TEMA 6. REVISIONES SISTEMÁTICAS Y META-ANÁLISIS. EVIDENCIA CIENTÍFICA (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Grado Farmacia - 4º curso
Asignatura Epidemiología nutricional
Año del apunte 2017
Páginas 5
Fecha de subida 19/06/2017
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Apuntes de Epidemiología nutricional del curso 2016/2017; grupo C. Profesora: Ángeles Carbajal

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TEMA 6. REVISIONES SISTEMÁTICAS Y META-ANÁLISIS. EVIDENCIA CIENTÍFICA La evidencia científica nos permite obtener una información contrastada y fehaciente para poder tomar una decisión sin miedo a equivocarnos. Consiste en “separar el grano de la paja” y sacar conclusiones. Se necesita evidencia para la práctica clínica y salud pública. Es importante tener una visión global para interpretar bien lo que pasa.
Actualmente existe mucha información, casi cada día aparece una revista nueva solicitando publicaciones. Los profesionales de la salud se enfrentan a enormes dificultades para mantener actualizados sus conocimientos y para acceder a la información que necesitan al tomar decisiones.
Además, muchas veces la información es contradictoria o no unánime. Solamente cuando la evidencia es convincente y probable, podemos hacer recomendaciones dietéticas. Sería un fraude gastar gran cantidad de recursos en transmitir a la población una información sin evidencia científica que la respalde. Incluso podría suponer un riesgo para la población.
Hay que cribar/filtrar con criterios de calidad o de exigencia científica la información que se publica para hacerla accesible al profesional que tiene que tomar las decisiones. Hablamos entonces de práctica basada en la evidencia. Esta práctica no solo surge para la toma de decisiones en salud pública sino también en el ámbito nutricional para responder a las alegaciones nutricionales y de salud que pueden ir en el etiquetado nutricional. Podemos hablar de nutrición basada en la evidencia y de práctica dietética basada en la evidencia.
MEDICINA BASADA EN LA EVIDENCIA (MBE) Se define como la aplicación consciente, explícita y juiciosa de la mejor evidencia clínica disponible para tomar decisiones sobre el cuidado de los pacientes y cuya práctica integra la experiencia del clínico con la mejor evidencia externa disponible procedente de una investigación sistemática. Este término es utilizado por primera vez en 1991 por Gordon Guyatt. En 1992 se constituye el primer grupo de trabajo basado en MBA en Canadá.
La mayoría de las revisiones sistemáticas se han hecho bajo los auspicios de la Cochrane Collaboration y publicados en la Cochrane Library. Su objetivo es preparar, mantener y divulgar revisiones sistemáticas en el campo de la salud.
NUTRICIÓN BASADA EN LA EVIDENCIA Incluye: - Aplicación sistemática de métodos científicamente rigurosos para evaluar la efectividad de las intervenciones sanitarias, tanto terapéuticas como preventivas, a nivel individual, lo que permitiría juzgar su pertinencia y decidir su aplicabilidad teniendo en cuenta las circunstancias y preferencias de los pacientes en las decisiones clínicas.
- De forma implícita, también estos principios son aplicables a nivel poblacional, lo que se ha dado en llamar Atención o Política Sanitaria Basada en la Evidencia, mediante los que debemos valorar la tecnología, la cartera de servicios y los modelos de gestión más efectivos y eficientes, y sus resultados, y así, por ejemplo, las políticas alimentarias.
PRÁCTICA DIETÉTICA BASADA EN LA EVIDENCIA La práctica dietética basada en la evidencia consiste en la búsqueda sistemática de evidencia científica y la evaluación de la validez, aplicabilidad e importancia de dicha evidencia para que, combinada después con la experiencia clínica del dietista-nutricionista, las opiniones y las circunstancias y valores específicos del cliente o la comunidad, sirva de guía en la toma de decisiones en el ámbito de la dietética.
Además, se afirma que la práctica dietética basada en la evidencia: - Se utiliza para tomar decisiones en todas las áreas de la práctica dietética con la finalidad de mejorar la salud de clientes (y pacientes), comunidades y poblaciones.
- Establece claramente la fuente de la evidencia que sustenta las recomendaciones prácticas. Para ser pertinente y efectiva, la práctica dietética basada en la evidencia debe integrar el conocimiento de otras disciplinas.
- Está fundamentada en los principios éticos y códigos de buena práctica. Esto incluye la necesidad de reflexionar acerca de cómo las perspectivas o sesgos personales pueden influenciar la interpretación de la evidencia científica.
ESTADO DE LA CUESTIÓN/STATE OF THE ART 1. Revisiones bibliográficas narrativas o clásicas.
Consiste en coger al menos 2 publicaciones y hacer un resumen. No hay pregunta ni “material y métodos”. Usan métodos “informales”, no explícitos y a menudo personales y subjetivos. No se especifica el proceso seguido para buscar, reunir y evaluar la información para sacar conclusiones y, sin esta información, no será posible repetir y verificar los resultados y las conclusiones de la revisión.
2. Revisiones sistemáticas.
Se trata de un trabajo de investigación realizado por expertos que revisa la evidencia científica sobre una pregunta claramente definida. Usa métodos sistemáticos y explícitos para identificar, seleccionar y evaluar críticamente estudios relevantes y extraer y analizar datos de interés para obtener conclusiones consistentes.
Las revisiones sistemáticas pretenden ser: - Rigurosas, en cuanto a los estudios incluidos (con criterios de calidad, etc).
- Informativas, enfocadas hacia problemas reales, tratando de contestar una pregunta claramente delimitada o específica, e idealmente analizando y presentando los datos de la forma que mejor ayude a la toma de decisiones.
- Exhaustivas: su objetivo es identificar y utilizar la mayor cantidad posible de información pertinente, sin introducir sesgos (de publicación, de selección, etc).
- Explícitas, ya que todos los métodos utilizados en la revisión deben describirse con suficiente detalle.
3. Meta-análisis Tipo de revisión sistemática que usa métodos estadísticos para obtener un estimado único (un riesgo relativo, una diferencia de riesgos) a partir de los resultados de los estudios independientes. Es decir, se realiza un análisis, al margen del realizado por los autores de cada publicación. De esta manera se obtiene un único riesgo relativo a partir de resultados de estudios independientes.
La primera vez que se utiliza esta metodología es en 1904 por un matemático británico, Karl Pearson.
En 1976 se empieza a orientar su uso hacia el campo de la sanidad y psicología especialmente. No es hasta los años 80 cuando diferentes investigadores en el campo de la nutrición, enfermedad cardiovascular y cáncer, empiezan a utilizarlo en epidemiología nutricional. En 1990, el término “meta-análisis” se incluye en las bases de datos.
El primer meta-análisis lo realiza Linus Pauling. Era un químico muy reconocido que empezó a interesarse por la nutrición y, especialmente, por las vitaminas. Pauling propuso que el consumo de megadosis de vitamina C (1-2g) reducía la incidencia del resfriado común en un 45%. En 2010 Cochrane hace una revisión y la conclusión fue la falta de efecto de la vitamina C como profilaxis del resfriado común en la población general. En algunas situaciones extremas sí podría ser útil, pero con precaución.
El meta-análisis es, por tanto, un procedimiento estadístico que integra los resultados de estudios independientes, pero con un diseño y objetos similares. Consiste en un proceso de recopilación y combinación de información de diversos estudios relacionados con el propósito de llegar a una conclusión. Con esto se consigue: - Mayor potencia estadística para detectar diferencias.
- Una estimación más precisa del efecto global.
- Una técnica claramente superior y más objetiva que la revisión bibliográfica tradicional.
¿Cuándo hacer un meta-análisis? - Cuando queremos acumular evidencia sobre una situación ya documentada en distintos trabajos que individualmente no tienen suficiente peso estadístico para poder tomar decisiones sólidamente fundadas.
- Aclarar resultados de trabajos contradictorios.
- Resumir resultados cuando hay información abundante.
- Para justificar la necesidad de realizar ensayos de mayor tamaño que los realizados hasta ese momento o, por el contrario, para justificar que no es necesario gastar más tiempo y recursos en estudios de mayor tamaño.
Sesgos de publicación/selección/citación Es más fácil que los resultados positivos, significativos, realizados con muestras grandes y en grupos de investigación de prestigio se publiquen más rápido e incluso de forma múltiple. Además, tendrán mayor citación y aumenta la probabilidad de que aparezcan en la bibliografía.
Sesgo del idioma Las revistas de lengua inglesa son las de mayor prestigio y difusión. Los trabajos escritos en inglés aparecen con mayor frecuencia en las bases de datos.
Sesgos de publicación relacionados con la financiación La financiación por parte de la industria puede condicionar que sólo se publiquen los resultados favorables. También es importante el sesgo del propio autor en la selección de los trabajos (subjetividad). Es importante que en el meta-análisis queden bien definidos los criterios de selección.
Conflicto de intereses Los trabajos deben venir acompañados de esta declaración en caso de que los autores no tengan relación con la entidad financiadora del trabajo: “Los autores declaran que no existe ningún compromiso o vínculo con la entidad financiadora que pueda ser entendido como un conflicto de intereses”.
No toda la información pesa lo mismo. Las revisiones sistemáticas y meta-análisis se encuentran como las de mayor calidad, evidencia y recomendación clínica. Además, son las de menor magnitud de sesgo.
NIVELES DE EVIDENCIA CIENTÍFICA – GRADOS DE RECOMENDACIÓN Existen diferentes formas de clasificar la evidencia, aunque se empieza a unificar.
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