Trabajo sobre la Literatura en Lengua Vasca (2013)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Alcalá (UAH)
Grado Estudios Hispánicos - 4º curso
Asignatura Lenguas de España
Año del apunte 2013
Páginas 11
Fecha de subida 08/01/2015
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Trabajo sobre la literatura en euskera. Asignatura Lenguas de España (Optativa).

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JAVIER MARCO MARTÍNEZ LA LITERATURA EN LENGUA VASCA Lenguas de España Grado en Estudios Hispánicos La literatura en lengua vasca El estudio de la literatura vasca, al igual que ocurre con la literatura en el resto de lenguas oficiales, suele ser ajeno a la mayoría de los estudiantes de las comunidades monolingües. Esta ignorancia me ha motivado a conocer más a fondo la historia de una literatura tan cercana, geográficamente, y a la vez tan lejana. En las siguientes páginas, se llevará a cabo un breve acercamiento a la historia de la literatura en lengua vasca, tanto culta como popular, analizando las diferentes etapas de ésta. Se hará mención de los principales autores y de sus obras más notables. Asimismo, se abordará el panorama actual de la literatura vasca e intentaremos dilucidar el futuro de las letras vascas.
La literatura popular en lengua vasca Teatro Popular Las representaciones del teatro popular vasco, que es bastante abundante, comenzaron en torno a ciertas fechas señaladas como carnaval, recogida de la cosecha. La representación, quizá más famosa del teatro popular vasco, es el conocido como teatro popular suletino (pastorales y xaribaris). Este nombre viene por el lugar donde se representan: Zuberoa (Soule), zona de pastoreo. Las pastorales están íntimamente relacionadas con el drama litúrgico. Son obras teatrales cantadas, representadas en un escenario campestre y de tema heroico.
Constan de un prólogo, un texto (que no se divide en actos) y epílogo. En la actualidad, se continúa representando una pastoral en Zuberoa.
Los xaribaris son pequeñas comedias de costumbres. Si las pastorales versaban sobre temas heroicos,a los xaribaris hablan de temas cotidianos, con argumentos basados en hechos polémicos. Al ser el tema principal algún escándalo, presentado éste de forma burlesca, fueron perseguidos y prohibidos en numerosas ocasiones, provocando que muchas obras hayan desaparecido. Aunque se hace referencia a los xaribaris ya en el s. XIV, la obra más antigua que se conserva es de 1788, Juanik hobe eta arlaita: Argandentegilea Burgu hontako persona batez mintzatu nahi nitzaizne inkledul bat dela orok Kmiunituren bateitazne.
Haren mereximentuak Eztira hanbat handi Hartakoz behar genuke Galeretarak igorri...
El hacedor de aguardiente.
Quisiera hablaros de una persona de este pueblo del cual todos sabéis que es un incrédulo.
Son tantos sus merecimientos que lo deberiamos mandar a galeras Poesía Popular La poesía popular vasca (cantares épicos y elegías) ha sido una poesía de transmisión oral, de la que se han recogido bastantes muestras gracias a folkloristas.
El tema principal de los cantares épicos son las luchas del pueblo vasco en la Edad Media. Eran composiciones orales y cantadas de las que solo quedan restos.
Algunos de ellos son: La batalla de Urrexola (1388), La batalla de Acondia (1390), La quema de Mondragón (1488), La batalla de Munguía (1471), etc. El cantar más antiguo que se conserva es El cantar de la Batalla de Beotibar, de 1321: Mila urte igarota ura bere bidean Guipuzkoarrak sartu dira Gazteluko etxean nafarrokin batu dira Beotibarren pelea Pasados mil años el agua sigue en su camino los guipuzcoanos han entrado en la casa de Gaztelu se han unido con los navarros en la pelea de Beotibar La mayoria de estos cantares se compusieron en el momento de los acontecimientos que narran. Otros, los llamados apócrifos, narran batallas entre los vascos y romanos o francos y fueron compuestos con posterioridad.
El Bertsolarismo El bertsolari improvisa versos cantados, debiendo respetar siempre tanto la melodía como la rima, así como el tema prefijado. Por tanto, el bertsolarismo es un género retórico de carácter epidíctico, oral, cantado e improvisado. Para encontrar un corpus bertsolarístico de cierto relieve, hay que remontarse hasta finales del siglo XVIII. El siglo XIX está mejor documentado, tanto en cuanto nombres y datos biográficos como en cuanto a las piezas conservadas. Sólo hacia mediados del siglo XX se generaliza el uso de las tecnologías de grabación, que permiten conservar -y posteriormente transcribir- fidedignamente los bertsos improvisados por los bertsolaris en sus actuaciones. A lo largo del siglo XX, el bertsolarismo sufre un cambio progresivo y radical. Aunque el nombre se mantiene, el bertsolarismo de principios del siglo XX poco tiene que ver con el de finales de siglo. Entre otras cosas, la modalidad escrita del bertsolarismo, que era la más significativa a principios de siglo, cede su primacía a la modalidad improvisada.
Bertsolari es, hoy en día, quien improvisa sus bertsos ante el público. El bertsolari, en disonancia con el resto de improvisadores que se conocen hoy día en el mundo, actúa sin la ayuda de ningún instrumento musical. El bertso se divide en puntos y cada punto, según la métrica, presenta un cierto número de sílabas. las métricas más comunes en el bertsolarismo improvisado son: Zortziko mayor, Hamarreko mayor, Zortziko menor, Hamarreko menor. Cada cuatro años se celebra el Bertsolari Txapelketa Nagusia, traducido al castellano como Campeonato Nacional de Versolaris, donde se elige al mejor bertsolari de Euskal Herria.
La literatura culta en lengua vasca Siglo XVI En el siglo XVI aparece el primer libro impreso en lengua vasca dando lugar al nacimiento de la literatura vasca escrita. Dicho libro es Linguae Vasconum Primitiae, impreso en Burdeos en 1554. Es un libro de poemas escrito por el párroco Mosén Bernat Dechapere. Aunque de temática religiosa, también podemos encontrar poemas profanos y de tema variado. Como ejemplo destacaremos unos versos de alabanza a la virgen: Amoriak bano dira Hartzaz bertze guziak; behar handien denian jaltaruren betziak.
Uste bano lehen gira hiltzen bekhatoriak.
Hark ayuta expagitza nola giren galduyak! Todos los amantes son vanos sino es Ella.
Los otros nos faltarán, cuando más los necesitemos.
Los pecadores morimos antes de lo que se piensa ¡Qué perdidos estamos si ella no nos ayuda! Se puede apreciar un estilo sencillo y cierta ingenuidad de contenido. La temática mariana es un rasgo de medievalismo, ya que dicha temática experimentó un gran apogeo en época medieval en autores, entre otros, como Berceo o el Arcipestre.
Por ello, la temática elegida y el estilo podrían tomarse como una influencia de dichos autores.
En cuanto a la modalidad de vasco utilizada, señalar que es el Bajo Navarro, con algunas influencias del suletino.
La métrica es una composición muy cercana a la Cuaderna Vía, con versos monorrimos.
Otro autor de esta época que merece ser destacado, también sacerdote, es Joanes Leizarraga. La obra de Leizarraga se compone de tres libros cuya finalidad es la difusión del protestantismo en las zonas de habla vasca. Los tres fueron publicados en 1571: Jesu Christ gure Jaunaren Testamentu Berria (Nuevo Testamento de nuestro Señor Jesucristo), Kalenchera (Calendario) y Abc edo Christinoen Instructionea (Abc o instrucción de cristianos). Leizarraga elige el labortano como variedad del vasco utilizada en sus textos.
Siglo XVII El siglo XVII da a luz a un grupo de escritores a los que podríamos calificar de generación. Éstos realizaban sus tertulias en Lapurdi (País Vasco francés) y el grupo lo conformaban: Axular, Joannes de Etcheberri, Harizmendi, Haramburu, Argiñarats, Gaztetuzan, Tartas, etc. Todos ellos trabajan en relación unos con otros bajo la dirección de Axular, que residía en Sara, de ahí, el nombre de Escuela de Sara. Esta generación establece el labortano como su lengua literaria, generando una edad de oro del labortano, el cual será la variedad literaria vasca por excelencia hasta el auge del guipuzcoano y vizcaíno.
El autor más destacado de dicha generación y uno de los principales representantes de la literatura vasca es Pedro de Axular. Nace en 1556 en Urdax (Alta Navarra), estudió en Salamanca y más tarde fue párroco de Sara. Toda su obra la compone un solo libro: Guero (Después). Es una obra ascética en prosa en la que se critica que la realización de buenas obras se “deje para después”. En esta magna obra, Axular hace algunas reflexiones sobre la lengua vasca. Es consciente del problema que presenta no tener una lengua común. Además, se lamenta y critica la poca producción de literatura en lengua vasca, como podemos leer en el siguiente fragmento: Si se hubieran hecho en vasco tantos libros como se han hecho en latín, francés, o en otras lenguas extranjeras, también el vasco sería tan rico y perfecto como tales, y si esto no es así, los mismos vascos son los que tienen la culpa de ello, y no la lengua.
Siglo XVIII Es el siglo XVIII una centuria importante para la cultura vasca. Será en este siglo cuando surja en Guipúzcoa la Sociedad Vascongada de Amigos del País”, sociedad cultural con gran peso e influencia. Además, aparecerán por primera vez en la literatura vasca manifestaciones teatrales cultas. En cuanto a autores, el apologista Manuel de Larramendi destaca por encima del resto de escritores de la época. Larramendi escribe prácticamente todo en castellano, a pesar de lo cual se le considera la figura clave del siglo debido a la defensa que hizo del vasco. Logra, en mayor o menor medida, que los cultos del país se preocupen por el vasco. Un ejemplo de la defensa del vasco que lleva a cabo el padre Larramendi lo podemos observar en su prólogo a la obra del padre Mendiburu, Jesusen Bichotzaren debozioa (Devoción al corazón de Jesús): Por otra parte, si miro a vuestro lenguaje y estilo, veo mejor aún que antes la ceguedad con que varios vascongados por ahí se expresan, diciendo que no es adecuado nuestro euskera para enunciar cosas grandes, delicadas y sublimes. Vean aquí todos ellos en nuestro libro de tan terso vascuence una prueba bien palpable en su contra. Dígame cualquiera en qué cede este vuestro euskera a esa confusión de lenguas de por esos mundos. Díganme en cuál de ellas se halle la matería de la devoción al Corazón de Jesús con mejor orden, más hermosa y sabrosamente repartida y tratada, manejada y engalanada. La materia en sí es dulce y mánale miel por todas partes; y para hablar de ella no hay quizá en el mundo lengua más pegajosa, dulce y sabrosa que nuestro euskara (..).
Sus principales obras son: El imposible vencido. Arte de la lengua Vascongada (1729) y Diccionario trilingüe de Castellano, Vascuence y Latín (1745).
Como ya hemos dicho, es a partir de este siglo cuando surge el teatro culto dentro de la literatura vasca. Son obras nacidas en el ambiente de la Sociedad de Amigos del País. Cuatro son las principales obras: Gabonetako Ikustizunak (Actos para la Nochebuena) del P. Barrutia, 1759.
Gabon sariak (Aguinaldos) de Xabier María de Munibe, 1762.
El borracho burlado, de Xabier María de Munibe, 1764.
Gernikako gabon Kantak (Cantos navideños de Guernica), 1764.
Actos para la Nochebuena presenta cierto problema de autoría, parece ser que Barrutia era solo un escribano, siendo la obra pensada por otra persona y transcrita por Barrutia. La obra, muy bien valorada por la crítica, destaca por su originalidad. El escenario es al mismo tiempo Mondragón (Navarra) y Belén, está escrita en el habla local de Mondragón, con un lenguaje realista, y mezcla de castellano y vasco. A lo que se refiere a la métrica, abundan los ritmos irregulares, por lo que parece que el autor no se preocupa muchos por las leyes métricas.
Aguinaldos fue publicada en 1762 y figura como autora Sor Luisa. Por el nivel cultural que muestra el libro, se sospecha que el autor no era Sor Luisa. La hipótesis más extendida es la de que su autor seguramente sea Xabier María de Munibe, primer director de la Sociedad Vascongada de Amigos del País. El pequeño libro lo componen seguidillas, villancicos y coplas de tema navideño.
El borracho burlado, del mismo autor que Aguinaldos, es una ópera cómica en vasco y castellano, aunque solo las partes cantadas son en vasco. El título completo de la obra es El borracho burlado, ópera cómica en castellano y bascuence escrita y puesta en música por un caballero guipuzcoano. Txantón Garrote es un borracho perdido, un día aprovechando su borrachera lo visten de marqués y lo llevan al palacio de éste haciéndolo pasar por tal; cuando aparece el verdadero marqués lo quiere ahorcar, Txantón se da cuenta de que ha sido víctima de un engaño.
Cantos navideños de Guernica son unos diálogos de estilo popular escritos por Gándara en dialecto vizcaíno.
Siglo XIX En el siglo XIX se produce entre el clero un gran interés por el cultivo del vasco. El clero considera el vasco un idioma más apropiado para mantener alejados a sus feligreses de las ideas revolucionarias de la vecina Francia. Se da también la aparición de una literatura profana en las figuras de fabulistas como Vicente Moguel. Iturriaga o Iztueta.
Comúnmente se incluye en este periodo a Juan A. Moguel, ya que su obra cumbre, Peru Abarka, aunque escrita a finales del XVIII, no fue publicada hasta un siglo después. Peru Abarka, obra escrita en vizcaíno y compuesta de seis diálogos, posee un gran valor etnográfico, ya que nos muestra la vida del campesino de la época, así como una gran cantidad de refranes populares. Moguel nos presenta un ruralismo idealizado.
A mediados del siglo XIX es de destacar la labor que realizó el Príncipe Bonaparte.
Aunque su atención se centraba principalmente en la lengua, esto repercutió positivamente a la literatura, ya que financió importantes traducciones en los principales dialectos vascos.
Hacia el último tercio de siglo se produce un resurgir en la actividad literaria. Este resurgir literario está unido sin duda al fenómeno del Romanticismo. En este periodo proliferan las leyendas donde los antepasados vascos son protagonistas de hazañas heroicas. Otro fenómeno a destacar es la celebración de certámenes literarios organizados por Antonie d´Abbadie en el norte y por Mantorela en el sur.
En estos certámenes era mayor el elemento folklórico que lo verdaderamente literario.
Centrándonos en el género lírico, no hay pasar por alto los nombres de Piarres Topet “Etxahun” y de Gracián Adema “Zalduby”. La obra de Etxahun se quemó casi en su totalidad al fallecer éste, lo que de su obra hoy conocemos es sobre todo gracias a la literatura oral. Etxahun compone una poesía autobiográfica donde se refleja a sí mismo como un hombre triste y desafortunado. El sentimiento de abandono por la gente más cercana lo podemos ver reflejado en el poema Desertuco ihicic: Desertuco ihicic badabiltça gordez guiçonen arracontric, galditçan beldurrez nic houra imitatçen, gachoua nigarres ene bibi tristiren, consservi beharres Las bestias del desierto andan con miedo escondiéndose del encuentro con los hombres también yo, llorando las imito, pobre coitado por la necesidad de conservar mi triste vida Gracián Adema “Zalduby” fue un sacerdote labortano que cultivo, sobre todo, la poesía religiosa, alcanzando una gran perfección técnica. También compuso poemas patrióticos como Zazpi Euskal Herriak, himno a la unidad nacional de las siete provincias vascófonas. Zalduby promovió intensamente la unidad del vasco, llegando a la Federación Literaria Vasca.
En el teatro de este siglo la figura preponderante es la de Marcelino Soroa, verdadero promotor del teatro en lengua vasca. Destacaremos dos de sus obras: Iriyarena, es una zarzuela estrenada en San Sebastián con la que Soroa obtuvo gran éxito. Aunque está escrita en castellano, son abundantes los fragmentos en vasco. Antón Caicu, se considera la primera comedia vasca, la cual también cosecho gran éxito.
Siglo XX A principios del siglo XX toda la producción cultural en el País Vasco gira en torno a dos corrientes: la liderada por Sabino Arana, la cual promueve una purificación, en muchos casos desmedida, del vasco; y una tendencia más moderada protagonizada por autores como Azkue, Campión y Urquijo.
De entre todos los géneros literarios es el poético el que alcanza mayores logros.
Juan Arana “Loramendi”, Esteban Urquiaga “Lauaxeta”, José María Aguirre “Lizardi” y Nicolás Ormaechea “Orixe” son las figuras señeras de esta generación de poetas. Estos poetas, alejados de las técnicas bertsolarísticas, crean una nueva poética.
El surgimiento de un auténtico género novelístico en lengua vasca no se da hasta el siglo XX. Es a principios de este siglo cuando Domingo Aguirre escribe y publica sus novelas de corte costumbrista Kresala y Garoa. La primera, escrita en vizcaíno, nos describe los modos de vida y costumbres de un pueblo pesquero, la segunda, ésta escrita en guipuzcoano, nos remite a la vida campesina. En ambas novelas la acción se ve desplazada por numerosas descripciones, intercaladas con consideraciones éticas ligadas a la mentalidad religiosa del sacerdote Aguirre.
Con la llegada del siglo XX, aparecen numerosas revistas, tales como Euskal Esnalea, Gure Herria, La Revista Internacional de Estudios Vascos, etc. Las narraciones recopiladas en Abarrak (Ramillas), 1918, y Bigarrengo Abarrak, 1930, escritas en vizcaíno por Evaristo de Bustinza “Kirikiño”, son dignas de tener en cuenta.
El período de la posguerra es un momento difícil para la literatura vasca. Los efectos de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial incidieron muy negativamente en la producción literaria. Durante estos años, la actividad literaria en el entorno cultural vasco es mínima, caracterizada por estar realizada en su mayoría por autores exiliados. No es hasta las décadas de los años 50 y sobre todo 60, cuando se produce un pequeño pero progresivo resurgir. Es a mediados de los años 60 cuando comienza a surgir una literatura llamada de ruptura, caracterizada por mostrar las nuevas inquietudes políticas de la época y ligadas a una ideología de izquierdas y socialista.
Corre el año 1964 cuando aparece Harri eta Herri (Piedra y Pueblo) de Gabriel Aresti. Supone una pequeña revolución poética en cuanto a temática. Aresti se aleja del ruralismo de otras épocas y pone voz a la realidad socioeconómica vasca que ya estaba en plena industrialización. La poesía de tipo social y el ambiente de representan un papel capital en la obra de Aresti.
F. Krutwing será otra figura importante en la renovación de la poesía vasca. Su producción poética está escrita en labortano clásico. Su poesía de marcado carácter nihilista y agnóstico chocó contra la ortodoxia católica vasca. En el poema Zer Naiz (Qué soy) se manifiesta la angustia inherente a esta filosofía: Zeru izarrtsuari so ein ondoren´ Goizedo izarra nik dakhustanean´ Jaiotzen zait galde haur bihotzean: Zer zara zu, ene gogoa, hemen? Después de preguntar al cielo estrellado y viendo yo la estrella de la mañana Me surge esta pregunta en mi interior: ¿Qué eres tú, mi “ser” aquí? Bitoriano Gandiaga, poeta franciscano, publica en 1974 Hiru gizon bakarka (Tres hombres a solas). El tema de este poemario es la problemática social vasca, con un marcado carácter independentista: Euskalerria Herri da Euskalherria es pueblo Herri nahi ta ezina El querer y no poder ser de un pueblo Nahi ta ezin honek ematen dio bizitza Euskalherrian´ Este querer y no poder le infunde vida a Euskalherria En Muga Beroak (Fronteras cálidas) se recoge la actividad poética de Juan M.
Lekuona. Lekuona, que parte de una poesía aún influenciada por la poesía de preguerra evoluciona hasta una poesía social.
José Antonio Arza “Hartzabal” publica en los años 70 dos obras que se colocan a la vanguardia de la poesía experimental: Laino guzien azpetik (Por debajo de todas las nubes), 1973, y Sasi guztien gainetik (Por encima de todos los brazos), también de 1973. Destaca en ellas el uso de onomatopeyas y la experimentación tipográfica. En los versos de Hartzabal todos los tópicos de la vida cotidiana se poetizan.
En cuanto al género narrativo cabe destacar el alejamiento de los temas costumbristas característicos de la primera mitad de siglo. Txillardegi rompe definitivamente con dichos temas en su obra de 1957 Leturiaren egunkari ezketua.
Debido a la influencia de la obra de Txillardegi en la narrativa posterior, a partir de ese momento temas como la soledad, la juventud, la sexualidad o los problemas religiosos serán los cultivados por los autores de la época.
En los años 80, tres narradores (aunque han cultivado casi todos los géneros) se se posicionan como los escritores en lengua vasca con más proyección, éstos son: Ramón Saizarbitoria, Bernardo Atxaga y Koldo Izaguirre.
Saizarbitoria, publica en 1976 Ene Jesús (Ay de mí, Jesús), novela que se aleja del realismo objetivista. El narrador ficticio es un esquizofrénico que da rienda suelta a una desenfrenada corriente de conciencia. Durante más de veinte años, Saizarbitoria se desvincula de la producción novelística, centrándose en el ensayo, pero a mediados de los 90 volverá a cultivar el género narrativo con novelas como Hemaika Pauso (Los pasos incontables) 1995, premio de la crítica, o Bihotz bi.
Gerrako kronika, 1996, premio de la crítica y editado en castellano como Amor y guerra.
Las primeras novelas del guipuzcoano Koldo Izaguirre fueron Zergatik bai (Por qué sí),1977, y Gauzetan (En las cosas), 1979. Gauzetan fue de los primeros intentos de la literatura moderna vasca en el terreno de la literatura fantástica. Por otra parte, Euzkadi merezi zuten (Merecían Euzkadi) 1984 es una novela que refleja, en clave realista, cómo dio comienzo la Guerra Civil en el País Vasco.
Bernardo Atxaga (seudónimo de Jose Irazu Garmendia) es el escritor vasco más leído y traducido. Creador del universo Obaba, con el que logrará un gran éxito a finales de los años 80. En 1988 publica Obabakoak, híbrido entre novela y antología de cuentos que ha sido traducida a 26 idiomas, además de haber sido llevada al cine en 2005 por el director vasco Montxo Armendáriz. Ya en los años 90, Atxaga se aleja de la fantasía de Obaba, realizando una literatura más realista con títulos como Gizona bere bakardadean (El hombre solo), 1993, finalista en el Premio Nacional de Narrativa y Zeru horiek (Esos cielos), 1995.
El Siglo XXI. El futuro de la literatura en lengua vasca La publicación, hace ya 25 años, de Obabakoak supuso un punto de inflexión en la literatura vasca. A partir de entonces, se crea un sistema editorial en lengua vasca que encuentra lectores interesados en esta nueva lengua editorial: el euskera batua. Los escritores nacidos en los 60 y 70 han heredado de Atxaga y su generación estos lectores consumidores de literatura vasca, una literatura reconocida fuera de las fronteras de Euskal Herria. Se estima, según estudios de edición, que la literatura en vasco tiene entre 15.000 y 20.000 lectores potenciales, que pueden llegar a los 40.000 en casos excepcionales. Estas cifras no son nada desdeñables, en un panorama literario nacional en el que el castellano es la lengua predominante en la cultural, a lo que se suma la hegemonía del inglés en el marco de la literatura internacional. Ésto provoca los problemas de visibilidad que sufre la literatura en lengua vasca, no obstante este problema de visibilidad, tan fuertemente ligado al márquetin editorial ha sido ligeramente mitigado con este boom de la literatura vasca. Autores como Eider Rodríguez (1977), Kirmen Uribe (1970), Unai Elorriaga (1973), Harkaitz Cano (1975), Eider Rodríguez (1977), Uxue Alberdi (1984); Irati Jiménez (1977), y Katixa Agirre (1981) aseguran no ya un futuro a la literatura en lengua vasca, pero si un nuevo panorama literario vasco, un presente, desde el que construir un futuro sólido para la literatura vasca.
Bibliografía Juaristi, Jon: Historía crítica de la literatura hispánica. Literatura vasca. Editorial Taurus, 1987.
Baidiola Rentería, M.ª Prudencia y López Sainz, Josefina: La literatura en lengua vasca. Editorial Cincel, 1981.
Sitios Web http://www.eke.org/es/kultura/literatura-vasca http://www.euskaltzaindia.net/index.php?lang=es http://www.basqueliterature.com/ ...