecho liberal partía, ideológicamente, de dos dogmas jurídicos: por un lado, la igualdad de las partes contratantes y, por otro lado, absoluta supremacía de la autonomía de la voluntad. Ambos dogmas excluían la intervención estatal más allá que para el aseguramiento de dichos dogmas.
La realidad se impuso al Derecho y constatada por el Estado la falta de libertad y la desigualdad material o real de una de las partes (el trabajador) se inicia su intervención en la regulación de las condiciones de trabajo a través de la configuración de una institución jurídica específica, el contrato de trabajo.
Tal institución jurídica, por un lado, configura jurídicamente una realidad social esencial para la vida comunitaria que se hace inconcebible sin aquella y, por otro lado, consagra, jurídicamente, la supremacía del empresario en cuanto que es él quien ostenta y ejerce el poder de dirección sobre el trabajador.
II.
LAS FUNCIONES DEL CONTRATO DE TRABAJO. CONTRATO DE TRABAJO Y RELACIÓN DE TRABAJO El CT puede contemplarse desde 2 perspectivas distintas: - En primer lugar, como acto, el CT cumple una función constitutiva pues determina la constitución de la relación laboral y el nacimiento de los recíprocos derechos y obligaciones de las partes.
- El segundo lugar, el CT cumpla una función reguladora en cuanto que, a través de él, es posible, con determinados límites, regular las condiciones de la relación laboral.
En definitiva, el contenido del CT, en su función reguladora, se encuentra fuertemente condicionado quedando su intervención limitada a los siguientes supuestos: A) En caso de lagunas en las normas estatales o convencionales de aplicación B) En la regulación de aquellas materias que estén reguladas en las normas anteriores con carácter dispositivo C) Para la mejora de los mínimos establecidos en las normas legales o convencionales III.
EL TRABAJADOR: CONCEPTO La definición legal recoge sustancialmente lo que la doctrina identificó como presupuestos sustantivos del trabajo objeto de las normas laboral, al afirmar que “el protagonista de un trabajo solo puede ostentar la condición técnico-jurídica de trabajador en la medida en que realice, simultáneamente, una actividad libre, retribuida, dependiente y por cuenta ajena”.
Esto no significa que las normas no puedan incluir o excluir, atendiendo a criterios o motivaciones extrajurídicas, del ámbito del OJ laboral determinadas relaciones jurídicas en las que, pese a concurrir los citados presupuestos sustantivos, quedarían excluidas o incluidas en el ámbito laboral a voluntad del legislador.
IV.
LOS PRESUPUESTOS SUSTANTIVOS DEL CONTRATO DE TRABAJO: VOLUNTARIEDAD, RETRIBUCIÓN, DEPENDENCIA Y AJENIDAD El art. 8.1 ET establece que es irrelevante la denominación que le hayan dado las partes, ya que lo esencial es la verdadera naturaleza del servicio prestado. Este precepto presume que la relación es laboral si se dan las notas tipificadoras del contrato de trabajo. Se debe atender al principio de irrelevancia del nomen iuris. Es decir, es indiferente el nombre que las partes otorguen a una relación jurídica, lo importante es lo que subyace (la esencia) a esa relación jurídica.
Las notas tipificadoras del contrato de trabajo (art. 1.1 ET) son las siguientes –personal, voluntario, retribuido, por cuenta ajena, dependencia- (todas aquellas prestaciones de servicio que cumplan con estas notas, son laborales): - PERSONAL. Es decir, el trabajador es una PF. Si hay dos PJ, no es una relación laboral.
El trabajador es una figura insustituible.
- VOLUNTARIO. Los trabajadores deben prestar sus servicios voluntariamente. La prestación del trabajo en régimen de libertad impregna toda la relación laboral, afectando tanto a su inicio o contratación como a su permanencia y extinción, lo que justifica las facultades reconocidas al trabajador para poner fin a la relación jurídica de trabajo dependiente. La calificación como libre atiende a que ha de ser prestado en base al concurso de acuerdos entre quien lo realice y quien lo retribuye.
- RETRIBUIDO. La exigencia de que el trabajo sea retribuido refleja la naturaleza cambiaria y no asociativa del CT, el hecho de que las partes persiguen intereses contrapuestos, fiel reflejo del conflicto industrial.
La remuneración como elemento definitorio del CT puede apreciarse desde 2 puntos de vista: por un lado, como expresión de la ajeneidad (es decir, sean cuales sean los resultados del trabajo la retribución es impermeable a los riesgos de la actividad del empresario) y, por otro, como consecuencia de que el trabajo es libre, productivo y por cuenta ajena, situando la ajeneidad en la cesión anticipada de los frutos de ese trabajo productivo y el salario como compensación por tal cesión.
- POR CUENTA AJENA. Existen dos categorías de ajenidad, la de los riesgos y la de los frutos:  En los riesgos: el trabajador no asume los riesgos del trabajo, cumple con la simple puesta a disposición y no es necesario que se haya producido el resultado para el empresario, por lo que no queda afectado por la mayor onerosidad que pudiera surgir en la ejecución del contrato. Ahora bien, en determinadas circunstancias externas sí pueden afectar al trabajador, e incluso a llegar a la extinción de su contrato por las llamadas causas objetivas.
 En los frutos: el trabajador no se apropia de los frutos del trabajo. La utilidad patrimonial del trabajo se atribuye, desde el momento inicial, a una persona distinta del trabajador, y éste no tiene un beneficio económico directo, sino que por su trabajo recibe un salario, y es el empresario quien incorpora los frutos al mercado, percibiendo directamente los beneficios.
- DEPENDENCIA O SUBORDINACIÓN. El trabajador no organiza su trabajo, sino lo presta bajo las órdenes de otro, el empresario. Este concepto ha evolucionado. En un principio, se asimilaba a sujeción estricta a las órdenes del empresario, de manera que hasta se llegó a asimilar a fidelidad dentro del contexto de la teoría comunitaria de la empresa. Actualmente, se ha flexibilizado y se asimila a la inserción dentro del círculo rector y organizativo del empresario.
Los elementos que se tienen que tener en cuenta para establecer el concepto son los siguientes: grado de dependencia (servicios profesionales), cualificación profesional, confianza (relación especial de alta dirección), configuración que se crea para la instauración de determinados sistemas de organización del trabajo (equipos autónomos de trabajo).
La jurisprudencia ha ido utilizando un concepto de indicios. Al existir problemas para su definición, se ha acudido a los indicios que permiten demostrar dicha dependencia: jornada y horario habitual, frecuencia en la actividad, exclusividad, instrucciones del empresario, remuneración, imposibilidad de que el trabajador sea sustituido, pago IVA/IAE, entre otros. Si se dan todos estos indicios, esa prestación tiende hacia la laboralidad, y en caso contrario, no tenderá.
V.
LOS PROBLEMAS ACTUALES DE CALIFICACIÓN JURÍDICA Y ELEMENTOS CALIFICADORES. LAS NUEVAS ZONAS GRISES  LA EXTENSIÓN DEL ÁMBITO SUBJETIVO DEL DERECHO DEL TRABAJO La caracterización legal de los presupuestos sustantivos del DT en amplios términos y el papel de la jurisprudencia en su interpretación, juntamente con la presunción de laboralidad del art.
8.1 ET, determinaron la ampliación del OJ laboral en orden a comprender determinadas prestaciones de servicios en las que dichas notas caracterizadoras concurrían en forma más tenue de lo habitual, fenómeno que encuentra su fundamento en una multiplicidad de causas extrajurídicas, entre las que cabe singularizar, tanto la generalización de la necesidad de trabajar para las antiguas clases medias rentistas como la tecnificación del trabajo, con la natural disminución de distancias entre el trabajador manual y el intelectual.
El desarrollo de las relaciones sociales, económicas y productivas y la consiguiente aplicación de categorías jurídicas tradicionales tenían que determinar, necesariamente, en ese propósito de OJ laboral de ser el derecho regulador de la totalidad de las relaciones de servicios, una ampliación a categorías de trabajadores anteriormente excluidas.
El papel del legislador ha tenido consecuencias singularmente paradójicas: en unos casos, su intervención se ha limitado a sancionar normativamente determinados criterios jurisprudenciales ya muy consolidados; en otros casos, ha acudido a su integración mediante la configuración de algunas categorías de prestación de servicios como relaciones laborales especiales. De esta manera, el art. 2 ET recoge como relaciones laborales d carácter especial: - La del personal de alta dirección - La del personal al servicio del hogar familiar - La de penados en instituciones penitenciarias - La de los deportistas profesionales - La de los artistas en espectáculos públicos - La de los representantes de comercio o persona que intervengan en operaciones mercantiles por cuenta de uno o más empresarios, sin asumir el riesgo y ventura de aquellos - La de los minusválidos en centros especiales de empleo - La de los estibadores portuarios que desarrollan su actividad en el servicio portuario de manipulación de mercancías cuando esta relación se concierte con las SA de Gestión de los estibadores portuarios - Finalmente, se contiene una cláusula habilitando al legislador para la configuración de otras relaciones laborales especiales  LA HUIDA DEL DERECHO DEL TRABAJO Junto al fenómeno o tendencia expansiva del DT, existe, a su vez, el fenómeno contrario denominado de “huida”. Desde una perspectiva, se puede utilizar tal denominación con la finalidad de englobar todas aquellas manifestaciones en las que la realidad social intenta, fraudulentamente, eludir la aplicación de las normas que integran el OJ laboral. Se trata de fenómenos o mecanismos elusivos que existen desde los inicios de nuestra disciplina y frente a los que el OJ cuenta con instituciones jurídicas suficientes en orden al restablecimiento de la normalidad jurídica, singularmente, la presunción de laboralidad del art. 8.1 ET, no obstante, la necesaria concurrencia, de las notas de ajeneidad y dependencia, y la existencia de una normativa sancionadora que, por la vía coercitiva, impone el cumplimiento de las normas laborales.
En unos casos, se trata de una violación directa de la normativa laboral, desarrollándose la actividad productiva fuera de los cauces ordinarios, a través de lo que se conoce como economía sumergida o trabajo negro. Pero no todos los mecanismos fraudulentos resultan tan evidentes, pues, en otros casos, la inaplicación del DT deriva de la articulación de técnicas elusivas más sofisticadas que el mero trabajo clandestino, fundamentalmente a través de la figura de los falsos independientes.
Sin duda, el fenómeno elusivo más interesante en estos momentos no es el que deriva de la búsqueda por los sujetos de la relación de servicios de los requisitos jurídicos que permiten ubicarse fuera de su ámbito de aplicación, sino el propiciado por el propio OJ laboral que, en una retracción de su natural tendencia expansiva, crea él mismo los mecanismo a través de los cuales devolver al ámbito de otras instituciones jurídicas no laborales determinadas prestaciones de servicios, bien a través de técnicas descentralizadoras del sistema productivo o bien permitiendo lo que denominó “discreto retorno del arrendamiento de servicios”.
 TRABAJADORES AUTÓNOMOS ECONÓMICAMENTE DEPENDIENTES (TRADE) TRADE = autónomo. Es una persona que desempeña una actividad con autonomía e independencia. Y, por consiguiente, se define como “por cuenta propia”. Se define, pues como aquel trabajador autónomo que realiza su actividad económica o profesional para una empresa o cliente del que percibe, al menos, el 75% de sus ingresos por rendimientos del trabajo y de actividades económicas o profesionales.
Para diferenciar un autónomo normal de un TRADE, en este último se deben dar una serie de características: - Que reciba al menos un 75% de su retribución (no se habla de salario, si no de retribución) de un solo cliente - Que no tenga trabajadores a su cargo (un autónomo sí puede tener trabajadores a su cargo) - Que realice su actividad de manera diferenciada a los trabajadores del cliente/s para el que presta el servicio - Que aporte material si éste se considera importante para el trabajo o la prestación desarrollada - Tiene independencia técnica para realizar su trabajo En conclusión, este fenómeno de huida del ámbito de aplicación del DT se ha articulado a través de la configuración de prestaciones de servicios mediante trabajadores que, si bien formal y jurídicamente eran autónomos y no dependientes, el carácter exclusivo o prácticamente exclusivo de su prestación de servicios para un único cliente le situaba en una posición e dependencia económica muy similar o cercada a la del trabajador por cuenta ajena.
En la actualidad, dichos trabajados cuentan con una regulación específica en la Ley 20/2007, de 20 de junio, del Estatuto del Trabajo Autónomo, con la finalidad de reconocerle unos ciertos derechos, individuales y colectivos, en el ejercicio de su actividad profesional, frente a quien presta sus servicios con esa situación de dependencia económica.
VI.
LAS RELACIONES LABORALES EXCLUIDAS  LOS TRABAJOS AUTÓNOMOS O POR CUENTA PROPIA En estos falta la ajeneidad y la dependencia. La concurrencia o no de ajeneidad en una relación de trabajo determina que ésta pertenezca o se excluya del ámbito del DT, y de esta manera, el trabajo prestado de forma personal, voluntaria y retribuida pero por cuenta propia queda excluido del ámbito normativo del T, como así dispone expresamente la DF 1ª del ET, genérica exclusión del trabajo por cuenta propia que solo cabe clasificar de declarativa.
 LAS PRESTACIONES PERSONALES OBLIGATORIAS Son un tipo de relación que está excluida del ámbito laboral. Por ejemplo, proyecto hombre.
Lo que falta en estas prestaciones personales obligatorias es la voluntariedad, es decir, no hay intención de quedar obligado, si no que es así porque no hay otra posibilidad.
 LOS TRABAJOS AMISTOSOS, BENÉVOLOS O DE BUENA VECINDAD Son trabajos excluidos del ámbito laboral, porque no hay intención de quedar obligado, no hay dependencia, ajeneidad, retribución (aunque pueda haber una compensación). Son cosas que se hace con plena voluntariedad, porque se quiere. Esta relación, que no es una relación jurídica ni laboral, con el tiempo, se puede transformar en una relación laboral. En este supuesto, entra el principio de contingencialidad de la relación. Es decir, una relación puede nacer siendo de buena voluntad, pero, con el tiempo, si se reproduce todos los días, con horario y responsabilidades, se puede transformar en una relación laboral. También se da el supuesto contrario.
 LOS TRABAJOS FAMILIARES En este caso, se sienta una presunción iuris tantum de que si se convive bajo el mismo techo, y se es pariente hasta el segundo grado de consanguineidad o afinidad, no existirá una relación laboral, salvo que se demuestre lo contrario. Esto puede generar variedad de críticas.
 LOS CONSEJEROS DE EMPRESAS SOCIETARIAS En estos casos, existe una situación en la cual los Consejeros solo ejercen estas funciones de asesoramiento, con independencia. Si realizan más funciones que las de Consejero o miembros de órganos de administración, entonces se podría plantear la existencia de una relación laboral. Pero, si únicamente forman parte de un Consejo de administración, no es relación laboral, aunque se reciba una contraprestación económica por ello.
 LOS AGENTES COMERCIALES Se trata de personas que desarrollan una actividad mercantil para un cliente o clientes pero asumen el riesgo y ventura de la operación mercantil que lleven cabo. Ejemplo: corredores de bolsa.
 LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS Y ASIMILADOS En este supuesto, sí existe una relación en la que se dan todas las notas características del art.
1.1 ET; pero el legislador, históricamente, por razones jurídico-políticas, ha decidido excluir a los funcionarios del ámbito de aplicación del Derecho del trabajo y aplicarles una norma diferente, que es la Ley del Estatuto básico del Empleado Público (LEBEP). Son trabajadores, solo que como trabajan para un ente público, se les ha excluido del Derecho del trabajo. A veces, hay normas laborales que se le aplican, pero todavía tienen muchas especialidades. Por ejemplo: jueces, fiscales y magistrados.
 LOS TRANSPORTISTAS CON VEHÍCULO PROPIO Durante muchos años se planteó una polémica sobre este tema, y en la actualidad se ha reconocido que no será relación laboral cuando: - Cuando el transportista tenga la disposición del vehículo de transporte independientemente del régimen en el que lo tenga (puede ser leasing, préstamo, propiedad, entre otros), pero tiene el uso y disfruto del vehículo, es decir, lo posee - Cuando el transportista posea la autorización administrativa para realizar la actividad de transporte (a partir de 12 toneladas, debe poseer una autorización administrativa especial y, por lo tanto tonelajes menores, pueden ser otro tipo de relaciones jurídicas) - Debe ofrecer sus servicios al público, aunque habitualmente trabaje para un solo cargador ...