BLOQUE IV - DERECHO ROMANO (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Introducció als Estudis i a la Ciència Jurídica
Año del apunte 2016
Páginas 24
Fecha de subida 20/09/2017
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TEMA IV. Derecho de obligaciones 12.- El concepto de las obligaciones (XV) 12.1 Concepto de obligación La obligación se define como el vínculo jurídico1 en virtud del cual una persona denominada deudor (parte pasiva) se compromete frente a otra llamada acreedor al cumplimiento de una determinada prestación.
Así pues, el VJ es el ligamen entre el deudor y el acreedor, y en virtud del cual el primero ha de realizar una determinada actividad (prestación) a favor del segundo. Lo encomiable es que este realice voluntariamente la obligación a la que se ha sometido con el acreedor, pero si este no la realiza voluntariamente se le puede exigir forzosamente.
El VJ determina la existencia de débito y responsabilidad. En la época arcaica, para evitar los fraudes se creó la figura del nexum, acto mediante el cual el deudor quedaba sometido a responsabilidad, que era personal (se actuaba sobre el cuerpo del deudor). Más adelante se pasó a una responsabilidad patrimonial.
Por otro lado, el deudor es el sujeto pasivo de la obligación, y la persona que ha de cumplir con la prestación. En cambio, el acreedor es el sujeto activo de la obligación, y la persona que puede exigir el cumplimiento de la obligación.
Por último, la prestación es el comportamiento al que el VJ sujeta al deudor y que puede ser exigido por el acreedor. Este comportamiento podía consistir en: - Dare, dar o entregar algo.
- Facere, hacer algo.
- Prestare, cualquier otra actividad.
12.2 Contenido y requisitos de la prestación La prestación debe ser: - Lícita. Será ilícita aquella prestación que vaya en contra de la ley o la moral.
- Posible, puesto que el deudor no puede comprometerse a algo imposible.
Distinguimos varios tipos de imposibilidad: o I. Física, que supone que la prestación es físicamente imposible.
o I. Jurídica, que supone que la prestación es físicamente posible pero no es posible por imperio de la ley.
También podemos diferenciar entre:1 o I. Total, cuando es imposible en su totalidad (no puede cumplirse ninguna parte, la obligación no nacerá).
o I. Parcial, cuando solo afecta a parte de la prestación (se opta por rebajar parcialmente la obligación, el precio).
O entre: 2 o I. Originaria, que es aquella que tiene lugar cuando desde el mismo momento del nacimiento de la prestación esta se hace imposible.
1 A partir de aquí nos referiremos a vínculo jurídico como VJ.
- - o I. Sobrevenida, cuando la prestación es posible pero desde el momento de su constitución hasta el de su cumplimiento deviene imposible (nace posible pero entre el nacimiento y la constitución se frustra).
 Puede imposible por causa del deudor: responde del cumplimiento de la obligación.
 Deviene imposible por causas ajenas al deudor: el deudor no responde del cumplimiento de la obligación.
Determinada o determinable. Para que una obligación sea determinada, ha de ser conocida, concreta y exacta para las partes. Estas son determinables si en el momento de concretarse la prestación aún no es concreta o exacta para las partes, pero están sentadas las bases para su determinación posterior, sin necesidad de un nuevo acuerdo de voluntades entre las partes. Estas bases pueden fijarse por: 3 o Criterios objetivos, como criterios de mercado.
o Criterios subjetivos, como el designar a una tercera persona que concrete la prestación.
Con contenido patrimonial, es decir, que la prestación sea evaluable en dinero. Para fijar el montante de la responsabilidad del deudor en caso de incumplimiento.
12.3 El lugar y el tiempo de la obligación La obligación ha de cumplirse en el lugar donde acuerden las partes (autonomia de la voluntad). Si estas no acuerdan nada y se trata de un bien inmueble, el lugar del cumplimiento de la obligación será allí donde esté sitto el bien mencionado. Si por el contrario, el bien no es inmueble, por el principio del favor debitoris (deudor se obliga a lo que le es más cómodo sin perjuicio del acreedor), el lugar de cumplimiento de la obligación será el domicilio del deudor.
En lo que se refiere al tiempo del cumplimiento de la obligación, si las obligaciones son puras, es decir, no están sometidas a condición2, plazo y que no estén sometidas a términos3, son exigibles desde su constitución.
- Si sometida a término: podrá exigirse el cumplimiento de la obligación cuando llegue la fecha establecida.
- Si sometida a plazo de cumplimiento: se podrá exigir una vez haya finalizado el plazo.
- Si sometida a condición: será exigible desde que se cumpla la condición. Si la condición es suspensiva: inicio de los efectos del negocio depende del cumplimiento de un hecho futuro e incierto.
La condición puede ser suspensiva, es decir, depende del cumplimiento de un hecho incierto y futuro; o resolutoria, es decir, el cese de los efectos de la obligación se hace depender del cumplimiento de un hecho futuro incierto.
3 El sometimiento a términos implica que el cumplimiento de la obligación esté sujeto a plazos y a una fecha determinada de tiempo.
2 2 13.- Clasificación de las obligaciones (XVI) Lo que veremos en esta unidad son los tres criterios que se pueden usar para clasificar las obligaciones. Estos son: - Según el objeto.
- Según los sujetos.
- Según el vínculo.
13.1 Según el objeto Este es el primer criterio de clasificación de las obligaciones. Atendiendo a este, podemos diferenciar entre: - Obligaciones Genéricas y Específicas. Las obligaciones genéricas son aquellas que recaen sobre objetos no determinados de forma individual, si no por sus rasgos generales, es decir, recaen sobre objetos pertenecientes a un género (el género nunca perece por lo que el D deudor siempre responde). En el momento del cumplimiento de la obligación habrá que precisar la calidad de la prestación a la que el deudor4 se compromete. En el momento del cumplimiento, toda obligación genérica se convierte en específica. El problema surge en saber quien debe precisar la calidad de la prestación. En la época arcaica esta apreciación la llevaba a cabo el D, en la época clásica el acreedor5, y desde la época de Justiniano se optó por el criterio de la calidad media6. En las obligaciones jurídicas rige una máxima, como el género nunca perece, el D estará siempre sujeto a responsabilidad. Por otro lado, las obligaciones específicas son aquellas que recaen sobre objetos determinados de forma cierta, individual y concreta. Cuando desaparece la cosa a entregar por un acto imputable al D, este responde, pero si desaparece por causa no imputable7 al D, este queda liberado de responsabilidad.
- Obligaciones Alternativas y Facultativas. En las obligaciones alternativas, el D ha de realizar una sola prestación entre dos o más prestaciones previstas, de tal manera que cumple realizando una de estas e incumple no realizando ninguna de ellas. La prestación a cumplir es escogida, es decir, se decide entre las partes. Si no hay acuerdo entre estas, por el principio del favor debitoris, D escoge la deuda. En estas obligaciones, si una de las cosas perece, la obligación se concreta en las restantes, y solo cuando han desaparecido todas, el D quedaría liberado. Por el contrario, en las obligaciones facultativas se dice que debiéndose un solo objeto, se concede al D la posibilidad de cumplir la obligación entregando un objeto distinto, siempre y cuando el acreedor esté de acuerdo. Entre obligaciones facultativas y alternativas se dice que en las segundas los objetos están in obligationem, y que en las primeras, la diversidad de objetos está in solutionem8.
- Obligaciones Divisibles e Indivisibles. Las obligaciones divisibles son aquellas cuya prestación puede cumplirse por partes sin que se altere la esencia de la obligación. Por el contrario, las indivisibles son aquellas que no pueden cumplirse por partes sin que se altere la esencia de la obligación. La fuerza de la indivisibilidad viene marcada por el acuerdo entre las partes.
En esta unidad nos referiremos al deudor como D.
En esta unidad nos referiremos al acreedor como A.
6 Este criterio lo encontramos en nuestro actual CC en el artículo 1167.
7 Las causas no imputables son el “caso fortuito” y la “fuerza mayor”.
8 Este último párrafo viene a decir que en las obligaciones alternativas la diversidad viene establecida por la misma obligación, mientras que en las facultativas, la diversidad viene establecida en el momento del pago.
4 5 3 13.2 Según los sujetos Este es el segundo criterio de clasificación, y se aplica siempre y cuando los sujetos sean anómalos. Así pues, este nos distingue entre: - Indeterminación de los sujetos -> Obligaciones ambulatorias. En estas, los sujetos se determinan a posteriori, en atención a actos o a determinadas situaciones en las que se encuentren.
- Pluralidad de sujetos: o Obligaciones Mancomunadas o parciarias. Estas son aquellas en las que cada D debe una parte y cada A tiene derecho a una parte de la prestación. De estas se dice que hay una pluralidad de sujetos y una pluralidad de objetos, ya que la deuda total se divide en tantas prestaciones independientes como sujetos haya.
o Obligaciones Solidarias. Cada D y cada uno de los A debe cumplir o puede exigir la totalidad de la prestación debida. La Solidaridad no se presume, se ha de indicar expresamente. En estas distinguimos dos tipos de relaciones:  Relaciones externas, que regulan las relaciones existentes entre deudores y acreedores, y se articulan así para evitar que el A se enriquezca a costa de los Ds. En estas, el A puede dirigirse a cualquiera de los Ds para exigirle la totalidad de la prestación, de tal manera que si no cobra de ese D, puede continuar exigiendo la prestación a los demás.
Cuando uno de ellos pague, la prestación quedará extinguida para todos los demás.
 Relaciones Internas, que se dan entre los propios Ds o entre los As. El A que haya cobrado la totalidad de la prestación, deberá pagar a los demás coacreedores, si existiesen, la parte proporcional que les corresponda. Si no lo hace de motu propio los demás tienen la llamada acción de regreso o reembolso. Con el D que paga la totalidad también encontramos la acción propia para reclamar a los codeudores su parte de la deuda.
Las obligaciones solidarias pueden ser:  S. Activa, cuando hay varios As y un solo D.
 S. Pasiva, cuando hay varios Ds y un solo As.
 S. Mixta, cuando hay varios Ds y varios As.
o Obligaciones Cumulativas. Son aquellas en que cada D y cada A puede cumplir o exigir la totalidad de la prestación, pero con la diferencia de que el pago de la prestación hecho por uno de ellos no extingue la obligación de los demás. Estas solo se mantuvieron durante el derecho romano arcaico, cuando varias personas cometían conjuntamente un engaño, estaban obligadas a repararlo cada una de ellas por entero. Este tipo de obligaciones se condujeron a las Solidarias. (Aparece a mitad de la Época Clásica) 13.3 Según el vínculo jurídico Si observamos las obligaciones desde un punto de vista donde tomemos como referencia el vínculo jurídico de estas, cabrá distinguir entre: - Obligaciones Civiles y Obligaciones Honorarias. Las obligaciones civiles eran aquellas que emanaban de los contratos que tenían su origen en el antiguo ius civile (Ley de las XII Tablas). En cambio, las obligaciones honorarias eran las que emanaban de contratos que tenían su origen en el ius honorarium.
- Obligaciones Civiles y Obligaciones Naturales. Las obligaciones civiles tenían una característica, y es que podían ser exigidas judicialmente, es decir, disponían de una 4 acción. Por el contrario, las obligaciones naturales eran aquellas que estaban desprovistas de acciones para reclamar el cumplimiento forzoso de estas. De las obligaciones naturales se dice que había débito pero no responsabilidad. Se decía que estaban a medio camino entre el simple deber moral y la obligación civil. A pesar de estar desprovistas de acción, si que producían algunos efectos jurídicos: o Efecto negativo: el estar desprovistas de acción. El A de una obligación natural no disponía de ninguna acción para reclamar aquellos que se le debe.
o Efecto positivo: el tener la solutio retentio, que significa la retención de lo pagado. Es decir, lo que A cobraba en virtud de una obligación natural no le podía ser reclamado por el D.
 La obligación natural positiva: en una timba, alguien gana 300€ y no se los quiere pagar el deudor (el ganador no puede reclamar) o bien, el ganador cobra por error (el perdedor tampoco puede reclamar).
En el derecho romano las obligaciones naturales se vinculaban o asociaban a supuestos de defecto o falta de capacidad, como por ejemplo la obligación de un hijo antes de salir de la patria potestad, la de un esclavo o la de un pupilo sin la autorización del tutor.
En Derecho estricto (del ius civile), si se usa la acción para exigir el cumplimiento, el juez actuará basándose únicamente en lo que hay escrito en el contrato (se basa en la esencia del contrato). En los contratos de buena fe, si existe un problema y se acaba en un juicio, el juez puede basarse en pactos a posteriori o parte del pacto escrito (ius honorarium).
5 14.- La garantía y el refuerzo de las obligaciones (XVII) 14.1 Introducción En materia de obligaciones encontramos una máxima que dice que el D responde de sus deudas con todos sus bienes presentes y futuros. A veces, esta formulación general no es suficiente, y en algunos casos es necesario o bien concentrar esta responsabilidad, o bien extenderla.
La responsabilidad se concentra cuando el D afecta determinados bienes de su patrimonio al cumplimiento de la obligación. Hablamos entonces de garantías reales, y estas son la fiducia, la prenda y la hipoteca. Se puede también extender la responsabilidad a una tercera persona, y entonces nos encontramos con el supuesto de la fianza.
Además, tenemos la posibilidad de reforzar el derecho de crédito mediante una cláusula penal, las arras o mediante el juramento.
14.2 La fianza La fianza es una garantía personal, en virtud de la cual una persona responde de una deuda ajena con el propio patrimonio. Estas son en primer lugar una obligación accesoria, es decir, que va a seguir todas las vicisitudes que sigue la obligación principal. Por lo tanto, nacerá cuando lo haga la principal y perecerá también con esta.
También es una obligación subsidiaria. Lo es a partir de Justiniano, porque el fiador se obligaba solo en caso de que el deudor principal no cumpliera. En la época clásica no era subsidiaria, si no solidaria (A podía dirigirse tanto al deudor como al fiador por la totalidad).
Entonces, con Justiniano se consiguió el beneficio de excusión, que convirtió al fiador en un deudor subsidiario, es decir, A tenía que reclamar primero la deuda al D y si este no cumplía, se dirigía al fiador.
La fianza tiene un elemento personal que hace referencia a que personas pueden constituir una fianza. En principio, todo aquel que tuviera una capacidad patrimonial activa podían actuar como fiadores. Los que lo tenían expresamente prohibido eran las mujeres, que no podían afianzar ni al marido ni a terceros (los terceros quedaron también excluidos con el Senado Consulto Veleyano).
El elemento real de la fianza se refiere a las obligaciones que pueden ser objeto de esta. En principio se podía afianzar cualquier obligación válida (es decir, lícita, posible, determinada o determinable, y de contenido patrimonial) y lo único que se exigía era que existiese identidad en el objeto (la prestación de la obligación principal y la de la accesoria tenía que ser igual) y que nunca se podía afianzar por una cantidad mayor a la obligación principal (si se podía afianzar por una cantidad igual o menor).
Las clases de fianzas del derecho romano son: - Sponsio. Esta es la forma más antigua de fianza que se conoce. Nace en el ámbito del ius civile y, por tanto, era solo accesible a los CR. Servía para garantizar obligaciones verbales. Mediante la sponsio, una tercera persona, a través de una promesa solemne, respondía de una deuda ajena.
6 - Fidepromissio. Es la institución de la fianza en el ius gentium (y también ius honorarium) y era accesible para los extranjeros. Servía para garantizar obligaciones verbales.
Fideiussio. Esta es la fianza de la época justinianea, y servía para garantizar obligaciones verbales y escritas, y era accesible para todos (CR y extranjeros).
Las fianzas generaban unas obligaciones, que eran: - Por parte del Fiador encontramos: o El hacer frente al cumplimiento de la obligación principal cuando el deudor principal no lo haya hecho. El A sólo se dirige a él una vez escusados los bienes del D.
o En la época de Justiniano, el Fiador recibió dos beneficios más:  El Beneficio de exclusión, que convirtió las obligaciones en subsidiarias, cosa que supuso para estos un derecho para eludir y evitar el pago en tanto no se haya acreditado la insolvencia total o parcial del D.
 El Beneficio de división, que se concedía en el supuesto de que existieran varios fiadores. Mediante este beneficio, los fiadores respondían mancomunadamente, es decir, podían exigir al A que dividiese el importe de la fianza proporcionalmente entre ellos, y que les cobrara la parte correspondiente.
- Y por parte del Deudor Principal encontramos: o Si hacía efectiva la fianza, tendrá que resarcir a/los fiador/es de todos los gastos que le/les haya ocasionado la fianza. Si no lo hace voluntariamente, el/los fiador/es podrá/n ejercer la acción de regreso o reembolso.
14.3 El refuerzo de las obligaciones Las obligaciones se podían ver reforzadas mediante tres mecanismos: - La Cláusula Penal, que se puede añadir al contrato, y supone la promesa de pago que realiza el deudor de una determinada cantidad de dinero, para el supuesto de que no cumpla con la obligación derivada, o bien para el supuesto que se retrase en su cumplimiento.
- Las Arras. En su origen tenían un carácter confirmatorio, es decir, solían utilizarse como señal o prueba de la existencia de un contrato, dando una determinada cosa o cantidad de dinero (lo que hoy en día conoceríamos como paga y señal), que en la época clásica se devolvía cuando una parte desistía del contrato. Más tarde, en el derecho justinianeo, adquirió aparte de su carácter confirmatorio, un carácter penitenciario, es decir, permitía desistir unilateralmente, sancionando a la parte que lo hacía con la pérdida de las arras9.
- El Juramento, que tenía lugar cuando un menor de 25 años realizaba un negocio jurídico con un tercero sin la intervención o consentimiento del curador. El menor podía jurar al tercero que no solicitaría la restitutio in integrum sucediera lo que sucediera.
Si el que desistía era el comprador, este perdía el importe o valor de las arras, pero si lo hacía el vendedor, este debía abonar el doble de estas al comprador.
9 7 15.- Extinción de las obligaciones (XVIII) En principio, las obligaciones se extinguen tras el cumplimiento de estas. En materia de la extinción de estas se refleja bastante la dualidad entre el ius civile y el ius honorarium. Así pues, encontraremos unos modos de extinción propios de un ámbito, y unos propios del otro.
Los medios de extinción del ius civile son automáticos (ipse iure), es decir, por vía de excepción. Esto significa que cuando nos encontramos con alguno de estos, no solo se extingue la obligación, si no también la acción que permitirá reclamar el derecho de crédito (condictio: actio certae creditae pecuniae). Estos medios son: - El Pago. Este es la causa más importante de extinción de las obligaciones, y se entiende por tal el cumplimiento de la prestación establecida en la obligación, consista o no en dinero. Para que el pago sea extintivo ha de reunir una serie de requisitos que afectan a: o Los Sujetos. Aquí diferenciamos entre el sujeto pasivo: el D o cualquier otra persona que tenga interés en el cumplimiento de la obligación; y el sujeto activo: el pago debe realizarse al A o a cualquier otra persona autorizada por este.
o El Objeto. Para que el pago sea válido:  Identidad: hay que realizar la prestación debida sin que quepa la posibilidad de substituirse por otra, a excepción de la autorización del acreedor.
 Integridad e indivisibilidad: la compensación de la prestación debe realizarse completamente (integridad), y el acreedor no puede ser forzado a recibir la prestación por partes aunque esta fuera divisible.
o El Lugar y el Tiempo. La obligación ha de cumplirse en el lugar donde acuerden las partes. Si estas son puras, serán exigibles desde su constitución10.
- El contrarius actus. Es el perdón de la deuda, es decir, la condonación o remisión de la obligación. Para que esto sea válido, debía realizarse un acto contrario al que originó la deuda (por ejemplo, stipulatio -> acceptilatio).
- La Novación. Es la substitución de una obligación primitiva por otra nueva que extingue a la anterior. En esta, la extinción opera ipse iure a la vez que surge la nueva obligación. Se produce siempre que variemos algo de la obligación primitiva en relación a los sujetos (Novación subjetiva->Delegación pasiva [deudor]/Delegación activa [acreedor]. O Novación objetiva si lo que varía es la prestación). En el caso de la novación subjetiva, el cambio de D se ha de comunicar al A. Los inconvenientes de la novación son que la extinción de todo depende de la obligación extinguida. Con una pequeña modificación la prestación primitiva se extingue.
- El Concursus duarum causarum lucrativarum. Este se da cuando la obligación se extingue porque la cosa debida por el D se hace propiedad del A. Como el D no puede entregar al A aquello que ya es suyo, la obligación se extingue por imposibilidad sobrevenida. Para cosas concretas, no para dinero.
- La Confusión. Esta se da cuando se da la cualidad de D y de A en una misma persona11.
Esto sucede normalmente en las sucesiones. La confusión puede ser total o parcial.
Ver página 32.
Un caso de confusión sería cuando un hijo debe dinero a un padre. Si el padre muere dejando como heredero a su hijo, este no puede deberse a si mismo algo, así que la deuda queda extinguida por confusión.
10 11 8 - Y la Muerte. Con la muerte de una persona no se extinguen ni sus derechos ni sus obligaciones en general, pero sí las llamadas obligaciones personalísimas. Estas son aquellas que se contraen a una determinada persona12.
En cambio, los medio previstos por el ius honorarium son métodos ope exceptionis, es decir, por vía de excepción (por vía judicial: el pretor lo refleja en la fórmula). Esto significa que cuando se de alguno de estos modos de extinción, la obligación puede continuar existiendo, pero el deudor se defiende de la reclamación de cumplimiento del acreedor mediante una excepción que le concede el pretor. Estos medios son: - La Compensación. Este es el modo de extinción de las obligaciones hasta la cantidad concurrente de aquellas personas que son recíprocamente deudoras y acreedoras la una de la otra. Esta podía ser total (se deben lo mismo) o parcial (si la cantidad debida es diferente, en estos casos es cuando se compensa hasta la cantidad concurrente).
Esta no funcionaba de manera automática en el derecho clásico, si no que debía solventarse en el marco de un proceso. En el derecho justinianeo, en cambio, la compensación ya funcionaba de forma automática como hoy en día. Lo único exigido para que se pudiera llevarse a cabo este método de extinción era que las deudas recíprocas fuesen ambas o bien de dinero o de cosas fungibles (que son aquellas que se toman en consideración en atención a su peso, número o medida), en este último caso, solo cuando fuesen de la misma especie y calidad.
Sólo en obligaciones homogéneas: dinero o cosas fungibles de la misma especie o calidad. Ambas obligaciones han de ser vencidas o exigibles. A obligación vencida se da cuando ha llegado el término acordado y la obligación exigible, cuando no hay condición o la condición ha sido cumplida.
- El Pactum de non petendo (el pacto de no pedir). Este tenía lugar cuando el A se comprometía a no exigir la prestación debida al D durante un plazo de tiempo determinado e irrumpía su compromiso adquirido exigiéndola. Si el A incumple, el pretor lo refleja en la fórmula.
Un ejemplo sería si X contrata con A que este último le pinte un cuadro. Si A fallece, sus herederos no tendrán que pintar susodicho cuadro.
12 9 16.- El sistema romano de responsabilidad contractual (XIX) Como ya hemos ido diciendo, el pago o cumplimiento de la obligación producía la extinción de la misma. Por otro lado, el incumplimiento de esta genera responsabilidades. En el derecho postclásico rige el criterio de Responsabilidad Subjetiva, regido por la máxima de que no hay responsabilidad si no hay dolo o culpa. Esta máxima y la clasificación que veremos más adelante es lo que rige hoy en día.
Este criterio estuvo precedido por el de la Responsabilidad Objetiva, que regía en el derecho clásico. Este implicaba que acaecido el incumplimiento de las obligaciones, esto era responsabilidad del D (sin necesidad de dolo o culpa).
Así pues, el incumplimiento de las obligaciones puede ser: - Propio o Total. En este caso, la prestación se frustra completamente. Este incumplimiento, a su vez puede ser: o Por actos que dependen de la voluntad del deudor (los que generan responsabilidad). Estos actos son:  El Dolo, que es la intención o propósito deliberado de observar una conducta que acarrea la imposibilidad de cumplir la prestación, es decir, es la infracción intencionada de la obligación. Podríamos decir que el dolo equivaldría a la mala fe. Este genera responsabilidad, que suele saldarse con una indemnización de daños y perjuicios.
 La Culpa, que es la acción u omisión voluntaria, pero realizada sin malicia, que impide el normal cumplimiento de la obligación. Hablamos de culpa cuando no se ha observado la debida diligencia en el cumplimiento de la obligación. El derecho romano, tomando en cuenta diferentes patrones sociales, ha hecho una clasificación de los tipos de culpa:  Culpa Lata, que es la negligencia excesiva, es decir, que a la hora de cumplir la obligación no hemos observado la diligencia que incluso ponen en sus quehaceres las personas más descuidadas.
Esta es tan exagerada que se equipara en ocasiones al Dolo.
 Culpa Leve, que equivale a no obrar con la diligencia de un buen padre de familia. En estos casos se ha de acudir al caso concreto para medir la responsabilidad generada.
 Culpa Levísima, que es la culpa mínima y equivale a obrar como las personas más cuidadosas en sus propios negocios o asuntos.
Es un descuido mínimo y en muchos casos no genera responsabilidad y se reconduce al Caso fortuito.
o Por actos ajenos a la voluntad del deudor (los que no producen responsabilidad). Distinguimos el Caso Fortuito (el hurto) y la Fuerza Mayor (desastres naturales...). Hablamos de uno o de otro para referirnos a aquel acontecimiento o accidente, no imputable a la voluntad del deudor, pero que impide el normal cumplimiento de la obligación. Para que el D quede exonerado de responsabilidad, han de concurrir una serie de requisitos:  El acto que impide el cumplimiento de la obligación ha de ser totalmente ajeno a la voluntad del D.
 Este acto ajeno ha de ser imprevisible, o en caso de ser previsible, irresistible.
 Ha de impedir el normal cumplimiento de la obligación en una relación causa-efecto.
10 Estos dos casos se distinguen en que los Casos Fortuitos vienen precedidos de la imprevisibilidad, y los de Fuerza Mayor de la irresistibilidad. El efecto jurídico de estos es que exoneran de responsabilidad al D siempre que este no haya concurrido en Mora.
- Impropio o parcial. Las obligaciones no solo se han de cumplir, si no que además se han de cumplir a tiempo. El retraso puede darse en ambas partes de la obligación.
Encontramos dos tipos de incumplimientos parciales: o La Mora Solvendi, cuando es el deudor el que se retrasa en el cumplimiento de la obligación. Para que se considere que este ha incurrido en Mora, han de darse una serie de requisitos:  La obligación ha de ser determinada, vencida y exigible.
 Además, el D ha de haber sido requerido de pago por el A (interpellatio).
La principal consecuencia de la Mora del deudor es que este no quedará liberado del cumplimiento de la obligación aunque esta se haya hecho imposible por caso fortuito o fuerza mayor.
o La Mora Accipiendi, cuando es el acreedor el que se retrasa en el cobro de la obligación. Esta se da cuando el acreedor rechaza o no acepta la oferta de pago del deudor. Anula la mora solvendi.
En el derecho clásico se imputa el daño en relación a determinadas circunstancias sin matizar dolo o culpa.
- El dolo: nace del contrato de buena fe, es una conducta contraria a la buena fe, es decir, una conducta desleal o deshonesta.
- La culpa: contratos de obra, se trata de una impericia o negligencia profesional.
- Periculum: como riesgo o criterio de imputación de responsabilidad. Periculum custodiae: quien responde por la custodia de la cosa-objeto del contrato -> responde por custodia aquél que obtiene provecho de la relación contractual. Aquello entrago actúa como garantía.
11 17.- Las fuentes de las obligaciones (XX) Entendemos por fuentes de las obligaciones el origen o aquello de que emana una obligación.
A lo largo de la historia ha habido infinidad de clasificaciones de este tipo de fuentes, pero en el derecho romano, las más destacadas fueron las de Gayo y las de Justiniano.
La clasificación de Gayo distinguía entre: - Contrato.
- Delito.
- Otros diversos tipos de causas.
Otra clasificación, como ya hemos dicho, es la de Justiniano, que diferenciaba entre: - Contrato.
- Cuasicontrato (similar al contrato, pero que le falta el acuerdo de voluntades inicial).
- Delito (acto ilícito doloso).
- Cuasidelito (acto ilícito culposo).
En la actualidad, el artículo 1089 CC toma como referencia la clasificación Justinianea, añadiendo la ley. Por lo tanto, esta clasificación comprende: - Ley.
- Contrato.
- Cuasicontrato.
- Actos u omisiones ilícitas (delito de Justiniano) o en los que intervenga algún genero de culpa o negligencia (cuasidelito de Justiniano).
12 18.- Los contratos El contrato es el acuerdo de voluntades entre dos o más personas, destinado a producir efectos jurídicos13. Hay varias clasificaciones de los contratos, pero la más conocida en derecho romano es la que realizó Gayo, que atendía a su modo de perfección. Cuando hablamos de perfección nos referimos al momento a partir del cual el contrato empieza a producir obligaciones para las partes. En este sentido, Gayo distingue entre: - Contratos Reales, que son aquellos que se perfeccionan con la entrega de la cosa objeto del contrato (Acuerd. Voluntades + Entreg. Cosa). Estos son: o Mutuo.
o Comodato.
o Prenda.
o Depósito.
- Contratos Formales. Son aquellos que se perfeccionan llevando a cabo algún tipo de formalismo (Acuerd. Voluntades + Formalidad). Estos pueden ser: o Contratos verbales, en que la formalidad es pronunciar determinadas palabras > Stipulatio.
o Contratos literales [No entran para examen].
- Contratos Consensuales. Son los que se perfeccionan con el simple acuerdo de voluntades. Estos son: o La compraventa.
o Locatio-Conductio (Arrendamiento).
o El contrato de sociedad.
o El Mandato Por otro lado, si clasificamos los contratos atendiendo a quien obligan, podemos diferenciar entre: - Contratos Unilaterales, que solo generan obligaciones para una de las partes del contrato -> Mutuo.
- Contratos Bilaterales, que generan obligaciones para ambas partes. Estos a su vez pueden ser: o Contratos Bilaterales Perfectos o “sinalagmáticos”, que son aquellos que siempre y en todo caso generarán obligaciones para ambas partes del contrato (CV).
o Contratos Bilaterales Imperfectos, que son aquellos que normalmente generan obligaciones a cargo de una de las partes, pero eventualmente también pueden generar obligaciones a cargo de la otra parte.
Cabe recordar, para no confundir, que un NJ es la declaración de voluntad de una o más personas, destinada a producir efectos jurídicos.
13 13 19.- Los contratos reales (XX) 19.1 Introducción Como ya hemos dicho, los contratos reales son aquellos que se perfeccionan con la entrega de la cosa objeto del contrato (Acuerd. Voluntades + Entreg. Cosa). De aquí en adelante veremos detalladamente los cuatro tipos mas corrientes de contratos reales.
19.2 El Contrato Mutuo Este es el contrato por el cual una de las partes, llamada “mutuante”, entrega a la otra, llamada “mutuario”, dinero u otra cosa fungible14 con la condición de que este último devuelva otro tanto de la misma especie y calidad (tantundem). Es el actual préstamo de dinero o cosa fungible.
Se hace un símil con ser propietario porque el mutuario podrá hacer lo que quiere con la cosa, hasta destruirla.
Este tipo de contratos se caracterizan por: - Ser un contrato real (se perfecciona con la datio: transmitir las cosas dadas en mutuo = préstamo de consumo), cosa obvia.
- Es unilateral (obligación a cargo del mutuario).
- Ser translativo de dominio, es decir, transfiere la propiedad de aquello que se entrega.
- Es gratuito, ya que se procura una ventaja y a cambio no se recibe ninguna prestación.
El elemento personal estudia las partes, y así encontramos al mutuante y al mutuario. La mujer no puede dar cosas en mutuo sin autoritas tutoris y el pupilo sin la autoritas tutorias no transmite cosa. Por otra parte encontramos el elemento real del contrato, que hace referencia a las cosas que pueden ser objeto del contrato (dinero y cosas fungibles). Por último, los efectos del contrato hacen referencia a las obligaciones de las partes. La obligación aquí recae en el mutuario, que debe devolver otro tanto de la misma especie y calidad de aquello que se le ha entregado en mutuo. La acción de que dispone el mutuante para reclamar el tantundem (no se queda obligado a devolver lo mismo, sino otra cosa de las mismas características) es la Actio certae creditae pecuniae (stricti iuris).
No prestar sin interés: híbrido re et verbis: la entrega provocaba la transmisión de la propiedad y obligación de restituir. Con la stipulatio surge la obligación de devolver los intereses.
El foenus nauticum: cualquier préstamo con interés y en este caso, es marítimo. Surge la obligación de devolver sólo si el barco llega a su destino.
Como ya hemos dicho anteriormente, una cosa fungible es aquella que se toma en consideración en atención a su peso, número o medida y, por lo tanto, pueden ser substituidas por otras de la misma especie y calidad.
14 14 19.3 El Comodato El comodato es el contrato por el cual una de las partes, la llamada “comodante”, entrega a la otra, llamada “comodatario”, una cosa no fungible (no se destruye con el uso de la misma) para que la utilice durante un determinado tiempo, y que luego la devuelva. Es el llamado préstamo de uso.
Este tipo de contrato se caracteriza por: - Ser un contrato real (se perfecciona con la entrega de la cosa).
- Es unilateral o bilateral imperfecto, ya que siempre creará obligaciones a cargo del comodatario, y solo excepcionalmente a cargo del comodante.
- Es gratuito, porque si fuera oneroso se confundiría con el arrendamiento.
- Es un contrato translativo de uso en el que solo se transmite la posesión.
El elemento personal de este tipo de contratos son el comodante o prestamista y el comodatario. Por otro lado, el elemento real de este contrato es que no se podrá realizar ni sobre cosas fungibles ni sobre dinero. En roma recaía normalmente sobre los bienes muebles.
Los efectos de este contrato son obligaciones para el comodatario, ya que este tendrá la obligación de conservar la cosa objeto del comodato y devolver la misma una vez expire el termino pactado. Además, ha de hacerse cargo de los gastos derivados de su utilización. En ocasiones, puede generar obligaciones también para el comodato, como el hacerse cargo de los gastos extraordinarios que genere la cosa y que no sean derivados de su utilización.
El comodante dispone de la llamada Actio comodati directa, mediante la cual puede reclamar la devolución, y el comodatario tiene la Actio comodati contraria, para reclamar el pago de los gastos extraordinarios al comodante.
19.4 La Prenda El contrato de prenda es por el cual una persona, llamada “deudor pignoraticio”, entrega a otra, llamada “acreedor pignoraticio”, una cosa en garantía de obligación de tal manera que una vez satisfecho el crédito, el acreedor queda obligado a devolverla.
Es un contrato real, bilateral imperfecto. Pueden ser objeto de este tipo de contrato todo tipo de cosas. Actúa como garantía de devolución de un préstamo.
19.5 El Depósito El depósito es el contrato por el cual una persona llamada depositante entrega a otra que es de su confianza, el depositario, una cosa mueble con la sola finalidad de custodiarla hasta que aquella se la reclame. Este es unilateral, pero excepcionalmente puede ser bilateral imperfecto si la guardia y custodia ocasiona gastos extraordinarios al depositario. Es de buena fe y gratuito.
El elemento personal de este contrato son el depositario y el depositante. Por otro lado, el elemento real son generalmente las cosas muebles. Además, el depositante dispone de la Actio depositi indirecta para reclamar la cosa si el depositario no se la devuelve, y este dispone de la Actio depositi contraria para reclamar el pago de los gastos extraordinarios.
15 Depósito irregular: cosas fungibles.
Cosa litigiosa = secuestro: secuestratario protegido por interdictos.
Depósito necesario: por catástrofes.
El depositario tiene la obligación de custodiar la cosa sin usarla y restituirla cuando lo pida el deponente.
16 20.- Los contratos consensuales (XXI) Contratos Consensuales. Son los que se perfeccionan con el simple acuerdo de voluntades.
20.1 La Compraventa El contrato de compraventa es aquel en virtud del cual una de las partes, llamada vendedor, se obliga a entregar a la otra, llamada comprador, una cosa a cambio de un precio cierto en dinero15. Por tanto, podríamos decir que este contrato es el intercambio de una cosa por un precio. En este tipo de contratos, además, no se exige que el vendedor sea el propietario de la cosa, y por lo tanto la compraventa no transmite la propiedad, si no la posesión.
No es de derecho estricto porque es de buena fe y esto está relacionado con las acciones que se podrían llevar a cabo posteriormente.
El contrato de compraventa se caracteriza por: - Ser consensual, ya que se perfecciona con el simple consentimiento. Por lo tanto, desde el momento en que hay un acuerdo de voluntades sobre la cosa y el precio nacen las obligaciones para las partes.
- Es bilateral perfecto o sinalagmático, es decir, siempre va a generar obligaciones para ambas partes.
- Es un contrato obligacional, ya que solo genera obligaciones a las partes y no transmite derechos reales.
- La actio ex empti es la acción que protege los derechos del comprador, y la actio ex venditi la que protege los del vendedor.
En este tipo de contratos, el elemento personal son el comprador y el vendedor. Así pues, el elemento real son: - La cosa. Cualquier tipo de cosa que este dentro del tráfico comercial puede ser objeto de un contrato de compraventa.
- El precio. Este ha de ser determinado o determinable y no nulo (ha de ser verdadero).
En la época clásica existía una discusión entre los Proculeyanos y los Sabinianos. Los primeros defendían que cualquier cosa podía entregarse a modo de precio, y los segundos que el precio había de ser necesariamente en dinero. Al final se impusieron los Sabinianos16. En el derecho clásico no se recogía la existencia de que el precio fuera justo (justiprecio), y regía la máxima de que una cosa valía lo que se pagaba por ella.
Más adelante, el derecho justinianeo recogió la regla del justiprecio17, que a su vez otorgaba la posibilidad de rescindir la compra cuando una de las dos partes padecieses una lesión patrimonial por precio injusto.
En este tipo de contrato, las obligaciones del vendedor son: - La entrega de la cosa. El vendedor se obliga al traslado posesorio de la cosa, al cambio de mano. No hablamos de traslado de propiedad a no ser que el vendedor sea también el propietario de la cosa.
En nuestro actual Código Civil se recoge la misma definición en el artículo 1445.
Actualmente la compraventa se basa en un intercambio de cosa por precio, y lo que pretendían los Proculeyanos, cosa por cosa, es lo que denominamos permuta.
17 El Código Civil español no exige el justiprecio, pero la legislación catalana si.
15 16 17 - Y garantizar al comprador la pacífica posesión de la misma. Esta garantía podía consistir en dos acciones: o El vendedor respondía de los vicios jurídicos de la cosa -> Saneamiento por evicción. Se producía la evicción cuando el comprador se veía privado por sentencia firme de todo o parte de la cosa que ha comprado (normalmente se producía por que el legítimo propietario interponía una acción reivindicatoria).
Entonces, el vendedor se veía obligado a ejercer el saneamiento, es decir, a resarcir al comprador, normalmente con el doble del precio. Esta responsabilidad tenía que pactarse en un principio entre vendedor y comprador a parte, pero con el tiempo la responsabilidad por vicios jurídicos se convirtió en un elemento natural de la compraventa, de tal manera que el comprador podía reclamar al vendedor utilizando su propia acción.
o El vendedor respondía también de los vicios materiales que tuviese la cosa -> Saneamiento por vicios ocultos. El vendedor respondía también por los vicios materiales que tuviera la cosa, es decir, por los defectos, taras y/o faltas de calidad de la misma, y sobre las cuales no hubiera advertido previamente al comprador. En estos casos, las acciones que podía usar el comprador para hacer responder al vendedor de estos vicios eran dos:  Actio redhibitoria, mediante la cual el comprador afectado por estos vicios ocultos podía solicitar la rescisión del contrato de compraventa.
 Actio quanti minoris, mediante la cual el comprador solicitaba la rebaja del precio.
Por otra parte, la principal obligación del comprador es el pago del precio de la cosa, que tenía que ser siempre en dinero.
Cuando hablamos del riesgo, nos referimos a quien sufre en el contrato el riesgo de pérdida o deterioro de la cosa. Si en el periodo entre la perfección del contrato hasta la de entrega de la cosa, la cosa perece o se deteriora por dolo o culpa del vendedor, este responderá por ello. En cambio, si el deterioro o perecimiento se da por caso fortuito o fuerza mayor, es lo que se conoce como riesgo. En estos casos, regía la máxima Periculum est emptoris, es decir, el riesgo lo sufría el comprador.
Junto con el contrato de compraventa, en el derecho romano se solían añadir ciertos pactos, que eran cláusulas establecidas por las partes, y que una vez añadidas obligaban a estas exactamente igual que cualquiera de las obligaciones del contrato. Los pactos más habituales eran los resolutorios, y estos son principalmente tres: - Pacto In diem adicto, en virtud del cual se acuerda que el vendedor podrá apartarse del contrato de compraventa si en el plazo determinado encuentra a otro comprador que le ofrezca mejores condiciones.
- Pacto Lex commisoria, en virtud del cual se concedía al vendedor la posibilidad de resolver el contrato si el comprador no pagaba el precio en el plazo acordado.
- Pacto Displicentiae, que es el único en beneficio del comprador. En virtud de este pacto el comprador tenía la posibilidad de resolver el contrato de compraventa en un plazo determinado, si la mercancía no era de su gusto.
- Retrovendo: pacto mediante el cual, pasado un tiempo, el vendedor podía volver a comprar lo que en su día había vendido previamente.
18 20.2 Locatio - conductio Este tipo de contrato consensual es lo que hoy en día conocemos como arrendamiento o contrato locatorio. Este contrato se define como bilateral perfecto y oneroso, en virtud del cual una persona se obliga a ceder a otra el uso de una cosa18, a realizar una obra19 o a prestar un servicio20, a cambio de un canon o precio convenido.
20.3 El Contrato de Sociedad El Contrato de Sociedad es aquel en virtud del cual varias personas se obligan a poner en común bienes o trabajo para la obtención de un fin lícito y del interés común. Es un contrato plurilateral21 y de buena fe. El elemento personal lo constituyen los socii.
La extinción de la sociedad tiene como causas: - Haber alcanzado el fin lícito que se proponía.
- Acuerdo de los socios.
- Renuncia de uno de los socios.
- Ejercicio de la actio pro socio, por parte de uno de los socios.
- Muerte o capitia deminutio, aunque sólo uno de los socios, ya que la relación societaria es puramente personal.
- Cuando perezca el patrimonio social o se convierta en res extra commercium.
20.4 El Mandato El Mandato es un contrato en virtud del cual una persona, llamada mandante, encarga a otra, llamada mandatario, la realización de una gestión de carácter gratuito, en su beneficio (el del mandante) o en beneficio de un tercero.
Es un contrato consensual, bilateral imperfecto (solo crea obligaciones para el mandatario, aunque si estas generan gastos extraordinarios correrán a cuenta del mandante) y es esencialmente gratuito, aunque se acostumbraba a pagar una pequeña merced como gratitud a la gestión realizada.
El elemento personal de este contrato está formado por la figura del mandante y la del mandatario. El elemento real es la gestión o encargo que hay que ejecutar, y esta puede ser de contenido variado (lo único exigido es que sea lícita y en interés del mandante o de un tercero). Los efectos de este contrato son: - Obligaciones del mandatario -> llevar a cabo la gestión encargada según las instrucciones recibidas y sin extralimitarse de estas.
- Obligaciones del mandante -> No se producen siempre, pero son el reparar y/o resarcir al mandatario de los gastos o daños que haya podido ocasionar la gestión.
Arrendamiento de una cosa = locatio conductio rei.
Arrendamiento de obra = locatio conductio obra.
20 Arrendamiento de servicios -> es el precedente del actual contrato laboral = locatio conductio operarum.
21 Cabe destacar que las obligaciones que se derivan de este contrato son homogéneas, es decir, son iguales para todas las personas obligadas en común.
18 19 19 El mandante puede exigir al mandatario que cumpla con la gestión mediante la Actio mandati directa, y el mandatario puede reclamar los gastos o daños al mandante mediante la Actio mandati contraria.
El mandato se extingue por diversas causas: - Ejecución del encargo.
- Cuando el encargo sea imposible de realizar.
- Muerte de una de las partes.
- Por revocación a cargo del mandante.
- Por renuncia del mandatario (aunque este responderá de los prejuicios que pueda ocasionar una renuncia intempestiva).
20 21.- Los contratos formales 21.1 Los contratos Verbales Los contratos formales son aquellos que se perfeccionan llevando a cabo una determinada formalidad. Estos podían ser verbales o literales (estos últimos no entran). Los contratos verbales se perfeccionan con el pronunciamiento de palabras solemnes. Hay varios tipos de estos contratos, pero nosotros solo veremos el llamado Stipulatio.
La Stipulatio es un contrato formal y unilateral, en virtud del cual una persona llamada promitente (el deudor) promete oralmente a otra, llamada estipulante (el acreedor), la realización de una prestación. Cabe destacar que este tipo de contrato es de carácter abstracto (desconectado de su causa o finalidad económica social). Puede servir para cubrir de forma jurídica, por lo tanto, para dotar de acción a cualquier acuerdo de voluntad al que lleguen las partes más allá de aquellos acuerdos de voluntad del ius civile. La Stipulatio era muy importante dada la rígida tipicidad del sistema de contratos romanos.
El elemento personal de este contrato es el promitente y el estipulante. El elemento real de este, recae solo en cosas concretas y determinadas, pero como empezó a utilizarse para cubrir las diversas finalidades económicas, se permitió que pudiera recaer también sobre cosas indeterminadas pero determinables, es decir, sobre cosas, acciones y omisiones futuras. Los elementos formales de este contrato se concentran en el hecho de pronunciar determinadas palabras (en la sponsio, spondes?/ spondeo; spondeo = prometo, relacionado con el ius civile// en el ius gentium se utiliza el promittis?/promitto). El estipulante o acreedor, tenía el Actio ex stipulatio para reclamar el cumplimiento de la prestación al promitente o deudor.
Las obligaciones y acciones: la obligación del promitente es la de realizar la prestación. La acción es el certum (cosa determinada) o el incertum: - El certum: o Si es dinero -> actio certae creditae pecuniae.
o Si es una cosa concreta -> condictio certae rei.
o Si es una cosa fungible -> condictio triticaria.
- El incertum: o Actio incerta ex stipulatu. Hay mayor margen de arbitrio al juez (por ser incierta).
21.2. Los contratos literales De los contratos literales, ya que no entran en el examen, lo único que sería necesario mencionar es que son contratos formales, abstractos, unilaterales y de derecho estricto.
21.3 Los contratos Innominados Estos contratos son aquellos acuerdos de voluntades bilaterales que prevén las partes, en los que una de las partes cumple y no tiene manera de reclamar el incumplimiento de la otra en susodicho acuerdo. Además, estos acuerdos no están reconocidos en el OJ.
Hay diversos tipos de acuerdos o contratos innominados: - Duo ut des -> doy para que des.
- Do ut facius -> doy para que hagas.
21 - Facio ut des -> hago para que des.
Facio ut facia -> hago para que hagas.
Son contratos estimatorios: consisten en la entrega de una cosa para que esta sea vendida por un precio fijo y determinado.
22 22.- El llamado casicontrato El casicontrato es aquel hecho lícito y voluntario del que resulta obligado su autor para con un tercero. Lo que falta en el casicontrato es el acuerdo de voluntades previo. Los dos supuestos de casicontratos son: - La gestión de negocios ajenos. Tiene lugar cuando un sujeto se encarga de los asuntos e intereses de otra persona sin que haya un consentimiento previo. La persona que se encarga de los asuntos ajenos es el gestor, y el titular de los derechos administrados por el gestor es el dueño del negocio. Lo que debe hacer el gestor ha de ser una gestión útil para el dueño del negocio, aunque no hace falta que esta sea necesaria. Si esto es así, el dueño del negocio tiene la obligación de ratificar la actuación del gestor y rembolsar los gastos que se hubieran ocasionado.
- El enriquecimiento injusto. Este tiene lugar cuando una persona obtiene un beneficio sin causa que lo justifique, como por ejemplo el pago o cobro de lo indebido.
23 23. Los pactos 23.1. Pacta adiecta Está relacionado con los contratos de buena fe. Si se añaden en el momento de la celebración, pasan a formar parte del contrato.
- Ex fide bona: el juez puede tener en cuenta estos pactos.
In diem addictio, lex commisoria y pactu displintae.
23.2. Pacta praetoria Constitutum: fijación de la fecha y hora en que se hará efectiva una deuda ya existente.
Recepta: - Receptum argentarii: simple acuerdo por el que el banquero se compromete a garantizar una obligación de dinero o cosa fungible.
- Receptum nauturum cauponum stabularium: pacto que obliga a responder de los navieros, posadores y dueños de establos para cosas dejadas a su guarda.
- Receptum arbitrii: una persona acepta actuar como árbitro en un conflicto.
23.3. Pacta legítima Compromissum: las partes en conflicto acuerdan someter su diferencia a un arbiter (relacionado con el receptum arbitrii).
Pacto dotal: constitución de una dote con efectos obligacionales y no requiere formalidades del derecho.
Pacto de donación: donación de efectos puramente obligacionales y admitido por Justiniano.
24 ...

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