TEMA 2 CLASES DE OBLIGACIONES POR RAZÓN DE LOS SUJETOS (2016)

Apunte Catalán
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Civil II - Obligaciones y Contratos
Año del apunte 2016
Páginas 6
Fecha de subida 11/10/2017
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TEMA 2. CLASSES DE OBLIGACIONES POR RAZÓN DE LOS SUJETOS 1. PLURALIDAD DE SUJETOS EN LA OBLIGACIÓN. POSIBLES REGÍMENES JURÍDICOS Las relaciones jurídicas de obligación pueden tener una pluralidad de sujetos, tanto en la parte deudora como en la parte acreedora.
- Cada uno el todo: Si hay pluralidad de acreedores, cada uno de ellos puede reclamar a cualquiera de los deudores del todo. Esto es lo que se llama solidaridad.
- Cada uno su parte: Si hay pluralidad de acreedores, cada acreedor solo puede reclamar al deudor su parte, y no todo el crédito. Si hay pluralidad de deudores, el acreedor solo puede reclamar la parte que corresponde a cada uno (mancomunidad divisible).
- Todos el todo: Todos los acreedores pueden reclamar el todo al deudor. Si hay pluralidad de deudores, el acreedor ha de reclamar el todo a todos los deudores (mancomunidad indivisible).
2. OBLIGACIONES MANCOMUNADAS DIVISIBLES El crédito o la deuda se divide en tantas partes iguales como acreedores o deudores haya, reputándose créditos o deudas distintos unos de otros. Como las deudas son independientes, la insolvencia de uno de los deudores no obliga a los otros a pagar por él, a suplir su parte.
3. OBLIGACIONES MANCOMUNADAS INDIVISIBLES Una obligación es divisible si al acreedor le es indiferente cobrar su crédito de una vez o fragmentariamente. Es importante saber si una obligación es divisible o indivisible para poder determinar el régimen jurídico aplicable cuando hay pluralidad de sujetos.
Para que se aplique la solidaridad, ésta tiene que ser pactada expresamente. Cuando hay pluralidad de sujetos y no se ha pactado la solidaridad, se aplica la obligación mancomunada divisible o la indivisible en función de si la obligación es, o no, divisible. Aun así, si el objeto es divisible pero las partes lo pactan, se puede aplicar el régimen de mancomunidad indivisible.
3.1. Pluralidad de acreedores En principio, para reclamar un crédito era necesario que todos los acreedores lo hicieran conjuntamente. Sin embargo, esto se ha matizado y la doctrina ha establecido que el crédito debe 1 ser reclamado por uno de los acreedores en nombre de todos siempre y cuando esto no perjudique al resto de acreedores. Los actos que perjudiquen el derecho de los acreedores deben ser realizados por todos ellos de manera colectiva.
Por lo tanto, para que se interrumpa la prescripción no es necesario que todos los acreedores reclamen el crédito, sino que basta con que lo haga uno, porque es un acto que beneficia a todos. En cambio, cuando se trata de vender, ceder, perdonar o donar el crédito, es necesario que lo hagan todos los acreedores porque es un acto perjudicial para ellos.
Cuando los acreedores interponen una acción reivindicatoria, esta debe dirigirse a todos los deudores o copropietarios de la cosa, no solo a uno (litis consorcio pasivo necesario). En cambio, la figura del litis consorcio activo necesario no es admitida, ya que no se puede obligar a nadie a demandar, por lo tanto, no es necesario que estén todos los acreedores para interponer acciones jurídicas, sino que se pueden interponer individualmente. Eso sí, si la sentencia es favorable, se pueden beneficiar todos los comuneros, mientras que si es perjudicial, ésta no afectará a aquellos que no han participado en la acción (doctrina sobre la norma de la comunidad de bienes aceptada por el TS).
3.2. Pluralidad de deudores El acreedor que interponga una reclamación del crédito mediante una acción, deberá hacerlo contra todos los deudores para que sea efectiva (litis consorcio pasivo), ya sea una acción judicial o extrajudicial (interrupción de la prescripción).
Des del momento en que cualquiera de los deudores incumple en una obligación mancomunada indivisible, el acreedor tiene que pedir o se resuelve automáticamente la indemnización de daños y perjuicios. Por lo tanto, se salta la ejecución forzosa de la obligación en forma específica, aunque la doctrina establece que ésta no se excluye y que, por lo tanto, se puede aplicar.
4. OBLIGACIONES SOLIDARIAS 4.1. Presunción de no solidaridad Cuando hay una obligación contractual con varios sujetos, ésta solo será solidaria si la obligación así lo establece expresamente y se constituye con el carácter de solidaria. Cuando la obligación deriva de la ley y no del contrato, será solidaria si así lo determina expresamente la ley.
Pese a esto, el Tribunal Supremo ha corregido dicha norma en algunos casos, permitiendo que haya obligaciones solidarias sin necesidad de establecerlo expresamente. La sentencia del TS de 30/07/2006 mantiene que existe la solidaridad cuando el vínculo obligacional tiene comunidad y objetivos con interna conexión entre ellos, sin que se exija con rigor el pacto expreso de 2 solidaridad (pagar a un arquitecto sus honorarios por un encargo realizado por varias personas, devolver un préstamo suscrito conjuntamente por dos cónyuges).
En cuanto a las obligaciones legales, ha establecido que las obligaciones derivadas del cobro de lo indebido (alguien paga a una persona creyendo que se lo debe, cuando en realidad no) son solidarias. Por lo tanto, quien recibe una cosa porque otra le pagó por error, tiene la obligación solidaria de devolverle a esa persona que le ha pagado, aunque la ley no lo establezca expresamente. En las obligaciones mercantiles, el TS está diciendo que las operaciones mercantiles son, por sí y sin necesidad de pacto, solidarias.
4.2. Conceptos generales Cada acreedor puede pedir toda la prestación y cada deudor está obligado a cumplir con toda la prestación, sin perjuicio de que, internamente, el acreedor que cobra todo o el deudor que paga todo, arregle sus relaciones con el resto de acreedores/deudores. Es posible, aunque no habitual, que se dé una solidaridad en que los varios sujetos de la obligación no estén ligados por los mismos plazos y condiciones (una solidaridad de deudores en que solo la obligación de uno esté sometida a plazo), hecho denominado solidaridad no uniforme o impropia.
Los actos realizados por un acreedor con uno solo de los deudores, propaga sus efectos a los otros codeudores, tanto para lo bueno como para lo malo. Si uno de los deudores cumple, es como si hubieran cumplido los otros, la cual cosa les beneficia porque el acreedor ya no les puede reclamar a los otros. Pero si un deudor incumple, los daños y perjuicios que haya ocasionado al acreedor con ese incumplimiento, no solamente se los puede exigir el acreedor al deudor culpable, sino también a los no culpables, sin perjuicio de que, después, los no culpables que hayan tenido que pagar, se lo reclamen al culpable.
4.3. Solidaridad de deudores 4.3.1. Relaciones externas entre el acreedor y los deudores Respecto a este subapartado: Aunque el acreedor reclame a uno de los deudores, esto no impide que también pueda reclamar a otros mientras no cobre su crédito, es decir, los deudores no podrán decir que no se les puede reclamar porque ya se le ha reclamado a otro deudor mientras el acreedor no haya cobrado su crédito (ius variandi).
En cuanto a las acciones judiciales y los actos extrajudiciales, es suficiente con que el acreedor los dirija contra uno de los deudores, no es necesario dirigirlos contra todos. Esto implica que, si ejercita demanda contra uno de los deudores, no habrá litis consorcio pasivo necesario.
En cuanto a la interrupción de la prescripción, los principios de la solidaridad establecen que 3 basta con que el acreedor interrumpa la prescripción contra uno para que se entienda interrumpida contra todos.
La vigente Ley de Enjuiciamiento Civil (2000) establece que las sentencias obtenidas contra un deudor solidario no se pueden ejecutar contra los otros codeudores solidarios no demandados.
El problema que se plantea es, si la sentencia obtenida contra un deudor, tiene efectos de cosa juzgada para los deudores no demandados. Se distingue entre dos efectos: - Efecto negativo: Impide que una pretensión ya resuelta por sentencia firme sea sometida a juicio.
- Efecto positivo o prejudicial: Se crea una vinculación por parte del juez, donde éste acepta las declaraciones jurídicas efectuadas en el primer proceso para los posteriores, es decir, aunque el proceso no sea de la misma pretensión, sirven las mismas declaraciones. Evidentemente, para que se produzca la cosa juzgada ha de haber identidad entre los litigantes del primer pleito y los del segundo pleito.
Por lo tanto, no hay efectos de cosa juzgada en la sentencia obtenida por un acreedor frente a uno de los deudores solidarios. Por otro lado, existen determinados actos entre el acreedor y uno de los deudores solidarios que provocan que la deuda se extinga. Cualquiera de estas 4 circunstancias, hecha por cualquiera de los acreedores solidarios o con cualquiera de los deudores, extingue la obligación. Así pues, basta que alguno de estos actos se realice con el acreedor y con uno de los deudores solidarios para que la deuda se extinga. Los actos extintivos de la obligación son: - Novación: Extinción de una obligación donde esta se sustituye por otra nueva que difiere en algo de la primera.
- Compensación: Las deudas se compensan y extinguen cuando el deudor es, a su vez, acreedor del acreedor.
- Confusión: Coincidencia en una misma persona de la condición de acreedor y deudor, lo cual puede pasar con una herencia.
- Remisión de la deuda: Perdón o condonación total de la deuda hecha con cualquiera de los deudores. Esto presenta problemas cuando el acreedor solo perdona la deuda a uno de los deudores (condonación parcial). X e Y le deben 100€ cada uno a Z, pero Z perdona la deuda a X. A partir de este momento, Z solo le podrá exigir 100€ a Y. No podrá exigirle los 200€ (X + Y) ni reclamarle a X sus 100€.
El art. 1146 CCe establece que la remisión hecha por el acreedor solo hacia uno de los deudores, no libra a este de su responsabilidad con el resto de codeudores en el caso de que la deuda haya sido totalmente pagada por cualquiera de ellos. Es decir, si A ha perdonado a X su parte e Y decide pagar 200€, este artículo sirve para cuando X no ha informado a Y de que A le 4 ha perdonado su parte. Por lo tanto, este artículo está pensado para cuando el deudor condonado no ha informado a los otros de su condonación y estos, por ignorarla, lo han pagado todo.
En el caso de la novación, A es acreedor de 100kg de trigo: X le debe 30kg, Y le debe 40 kg y Z le debe 30 kg. A pacta una novación con X donde A pasa a ser acreedor de 100kg de maíz.
De esta manera, se extingue la obligación anterior y hay una nueva obligación en que el deudor será solamente X, porque Y y Z no se comprometieron a entregar maíz sino trigo. Ahora bien, cuando X satisfaga la deuda con A de 100kg de maíz, en las relaciones internas entre deudores, X podrá reclamar a Y y a Z las partes de trigo que se habían comprometido a entregar a A.
Por lo tanto, la deuda de los codeudores se transforma de deuda frente al acreedor y solidaria, a una obligación de reembolso, cada uno por su cuota (mancomunada), frente al que novó.
El art. 1148 del CCe describe las excepciones que puede oponer el deudor demandado por el acreedor: Excepciones que derivan de la naturaleza de la obligación (deuda prescrita o unla de pleno derecho porque el objeto es ilícito) y excepciones personales que afecten solo a su persona (celebrar el contrato con vicio del consentimiento o que el acreedor conceda al deudor un plazo para pagarle que todavía no se ha cumplido).
Mientras que las excepciones que derivan de la naturaleza de la obligación afectan a todos los deudores, las excepciones personales solo afectan al deudor a quien va dirigido porque son personales, por lo tanto, los codeudores no podrán servirse de la excepción de uno de ellos.
4.3.2. La relación interna en la deuda solidaria Cuando el deudor solidario paga toda la deuda al acreedor, tiene el derecho de dirigirse contra los otros deudores para recuperar la parte que ha pagado y que no le corresponde soportar.
Cuando el deudor solidario paga, la deuda se extingue y éste pasa a ser el nuevo acreedor del resto de deudores. La subrogación no se da exactamente en la cuantía total del crédito, ya que a esa cuantía total se le tiene que restar la parte que corresponde al deudor solidario.
Por otro lado, la deuda también puede ser pagada por un tercero (subrogación) y el acreedor no tiene derecho a oponerse, por lo tanto, cualquiera puede pagar una deuda ajena. En determinados supuestos establecidos por la ley, el tercero que paga la deuda ajena sustituye el lugar del acreedor al que ha pagado, es decir, se subroga.
Cuando el deudor solidario se convierte en acreedor, en principio puede reclamar el total de la cuantía a cualquiera de los codeudores (X debía 25, Y 35 y Z 40: X paga los 100, por lo tanto puede reclamar los 75 restantes a Y y/o a Z). Sin embargo, el artículo 1145 establece que el deudor solidario solo puede reclamar a sus codeudores la parte que le corresponde a cada uno (Y 35 y Z 40). El TS y la doctrina resuelven esta contradicción estableciendo que el artículo a seguir es el 1145, por lo tanto: El deudor solo podrá reclamar a los codeudores la parte que les corresponde, sin opción de subrogación en la cuantía que los codeudores deberán pagar al 5 nuevo acreedor, excepto en la hipoteca o la prenda. Y además, dicho artículo también establece que el nuevo acreedor podrá reclamar a los codeudores intereses (tipo legal) por anticipo de pago, desde la fecha en que X paga al acreedor hasta que Y y Z paguen.
Si uno de los codeudores se declara insolvente cuando el deudor le reclama, esta deuda será suplida proporcionalmente por los otros (Y insolvente: X puede reclamar a Z los 40 que le corresponden más la mitad de los 35 de Y, mientras que la otra mitad de 35 la soportaría X).
4.4. Solidaridad de acreedores Cada acreedor puede reclamar la totalidad de la cuantía que le deben a cualquier deudor y éste estará obligado a pagarle - se entiende por totalidad, toda la deuda, no solo la parte que corresponde al acreedor que reclama. Si un acreedor demanda judicialmente a uno de los deudores, éste solo deberá pagar al demandante, no al resto de acreedores.
Según el artículo 1141, los acreedores solidarios solo podrán hacer, de manera individual, acciones que sean útiles para el resto de acreedores (interrupción de la prestación), pero nunca acciones perjudiciales. Mientras que el artículo 1143 faculta a cualquiera de los acreedores solidarios a realizar la novación, la compensación, la compulsión o la remisión de la deuda (acciones perjudiciales). Para resolver esta contradicción, se ha acordado aplicar el artículo 1141 en las relaciones internas y el 1143 en las relaciones externas.
El hecho de que un acreedor perdone su parte de la deuda a los deudores, no supone que la deuda se extinga. El deudor debe pagar la parte correspondiente al resto de acreedores.
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