Artículo sobre la Sede Episcopal Tardorromana y Visigótica de Barcelona. (2014)

Otro Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Arqueología - 1º curso
Asignatura Historia Medieval
Año del apunte 2014
Páginas 24
Fecha de subida 14/11/2014
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Artículo en versión PDF sobre la sede de Barcelona.

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EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 467 EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA C HARLES B ONNET J ULIA B ELTRÁN DE H EREDIA El origen romano del área episcopal1 El primer grupo episcopal de Barcelona ocupaba un espacio que correspondía al menos a cuatro antiguas insulae situadas en el ángulo norte de la ciudad. El conocimiento arqueológico de la zona en época imperial es más bien escaso. Únicamente son visibles los restos conservados en la insula situada más al este, con fachada al interuallum y a un cardo minor porticado que conducía al forum.
En el sudoeste de dicha insula, se localiza una residencia que conserva parte de un peristylum y algunas estancias pavimentadas con mosaicos y opus signinum. El peristylum es de 1. Este texto se enmarca dentro de un proyecto de investigación impulsado por el Museo de Historia de la Ciudad sobre la topografía cristiana de Barcino a partir de los restos conservados en el propio museo. Los resultados aquí expuestos constituyen una primera aproximación al fruto de dos años de trabajo; las primeras conclusiones fueron presentadas en abril de 1997 en una mesa redonda con la participación de diversos investigadores. En el momento de escribir estas líneas –diciembre de 1997– se encuentra en fase de desarrollo, un estudio largo y sistemático de todo el subsuelo del Museo de Historia, ya que la evolución urbana en este sector es muy compleja. Por esta razón, los resultados pueden estar sujetos a futuras reinterpretaciones.
468 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA vastas dimensiones y su perímetro supera el límite de la insula, lo que plantea ciertos problemas respecto a la retícula urbana establecida para la ciudad romana. Quizá desde su origen, el espacio presentaba cierta particularidad; se trata de una gran domus con un área extensa artesanal, que debió pertenecer a un personaje importante de la élite local. En el noroeste, conviven una serie de estructuras que corresponden a una industria cetaria y a una instalación vinícola.
El interuallum, en este sector, se ocupa en la primera mitad del siglo II d.C. manteniendo libre el acceso a la escalera que conducía al paso de ronda de la muralla. La línea de fachada de la insula se prolonga en dirección a la muralla, e interrumpe el interuallum mediante un muro en el que se abre un paso.2 La alineación y el paso tendrán continuidad en el siglo VII, lo cual no constituye un hecho aislado en esta insula, cuya organización, en lo fundamental, parece unitaria y pervive durante siglos.
En el otro ángulo de la misma insula, el área vinícola se amplía también a costa del interuallum; lacus, muros y pavimentos de opus signinum, se entregan directamente al uallum augusteo.
La implantación del primer conjunto cristiano El baptisterio y la catedral primitiva El baptisterio es el edificio más conocido de todo el conjunto.3 Presenta numerosas reformas, algunas ya conocidas, como la de la piscina bautismal, que pasa de una planta rectangular o cruciforme a octogonal; otras, por el contrario, inéditas, como la localización de una puerta en el muro sudeste del edificio.4 2. En la fábrica del muro se localizaron dos monedas, un As acuñado en época de Adriano y otro en la de Trajano.
3. Descubierto en 1968, ha sido estudiado por F. P. Verrié. En 1994 un trabajo de restitución arquitectónica fue realizado por J. Oriol Granados y Ricardo Mar.
4. En 1992 un equipo dirigido por J. Oriol Granados y Julia Beltrán acometió la relectura de un sector del baptisterio. En el curso de los trabajos se identificó esta puerta.
EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 469 La primera basílica, de la que no se tiene todavía ningún indicio material, se debería situar sin duda al este del baptisterio, bajo la catedral románica y la actual catedral gótica. La hipótesis de situación se justifica por su continuidad en el tiempo, y por la mencionada puerta existente en el muro sudeste del baptisterio.
Suponemos la existencia de otra puerta lateral y una central en relación con el eje de la primera basílica. Esta disposición espacial responde a numerosos ejemplos conocidos en las antiguas provincias del Imperio.5 El aula episcopal En el siglo V se construye,6 al norte del conjunto, un aula episcopal, edificio con una planta de tres naves que ha sido objeto de diversas interpretaciones. Desde el momento de su localización en 1944 fue considerado como la primera basílica cristiana de Barcelona.7 Sin embargo, diversos argumentos contribuyen a invalidar esta hipótesis: la orientación norte-sur no es idónea para una catedral; la irregularidad de las naves no es apropiada para una organización con un altar central; la posición y la magnitud del baptisterio no es acorde con las dimensiones del aula; no existe una entrada axial desde el baptisterio, su comunicación es secundaria; la secuencia constructiva del aula en relación a la pared del baptisterio, que sirve de medianera, indica claramente que se trata de un cuerpo más tardío.
Sin embargo, su función como aula de recepción del obispo, donde ejercía sus funciones civiles y religiosas, se muestra acorde con la organización del resto del conjunto episcopal. El edificio disponía de una entrada lateral al este, que permitía al obispo el paso desde la residencia episcopal hacia el baptisterio y la basílica, a través del aula.
5. KHATCHATRIAN, 1962 y 1982; PALOL, 1989; GODOY, 1989; BONNET, 1989; GUYON, 1989 y 1991; DUVAL, 1991.
6. Para la datación del aula basilical ver, GRANADOS, 1978.
7. DURAN, 1977, p. 38.
470 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA La residencia episcopal La residencia episcopal se situó, al noroeste de la basílica, en la antigua domus del peristylum. El cambio de propiedad podría explicarse por una donación a la Iglesia por parte del anterior propietario. El antiguo cardo minor pervive como pasaje de circulación hacia una posible entrada lateral de la basílica.
En la parte nordeste de la insula, continúa la tradición de convivencia de una residencia con una zona industrial. Destaca la presencia de una importante instalación vinícola, quizás ya en estos momentos propiedad del obispo.8 Así pues, en el siglo V, aparece ya configurado el primer conjunto cristiano formado por la catedral primitiva, el baptisterio, el aula episcopal y la residencia del obispo que se articulaban mediante dos espacios de circulación en forma de cruz, los cuales se mantendrán en la reforma de los siglos VI y VII, momento de una gran monumentalización de todo el conjunto.
La transformación del conjunto episcopal en época visigoda La primera iglesia de época visigoda El antiguo cardo minor, que conducía al forum, había sufrido diversas remodelaciones durante el Bajo Imperio, aunque la circulación se mantuvo a través de un pasaje relativamente estrecho. El espacio del pórtico se ocupa definitivamente, integrando sus pilares en la fachada de la nueva construcción. Hacia finales del siglo VI o inicios del VII, se lleva a cabo una transformación de la zona nordeste de la insula; una nueva organización indica un cambio de función en la parcela y un edificio ex nouo se levanta en este área.
8. BELTRÁN DE HEREDIA, 1998. La distribución de vino, aceite y miel a los pobres, por parte de la curia episcopal, está bien documentada en Mérida en el siglo VI (GODOY y TUSET, 1996, p. 114). Por otro lado, Roger Dion ha estudiado como los obispos devienen los primeros viticultores de las ciudades galas en la antigüedad tardía, asegurando la continuidad de las producciones de época imperial (DION, 1977). En cuanto al tema ver también: PALOL, 1993; GODOY y VILELLA, 1993.
EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 471 Existent Restituït (De M. Bertí, E. Revilla) Fig. 1. Planta de la primera iglesia (1997).
472 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA No son muchos los datos de que disponemos sobre este primer edificio.9 El emplazamiento de una antigua estancia, cuyo perímetro pervive a lo largo de los siglos, se utilizó para construir el cuerpo nororiental de un gran monumento del que no conocemos más que uno de sus lados. El trazado de los muros dibuja parte de una planta cruciforme que será retomada por un edificio posterior. Los elementos a nuestra disposición permiten identificar una cabecera rectangular, ligeramente alargada, y un brazo, mas estrecho, al norte. Los restos de una estructura situada en el centro del crucero que corresponde a un altar, las proporciones de la obra, su carácter arquitectónico, así como la situación y la organización del edificio posterior, permiten identificar esta construcción como una iglesia cruciforme (fig. 1).
Al sudeste, junto a la cabecera de la iglesia, dos salas rectangulares fueron construidas manteniendo el antiguo parcelario. Estas dos salas debieron tener su importancia, y podrían constituir el origen de todo el complejo. En el momento de su abandono, pocos decenios después de su construcción y cuando la zona fue destinada a necrópolis, dos pilares soportaban una cubierta, a pesar de que los muros perimetrales habían sido ya derribados. En su interior se situaron únicamente dos tumbas, lo que podría indicar la notoriedad de sus ocupantes. Una entrada se abría al pasaje más estrecho que reemplazó a la antigua calle.
Al este, sobre la antigua instalación de salsamenta y garum, se situaba un espacio abierto limitado por dos muros, en cuyo lado nordeste dos fustes de columna indican la presencia de un pequeño pórtico. Este espacio, probablemente un jardín, estuvo, sin duda, reservado al clero. Es interesante señalar que la pared de cierre se interrumpe contra el ángulo nordeste del brazo de la iglesia. Más tarde, con una nueva remodelación conservará esta particularidad. Posteriormente, y de una forma paulatina, en este espacio abierto fue constituyéndose una pequeña necrópolis.
El edificio, rápidamente transformado, constituye el punto de partida de otro nuevo mucho más monumental. La mam- 9. El análisis ha sido difícil, ya que parte de los muros han desaparecido, la planta sólo puede ser restituida a partir de las planimetrías y fotografías antiguas.
EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 473 Necròpoli Existent Restituït (De M. Bertí, E. Revilla) Fig. 2. Planta de la segunda iglesia (1997).
474 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA postería, de factura constructiva sencilla, con unos muros levantados a cielo abierto y sin apenas cimentaciones, denota una construcción precipitada. Las obras conllevan una elevación de los antiguos niveles de circulación en la zona de industria de más de 60 cm. El material arqueológico localizado en las tierras de colmatación permiten situar la construcción de esta primera iglesia en torno a finales del siglo VI o inicios del siglo VII.10 La segunda iglesia de época visigoda La obra de una nueva iglesia provocó la transformación de todo el conjunto arquitectónico. El periodo de tiempo transcurrido entre la construcción de la primera iglesia y el inicio de las obras de la segunda debió ser bastante breve, a juzgar por los datos arqueológicos. El material aportado por la excavación, la cronología del edificio precedente y la datación de la necrópolis nos proporcionan un marco cronológico similar al de la primera fase: finales del siglo VI o principios del siglo VII.11 La disposición de la nueva planta y la posición física de algunas de las estructuras, indican claramente que este edificio fue concebido como una reforma del primero, estando este último aún en pie. Una parte fue ejecutada manteniendo la pared nordeste de la cabecera y la parte del brazo norte; los nuevos muros fueron elevados por el exterior. Después, la planta general impuso otras modificaciones y las consiguientes destrucciones (fig. 2).
La técnica empleada en esta nueva construcción es totalmente distinta. El monumento se levantó sobre un sistema de cimientos corridos muy sólidos que sobrepasan, en algunos sitios, los dos metros bajo el nivel del pavimento. Presentan 10. Se ha constatado la presencia de la forma cerámica Hayes 91 D de T.S.
Africana, Hayes propone una datación entre el 600-650, otros autores sitúan el inicio de su producción antes del cambio de centuria.
11. El sondeo practicado en los rellenos de una de las trincheras de los cimientos aportó un fragmento de la forma Hayes 105-tipo Waage 1948 de T.S.
Africana (570/580-660) y un nummus considerado por Crusafont como una emisión visigoda de la ceca de Emerita, numerario acuñado a partir de Leovigildo (CRUSAFONT, 1994). Sobre su circulación ver: MAROT y LLORENS, 1996; MAROT, 1997.
Fig. 3. Estructuras conservadas de la cabecera de la segunda iglesia.
EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 475 476 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA distintos niveles de banquetas unidas con un mortero muy rico en cal y de gran resistencia. Característico de este edificio, son unas bases cuadrangulares que soportan pilares integrados en las paredes, cuya técnica recuerda al opus africanum. Se trata de potentes zapatas, construidas para evitar problemas de estabilidad, donde fijar elementos verticales de sección cuadrangular o fustes de columnas. Su ubicación en la planta, a espacios regulares, y su construcción, a priori del resto de las banquetas de cimentación, denota la existencia de un cuidadoso plan de obras y una planificación previa.
El muro de la cabecera escapa a esta reestructuración total.
¿Se quiso conservar por su relación con las dos salas primitivas, que aunque pronto abandonadas, estaban en uso en ese momento? Esto podría explicar la construcción de dos zapatas adosadas al muro, las cuales podrían haber recibido el peso de la elevación y la cubierta. En una de ellas se reutilizó un capitel del siglo I a.C. y un fuste de una columna acanalada (fig. 3). La reutilización de elementos arquitectónicos como material constructivo en las cimentaciones, es constante en toda la obra.
El espacio interior de la cabecera se organizó mediante dos hileras de tres soportes y parece cerrado por un muro de separación del que se conserva parte de la elevación, e indicios de un posible paso. La parte conservada de la cabecera y el muro del brazo norte permiten comprender como se organizaba el edificio hacia el oeste y constatar como se mantiene la planta cruciforme.
Situado en el centro del crucero destaca un elemento de gran importancia. Se trata de un bloque macizo, ejecutado siguiendo los modelos de cimentación ya comentados, aunque presenta una cota más elevada y una menor potencia de cimentación. Sobre el bloque se sitúa un elemento a modo de caja de forma rectangular realizada con grandes bloques de piedra y mortero de cal, cuyas caras interiores están cuidadosamente estucadas. En el centro, directamente sobre el espacio vacío interior, se encasta un fuste de columna que se eleva 60-70 cm.
por encima del nivel de uso del edificio. Se trata, sin duda, del soporte para un mesa de altar, tal y como demuestra su emplazamiento marcando el centro del crucero del edificio cruciforme y la caja en cuyo interior debieron depositarse las EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 477 Primera iglesia Segunda iglesia Nivel segunda iglesia Nivel primera iglesia (De: M. Berti, E. Revilla) Fig. 4. Planta, alzado y sección del altar con relicario.
478 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA reliquias (fig. 4). Este tipo de altar con relicario ha sido estudiado en Carinthia y Tirol, existiendo otros ejemplos en el Mediterráneo.12 La disposición y estructura recuerda también algunos enterramientos de la necrópolis del siglo VII descubierta en Valencia, donde una columna que soportaba una mesa de altar, se sitúa directamente encastada en una tumba.13 Podemos suponer que este altar central no era el único y que el altar mayor se encontraba en la cabecera. Existen otros ejemplos, bien conocidos, como el de la Basílica Apostolorum, la iglesia de San Názaro en Milán o Saint-Laurent de Aosta (Italia) donde existen también dos altares con relicarios.14 La situación de este altar tiene también su origen en la primera iglesia, como ya hemos apuntado. La continuidad parece confirmada por los restos arqueológicos conservados que —aunque escasos— resultan muy significativos. Cortados por la trinchera de fundación para construir el nuevo altar se encuentra una estructura configurada por tres hiladas de piedras y parte de una antigua caja que es cuidadosamente integrada en el altar de la segunda iglesia. En el interior de los dos relicarios se dispone un enlucido que unifica ambas fases. Estos restos ayudan a situar en la primera iglesia un altar de las mismas características, aunque el soporte del ara debió estar constituido por una base prismática de obra. La cota de circulación de esta primera iglesia, en relación con la del relicario, permite la existencia de una especie de registro que posibilitaría la contemplación de las reliquias. Sin embargo, esta característica parece no darse en la segunda iglesia ya que el nivel del pavimento se situaría a una cota muy alta.
En el lado norte, junto al extremo del brazo de la iglesia se conserva una puerta que daría paso a una serie de estancias ligadas al edificio de culto que se sitúan a ambos lados de la nave15 (fig. 5). Las estructuras definen, a los pies, un cuerpo rectangular cuya función está aún por determinar.
12. GLASER, 1997; DUVAL, 1998.
13. SORIANO, 1992.
14. BONNET, 1981; BONNET y PERINETTI, 1986.
15. En la década de 1950 fue desmontada la práctica totalidad de estas estructuras. Muros seccionados y alineaciones antiguas han llegado hasta noso- EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 479 Fig. 5. Estructuras situadas a los pies de de la segunda iglesia, actualmente ya no se conservan. Fotografía de 1952 (MHCB).
480 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA La reorganización del espacio afectó también al jardín que fue totalmente transformado. El corredor que lo bordeaba al nordeste se cerró con una puerta, y un pórtico de vastas dimensiones vino a monumentalizar el antiguo pasaje. Al este, el primer pilar del pórtico se incorpora a la cerca, al otro lado, un nuevo muro que mantiene la alineación del anterior continúa limitando el callejón. La pared de cierre se entrega, como en la primera iglesia, al ángulo exterior nordeste del brazo del edificio de culto. El muro, hoy desaparecido, se mantenía en pie en el momento de las excavaciones; el negativo del mismo puede apreciarse en la destrucción oblicua del antiguo muro de las instalaciones industriales.
Las dos salas situadas detrás de la cabecera de la nueva iglesia, no se mantuvieron en uso durante mucho tiempo. Dos inhumaciones testimonian el fin de su ocupación, que podrían estar en relación con el inicio de la utilización del jardín como área funeraria. Quizás el abandono de las salas coincidiera con la muerte de un eclesiástico y una parte de los fieles deseara ser enterrado en el mismo sector. La pequeña necrópolis que se desarrolla a partir de este momento debió estar reservada a una población concreta ya que el número de tumbas es pequeño y el período de utilización parece relativamente corto.
A las 16 tumbas conocidas de la mencionada necrópolis, cuatro en ánfora y doce en tegula podemos agregar seis más, tres en ánfora y tres en tegula16 que sumarían un total de 22 tumbas.
Esta cifra podría elevarse un poco más si tenemos en cuenta la existencia de huesos y material disperso que puede atribuirse a la obertura de silos en épocas posteriores. La revisión del material anfórico utilizado en la necrópolis aporta una cronología de finales del siglo VI y un momento poco avanzado de la primera mitad del siglo VII.17 Los escasos objetos que parece estaban en relación con los enterramientos, un broche, una hebilla de cinturón y unos pendientes de plata, nos permiten, eventualmentros ocultos bajo las paredes de obra nueva que configuran el espacio del actual Museo. El resto ha podido ser restituido gracias a la documentación fotográfica.
16. Cinco se han localizado a partir de la información de la excavación de 1931-35 y la sexta corresponde a la campaña de 1960 y se encontraba en los almacenes del Museo con las notas pertinentes.
17. Las ánforas corresponden a las formas Keay LX, LXI, LXII, LXIII y LRA 4 (estudio realizado por Albert Martín).
EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 481 te, asociarlos con individuos de origen visigodo. El pavimento de opus signinum que cubría parte de la necrópolis, podría indicar el fin de la misma o bien, como en el caso de Valencia, el pavimento de circulación del espacio funerario.
El palacio episcopal de época visigoda La planta del grupo episcopal, con la incorporación de la nueva iglesia, ha puesto de relieve las relaciones existentes entre los distintos edificios y ha aportado nuevos datos sobre la articulación de todo el conjunto (fig. 6).
La orientación de la nueva iglesia episcopal tiene su correspondencia en el palacio existente bajo la actual plaza de Sant Iu, palacio datado primero en el siglo V y más tarde entre los siglos IX-XI.18 Por otro lado, una observación detenida de la técnica constructiva y de los morteros empleados permiten relacionarlo perfectamente con la segunda iglesia. Los niveles de uso son igualmente vinculables. La técnica constructiva empleada en la elevación del palacio tiene un paralelo muy cercano en la del edificio cruciforme de Valencia conocido como la Cárcel de San Vicente, fechado en el siglo VII,19 aunque la organización del palacio recuerda a la de Pla de Nadal (Valencia).20 Todo lleva a pensar que la organización de la iglesia de planta en cruz, con sus anexos, y el palacio episcopal responden a una concepción única y por tanto del mismo momento cronológico.
Aún así, el palacio es un edificio muy complejo, con una larga pervivencia, que presenta distintas fases constructivas.21 El edificio de tres cuerpos situado bajo la plaza de Sant Iu y el Palacio del Lugarteniente se extiende hacia el nordeste con otro nuevo cuerpo de grandes dimensiones. El palacio fue más tarde monumentalizado con un doble pórtico. mmmmmmmm Al noroeste, se sitúa un gran pórtico que conduce hasta la puerta lateral de la basílica. En uno de los vanos del pórtico, dos 18.
19.
20.
21.
estructuras DURAN, 1973, p. 88; GRANADOS, 1987, p. 359.
SORIANO, 1995.
JUAN y PASTOR, 1989, p. 358.
La documentación fotográfica antigua deja constancia de numerosas hoy desaparecidas.
482 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA muros solidarios con los pilares delimitan un pasaje –en el mismo eje que el del palacio– que conduciría al obispo hasta el aula mayor.
La puerta lateral del aula continuaba en uso y debió ser en este momento cuando este espacio fue ornamentado; un cancel de mármol limita una zona sobreelevada del pavimento del aula sobre el que se dispone un nuevo pavimento de grandes losas de mármol.
Una puerta abierta en el cancel permitía una circulación directa, a través de la nave lateral, hacia el baptisterio y la catedral. El pasaje del pórtico discurre a lo largo de unas dependencias, con bancos adosados, que fueron varias veces reformadas.
Desgraciadamente, los dos edificios –palacio episcopal e iglesia– tienen el punto de unión en una zona donde los restos conservados son escasos. Aún así, al nordeste existe un cuerpo de edificio que vincula el palacio, la iglesia y el pórtico. Junto a esta estancia, se situaba una estructura perfectamente conservada en el momento de la excavación,22 su planta cuadrada, con un acabado exterior de estuco, negativos en los ángulos –tal vez de columnas– y dos oberturas opuestas en forma de arcos, seguramente relacionadas con el agua, nos hacen pensar en la existencia de un baptisterio con baldaquino (fig. 7). Son conocidos otros ejemplos de iglesias con baptisterios a los pies, como es el de El Bovalar en Seròs (Lérida).23 En nuestro caso, la situación de una estancia, que sin duda debió tener un papel importante ha condicionado la posición del baptisterio.
Conclusiones Es tentador relacionar el proceso de monumentalización descrito, con la conversión de Ugnas al catolicismo en el 589 y con la celebración del II Concilio de Barcelona (599). Este último, debió ser un importante acto de carácter político, en el que la sede barcinonense se esforzaría en ofrecer un símbolo de poder a la jerarquía eclesiástica de Hispania, poder, por otro lado, que ya era ejercido desde el punto de vista fiscal, como muestra el documento De fisco barcinonensis (592).
22. Como sucedió con el resto de los muros existentes en la zona, este elemento fue totalmente desmontado. Aún así, un ángulo conservado y las fotografías de la época permiten restituir fielmente su ubicación en planta.
23. PALOL, 1989; DUVAL, 1991.
EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA Existent Restituït Hipòtesi de la basílica a partir del segle IV Baptisteri, segle IV Aula basilical, segle V Palau episcopal, segle VII Església, segle VII Necròpoli, segle VII (De M. Bertí, E. Revilla) Fig. 6. Planta del grupo episcopal de Barcelona (1997).
483 484 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA La planta de los dos edificios cruciformes es de gran interés, las dimensiones y las proporciones son excepcionales. La segunda iglesia, con más de 37 m. de longitud, pertenece a una arquitectura rigurosa y monumental. La planta esta concebida con precisión, ya que la obra empieza fijando la posición de los soportes, ya sean utilizados para pilares o columnas, o incorporados al opus africanum de los muros. Las potentes cimentaciones corridas –de más de 0,80 m. de anchura superando los 2 m. de profundidad– indican que la obra se elevaba a gran altura. Llama la atención la multiplicación de soportes, probablemente indicativos de arcos, y el espacio reducido entre los mismos, de 2,5 a 3 m. Sólo en el crucero se dispone un espacio mayor alrededor del altar. La primitiva cabecera pasó a ser más ancha que profunda. Se trata de un ábside macizo inhabitual, sin embargo este carácter aparece también en la iglesia de San Giao de Nazaré (Portugal) o en El Bovalar, Serós (Lérida).
Por otro lado, creemos que se debe tomar en consideración la posibilidad de que esta iglesia haya servido de modelo; es necesario estudiar todos sus aspectos estructurales y de organización para poder comprender mejor lo que le es “propio” y lo que proviene de influencias externas. Esta arquitectura, de discutida cronología24 se conoce en zonas rurales, mientras escasean los paralelos en conjuntos episcopales de ámbito urbano.
De nuevo, hemos de hacer una referencia al caso de Valencia que presenta una evolución totalmente comparable. Se trata, al igual que Barcelona, de un conjunto con dos iglesias y una necrópolis intramuros, hecho inhabitual ya que las áreas funerarias se extienden siempre al exterior de las murallas en las ciudades cristianas.25 El estudio de una nueva iglesia monumental –tan próxima a la primera basílica– y el palacio episcopal, permite constatar los importantes cambios que se sucedieron en la topografía urbana de las ciudades de Hispania a partir del siglo VI; Barcelona puede constituir un buen ejemplo de una radical transformación en la arquitectura y el espacio urbano en un nuevo marco social 24. CABALLERO, 1994 y 1995.
25. RIBERA, 1997. En el caso de Valencia, el cementerio, con numerosas inhumaciones, fué utilizado durante un largo periodo, sin embargo en Barcelona el número de tumbas es bastante reducido.
EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 485 Fig. 7. Estructura cuadrangular del posible baptisterio, actualmente desaparecida.
Fotografía de 1952 (MHCB).
486 CHARLES BONNET - JULIA BELTRÁN DE HEREDIA y económico que se establecerá durante el reino visigodo. La capitalidad de la ciudad y la profunda transformación del grupo episcopal mantienen una estrecha relación y a la luz de los nuevos resultados de la investigación, el periodo visigodo debe ser replanteado como un momento de consolidación de la metrópolis.
Se nos plantean numerosos interrogantes. ¿Cual fué el estatuto de este iglesia monumental que puede relacionarse con el conjunto episcopal? Se trata sin duda de una catedral doble.
Cuando la antigua Barcino se convirtió por un tiempo en sede regia, ¿dónde se localizaba la residencia del soberano? El pequeño cementerio situado en el interior de las murallas de la ciudad se justifica por la presencia de un edificio de culto en su proximidad, pero ¿quien pudo ser inhumado en este lugar privilegiado, cuando las áreas funerarias se extendían fuera de las murallas?, ¿porqué un pórtico tan grandioso sobre uno de los lados de este modesto cementerio? Resulta de interés constatar la pervivencia a lo largo de los siglos de algunas de las alineaciones. El límite entre el crucero y la nave, así como el cierre del edificio al noroeste, se respetaron en la construcción del Palacio Condal en el siglo XI, y la gran sala del Palacio Real Mayor, llamado “Saló del Tinell”, del siglo XIV se construyó encima, manteniendo las mismas alineaciones.
Aún hoy en día, desde el patio del vecino Museo Frederic Marès, donde la muralla tiene el punto de inflexión, puede apreciarse el ángulo norte construido a base de grandes bloques de piedra superpuestos, remontados con la obra románica y más tarde con la gótica. Su visión nos permite aproximarnos un poco más a lo que debió ser la monumentalidad de este edificio que marcó y fijó la organización espacial de los siglos venideros. Estas construcciones, situadas en el contexto de la arquitectura de época visigoda, constatan una fase excepcional del desarrollo urbano del siglo VII.26 Université de Genève Museu d’Història de la Ciutat. Barcelona 26. Este trabajo no hubiera sido posible sin el de los que nos precedieron, por méritos propios hemos de citar aquí a A. Duran i Sampere, J. C. Serra Ràfols, F. P. Verrié, P. de Palol, A. M.ª Adroer y J. O. Granados.
EL PRIMER GRUPO EPISCOPAL DE BARCELONA 487 Bibliografía ADROER, A.Mª. (1965), “Últimos hallazgos en la basílica paleocristiana de Barcelona”, Cuadernos de Arqueología e Historia de la Ciudad, VIII, p. 4758.
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