Tema 6. El fascismo italiano (2012)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Història Contemporània I
Año del apunte 2012
Páginas 8
Fecha de subida 31/10/2014
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tercer trimestre

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6. LOS FASCISMOS No existe un fascismo genérico sino que existe un fascismo determinado por cada país, que ira determinado por las características políticas, sociales y económicas del país concreto. Lo que ha demostrado el fascismo es como se adapta a cada situación para hacerlo seductor para la sociedad del país, es decir, promulgan una verdad absoluta que realmente es totalmente relativa. En el caso italiano vemos un grupo violento tanto en su discursos, como en su práctica, que al acercarse al poder va moderando su discurso y finalmente en el gobierno, vaciará el sistema democrático e instaurará la dictadura, igual que hicieron los nazis en Alemania.
El surgimiento del fascismo está muy vinculado a la transformación de las mentalidades y de las doctrinas políticas impulsadas por el impacto de la primera Guerra Mundial. Muchos soldados esperaban que la sociedad cambiara sustancialmente. Durante los primeros años de postguerra, la revolución mundial no era una teoría política, sino una posibilidad real ya que en toda Europa habían tenido lugar probaturas, que fracasaron menos la rusa. La crisis democrática liberal, sumada a la amenaza de una revolución socialista, hizo reaccionar a la sociedad y se impulsaron una serie de movimientos político-sociales, con una amplia base social, los fascismos. Aunque fueran en contra totalmente de los socialistas, también un movimiento revolucionario que se presentan como una tercera opción política entre el capitalismo liberal y el comunismo.
El fascismo aunque no triunfó en todos los países estuvo extendido por todo el mundo, como es el caso de la Unión británica fascista, dirigido por Oswald Mosley. Se extiende por países como Japón, Brasil, Francia, Finlandia… que demuestra el apoyo popular a un gobierno autoritario y fuerte, que después de los desastres de la IGM, no querían que se volviera a repetir la experiencia, costara lo que costara el restablecimiento de la paz y el fin del horror de la guerra. Recordemos que el partido nazista llegan democráticamente al poder, y así como los fascistas italianos también llegan al poder utilizando medios legales.
Características generales del fascismo: a. El momento histórico de su surgimiento: Período entreguerras, momento de inestabilidad/crisis económica y debilidad de la democracia b. Ideología contradictoria (camaleónicos a las distintas situaciones) c. La exaltación del líder (cesarismo) como autoridad indiscutible, considerado el guía, el salvador y conductor de la nación (apoyado por una elite que el mismo escogía).
d. La ideología era substituida por unas pautas de conducta: gusto por el riesgo, patriotismo, heroísmo, culto a la fuerza, el cuerpo, la juventud y a la violencia.
e. Concepto totalitario del Estado que se concretaba en una administración centralista y uniformadora. El totalitarismo implica la intervención en todos los ámbitos: política, sociedad, educación, cultura, religión y economía.
f. La organización del Estado fascista se basa en el Partido Único (que tiene fe ciega en el líder), que conseguido el poder se encarga de imponer un Estado totalitario.
g. Económicamente, eran proteccionistas y tendían a la autarquía para estar preparados para la guerra.
h. Política exterior agresiva que busca construir grandes imperios y eslavizar a los pueblos considerados inferiores (en base a las bases darwinistas).
i.
El fascismo se forma en torno a un nacionalismo estatal excluyente, y en algunos casos racista, pero también en la línea de la filosofía vitalista.
j.
También busca el interclasicismo, ya que lo importante es ser miembro de una nación, y trabajar en el beneficio de esta. El que se opone a los intereses de la patria se considera un criminal, porque los intereses de la nación están por encima de los de cualquier grupo social.
EL FASCISMO ITALIANO. LA ERA DE MUSSOLINI Les consecuencias de la participación italiana en la Primera Guerra Mundial Las consecuencias de la participación italiana a la IGM explica la subida del poder de Mussolini al poder. El gobierno italiano había entrado en guerra por egoísmo nacional, en contra de la opinión de la mayor parte de los italianos y para enfrontarse a sus antiguos aliados de la Triple Alianza. Italia reivindicaba unos territorios prometidos en el Tratado de Londres de 1915, pero el Tratado de Versalles no aportó los beneficios esperados. Debido a esto se habla de la perdedora de la paz y se formó un potente sentimiento de revancha entre la población.
Las pérdidas humanas por la guerra no fueron tan enormes como las cifras de otras potencias europeas (medio millón de muertos en combate, y medio millón más mutilados). La pérdida fue más estrictamente desde el punto de vista financiero, ya que se endeudo de Estados Unidos, Inglaterra y Francia, para poder participar en la guerra sin estar en condiciones de entrar en guerra. Cuando la paz se establece la situación de Italia era precaria: El Estado italiano se encontraba casi en fallida, dado que la lira durante el conflicto había perdido gran parte de su valor, mientras que el coste de vida se había incrementado en un 450%. Faltaban materias primeras y la industria tenía problemas para reconvertir la producción bélica en civil y para absorber la mano de obra, dado la desmovilización de los soldados que tampoco recibieron unas tierras prometidas. Paradójicamente, aunque Italia había sido un país vencedor en la guerra su situación era muy similar a la de Alemania.
El descontento y la frustración será en gran parte por parte de los desmovilizados, aquellos que habían ido al frente, en contra una población de retaguardia que no había sufrido lo mismo durante la guerra. Por eso, los primeros que formaron las primeras unidades fascistas estaban formados por gran parte de los que lucharon y habían sido desmovilizados.
Las clases bienestares estaban atemorizadas por la posibilidad de una revolución comunista, que siguiera el ejemplo ruso, por las tensiones sociales que vivía el país. De esta forma, durante esta etapa se empieza a consolidar una alternativa política violenta que quiere ser respuesta a los movimientos revolucionarios de izquierdas, tanto socialistas, comunistas o anarquistas: el fascismo – encabezado por Mussolini.
Benito Mussolini (1883-1945) Benito Mussolini era un niño orgullos o y violente, que tenía gran capacidad intelectual, pero era turbulento. Leyó mucho y aseguraba que sus grandes referentes eran: Marx, Nietzsche, Sorel y Pareto, es decir, los principales teóricos del marxismo, del vitalismo, del anarquismo y uno de los principales economistas liberales italiano. Aun así, de sus lecturas extraía ideas esquemáticas y sumarias.
Estudió para maestro, y a los 17 años entró a militar con los socialistas. Cuando le toca a ir al servició militar se declara pacifista y se exilia en Suiza (en Ginebra se relaciona con los exiliados revolucionarios) para evitar el servicio militar obligatorio. El 1904 puede volver a Italia y tuvo que hacer el servicio militar. Pronto comienza a colaborar con la prensa socialista hasta convertirse en el director del Avanti, periódico oficial del partido socialista, que se oponía a la participación italiana a la IGM. Hasta ese momento siempre se había declarado pacifista, pero al cabo de unos meses cambió de opinión por los posibles beneficios que los italianos podía obtener de la guerra (empezó a defender la neutralidad activa). Esto fue reprobado por la dirección socialista y dimitió de su cargo en el diario. Conseguirá financiación francesa para crear el diario Il Popolo d’Italia donde se estableció defensor abiertamente la participación italiana en la guerra al lado de la entendida. Mussolini pensaba que la guerra podía potenciar sus ambiciones políticas y los intereses nacionales italianos.
Para defender sus ideas políticas fundo el Fascio d’Azione Populare que inicialmente se situaba el centro izquierda con un discurso belicista y populista. Cuando Italia entra en guerra, Mussolini será herido y considerado a caporal por méritos de guerra.
Los Fasci di combattimento, los escuadristas i el Partido Nacional Fascista italiano (PNF) Con el fin de la guerra, el 23 de marzo de 1919, Mussolini funda el Fasci di combattimento, un movimiento nacionalista, antiliberal y antisocialista. Uno de los miembros más remarcables era el héroe de guerra y poeta futurista Gabriele d’Annunzio que creó un pequeño ejército y ocupó una pequeña población de Fiume (los italianos la reclamaban en las conversaciones de paz de París, pero se decidió que formaría parte del reino de los serbios, croatas y eslovenos), entre el 12 de octubre de 1919 y el 12 de noviembre de 1920, cuando el ejército italiano finaliza la ocupación con un breve bombardeo. D’Annunzio desarrolló gran parte de la mitología fascista, como el uso de símbolos de la antigua Roma, exaltando su pasado glorioso, así como las camisetas negras. La idea fue recuperar el esplendor del antiguo imperio italiano, que había llegado a dominar todo el mediterráneo.
En 1919 organizaron en Florencia el primer Congreso de los Fasci di combattimento y decidieron presentar una candidatura a las elecciones municipales, encabezada por Mussolini.
Consiguieron muy pocos votos y ningún regidor. Entre el 24 y 25 de 1920 celebran el segundo Congreso en Milano. En menos de dos años los fascistas pasaron de unos centenares de miembros a 148.000 militantes con una organización paramilitar. En las elecciones de 1921, los fascistas obtuvieron 35 ascones de 429 diputados y Mussolini fue uno de los elegidos.
Los fasci eran el principal grupo de extrema derecha parlamentaria, y Mussolini los transformó en un grupo terrorista. Las camisetas negras protagonizaron numerosas agresiones en contra de sus rivales políticos, especialmente socialistas, comunistas y anarquistas. Esta etapa es conocida como el escuadrismo, cuando utilizaron la fuerza coercitiva contra distintos grupos, sobretodo de izquierdas (paradójicamente se presentaban como una alternativa estabilizadora). Aunque Mussolini propuso a los socialistas pacto de pacificación, los grupos de escuadristas fascistas aceptaban la dirección de Mussolini pero tenían una amplia autonomía. En el tercer Congreso de los Fasci di combattimento, en 1921, fundan el Partido Nazionale Fascista con un programa relativamente moderado y de derechas. Se presentaba como un partido monárquico (aunque al mismo tiempo Mussolini hablara de revolución fascista), partidario de la economía de mercado, del libre cambio y antisocialista. Finalmente en 1922, los escuadras fascistas ocupan Milano, Génova, Livorno, Parma, Bolzano y Trento, después de enfrontarse con revolucionarios y socialistas, delante de la pasividad de las fuerzas del orden público.
La revolución fascista y la marcha sobre Roma Mussolini moderaba su discurso político, al mismo tiempo que sus escuadras volvían a enfrontarse con los revolucionarios en las calles de Italia y, incluso, se permitían ocupar ciudades enteras, sin que intervinieran las fuerzas del orden público. Los fascistas preparaban un ambicioso golpe de estado/ayuda para apoderarse del gobierno.
Después de haber ocupado distintas ciudades, los fascistas empiezan a preparar la misma acción en Roma, que fue conocida como marcha sobre Roma, que se puede observar como una especie de golpe de Estado. El número de camisas negras que marcharon sobre Roma fluctúa entre 30.000 y 100.000 civiles desarmados que se dirigían a la capital italiana bajo la lluvia. Mussolini no intervino directamente en la marcha, y en Milano negoció con los monárquicos que le aseguraron que el rey no declararía el estado de excepción, por lo que viajó hasta Roma. Lo recibió el monarca, Víctor Manuel III, que le encargó formar un gobierno constitucional con todas las fuerzas políticas de centro y de derecha. La amenaza fascista no era grave, pero el jefe de gobierno Luigi Facta pidió al rey que signara el estado de seje, que habría obligado al ejército a enfrontarse a la demostración de fuerza fascista.
Aunque al principio parecía que el monarca firmaría, finalmente se negó, Facta dimitió y el monarca pidió a Mussolini que creara un gobierno de coalición.
Inicios de la Italia fascista y el asesinato de Matteotti Mussolini encabezó un gobierno de coalición, donde integró las formaciones políticas de centro y derecha. Era un gobierno de concentración nacional de orientaciones de derechas con el objetivo de restablecer la paz social: una paz social que los camisetas negras habían contribuido mucho a su alteración.
Aunque al principio los fascistas no tenían ningún representante en el Senado, Mussolini acabó consiguiendo que le otorgaran total poder para restablecer el orden – cuando este había llegado al poder violando el orden establecido. Rápidamente, Mussolini institucionalizará sus escuadras de camisas negras que pasan a formar parte de las fuerzas de seguridad del Estado que tenían que restablecer el orden.
Una de las primeras iniciativas legislativas de Mussolini fue cambiar la ley electoral, con la que estableció que el ganador de las elecciones obtendría el 66% de los diputados, mientras que el resto sería repartido por los otros partidos de forma proporcional.
En el 1924, los fascistas se presentaron a las elecciones conjuntamente con la mayor parte de las formaciones políticas que integraban el gobierno de coalición en la Lista nacional (Listone). Mussolini moderó su discurso político y durante el proceso electoral pos partidos opositores vieron como la libertad de expresión quedaba muy limitada por la impunidad en que actuaban las escuadras de camisas negras, que volvieron a utilizar la violencia contra los opositores del gobierno de Mussolini. En abril de 1924, los fascistas no necesitaban la violencia para ganar las elecciones pero muchos de los camisas negra no sabían hacer política de otra forma.
Fue el caso de, Giacomo Matteotti, diputado socialista, que el 30 de mayo de 1924, denunció en el Parlamento la limitación de libertad de expresión y reunión, y las actuaciones de las camisas negras que coaccionaban a la oposición, concluyendo que las elecciones de abril no eran validas. Un grupo de fascistas lo secuestraron y lo asesinaron (aunque posiblemente Mussolini no lo había ordenado).
Ante la indecisión reaccionaria de la oposición, Mussolini ya era para la mayor parte de los italianos il duce, y realmente la actitud de la oposición poco importaba a Mussolini que incrementaba la censura, mientras que gradualmente transformaba Italia en un Estado fascista – un proceso que ya había empezado en 1922.
El 31 de enero de 1926, el Parlamento aprobará la ley que otorgaba a Mussolini la posibilidad de legislar sin contar con el Parlamento, que gradualmente se transformará en un órgano consultivo. El 25 de junio de 1928, se promulgaron una nueva ley que permitía al ejecutivo nombrar todos los funcionarios y los cargos locales y provinciales. Por tanto, se suprimían las elecciones locales y provinciales (aunque el joven socialista Mussolini había defendido por el gobierno local). La transformación del Parlamento culminó el mayo de 1928 con la ley sobre el gran Consejo del Fascismo, que implicaba que el PNF controlaba más al legislativo, dado que los miembros del gran Consejo elegían los candidatos a parlamentarios (400) de una lista de mil nombres presentada por las corporaciones y las agrupaciones del PNF.
Por tanto, vemos como el régimen político evolucionó hacia una dictadura que concretó todo el poder en el dictador que, además, utiliza los intentos de asesinarlo para acelerar la implantación de fascismo en el Estado. Se creó la ley de defensa del Estado, con la que introdujo de nuevo la pena de muerte y suprimió todos los partidos políticos menos el PNF.
El febrero de 1929, consiguieron una de los éxitos más relevantes, los Pactos de Laterá con el Estado del Vaticano, con el que el Estado fascista italiano aceptaba la soberanía de la Santa Sede del Estado de la ciudad de Vaticano como Estado Independiente. Italia fascista, encabezada por un dictador ateo, fijaba el catolicismo como religión oficial. A cambio, el Vaticano renunciaba a los Estados Pontificios, reconocía la existencia de Italia con capital en Roma, legitimaba el régimen fascista y reforzaba la legitimidad de Mussolini. Mussolini buscaba el soporte de los católicos, y la Iglesia financiamiento, la posibilidad de establecer relaciones internacionales y el monopolio religioso de Italia.
Crisis económica, expansión militar, y bajada del fascismo Inicialmente, entre 1922 y 1925, Mussolini impulsó una política económica de liberalismo ortodoxo, aunque defendían un estado corporativo. Buscaban que las condiciones laborales fueran pactadas entre los empresarios y los trabajadores, siempre en beneficio de la patria y el Estado – a partir de la Carta del Lavoro que prohibía la conflictividad laboral y establecía el Estado como árbitro en caso de conflicto. El fascismo italiano se inició con los primeros años de la década de los 20, en los que vemos la recuperación económica después de la posguerra, y la economía italiana estaba en alza.
Con la crisis del 1929, se acentúa la intervención estatal italiana porque con la crisis peligraban muchas industria y a los inversores les interesaba que el Estado ayudara a salir de la crisis a través de la regulación de la economía. El gobierno de Mussolini llevará a cabo una economía autartica, impulsando las obras públicas para la creación de empleo y la industria armamentística – signo de que se buscaba una guerra donde usarlo. Por otro lado, Mussolini buscara como salida a la crisis económica la expansión imperialista, centrando su objetivo en Abisinia. También ordenó la invasión de Etiopia, sin una declaración de guerra previa. La SdN condenó la agresión (injustificada) italiana pero no intervinieron, y los etíopes sufrieron unas desastrosas consecuencias en la guerra, iniciada en 1935. Posteriormente, Mussolini también llevó a Italia a la participación en la guerra civil española (ayuda militar y económica al bando nacional) con objetivos propagandísticos y prestigiosos. Hitler dio soporte al fascismo italiano con la agresión a Abisinia, así como en la guerra civil española. Se consolidaba de esta forma la alianza entre Hitler y Mussolini.
En un principio, Mussolini decidió no participar en la IIGM (porque no estaban preparados después de los conflictos en Etiopía y España) pero en 1940 cambió de opinión, con una intervención nefasta (en Grecia) poniendo de manifiesto que la alianza con Alemania era desigual y que los italianos eran inferiores. En 1943 se hacía evidente que el Eje perdería la guerra, de manera que el mismo Consejo fascista pidió a Víctor Manuel III que evitara a Italia las destrucciones de la guerra y que se reconstituyera el sistema político anterior al fascismo de Mussolini. El rey obligó a dimitir a Mussolini y lo arrastraron bajo el consentimiento de gran parte del PNF. Hitler ordenó que a sus tropas que ocuparan Italia y liberaran a Mussolini.
Este creó la República social-fascista de Saló entre 1943 y 1945, cuando lo ejecutaron. Los fascistas fieles a Mussolini se encargaron de garantizar el orden en Italia ocupada por los alemanes, mientras que se desarrollaba una verdadera guerra civil entre los fascistas partidarios a Mussolini y el resto.
En abril de 1945, cuando el frente italiano se derrumbaba, Mussolini intento huir de Italia pero lo descubrieron. Mussolini fue ejecutado y paseado por las calles de Milano y, finalmente, colgado cabeza abajo en una gasolinera. Este fue el final del hombre que, durante décadas, muchos italianos pensaban que no se equivocaba nunca.
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