Tema 5 - Capacidad de obrar 1/3 (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad de Huelva
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Derecho civil I
Año del apunte 2016
Páginas 4
Fecha de subida 21/04/2016
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LA CAPACIDAD DE OBRAR 1. LA MAYORÍA DE EDAD Y PLENA CAPACIDAD DE OBRAR En nuestro Derecho la mayor edad se alcanza de manera automática a los dieciocho años cumplidos.
La mayoría de edad supone el reconocimiento de la madurez de la persona y de la plena capacidad de obrar o capacidad para ejercer por sí misma con plena eficacia sus derechos y obligaciones.
Existen algunos supuestos legales de carácter excepcional que requieren tener una edad superior a la mayoría de edad. Ejemplo: para adoptar es necesario tener veinticinco años. Fuera de esos casos excepcionales, la capacidad de obrar del mayor de edad es la regla general.
Al cumplir la mayoría se extingue la patria potestad, la tutela o cualquier otro mecanismo de asistencia o guarda al que estaba sujeto el hasta entonces menor de edad.
Excepción: como excepción hay que tener presente la denominada patria potestad prorrogada, que tiene lugar cuando el hijo es incapacitado judicialmente siendo menor; en tal caso la patria potestad no se extingue al cumplir el hijo la mayoría de edad sino que queda prorrogada (art.171 CC) 2. LA MINORÍA DE EDAD: CAPACIDAD GRADUAL Y RESPONSABILIDAD DEL MENOR 2.1.
La capacidad de obrar del menor de edad La minoría de edad es el periodo que abarca desde que la persona nace hasta que cumple la mayoría de edad, y se caracteriza por la sujeción del menor a la patria potestad o a la tutela.
Estas instituciones protectoras se hallan presididas por la idea del beneficio del menor y el respeto al libre desarrollo de su personalidad.
También a los poderes públicos les corresponde la protección de los menores de edad por mandato constitucional.
Art.39 CE. Los citados poderes han de ayudar a la familia en el ejercicio de sus funciones de asistencia a los hijos. Los poderes públicos están obligados a velar porque los responsables del menor cumplan debidamente los deberes inherentes a sus funciones de guarda, de manera que si constatasen que un menor se encuentra en situación de indefensión por el incumplimiento de aquellos deberes, los órganos públicos competentes deberán intervenir y brindar al mismo la protección necesaria.
Dada su falta de madurez, el menor de edad carece de la plena capacidad de obrar. De ahí que deba de ser representado o asistido por sus padres o tutor.
Esto no significa que el menor sea un incapaz de obrar absoluto, pues tiene capacidad de obrar, aunque limitada.
El Código civil no contiene ningún precepto que proclame la incapacidad de obrar del menor.
Atendiendo a su edad: a partir de los doce años el menor ha de prestar su consentimiento para ser adoptado. A partir de los catorce años el menor puede optar por la nacionalidad española o solicitarla por carta de naturaleza con la asistencia de sus representantes legales; puede optar por una vecindad civil distinta de la que tiene asistida; puede contraer matrimonio si obtiene la dispensa del Juez de Primera Instancia y puede otorgar testamento, salvo el ológrafo. A partir de los 1 Mireia Gómez Muñoz @Unybook “mgomezmunoz” 2.2.
dieciséis años, el menor puede realizar actos de administración ordinaria sobre los bienes adquiridos con su trabajo e industria.
Respecto a los actos que puede realizar el menor en función de su madurez, quedan excluidos del ámbito de la representación legal de los padres “los actos relativos a derechos de la personalidad y otros que el hijo pueda realizar por sí mismo” (art.162.1º CC) Durante los primeros años de su vida, el menor carece de dicha capacidad natural, y cualquier negocio jurídico que celebrase sería nulo.
Sin embargo, a medida que va creciendo no puede negarse que el menor tiene ya un cierto grado de discernimiento. Consecuentemente, el legislador ha ido reconociendo al menor un mayor ámbito de autonomía en su actuación conforme va creciendo. Estas normas que han dado lugar a una notable y progresiva ampliación de la capacidad de obrar del menor las encontramos no solo en el Código civil, también en muchas leyes especiales.
La responsabilidad del menor a) Responsabilidad contractual La responsabilidad contractual es aquella que deriva del incumplimiento del contrato.
El menor tiene una capacidad de obrar gradual que le permite concluir eficazmente determinados contratos. Será igualmente capaz para responder en caso de incumplir un contrato para cuya celebración estaba legalmente facultado. En tal supuesto se le aplicara la disciplina general en materia de incumplimiento contractual.
Si el menor de edad celebra un contrato sin la intervención de sus representantes legales, cuando ésta es preceptiva, dicho contrato es anulable.
El mayor de edad que contrató con el menor no podrá impugnar el contrato alegando la incapacidad de éste para celebrarlo.
El plazo para el ejercicio de la acción es de cuatro años.
Si se ejercita la acción de anulabilidad y prospera, el menor solo estará obligado a devolver aquello en cuanto se enriqueció con la cosa o precio que recibiera, de tal manera que su obligación de restituir dependerá del enriquecimiento o beneficio que se produzca en su patrimonio con la cosa o el precio que haya recibido.
Si la acción no se ejerce y transcurre el plazo de cuatro años, el negocio quedará convalidado.
b) Responsabilidad extracontractual La responsabilidad extracontractual es aquella que surge cuando, por acción u omisión, se causa un daño a otro, interviniendo culpa o negligencia.
La cuestión que se plantea a continuación es si el menor de edad ha de responder de los daños causados a terceros por su culpa o negligencia.
De acuerdo con el art.1903 CC, los padres o tutores responden de los daños causados por los menores que están bajo su guardo o custodia.
El mismo artículo 1903 CC dispone en su apartado final que estos sujetos responsables del menor pondrán exonerarse de la responsabilidad si prueban que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño.
2 Mireia Gómez Muñoz @Unybook “mgomezmunoz” 3. EMANCIPACIÓN 3.1.
Concepto y clases La emancipación es la situación en la que se puede encontrar el menor de edad, que ha salido de la patria potestad o de la tutela, y que tiene una capacidad de obrar similar al mayor de edad del que le separan algunas limitaciones.
Existen diferentes clases de emancipación: a) Emancipación por concesión de quienes que ejercen la patria potestad Los padres pueden conceder unilateral y discrecionalmente la emancipación a su hijo menor. Para ello han de concurrir necesariamente los siguientes requisitos: - Que el menor haya cumplido los dieciséis años.
- Que el menor preste su consentimiento.
- Que la emancipación se otorgue en escritura pública o bien por comparecencia ante el Juez encargado del Registro.
La concesión de la emancipación debe ser inscrita en el Registro Civil. Una vez concedida la emancipación, ya no puede ser revocada (art.318 CC) b) Emancipación por concesión judicial También el Juez puede conceder la emancipación al hijo mayor de dieciséis años, si éste lo solicita y previa audiencia de los padres.
Es necesario que concurra alguna de las siguientes circunstancias: - Que quien ejerce la patria potestad contraiga matrimonio o conviva maritalmente con una persona distinta del otro progenitor.
- Que los padres vivan separados.
- Que concurra cualquier causa que entorpezca gravemente el ejercicio de la patria potestad.
Le emancipación por concesión judicial es la única que cabe cuando el menor está sometido a tutela.
La iniciativa corresponde al menor mayor de dieciséis años sometido a tutela. No se exige la concurrencia de ninguna circunstancia en especial. El Juez deberá recabar el informe previo del Ministerio Fiscal.
La emancipación concedida por el Juez al menor sometido a patria potestad o a tutela debe ser inscrita igualmente en el Registro Civil, y tiene carácter irrevocable.
c) Emancipación por matrimonio La emancipación puede obtenerse también automáticamente al contraer matrimonio. No pueden contraer matrimonio los menores no emancipados. Tal impedimento puede ser dispensado por el Juez de Primera Instancia a partir de los catorce años. Si el menor mayor de catorce años obtiene la dispensa judicial y contrae matrimonio se produce de forma automática la emancipación del mismo.
d) La emancipación de hecho 3 Mireia Gómez Muñoz @Unybook “mgomezmunoz” Se reputará como emancipado al hijo mayor de dieciséis años que con el consentimiento de los padres viviese independientemente de éstos.
Los requisitos para que proceda esta clase de emancipación son los siguientes: - En primer lugar, que el hijo sea mayor de dieciséis años.
- En segundo lugar, que viva con independencia de los padres; no tiene que ser una independencia material, de lo que se trata es de que el menor goce de autonomía para tomar sus propias decisiones.
- Y en tercer lugar, esta forma de actuar debe contar con el consentimiento de los padres, ya sea expreso o tácito; este consentimiento puede ser revocado en cualquier momento.
A diferencia de otras clases de emancipación, en este supuesto es posible la revocación del consentimiento de los padres; además, no se exige publicidad registral; y por último, no se extingue la patria potestad, pues los padres pueden recuperar en cualquier momento su ejercicio mediante la revocación del consentimiento prestado.
3.2.
Efectos de la emancipación La emancipación habilita a la persona menor de edad para regir su persona y bienes como si fuera mayor (art.323 CC) Como consecuencia de la emancipación se extingue la patria potestad o la tutela a la que estaba sujeto el menor y se produce una ampliación de su capacidad de obrar. No cabe la representación legal del menor emancipado, únicamente se prevé la asistencia del mismo para la realización de determinados actos. Serán sus padres o un curador, quienes complementen su capacidad cuando sea legalmente necesario.
Cabe destacar el artículo 323 CC, que recoge las restricciones que afectan a la esfera patrimonial del menor emancipado. En concreto: - Tomar dinero a préstamo, es decir, ser prestatario, que no impide que sea prestamista.
- Gravar o enajenar bienes inmuebles o establecimientos mercantiles o industriales u objetos de extraordinario valor.
A través de este artículo se restringe su capacidad únicamente para realizar por sí mismo aquellos actos que puedan tener una mayor trascendencia en su patrimonio desde el punto de vista jurídico y económico.
Si el menor emancipado actúa sin la asistencia de sus padres o de su curador, cuando ésta es necesaria, el acto en cuestión será anulable.
4 Mireia Gómez Muñoz @Unybook “mgomezmunoz” ...

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