Tema 4 - El Contrato: Eficacia del Contrato. (2015)

Resumen Español
Universidad ESADE (URL)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Civil II - Obligaciones y Contratos
Año del apunte 2015
Páginas 7
Fecha de subida 24/03/2015 (Actualizado: 24/04/2015)
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Apuntes tomados de clase+ampliaciones de manual. Alguno elaborado por mi. Muy completos.

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Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 Lección IV. Eficacia del contrato.
El principio de irrevocabilidad: fundamento de la revocación y del desistimiento unilateral.
Dos son los principios que inspiran la eficacia del contrato: a saber, el principio de irrevocabilidad (también conocido como principio de vinculación o principio de obligatoriedad del contrato) y el principio de relatividad del contrato.
No en vano anunciábamos en la primera lección (supra Lección I) que es fundamental determinar en el momento en que se perfecciona el contrato, porque desde ése mismo preciso instante, y sólo desde entonces, es el contrato obligatorio y plenamente vinculante para las partes. Tal principio ya lo recogieron los jurisconsultos romanos con el principio pacta sunt servanda (los pactos deben ser observados) y se recoge también en los artículos 1.254 y 1.258 del CC, así como en el 1.091, todos ellos citados en numerosas ocasiones en la presente compilación de apuntes.
Sin embargo, existen excepciones a tal principio de irrevocabilidad, y tienen hasta cuatro fundamentos diferentes, que son los que siguen: 1) La autonomía privada de la voluntad, en primer lugar, pues los contratantes pueden establecer los pactos cláusulas y condiciones que tengan por conveniente siempre que no sean contrarios a la ley, a la moral o al orden público (1.255 CC). La norma de irrevocabilidad del contrato, es por este principio de carácter dispositivo, por lo que las partes pueden optar por excluir su aplicación. Si los contratantes han pactado esa facultad, la llamaremos facultad de desistir del contrato.
2) Además, se puede fundamentar también en un interés superior o prevalente de uno de los contratantes: el legislador ha considerado que ciertos contratos obedecen o responden al interés dominante de una de las partes respecto de la otra. Se le reconoce la facultad de dejar sin efectos el contrato, ex lege y solo ex lege para este caso, a una de las partes. Un ejemplo es el contrato de mandato, en la que el interés prevalente es el del mandante, no el del mandatario (arts. 1.732 y 1.733 CC), por lo que el ordenamiento le proporciona la facultad de extinción unilateral del contrato de revocación, que así la llamaremos.
3) Otro fundamento que también debe tomarse en consideración, es el de la protección del contratante débil; pues, en ocasiones, uno de los contratantes está en una situación de desprotección contractual; y es en tales casos, aunque no siempre, que el legislador protege al contratante débil para evitar abusos; permitiéndole a éste la facultad unilateral de revocar el contrato. La ley suele denominar a tal facultad como desistimiento, aunque a efectos de estudio doctrinal le llamaremos revocación del contrato.
4) Otro fundamento que es a su vez principio general del derecho, es el de la prohibición de perpetuidad de las relaciones jurídicas, por el que le ordenamiento no tolera la perpetuidad — 34 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 de los contratos. Ello no supone, sin embargo, que todos los contratos deban expresar un plazo de duración, pues ésta puede ser indefinida. La prohibición se refiere exclusivamente a la perpetuidad, y esta teoría se ve complementada por la jurisprudencia, que ha venido reiterando que no requieren un plazo determinado los contratos, pero, de ser así, se sobreentiende que queda implícita la cláusula que permite unilateralmente a cualquier parte extinguir el contrato, mediante la facultad de denuncia (que no equivale a la revocación ni al desistimiento).
El régimen jurídico de éstos contratos que contradicen el principio de irrevocabilidad, pueden consistir en: a) Una facultad libre o ad nutum, o bien configurarla con causa, requiriéndose que concurra para poder ejercer la facultad de desistir, revocar o denunciar un determinado contrato.
b) Exigiendo o no preaviso, requiriéndose un aviso con antelación cierta del preaviso.
c) Estableciendo o no un plazo para ejercer tal facultad.
d) Siendo la facultad de carácter oneroso o gratuito.
e) Concediendo a la facultad efectos ex tunc o ex nunc en función de si producirán o no efectos de carácter retroactivo.
Pongamos un ejemplo para ilustrar toda esta explicación. Supongamos que dos sociedades mercantiles celebran un contrato de suministro, en virtud del cual una parte se compromete a suministrar mensualmente a la otra una cantidad entre X e Y de mercancías, sin haber puesto un término cierto ni definido. Pasados 7 años, una de las partes pierde el interés en seguir vinculado al contrato, por lo que decide extinguirlo, facultad que, según la Jurisprudencia, tiene el contratante, sin perjuicio de que para ejercitar la denuncia deba actuar conforme a la buena fe (7.1 CC), aunque no significa ello que deba justificarse el motivo por el que se opta por denunciar el contrato. Ahora bien, el interesado no deberá denunciar el contrato en un momento en que le beneficie mucho y perjudique en gran manera al otro contratante, la denuncia debe tener, además, previo aviso, pues así lo exige la buena fe, aunque no se establece cuánto tiempo debe respetarse dicho preaviso, pues tal cuestión dependerá del contrato de que se trate, de su naturaleza y de sus circunstancias (puede exigir el TS uno, dos o tres meses…).
Se puede denunciar en cualquier momento mientras tenga vigencia el contrato, y será de carácter gratuito la denuncia, no obstante, podrá haber lugar a una indemnización por daños y perjuicios si no se cumplen los requisitos de la denuncia, mas el no cumplirse no supone que sea inválida ésta.
Varias teorías más han venido ilustrando las situaciones en las que cambiando completamente las circunstancias procede modificar el contrato. El Código Civil recoge ejemplos como la imposibilidad de prestar la prestación (pérdida de la cosa debida, art. 1.182). Alguna teoría objetivista, por ejemplo, ha invocado la equidad del artículo 3 CC, pues si las prestaciones de las partes dejaran de ser proporcionadas en algún momento concreto por una alteración de las — 35 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 circunstancias, sería justo volverlas a configurar con tal de alcanzar la equidad. Otras hablan de la buena fe (art. 7, 1.258 CC), entendiendo que cometería un abuso de derecho el contratante que exigiera a la otra parte un sacrificio mayor del que se habría previsto en el momento de celebrar el contrato.
La modificación objetiva del contrato: la alteración de las circunstancias.
Con carácter general los contratantes estarán plenamente vinculados al contrato y no podrán revocar el consentimiento válidamente prestado (arts. 1.254, 1.091, 1.258, etc. CC), no obstante el Juez en ocasiones puede permitir la modificación del contrato en interés de una parte, e incluso en perjuicio de la otra. Se trata, sin duda, de una excepción al principio pacta sunt servanda, pero cabe tal excepción en las cláusulas rebus sic stantibus (las cosas deben permanecer así si las cosas no cambian), que desarrolla la teoría de la alteración extraordinaria.
A decir verdad no ha regulado esto nuestro Derecho positivo y ha tenido que ser la jurisprudencia la que lo desarrollara, y esta teoría ha ido aplicándose en los últimos años dada la actual crisis económica. Se permite, entonces, modificar el contrato cuando las circunstancias en que se tiene que aplicar éste son sustancialmente distintas a las concurrentes en la celebración del contrato. En tales casos, si se cumplen los requisitos, el juzgador podrá pasar a modificar el contrato. Los requisitos que deben concurrir, debiendo ser todos y cada uno de ellos, interpretados del modo más restrictivo, son los que proceden: a) Que se trate de un contrato oneroso pendiente de ejecución; si se ha ejecutado no habrá lugar a su modificación y no deberá ser revisado en ningún caso.
b) Que se produzca una alteración de las circunstancias; pero no cualquier alteración, sino una alteración que, en todo caso: a) Sea sobrevenida b) Sea imprevisible, esto es, que las partes no hubieran podido prever tal cambio al perfeccionarse el contrato.
c) Sea extraordinaria, es decir, que haya un cambio sustancial d) Sea inimputable, que significa que su alteración no puede ser causada por cualquier acción u omisión de las partes.
c) Que se produzca una desproporción en el contrato a causa de la alteración de las circunstancias; es decir, que las prestaciones sean absolutamente desproporcionadas y contrarias y no equitativas (puede argumentarse que debe aplicarse el art. 3.2CC).
d) El TS exige que la modificación sea en todo caso subsidiaria, es decir, la ultima ratio, solo debe acudirse a ella si no hay posibilidad de acudir a otro método para solucionar el problema.
Es importante destacar que el juez no puede extinguir el contrato, se trata de una modificación con el fin de adaptarlo a las circunstancias. Generalmente los efectos que produce la — 36 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 modificación del contrato son una nueva adaptación por parte del juez o tribunal que juzgue de modo que siga produciendo el contrato las mismas consecuencias queridas por las partes manteniendo una equidad. El TS no admite efectos rescisorios, resolutorios o extintivos del contrato (STS de 17 de mayo de 1957, y 6 de Junio de 1959 o 23 abril 1991).
Un ejemplo de modificación del contrato se ha ido dando en los litigios surgidos por las ejecuciones hipotecarias, con las hipotecas constituidas durante la expansión económica.
Llegada la recesión económica, la gente se había endeudado y le era muy difícil e incluso imposible devolver el préstamo, por lo que se plantearon pleitos en los que se pedía la alteración de los contratos por haber una excepcionalidad, inesperada y sobrevenida, que causara una desproporción entre las prestaciones. Las cuotas mensuales a abonar habían descendido notablemente durante la crisis, por lo que se planteó el modificar el contrato para ponderar adecuadamente la equidad.
Vinculaciones especiales: el precontrato, la promesa de contrato y el contrato de opción.
Habiendo visto el principio de vinculación e irrevocabilidad de los contratos, y sus excepciones, procedemos ahora a analizar clases de contratos sui generis cuyas peculiaridades les hacen merecer una calificación propia. Se tratan de contratos con vinculaciones especiales, pero plenamente válidos.
A. El precontrato, contrato preliminar o contrato preparatorio. Se trata de un contrato especial en el que las partes se obligan a celebrar un segundo contrato o un contrato posterior.
Supongamos que A es propietario de un terreno edificable que pone a la venta y que B está interesado en adquirirlo, mas el que quisiera ser comprador carece de capacidad económica como para comprarlo. Sin embargo, B tiene una fundada expectativa de que a partir del año próximo vendrá a mejor fortuna y la empresa para la que trabaja le aumentará el salario; aumento que le hará aumentar considerablemente su capacidad adquisitiva. A y B pueden celebrar un contrato de compraventa en ese mismo instante, sujeto a una condición suspensiva; por lo que sólo producirá efectos el negocio si se cumple la condición; o bien celebrar dos contratos, uno en este momento, en virtud del cual se celebrará la compraventa en un segundo momento (dentro de uno o dos años) si sube el salario de B. En este segundo caso hablaremos de precontrato.
 Los precontratos pueden ser de dos clases:
 a) Contratos preparatorios que hayan incluido ya un segundo contrato negociado completamente, por lo que cuando deba celebrarse el segundo contrato, en caso de incumplimiento de un contratante podrá prestar el consentimiento el juez por sustitución, actuando como un nuntius (arts. 708ss. LEC).
 b) Contratos preparatorios que obligan a negociar el segundo contrato, pero sin establecer los términos de éste, por lo que el mero hecho de negociar, aunque no se alcance un — 37 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 acuerdo, ya supondría el cumplimiento de la obligación contractual. No obstante, en este caso no se podría negociar por sustitución.
B. Promesas unilaterales y contrato de opción. Existen otros contratos con una vinculación especial, que tan sólo vinculan a una parte (las promesas unilaterales), de los cuales el más representativo y frecuente es el contrato de opción. Se puede concebir el contrato de opción como un verdadero contrato o como un derecho real creado ex contractu. Se trata de un contrato en virtud del cual una parte concede a otra la facultad de decidir acerca de la perfección de un segundo contrato. En tal contrato las partes se llaman concedente y optante, estando vinculada tan sólo la parte concedente. La opción puede ser de carácter oneroso o gratuito, en función de si hay una prima o el contrato carece de precio de la opción. 12 C. El contrato de opción: contenido y caracteres. El contrato de opción es un contrato neutro, puede ser oneroso o gratuito en función de si se ha pactado que haya una prima o no para adquirir el derecho de opción.
13 En todo caso deberá señalarse el plazo de duración del derecho de opción y el plazo de duración del ejercicio del derecho de opción. Es relevante indicarlo, pues el derecho de opción es transmisible (art. 1.112 CC), tanto inter vivos como mortis causa, mediante cualquier título, salvo que lo prohíba la ley o haya pacto en contrario. El plazo de ejercicio no podrá durar más que el plazo del derecho de opción, pero sí podrá durar menos o igual. En cualquier caso deberá coincidir el momento de extinción.14 El principio de relatividad: contrato en favor de un tercero, contrato de cesión y subcontrato.
Dice el artículo 1.257 del Código Civil que los contratos sólo producen efecto entre las partes que los otorgan y sus herederos; salvo en cuanto a éstos, el caso en que los derechos y obligaciones que proceden del contrato no sean transmisibles, o por su naturaleza, o por pacto, o por disposición de la ley, y el 1.091 que las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse al tenor de los mismos. De modo que los contratos sólo pueden producir efectos entre las partes, y generalmente en ningún caso deben producir efecto en relación o frente a terceros ajenos al contrato. Tal principio recibe el nombre de principio de relatividad, sin embargo existen excepciones o al menos matices a tales preceptos legales.
El mismo artículo 1.257 establece que los contratos pueden ser transmisibles mortis causa, por lo que responde al artículo 1.112, que dispone que todos los derechos [patrimoniales] son transmisibles siempre que la ley no lo prohíba y no exista pacto en contrario. Sin embargo, 12 Ejemplo de un contrato de opción sería un contrato de arrendamiento con opción de compra, en el que habría hasta 3 contratos: el de arrendamiento, cuyo precio sería la renta de arrendamiento, el de opción, cuyo precio se denomina prima, y el de compraventa eventualmente.
13 Muchas veces se pacta que se descuente del precio de la eventual compraventa la prima.
14 Por ejemplo, concíbase un contrato de arrendamiento con opción a compra. El derecho de opción podría existir, por ejemplo, el mismo tiempo que el arrendamiento pero el plazo de ejercicio tan solo el último año del arrendamiento.
— 38 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 existen tres modalidades de transmisión inter vivos del contrato: el contrato en favor de un tercero, la cesión del contrato o contrato de cesión y el subcontrato.
A. El contrato en favor de un tercero: concepto y caracteres. Se da cuando dos o más partes pactan un beneficio o derecho para un tercero sin que necesariamente éste lo sepa. Hay un efecto directo a favor de alguien que no es parte contratante. El ejemplo arquetípico de ésta clase de contratos son los contratos de seguros de vida, en virtud del cual un individuo pacta con una compañía de seguros pagar una prima determinada mensual o anualmente (o como se pactara) hasta el fallecimiento del contratante, momento en el que la compañía deberá indemnizar por seguro de vida a la persona o personas que hubieran sido designadas como beneficiarios.
 Las partes en este contrato son el estipulante, el promitente (cuya prestación va en favor de un tercero) y el beneficiario, que no está vinculado por el contrato.
 Habrá una condición suspensiva para que el contrato produzca efectos, que es la aceptación del mismo por parte del beneficiario, que no es parte del contrato. Desde la aceptación, el contrato es irrevocable (antes de la aceptación puede ser revocado, pero en el caso de los seguros de vida se requiere el fallecimiento del estipulante para poder ser aceptado el beneficio por el tercero).
B. El contrato de cesión del contrato, contrato de cesión o cesión del contrato: concepto y caracteres. Es un contrato en virtud del cual una de las partes transmite a la otra su posición jurídica en un contrato anterior. No se transmiten mediante este contrato bienes tangibles o bienes concretos, sino la posición de una parte en un contrato.
15 El Derecho positivo no ha regulado este contrato, por lo que nos basamos en criterios extralegales para hacer la abstracción y analizarlo.
 Los sujetos implicados son el cedente (que es el que cede el contrato), el cesionario (que es el que adquiere la posición contractual que tenía el cedente) y el cedido (que es el contratante que permanece en el contrato anterior). Las partes del contrato de cesión son el cedente y el cesionario, pero no el cedido.
 El contrato de cesión es neutro, pudiendo ser oneroso o gratuito según dispongan las partes.
 Deben considerarse cuatro caracteres del contrato de cesión:
 a) Sólo se puede ceder un contrato pendiente de ejecución, total o parcialmente, pues carecería de sentido hacerlo con un contrato ya extinguido o ejecutado.
 b) La cesión puede ser onerosa o gratuita.
 c) La cesión puede ser total o parcial; pudiendo cederse por lo tanto toda la situación contractual o solo parte de ella. 16
 d) La regla general de no intervención del cedido en el contrato. Esta es una cuestión de enorme polémica doctrinal, mas el Dr. LLEBARÍA opina que no es necesaria la intervención ni 15 Por ejemplo, la cesión del contrato de arrendamiento por un tiempo determinado de años.
16 Un ejemplo de cesión parcial sería un arrendamiento en el que el arrendatario cede parte del contrato a un tercero, convirtiéndose los dos arrendatarios del arrendador, incorporándose el nuevo arrendatario como cocontratante junto al primero. No debe ser confundido con el subcontrato.
— 39 — Sergio Gomollón Derecho Civil II 2014-2015 el consentimiento del cedido, pues la cesión es un contrato res inter alios acta, sin perjuicio de que sea recomendable comunicar la cesión al cedido. Esta regla general tiene dos excepciones: que haya un pacto en contra o que la ley lo prohíba, como sucede en la ley de arrendamientos urbanos, o en el caso de la novación (art. 1.205 CC). Tan sólo será necesaria la intervención del cedido, por lo tanto, si hay una deuda en la prestación que deba realizar el cedente, en cuyo caso deberá aplicarse el artículo 1.205 del CC per analogia.
C. El subcontrato: concepto, caracteres y régimen jurídico. Vulgarmente podríamos hablar del subcontrato como un contrato que se encuentra debajo de otro o dentro de otro, pero jurídicamente se define como un contrato en el cual un contratante celebra con un tercero un contrato en ejecución y desarrollando un contrato anterior. Este contrato se celebra entre dos partes, habiendo una de las partes celebrado con anterioridad otro contrato, y sirviendo el contrato actual para ejecutar el anterior. El subcontrato es el contrato que se celebra en ejecución de uno previo, por lo que no es un contrato autónomo, sino que se celebra cno el fin de observar las obligaciones derivadas del contrato principal.
 El subcontrato será de la misma clase y naturaleza que el contrato principal; generalmente se trata de un contrato de obra 17 o de un arrendamiento urbano 18.
 El régimen jurídico del subcontrato se resume en dos notas:
 a) La relación de accesoriedad del subcontrato respecto al contrato principal, por lo que se encuentra aquél vinculado a éste.
 b) Que en el ejemplo del arrendamiento el arrendador y el subcontratante no arrendatario del contrato principal no son contratantes entre ellos, amén del art. 1.257 del CC. Sin embargo el ordenamiento concede la acción directa al contratante del contrato principal que no lo es del subcontrato en el caso de los subarrendamientos (art. 1.552 CC). Véase también art. 1.597 CC.
17 Por ejemplo si A es dueño de un terreno en el que quiere edificar una vivienda y contrata a una empresa que se encarga desde el proyecto, pasando por la construcción y acabados hasta la entrega de la cosa, contratando a otras empresas para realizar tales obras.
18 Verbi gratia, subarrendamientos de habitaciones en un inmueble arrendado, que requieren en todo caso el consentimiento del arrendador. La diferencia con la cesión vista anteriormente es que en la cesión se pretende incorporar a la nueva parte en el contrato, mientras que en el subcontrato solo está vinculado frente al arrendador el que sería cesionario en caso de un contrato de cesión.
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