Tema 7 Adicción y Delincuencia. Relaciones bidireccionales (2016)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 3º curso
Asignatura Conductas Adictivas y delincuencia
Año del apunte 2016
Páginas 5
Fecha de subida 16/03/2016
Descargas 1
Subido por

Vista previa del texto

TEMA 7: ADICCIÓN Y DELINCUENCIA. RELACIONES BIDIRECCIONALES.
Todas las drogas fomentan la liberación de dopamina en el núcleo accumbens.
Conducta agresiva Es una característica de la especia animal, siendo una función biológica adaptativa, de supervivencia. Conducta de ataque, de amenaza y de submisión.
Agresividad vs Violencia: Una agresión no tiene porqué ser violenta.
a) Ataques físicos o verbales hacia otra persona o sus propiedades. Objetivo: enfrentarse a un estímulo o situación que se percibe como amenazante.
b) Forma física de agresión dirigida hacia el objetivo o persona equivocada, en el lugar inadecuado, en un momento inoportuno y con una intensidad desmesurada (interacción agresión y cultura).
Factores que intervienen en la conducta agresiva Vulnerabilidad genética, modelos educativos, hormonas, por aprendizaje en una determina situación, el alcohol y otro tipo de drogas.
Existencia de una relación adicción-violencia El uso de sustancias psicoactivas tiene un impacto considerable en la sociedad. Por ejemplo, accidentes o actos detrás (oferta de drogas).
Entendiendo todos los factores que están detrás del delito, tendremos en todos ellos cómo puede afectar el consumo de drogas (que altera los factores neurobiológicos – activación o inactivación de ciertos sectores del cerebro). Los factores socio-ambientales modulan cómo esa persona tiene predisposición a consumir drogas, o el efecto de ésta en el individuo. En cuanto a factores psicológicos, son factores de vulnerabilidad que pueden afectar al consumo de drogas y consecuentemente a la conducta delictiva.
1. Factores neurobiológicos.
Alteración de monoaminas – la agresividad se ha relacionado con bajos niveles de serotonina.
Las drogas de abuso actúan en el circuito dopaminérgico. Una alteración en el circuito de las monoaminas será un factor de riesgo, haciendo a la persona más vulnerable si consume drogas, que tenga más facilidad para la adicción (predisposición hacia la dependencia).
Los niveles de andrógenos (la testosterona), está relacionado con la conducta agresiva.
2. Factores psicológicos.
La presencia de un desorden mental o un trastorno de personalidad, aumenta notablemente el riesgo de exhibir conducta violenta. Trastorno límite1 (impulsividad extrema), Trastorno antisocial2 (impulsividad instrumental) y Esquizofrenia (elevada pérdida de percepción de la realidad).
También se relaciona con el retraso mental. Conducta agresiva mediada por la impulsividad.
También se da en personas con demencias muy graves (Parkinson, Alzheimer, demencia senil).
3. Factores socio-ambientales Claramente el consumo de drogas (toxicomanía) predispone a la adicción y a la violencia. El abuso de drogas puede relacionarse con tres modos distintos de conducta violenta:  Violencia de tipo farmacológico: Perpetrada bajo la influencia de los efectos fármacodinámicos de las sustancias, por lo que hay una relación directa con el consumo. Los efectos de esta droga son los que aumentan la probabilidad de violencia. Las más relacionadas son el alcohol, los psicoestimulantes y la fenciclidina (PCP). ATENUANTES Hay efectos farmacológicos agudos: alteraciones del sistema psicomotor; alteración de la respuesta de estrés y ansiedad; alteración de dolor; alteración de las capacidades cognitivas.
Efectos neurotóxicos: intoxicación en dosis muy elevadas de droga.
Efectos de abstinencia o de retirada: a nivel cerebral, el SN está muy alterado.
 Violencia de tipo sistémico: Todos los patrones agresivos de interacción propios del sistema de tráfico de drogas y del consumo de drogas. La violencia es una característica intrínseca de los mercados ilegales en la medida que éstos carecen de regulaciones institucionalmente garantizadas por la ley (terror, armas, extorsión).
Entorno que carece de regulación legal. La cocaína es de las que más puede relacionarse con este tipo de violencia.
 Violencia de tipo económico compulsivo: Resulta de los crímenes perpetrados por los adictos para conseguir dinero para mantener el consumo. Es derivada del contexto social. Es una violencia compulsiva (no racional pero estratégica de tipo instrumental).
1 Trastorno Límite: Buscan constantemente la atención de los demás. Poco control de las emociones.
Esto conlleva a tener comportamientos impulsivos y también agresivos hacia su entorno.
2 Trastorno Antisocial: Conseguir su objetivo, y con la ausencia de empatía, sólo importa el fin.
Alcohol (violencia psicofarmacológica) Es la sustancia más frecuentemente relacionada con la conducta agresiva y violenta. Los patrones generales de consumo de alcohol y el día del conflicto están relacionados con la severidad de la violencia.
Paradigma de agresión de Taylor. Evalúa la agresividad como la media de la intensidad del shock que el participante administra a su oponente cada vez que gana. La relación entre alcohol y agresividad, se ve más marcada en hombres.
El alcohol tiene una relación causal, aunque indirecta, sobre la expresión de la conducta violenta: 1) el consumo de alcohol altera la función ejecutiva (depende de la corteza prefrontal y permite regular nuestras emociones, planificar y tomar decisiones adecuadas) El alcohol incrementa la liberación de dopamina y serotonina en el Núcleo accumbens. Es agonista de los receptores GABAérgicos y antagonista de los glutamatérgicos. Reduce los niveles de serotonina en la corteza prefrontal. Disminución de la CPF en cerebros con más alcohol y también de la serotonina.
La actividad alterada de la CPF se ha relacionado con cambios en el comportamiento: impulsividad, búsqueda de novedad, rigidez conductual, apatía, problemas de planificación, descenso de la ejecución psicomotora. A dosis muy altas, el alcohol no podrá ejercer ese comportamiento agresivo tan elevado, y llegará a un nivel de sedación.
Influencia de factores situacionales Durante la influencia de alcohol, la percepción de la amenaza se ve modificada. Subestima las consecuencias negativas que puede tener ese comportamiento y por tanto, hay una mayor aceptación del comportamiento. Favorece las respuestas agresivas ante encuentros hostilmente ambiguos.
El efecto de las expectativas se relaciona con el sistema serotoninérgico y con regiones como el CPF y la amígdala. La disminución de la serotonina y el CPF incrementa la actividad de la amígdala y provoca rigidez conductual.
También hay una alteración de la sensibilidad al dolor. El alcohol a dosis elevadas presenta efectos analgésicos, que bloquearía los aspectos dolorosos de un altercado violento. No obstante, esta relación es cuando se consume a dosis elevadas. En cambio, si las dosis son más bajas, puede incrementar la sensibilidad al dolor, lo que puede incrementar la probabilidad de agresión defensiva.
Diferencias individuales Serotonina. Por ejemplo, un trastorno por depresión y además consumo de alcohol, aumentan la probabilidad de conducta agresiva. Las diferencias individuales en la neurotransmisión serotoninérgica también son relevantes para esta agresividad vinculada al alcohol. La conducta agresiva se produce debido a una interacción genética – ambiente. Si los niveles de serotonina son más bajos, predisponen la irritabilidad. [A menos serotonina, más probabilidad de morir, porqué hay más probabilidad de realizar conductas de riesgo].
La disminución de serotonina está asociada a una disminución de la CPF, activando la amígdala.
Opiáceos El consumo de opioides no suele relacionarse con la aparición de violencia psicofarmacológica (ya que son inhibidores de ésta -relajación, sedación, analgésicos). Por el contrario, están estrechamente relacionados con la violencia sistémica y la violencia compulsiva por razones económicas.
Derivados del cannabis El consumo de marihuana a dosis elevadas o de una variedad extremadamente potente puede inducir estos episodios psicóticos. Siempre y cuando sea a dosis altas, ya que a dosis bajas tiene efectos analgésicos.
Síntomas psicóticos: ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado, agresividad verbal y física, comportamiento desorganizados, síntomas negativos (renuncia social y emocional, anhedonia), alteración del juicio de realidad, labilidad emocional, conducta extravagante, gritos/mutismo, alteraciones de la memoria reciente.
En humanos: las dosis bajas incrementan la conducta agresiva debido a la desinhibición (como en el alcohol) sobre la conducta. En las dosis moderadas, se reduce o suprime la conducta agresiva. La abstinencia también incrementa la conducta agresiva.
Psicoestimulantes (cocaína y anfetaminas) Se relaciona con los tres tipos de violencia vistas antes. En animales, la cocaína consumida durante la adolescencia, incrementa en edad adulta la conducta agresiva en tareas de interacción social. En humanos, la psicofarmacológica se debe a los efectos de deshinibición conductual, la agitación psicomotora y los posibles brotes psicóticos.
MDMA (éxtasis). Tiene efectos farmacológicos y neurotóxicos, que podrían relacionarse con el incremento de la propensión a agresión. Hay una muerte neuronal muy elevada. Si el consumo es muy elevado, puede ser irreversible.
Anabolizantes. Son análogos de la testosterona. Se favorece no sólo el rendimiento físico, sino que, al propiciar los niveles de testosterona, también puede darse un aumento de la conducta agresiva. El uso a largo plazo, aumenta la irritabilidad, el enfado, genera agitación motora, ideas de grandiosidad (alteraciones del pensamiento), desinhibición, puede llevar la pérdida de juicio.
¿Existe relación entre el consumo de drogas y conducta agresiva o violenta? La relación es multifactorial y diferente en función de la droga. Hay un efecto paradójico de algunas de ellas en función de la dosis administrada (es decir, la dosis es determinante). Y la droga más estrechamente relacionada es el alcohol (que es de venta legal).
...