Teoría de la Información Apuntes (2012)

Apunte Español
Universidad Universidad Rey Juan Carlos (URJC)
Grado Periodismo Semipresencial - 1º curso
Asignatura Teoría de la Información
Año del apunte 2012
Páginas 32
Fecha de subida 16/03/2016
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Teoría de la Información Tema 1. El estudio de las informaciones en los distintos procesos de comunicación humana: un espacio teórico para la ideología contemporánea y su crítica Introducción En el campo de la comunicación/información se define en torno a un objeto de conocimiento. Se consideran teorías “propias” el conjunto de teorías lo definen de maneras diversas siendo difícil saber si se refieren a lo mismo.
Quienes estudian comunicación descubren la heterogeneidad: entre los problemas abordados y el modo de abordarlos, entre los enfoques teóricos de procedencias distintas y sus correlatos metodológicos y entre los niveles de crítica o de afirmación de la sociedad instituida.
Las contradicciones en el campo de la comunicación podrían ser su mayor riqueza y exige su revisión. Se ha hablado de estatuto interdisciplinar o transdisciplinar, aunque la diversidad denominativa ponga la comunicación en relación con las disciplinas constituidas bajo inspiración positivista.
La opinión de plantear los estudios de comunicación como una disciplina particular tampoco ha resultado demasiado exitosa: ni la metodología o la comunicología. Esta “encrucijada” es relevante si se constituye como instancia de discusión y de intercambio.
Es posible solo si las voces son diferentes y se guían hacia una búsqueda cierta. El tránsito que confluye en la comunicación está siendo de un único tipo: por los caminos de la teoría transita el pensamiento de las redes y el contacto. Un pensamiento de la comunicación es sobre ella, la define como campo.
La comunicación se realiza en el mero hecho del cruce y en la inmediatez del contacto. La conexión es lo importante. Entenderse no es necesario, la discusión es innecesaria si quienes se relacionan se parecen entre sí.
La heterogeneidad desaparece por esta ausencia de discusión y por la similitud del pensamiento que la atraviesa. Es un pensamiento “único” que se basa en la negación de la diferencia por su licuación en la diversidad, que dispone de campo en el cual luego se puede jugar y la normativa del juego.
La idea de un mundo interconectado por redes de comunicación se vuelve tranquilizante pues al fin valora de un modo comunicante esta incierta área de estudios. Deja de ser un asunto humano a ser una cuestión de tecnologías. El trabajo consiste en qué sentido la tecnología en general ocupa un lugar en los discursos de la ideología hegemónica y cómo el campo de estudios de la comunicación propicia esta formación discursiva cuando se inspira en una tradición profesionalista y media céntrica o la soslaya en las teorías de recepción latinoamericanas.
Se intenta recuperar la teoría sobre la comunicación como un espacio de la crítica, incorporando la dimensión histórico-social para el análisis de la circulación de las significaciones.
La tecnología en el centro de la escena moderna La definición de tecnología es moderna: la aplicación de conocimientos científicos para alcanzar resultados prácticos.
La modernidad incluye la idea de dios desplazado ya que la sociedad secular naciente asumió el desafió de sostener por sí misma estos principios. La verdad será alcanzada a través del camino de la Ciencia (el método) y la Felicidad será obra del progreso y será accesible en la vida eterna.
La tecnología vincula los dos órdenes: el empleo racional de la ciencia en el mejoramiento de la vida dará impulso al progreso. El paraíso era posible durante la existencia por la intervención humana en la transformación y perfeccionamiento del mundo. La tecnología asociada al progreso será también parte del canon de la civilización: a partir de la presencia o ausencia de bienes se determinará el estadio alcanzado por una cultura. La tecnología tiene importancia también dentro de la producción capitalista.
El concepto de tecnología no solo consiste en máquinas sino en prácticas, ya que, llega a abarcar tanto la praxis técnica como sus soportes materiales e inmateriales.
La idea de racionalidad unida a la de eficiencia y funcionalidad aparecen en la base de la conformación de las tecnologías contemporáneas. Mumford dice que la historia de la técnica no se estudia separada de factores culturales que “preparan” su advenimiento. Él divide la historia de la técnica por etapas, la “neotécnica” es la fase actual cuyo inicio es el primer tercio del siglo XIX donde se produce la fusión entre técnica y ciencia.
Detrás de los inventos no solo había un largo desarrollo de la técnica sino también un cambio de mentalidad. Antes de que pudieran afirmarse en gran escala los nuevos procedimientos industriales es necesaria la orientación de los deseos, metas…Debe explicarse la cultura que estaba dispuesta para utilizarlos y aprovecharse de ellos de manera tan extensa.
Las sociedades no pueden ser el advenimiento de una técnica puesto que ella misma es creación histórico-social, es consustancial a esta institución social.
Dominio racional Dos son los proyectos de la modernidad, el primero relacionado con la autonomía y el segundo entorno al dominio racional.
La ciencia participa en ambos pero se va apartando del proyecto de autonomía para ir tras el imperativo funcional: la ciencia deviene tecnociencia bajo la racionalidad que se expresa a través de la ecuación costo-beneficio.
La sociedad heterónoma: el sentido instituido es pasivamente aceptado, y este manifiesta como “ideológico” que es representado por la sociedad como respuesta a necesidades aunque no exista dicha pregunta sino que son planteadas desde la significación imaginaria.
La tecnología da respuesta a un imperativo funcional, pero esa definición no puede pensarse si no es desde el imaginario de la sociedad capitalista. Las máquinas intrínsecamente capitalistas tienen fines capitalistas, porque son encarnación de significaciones esenciales del capitalismo.
La tecnología no es neutral, lleva la marca de la sociedad en la que surge.
Tecnología e ideología Voloshinov relata las luchas por la apropiación de los significados donde se ponen en juego de manera privilegiada los procesos ideológicos. La ideología será esta operación que se esfuerza por producir “una clausura semiótica” por anclar los significados para siempre, aunque esta operación siempre en falta.
El concepto de ideología se puede usar para aludir a las formas que el significado sirve para establecer relaciones de poder asimétricas. Ideología es significado al servicio del poder.
Los atributos de la tecnología son: la novedad (agregar a “tecnologías” “nuevo” es redundante), felicidad (la tecnología ocupa el lugar de Dios y de la magia realizando nuestro deseo), realidad/verdad (si lo señala la tecnología, lo es), infabilidadd (es derivada de la anterior, la tecnología es considerada autónoma de las relaciones sociales que la producen, no tiene falla porque las fallas son humanas, la tecnología sigue al resguardo separada de aquellos que la producen y en quienes se deposita el error).
Estos atributos no tienen en cuenta las características físicas, su representación es difusa pero clara en su tonalidad en el “optimismo”.
Las “nuevas tecnologías” de la comunicación Una de las vías tradicionales por las que la cuestión tecnológica ingresa al campo de la comunicación es a través de una perspectiva evolucionista en el estudio teórico de medios.
El desarrollo de la civilización depende de la invención de una serie de artefactos que hacían “progresar” a la humanidad.
Estas nuevas tecnologías anuncian una nueva era, y producen cambios en cuatro áreas. En el área donde se aplican en la transformación y automatización de procesos productivos, relacionadas con la “revolución de los materiales” y “la revolución de la producción”.
También ha evolucionado el área de la informática y las tecnologías aplicadas a los procesos de decisión y al almacenamiento de información. La comunicación masiva, las telecomunicaciones y los transportes dando cambios en la experiencia del tiempo y el espacio y cuyas lógicas median las relaciones sociales y por último, en el ´rea de la biotecnología, la genética y la farmacología que están además ligadas a los procesos productivos y tienen por objeto al ser humano.
En su relación con la comunicación, los cambios están ligados a las redes informáticas.
Comunicación: seis definiciones usuales Comunicar viene de “comunicare” o “poner en común” en latín. Este verbo surge en la Roma de las primeras comunidades cristianas unidas (en comunión) entre sí por el Evangelio, la participación en la vida “en comunidad” dan lugar a una relación fuerte. A un compromiso en un entorno hostil.
La unidad en la palabra era de la Palabra divina es decir, unidad de sentido. La “puesta en común” debía sufrir transformaciones en la modernidad, se vuelve acuciante que no consigue comunicarse.
Como crítica se propone dos matrices básicas: la metáfora orgánica y la mecánica, la primera considera la comunicación como flujos y la segunda son transmisiones punto a punto. La metáfora de la red aparecería como un modo de superación de este tipo de modelos.
Hay seis modos en los que la comunicación aparece, puede ser como simple trasmisión de un estado, un comportamiento de un ser, el intercambio de valores sociales, la transmisión de información, el acto de compartir significados socialmente intercambiados y la formación de una unidad social teniendo en común valores, el modo de vida y un conjunto de reglas. Aunque la comunicación se concentra en la “transmisión de información” o “intercambio de significados”.
2. Crítica de la Teoría de la Información por Ricardo López Pérez Un antecedente en el estudio de la comunicación fue la Teoría de la Información formulada a finales de los 40 por el ingeniero Claude E. Shannon. Se refiere a condiciones técnicas que permiten la transmisión de mensajes, y se convirtió e paradigma.
En conjunto con Weaver escribió un libro con dos disciplinas diferentes que produjeron una obra de referencia. Su teoría se encuentra dentro de un grupo de aproximaciones menores, y tuvo su escasa influencia sobre la evolución posterior de la investigación comunicacional.
Tiene una expresión gráfica resumida de la siguiente manera: fuente-mensaje-transmisormensaje-señal-canal (fuente de ruido)-señal-receptor-mensaje-destino. La fuente de información selecciona a partir de un conjunto de posibles mensajes el mensaje deseado. El transmisor transforma el mensaje en una señal que es enviada por el canal de comunicación al receptor.
El receptor hace las veces de un transmisor, que cambia la señal transmitida en un mensaje y pasa este mensaje a su destinatario cuando yo hablo mi cerebro es la fuente, el suyo es el destinatario, mi sistema vocal es el transmisor, y el oído es el receptor.
Los adimentos indeseados son distorsiones de sonido (en telefonía) o estáticos (en radiotelefonía) o distorsiones de forma o sombreado de la imagen (televisión) y errores de transmisión (telegrafía o facsímil). Todos estos cambios en la señal pueden ser llamados ruidos, los problemas de un sistema de comunicación son la cantidad de información, la capacidad del canal de comunicación, el proceso de codificación que pueden utilizarse para cambiar el mensaje en una señal y los efectos del ruido.
Por tanto la fuente: componente de naturaleza mecánica que determina el tipo de mensaje que se transmitirá y su grado de complejidad, el transmisor es el recurso técnico que transforma el mensaje originado por la fuente de información en señales apropiadas, el canal es el medio generalmente físico que transporta las señales en el espacio, cumple una función simple de mediación y transporte, el ruido es la expresión genérica utilizada para referirse a varias distorsiones originadas en forma externa al proceso de comunicación, el receptor es el recurso técnico que transforma las señales recibidas en el mensaje concebido con la fuente de información y el destino es el componente terminal del proceso de comunicación, al cual está dirigido el mensaje (decisivo para pronunciarse sobre la fidelidad de la comunicación).
Del mundo de los cables telefónicos se saltó a las interacciones humanas y Weaver le corresponde el mérito de haber sacado esta teoría desde los límites de la dimensión técnica, dotándola de universalidad. El esfuerzo es deliberado, “se aplica a primera instancia solo al problema técnico a primera instancia solo al problema técnico pero tiene una significación más amplia. El significado y lo efectividad están restringidos por los límites teóricos de la exactitud en la transmisión de símbolos.
El análisis teórico del problema técnico pone en evidencia que éste se superpone a los problemas semánticos y de efectividad más de lo que se podría sospechar. Weaver alude a los tres niveles en que se abordan los problemas de la comunicación: técnico, semántico y pragmático. El técnico se enfrentan a problemas relacionados con la fidelidad con que cierta información puede ser transmitida desde un emisor a un receptor, en el semántico se estudian cuestiones relacionadas con el significado o la interpretación de un mensaje y en el pragmático se enfoca a la comunicación desde el punto de vista de sus consecuencias en el comportamiento manifiesto de las personas.
Weaver dice que estamos en presencia de un modelo de gran alcance y no disimula su entusiasmo, “en la teoría se consideran toda clase de símbolos (palabras, letras, notas musicales, imágenes) las relaciones que la teoría revela se aplican a todas y a otras”.
El problema de la comunicación consiste en reproducir en un punto un mensaje seleccionado en otro punto. El mensaje tiene significado, se refiere con algún sistema con ciertas entidades físicas o conceptuales. Los aspectos semánticos son irrelevantes para los problemas ingenieriles, el aspecto significativo es que el mensaje es seleccionado de posibles mensajes, el sistema debe ser activado para operar cada posible elección, no solo la elegida sino también la desconocida.
La propuesta de Shannon es ajena a las personas o grupos. No hay interacciones ni variables de tipo situacional como la cultura. La comunicación no tiene contexto ni historia, ni ningún elemento puede tener sentido si no está ubicado dentro de un marco mayor.
Todos los detalles de las costumbres son vistos como partes de un conjunto.
El modelo se refiere al proceso, al estudio de las condiciones idóneas de transmisión de información entre máquinas y al cálculo de volumen o de pérdida de la información transmitida a través de un canal. La teoría de la información responde a los requerimientos técnicos de una empresa telefónica pero incapaz de servir de marco explicativo para una experiencia social como es la comunicación interpersonal.
La información es una magnitud estadística, abstracta, que califica el mensaje con independencia del significado puede tener para las personas que participan en una interacción. Wiener había dado un golpe de muerte a las formulaciones simples de causalidad lineal, al mostrar la retroalimentación que opera en los seres vivos permitiendo adaptaciones y ajustes en su propio organismo y con su entorno.
Registra el estado real de un sistema, lo compara con su estado final o deseable, y luego emplea la comparación para corregir su rumbo. Se trata de la propiedad de ajustar la conducta futura a los hechos del pasado.
“Es inútil analizar la relación entre emisor y signo sin tener en cuenta al receptor y su reacción o la relación entre el receptor y el signo dejando de lado al emisor”. Surge ahora una unidad de carácter constructivista que se opone a concebir la realidad como independiente de la experiencia el mundo no es otra cosa que la construcción de un observador.
Cualquier investigación sobre la observación determinada remite a las cualidades es del observador y sus interacciones son otros. La objetividad ha quedado arrinconada, la realidad es un resultado cuya autoría debe atribuirse a los seres humanos.
Sujeto y objeto son independientes, un cuadro que contiene el propio observador, negándole su identidad, porque no le deja un espacio exclusivo en la medida en que no es posible trazar un límite. El observador no es independiente de la situación es la que se encuentra, está comprometido con ella.
Cosa parecida ocurre con la obra del mismo autor “Manos dibujando” en la que aparecen dos manos que se dibujan simultáneamente, una imagen de la reflexibilidad, el hombre como sujeto y objeto. Las críticas a la teoría de la información recogen que este modelo hará que los investigadores desprecian el hecho de que la fuente y el destinatario son los seres humanos y que entre ellos, en la comunicación se establece una relación prosocial.
Tema 2: Austin y la filosofía del lenguaje corriente 1. Los puntos de partida 1.1. La revalorización del lenguaje corriente La revalorización que propone Austin del lenguaje corriente frente a los lenguajes filosóficas y científicos supone un punto de inflexión decisivo en la historia de la filosofía del lenguaje. Austin defiende la tesis de que el lenguaje que usamos en nuestra comunicación ordinaria es una herramienta que el paso del tiempo ha ido puliendo, hasta hacer de ella un útil perfectamente adaptado a los fines a los que sirve.
Austin admite que siempre debe buscarse un lenguaje adaptado a la tarea que se deba realizar pero añade que la base de cualquier lenguaje filosófico o científico debe ser el lenguaje corriente. Las distinciones que ha mantenido el lenguaje ordinario sirven sobre todo para las cuestiones “prácticas” de la vida, pueden ser también punto de partida para la reflexión filosófica.
Pero incorpora la experiencia y la agudeza heredada de muchas generaciones de hombres.
El lenguaje ordinario no es la última palabra: en principio, en todo lugar puede ser complementado, mejorado y sustituido. Es la primera palabra.
1.2. Contra el verificacionalismo Las proposiciones se caracterizaban siempre como verdaderas o falsas, y sobre estas nociones está edificada una buena parte de la lógica y de la filosofía del lenguaje. Todas las lenguas tienen una variedad de estructuras mucho mayor de la que toman en consideración los filósofos cuando se ocupan del lenguaje. De oraciones como ¿Cuándo has llegado?, ¡Sal de la habitación inmediatamente! Y Ojalá dejara de llover… no puede decirse que sean ni verdaderas ni falsas: no pueden evaluarse de acuerdo con su correspondencia o no con la realidad, ya que ninguna de ellas está pretendiendo reflejar un estado de cosas existentes.
Los filósofos han dado por sentado que las únicas cosas en que están interesados son las emisiones que registran hechos o que describen situaciones con verdad o con falsedad. El patrón normal para decidir si un enunciado es verdadero es el de su correspondencia con los hechos. “Ser falso no es corresponder a un no-hecho sino corresponder incorrectamente a un hecho”. A la hora de evaluar la correspondencia de un enunciado con un hecho, el lenguaje corriente reconoce una buena gama de matices “intermedios”.
Como exagerado, vago, árido, descripción, tosca, desorientada, es inútil en decidir si el enunciado es “verdadero o falso”.
Y tampoco basta con evaluar la verdad de los enunciados de acuerdo con los hechos que pretenden reflejar. Hay que considerar también el propósito general con que se describe dicha realidad.
Se trata de la idea de adecuación del enunciado. No es suficiente con caracterizar un enunciado diciendo si es verdadero o falso; hay que valorar también su grado de adecuación a las circunstancias en que se emite.
1.3. La falacia descriptiva El lenguaje no es descriptivo, un enunciado puede desempeñar diferentes funciones, una de las cuales es describir un estado de cosas, puede ser parte importante del cumplimiento de una acción. Sí quiero en circunstancias adecuadas no describe un estado de cosas sino que realiza una acción.
Emitir expresiones en las circunstancias apropiadas, no es describir la acción que estamos haciendo sino hacerla.
2. Los enunciados realizativos 2.1. La distinción entre oración y enunciado Austin comienza por señalar que el estudio que se haga del significado lingüístico no debe excluir toda la gama de oraciones que no pueden considerarse ni verdaderas ni falsas pero seguidamente añade una precisión fundamental: ser verdaderos o falsos es una propiedad intrínseca de los enunciados y no de las oraciones.
Una oración es un tipo de estructura gramatical, abstracta, no realizada. Un enunciado, en cambio, es la realización concreta de una oración emitida por un hablante concreto en unas circunstancias determinadas. Con respecto a las oraciones, puede decirse que son elípticas o compuestas o alternativas o agramaticales. Un enunciado se hace y el hacerlo es un evento histórico, la emisión por parte de un determinado hablante o escritor de determinadas palabras (una oración) a una audiencia con referencia a una situación, evento, o lo que sea, históricos.
Una oración solo se puede evaluar en términos estrictamente formales y no en términos de verdad o falsedad, sí al hablar de enunciados (al menos, de aquellos que pretende reflejar un hecho).
La verdad se mide evaluando la correspondencia de una descripción con respecto a los hechos que trata de describir, uno de los factores decisivos para determinarla será de naturaleza externa al lenguaje mismo. El problema de la verdad no es un problema del sentido oracional sino del uso particular de una oración determinada, pronunciada por un hablante concreto en determinadas circunstancias.
Los enunciados son tipos de acciones: las oraciones son tipos de estructura gramaticales.
Los enunciados están hechos de oraciones, pero cada una de las emisiones de una misma oración constituye un enunciado diferente. Los enunciados se hacen; las palabras o las oraciones se usan.
2.2. Palabras y acciones Austin va construyendo la teoría de los enunciados realizativos. El enunciado realizativos tiene unas características propias: desde el punto de vista gramatical es una oración declarativa, va en primera persona de singular del presente de indicativo, no se trata de una expresión carente de sentido pero no se puede ser calificada como verdadera o falsa sino como adecuada o inadecuada.
Los enunciados realizativos se oponen a los enunciados constatativos, que sí describen estados de cosas y que sí pueden evaluarse en términos de verdad o falsedad. Los enunciados realizativos pueden considerarse expresiones rituales como “le pido disculpas”, “bautizo este barco con el nombre de Lolita” o “te apuesto cinco duros a que mañana lloverá”.
Al emitir uno de estos enunciados, el hablante no está registrando un estado de cosas, está transmitiendo una información o describiendo una acción: la está haciendo. Realmente está realizando la acción de pedirle disculpas. Puesto que las expresiones no descriptivas no pueden considerarse ni verdaderas ni falsas.
2.3. Los infortunios La idea de que los enunciados realizativos pueden ser inadecuados o desafortunados lleva a Austin a desarrollar la teoría de los infortunios.
La emisión de palabras es un paso obligado en la realización de acciones convencionales.
Pero no basta con las palabras: éstas tienen que emitirse siempre en las condiciones requeridas. Un fallo o una violación de cualquiera de estas condiciones dan lugar a un infortunio. Veamos cuáles son las reglas o condiciones que se aplican a los actos ritualizados.
El A.1. Es la existencia de un procedimiento convencional –con un efecto también convencional- que incluya la emisión de determinadas palabras por parte de determinadas personas y en determinadas circunstancias además el A.2. Las personas y circunstancias que concurren deben ser las apropiadas para el procedimiento. En B.1. Todos los participantes deben actuar de la forma requerida por el procedimiento y además B.2. Deben hacerlo así en todos los pasos necesarios. Gamma 1 cuando el procedimiento requiere que las personas que lo realicen alberguen ciertos pensamientos o disposiciones de ánimo, deben tenerlos además gamma 2 los participantes deben comportarse efectivamente de acuerdo con tales pensamientos.
Si el falo está en las condiciones A (esto es, si no existe el procedimiento o si no se puede hacerse valer en la forma en que se intentó hacerlo) el infortunio se denomina mala apelación al procedimiento. Si el fallo atañe a las reglas B (cuando los pasos requeridos se llevan a cabo incorrectamente) se habla de mala ejecución del procedimiento. La consecuencia en ambos casos es que el acto realizado es nulo puede decirse que las reglas A y B constituyen una única clase, ya que la violación de una cualquiera de ellas da lugar a un mismo tipo de resultado: el acto resulta nulo en ambos casos. A esta clase de infortunio los llamamos desaciertos.
La violación de las reglas gamma da lugar a un tipo distinto de efecto, produce un efecto “hueco”, es decir un acto aparentemente válido en la forma externa pero sin el contenido necesario. Llama abuso al conjunto de infortunios que producen actos “huecos”.
“Me divorcio de ti” puede ser informativo, declarar intenciones del hablante y no sería realizativos ya que no existe una convención que establezca que esta fórmula sirva para divorciarse. Si se pretendiera utilizar con este fin, su emisión sería una violación de la regla A.1. Y el resultado sería un acto nulo, sin validez. Sin embargo, repetida tres veces, es una fórmula convencional que tiene entera validez entre los musulmanes.
Si la persona bautiza un barco no está autorizada nos hallamos ante una mala apelación la regla transgredida es la A.2 (mala aplicación) el resultado es un acto nulo o sin efecto. Las malas ejecuciones tienen que ver con la realización de los pasos requeridos en la secuencia adecuada. Si el oficiante de una seremos de boda invierte el orden de las diferentes partes de que consulta el acto, el resultado es una violación de la regla B.1. Y el acto resulta viciado. Si omite pasos se viola la condición B.2. Y el acto es inconcluso. Ambos infortunios dan lugar a un acto nulo.
El incumplimiento de las reglas gamma 1 y gamma 2 produce un acto hueco. Del emisor de un enunciado como “Te felicito por tu ascenso” se espera que realmente quiera hacer llegar su sincera felicitación a su interlocutor pero sí en el fondo está lamentando su buena suerte, el acto es válido pero simulado, insincero: el fallo afecta a la condición gamma 1. En cambio cuando se hace una promesa sin la intención de comprometerse a realizar lo prometido, la condición transgredida es la gamma 2 y el resultado es un incumplimiento.
La clasificación no es exhaustiva ni completa, ni las clases de infortunios son excluyentes.
Se puede transgredir más de una convención a la vez y no siempre las diferencias entre transgresiones son del todo nítidas. Cuando se trata de actos muy convencionalizaos, los infortunios pueden tener consecuencias legales. Ante las malas apelaciones a un procedimiento la justicia contesta con un “no ha lugar”, ante las malas ejecuciones con un “defecto de forma” el resultado siempre será la anulación del acto. Ante los abusos (simulaciones, incumplimientos) admite la validez del acto realizado pero penalizándolo con sanciones.
2.4. Realizativos frente a constatativos Otras propiedades formales, como la aparición de los realizativos en primera persona de singular del presente contribuyen a marcar la diferencia entre ambos tipos de enunciados.
Hay asimetría sistemática entre primera persona del singular y otras personas y tiempos.
Hay enunciados realizativos que no aparecen en primera persona de singular del presente de indicativo como “Se advierte a los pasajeros que…” o “La compañía advierte a los pasajeros que…” o “Advierto a los pasajeros que…”. Expresiones en primera persona del singular del presente de indicativo no dan lugar a enunciados realizativos. Por ejemplo, enunciados que describen acciones habituales como los de “Yo solo prometo una cosa cuando sé que puedo cumplirla” en la misma situación se encuentran los llamados “usos históricos” o narrativos del presente “y después de aquello, apelo contra la sentencia...”.
Y hay verbos que simplemente funcionan como indicadores pero no dan lugar a enunciados realizativos “Me río de ti”. Ninguno se realiza por sí mismo el acto que describe, simplemente lo anuncia. Los verbos típicamente realizativos como llamar, dar el nombre de, tienen usos descriptivos no ya en otras personas y tiempos gramaticales sino también en primera persona de singular del presente.
“Llamo inflación al exceso de dinero en pos de bienes escasos” no todos los actos tienen su verbo realizativos correspondiente: disculparse e insultaron dos tipos de actos: pero mientras que para disculpase debe decir algo parecido a Me disculpo para insultar no basta con Te insulto sino hay que proferir los términos injuriosos.
Resulta difícil mantener la oposición realizativos/constatativo, la distinción se desdibuja aún más si consideramos que muchos actos se realizan sin que para ello sea necesaria la utilización del predicado realizativos. Las acciones realizadas al emitir enunciados como los de “¡Gire!” pueden equivaler a las de “Le ordene que gire” pero en “¡Gire!” no hay realizativos explícito.
Realmente no hay diferentes entre realizativos y constatativo, el contraste solo radica en que hacen explícito el tipo de acto mientras que en los otros es implícito. Es realizativos toda expresión reducible, expandible o analizable de modo tal que se obtuviera una forma en primera persona de singular de presente de indicativo en voz activa.
La relación es de paráfrasis. La idea de la existencia de un realizativos implícito es tentadora porque permite unificar el análisis de un buen número de enunciados y permite dar cuenta de manera natural del hecho de que muchas de sus propiedades derivan directamente de su carácter de acción. La equiparación se presta a errores. No hay equivalencia absoluta entre enunciados como Estaré allí y Prometo estar allí solo en el primer caso el interlocutor puede preguntar si el enunciado es o no una promesa.
No puede decirse que haya una correspondencia constante entre forma lingüística y tipo de acto realizado, de modo que una misma forma gramatical puede usarse para realizar acciones muy diferentes entre sí: un imperativo como ¡Hazlo! Puede utilizarse para ordenar, autorizar, sugerir, exigir, pedir,… 3. Locutivo/ilocutivo/perlocutivo Sugiere la existencia de deslizamiento de todos los enunciados hacia los realizativos como si todos tuvieran elementos comunes que dependen del carácter de la acción que poseen todos los enunciados.
El acto locutivo es el que realizamos por el mero hecho de “decir algo” pero el acto de “decir algo” es en sí mismo una actividad compleja que comprende tres tipos de actos: el acto fónico el de emitir ciertos sonidos, el acto fático, el de emitir palabras y el acto rético el de emitir tales secuencias con un sentido y referencia, es decir, definidos y con significado.
El acto ilocutivo es el que se realiza al decir algo para saber cuál es el acto ilocutivo en cada momento hay que determinar de qué manera estamos usando el enunciado: es muy diferente que estemos aconsejando u ordenando. Discutimos si ciertas palabras –un determinado acto ilocutivo- tenían la fuerza de una pregunta.
El acto perlocutivo es el que se realiza por haber dicho algo se refiere a los efectos producidos, decir algo producirá efectos sobre los sentimientos, pensamientos de quien emite la expresión o de otras personas.
El acto locutivo posee significado, el acto ilocutivo posee fuerza y el acto perlocutivo logra efectos.
Cuando decimos “Me dijo: Dáselo a ella” estamos reproduciendo el acto locutivo a otra persona si decimos “Me aconsejó que se lo diera a ella” recoge el acto ilocutivo realizado, es decir, la fuerza del enunciado y con “Me convenció de que se lo diera a ella” hace explícito el acto perlocutivo, el efecto logrado.
Todo acto locutivo va acompañado de actos ilocutivos y perlocutivos ayuda a explicar que incluso los enunciados menos claramente realizativos tengan propiedades que los acercan a las acciones. Pueden observarse puntos de contacto entre los actos ilocutivos y los enunciados realizativos, aunque hay diferencias. Es diferente el grado de institucionalización de unos y otros, cuál sea el acto ilocutivo realizado en un enunciado particular depende de una serie de factores externos, los realizativos explícitos. Por el contrario, resultan inequívocos en cuanto al tipo de acto ilocutivo que realizan porque se identifican con él. No quiere decir que la fuerza ilocutiva de un enunciado no pueda expresarse de forma explícita: Te aconsejo que se lo des a ella, esta posibilidad está excluida en el caso de los actos perlocutivos.
El acto ilocutivo que se realiza está previamente calculado por el emisor que sabe siempre cuál era el alcance exacto y la fuerza que quiso dar a sus palabras, los actos perlocutivos pueden intentar calcularse previamente pero no asegura que el efecto logrado sea el previsto, es posible no lograr producir el efecto deseado o producir efectos no deseados.
Todos los enunciados se prestan a infortunios. Si uno hace referencia a algo inexistente “Los hijos de Juan son rubios (y todos sabemos que Juan no tiene hijos” el infortunio se asemeja a una mala apelación, es decir, a una violación de la condición A.1. el resultado no es que el enunciado sea falso sino que es nulo. Por otro lado, cuando se utiliza una palabra equivocada como en “En estos momentos de embargo, la emoción me jubila (El emisor ha trastrocado algunas palabras)” el emisor no es responsable de haber querido decir lo que ha dicho, se trata de una mala ejecución y la regla afectada es la B.1, estamos ante un acto viciado también nulo.
El destinatario tiende a sustituirlo mentalmente de manera automática por la secuencia correcta: En estos momentos de júbilo, la emoción me embarga, el no albergar las creencias o sentimientos requeridos produce un abuso, transgresión de la condición gamma 1, el enunciado “Está lloviendo (y no lo creo, de hecho, sé positivamente que hace un sol espléndido” es insincero.
4. Conclusión El apoyo a la tesis de que el lenguaje no es solo descriptivo y, por tanto, no todos los enunciados tienen que ser necesariamente o verdaderos o falsos. El estudio de los enunciados realizativos, que establecen un estrecho vínculo entre lenguaje y acción siguiendo unas pautas de conducta convencionalmente establecidas y la tricotomía locutivo/ilocutivo/perlocutivo.
3. Searle y la teoría de los actos de habla 1. Sus puntos de partida Hablar de una lengua es tomar parte en una forma de conducta gobernada por reglas. Toda la actividad lingüística es convencional está controlada por reglas. Hablar una lengua consiste en realizar acto de habla, actos tales como hacer afirmaciones. Actos tales como referir y predicar, y en segundo lugar que estos actos son en general posibles gracias a ciertas reglas.
El acto de habla esto es, la emisión de una oración hecha en las condiciones apropiadas es la unidad mínima de la comunicación lingüística. Las oraciones no pueden ser las unidades básicas de la comunicación humana, porque carecen de la dimensión para ello no han sido producidos.
2. La teoría de los actos de habla Junto a las reglas deben existir actitudes por parte de los participantes. Los infortunios son fallos en la correcta aplicación de las reglas.
2.1. Fuerza ilocutiva y forma lingüística Hay una relación entre la forma lingüística imperativo y el acto de habla mandato o entre oración interrogativa y pregunta. La fuerza ilocutiva pasa a ser una parte constitutiva de la caracterización sintáctica de las estructuras oracionales mismas, el estudio de los actos ilocutivos es un parcela de la semántica.
No hay, dos estudios semánticos distintos e irreductibles por un lado un estudio de los significados de las oraciones y por otro un estudio de las realizaciones de los actos de habla.
La diferencia que suele establecerse entre semántica y pragmática es artificial y no debe ser mantenida, ya que, en su opinión cada uno de los tipos de acto de habla está convencionalmente asociado con una determinada estructura lingüística. Eso no quiere decir que no distinga entre el contenido proposicional y la fuerza ilocutiva, en la producción de un enunciado se puede individualizar tres tipos de actos diferentes: acto de emisión (emitir palabras, morfemas, oraciones), acto proposicional (referir y predicar) y acto ilocutivo (enunciar, preguntar, mandar, prometer).
El significado de cualquier oración podrá analizarse en dos partes, un indicador proposicional que es el contenido expresado por la proposición y un indicador de fuerza ilocutiva que muestra en qué sentido debe interpretarse la proposición y cuál es el acto ilocutivo que está realizando el hablante. Entre los indicadores de fuerza ilocutiva pueden señalarse la curva de entonación, el énfasis prosódico, el orden de palabras y los predicados realizativos.
Un acto ilocutivo es una función entre una fuerza ilocutiva (representada por la variable F) y un contenido proposicional (representado por la variable p). La variable ilocutiva F puede tomar diferentes valores, según cual sea el acto ilocutivo representado: de aserción, de promesa, de petición o de pregunta general (de sí/no).
Decimos a la gente cómo son las cosas (actos asertivos) tratamos de conseguir que hagan cosas (directivos), nos comprometemos a hacer cosas (compromisivos) expresamos nuestros sentimientos y actitudes (expresivos) y producimos cambios a través de nuestras emisiones (declaraciones).
En cuanto al contenido, cuando la proposición consta de sujeto y predicado, se realizan también los actos de referir y predicar. El contenido proposicional pueden utilizarse con diferentes fuerzas ilocutivas: Juan viene (aserción), Prometo que Juan vendrá (promesa), ¡Que venga Juan! (petición), ¿Viene Juan? (pregunta general de sí o no) Permite diferenciar la negación proposicional de la negación ilocutiva: el contraste entre No prometo venir y Prometo no venir. Hay indicadores ilocutivos sin que haya contenido proposicional como ¡ay! O ¡viva el Betis! La diferencia entre contenido proposicional e indicador ilocutivo no es nítida.
2.2. La hipótesis realizativa La hipótesis realizativa identifica la parte no proposicional del significado de la oración con el acto que el habla realiza al emitirla y propugna una representación sintáctica para la fuerza ilocutiva. Toda proposición aparece dominada en la estructura profunda por un predicado realizativo abstracto, un sujeto en primer persona, un verbo realizativo abstracto formado por rasgos como realizativo, comunicativo, o lingüístico y un rasgo específico correspondiente al acto ilocutivo realizado del tipo de asertivo o interrogatorio que es la representación semántica de la fuerza ilocutiva de la oración. También tiene un objeto directo que es la oración analizada y un objeto indirecto referido a una segunda persona es decir al destinatario.
Algunos ejemplos son ¿Bajan los precios? O Te pregunto si bajan los precios, la fuerza ilocutiva se considera una parte del significado profundo de la oración y que está asimilada a su estructura sintáctica. Los argumentos que se esgrimen para defender esta propuesta son de naturaleza gramatical y se basan en fenómenos de pronominalización y de coaparición de algunas expresiones adverbiales.
2.3. Condiciones de adecuación de los actos ilocutivos Distingue cuatro tipos de condiciones que gobiernan la adecuación de los enunciados, primera son las condiciones de contenido proposicional, referidas a las características significativas de la proposición empleada para llevar a cabo el acto de habla.
La segunda son las condiciones preparatorias, condiciones que deben darse para que tenga sentido al realizar el acto. La tercera son las condiciones de sinceridad, estas condiciones se centran en el estado psicológico del hablante y expresan lo que el hablante siente o debe sentir, al realizar el acto ilocutivo. La cuarta son las condiciones esenciales que son aquellas que caracterizan tipológicamente el acto realizado. O, dicho de otro modo, la emisión de cierto contenido proposicional en las condiciones adecuadas tal y como aparecen expresadas por los otros tipos de regla, cuenta como la realización del acto que se ha pretendido llevar a cabo.
Se quiere contar con un dispositivo único, capaz de dar cuenta de los principios que regulan la emisión de todos los actos ilocutivos en virtud de las diferentes posibilidades de combinación de las variables que los integran. Cuando las condiciones estipuladas no se cumplen en alguno de los aspectos el resultado es un cierto tipo de infortunio que varía en su naturaleza y consecuencias de acuerdo con cuál sea la regla infringida. En el acto de pedir, el no cumplir la condición de sinceridad da lugar a una emisión insincera. Es distinta de no cumplir algunas de las condiciones preparatorias, por ejemplo, si el oyente es incapaz de realizar la acción que se le pide.
El acto ilocutivo de pregunta, este acto están íntimamente ligado a la estructura interrogativa y presenta el siguiente análisis. El contenido proposicional es cualquier proposición o función proposicional, las condiciones preparatorias es que el hablante no sabe la respuesta es que no sabe si la proposición es verdadera, o en el caso de la función proposicional no conoce la información necesaria para completar la proposición. Esto sirve para las preguntas reales”. Otra condición preparatoria es que no es obvio para ninguno de los dos interlocutores que el oyente haya de proporcionar la información sin que se le pida.
La condición de sinceridad es que el hablante desea esa información y la condición esencial es que la emisión del enunciado cuenta como un intento de obtener del oyente esa información.
2.4. El problema de los actos indirectos El análisis anterior puede ser válido para las oraciones interrogatorios usadas como petición de información, es decir, y según la propia terminóloga de Searle emitidas en sentido literal. Hay muchos usos en los que el hablante quiere decir algo ligeramente distinto de lo que realmente expresa: estos usos reciben el nombre de actos de habla indirectos. Estamos ante un enunciado que realiza un acto ilocutivo diferente del que su forma lingüística haría prever.
Los actos ilocutivos indirectos constituyen un serio problema para la teoría, ya que debilitan uno de sus presupuestos fundamentales: el de la existencia de una relación constante entre forma gramatical y acto ilocutivo. El problema planteado por los actos de habla indirectos es el de cómo le es posible al hablante decir una cosa y querer decir esa cosa y algo más.
Tiene que haber algún factor capaz de modificar la interpretación “literal” en favor de la otra, sin que se produzca por ello alguno de los infortunios señalados. Searle sugería como explicación que dichos actos se producían cuando las oraciones empleadas estaban satisfaciendo algunas de las condiciones necesarias para el acto indirecto realizado.
Generalmente la realización de un acto indirecto consiste en indicar la satisfacción de la condición esencial afirmando o preguntando una de las otras condiciones.
Otra de las soluciones para dar cuenta de los actos indirectos consistía en decir que lo que varía es el predicado realizativo abstracto del que depende de la oración. Estos autores presentan su teoría tomando como ejemplo los principios que rigen la sinceridad de las peticiones: si A pide sinceramente a B que éste haga R, entonces sucede que A quiere que B haga R, A supone que B puede hacer R. También A supone que B está dispuesto a hacer R y A supone que B no hará R si no se le pide que lo haga.
Este conjunto de condiciones de sinceridad determina un conjunto de postulados conversatorios. ¿Cómo es posible que a pesar de tener formas gramaticales distintas todas ellas constituyan peticiones? Esto es posible porque cada una de ellas refleja una de las condiciones de sinceridad. Hacer una afirmación o una pregunta acerca de la condición de adecuación de un acto de habla cuenta como la ejecución de ese acto de habla, cuando la fuerza literal está bloqueada por el contexto. Solo puede hacerse afirmaciones sobre las condiciones basadas en el hablante y típicamente se preguntas las condiciones basadas en el oyente.
Searle rechaza los análisis realizativos y las propuestas de Gorfon y Lakoff sugiriendo una explicación en los siguientes términos: El hablante comunica al oyente más de lo que dice basándose en la información de fondo compartida, tanto lingüística como no lingüística, y en los poderes generales de raciocinio e inferencia del oyente.
Los actos indirectos son tipos de actos convencionales, lo convencional en ellos es usarlos para ciertos cometidos. La lengua está gobernada por dos tipos de convenciones: las propias del sistema lingüístico, la relación entre la forma de las palabras y su significado, y las convenciones de uso que son de naturaleza cultural y a mitad de camino entre lo radicalmente convencional (la gramática) y lo natural (la pragmática).
4. Grice y el principio de cooperación 1. Puntos de partida Su modelo trata de identificar y caracterizar cuáles son los mecanismos que regulan el intercambio comunicativo y son los responsables de ese “significado añadido”.
2. Su teoría 2.1. El principio de cooperación y las máximas Grice propone un análisis del tipo particular de lógica que actúa y rige en la conversación.
El principio de cooperación se basa en que nuestros intercambios comunicativos son característicamente esfuerzos de cooperación y cada participante reconoce en ellos un propósito comunes alguno serían rechazados por inapropiados conversacionalmente.
Un principio general es el de que haga que su contribución a la conversación sea, en cada momento, la requerida por el propósito o la dirección del intercambio comunicativo en el que está involucrado.
El principio de cooperación es un principio descriptivo, es un cierto tipo de “condición preparatoria” que se espera que los participantes observen. Si uno de los interlocutores trata de “boicotear” la conversación por medio de violaciones ocasionales o constantes de dicho principio, se expone a las protestas y advertencias de los otros participantes.
El principio de cooperación se desarrolla en otras normas de menos rango da el nombre de categorías de cantidad, cualidad, relación y modalidad. Se subdivide en máximas más específicas.
La de cantidad se relaciona obviamente con la cantidad de información que debe darse, comprende la siguientes máximas que su contribución sea todo lo informativa que requiera el propósito del diálogo pero que su contribución no sea más informativa de lo necesario.
La de cualidad esta categoría comprende una supermáxima: “Intente que su contribución sea verdadera” además se especifica de la siguiente manera: “No diga algo que crea falso” y “No diga algo de lo que no tenga pruebas suficientes”.
La de relación contiene una única máxima “Diga cosas relevantes”, se relaciona con aquello de lo que se está hablando.
La de modalidad se relaciona con el modo de decir las cosas, comprende una supermáxima “Sea claro” y se complementa con estas otras: “Evite la oscuridad de expresión”, “Evite la ambigüedad”, “Sea breve” y “Sea ordenado”.
2.2. Tipos de contenidos implícitos Una distinción fundamental en la teoría de Grice es la que establece entre lo que se dice y lo que se comunica. Lo que se dice corresponde básicamente al contenido proposicional del enunciado, tal y como se entiende desde el punto de vista lógico y es evaluable en una lógica de tipo veritativo-condicional. Lo que se comunica es toda la información que se trasmite con el enunciado, pero que es diferente de su contenido proposicional. Se trata de un contenido implícito y recibe el nombre de implicatura. Las implicaturas deben definirse y explicarse de acuerdo con los principios que organizan la conversación.
Hay dos tipos de implicaturas: convencionales y no convencionales, las convencionales son aquellas que derivan directamente de los significados de las palabras y no de factores contextuales o situacionales.
En la frase “Era pobre, pero era honrado” se genera una implicatura convencional, ligada al significado léxico de pero, de acuerdo con la cual el segundo predicado se presenta no solo como un contraste con respecto al primero, sino también como algo inhabitual o inesperado.
Las implicaturas no convencionales se generan por la intervención interpuesta de otros principios y forman una clase extensa dependiendo de cuál sea la naturaleza de los principios involucrados. La implicatura es conversacional cuando los principios que hay que invocar son los que regulan la conversación (esto es, el principio de cooperación y las máximas que lo desarrollan) y no es conversacional cuando los principios en juego son de otra naturaleza (estética, social, moral).
Las implicaturas conversacionales pueden ser generalizadas y particularizadas.
Generalizadas las que no dependen directamente del contexto de emisión y particularizadas las que sí dependen de dicho contexto.
3. Las implicaturas conversacionales 3.1. Los incumplimientos de las máximas Violación encubierta, discreta y sin ostentación de una máxima. Induce a error a los interlocutores y el hablante es responsable de engañar.
La supresión abierta de las máximas y del principio, el interlocutor se niega a colaborar por no poder hacerlo en la forma requerida, “No puedo decir más”, el diálogo queda roto.
El conflicto o colisión entre el incumplimiento de las diferentes máximas que obliga a elegir una de ellas en detrimento de otras.
Y el incumplimiento o violación abierta, si alguien parece querer cooperar pero se diría que desprecian una de las máximas los interlocutores, para intentar conciliar lo dicho con el principio de cooperación, suelen inclinarse a pensar que el emisor quería decir algo diferente de lo que en realidad estaba diciendo.
Las implicaturas conversacionales se generan combinando tres clases de elementos: la información contenida en el enunciado, los factores que configuran el contexto y la situación de emisión y los principios conversacionales.
La implicatura se convierte en el camino para reconstruir el auténtico contenido que se ha tratado de comunicar (y restaurar la vigencia de las máximas) La implicatura conversacional puede caracterizarse cuando alguien dice que p implica conversacionalmente que q si: se supone que el emisor está observando las máximas o por lo menos el principio de cooperación, con el fin de mantener este supuesto hay que suponer que el emisor piensa que q y el emisor piensa que tanto él como el destinatario saben que este último puede figurarse que la suposición de (con el fin de mantener este supuesto, hay que suponer que el emisor piensa que q) es necesaria.
3.2. Implicaturas y máximas Entre implicaturas y máximas puede haber varios tipos de relaciones: hay implicatura pero no hay violación aparente, hay implicatura y debe inferirse que se viola una máxima para evitar un conflicto con otra máxima y hay implicatura precisamente porque se viola abiertamente una máxima.
En el primer caso-hay implicatura respetando las máximas- son implicaturas conversacionales de tipo generalizado. Si alguien dice que Pepe tiene dos hijos entendemos que tiene exactamente dos y no uno o tres.
Como ejemplo de las situaciones en que la implicatura lleva a suponer que se viola una máxima para no olvidar otra de mayor rango, suelen proponerse como casos prototípicos aquellos en que el emisor dar menos información de la requerida –infringiendo, así, la máxima de cantidad- con tal de no transgredir las máximas de cualidad. ¿A qué hora es la película? A media tarde.
La respuesta de B no es informativa, porque no proporciona todos los datos solicitados por A. A tiene que pensar que B no desea cooperar o que sí desea cooperar pero no puede hacerlo de la manera requerida por A ya que carece de información detallada.
Se ha producido un conflicto entre dos máximas: la de cantidad y la de cualidad que suelen resolverse a favor de la última. En tercer lugar dijimos que había implicaturas basadas en el incumplimiento abierto de alguna máxima, como ejemplo de la transgresión patente de la primera máxima de cantidad se propone el siguiente ejemplo.
A un profesor le piden un informe sobre uno de sus discípulos que ha solicitado un trabajo relacionado con la filosofía, en su carta, el profesor no menciona en absoluto esta disciplina sino que da otro tipo de información. El profesor incumple la máxima de cantidad y ha escrito respondiendo lo que elimina la posibilidad de pensar que no quiere colaborar. Hay que concluir que si no escribe nada sobe las dotes como filósofo del candidato es porque no tiene nada bueno que decir. Y esto es, lo que puede estar implicando conversacionalmente su carta.
En cuanto a la violación de la máxima de cantidad, la propia existencia de la máxima es motivo de controversia, de hecho, dar más información no parece razón suficiente para pensar que se está transgrediendo el principio de cooperación. Una sobreinformación puede producir la confusión entre los interlocutores.
La transgresión abierta de la primera máxima de cualidad da lugar a un amplio abanico de implicaturas como las metáforas, la ironía, la hipérbole. Los mejores ejemplos de violación flagrante de la segunda máxima de cualidad suelen ser los de las insinuaciones.
Uno expresa algo que no sabe a ciencia abierta simplemente para ver cuál es la reacción de su interlocutor o para inducirle a pensar que los negocios de los Pélaez no son limpios. Ya hemos visto ejemplos de la violación abierta de la máxima de la relación, un caso extremo es aquel en el que un brusco cambio de tema trata desviar la conversación hacia otro tema que se considera menos “peligroso” o aquel otro en que el emisor trata de advertir a su interlocutor de la presencia de otra persona que no debe escuchar la conversación que estaban manteniendo…La de modalidad puede englobar varios tipos de transgresiones por ejemplo la excesiva prolijidad.
Como ejemplo “La soprano emitió una serie de sonidos que reproducían cercanamente las notas de la partitura de la Aria de las Joyas” la perífrasis utilizada para describir el resultado de la actuación lleva a pensar que lo que hizo la intérprete no podía llamarse cantar en el sentido más genuino del término.
3.3. Implicaturas y contexto Otro aspecto de la implicaturas es el de su relación con el contexto. Grice distingue entre implicaturas particularizadas e implicaturas generalizadas. Las particularizadas se producen por el hecho de decir algo en un determinado contexto mientras que las generalizadas tienen lugar independientemente de cuál sea el contexto.
Las implicaturas que dependen de la máxima de relación suelen ser las particularizadas. Las generalizadas dependen del significado de las palabras, no es difícil confundirlas con las implicaturas convencionales.
3.4. Propiedades características de las implicaturas conversacionales Las implicaturas conversacionales pueden proporcionar indicios de que realmente nos hallamos ante un tipo de implícito conversacional. Las propiedades son las de cancelabiilidad las implicaturas conversacionales son cancelables, sea añadiendo al enunciado una cláusula que las invalide de manera explícita, sea que se está violando de manera flagrante el principio de cooperación.
La de no separabilidad dice que las implicaturas conversacionales que no se basan en la violación de las máximas de manera dependen del contenido de expresado y no del particular modo de expresarlo. La no convencionalidad es que no forman parte del significado convencional de las expresiones a las que se ligan.
La no deducibilidad lógica quiere decir que no son propiedades lógicamente deducibles no depende de lo que se dice sino más bien del hecho de decir lo que se dice. La indeterminación es que lo tienen ya que las maneras de conseguir restaurar la vigencia del principio de cooperación y de las máximas pueden ser varias y diversas.
Las propiedades de cancebilidad y no deducibilidad lógica separan las implicaturas conversacionales con las lógicas que no son cancelables y sí deducibles por procedimientos formales.
Cuando estamos ante una deducción lógica implica lógicamente y esta implicación deductiva no puede cancelarse como se puede hacer en otras. La implicatura de cantidad se cancela fácilmente. Por lo que se refiere a la imposibilidad de ser deducidas lógicamente, los ejemplos con cuantificadores son una buena muestra. La implicatura obtenida a partir de una proposición en virtud de la aplicación de las máximas de cantidad, no es una implicación legítima desde el punto de vista lógico.
El rasgo de no separabilidad sugiere la diferencia entre implicaturas conversacionales y presuposiciones: las presuposiciones dependen de la aparición de ciertas palabras, la implicaturas dependen de su contenido, de su significado.
Hay que excluir las implicaturas que provienen de la máxima de manera ya que éstas sí dependen del modo de decir y son sensibles a la sustitución. Las características de no convencionalidad y no deducibilidad lógica hace que las implicaturas conversacionales son propiedades de los enunciados y no de las oraciones. Son propiedades derivadas del hecho de enunciar y no del significado convencional de lo que se enuncia.
Una misma oración pueda dar lugar a un número no predeterminado de implicaturas diferentes: Pepe es un demonio puede querer decir que es malo, travieso, listo… Ninguna de estas propiedades constituye una prueba suficientemente precisa para determinar la existencia de una implicatura conversacional.
La cancebilidad no es una propiedad exclusiva de las implicaturas, las lógicas de tipo inductivo pueden cancelarse. La no separabilidad tampoco resulta una prueba suficiente porque tampoco las presuposiciones son separables y permiten sustitución sinonímica.
La inferencia sea considerada implicatura, hay que tomar las cinco propiedades en conjunto. Sadock añade una propiedad más: las implicaturas son las únicas inferencias reforzarles, compatibles con la mención de su contenido sin que se produzca redundancia.
La implicatura de cantidad que se deriva de “Algunos de los chicos fueron al partido” puede reforzarse con la continuación de pero no todos sin que el resultado sea extraño o innecesariamente redundante pero con la de pero no ninguno.
Tema 3: Información, mediación y organización social del conocimiento 3.1. Aproximación al concepto de mediación de Jesús Martín Barbero La mediación aborda el tránsito de las culturas populares a las culturas de masas experimentado por las sociedades latinoamericanas a principios del siglo XX, y que tuvo como marco institucional la formación de los actuales Estados-Nación. Es la arena de negociación entre distintos integrantes de las sociedades, Estado, burguesía, comunidades rurales y las nacientes masas urbanas.
El proyecto negociado es la configuración de los Estados modernos, con las implicaciones productivas y económicas del capitalismo, políticas de la democracia y culturales de la sociedad de masas. En el aspecto cultural la sociedad de masas fue una transformación en las formas de vida cuyo impacto es localizado en la recomposición de los sectores populares, anclados en formas de vida tradicionales, es decir, principalmente campesinos, con fuerte influencia de la Iglesia cristiana, dependientes de la naturaleza, con economía de autoconsumo y que imaginan la vida anclada a la comunidad a la que pertenecen y que mantienen relaciones de solidaridad con los miembros de su comunidad.
Las ciudades tienen vidas individualizadas, bajo el empleo y del consumo de bienes industrializados desarraigadas de la naturaleza y con menor influecnia de las Iglesias.
De los medios a las mediaciones La moderncdad es la hibridación de los elementos folclóricos o populares con elementos modernos, urbanos o refinados, en parte impulsados por la burguesía y el Estado así como por sectores populares, tradicionales o rurales que entablaron relaciones con la burguesía y el Estado en su búsqueda por meorar sus condiciones de vida. Para comprender el planteamiento es necesario clarificar tres elementos de el registro estético de la cultura.
En primer lugar, los bienes culutrales caracterizzados en que su valor simbólico es mayor que su valor material como los discos y películas en dvd, vale la información que contienen no el plástico del disco. En segundo, existen jerarquías en la cultura que soporta los bienes culturales dividida la cultura entre Alta Cultura, la cultura tolerada, popular, de masas y folklórica. En tercer lugar, la cultura es un terreno de luchas entre actores y grupos que componen una sociedad.
Las mediaciones como nueva forma de interacción social La cultura como espacio de lucha entre grupos y sectores de la sociedad tiene apoyo en la división de la sociedad en clases sociales que se conforman en relación a los medios de producción, las clases básicas son la burguesía y el proletariado, los primeros poseedores de los medios de producción y los segundos solo poseen su fuerza de trabajo que venden a los burgueses y reciben a cambio un salario o sueldo.
Esta visión de la sociedad surge en el siglo XIX, se agregaron a las clases básicas a los campesinoes y clases medias y posteriormente se pensó más que en clases sociales en grupos que se construyen en base a niveles de vida como ingreso, nivel educativo, profesiones, etcétera.
Las clases superiores poseen refinamiento cultural y los medios de comunicación o se encuentran en posiciones privilegiadas para tomar decisiones sobre el rumbo cultural del Estado. ¿Cómo pueden las clases subalternas hacer frente a la dominación cultural de las clases dominantes? La propuesta de Martín-Barbero son las mediaciones que son espacios y formas de uso y apropiación de bienes culturales producidos desde las clases o grupos dominantes por los sectores subalternos (o dominados). Las formas de uso y apropiación en las mediaciones se caracteriza en que la re-significación que las audiencias hacen de la cultura hegemónica subvierte el sentido original de forma que resulta útil a los grupos subalternos.
Es un proceso liberador, que subvierte el orden, que anclado en los resquicios del poder transforma las relaciones, que retoma elementos propios para significar los mensajes dominantes y de esta forma hacer vivir las raíces culutrales tradicionales, premodernas, alternativas, toleradas o populares dentro de la modernidad masiva a la que orillan los Estados-nación.
Las mediaciones sirven como instrumentos de “reconcialiación de las clases y de reabsorción de las diferencias sociales” y como espacios donde se negocia el posble éxito o fracaso de los medios de comunicación como innovaciones técnicas.
El éxito de los medios de comunicación fue dependiente de los beneficios que su apropiación ofreció a las clases subalternas. El éxito de cada medio depende las posbiilidades que brinda para articular las ríces culturales de cada comunidad en la vida diaria, sin esta vinculación de los medios con el pasado cultural de las personas, su éxito es dudoso.
3.2. Cultura popular y comunicación de masas 1. Un largo proceso de enculturación Las formas de represión-exclusión que se instauran desde el Renacimiento contra la cultura popular nacida del medievo. Lo fundamental es el proceso de centralización política sobre el que viene a converger otro más antiguo, el de la unificación y homogenización religiosa llevado a cabo por el cristianismo. Durante las guerra de religión cuando se va a desarrollar el sentimiento de nacionalidad sobre el que se apoyará la centralización. El Estado-nación es incompatible con una sociedad polisegmentaria. Las “supersticiones” y los particularismos reginales, las diferencias culturales pasan a convertirse en obstáculos a la unidad nacional que sustenta el poder estatal.
La centralización conlleva la implantación y el desarrollo de unas relaciones verticales mediante las cuales cada sujeto es relegado a la autoridad central. Todas las relaciones serán sustituidas por una relación vertical, la que une cada cristinao a la divinidad por intermedio de la jerarquía eclesiástica. Y frente a la multiplicadad, se alzará en adelante el Estado y la Ley del Soberano como institucuión-providencia que garantiza la seguridad de todos. El Estado es el único aparato jurídico de la cohesión social.
Estabilizadas las fronteras con el exterior se inciará el proceso de destrucción de toda barrera interior, las que erigen las lenguas, los dialectos o las que erigen las fiestas. Un modelo único, y general de sociabilidad, una sola froma de “civilización” va a racionalizar y abrogarse el derecho de destrucción de las culturas populares.
La eficacia de la represión viene de una multitud de mecanismos y procedimientos dispersos y a veces incluso contradictorios, investigando el origen y desarrollo moderno de prisiones. La desturcción de las culturas populares y la enculturación que implica, arranca de la destrucción económica y política de su cuadro de vida pero se realizará a través de una multiplicidad de mecanismos que van desde el control de la sexualidad hasta la inoculación de un sentimiento de culpabilización, de inferioridad y de respeto.
Las fiestas proporciona a la colectividad el espacio para descargar las tensiones y redefinir las relaciones de jerarquización, sin olvidar el rol económico de las fiestas: asegurar la fertilidad de los campos y las bestias. El proceso de enculturación se realiza aquí transformando las fiestas en espectáculos –algo que ya no es para ser vivido sino para ser mirado, admirado- y convirtiendo el tiempo de placer en tiempo de piedad.
El tiempo de la máxima participación colectiva quedará así convertido en “procesión” las masas quedarán relegadas a mirar, a ver pasar el fasto y la pompa de los reyes o clérigos.
La persecución de la brujería fue sin duda uno de los dispositivos políticos claves en la desturcción de esa cultura ya que en ella convergán elementos que vienen de la medicina popular junto a formas de resistencia a la destrucción de su mundo, mecanismos de desviación de la hostilidad social y procedimientos de ejemplificación del castigo a los rebeldes sociales. La bruja, que en su mayoría eran las mujeres, simboliza para los clérigos y los jueces civiles, para los ricos y los hombres cultos el mundo que es necesario abolir: un mundo descentrado y ambivalente, pluralista y horizontal que debe ser cambiado por otro vertical y dualista, uniforme y centralizado.
Las mujeres en su obstinado rechazo durante siglos a la imposición de la cultura y la religión oficailes, son las mujeres las que presiden las veladas, esas reuniones nocturnas que son uno de los mecanismos más tradicionales de transmisión cultural en las culturas campesinas y que solo la racionalidad de la teología católica convirtió en los misteriosos y temidos “aquelarres”.
La destrucción de su sentido del tiempo –las fiestas- y de su saber –la brujería- deja en las masas populares un vacío que estallará en nuevas formas de violencia social. Para controlar esa violencia y llenar ese vacío la nueva sociedad que se gesta a impulsos del capitalismo “inventará” una nueva temporalidad, otro sentido del tiempo y una nueva moralidad, la del trabajo.
La nueva temporalidad es un cambio en la referencia: del tiempo vivido al tiempo-medida de una percepción del tiempo como memoria de una colectividad a una valoración del tiempo abstracta, como cantidad de dinero. Y convertido en moneda el tiempo ya no pasa, se gasta. La transición al capitalismo industrial no es solo a un nuevo sistema de poder y de relaciones de propiedad, lo es a una nueva cultura como totalidad. Convierte las fiestas en una “pérdida” de tiempo. El tiempo es objeto de disciplina y control que hay que inculcar a los niños desde la escuela primaria, y que el reloj de pared y el monitor de la fábrica se encargan de ejercer.
El trabajo, he ahí el nuevo espacio de despliegue de lo “sagrado”, la nueva religión y la nueva mística con la que se buscará sublimar la explotación que las nuevas condiciones de producción traen consigo. Y ello a través de un sermón, la integración en la nueva sociedad tiene es precio, y las clases populares entrarán a formar parte de la sociedad solo y en la medida en que se acepten ser proletarizados.
La nueva sociedad erigirá las barreras entre los que trabajan y los otros: los improductivos son los marginales, se diferencia entre los buenos y los malos.
2. Movimientos de protesta y cultura popular Se denomina preindustrial al período de cerca de cien años de mediados del siglo XVIII a mediados del siglo XIX para Inglaterra y Francia donde la sociedad se va adaptando a los cambios producidos por una industrialización a cuyo término la sociedad queda transformada radicalmente. Las clases populares van a ser sujeto activo de un movimiento casi permanente de resistencia y de protesta.
Esos movimientos de protesta se reducen a luchas por los precios del pan y se caracterizan por la acción indirecta como los incendios y la espontaneidad, esto es por la falta de organización y la transformación espontánea de la agitación en revuelta con atentados a la propiedad. Desde la izquierda, superar los prejuicios con que la derecha carga su visión del populacho para justificar su dominio.
Ese cambio reside en el descubrimiento de la dimensión política que atraviesa y sostiene esos movimientos. Es necasrio superar esa “visión espasmódica” de historia que reduce a protesta popular a los motines. Porque las causas son en el atropello permanente y que la economía de mercado realiza sobre la “economía moral” de los pobres. Con su libertad de mercado, la nueva economía entrañable es la “desmoralización” profunda de la antigua, esa que se expresaba en el “acto de fijar el precio” que constituye la acción central del motín.
Las masas tenían la convicción de que los precios debían ser regulados por mutuo acuedo y esa convicción materializaba derechos, a través de los motines se defendía la vieja economía del deber ser. Esa economía minaba eran las bases morales y las costumbres. La innovaciones eran experimentadas.
El conflicto era entre los comportamientos “no económicos” de la cultura popular y la lógica capitalista. Y la lucha era en definitiva contra el reforzamiento progresivo del Estado, contra la centraización.
La escasa posibilidad que las clases pobres tienen de planificar, de proyectar el futuro y merced a lo cual esas clases desarrollan un sentido de desciframiento de las ocasiones, de las oportunidades.
Certeau llama lógica de la coyuntura, dependiente del tiempo y articulada sobre las circunstancias, sobre la ocasión, un “saber dar el golpe” que es un arte del débil, del oprimido. La organización se gestaba en el mercado. El lugar del rumor –esa herramienta fundamental de las masas y de sus enemigos-, de las noticias y de la discusión política, “el lugar donde la gente por razón de su número sentía que era fuerte”.
Los anarquistas ponen en movimiento es una larga experiencia de resistencia popular, como lo demuestra la forma en que escogían los tiempos, la ocasión para lanzar sus “huelgas generales”: cuando las buenas cosechas y el aumento de demanda producían una escasez de mano de obra. La solidaridad lo que es enarbolado como prueba de su irracionalidad.
“El concepto de pueblo como unidad política estaba tan profundamente arraigado en la visión de los campesinos que se convirtió en la piedra angular de la política anarquista”. La cultura popular va a vivir así una aventura singular. Que no era solamente una cultura “tradicional”.
3. Cultura de masa: desplazamiento de la legitimidad social y nuevos dispositivos de enunciación La masificación es un proceso económico y político: la “aparición” de las masas en la escena social. Aparición que hacen posible de una parte la concentración industrial de la mano de obra en las ciudades, esto es, las grandes aglomeraciones urbanas haciendo visibles a las masas, y de otra parte la disolución de la vieja socialidad, del sistema tradicional de diferencias sociales.
Es percibido políticamente desde dos ángulos opuestos: el del plural, las masas, en cuanto nueva fuerza histórica, las mayorías explotadas es decir la nueva clase. Y el del singular, la masa, esa “vasta y dispersa colectividad de individuos aislados”.
En el terreno cultural la masificación es el proceso de inversión de sentido mediante el cual pasa a denominarse popular en el siglo XIX la cultura producida industrialmente para el consumo de las masas. La cultura popular apunta a su constitución en cultura de clase.
Ese proceso de inversión tiene sus raíces más atrás, remite y enlaza con los mecanismos de centralización política y homogenización que durante el siglo XVIII horadan las culturas populares fragmentando, rompiendo su coherencia interior y concentrando, absorbiendo y unificando.
La democratización que efectúa el establecimiento de la escuela primaria no puede ocultarnos su enlace con los mecanismos del nuevo modo de socialización de los niños y los adolescentes y la masificación de unos dispositivos previos a la entrada en la vida productiva. Esos mecanismos consisten en estrategias educativas directamente inscritas en el proceso de desarticulación de las viejas culturas: de sus contenidos y de sus formas. Es el punto de arranque de un sentimiento de vergüenza entre las clases populares hacia su cultura.
En la literatura de cordel el proceso es de fusión y rearticulación. Recoge fragmentos y dispositivos de la memora popular, a su vez esa memoria va a quedar poco a poco secuestrada. La propaganda que proclama la adaptación al gusto popular cierra el circuito de la información. Un uso que tiene muy poco que ver con el “consumo” y que se materializa inscribiendo sus huellas en el acto, en el modo de lectura y de allí hasta los textos mismos, en su estructura. Me refiero a esa forma popular de lectura que es la colectiva y en la que lo leído funciona como punto de partida, de reconocimiento y puesta en marcha de la memoria colectiva que acaba reescribiendo el texto, utilizándolo para hablar otras cosas distintas a aquellas de que hablaba el texto.
En una segunda etapa se denomina la “novela popular”, del folletín y la novela por entregas, lo masivo pasa a trabajar abiertamente desde los mecanismos de reconocimietno, a explotarlos ideológica y comercialmente. Es en ellos en los que se realiza la articulación de la estructura de producción con las estructuras narrativas, una nueva relación del lector a los textos.
No es que el contenido no “cuente” sino que esos contenidos pierden su sentido analizados por fuera de su contexto de lectura, el que se materializa en unos modos de narrar. La tercera etapa, la de la transformación definitiva de lo popular en masivo se produce, cuando los medios, van a apoyarse sobre valores de tolerancia, de solidaridad y gusto por la vida que hace solo cincuenta años expresaban la voluntad de las clases populares por transformar sus condiciones de vida y conquistar su dignidad. Pero es ya el hoy, cuando la inversión del sentido comenzaba en el XVIII toca fondo, cuando de popular en lo masivo no queda sino el léxico y la sintaxis la ponen las transnacionales.
4. Algunas líneas de investigación Para que lo expuesto adquiera su sentido se hace necesario “ubicar” estos apuntes, en la investigación de la que forman parte. Una investigación sobre “lo popular y lo masivo” a la que llegué empujado por la necesidad de dos desplazamientos.
El primero: la cultura de masa no se identifica ni puede ser reducida a lo que pasa en o por los medios masivos. Es “principio de comprensión” de unos nuevos modelos de comportamiento, es decir, un modelo cutural. Lo cual implica que lo que pasa en los medios no pueden ser comprendido por fuera de su relación a las mediaciones sociales, a los “mediadores” en el sentido que los defina Martín Serrano y a los diferentes contextos desde los quem o en contraste con los cuales, viven los grupos y los individuos esa cultura.
El segundo: la mayoría de las investigaciones que estudian la cultura de masa enfocan ésta con procesos de vulgarización y abaratamiento. La cultura de masa tiende a ser vista únicamente como el resultado del proceso de industrialización mercantil.
Investigar la cultura de masa desde el otro modelo, el popular, es un análisis de los conflictos que articula la cultura, ya que mirada desde lo popular la cultura masiva deja al descubiero su carácter de cultura de clase, eso precisamente que tiene por función negar. Y ello porque la cultura popular no puede definirse en ningún sentido. La cultura culta tiene una vocación a pensarse como La Cultura. La popular no puede ser nombrada, se abren en tres líneas de investigación complementariamente.
La primera va desde lo popular a lo masivo, dirección que no puede seguirse más que históricamente ya que, frente a todas las nostalgias por lo “auténticamente popular”, lo masivo no es exterior algo que venga a invadir y corromper lo popular desde fuera sino el desarrollo de ciertas virtualidades ya inscriptas en la cultura popular del XIX.
La segunda va desde lo masivo a lo popular, para investigar la negación esto es la cultura de masa en cuanto negación de los conflictos a través de llos cuales las clases populares construyen su identidad. Investigación de los dispositivos de masificación: la despolitización y el control, de desmovilización. Y en segundo lugar la mediación, esto es las operaciones mediante las cuales lo masivo recupera y se apoya sobre lo popular.
Investigación de la presencia en la cultura masiva de códigos populares de percepción y reconocimiento, de elementos de su memoria narrativa e iconográfica.
La tercera es sobre los usos populares de lo masivo, qué hacen las clases populares con lo que ven, la actividad que se ejerce en los usos que los diferentes grupos. Porque si el producto o la pauta de consumo son el punto de llegada de un proceso de producción son también el punto de partida y la materia prima de otro proceso de producción oculto en el proceso de utilización.
Se trataría de investigar las “tácticas” que por oposición a las estrategias del fuerte, definen las astucias, las estratagemas, las ingeniosidades del débil. Descubrir esos procedimientos en los que se encarga otra lógica de la acción: la de la resistencia y la réplica a la dominación.
3.3. La cultura popular-mediática La primera vez que se vincula la cultura popular con la comunicación en la academia fue de parte de todos aquellos intelectuales estadounidenses que tuvieron que atender el boom de la prensa, la telefonía y la radio. Lippmann plantea que la función más importante de la prensa es la de gestar la opinión pública.
De Saussure habría las brechas para lo que sería la primera gran vinculación seria de la comunicación y la cultura mediante la lingüística estructural y la semiología. En lo que la historia de la disciplina ha llamado, los Mass Communication Research. Se arriesgaron a mezclar o hibridar tales recetas con los nuevos escenarios que ahora presentaban los medios, la época de oro de la radio y, luego de la Segunda Guerra, la irrupción de la televisión.
En la hibridez de diversos saberes donde se inaugura la identidad comunicacional. Cada saber “jalaba para su lado” y consideraban la comunicación como una rama de su propio territorio. Como una disciplina híbrida lo que personaliza a la comunicación, cualidad que viene directamente de su objeto de estudio o materia prima: la cultura popular.
La crítica provinieron desde el viejo continente, a través de la Universidad de Frankfurt acusaban a sus colegas estadounidense de no decir toda la verdad. Estos plantaban la anticultura o el embrutecimiento cultural de las masasa de parte de los medio de comunicación. Su producto era el hombe unidimensional, el hombe mediático construido por la gestión de la empresa capitalista o coporacionsita comunicacional.
Los medios no eran capaces de aculturar a los masas sino todo lo contrario. Precisamente por el carácter mercantil y su interés de vender más que educar o aculturar. La cultura de masas era un fenómeno intrínsecamente norteamericano, por tanto, revestido de la ideología capitalista en todos sus órdenes y manifestaciones, incluso en el de democracia y cultura.
Era una “falsa conciencia” hablar de que los medios representaban la opinión pública o de las masas, como también de que estos la aculturaaban, créandoles una flasa ilusión de su representación. La llamada opinión pública no era tal sino aquella que la clase dueñña de los medios querían entonizar en el imaginario de las gentes.
Frente a ese escenario de “razón dualista” surge en los 80, el abordaje culturalista de la comunicación. Las nuevas socialidades o identidades culturales que se trabajan y coexisten en y debido a los medios.
De un lado, comunicación significa hoy el espacio de punta de la modernización, nos proporciona la posibilidad de alcanzar al fin el tren de la definitiva modernización industrial, la comunicación es también hoy sinónimo de lo que nos manipula y engaña. La investigación de la comunicación no pueden prescindir del protagonismo cotidiano en ella de las culturas populars y el protagonismo de estas en nuestras sociedades con los poderes hegemónicos.
3.4. Las audiencias activas (Capítulo 5) Ver la televisión es la tercera actividad a la que más tiempo dedicamos por término mdio al día. El tema que ha concitado la atención de los estudiosos ha sido el de los efectos cognitivos.
1. Los estudios empíricos sobre los efectos de los media El estudio de Blumer (1933) por aquellas fechas también se formaulaba Lasswell su paradigma analítico: “Una forma apropiada para describir un acto de comunicación es responder a las siguientes pregutnas ¿quién dice qué a través de qué canal a quién con qué efecto? El estudio científico del proceso comunicativo tiende a concentrarse en algunos de estos puntos interrogativos”.
Merton distingue diferencias de foco (conocimiento/opinión), de sujetos (minoría/masas) y de lenguaje (conocimiento/información). Aunque hablar de modelo norteamericano puede resultar simplificado: por constraste con el europeo de los frankfurtianos y dada la persistencia en la sociología y psicología social de EEUU de ciertos rasgos básicos (empirismo, psicologismo, funcionalismo, optimismo), la etiqueta puede ser útil en nuestra exposición.
El paradigma fue formulado y por Lasswell, Lazarsfeld y Merton. Se trata de un modelo funcionalista y conductista que no solo practica el análisis del contenido sino también el de reacción de los mensajes. Evoluciona en una sociedad donde existe una poderosa demanda de investigación empírica. Utiliza como fuente para la obtención de datos la encuesta de opinión.
Entiende la comunicación como un acto de captación de un receptor por parte de un emisor mediante estímulos motivacionales y de incentivación social. Se centra en el estudio del contenido manifiesto de los procesos comunicativos, en el estuido de los efectos para controlarlos o manipularlos. El marco teórico está impregnado de psicologismo, individualismo y funcionalismo: investiga los mecanismos motivacionales y persuasivos, la unidad de análisis es el individuo y busca la armonía e integración.
Lewis según este autor, la evidencia sigue siendo poco concluyente. El problema radica tanto en la formulación particular de la cuestión crucial -¿qué efectos produce la TV sobre la gente que la ve?- como en los medios utilizados para contestarla. Podemos identificar seis dificultades: 1. El efecto de ver la televisión no se manifiesta necesariamente en nuestro comportamiento, 2. El significado de ver la televisión es enigmático, puede tener efectos que no hemos calculado en nuestro rango de previsiones y esto no signifca que no tenga efectos, 3. Vivimos en entornos que no son controlables de la misma froma que las condiciones de laboratorio, 4. Existe una tendencia a tratar a los televidentes como vasos vacíos o esponjas, que absorben pasivamente los significados preconstruidos de los mensajes de la televisión, 5. Existe un repertrio amplísimo de varables intervinientes, 6.
Hay efectos a muy largo plazo: comenzamos a ver la televisión en la infancia y ya nos abandona. Y, en consecuencias, si los efectos de la televisión son difusos y a largo término, ¿cómo podemos medirlos con estudios a corto plazo? Si el enfoque centrado incontestables, algunos televidente el poder de mensaje a voluntad. La control.
en los efectos trataba los mensajes televisivos como unívocos e miembros de la corriente “usos y gratificaciones” otorgarán al aceptar, rechazar y manipular conscientemente el significado del televisión no podría influenciarnos ya que se hallaría bajo nuestro No niegan el poder de la televisión, sino que consideran que se halla mediado por videntes activos, socialmente construidos. Pero la corriente “usos y gratificaciones” restringe esa ecuación a una dimensión: el televidente es reducido a un abanico de necesidades y el mensaje a un conjunto de gratificaciones. Solo tenemos, en consuencia, en posibilidad de contestar qué es el mensaje: gratificación.
2. La economía política y la semiótica de los media En la medida en que la televisión y los media se han ido convirtiendo en grandes negocios por cuyo control compiten poderosos conglomerados y grupos de poder, se han desarrollado los análisis de economía política. Toman como objeto de investigación el estudio de la propiedad y el control de los media y su concentración en manos de la clase dominante, es decir las condiciones estructurales de la producción, circulación y eonsumo.
Analizan los sectores ue no dependen del control económico, pero que un análisis muestra su forma de influir en ellos, después, estudian la concentración capitalista de la propiedad y el control de los media, finalmente, establecen las consecuencias que de ello se derivan para los mercados culturales.
Este enfoque se propone mostrar cómo las diferentes formas de financiación y organización de la producción cultural tienen consecuencias claramente detectables para el tipo y espectro de discursos que aparecen ante la opinión pública y para el acceso de las audiencias a los mismos.
Para la teoría de la economía política, los media propagan las ideas, valores y discuross de la clase dominante o aquellos que sirven a sus intereses, pero, entonces, hay que preguntarse si logran sus efectos y cómo los logran y finalmente ¿qué grado de autonomía tienen los profesionales frente a los grupos propietarios de los media? Un enfoque distinto lo hallamos en la semiótica y el análisis de los mensajes, estos plantemientos ponen en cuestión el supuesto de que el significado es algo explícito y carente de ambigüedad. La semiología pare de que un signo comporta un significante y un significado. Ello no implica que los objetos necesitaen poseer un significado para existir, porque la significación es un proceso social y la existencia no.
La separación entre significante y significado es meramente analítica: el significante es la “cosa” (objeto, palabra o sonido) ...