LIBRO DERECHO PARA NO JURISTAS (CAPÍTULO 1) (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 1º curso
Asignatura Introducción al derecho
Año del apunte 2015
Páginas 5
Fecha de subida 10/03/2015
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Resumen capítulo 1 del libro Derecho para no juristas

José Luís Pérez Triviño

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EL DERECHO PARA NO JURISTAS Una guía para entender el sistema jurídico 1. DERECHO Y ECONOMÍA 1.1. Recursos escasos. Asignación económica y restricciones La noción de Derecho es en sí misma objeto de especulación y de perplejidad para los juristas ya que su sentido no es del todo claro.
Podemos partir del Derecho como un sistema institucionalizado de restricciones que se impone a las decisiones de las personas en contra de sus propios incentivos inmediatos, cuando es de interés general.
Siendo así podemos afirmar que el Derecho fundamentalmente se dedica a prescribir comportamientos basados en criterios de justicia, coordinación y aseguramiento de expectativas de interés general, y los impone justo ahí donde estos no se producirían de manera espontánea. Precisamente, la palabra Derecho proviene del latín (directus, participio de dirigere) y significa dirigir, conducir. La idea es llevar a alguien a algún sitio al que probablemente no habría ido por propia iniciativa.
Se puede cuestionar la noción de Derecho como restricción porque éste también nos otorga facultades y competencias. Pero si lo analizamos bien, el hecho de conceder una facultad o competencia a alguien, priva a todo el resto de disponerla.
El origen último de la restricción de comportamientos es la escasez de recursos y el conflicto de intereses que deriva de ello. Un ejemplo de un recurso escaso sería la libertad, nuestra libertad para elaborar planes de vida entra en conflicto con la de los demás para elaborar los suyos. En este sentido, la incompatibilidad de objetivos entre las personas o grupos expresa un conflicto que el Derecho debe dirimir.
1.2. Prescripciones normativas institucionalizadas El Derecho prescribe o impone restricciones mediante reglas o normas de comportamiento, es decir, enunciados que prohíben, obligan o autorizan a hacer alguna cosa. También impone un coste o sanción a aquellos que incumplan la prescripción.
o o o NORMAS SOCIALES: sanción en forma de reproche social.
NORMAS MORALES: sanción en forma de reproche interno.
NORMAS RELIGIOSAS: sanción en forma de castigo divino y/o eclesial.
o NORMAS JURÍDICAS: sanción regulada y aplicada institucionalmente por el Estado (por esto se considera el Derecho como un sistema normativo institucionalizado).
Para que la prescripción tenga éxito, la sanción ha de implicar un coste superior al eventual beneficio del incumplimiento de la norma, de esa forma será disuasoria.
El éxito del Derecho puede ser juzgado por sus resultados. A partir de aquí es fundamental someter las normas a la crítica funcional, al análisis estratégico y a la evaluación de costes y beneficios, ya que el Derecho no puede estar al servicio de sí mismo.
Históricamente el Derecho ha sido y es un instrumento de imposición de comportamientos al margen del interés general basado en el control y la explotación por ciertos grupos dominantes (políticos, económicos, étnicos, religiosos,…) mediante la fuerza y la aplicación en su interés propio. Dado que para prescribir eficazmente basta con algún tipo de autoridad.
Aún ser así, el Derecho también ha sido y es un instrumento de lucha por la emancipación, es decir, por la igualdad, libertad, dignidad y seguridad (justicia). Un ejemplo es la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (Asamblea Nacional Constituyente, París, 1789).
1.3. Dilemas sociales. Interacción y coordinación Buscamos entonces, el equilibrio entre la necesidad objetiva de la cooperación (para que se produzca el progreso) y el conflicto entre los intereses individuales. No es fácil conseguir la cooperación, deben darse unas condiciones estratégicas.
1.3.1.
El dilema del prisionero El dilema del prisionero es un modelo de juego utilizado en la policía para hacer confesar a los detenidos. Éste nos muestra la dificultad de conseguir la cooperación aunque esta sea preferible por todos los implicados por encima del resultado no cooperativo. Vemos la ineficiencia de las estrategias individuales por no confiar en la cooperación, aunque se entiende por el hecho de que cada jugador juega simultáneamente, sin poder ver la jugada del otro y por lo tanto sin establecer acuerdos previos.
Planteamiento de Dixit y Nalebuff: “Un director de orquesta ruso viaja en tren y estudia la partitura de Tchaikovsky. Unos agentes del KGB lo detienen acusándolo de ser un agente encubierto que está consultando un código secreto enviado por su cómplice Tchaikovsky. En el calabozo le dicen que han capturado a su cómplice y que lo están interrogando al mismo tiempo que a él.” Para que confiesen, les plantean la siguiente estructura de resultados: a) b) c) d) Tu confiesas y él no = 1 año de prisión No confiesas y él sí = 20 años de prisión Los dos confesáis = 10 años de prisión Ninguno confiesa = 3 años de prisión El equilibrio de Nash del juego es el mejor resultado para cada uno de ellos considerados individualmente, en este caso, la opción c). Tal y como hicieron los dos jugadores.
Es obvio que este equilibrio es ineficiente en el sentido de Pareto (sociedad dividida entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco») porque existe otra posibilidad preferible para ambos la opción d), pero sin embargo la estrategia dominante es aquella que será mejor haga lo que haga el otro jugador.
Si se hubieran podido comunicar los dos jugadores se habrían puesto de acuerdo para no confesar y no traicionarse, aunque la duda de que el otro le traicione seguiría, con lo que la opción más atractiva es traicionar ya que si también me traicionan me caerán menos años y si no me traiciona tampoco perderé nada. El resultado conjuntamente preferible solo podría ser obtenido si cada uno siguiera su estrategia individualmente peor.
El dilema del prisionero nos muestra la necesidad de la cooperación y a la vez que en ciertas condiciones la persecución racional del propio interés por cada uno de los jugadores conduce fatalmente a un equilibrio ineficiente.
Las personas, sociedades, Estados y agentes económicos muchas veces se ven atrapados en este dilema, el bienestar colectivo se ve en peligro porque los jugadores se debaten entre la necesidad objetiva de la cooperación, el miedo a ser explotado y el incentivo a traicionar aprovechándose de la cooperación de los otros.
Se trata de un problema moral y político que se ha intentado solucionar desde que empezó la vida en comunidad. Respuestas clásicas son: - La regla de oro: “tratar a los demás como nos gustaría que los demás nos trataran a nosotros” - El contrato social: Ceder una parte de nuestra autonomía y delegarla en una autoridad central que nos defenderá de las agresiones de los otros.
- Prescripción Kantiana: Actuar de tal forma que tu comportamiento pueda convertirse en una ley universal.
- Principio de tit for tat o de reciprocidad (Axelrod): “coopera con el que ha cooperado y traiciona al que ha traicionado, pero restaura la cooperación inmediatamente después de que el otro la haya restaurado a su vez”.
En resumen, para cooperar hay que neutralizar el incentivo a traicionar.
1.3.2.
El incentivo a traicionar los pactos William Poundstone nos muestra lo que acontece cuando el pacto no coincide con el equilibrio de Nash del juego con el ejemplo del drama de traición recíproca de la ópera Tosca de Puccini.
“Florida Tosca pide al jefe de policía Scarpia que no mate a su amado Mario Cavaradossi. Él no lo matará a cambio de un favor sexual. Ella acepta pero con la condición que antes dé la orden.
Así lo hace, pero en el momento de la verdad, Florida mata a Scarpia y cuando va a buscar a Mario para fugarse se da cuenta de que lo han matado también.” El resultado era previsible estratégicamente hablando. Tanto en la hipótesis de que una parte vaya a cumplir lo acordado como vaya a traicionarlo, al adversario le conviene traicionar el pacto porque de esta forma obtiene un beneficio individual mayor, ambos prefieren explotar al otro antes que el otro lo explote a él.
1.3.3.
Función estratégica del Derecho Es necesaria una autoridad exterior que garantice los pactos. El Estado debe cambiar los incentivos del juego en los dilemas sociales y establecer mecanismos para detectar los que se aprovechan de la cooperación de los otros (parásito o free rider) e imponerles un castigo disuasorio. Éste mecanismo hará que el sujeto partiendo de un cálculo económico de costes y beneficios prefiera cumplir la ley y actuar conforme el interés general. Por lo tanto debe ser fácil de entender y a la vez de detectar su incumplimiento.
Además, este mecanismo reforzará la confianza del jugador bueno en todo el sistema.
Aunque si el sistema falla, habrá una regresión al estado de naturaleza de “todos contra todos”.
1.4. Intervención del Estado en la economía de mercado Un mercado es un grupo de compradores y vendedores. Los compradores demandan un producto y los vendedores lo ofrecen. En un sistema de libre mercado la economía fluctúa libremente.
El estado es el encargado de proveer Derecho.
1.4.1. Títulos de propiedad, moneda y garantía de los pactos Aunque la economía fluctúe libremente el Estado debe intervenir para que esta se produzca: la certeza de los títulos de propiedad, la fiabilidad del valor de la moneda y la garantía de los acuerdos. El Gobierno debe intervenir para garantizarlos ya que si no la economía no se llevaría a cabo.
1.4.2. Fallos de mercado En una economía pueden surgir fallos de mercado como las externalidades o el poder del mercado, en las cuales necesitamos la intervención del Gobierno.
1.4.2.1.
Externalidades Las externalidades son costes o beneficios derivados de una actividad económica.
Hablamos de una externalidad positiva si impone costes sobre otras personas que no participan en la actividad. Ex: contaminación. Hablamos de externalidad positiva si impone beneficios sobre otras personas que no participan en la actividad. Ex: descubrimientos tecnológicos.
El Gobierno interviene para internalizar esta externalidad, es decir, para hacer que las empresas paguen un coste extra en forma de impuesto en el caso de las negativas o subvención en el caso de las positivas.
1.4.2.2.
Poder de Mercado En el mercado surgen los llamados monopolios u oligopolios que intentan apoderarse de los máximos beneficios posibles con pactos. Por esta razón el Derecho interviene mediante leyes antimonopolios o defensa de la competencia.
1.4.3.
Clientes y ciudadanos Los mercados pueden resolver problemas de eficiencia y asignación de recursos pero no pueden resolver problemas de equidad ni proveer bienes públicos. Para ello interviene el Estado para mejor el nivel de bienestar de una sociedad y proveer servicios públicos.
1.4.3.1.
Políticas económicas y redistribución El Gobierno puede proveer estos servicios mediante impuestos que carga a las empresas (IS), a las personas (IRPF) y sobre el precio (IVA). Luego los distribuirá de forma equitativa a la población, para garantizar una igualdad entre todos.
Los economistas alertan de algunos problemas que estos generan como la perdida de eficiencia y otras cuestiones pero es la única manera para mantener el Estado a flote.
1.4.3.2.
Relaciones laborales Para evitar que el empresario se aproveche del trabajador el Estado del Bienestar establece un salario mínimo.
1.4.3.3.
Protección a los consumidores El Estado interviene entre las negociaciones de compradores y vendedores para equilibrar el déficit informativo que ambos tienen.
1.4.3.4.
Regulaciones y economía de mercado Podemos tener un sistema económica sin intervención del Gobierno pero este fracasaría porque los pactos no se cumplirían y no podríamos regular los fallos del mercado.
Por otro lado, podemos tener un sistema económico con plena intervención del Gobierno, en este caso la economía deja de serlo y se somete a las necesidades del Gobierno.
Es difícil concretar hasta qué punto debe el Estado intervenir en la economía.
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