Tema 14 Derecho de Sucesiones (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Lleida (UdL)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho de Sucesiones
Año del apunte 2014
Páginas 7
Fecha de subida 13/12/2014
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Tema 14. LA LEGÍTIMA 1. CONCEPTO Y NATURALEZA JURÍDICA Es el derecho a obtener en la sucesión del causante un valor patrimonial, que se reconoce a determinados parientes del mismo. Se trata de una atribución sucesoria de carácter legal.
Es importante recalcar que ya no se la considera únicamente un freno a la libertad de testar, sino que tiene su propio ámbito de regulación.
En cuanto a su naturaleza jurídica, se trata de un derecho de crédito que determinados parientes tienen contra los herederos del causante. Se trata, por lo tanto, de un derecho a parte del “valor” de la herencia, y no a los bienes de ésta. Este derecho de crédito se hace efectivo judicialmente mediante la acción de reclamación de legítima, la cual no debe interponerse conjuntamente por todos los legitimarios, sino que cada legitimario tiene su propia relación jurídica independiente.
Para ser legitimario, se tiene que considerar si concurre alguna causa de incapacidad (causas generales de inhabilidad sucesoria) o de indignidad en el momento de la muerte del causante. También debe tenerse en cuenta la desheredación. Si ninguna de ellas se aprecia, se tendrá capacidad para ser legitimario.
2. LA CATEGORÍA DE LOS LEGITIMARIOS La cualidad de legitimario es personal y es independiente del fundamento por el cual se rija la sucesión. Los arts. 451-3 y 451-4 establecen que los legitimarios serán los descendientes y, en su defecto, los padres del causante: 2.1 Los descendientes Legitimarios son todos los hijos del causante por partes iguales, sin tener en cuenta sus necesidades e independientemente del tipo de filiación. Opera en la legítima el derecho de representación (premoriencia, desheredación justa, indignidad o ausencia) pero no lo hará en los casos de renuncia a la legítima.
Hay que establecer un matiz acerca de los supuestos de adopción del hijo o hija del cónyuge o del conviviente: el hijo o hija adoptada carecen de legítima en la sucesión del progenitor sustituido.
2.2 Los progenitores En defecto de descendientes, son legitimarios los progenitores del causante. Pero existe una limitación, y es que sólo lo serán cuando los descendientes hayan premuerto al causante. En esta legítima no opera el derecho de representación.
3. LA ATRIBUCIÓN Y ADQUISICIÓN DE LA LEGÍTIMA El art. 451-1 permite al causante atribuir la legítima “a título de institución hereditaria, legado, atribución particular o donación, o de cualquier otra forma”. De hecho, la institución de heredero o el legado a favor de quien es legitimario implica la atribución de la legítima, aunque no se diga expresamente. En los casos de atribución a título de legado, puede hacerse de tres formas: a. El legado de dinero.
b. El legado de bienes hereditarios, que deben ser de exclusiva, plena y libre propiedad del causante. Excepcionalmente no hará falta que cumplan estas características: si no hay bienes de este tipo en la herencia, si el legitimario es cotitular de los bienes junto con el causante o si es titular de un derecho real sobre el bien.
c. El legado simple de legítima: “lego aquello que corresponda por legítima”.
Si el legitimario repudia el título de heredero o renuncia al legado mediante el que el testador le atribuía la legítima, se entiende que renuncia, a la vez, a su derecho a la legítima. En cuanto al plazo de prescripción, en los casos en que se atribuye la legítima mediante institución de heredero, dicho plazo será el de 30 años previsto para la aceptación de la herencia y no el de 10 años que se prevé para reclamar la legítima.
En lo que se refiere al régimen de su adquisición, la legítima se presume aceptada mientras no sea renunciada de manera pura y simple. El hecho de que la legítima solo se adquiera una vez fallecido el causante conlleva que no se pueda renunciar a ella en vida del causante, y que la legítima no deferida no pueda ser embargada por los acreedores del presunto legitimario.
4. LA CUANTÍA DE LA LEGÍTIMA Y SU DETERMINACIÓN GLOBAL En primer lugar, procede determinar la legítima global de los legitimarios, es decir, la parte correspondiente a legítima que luego deberán repartirse. Seguidamente, se fija la cuantía concreta que debe percibir cada concreto legitimario. El art. 451-5 dice que la cuantía global de la legítima es una cuarta parte del haber hereditario líquido, con independencia del número de legitimarios.
4.1 La computación de la legítima a) La determinación y valoración del caudal relicto Debe partirse del valor que los bienes de la herencia tienen en el momento de la muerte del causante. Los bienes que integran la herencia son los bienes del caudal relicto, incluso los dispuestos en cualquier tipo de legados, los créditos del causante contra el heredero y los créditos extinguidos por legados de perdón de deuda. La valoración del caudal relicto debe hacerse buscando el valor real de los bienes, con criterios objetivos.
b) La depuración del caudal relicto Del valor obtenido tras el cálculo del caudal relicto deben restarse el importe de las deudas del causante y los gastos de última enfermedad, funeral o incineración. Si existe más pasivo que activo, la legítima se convierte simplemente en nominal, los legitimarios no recibirán ningún valor.
c) La computación y valoración de donaciones Para evitar que el causante pueda lesionar el derecho de los legitimarios mediante la disminución del caudal hereditario vía donaciones, el legislador establece una nueva operación: la computación de donaciones. Ésta consiste en agregar al caudal relicto el valor de las donaciones realizadas en vida (afecta incluso a las donaciones encubiertas bajo negocios onerosos simulados).
Una de las novedades del Libro IV es que sólo deben computarse las donaciones realizadas en los diez años anteriores al fallecimiento del causante. Con todo, y para evitar resultados injustos, deben deducirse las mejoras útiles costeadas en los bienes donados por el donatario y el importe de los gastos extraordinarios de conservación o reparación.
4.2 El cálculo de la legítima global Realizadas las tres operaciones de computación, ya puede calcularse la legítima global: la cuarta parte de la suma del caudal relicto y de las donaciones, con deducción de las deudas y de los gastos de última enfermedad, entierro o incineración.
5. LA LEGÍTIMA INDIVIDUAL En primer lugar debe dividirse la legítima global por el número de legitimarios. Sin embargo, deben computarse como legitimarios los que hayan renunciado, los desheredados justamente y los indignos; no así los ausentes o premuertos (salvo que sean representados). Esto conlleva a que no haya acrecimiento de la legítima, ya que la parte que correspondería a los renunciantes, desheredados o indignos se integra en la herencia.
5.1 La imputación legitimaria La imputación consiste en calcular lo que cada legitimario ha percibido anticipadamente en concepto de legítima o imputable a la legítima, para descontarlo de lo que le corresponda obtener. Estas normas, a diferencia de las de computación, son modificables por el causante, ya que puede excluir una atribución de la imputación legitimaria en acto mortis causa o inter vivos (siempre en escritura pública).
El objeto de imputación son los bienes adquiridos por el legitimario de su causante a través de un negocio jurídico o con causa gratuita: a. Las donaciones hechas por el causante a favor de los hijos para que puedan adquirir la primera vivienda o emprender una actividad profesional. Por ejemplo, los gastos sufragados para pagar la carrera universitaria de un hijo.
b. Las atribuciones particulares en pacto sucesorio, las donaciones por causa de muerte y las asignaciones de bienes al pago de legítimas.
c. Las donaciones entre vivos con expresa mención a que se imputen al pago de la legítima, con independencia de la antigüedad de la donación.
6. EL PAGO DE LA LEGÍTIMA Las personas facultadas para pagar la legítima son: a.
b.
c.
d.
El heredero.
Las personas facultadas para partir la herencia.
El albacea universal en cualquiera de sus dos modalidades.
El cónyuge o superviviente distributarios.
Desde la perspectiva del heredero, el crédito legitimario resulta una obligación alternativa: debe pagar en dinero o mediante bienes del caudal relicto. Una vez opta, la decisión es irrevocable. Si opta por pagar mediante bienes de la herencia, el legitimario puede no conformarse con aquellos que elije el heredero, pudiendo ir a un procedimiento de jurisdicción voluntaria para discutir la calidad, valoración o pertenencia al causante de aquéllos.
Si no se satisface voluntariamente la legítima, el legitimario puede interponer la acción de reclamación de la legítima.
6.1 Los intereses de la legítima A partir de la apertura de la sucesión, la legítima devenga el interés legal, aunque se pague con bienes del caudal relicto. Sin embargo, el causante puede decidir que la legítima no devengue interés o cambiar la fijación de un determinado tipo. Aparte de por esta razón, el pago de intereses se excluye: a. Cuando se atribuye en pago de legítima un legado o asignación de una cosa específica, dado que hace suyos los frutos o las rentas que produce la cosa.
b. Cuando el legitimario vive en la casa y en la compañía del heredero.
7. LA DESHEREDACIÓN El causante sólo puede privar eficazmente de la legítima al legitimario si concurre causa de desheredación. La desheredación exige que se cumplan una serie de requisitos: a. Debe constar en testamento, codicilo o pacto sucesorio.
b. Ha de designarse al desheredado de forma individual e inequívoca.
c. Tiene que expresarse la causa legal de desheredación, las cuales son tasadas y no susceptibles de ampliación por vía de la analogía: i.
Las causas de indignidad.
ii.
Incumplimiento de la obligación legal de alimentos.
iii.
El maltrato grave al testador, a su cónyuge o conviviente en unión estable de pareja, o a los ascendientes o descendientes del testador.
iv.
La suspensión o privación de la patria potestad.
v.
La ausencia manifiesta y continuada de relación familiar entre causante y legitimario.
Es importante mencionar que la desheredación no implica la desaparición de la legítima, puesto que operará el derecho de representación. La carga de la prueba acerca de la causa de desheredación corresponde al heredero. Por último, el desheredado también puede alegar el perdón o la reconciliación con el testador, pero en tal caso le incumbe a él la prueba de tal hecho. La reconciliación debe ser bilateral y mediante actos indudables; mientras que el perdón es un acto unilateral que debe manifestarse ene escritura pública.
8. LA PROTECCIÓN DE LA CUALIDAD DE LEGITIMARIO 8.1 La preterición La preterición es el olvido o la omisión del legitimario en el testamento del causante, tanto formal (no se le menciona), como material (no se le atribuye nada a favor). Existen dos tipos de preterición: a) La preterición errónea Tiene lugar cuando el legitimario preterido es un descendiente del causante que ha nacido o ha devenido legitimario después de haber otorgado testamento o un descendiente cuya existencia el causante ignoraba en el momento de testar. El efecto que produce la preterición errónea es que permite impugnar el testamento y obtener una declaración judicial de su ineficacia (el legitimado activamente es el legitimario preterido).
En la actualidad, el legado simple de legítima “a favor de quienes acrediten ser legitimarios” que no contenga expresiones referidas especialmente a ellos, no es suficiente para evitar la preterición errónea, por lo que el testamento que contuviera dicha atribución podría ser declarado ineficaz.
b) La preterición intencional Es cualquier otra preterición, es decir, la de los padres o descendientes cuya existencia era conocida por el testador y que eran legitimarios al tiempo de otorgar el testamento.
También lo es cuando el testador manifiesta que la legítima ha sido satisfecho cuando ello es incierto. La preterición intencional no legitima para impugnar la eficacia del testamento pero sí faculta al legitimario para interponer la acción de reclamación.
9. INTANGIBILIDAD CUALITATIVA DE LA LEGÍTIMA En virtud de esta intangibilidad, el legitimario tiene derecho a recibir la legítima libre de cualquier limitación, carga o gravamen. Si el causante las ha dispuesto, se tendrán por no puestas.
9.1 La cautela Socini Tradicionalmente, se entendía que la cautela Socini era la cláusula testamentaria en la que el causante atribuía al legitimario un valor superior a su legítima estricta, pero con la prevención expresa de que en caso de que no aceptara las cargas y limitaciones, únicamente percibiría la legítima estricta, libre de cargas.
En la actualidad, el Libro IV admite la cautela tácita, es decir, cuando, a pesar de no existir prevención expresa, el testador atribuye mayor cuantía legitimaria sometida a cargas. Por consiguiente, siempre que el causante atribuya en concepto de legítima un valor superior a la estricta pero sujeto a gravamen, el legitimario carece del derecho a exigir esa atribución libre del gravamen, sino que sólo tiene la opción de aceptarla con el gravamen o renunciar a la atribución y reclamar la legítima estricta.
10. LA PROTECCIÓN DEL CONTENIDO ECONÓMICO DE LA LEGÍTIMA En primer lugar, existe una acción de suplemento de legítima, que nace cuando el causante atribuye al legitimario un valor patrimonial que no alcanza el quantum individual (siempre que no se haya renunciado a la legítima o a su suplemento). También nacerá el derecho al suplemento cuando, una vez satisfecha la legítima, aparecen nuevos bienes relictos. El plazo es de 10 años.
Otra protección es la acción de inoficiosidad (plazo de 4 años), que supone que el causante ha dispuesto bienes mortis causa por vía de legados a favor de personas que no sean legitimarios y, como consecuencia, no quedan bienes en la herencia suficientes para pagar las legítimas. También afectará, en el caso de que todavía falten bienes, a las donaciones a favor de otras personas. El orden siempre será este, primero se suprimen o reducen los legados y después las donaciones: a. Dentro de los legados, el causante puede establecer un orden de preferencia entre los legados de modo que alguno o algunos sean reducidos antes que otros.
b. En el caso de las donaciones, se reducirán por orden inverso a la fecha, comenzando por la más reciente.
11. LA EXTINCIÓN DE LA LEGÍTIMA 11.1 La renuncia a la legítima La renuncia a la legítima siempre debe realizarse una vez esta es deferida, debe ser clara y supone que su contenido se incorpora a la herencia, dado que no opera el acrecimiento de la de los restantes legitimarios e impide el derecho de representación.
No obstante la renuncia debe realizarse una vez deferida la legítima, existen algunos supuestos en los cuales se podrá pactar sobre legítima no deferida: a. Los pactos de supervivencia, en los cuales loso cónyuges renuncian a la herencia que pudiera corresponderles en la herencia del hijo común, en particular sobre la herencia intestada del hijo impúber.
b. Pactos entre progenitores e hijos en relación con la legítima de aquellos en la sucesión de éstos.
c. Pacto de renuncia al suplemento de legítima.
11.2 La prescripción de la acción de reclamación El plazo es de diez años a contar desde la muerte del causante, pero si la legítima se ha atribuido a título de heredero o legado, entonces hay que tener en cuenta que el derecho de aceptar la herencia o legado caduca a los treinta años de la muerte del causante.
El problema surge en relación al plazo de prescripción de la acción de inoficiosidad, que es de 4 años, ya que si se reclama la legítima cuando han transcurrido más de cuatro años y no queda suficiente activo hereditario para afrontar el pago, el legitimario no percibirá el importe correspondiente.
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