El universo precopernicano (2009)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Filosofía - 2º curso
Asignatura Filosofía del Renacimiento
Año del apunte 2009
Páginas 6
Fecha de subida 21/06/2014
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Descripción

Ligero resumen histórico de la cosmologia precopernicana, con imagenes.

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El universo precopernicano Historia de la filosofía del Renacimiento Profesora Rosa Rius Cosmogenesis clásica Desde los albores de la humanidad, el hombre siempre ha estado acompañado en sus días por el astro rey que le iluminaba la caza y le daba calor. Por la noche, por la luna que navegaba por un mar de estrellas, miles de ellas en el firmamento, que los hombres comenzaron a identificar con formas creando así las constelaciones.
Más allá del suelo, el universo siempre estaba en movimiento; Ascendía por el horizonte para descender por el otro lado del mundo, incluso las estrellas y los lejanos planteas que supieron ya identificar en la antigüedad (los más cercanos, a saber; Mercurio, Venus, Marte, Saturno y Júpiter). Sin duda para un pueblo curioso como el nuestro, mientras que los saberes de la tierra se les hacían más necesarios y/o accesibles, algunos de los mayores sabios de la humanidad dedicaron la vida entera al estudio de los cuerpos celestes, más allá del terrenal mundo.
Hablando sobre las evolución de la cosmología en occidente, de los primeros filósofos griegos nos han llegado sus cosmogenesis y cosmologías, generalmente, viendo el universo, el cosmos (; Orden, en griego) cómo un espacio cerrado y finito, con un limite esférico, lleno de elementos en conflicto (fuego, aire, agua y tierra), encerrados por un firmamento (allí donde las estrellas son agujeros en la tela que delimita el espacio, y dejan así escapar la luz de su fuego). Y más allá de esa capa de esferas... una nada a partir de la que se había generado el universo en el que habitamos, bajo la capa de estrellas.
Las primeras cosmologías estaban esencialmente divididas entre geocentristas e heliocentristas.
Los que optaban por el geocentrismo eran mayoría; los griegos más heterodoxos, mantenían una diferencia esencial entre dos esferas, la de la tierra y la del cielo, y era un universo jerarquizado (de ahí la palabra orden para denominar al universo), en la que la tierra ocupaba un lugar central especial. Y cada planeta, astro o constelación ocupaba un sitio especifico por virtud, no por movimiento, pues si se mueven, seria para buscar ese sitio que les atañe, no por efecto de causa-movimiento. Sería, finalmente, la cosmología geocéntrica Aristotélica la que prevalecería durante más de mil años cómo verdadera, abalada por la religión cristiana, y que incluso muchos hombres morirían en la hoguera por decir lo contrario.
Las cosmologías heliocentristas creían que el sol (o un fuego central, más importante que el sol) estaba en el centro del cosmos, y los planetas, entre ellos la tierra, giraban en torno suyo. Filolao de los pitagóricos (siglo V a.C tenía un cosmos que si bien no era heliocéntrico, rompía la tradición geocéntrica y geoestatica clásica; El universo giraba en torno a un fuego central (no el sol). Y el orden era; El fuego central, la anti-tierra (un extraño astro que nos impedía ver el fuego central, y que además hacia que hubiera 10 planetas en el universo, cifra de la perfección para los pitagóricos), la tierra, el sol y la luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
Aristarco de Samos (310-230 a.C), por ejemplo, trajo de manera algo desapercibida para el futuro inmediato un universo heliocéntrico donde todos los planteas alrededor, haciendo giraban incluida un la a su tierra, movimiento de rotación y otro de translación. Sin embargo, hasta la revolución copernicana, no se dio que los convinieran en la realidad de que vivimos en un universo heliocéntrico como el que Aristarco auguraba.
Heraclides del Ponto, posterior a Figura: El cosmos de Filolao Aristarco (380-312 a.C) dio un paso atrás al avance increíble de Aristarco para argumentar una cosmología mixta, en la que si bien la tierra era el centro del universo y los planetas giraban en torno de él, Mercurio y venus giraba en torno a la tierra.
Figura: concepción aristotélica-tolemaica del cosmos El cosmos Aristotélico Pero, como anunciaba anteriormente, fue el cosmos de Aristóteles el que tomó preponderancia en la Europa del caído imperio romano, siendo el cristianismo su padrino, incluyendo las posteriores especificaciones que hizo Tolomeo al cosmos aristotélico; y así permanecería hasta la revolución copernicana que surgiría a partir de la publicación del De revolutionibus en el 1543.
El cosmos aristotélico tiene como cualidades principales e indispensables la unicidad, la finitud y la eternidad. Solo existe un mundo, dentro de sus propios confines finitos y delimitados, y es un universo eterno, ingénito (aunque los cristianos, contradiciendo este punto, dirán que es creado). Al menos en una de de las dos divisiones del universo (la región supralunar), todo en el es eternamente joven y perfecto.
Éste está lleno de materia donde el vacío no existe; es cerrado y no tiene exterior: fuera del universo no existe nada, ni espacio ni materia. El lugar de máxima perfección es la periferia, mientras que el lugar menos digno del universo es el centro, que ocupa la tierra. Posee dos regiones bien diferenciadas; Aristóteles las llama región supralunar y región sublunar. En el centro de la sublunar, esta la tierra, y ocupa el centro no por privilegio, si no por ser el lugar más indigno del universo (lo que coincide bien con la filosofía cristiana de la época, basada en la indignidad del hombre, perdido en un mundo sucio, que mediante buenas acciones debía curar su alma) La región supralunar contiene ocho esferas homocéntricas, (tienen un centro en común). Corresponden estas esferas, por orden de lejanía al centro; a esfera de las estrellas fijas (el llamado firmamento, que contiene 48 constelaciones de referencias mitológicas), los cinco planetas, el sol y la luna.
Todas las estrellas se encuentran a idéntica distancia de la tierra y, más allá de su límite, donde no hay ni espacio ni tiempo, está el motor inmóvil, acto puro, que ha movido al mundo desde siempre, ya que es absurdo pensar que por un tiempo infinito haya sido impotente para mover y luego fuese capaz de hacerlo por otro tiempo infinito, porque no es posible que algo esté en u tiempo infinito en situación contraria a su propia naturaleza. Este dios gobierna el mundo desde el exterior. Impulsa la esfera de las estrellas fijas, cuyo movimiento se transfiere hacia la esfera de Saturno y así sucesivamente hasta llegar a la esfera lunar; y esto repercute en el mundo sublunar. En consecuencia, las esferas no sólo se mueven, también transmiten el movimiento. El limite del mundo supralunar es la esfera lunar.
La composición de todo aquello que existe en el mundo supralunar (estrellas, planetas, sol y la luna) es de éter. un quinto elemento mucho más puro que los elementos que constituyen el mundo sublunar. Este elemento, cristalino y transparente no posee peso, es incorruptible y no se mezcla con nada. Su movimiento es eterno, perfecto y sin fin, además de circular.
En el mundo sublunar encontramos los cuatro elementos clásicos.
Están ordenados por jerarquía de dignidad, desde el más alto, el fuego, al aire, el agua, y finalmente la tierra, el elemento mas impuro.
Figura: Se puede observar el orden de los elementos, en el mundo sublunar en esta representación del cosmos aristotélico Los elementos mutan unos en otros: son corruptibles, cambian y se pueden mezclar, están sujetos al nacimiento, a la decadencia y a la muerte.- No pueden ser eternos porque lo que se observa es que todo cuerpo simple se disuelve.
Por lo tanto los cuerpos están sometidos a la destrucción y a la generación, y como no pueden nacer de lo incorpóreo ni de otro cuerpo que no sea un elemento, Esto sólo es posible si nacen unos de los otros. La excepción es el éter, que como decíamos, es puro, eternamente joven (como los planetas que constituye) y en perfecto movimiento circular, nunca degenerando ni generando.
Todo elemento tiende a ir a su lugar lo mas rápidamente posible y por el camino más corto: en línea recta, ya que todo movimiento que se da en el mundo sublunar es rectilíneo, el movimiento más imperfecto. Así, en esta parte del universo por debajo de la esfera lunar, todo se mueve hacia el centro del universo, hacia la tierra, y como está ya está en el justo centro, está en reposo pues no puede moverse más.
El elemento más pesado es la tierra y por eso todos los cuerpos en la que ella predomine caerán, buscando su lugar natural, que es el centro de la tierra; cuanto más pesados sean, más rápidamente caerán. El fuego, en cambio se eleva buscando su lugar en la parte más alta de la región sublunar.
Por lo tanto el movimiento de cualquier cuerpo está regido por su necesaria ubicación en el espacio, la que se vincula con la forma esférica de la tierra: la materia que la compone se agrupa en forma simétrica respecto de su centro.
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