Deber de protección del empresario (0)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho del Trabajo y la Seguridad Social
Año del apunte 0
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Fecha de subida 05/06/2014
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TEMA 21. LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO EN LA EMPRESA (II).
EL DEBER DE PROTECCIÓN DEL EMPRESARIO I.
PRECEDENTES A finales del siglo XIX, la denominada “cuestión social” acabó arraigando en el ámbito social y político de algunas naciones y se empezaron a dictar las primeras normas locales de protección de los trabajadores. A principios del siglo XX (i concretamente después de la I GM) la preocupación se hizo extensivo al conjunto de la sociedad internacional, de manera que por la Sociedad de Naciones, en 1919, se creó la OIT, con la obligación solemne de fomentar, entre todas las naciones del mundo, programas que permitieran “proteger la vida y la salud de los trabajadores en todas las ocupaciones”. Este era el primer paso para llegar a considerar el trabajo del hombre no como una mera mercancía, no solo un factor más del trabajo, sino como una actividad desarrollada por personas y que, por lo tanto, debía protegerse en su dignidad y configuración.
Un paso más en esta dirección se da con las solemnes declaraciones, a favor no ya de la necesaria protección de la vida y seguridad de los trabajadores, sino también de otros derechos igualmente elementales (derecho a la dignidad, derecho al honor, derecho a la propia imagen, derecho a un descanso, derecho a salario suficiente, entre otros). Éstas se plasmaron en normas de carácter internacional como la Declaración de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
También han contribuido a tales avances normas europeas como el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales y la Carta Social Europea.
Todos estos instrumentos ratificados por España.
Así, las distintas legislaciones, también la española, desde la cúspide normativa constitucional, pasando por las normas de desarrollo ordinarias y reglamentarias, han elaborado todo un cuerpo normativo sobre ese deber de protección que se planea en dos planos distintos pero complementarios: el moral en sentido amplio y el de la protección en su aspecto físico.
II.
EL ACTUAL MARCO JURÍDICO: DERECHOS Y DEBERES LABORALES En lo relativo al deber de protección, no existe un mandato especial en el texto constitucional que señale la específica obligación del empresario de proteger al trabajador. Ello, no obstante, hay que tener en cuenta que los derechos fundamentales y las libertades públicas descritos y sancionados en la CE, acompañan a la persona en todas las facetas de su vida y, por lo tanto, también deberán preservarse tales derechos si bien que acompasándose con otros derechos y deberes como son los dimanantes del contrato de trabajo, y con los intereses legítimos de la empresa como consecuencia del, también constitucional, derecho a la libre empresa (art. 38 CE).
III.
EL CONTENIDO DEL DEBER DE PROTECCIÓN. LOS DERECHOS DEL TRABAJADOR EN LA RELACIÓN DE TRABAJO Y LOS DEBERES EMPRESARIALES  LA PROTECCIÓN DE LA DIGNIDAD DEL TRABAJADOR Se engloba dentro de los deberes empresariales de orden moral –obligan al empresario a respetar aquellos aspectos relacionados con el trabajador en cuanto a persona y en consecuencia titular de derechos fundamentales y laborales ordinarios dimanantes del contrato de trabajo, incluidos los relativos a su capacidad profesional y los derechos asistenciales- y, dentro de este, a los deberes en relación con derechos fundamentales.
La dignidad del trabajador hace referencia a que dignidad referida al trabajador no puede ser otra que la relativa a su condición de persona y a los derechos que como tal ostenta y correlativamente, el deber del empresario a respetarlos.
El art. 10.1 CE señala que la dignidad de la persona y los derechos que le son inherentes constituyen, junto a otros pilares constitucionales, la base y fundamento del orden público y de la paz social.
También la jurisprudencia y doctrina del TC han venido a reforzar en unos casos y perfilar en unos otros, las garantías sobre estos derechos y su alcance. Por ejemplo, la STS de 5 de diciembre de 2003.
· Por su parte, el ET trata de concretar las manifestaciones constitucionales que se derivan. Así, en el art. 4.2.e) del ET se reconoce el derecho del trabajador y el correlativo deber del empresario a respetar su intimidad y a la consideración debida de su dignidad (aunque esto suponga una limitación de las facultades de organización, dirección y control de la actividad empresarial).
· De igual manera, en el art. 4.2.e) se comprende el derecho a la protección del trabajador frente a las ofensas verbales o físicas de naturaleza sexual y frente al acoso por razón de origen racional o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual.
Esta protección se reclama del empresario y que no se considera cumplida con mantener una situación de mera neutralidad, sino que exige del empresario una vigilancia y control activos para que en su ámbito de dirección no se produzcan, y de producirse, se sancionen los actos que tengan esta naturaleza.
 LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES Y DEBERES EMPRESARIALES CORRELATIVOS IV.
LA PROTECCIÓN ASISTENCIAL En lo relativo al deber asistencial, la Ley ha impuesto, ya de antiguo, al empresario una serie de obligaciones en materia de economatos laborales y de comedores de empresa, cuyas funciones en la actualidad son más salariales –salario en especie- que meramente asistenciales, aunque se siga diciendo que con ellos no se pretende tanto retribuir, como otorgar una mayor comodidad al trabajador a la hora de prestar los servicios contratados. Sin embargo, o de otra manera que no se la estrictamente retributiva se puede concebir hoy en día, la puesta a disposición de los trabajadores, con cargo a la empresa, artículos y productos varios o una manutención diaria a unos precios muy por debajo de los precios de mercado.
 ECONOMATOS LABORALES Estos vienen regulados por un cúmulo amplio de disposiciones reglamentarias, que se inician con el D de 1958 y se actualizan con el RD 1883/1978 y RD 762/1979, y se hacen obligatorios para aquellas empresas de + 500 trabajadores, debiendo cumplir con los siguientes requisitos: - No es obligatorio para los trabajadores comprar en ellos - Las condiciones de venta serán públicas y conocidas por sus beneficiarios - Los artículos deben venderse a precio de coste - Los representantes de los trabajadores deben intervenir en la administración del economato - Los trabajadores y sus familiares no responderán económicamente de los compromisos del economato frente a terceros  COMEDORES LABORALES El D de 1938 impuso a las empresas de + 50 trabajadores y a aquellas otras de menor número de empleados, pero que no concedieran a sus trabajadores un período mínimo de 2 horas para el almuerzo, la obligación de establecer comedores laborales que deberían reunir las siguientes características: - Suficientes condiciones de limpieza, luz, ventilación, calefacción y altura mínima de 2,60 metros - Dotado de los muebles necesarios - Agua potable y aseos para personal - Instalación de cocina con su personal - Anticipos necesarios para la compra de comestibles - Participación de los representantes de los trabajadores en la administración del comedor A pesar de que la normativa ha sido actualizada, la obligatoriedad de establecer estos comedores con fundamento en una norma preconstitucional –D de 1938- ha sido cuestionada por la STTSJCAT de 2007, que tras analizar dicha norma reglamentaria y distintas resoluciones judiciales, concluye que tanto el D de 1938 es contrato a los principios que emanan de nuestra CE, y, en consecuencia, dichas normas entendemos que están fuera del OJ: se trata de un “D de Guerra” y no puede ser aplicado en una situación de paz y democracia.
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