2. Los guerreros y la guerra (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Historia Medieval
Año del apunte 2014
Páginas 4
Fecha de subida 25/10/2014
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Primer trimestre

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II. LOS GUERREROS Y LA GUERRA 1) La guerra Para entender la guerra medieval debemos retroceder a la Roma imperial (s. I-V). Lo que caracteriza el estado romano es que la soberanía se reúne en manos del emperador que reúne las facultades básicas de toda soberanía: la justicia, la guerra (facultad de reclutar un ejército, a recurrir a la violencia para defender la soberanía) y los impuestos (cobrar tributos). En el siglo V el imperio romano se colapsa y es substituido por una serie de estados que se han llamado reinos barbaros (s. V – X), que reemplazan al imperio romano occidental. La mitad oriental del imperio sobrevive, con capital en Constantinopla, hasta el siglo XV, el imperio bizantino (en Bizancio). A pesar de la desaparición del Imperio Romano, no desaparece el modelo estatal romano, los reyes actúan como pequeños emperadores, reuniendo las mismas facultades de soberanía. Así, hay por lo tanto permanencia y continuidad, y a nivel político podemos observar un comienzo de la Edad Media. Sólo a partir del año 1000, podemos observar una ruptura y el nacimiento de un nuevo modelo político donde la soberanía no esté unificada sino fragmentada. Los reyes pierden partes de la soberanía que pasan a manos de otros titulares (condes, marqueses..) que tienen la pretensión de conseguir parte del pastel de la soberanía, de acaparar parte del poder. Esta soberanía fragmentada es propia de la Edad Media, y los titulares no conviven pacíficamente, por pretender conseguir más soberanía. Será una competición permanente entre los distintos titulares. A esta competición se le suele llamar anarquía , pero es más acertado nombrarla poliarquía. Es una competición violenta, una guerra, que tiene gran importancia en la Edad Media, derivada del modelo político. Para esta competición se requieren guerreros, que luchen en nombre del titular pretencioso y que consigan para él más parte de la soberanía. Hay términos latinos para designar a estos hombres como bellatores, milites o pugnatures.
También son hombres vasallos, que dependen del titular por el que luchan y por eso también se llaman homines (hombres de alguien).
2) El guerrero El ser guerrero es un oficio, se dedicaban a la guerra. Se necesitan unos requisitos como ser hombre y tener una educación de años des de joven (des de los seis años). La educación para la guerra incluye saber montar a caballo (equipado con una silla, estribo, freno y riendas) entrenado para la guerra, el llamado destrier (caballo de guerra), que además son carísimos. El guerrero se educa también para el combate, aprende a protegerse (cota de mallas, yelmo, casco y escudo) y a manejar las armas como la lanza o la espada. La lanza, arma principal es para escotar, no se lanza sino que es para embestir el enemigo. Para saber manejar esta pesada arma se debe mantener el equilibrio, manejar el caballo al mismo tiempo, etc. es muy complicado, una habilidad que se adquiere con años de enseñanza. Además, también se le requieren unos requisitos corporales: es necesario un cuerpo fuerte y herido (requisito estético, e incluso moral símbolo de victorias, como medallas). También se le requieren unos valores morales que están en relación con su oficio: la valentina, la libertad, la fortaleza… en el combate. También los vicios que tiene que rechazar se basan en su oficio.
Nos encontramos en una época de conflicto permanente, por lo cual el guerrero está en guerra constante. En este primer momento, toda clase social podía ser caballero, sólo era necesarios abastecer estos requisitos. Destaca que el caballo era aportado por el señor al vasallo, así como el resto del equipamiento del caballero.
3) El amor a la guerra La guerra es un oficio y también un modo de vida, de ganarse la vida. En primer lugar, encontramos el don (‘regalo del señor’), que consiste en aquello que aporta el señor como el caballo o la armadura. Por otro lado, encontramos los botines que se consiguen después o durante la guerra. El botín es por un lado el saqueo (robar casas de campesinos, castillos, enemigos…) y el secuestro de los enemigos para pedir rescate a la familia. Por tanto, la guerra medieval tenía como objetivo el secuestro más que la matanza, no era tan sanguinaria. El guerrero ama la guerra, para ellos no es un oficio cualquiera, sino una pasión. El guerrero no reprime los impulsos violentos y tiene un gran desprecio para la vida, es indiferente al sufrimiento humano, los actos crueles y destructivos. De la misma manera que ama la guerra, odia la paz, que le aburre. La paz también le asusta porque la paz hace vivir a todos aquellos que requieren la paz para sobrevivir (mercaderes, campesinos, etc. que el caballero considera despreciables).
Además, la paz también hace fuerte al príncipe que pone freno a los impulsos del guerrero.
4) La domesticación El guerrero tiene impulsos violentos en la guerra, pero también en la mesa, la cena o la cama. Los impulsos no están controlados en ningún ámbito de su vida. La construcción de un estado de paz, es una forma de controlar y castigar los impulsos violentos de los guerreros. El paso del guerrero al caballero es un proceso lento que consiste a domesticar los impulsos violentos del guerrero, que aprende a bloquearlos. Este producto de transformación del guerrero es lo que nosotros conocemos como el caballero. Encontramos el caballero cristiano y el caballero cortés, que son dos caras de un mismo caballero que debe tener ambas para serlo. Son dos caras que provienen de la dos tipos o vías de domesticación distintas.
5) El caballero cristiano En un estado constante de violencia, los que la padecen son los débiles (inermes, paupers), los que no controlan las armas, son los que sufren los hombres de violencia.
También los clérigos sufren esta violencia, y son ellos que denuncian esta violencia y ataque y proponen un ideal nuevo de hombre que se dedica a la guerra. Quieren transformar la malicia en milicia, transformar el guerrero en un caballero cristiano. Es una forma de manipulación o domesticación. La iglesia transformara los comportamientos y valores/ideales en algo nuevo, algo cristiano.
El guerrero para ser un caballero cristiano necesita tener unas ciertas virtudes, que Ramón Llull divide en dos grupos: las virtudes profanas y las virtudes ‘que son raíz y principio de todas las buenas costumbres’, que divide en las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) u las cardinales (justicia, prudencia, fortaleza y templanza). En cuanto a las virtudes profanas son la cortesía (casa grande, buenas vestiduras, etc.).
Ramón Llull en el Libro de la orden de caballería conecta las virtudes profanas y las cristianas. Además, el buen caballero cristiano debe eliminar los vicios capitales (gula, lujuria, avaricia, soberbia, envidia, ira y codicia) y los profanos (demasiado gordo, orgulloso, sucio, mentiroso, pobre para mantener la caballería, etc.).
Poseer las virtudes define la nobleza del caballero, tanto de corazón o alma como de cuerpo. El caballero cristiano debe tener las dos y rechazar la vileza de corazón y de cuerpo. La nobleza de cuerpo se relaciona con la caza, las tablas redondas, cabalgar, etc.
de forma que se mantiene las actividades propias del guerrero, pero cambiando los valores de estas. La nobleza de corazón y la de cuerpo deben ir unidas y se le exigen las dos cosas al caballero cristiano. Esta domesticación consiste en proponerla al guerrero un nuevo ideal, basados en los comportamientos y valores cristianos. Pero aún así, la función guerrera, tanto en corazón como en cuerpo no desaparece, es decir, la moral guerrera no desaparece. Lo novedoso de este proceso, como producto de este proceso de domesticación, es que se pueda ser guerrero a la vez que un buen cristiano, y que la guerra en este momento se convierte en una guerra cristiana de forma que la justifica e, incluso la motiva. Esta visión, se consolida en este momento como producto de la domesticación.
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