TEMA 13: Teoría general de los títulos-valores (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho Mercantil II
Profesor J.M.
Año del apunte 2016
Páginas 5
Fecha de subida 06/01/2016
Descargas 7
Subido por

Vista previa del texto

TEMA 13. TEORÍA GENERAL DE LOS TÍTULOS VALORES.
1. Concepto, caracteres esenciales y clases de títulos valores 1.1 Concepto, caracteres esenciales Se denomina titulo-valor a todo documento necesario para el ejercicio del derecho literal y autónomo incorporado en él. Para el cumplimiento de la prestación reflejada en el titulo-valor es necesaria su presentación. Esto se debe a la conexión entre derecho y titulo. Es lo que gráficamente se denomina incorporación del derecho al título, por cuya virtud la circulación y el ejercicio del derecho cartularizado queda ligada a la posesión del documento.
Notas que caracterizan a cualquier título-valor: A) Documento necesario: su exhibición resulta imprescindible para el ejercicio y la transmisión del derecho que incorpora. Este carácter de necesidad es una derivación directa de a incorporación del derecho al título, de modo tal que el deudor solo verá satisfecha su obligación cuando realice la prestación a favor del sujeto que resulte legítimamente tenedor del documento, único legitimado para exigir y transmitir el título-valor. En cambio, el deudor deberá negar el pago a cualquier otro sujeto que exija el contenido de la prestación, aunque trate de demostrar por otros cauces jurídicamente eficaces su titularidad, en atención a la eventualidad de que posteriormente se presente un sujeto realmente legitimado que reclame la prestación exhibiendo el documento. Es por ello que, cuando salga de su ámbito de control el títulovalor, el titular del documento que se ha visto desposeído por sustracción o extravío, tendrá que instar previamente y a su cargo la amortización del título ordinario si quiere ejercitar el derecho. Esta amortización implica la “desincorporación” (punto 3 del tema) del derecho al título, que recupera su entidad como derecho, y que se podría incorporar a un nuevo título-valor (duplicado), quedando sin validez el antiguo documento en el que se representaba de forma que cualquiera que sea su destino actual su eficacia no es más que la de un puro papel privado de valor obligatorio (es decir, amortizado) B) Autonomía: El adquirente del documento adquiere la titularidad de los derechos que incorpora de tal manera que su posición jurídica es independiente de la que tenía su transmitente, es decir se adquiere a titulo originario (Se dice a titulo derivativo cuando la posición jurídica del adquirente depende de la del transmitente). La autonomía facilita mucho la circulación del título, ya que protege incluso a quien hubiera adquirido el titulo de quien no fuera su legitimo dueño (adquisición a non domino). Se trata por tanto de un derecho que se ejercita en nombre propio, con independencia del derecho de anteriores poseedores, y que, en consecuencia, no se ve afectado por las relaciones que hayan podido existir entre el deudor y los tenedores precedentes. Ello implica, igualmente, que a los legítimos tenedores del título no podrá oponer el deudor las excepciones personales que tuviera contra el resto de tenedores anteriores del documento.
1 C) Literalidad: Las menciones contenidas en el titulo son absolutamente decisivas para determinar el contenido del derecho documentado. El derecho se adquiere en los términos indicados en el documento.
Esta propiedad no aparece por igual en todos los títulos; es más fuerte en los títulos completos y menos en los incompletos. La literalidad también se denomina a veces abstracción. Hace referencia a que del tenor de su texto se obtiene información precisa sobre el contenido, extensión y modalidades del derecho que incorpora el documento. De este modo, se requiere como requisito esencial la redacción del contenido del derecho por escrito, así como la incorporación de la firma del sujeto que se responsabiliza del cumplimiento de la prestación que se incorpora al título. Así, el legítimo titular del documento no podrá sufrir las consecuencias de las posibles excepciones que el deudor pudiera esgrimir contra el sujeto que le transmitió el titulo. La literalidad permite aumentar la confianza del sujeto que recibe el título sobre la exactitud de su contenido, quedando el receptor del mismo liberado de la carga de tener que averiguar cuál era el verdadero alcance y contenido del derecho incorporado al título.
D) Función legitimadora: Únicamente el poseedor del título puede transmitir y exigir el derecho documentado. Identifica la persona del acreedor eximiéndole de la prueba de su derecho. Esta posición lleva aparejada la obligación del deudor de cumplir la prestación que se le exige. La propiedad normativa juega sobre la base de la apariencia jurídica. La mera posesión del título es suficiente para legitimar a su tenedor para el ejercicio del derecho que incorporan –en los títulos al portador-, o bien, requiriéndose algunos requisitos complementarios que se unan a la posesión –cláusula de endoso en los títulos a la orden, o notificación al deudor en los títulos nominativos-. De este modo, los títulos-valor presentan la ventaja de que su mera posesión genera la apariencia de titularidad del derecho, liberándose a su poseedor de la carga de tener que demostrar la titularidad del derecho, favoreciéndose con ello la circulación de los derechos que incorporan.
1.2 Clases I. Según el derecho incorporado 1. Títulos de pago o de crédito. También llamados de suma, se incorpora el derecho a exigir una determinada cantidad de dinero del deudor en el momento, lugar y moneda que se expresan en el documento. Se trata de los títulos más antiguos y también de los más difundidos, de modo tal qe se emplean como paradigma de los títulos-valores. Los ejemplos más destacados de títulos de pago son el pagaré, el cheque y la letra de cambio. Se trata de documentos en los que se puede apreciar nítidamente la nota de la literalidad, dada la simplicidad de la prestación que incorporan 2. Títulos de participación. Incorporan un conjunto de derechos de diversa naturaleza, tengan contenido económico, de carácter político e incluso de carácter mixto. Los ejemplos más claros son las acciones, incorporándose en los títulos de participación el derecho a participar en el funcionamiento de la sociedad 2 que las emitió; si bien, como se hace patente, gran parte de las sociedades de capital han abandonado este sistema tradicional de representar las acciones mediante títulos, pasando al sistema de anotaciones en cuenta.
3. Títulos de tradición. Son aquellos que incorporan el derecho a obtener la restitución de los bienes materiales –propiamente mercancías- en ellos indicados en el momento y lugar también determinados en el tenor del documento. Se trata de un título cuya simple tenencia produce los efectos inherentes a la posesión de las cosas que representan, de modo tal que las transmisiones la suerte que reciba el título desplegarán sus efectos sobre las mercancías indicadas. Algunos ejemplos tradicionales de este tipo de títulos son el conocimiento de embarque, el talón de ferrocarril o los resguardos de depósito en almacenes generales.
II. Por el modo de designación del titular 1. Títulos nominativos. Designan como titular a una persona determinada. Para el ejercicio del derecho es necesaria la posesión del título, pero no es suficiente, es necesario que el poseedor acredite su identidad.
Estos títulos son transmisibles pero su régimen legal es complejo. La ley exige que la transmisión se ponga en conocimiento del deudor. Cuando los títulos hayan sido emitidos en masa la notificación de cesión deber realizarse a la entidad emisora para que la anote en el libro registro.
2. Titulo a la orden. Son títulos nominativos en los que el titular del derecho puede ser sustituido por otro titular sin necesidad de comunicación al deudor. Para acreditar el derecho basta que la persona poseedora del título demuestre ser la persona designada por el primer titular. Esto es así porque para transmitir los títulos a la orden es suficiente con que el titular (transmitente) ordene al deudor que pague a quien el designe (endoso). Los títulos a la orden están concebidos para circular (letra de cambio).
3. Títulos al portador. La clausula al portador significa simplemente que el poseedor (tenedor) está facultado para exigir al deudor el cumplimiento de la obligación. Es la forma traslativa más sencilla y eficaz. El deudor está obligado a realizar la prestación a quien acredite la posesión del título. Para transmitir los títulos es suficiente la propia entrega. Cuando son títulos al portador emitidos en masa es precisa la intervención de fedatario público. La solidez de estos títulos tiene un destacado reflejo en el principio de irreivindicabilidad. Significa que el legítimo dueño del título no podrá entablar reclamación frente a quien hubiera adquirido su posesión de buena fe. El tenedor de un titulo al portador goza de acción ejecutiva frente al obligado al pago desde el momento en que la obligación esta vencida.
2. La circulación de los títulos valores En función del modo en que se produzca la transmisión del título, podremos distinguir entre:  La circulación regular, es aquella en la que la transmisión del título se produce cumpliendo los requisitos exigidos por la normativa para la misma y como consecuencia de un negocio de 3 transmisión válido celebrado entre el propietario actual y otro sujeto, basado en una relación causal existente entre ambos. Para que el título valor circule regularmente será necesaria su entrega del propietario actual a otro sujeto, así como el cumplimiento de las formalidades que la normativa exija en particular para cada clase de título.
 La circulación irregular, es aquella en la que la transmisión del título-valor no responde a un negocio traslativo válido, como pudiera suceder en los supuestos de robo, sustracción o apropiación indebida del título. En estos casos, el poseedor del documento no tendrá una posesión legítima, por lo que no adquiere la propiedad –que sigue correspondiendo al sujeto desposeído-. Sin embargo, el poseedor sí que aparecerá como legitimado para ejercitar el derecho y para hacerlo circular si ha cumplido las formalidades exigidas para cada tipo de título. Por su parte, el propietario desposeído deberá ejercitar una acción reivindicatoria para recobrarlo de su posesor actual; por otro lado, para evitar que el poseedor aparentemente legitimado ejercite el contenido del derecho o lo transmita, deberá promover el expediente de amortización del título para dejarlo sin efecto.
No se podrá reivindicar el título del tercero que de buena fe y sin culpa grave lo adquiera de un sujeto que no estaba legitimado. Esta buena fa ha de quedar plasmada en la ignorancia de la falta de propiedad del transmitente sobre el documento que se adquiere.
 La circulación impropia del título. Esta se produce cuando en lugar de transmitirse el título según las normas que lo regulan, lo que se produce es una cesión de créditos respecto a los derechos en que consiste la relación causal. De este modo, estaríamos ante casos en los que la normativa reguladora de los títulos-valores no resultaría de aplicación, pasando a regularse tal transmisión por las normas generales de la cesión de créditos.
3. La desmaterialización de los títulos valores La gran aceptación social de los títulos-valores ha traído como consecuencia su masificación. La gran cantidad de papel que existe en la actividad económica diaria hace difícil su manejo. Estas dificultades están siendo superadas por los intermediarios financieros mediante el recurso a las técnicas contables y las modernas tecnologías. Se intenta reemplazar el papel valor por otros mecanismos de mayor agilidad. Para ello, en primer lugar se busca la posibilidad de transmitir el derecho incorporado al título aunque este permanezca inmovilizado (truncamiento) evitando así las dificultades de la manipulación física.
Posteriormente se buscan mecanismos que transmitan los derechos no solo inmovilizando el papel sino tratando de eliminar la necesidad de su emisión.
La técnica de la anotación contable informatizada permite desplegar la función económica típica de los títulos valores sin necesidad de generar enormes cantidades de papel. Estas anotaciones contables sirven de medio de prueba de la titularidad del derecho anotado.
4 Por ello se empieza a hablar de la desincorporación del derecho al título, o de la desmaterialización del valor que lleva incorporado. Los primeros indicios de ruptura entre derecho y titulo se dan con el decreto 25 de abril de 1974 sobre liquidación y compensación de operaciones bursátiles y se consagra con la ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores y en el Real Decreto 116/1992 sobre representación de valores por medio de anotaciones en cuenta.
Esta tendencia esta explica las orientaciones doctrinales que impulsan la evolución del derecho de los títulos valores hacia un derecho del valor, desarrollándose la idea del valor sin título.
5 ...