Tema 6 2/2 (2016)

Resumen Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura Teories Criminológiques II
Año del apunte 2016
Páginas 4
Fecha de subida 29/03/2016
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Inteligencia y delincuencia La medida de la inteligencia en los delincuentes: el cociente intelectual (CI) Ya los primeros criminólogos analizaron el problema de la inteligencia, como el propio Lombroso (atavismo biológico), y otros autores.
Gran parte de la investigación más antigua se limitó durante décadas a poner de manifiesto la existencia de una cierta correlación entre baja inteligencia y conducta delictiva.
Según Herrnstein y Murray los delincuentes presentarían un cociente intelectual de 92 (8 puntos menos que la media). Un estudio de Chico mostró claramente la menor puntuación en esta variable por parte de los delincuentes. Además, los delincuentes crónicos o persistentes evidenciaron niveles de inteligencia todavía más bajos.
La investigación más actual no ha hecho sino confirmar estos resultados: los delincuentes muestran, como promedio, menos inteligencia, y entre los chicos que viven en un ambiente de marginación o se hallan en situación de riesgo social, la inteligencia adecuada aparece como un claro factor de protección.
La concepción clásica de la inteligencia, que evalúan los tests, presenta dos factores distintos: el verbal y el manipulativo. Se ha observado que los delincuentes presentan carencias importantes en el factor de inteligencia verbal.
Henggeler formuló una hipótesis explicativa sobre la posible conexión indirecta entre dificultades intelectuales y conducta delictiva, a partir de tres caminos diferentes.
Bajas habilidades intelectuales Dificultades académicas en la escuela Dificultades psicosociales e general (de relación con otras personas) Conducta delictiva Retraso en el desarrollo de procesos cognitivos superiores (razonamiento moral, empatia, resolución de problemas interpersonales...) Inteligencia interpersonal, emocional y conducta delictiva Thorndike se refirió a un concepto que llamó inteligencia social, y que definió como aquella habilidad que tienen las personas para entender a otras personas y actuar diestramente en las relaciones humanas, de acuerdo con esa comprensión.
Gardner sugirió que la inteligencia general suele analizarse, contaría en realidad con al menos siete capacidades intelectuales distintas, que son las que explican los logros o el éxito en la vida: inteligencia verbal, lógicomatemática, espacial, cinestésica, musical, interpersonal e intrapersonal.
La inteligencia interpersonal es aquella capacidad para comprender a otras personas, reconociendo y respondiendo apropiadamente a sus estados de ánimo, no solamente a su conducta. Esta inteligencia también nos ayudaría a comprender las motivaciones, deseos y maneras de actuar de otras personas.
La inteligencia intrapersonal sería aquella capacidad de comprensión “vuelta hacia dentro” que nos permite hacernos una idea más o menos precisa y realista de nosotros mismos.
Ross, Fabiano y Garrido distinguieron entre cognición impersonal e interpersonal. Definieron la primera como aquel pensamiento que trata con el mundo físico, el tiempo y el espacio. Este constructo se hallaría próximo al concepto de inteligencia. La segunda se relacionaría con la anterior, pero tendría un carácter propio, abarcando aquellas facetas de la percepción y el pensamiento que nos permiten comprender y resolver los problemas de relación con otras personas.
El término cognición interpersonal abarca una gran variedad de procesos, tales como: - - Razonamiento moral, que son aquellos juicios de valor que hacemos sobre las cosas.
Habilidades sociales / Negociación, como aquel proceso que llevamos a cabo cuando, antes de actuar en una situación concreta que nos puede representar alguna dificultad o problema, pensamos en los pasos concretos que vamos a dar.
Empatía, supone ser capaz de ponerse en el lugar de los demás.
Autocontrol.
Pensamiento crítico, como habilidad para plantear dudas o críticas acerca de la conducta propia y ajena.
Razonamiento abstracto, aquella capacidad humana para elevarse desde lo concreto e inmediato hacia aspectos más generales.
- Solución cognitiva de problemas, relacionada con aquellas habilidades que resultan imprescindibles para la toma de decisiones frente a diversas alternativas de conducta.
No se considera que la falta de habilidades cognitivas sea una causa directa de la delincuencia, sino que estas carencias pondrían en situación de desventaja a los individuos y les harían más susceptibles a las influencias criminógenas.
Teoría de la personalidad delictiva de Eysenck La teoría tiene dos elementos explicativos principales: 1. El proceso de adquisición de la conciencia moral en los niños mediante condicionamiento de evitación. Eysenck explica cómo aprenden los individuos a inhibir conductas de transgresión de las normas, a través de una secuencia en la cual se combinan dos mecanismos: el condicionamiento clásico aversivo y el reforzamiento negativo.
2. ¿Por qué difiere la gente en su capacidad para mostrar un comportamiento prosocial? Eysenck considera más relevante considerar las diferencias individuales en personalidad.
Eysenck se fundamenta en la investigación que avala el hecho de que las personas tienen diferentes capacidades de condicionabilidad, que hacen que unas aprendan más rápidamente que otras. Aquellos que presentan peor condicionabilidad, y por tanto aprenden con mayor lentitud a inhibir su comportameinto antisocial, tienen más posibilidades de convertirse en delincuentes.
Eysenck señala que muchos delincuentes poseen las siguientes características: 1. Una baja activación cortical inespecífica o un bajo arousal cortical. Se relaciona con aquellos estados de consciencia asociados a diferentes actividades y personas.
2. Una segunda dimensión psicológica alta en los delincuentes es la del neuroticismo, relacionada con una alta excitabilidad autónoma. Se refleja en una gran inquietud y desajuste emocional.
3. Eysecnk introdujo una nueva dimensión a la que llamó psicoticismo, y a la cual no asignó ningún mecanismo fisiológico especifico, pero que se correspondería sustancialmente con la psicopatía.
Conductualmente el psicoticismo se corresponde con las acciones crueles, la insensibilidad social, la falta de emociones auténticas, la búsqueda de emociones y de peligros, y el desprecio de los demás (no confundir con psicosis).
Según Eysenck, estas tres dimensiones tienen una importante base biológica de carácter hereditario.
Las variables temperamentales de la personalidad Por “variables temperamentales de la personalidad” hemos de entender aquellas que tienen una fundamentación biológica y aparecen en las etapas tempranas del desarrollo del individuo, logrando un importante grado de estabilidad a lo largo de la vida.
La impulsividad La definición de esta variable de personalidad ha incluido diferentes componentes, entre los que encontramos “la falta de inhibición conductual, la inmediatez y espontaneidad del comportamiento, la ausencia de reflexión previa o la falta de consideración de las consecuencias futuras de la propia acción”.
Gray ha sido quien ha contribuido más décadas a iluminar la importancia de la impulsividad en relación con la delincuencia. Identificó la existencia en el cerebro de lo que denominó el “sistema de inhibición conductual” o SIC, el cual se activa mediante impulsos asociados al miedo o a las situaciones en que no se recibe una recompensa esperada. Como resultado de la activación del SIC se produce una experiencia de ansiedad y la inhibición de la conducta en curso.
¿Qué es lo que sucede si un sujeto dispone de un SIC débil? El individuo tendrá dificultades para aprender que determinadas conductas no deben realizarse, ya que percibirá menos ansiedad ante los castigos recibidos previamente por realizarlas. Su evitación pasiva será débil.
Gray introdujo un “sistema de activación conductual” o SAC, ubicado en el hipotálamo, y responsable de iniciar las conductas dirigidas hacia una recompensa o iniciadas en situaciones que no están asociadas a la amenaza de un castigo. Las personas impulsivas disponen de un SAC fuerte.
Desde el punto de vista de los estudios de Gray, el delincuente desearía con gran energía obtener el beneficio ilícito de su delito (SAC débil), y experimentaría poca ansiedad ante la expectativa del castigo que ello podría llevar acarreado (SIC débil).
La búsqueda de sensaciones Zuckerman define la búsqueda de sensaciones como un rasgo que implica “la búsqueda de experiencias y sensaciones variadas, nuevas, complejas e intensas, y la disposición a asumir riesgos físicos, sociales, legales y financieros a fin de lograr tales experiencias”.
La investigación ha señalado de modo sólido que los delincuentes tienden a puntuar más alto en la variables “búsqueda de sensaciones” que los no delincuentes.
¿Dónde descansa el sustrato biológico de esta variable? De acuerdo a lo revisado por Romero et al., junto a la necesidad del sujeto de vivir situaciones emocionantes para elevar el nivel de activación hasta su punto óptimo, actualmente sitúa más el origen de la necesidad de estímulos en los sistemas bioquímicos que regulan los mecanismos motivacionales para actuar.
En síntesis, el funcionamiento de los sistemas de neurotransmisión, que posee una fuerte fundamentación genética, determinaría la existencia de un perfil psicofisiológico de Zuckerman denomina “accesibilidad cortical”, es decir, una alta capacidad para responder a elementos estimulares nuevos e intensos. Este patrón de respuestas, a su vez, daría lugar a los comportamientos de aproximación ante estimulaciones novedosas y a las conductas desinhibidas que caracterizan al buscador de sensaciones.
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