14: La Teoría General de las Circunstancias. Circunstancias Agravantes y Atenuantes Genéricas (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Derecho + Administración y Dirección de Empresas - 3º curso
Asignatura Derecho Penal I
Año del apunte 2016
Páginas 11
Fecha de subida 03/08/2017
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Tema 14

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Tema 14: La Teoría General de las Circunstancias. Circunstancias Agravantes y Atenuantes Genéricas.
Lo injusto como magnitud graduable: Los elementos graduadores del injusto penal genérico son las causas de justificación incompletas (así como las incompletas análogas), las circunstancias genéricas modificativas de la responsabilidad criminal fundadas en el injusto, y las circunstancias de la parte especial, vinculadas a uno o varios tipos, fundadas en lo injusto.
Por el contrario, no pertenecen a la graduación del injusto penal genérico los elementos atenuantes y agravantes de lo injusto que dan lugar a tipos agravados o privilegiados, las circunstancias genéricas modificativas de la responsabilidad criminal que se fundan en la culpabilidad o la punibilidad, las circunstancias de la parte especial, vinculadas a una o varias figuras delictivas, fundadas en la culpabilidad o punibilidad, y las reglas de determinación judicial de la pena.
Lo anterior supone partir de que las circunstancias gradúan las diversas categorías de la infracción penal, lo que constituye doctrina dominante. Nos vamos a ocupar exclusivamente de las circunstancias genéricas, dejando fuera las circunstancias de lo injusto de la parte especial. De entre las circunstancias genéricas, disminuyen el injusto las causas de justificación incompletas y las atenuantes de lo injusto por analogía. De entre las circunstancias genéricas, agravan el injusto: la alevosía, el abuso de superioridad, el disfraz, el aprovechamiento de las circunstancias de lugar, tiempo o auxilio de terceros, el ensañamiento, el abuso de confianza, y el prevalimiento del carácter público; también la circunstancia mixta de parentesco cuando funciona como agravante.
Circunstancias atenuantes que disminuyen lo injusto: Causas de justificación incompletas (eximentes incompletas): se va a establecer una atenuación de pena cuando, en relación a las circunstancias jurídicas expuestas en el Código Penal, no concurran todos los requisitos necesarios para eximir de responsabilidad penal.
¿Qué requisitos son esenciales e imprescindibles para una circunstancia jurídica y cuáles pueden faltar y son inesenciales? Hay una serie de requisitos de la circunstancia jurídica que no son esenciales, y que pueden no estar presentes. Cuando se den los requisitos esenciales, pero no los inesenciales, se podrán aplicar atenuantes en la pena. Para establecer la pena que corresponde a la aplicación de una circunstancia jurídica incompleta el juez tiene la posibilidad de rebajar la pena inferior en uno o dos grados. Distinguimos: - Legítima defensa.
- Estado de necesidad.
- Cumplimiento de un deber y ejercicio de un derecho, oficio o cargo.
- Consentimiento.
Atenuantes ordinarias: llamamos ordinarias a las atenuantes que ni tienen la naturaleza y efectos especiales de las eximentes incompletas ni requieren el recurso a la analogía como las atenuantes analógicas.
- Disminuyen la posibilidad de imputación personal del hecho, por disminuir la imputabilidad: · La adicción: es circunstancia atenuante la de actuar el culpable a causa de su grave adicción a las bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos. Se funda esta circunstancia en una disminución de la imputabilidad. Si la disminución es muy notable, procede la estimación de una eximente incompleta.
· Estado pasional: es circunstancia atenuante la de obrar por causas o estímulos tan poderosos que hayan producido arrebato u obcecación u otro estado pasional de entidad semejante. El fundamento de esta atenuante es una disminución de la imputabilidad. Es evidente que si el arrebato, obcecación u otro estado pasional llegan a excluir por completo la imputabilidad, darán lugar a la estimación de la eximente de trastorno mental transitorio. Si la disminución de la imputación es muy considerable puede motivar la aplicación de una eximente incompleta.
- Las atenuantes de confesión de la infracción y de reparación de daño disminuyen la pena por un comportamiento posterior al hecho, por lo que no influyen ni en su injusto ni en su imputación personal. Se considera circunstancia atenuante la de haber procedido el culpable, antes de conocer que el procedimiento judicial se dirige contra él, a confesar la infracción a las autoridades. Asimismo, se considera circunstancia atenuante la de haber procedido el culpable a reparar el daño ocasionado a la víctima, o disminuir sus efectos, en cualquier momento del procedimiento y con anterioridad a la celebración del acto del juicio oral. El fundamento de estas atenuantes no pueden verse en ninguna característica de delito, ya consumado, sino en la conveniencia político-criminal de fomentar determinados comportamientos posteriores que faciliten la persecución judicial o la reparación del daño.
- La atenuante de dilaciones indebidas: la expresión dilación indebida se refiere a la duración del procedimiento judicial hasta su finalización por encima de lo razonable, o bien a la paralización del procedimiento a partir de determinado momento por causas atribuibles al órgano judicial o al sistema. Cuando ello ocurre, se produce una vulneración del derecho fundamental a un proceso sin dilaciones indebidas. El concepto de dilaciones indebidas debe ser concretado en cada caso.
Según la jurisprudencia del TC, los elementos que deben ser tenidos en consideración son los siguientes: · Grado de complejidad de la causa.
· Márgenes de duración de procedimientos de similares características.
· Comportamiento procesal de la parte que demanda el reconocimiento de dilaciones indebidas.
· Actuación del órgano judicial.
Los cuatro elementos de la atenuante son: · Dilación extraordinaria: se producirá cuando se supere sobradamente la duración habitual de un procedimiento de similar naturaleza. Quedan excluidas del concepto las dilaciones consistentes en el mero incumplimiento de los plazos procesales previstos para el dictado de resoluciones o actos de tramitación.
· Dilación indebida en la tramitación del procedimiento: la tramitación del procedimiento se inicia cuando el reo adquiere la condición de imputado y finaliza con la resolución judicial firme que ponga fin a la vía penal. Si se trata de una resolución dictada en segunda instancia y las dilaciones indebidas se producen en la tramitación del recurso, la atenuante podrá ser acordada de oficio. En caso contrario, el actor podría solicitar la nulidad de las actuaciones.
· Dilación no atribuible al propio inculpado: cuando las dilaciones sean en parte atribuibles al inculpado, pero también a terceros, el Juez deberá ponderar las causas concurrentes y decidir cuáles prevalecen, en orden a determinar si se aprecia o no la atenuante.
· Falta de proporción en la complejidad de la causa: cuando atendiendo a la mayor o menor dificultad de los actos procesales pendientes de dictarse, exista alguna paralización del procedimiento sin justificación procesal.
Atenuantes de lo injusto por analogía: surgen a partir de la existencia de un artículo del Código Penal que prevé de manera general la existencia de atenuantes por analogía. Se dejan fuera los supuestos de analogía con la atenuante de parentesco. Un sector de la doctrina estima sólo necesario que estemos ante cualquier circunstancia que disminuya el injusto o la culpabilidad. Para cierta corriente es precisa la analogía entre los elementos constitutivos de una determinada circunstancia del Código Penal y los de la circunstancia a apreciar. Supuestos: - Causas de justificación incompletas a las que faltan elementos esenciales, la doctrina y la jurisprudencia las han estimado apreciables.
- Las causas de justificación no incluidas en el artículo (incompletas), al margen de si lo que falta son elementos esenciales o inesenciales, será el caso del consentimiento justificante o del estado de necesidad específico en las lesiones, y los supuestos fácticos análogos a las causas de justificación incompletas.
Circunstancias agravantes que aumentan lo injusto: Todas las circunstancias agravantes deben aumentar lo injusto penal del hecho, sin que puedan elevar la imputación personal.
Alevosía: hay alevosía cuando el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en su ejecución, medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo que para su persona, pudiera proceder de la defensa del ofendido. El fundamento de la alevosía es que supone un mayor injusto, porque implica una mayor gravedad del desvalor de acción, porque se castiga a aquella persona que utiliza una serie de medios, modos o formas para asegurarse la ejecución del delito. Supone un mayor desvalor de la acción que se refleja automáticamente en un mayor desvalor de resultado, ya que asegura el éxito del resultado típico debido a la indefensión. La alevosía solo se puede aplicar cuando alguien cometa delitos contra las personas, con un pequeño inciso: que si la alevosía concurre en un delito de homicidio, este se convierte en un delito de asesinato. Existen una serie de elementos: - Elemento objetivo: el sujeto utiliza medios, modos o formas para asegurarse la realización del delito.
- Elemento subjetivo: es una circunstancia de tendencia, porque el sujeto utiliza estos medios, modos o formas, con la finalidad de conseguir la indefensión total de la víctima, y asegurarse así la ejecución del delito. Esta circunstancia de tendencia se considera incompatible con el dolo eventual, es decir, serán dolos directos o de segundo grado, pero no dolo eventual, a pesar de algunas sentencias del Tribunal Supremo, que acepta el dolo eventual en estos casos.
Es jurisprudencia ya asentada, el asegurar que no es preciso que el sujeto haya elegido de propósito los modos, medios o formas para realizar el delito, sino que basta con que utilice los que le vienen dados para que se dé la alevosía. Lo importante es que lo utilice con el fin de la indefensión de la víctima, pero no es necesario que los busque de propósito, sino que basta con que se aproveche. Estamos ante medios alevosos, en los ataques sorpresivos, emboscadas. Esta alusión a que los medios, modos o formas, les pueden venir dados al delincuente, ha producido que se aplique la alevosía en la jurisprudencia a delitos cometidos contra determinadas personas indefensas por naturaleza, en los que el hecho de realizar un delito sobre ellos, convierte al delito en alevoso directamente. La doctrina no está de acuerdo, porque entiende que en estos casos no se dan ni los elementos objetivos ni los subjetivos de esta circunstancia agravante, que hacen que se produzca el mayor injusto, ya que el sujeto no ha utilizado medios, modos o formas con el fin de conseguir la indefensión total de la víctima, y por tanto, de asegurarse la ejecución del delito.
Es importante tener en cuenta que no es preciso que el sujeto activo consiga realmente la indefensión total de la víctima. Puede que se utilicen medios objetivamente oportunos para conseguir la indefensión total de la víctima, y esta logre defenderse. En estos casos se aplica también la alevosía, aunque la víctima no haya estado en una situación de total indefensión. Es preciso por tanto, que ex ante aparezca como no absolutamente improbable, la consecución de este fin. En el Código Penal se recogen tres circunstancias agravantes, que son: realizar el hecho con disfraz, con abuso de superioridad o realizar el delito aprovechando las circunstancias de lugar, tiempo o auxilio de otras personas. Basta que concurra una de ellas, es decir, que si se dan dos circunstancias, sólo se aplicará una sola circunstancia agravante.
Abuso de superioridad: el abuso de superioridad supone una considerable desproporción de fuerzas entre el sujeto activo y el sujeto pasivo. Hay una diferencia cuantitativa con la alevosía más que cualitativa, en el sentido de que en la alevosía, el sujeto activo utiliza los medios necesarios para conseguir una indefensión completa, mientras que en el abuso de superioridad, el sujeto activo se prevale de su superioridad física para conseguir una indefensión, o dificultar la defensa de la víctima. La finalidad es que a la víctima le sea difícil defenderse del sujeto activo. En relación al fundamento del abuso de superioridad es que se trata de un mayor desvalor de acción, y esto genera automáticamente un mayor desvalor de resultado. No es compatible utilizar el abuso de superioridad con la alevosía, y sólo se aplicará una u otra.
Aprovechamiento de circunstancias de lugar, tiempo o auxilio a terceros: el fundamento es el de asegurarse una mayor probabilidad de realizar el delito, y hay un mayor desvalor de acción y de resultado, o mayor injusto. La jurisprudencia considera que esta circunstancia se da, cuando el sujeto realiza el delito en un lugar despoblado o en la morada de la víctima (es más fácil cometer delitos en estos lugares): - Un lugar despoblado es aquel en el que no habita persona alguna. No se incluye como lugar despoblado un edificio deshabitado dentro de una población. Tampoco será un lugar despoblado si se comete el delito en una romería, una festividad, etc; el sujeto activo tiene que haber buscado de propósito dichas circunstancias para asegurarse la realización del delito.
- Respecto a la morada de la víctima, será todo lugar donde habite una persona de forma permanente o accidental, e incluso donde se realice una actividad de la persona, como la profesión. Es necesario recordar que tiene que darse el fundamento de la circunstancia agravante, y es que en la morada de la víctima puede que no haya ninguna persona y le sea más fácil al delincuente asegurarse la ejecución del delito. Será incompatible en aquellos delitos donde de forma inherente ya se castiguen estas circunstancias de lugar (por ejemplo, el delito de allanamiento de morada).
- Circunstancias de tiempo: aquellos hechos cometidos con nocturnidad o con ocasión calamitosa, aprovechando una circunstancia de tiempo que consiste en algún incendio, naufragio u otra calamidad o desgracia.
- Respecto a la nocturnidad, no siempre que se produzca el delito de noche tendrá que aplicarse esta agravante, y hay que tener en cuenta que se aplicará cuando el sujeto activo haya utilizado la circunstancia de que sea de noche para asegurar la ejecución del delito, o la impunidad del delincuente, es decir, que se haya buscado a propósito la circunstancia.
- La circunstancia de cuadrilla o el auxilio de otra persona: se trata de que se dé la participación de otras personas para cometer el delito da lugar a que el sujeto activo se asegure la comisión del delito. No se trata de que todos se pongan de acuerdo para cometer el delito, sino que se trata de partícipes en forma de cómplices, cooperadores necesarios, etc.
Disfraz: el Tribunal Supremo parte de un concepto bastante amplio del disfraz. Se trata de cualquier medio que el sujeto utilice para ocultar total o parcialmente su rostro, o su apariencia verdadera. La finalidad del disfraz no tiene por qué ser únicamente facilitar la ejecución o comisión del delito, sino que también sirve el disfraz para dificultar el reconocimiento del sujeto activo, es decir, para facilitar la impunidad. El fundamento es doble: - En el caso de que el disfraz se utilice para facilitar la comisión del delito, la acción será más peligrosa, y la agravante se basaría en un aumento de lo injusto.
- Si el disfraz es utilizado para dificultar la identificación del sujeto activo, la agravante se basaría en consideraciones político-criminales.
Puede que el sujeto activo busque de propósito el disfraz, o bien, que le venga dado y se aprovecha de esta situación para cometer el delito.
En ambos casos, se aplicará la agravante. Se exige que el disfraz haya sido eficaz, es decir, que verdaderamente haya facilitado la comisión del delito o facilitado la impunidad. La doctrina aplica sin embargo esta agravante aunque el disfraz no haya sido eficaz. El disfraz puede ser compatible con otras circunstancias agravantes como la alevosía, si el disfraz es utilizado para que no sea identificado. En caso de ser usado para facilitar la comisión del delito son incompatibles por el principio del ne bis in idem.
Prevalecimiento de carácter público: el sujeto asegura la consumación del delito mediante el empleo de carácter público que posee el culpable. El aseguramiento concurrirá si la ejecución se configura de modo que se incremente significativamente la peligrosidad de la acción típica, a concretar mediante el juicio de previsibilidad objetiva. El carácter público tiene que venir por la participación del sujeto en el desempeño de funciones públicas. Es un concepto amplio, y no es preciso que el sujeto sea un funcionario público. El Código Penal define al funcionario público como todo aquel que por disposición inmediata de la ley o por elección o por nombramiento de autoridad competente, participa en el ejercicio de funciones públicas. En cambio, el concepto de carácter público es más amplio. El Tribunal Supremo establece un concepto tan amplio de carácter público, que llega a aplicar esta agravante incluso a quien participa en una función pública por un tiempo determinado y de facto, sin que realmente haya sido previamente nombrado o que haya sido el titular del cargo. Es incompatible esta agravante con los delitos especiales contra la administración pública cometidos por los funcionarios públicos. Podemos aplicar dicha agravante en aquellos delitos comunes en los que el sujeto activo abusa de su cargo público para cometer el delito. Puede que se encuentre desempeñando su función pública o no, pero abusa de su participación en la función pública para llevar a cabo su delito. El fundamento de esa agravante se encuentra en la facultad que tiene el sujeto para llevar a cabo el delito.
Abuso de confianza: se castiga al que abuse de la confianza del sujeto pasivo para asegurarse la consumación del delito. Tiene que existir previamente una relación de confianza entre el sujeto pasivo y activo. Respecto a cuando existe esta relación de confianza, el Tribunal Supremo utiliza un criterio muy amplio, pues parte de la idea de que la existencia de la relación de confianza es equivalente al trato de familiaridad en el trato o en la convivencia por el hecho de vivir bajo el mismo hecho, por una relación de trabajo e incluso ha considerado que hay relación de confianza entre el sujeto activo y sus superiores jerárquicos, aunque la doctrina no lo apoya. El fundamento de esta agravante es la infracción de los deberes de lealtad. Esta confianza da lugar a que sea mucho más fácil cometer el delito, se segura la consumación del delito (mayor injusto, desvalor de acción y de resultado).
Esta circunstancia es incompatible con los delitos en los que ya se esté castigando al abuso de la confianza, es decir, aquellos delitos en los en los que el modus operandis se esté castigando ya ese abuso de confianza, como ocurre en los delitos de engaño. No es preciso que la circunstancia agravante quede consumada, no es preciso que el abuso de confianza haya dado lugar al resultado típico, basta con que el sujeto objetivamente haya hecho todo lo posible para abusar de la situación de confianza y llevar a cabo el delito mucho más fácilmente.
Ensañamiento: es el aumento deliberado e inhumano del sufrimiento de la víctima causando a esta, padecimientos innecesarios para la ejecución del delito. Estamos ante una circunstancia agravante genérica, específica del delito de homicidio, el cual se convertiría en asesinato. Consiste en que el sujeto activo aumente deliberada e inhumanamente los sufrimientos de la víctima de una forma innecesaria para la ejecución del delito. Se trata de sufrimientos adicionales e independientes, de carácter físico, psíquico o psicofísico. El sufrimiento ha de ser de tal intensidad que debe calificarse como inhumano, no necesario para producir la muerte. El ensañamiento por lo general supone la lesión de otros bienes jurídicos adicionales al que se pretendía lesionar inicialmente, lo que hace que nos encontremos ante un mayor contenido de lo injusto, se incrementa el desvalor de resultado, con su correspondiente incremento del desvalor de acción lo que se deriva de la mayor lesividad producida por el sujeto activo, una mayor lesividad que era innecesaria para la ejecución del delito (no solamente lesiona el bien jurídico propio de la comisión del delito, sino que se están lesionando otros bienes jurídicos adicionales). Otro sector importante de la doctrina piensa que el ensañamiento implica una mayor culpabilidad del autor, y por ello se debe castigar más. La innecesariedad se ha de determinar desde un punto de vista del objeto, ex ante, a partir de los medios de los que disponía el sujeto activo para cometer el delito. Para poder aplicar el ensañamiento ha de estar presentes: - Elemento subjetivo: el sujeto activo debe ser consciente y querer provocar al sufrimiento inhumano.
- Elemento objetivo: el sujeto activo debe utilizar los medios que supongan el sufrimiento real de la víctima.
Si pretendía provocar dicho sufrimiento pero no lo consigue, no se le aplicará la agravante de ensañamiento, es decir, deben producirse efectivamente esos sufrimientos innecesarios.
Parentesco como agravante: aparece dentro de una estructura de circunstancia mixta porque, dependiendo del delito de que se trate, puede ser agravante o atenuante. Dependerá de la gravedad y de la naturaleza, motivos o efectos de los delitos para atenuar o agravar la responsabilidad penal. Normalmente, la jurisprudencia considera que se trata de una agravante en los delitos contra las personas, mientras que se aplicaría una atenuante en los delitos del patrimonio. Es una opinión genérica, no hay que tenerla muy en cuenta porque tiene muchas matizaciones: - Como agravante: el fundamento está en que se da un aumento de lo injusto, pues es de mayor gravedad de que un pariente tuyo comenta un delito contra tu persona. La acción es más peligrosa porque será más fácil de cometer.
- Como atenuante: el fundamento se encuentra en que hay una menor responsabilidad en relación a los sujetos unidos por una relación de parentesco.
La aplicación de éstas circunstancias no es obligada cuando se da la relación entre sujeto activo y pasivo, sino que se aplicará cuando realmente la relación de parentesco tenga trascendencia en la medida de lo injusto culpable (si no es así no tenemos por qué aplicarla).
Se considera pariente al cónyuge o a la persona que esté o haya estado ligado por análoga relación de afectividad de forma estable. Se consideran también parientes los ascendentes, descendientes y los hermanos por naturaleza o hermanos pro adopción (ya sean adoptados del ofensor, o hijos de su cónyuge o conviviente con análoga relación).
Que todas las agravantes aumenten la gravedad del injusto penal no impide que unas sean objetivas y otras subjetivas, puesto que el injusto comprende una parte objetiva y otra subjetiva.
Las circunstancias objetivas: - Denotan mayor peligrosidad del hecho por varias razones: · Por la especial facilidad de comisión determinada por los medios (alevosía) o por los sujetos (abuso de superioridad, de confianza o del carácter público). Aumentan el injusto penal porque suponen un mayor peligro para el bien jurídico.
· Por la especial facilidad de impunidad (disfraz).
· Por ambas razones (lugar, tiempo o auxilio de otras personas).
- Suponen un ataque más extenso (ensañamiento). El Ensañamiento supone aumentar deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causando a ésta padecimientos innecesarios para la ejecución del delito. También constituye una circunstancia calificativa del asesinato. El ensañamiento aumenta lo injusto penal del hecho porque hace que la conducta extienda su lesividad material más allá de la propia del delito y porque expresa un mayor desprecio de la dignidad humana, por lo que también añade un ataque a este bien jurídico constitucional.
Por otro lado, las circunstancias subjetivas: - Indican una motivación particularmente indeseable (precio, motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación). El precio, la recompensa o la promesa es un agravante que se ha visto como expresión de mayor perversidad o de una motivación vil. Es discutible si esta agravante es aplicable también al inductor, o sólo al ejecutor. La circunstancia de precio, recompensa o promesa despliega su función de convertir el homicidio en asesinato. La doctrina discute si el precio, recompensa o promesa han de ser económicos o pueden tener también otro carácter. Respecto a los motivos racistas y otros discriminatorios, esta motivación aumenta el injusto subjetivo del hecho.
La LO 5/2010 introdujo dos importantes modificaciones: por una parte, la reforma introduce la motivación discriminatoria por identidad de género, con el objeto de dar cobertura a los casos de discriminación de las personas transexuales (transfobia); por otra parte, se sustituyó el término minusvalía por discapacidad. La LO 1/2015 ha introducido, junto a las razones de sexo, orientación sexual e identidad sexual, las razones de género. Género entendido como los papeles, comportamientos o actividades y atribuciones socialmente construidos que una sociedad concreta considera propios de mujeres o de hombres.
- Revelan en el sujeto una actitud más contraria al Derecho (reincidencia). Hay reincidencia cuando, al delinquir, el culpable haya sido condenado ejecutoriamente por un delito comprendido en el mismo título de este Código, siempre que sea de la misma naturaleza.
La reforma de 2015 introduce una modificación según la cual las condenas firmes de jueces o tribunales impuestas en otros Estados de la Unión Europea producirán los efectos de reincidencia salvo que el antecedente penal haya sido cancelado o pudiera serlo con arreglo al Derecho español. En el concepto legal de reincidencia cabe distinguir un elemento de pasado, un elemento de presente y un elemento relacional de ambos.
· Elemento de pasado: es preciso que al delinquir el culpable haya sido ejecutoriamente condenado por otro delito. Es ejecutoria la sentencia firme, esto es, aquella contra la que no cabe recurso alguno. No pueden generar reincidencia las condenas de Tribunales extranjeros, salvo en los casos en que se establezca lo contrario. Respecto a las condenas de Tribunales militares por delitos militares, no pueden ser tomadas en consideración porque sólo pueden generar reincidencia las condenas por delitos cometidos en el mismo Título del CP. Por la misma razón, tampoco cabrá apreciar la reincidencia en base a delitos anteriores previstos en leyes penales especiales. Si al delinquir el sujeto hubiera sido condenado al menos por tres delitos comprendidos en el mismo título del CP y de la misma naturaleza, concurrirá una cualificación que permitirá agravar la pena más de lo que puede determinar por sí sola ninguna otra agravante.
· Elemento de presente: la reincidencia se aprecia al delinquir el culpable. No incluye la comisión de delitos leves. El delito grave ha de estar previsto, además, en el Código penal. No cabe ahora la reincidencia en delitos previstos en leyes penales especiales. El momento de delinquir ha de ser posterior a la condena ejecutoria. La reincidencia deja de poder estimarse cuando el nuevo hecho se produce habiéndose cancelado los antecedentes penales o habiendo debido serlo.
· Elemento relacional: los delitos anteriormente condenados y el cometido con posterioridad deben hallarse en una determinada relación: han de estar comprendidos en el mismo título de este Código y ser de la misma naturaleza.
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