El sistema digestivo (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Ciencias de la Actividad Física y del Deporte - 4º curso
Asignatura Nutrición
Año del apunte 2015
Páginas 7
Fecha de subida 20/02/2015
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SISTEMA DIGESTIVO El aparato digestivo o sistema digestivo es el conjunto de órganos (boca, faringe, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y otros órganos adyacentes que ayudan a la digestión: dientes, lengua, glándulas salivales, hígado, páncreas y vesícula biliar) encargados del proceso de la digestión, es decir, la transformación de los alimentos (glúcidos, lípidos y proteínas) en unidades más sencillas, gracias a las enzimas digestivas, para que puedan ser absorbidas, transportadas y utilizadas por las células del organismo. Por lo tanto, podemos decir que las funciones que realiza el aparato digestivo es la de transporte (alimentos), secreción (jugos digestivos), absorción (nutrientes) y excreción (defecación), además de realizar funciones endocrinas (órganos asociados y hormonas), inmunitarias (bacterias, antígenos y ácido clorhídrico – HCl), motilidad de los órganos del SD y almacenamiento (estómago e intestino grueso).
De forma general podemos decir que el sistema digestivo va desde la boca hasta el ano y mide unos 11 metros de longitud. En la boca empieza propiamente la digestión ya que el alimento se ingiere por la cavidad bucal, única parte del SD que posee un esqueleto óseo. En la boca, el alimento se fragmenta en trozos más pequeños, ya que los dientes lo tritura (digestión mecánica) y las secreciones de las glándulas salivales los humedecen e inician su descomposición -amilasa  comienza la digestión del almidón) transformándose en el bolo alimenticio. La saliva también contiene lisozimas que actúan sobre ciertas bacterias, contribuyendo significativamente al bienestar oral. La presencia de movimiento en la boca y los estímulos sensoriales de gusto y olfato, empiezan a activar la secreción gástrica.
Luego, el bolo alimenticio pasa hacia la región posterior de la boca para cruzar la faringe (fase faríngea). En este momento, el velo del paladar se eleva y la epiglotis cubre la laringe para que el alimento no pase al tracto respiratorio, cruza el esfínter esofágico superior y sigue por el esófago, mediante contracciones peristálticas involuntarias (fase esofágica) y llega al estómago, cruzando el esfínter esofágico inferior/cardial. Si este no se cierra correctamente, puede aparecer el reflujo digestivo.
El estómago es una bolsa muscular de 1.5l de capacidad, en condiciones normales, y de hasta 4l, cuando está totalmente dilatado, cuya mucosa segrega el potente jugo gástrico (ácido clorhídrico - HCl). Las funciones del estómago son:       Almacenamiento temporal del alimento.
Fragmentación mecánica del alimento en partículas pequeñas.
Digestión química de las proteínas en péptidos por acción de las pepsinas.
Agitar el alimento mediante contracciones de las paredes y mezclarlo con las secreciones gástricas hasta convertirse en quimo (composición semilíquida).
Regulación del paso del quimo hacia el intestino delgado.
Secreción del factor intrínseco, esencial para la absorción de la Vitamina B12.
Dentro del estómago encontramos que en la zona inferior se encuentran los HC, ya que son de fácil digestión, los lípidos en la zona superior y, en la zona media, se alojan las partes más grandes de los alimentos.
A la salida del estómago el tubo digestivo se prolonga con el intestino delgado, de unos 6 metros de largo, aunque muy replegado sobre sí mismo. Se inicia en el extremo distal del estómago y acaba en el ciego del colon. El estómago y el intestino delgado están conectados mediante el esfínter pilórico. El paso a través de éste debe ser progresivo para evitar posibles lesiones en las paredes intestinales por acción de los ácidos gástricos. El estómago no sufre lesiones debido a que posee una barrera mucosa. Cualquier alteración en la barrera mucosa por hipersecreción de ácido y/o secreción reducida de moco, puede provocar úlceras gástricas. Además, el esfínter pilórico debe evitar la regurgitación del contenido duodenal hacia el estómago, ya que la barrera mucosa puede ser erosionada por la bilis. Por consiguiente, un vaciado gástrico demasiado rápido puede provocar la formación de úlceras duodenales, mientras que la regurgitación del contenido duodenal puede provocar una úlcera gástrica.
En el estómago se produce una absorción muy reducida, excepto en el caso del alcohol etílico, que es la única sustancia hidrosoluble que se absorbe en cantidades significativas. Es en el intestino donde se produce la mayor parte de la digestión y la absorción.
El intestino delgado se divide en tres porciones: duodeno, yeyuno e íleon. En su primera porción, el duodeno, es donde se absorbe la mayor parte de los nutrientes (de forma pasiva, a favor de gradiente) y recibe secreciones de las glándulas intestinales, la bilis procedente de la vesícula biliar alojada en el hígado (absorción de grasas) y los jugos pancreáticos (principales encimas -amilasa  almidón). Todas estas secreciones contienen una gran cantidad de enzimas que degradan los alimentos y los transforman en sustancias solubles simples. El fenómeno de la digestión y de la absorción de los nutrientes depende en gran medida del contacto del alimento con las paredes intestinales, por lo que es necesario tener una gran superficie. Esto nos da las características morfológicas más importantes del intestino delgado que son la presencia de numerosos pliegues, que amplifican la superficie de absorción, vellosidades en las paredes intestinales y microvellosidades en las células epiteliales (prolongaciones de la membrana plasmática). Las siguientes porciones del intestino son el yeyuno y el íleon. Aunque son difíciles de distinguir entre ellos ya que no hay un límite anatómico claro, presentan ciertas particularidades: 1. El yeyuno tiene mayor diámetro, más pliegues circulares y más vellosidades intestinales y más finas.
2. En el íleon la cantidad de folículos linfoides (placas de Peyer, que realizan una función inmunológica) es mayor y sus paredes son más delgadas y menos vascularizadas.
El tiempo de tránsito hace referencia al tiempo que precisan los alimentos para su digestión. En el caso de los lípidos hablamos de 3-4h y, en el caso de los HC, de 30-40mín. Los principales movimientos que el intestino realiza para desplazar el quimo son la segmentación y el peristaltismo. La segmentación tiene gran importancia en el mezclado del quimo con las enzimas digestivas presentes en el intestino delgado, lo que facilita la absorción de los productos de la digestión. Se caracteriza por unas contracciones frecuentes de la capa circular del músculo liso intercaladas con periodos cortos de relajación. Las contracciones segmentarias son menos frecuentes en el yeyuno y el íleon. Las contracciones peristálticas son menos frecuentes y, habitualmente, sólo impulsan el quimo a lo largo de distancias cortas (no más de 10cm). Consiste en ondas sucesivas de contracción y relajación del músculo liso. En algunos casos de diarrea pueden producirse acometidas peristálticas, que consisten en un peristaltismo rápido y potente.
El peristaltismo regresivo se produce por una descoordinación en las ondas peristálticas, provocando vómitos. La motilidad del músculo liso intestinal está influida por neuronas intrínsecas y extrínsecas, donde la estimulación parasimpática aumenta la excitabilidad del músculo liso, provocando la motilidad intestinal, mientras que la estimulación simpática la deprime.
El íleon se une, mediante el esfínter ileocecal, al intestino grueso. Este mide metro y medio de longitud aproximadamente y tiene mayor grosos que el intestino delgado. Está formado por el ciego, el colon, el recto y el canal anal. Desempeña diversas funciones: almacena los residuos de los alimentos antes de su eliminación, secreta moco que lubrica las heces que serán eliminadas por el ano, y absorbe el agua y los electrolitos que puedan quedar en el residuo. El intestino grueso hace avanzar su contenido mediante propulsión segmentaria y movimientos en masa.
Además, el colon almacena los residuos alimentarios no absorbidos y no utilizables. La mayor parte de los residuos son excretados en las 72h siguientes a su ingestión pero hasta un 30% de estos puede permanecer en el colon durante una semana o más. Por último, las bacterias existentes en el colon sintetizan vitaminas K y algunas vitaminas B. El ano es por donde se evacuan al exterior los restos indigeribles de los alimentos. El recto es un tubo muscular que normalmente está vacío, pero cuando entran heces en él, la persona siente el deseo de defecar.
El recto se abre al exterior a través del canal anal, que posee un esfínter interno y otro externo, estando sólo el último de control voluntario.
Aunque la estructura detallada del tracto gastrointestinal varía a lo largo de toda su longitud dependiendo de las funciones particulares de cada región, existen algunas características comunes en los tejidos de la pared intestinal. La estructura de ésta, desde fuera hacia dentro es: la serosa, una capa de músculo liso longitudinal, una capa de músculo liso circular, la submucosa y la mucosa.
El riego sanguíneo juega un papel crucial en todo el proceso de digestión. Durante la misma, el riego sanguíneo se centra en todos los órganos implicados en el proceso de digestión, sobretodo en el intestino, ya que es el principal lugar donde se produce la absorción y transporte de nutrientes al resto del cuerpo a través de la sangre. Otro aspecto importante es el sistema linfático. Los vasos linfáticos son canales delgados y diminutos que transportan material de desechos y células del sistema inmunitario en un líquido llamado linfa. Los capilares linfáticos tienen forma de tubo y están sujetos al tejido conectivo circundante. Cuando la presión neta de filtración de nutrientes es positiva se produce la filtración, y cuando es negativa se ve favorecida la absorción. En general, la filtración de líquidos supera la reabsorción por los capilares y el exceso de líquido intersticial regresa al torrente circulatorio al ser absorbidos por los capilares linfáticos. Si el exceso de líquido no se eliminara, se acumularía en los tejidos formando edemas.
Función digestiva y ejercicio.
La función digestiva puede verse modificada durante la actividad física en función de la intensidad y tipo de ejercicio y por las características del alimento. Esta última va en función del tipo de alimento y la cantidad ingerida, por lo tanto, es importante tener presente la “preparación dietética” del deportista, tanto antes, durante y después de la actividad.
El ejercicio moderado aporta grandes beneficios a la función digestiva, ya que mejora la regulación en la secreción de jugos gástricos, el vaciado gástrico y el peristaltismo intestinal, acelerando el proceso digestivo. Esto evita la sensación de pesadez tras la ingesta y previene el estreñimiento. Además, reduce los malestares digestivos producidos por el estrés y mejora el control del apetito. Cuando una persona presenta problemas digestivos, se le recomienda la práctica de ejercicio físico moderado.
En cambio, el ejercicio intenso > 70% VO2 máx., provoca un elevado tono simpático, que deriva en problemas en el peristaltismo gástrico e intestinal, en la absorción de alimentos por la reducción del flujo sanguíneo en el territorio esplácnico (vísceras) y en la secreción de enzimas digestivas. Esta última se ve afectada, sobretodo, por el aumento de la temperatura y la mala hidratación, que reduce la secreción de enzimas digestivas. Todo esto puede provocar estreñimiento, aunque pueden reducirse los cambios provocados por el ejercicio intenso mediante el entrenamiento.
La velocidad del vaciado gástrico y el peristaltismo intestinal durante el ejercicio físico depende de: a) El alimento ingerido (principio inmediato, origen y tipo de cocción).
b) La concentración de las bebidas (p. ej.: en función de la cantidad de glucosa que contenga puede aumentar el peristaltismo y, por lo tanto, el vaciado gástrico).
c) El volumen de alimento ingerido (si es muy alto existe posibilidad de repleción gástrica – reflujo digestivo).
d) La temperatura a la que se ingiere el alimento (si es muy fría/caliente provoca un aumento en el peristaltismo por activación del sistema parasimpático).
e) La Intensidad del ejercicio.
f) El entrenamiento realizado.
g) Las condiciones psicológicas.
h) Otros factores como el clima, los ritmos circadianos, etc.
Todas las actividades que realizamos con nuestro cuerpo requieren un aporte extra de energía, lo que lleva consigo un aporte mayor de sangre en esa parte, pues es necesario que los músculos reciban el oxígeno suficiente para poder aprovechar al máximo la energía. Por eso la digestión es un proceso en el que la acumulación de sangre en estómago, intestinos, páncreas, hígado y demás órganos que componen el aparato digestivo aumenta. Por este motivo cuando comemos nos entra una sensación de relajación y somnolencia, que se parece a una situación de letargo, ya que la actividad del resto de partes del cuerpo disminuye.
El problema surge cuando a la vez que realizamos la digestión llevamos a cabo otra actividad como por ejemplo correr o realizar cualquier tipo de ejercicio físico en el que el esfuerzo muscular sea elevado. Cuando ponemos a trabajar los músculos del cuerpo es necesario que éstos reciban la sangre necesaria para poder hacer frente a la actividad en cuestión. Sobre todo este aporte sanguíneo es mayor cuanto más grande sea el músculo, por eso a la hora de realizar actividades en las que las piernas están implicadas el requerimiento sanguíneo es mayor, y por ello debemos tener en cuenta la incompatibilidad que se produce con el proceso digestivo.
Cuanta más cantidad de alimentos ingiramos a la hora de realizar actividades deportivas menos cantidad de sangre tendremos a nuestra disposición para poder hacer frente a ese ejercicio.
Pero si forzamos a los músculos que intervienen en ese ejercicio a seguir haciéndolo el resultado puede ser perjudicial para el organismo, ya que sufriremos un traspaso de sangre que dejará el aparato digestivo sin apenas riego y congelará el proceso digestivo provocando una serie de trastornos y malestar en nuestro organismo.
La absorción de los nutrientes en el intestino permite la rehidratación, aprovechando el agua y otros componentes que contienen los distintos alimentos y bebidas ingeridas: a) Tipo de hidrato de carbono que contiene el alimento (glucosa o fructosa).
b) La concentración de glucosa (se reduce significativamente la absorción intestinal a partir del 2.5%, siendo ya en este nivel media-baja).
c) La osmolaridad de la bebida (hipertónica – entra solutos a la sangre y sale agua al tubo olutos, o hipotónica – entra agua y salen solutos).
d) El nivel de deshidratación e incremento de la temperatura corporal.
e) Temperatura de ingestión y estado del alimento.
La práctica deportiva de alta intensidad puede provocar ciertas alteraciones, trastornos y molestias digestivas. Esto depende del nivel de susceptibilidad del sujeto, ya que es algo muy individual. La melena es una de ellas. Se trata de la pérdida de sangre a través de los desechos fecales, lo que provoca una reducción significativa de hierro (importante a la hora del transporte de O2), isquemia provocada por vasoconstricción, úlceras provocadas por estrés y hemorroides.
Son más frecuentes en las actividades de larga duración. En este tipo de ejercicios también se producen diarreas.
El estreñimiento puede aparecer como síntoma de una ingesta demasiado elevada de alimentos con fibra y/o por deshidratación. En cambio, la diarrea puede aparecer por una mala dieta, tensión/estrés y procesos infecciosos o víricos. Esta, si se da en exceso, puede provocar malnutrición y/o deshidratación.
Los dolores flatulentos están provocados por los gases, que normalmente vienen acompañados de hinchazón leve o moderada y molestia abdominal, como dolor o retortijones – espasmo abdominal. Los gases pueden aparecer como consecuencia de la digestión de los alimentos, sobretodo de algunos en concreto como los hidratos de carbono, los que son ricos en fibra y bebidas gaseosas o cerveza. También pueden venir provocados por problemas digestivos (constipación o diarrea) o por algunos medicamentos.
Otro dolor abdominal es el flato o ETAP – exercise induced transient abdominal pain.
Fleto es el dolor abdominal que surge en ocasiones al realizar ejercicio físico. Todavía no se sabe con certeza a qué se debe y los autores le dan un origen multifactorial, pero se cree que es un aviso del bazo antes de inflamarse para que reduzcamos la intensidad del ejercicio. (La principal función del bazo es la destrucción de células sanguíneas rojas viejas, producir algunas nuevas y mantener una reserva de sangre. Forma parte del sistema linfático y es el centro de actividad del sistema inmune). Otros, junto con este puede ser por un aporte insuficiente de sangre al diafragma; sobrecarga en los ligamentos del diafragma, originada por movimientos arriba-abajo; espasmos de las paredes abdominales; como estímulo mecánico a los receptores del dolor; por irritación del peritoneo parietal por tener el estómago lleno y producirse roce entre ellos; y/o por anomalías posturales.
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