LECCION 8 LIMITES PENALES DE LA LIBERTAD DE EXPRESION (2011)

Apunte Español
Universidad Universidad de Valencia (UV)
Grado Criminología - 2º curso
Asignatura POLITICA CRIMINAL
Año del apunte 2011
Páginas 4
Fecha de subida 28/01/2015
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LECCIÓN-8.
LIMITES PENALES DE LA LIBERTAD DE EXPRESION.
En el Estado democrático, la libertad de expresión y de información se constituye en uno de los pilares básicos de su propia estructura. Pues el principio del pluralismo político requiere unos cauces para la formación de la opinión pública cuyo presupuesto se encuentra en el ejercicio de esas libertades de expresión y de información.
Pero el ejercicio de los derechos a expresarse libremente y a informar a la opinión pública encuentra su límite en otros derechos fundamentales, como la intimidad y el honor de las personas.
HONOR, INTIMIDAD Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
Son las denominadas libertades de defensa, negativas, ya que requieren que el poder público no se entrometa en los ciudadanos y que este no permita que los ciudadanos entre ellos se entrometan.
Típico de sociedades occidentales e individualistas. La persona humana se caracteriza tanto por su individualidad como por su sociabilidad. Fomentan y plasman su personalidad y dignidad humana, ya que exigen de la sociedad un límite.
El derecho va a respetar de forma distinta, pero según será la esfera de honor e intimidad en atención a su propio comportamiento, el derecho le otorgará mayor o menos protección. (no es lo mismo el insulto en un reality show que insultar a un conferenciante) HONOR.
El honor es una representación social de la misma dignidad humana, en la medida en que se establece la exigencia hacia los demás de ser valorado y respetado como miembro integrante de la comunidad en la que el individuo desarrolla su coexistencia. Desde una perspectiva negativa, el derecho al honor supondría el reconocimiento de una facultad inherente al individuo a no sufrir una desvalorización de su persona a través de apreciaciones falsas. Persigue tutelar aspectos individuales como la misma autoestima del sujeto.
Hay dos facetas que se quieren proteger: Fama: Autoestima: A través de la tutela de la fama y de la autoestima, se pretende que el sujeto pueda desenvolver en condiciones normales todas las potencialidades que a él se le puedan atribuir como ser humano, en la medida en que es portador de dignidad humana.
Con la educación y desarrollo del individuo la sociedad va teniendo una imagen de él.
Cuando se ataca a su dignidad, se ataca a su honor, que crean insatisfacciones y prejuicios en el sujeto.
INTIMIDAD.
La intimidad hace referencia a un espacio de reserva que el individuo desea mantener frente a las injerencias del mundo exterior. Es la facultad reconocida a toda persona que desea conservar un espacio de su vida oculto al control, al conocimiento y a la injerencia de los demás.
Tanto el derecho al honor como el derecho a la intimidad, son libertades negativas en el sentido de que no se exige ni a los particulares ni a los poderes públicos que se le permita al individuo desarrollar una determinada actividad, sino que se requiere que no se produzca una intromisión, una injerencia en determinado ámbito de la persona.
Por regla general, cuanto mayor sea la voluntad del individuo de evitar la injerencia exterior, mayores posibilidades le otorgará el ordenamiento jurídico para llevar a cobo la protección de su derecho. Y, viceversa, cuando la conducta y la voluntad del ciudadano no se opone a ciertas intromisiones, el derecho objetivo otorgará un menor grado de tutela al individuo en estos ámbitos.
En el caso del menoscabo del honor, se ataca directamente a la dignidad del sujeto por cualquier medio que suponga un juicio de desvalor de aspectos esenciales de su personalidad, que en el concepto público significa una menor apreciación del mismo ciudadano, y en el ámbito interno del agraviado implica una ofensa a su propia estima personal.
En cambio, cuando se viola el derecho a la intimidad, la lesión de la dignidad humana se produce a través de una intromisión en un espacio vital del sujeto que desea mantenerse oculto.
La protección de estos derechos en el ordenamiento jurídico español es muy distinta atendiendo a la intensidad y a la gravedad del menoscabo de los mismos. Viene protegido en: Artículo 18 de la CE. En la ley orgánica de protección civil 5/82. También en el código civil. Y en vía penal con los delitos de calumnias o injurias (honor) o la propiedad (intimidad) EL DERECHO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Sin libertad de expresión no puede haber democracia.
Cumple en primer lugar una función de reconocimiento de su titular como ser humano. Este derecho adquiere un carácter individual que tiene como presupuesto la dignidad.
Pero esa libertad de expresión, genérica y abstracta, puede concretarse en diversas manifestaciones que vienen acompañadas por otros valores que encarnan interese colectivos o sociales de gran relevancia.
De esta forma, el derecho a la producción y creación literaria, artística, científica y técnica constituye, a su vez, un presupuesto para el progreso del hombre en la cultura, en las artes, en las ciencias y en la tecnología. La libertad de cátedra establece una condición necesaria para ejercer la docencia universitaria, para contribuir de ese modo a la formación del más alto estamento educativo y del mismo conocimiento humano.
El derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión, que se muestra como el cauce más adecuado para conformar la opinión pública y de esta manera contribuir materialmente a fomentar el pluralismo político.
La libertad de expresión tiene por objeto pensamientos, ideas y opiniones, concepto amplio en el cual deben de incluirse también los juicios de valor.
El problema político-criminal más relevante viene marcado por la confrontación entre estos derechos y la libertad de expresión, especialmente en el uso que de ésta hacen los profesionales de los medios de comunicación de masas. La propia Constitución reconoce este conflicto cuando de forma expresa, en el nº 4 del artículo 20, establece unos límites.
INTERÉS PUBLICO, MEDIOS DE INFORMACION Y CONFLICTO DE DERECHOS CONSTITUCIONALES.
La opinión pública hace referencia al conjunto de informaciones y valoraciones de determinados temas de la sociedad. En un estado democrático es imprescindible la opinión pública. Tiene que haber pluralidad de medios de comunicación (diferentes visiones de la realidad) y veracidad.
Es entonces cuando se plantean problemas a la hora de otorgar mayor o menor relevancia a los distintos intereses que se encuentran enfrentados. Y tomar una u otra opción depende, entre otros factores, de una concepción ideológica.
El derecho a la libertad de expresión adquiere una nueva dimensión cuando se manifiesta en el espacio propio de los medios de comunicación de masas.
El propio Tribunal Constitucional ha levado a cabo una distinción entre la libertad de expresión, entendida como libertad ideológica, y el derecho a comunicar y recibir libremente información veraz, como un derecho con un cariz no tan individualista.
Tribunal Constitucional Alemania: No existe ningún derecho fundamental a violar otro derecho fundamental.
El derecho a comunicar y recibir libremente información versa sobre hechos notificables y aun cuando no es fácil separar en la vida real aquella y éste, pues la expresión de ideas necesita a menudo apoyarse en la narración de hechos.
Lo esencial a la hora de ponderar el peso relativo del derecho al honor y cualquiera de estas dos libertades es detectar el elemento preponderante en el texto concreto que se enjuicie en cada caso para situarlo en un contexto ideológico o informativo.
El derecho a comunicar y a recibir libremente información veraz cumple una función esencial para conformar el Estado de Derecho. A través de la prensa, de la literatura, de la radio y de la televisión, se informa a la ciudadanía sobre hechos, noticias y acontecimientos relacionados con la vida humana y su coexistencia.
Cuanto mayor sea la cultura, la educación, los conocimientos de la persona, más libre será su conducta.
La actividad de comunicar y recibir libremente información veraz sobre aquellos aspectos de la vida social, adquieren trascendencia pública.
La formación de una opinión pública libre acerca a los ciudadanos a la gestión de los asuntos de la vida social.
Ahora bien, desde el momento en el que se difunde información sobre un hecho noticiable en el que aparezcan una o varias personas implicadas, ya existe una afectación, positiva o negativa, a su honor, a su intimidad o a su propia imagen.
Aun cuando la información sea absolutamente objetiva, totalmente veraz, desde el punto de vista interno, siempre existe la posibilidad de que alguien se sienta ofendido, o se sienta agredido porque, por ejemplo, no deseaba que su nombre o su imagen aparezca públicamente.
El ejercicio de la actividad periodística, incluso en el caso que se desarrolle con total pulcritud, de una u otra forma afecta a los derechos señalados. Dicha afectación puede alcanzar muy diversos grados de intensidad.
Pero en esta colisión de derechos, el componente político-criminal es determinante en la inclinación de la balanza a uno u otro lado.
En un Estado autoritario, la libertad de expresión se encuentra notablemente limitada.
En cambio, en los países democráticos, la libertad de expresión llega a estar, en ocasiones, por encima de los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen.
EJERCICIO DEL DERECHO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN EL MARCO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS.
La premisa básica parte del interés general que persigue el derecho a comunicar y recibir libremente información veraz, cual es la formación de una sana opinión pública como presupuesto esencial del desarrollo democrático del Estado.
La falsa narración de hechos, la tergiversación de una historia no satisface ese objetivo, todo lo contrario, influye negativamente manipulando a la ciudadanía. También el asunto que se trate debe reflejar cierto interés general. A partir de ahí, varios son lo parámetros que han de tomarse en consideración a la hora de resolver el conflicto que se presenta entre el derecho a comunicar libremente información veraz y los derechos al honor, la intimidad y la propia imagen: (Tribunal Constitucional España) El objeto de la información debe versar sobre hechos que tengan TRASCENDENCIA PÚBLICA. Si el contenido de la narración no tiene esa relevancia para la generalidad, entonces los atentados al honor y a la intimidad de las personas afectadas, no estarán justificados.
Debe entenderse por información de trascendencia pública, los asuntos relacionados con la gestión de la vida pública y la política, pues son considerados como de alto interés para la conformación de la opinión pública en relación con la construcción del pluralismo político. En campañas electorales se permite más manga ancha en cuanto a la libertad de expresión.
1- El interés público de la noticia.
2- La calidad de la persona objeto de la noticia. Los personajes o personalidades públicas se caracterizan porque, por su cargo, por su función, por el arte o ciencia que desempeñan o porque en un determinado momento han sido dados a conocer a la luz pública, tiene un deber de soportar las intromisiones a su vida privada, a su fama e imagen.
Constituidos en sujetos públicos, la ciudadanía adquiere un derecho a tener cierto conocimiento en relación con la vida social y privada de aquellos. En ocasiones, la actitud de algunos de ellos de buscar la notoriedad a través de los medios de comunicación justifica una mayor permisibilidad en las intromisiones que se producen a su vida privada.
LA VERACIDAD El derecho comunicar y recibir libremente información, solo puede cumplir su función cuando dicha información sea veraz. Pues sólo en estos casos se establecen los presupuestos para la formación libre de la opinión pública y el fortalecimiento del pluralismo político.
El concepto de veracidad no puede ser entendido como una absoluta coincidencia entre lo que narra o difunde el artículo periodístico, o el programa de radio o televisión, y la realidad de lo acontecido. Pues la verdad objetiva y absoluta, no es posible reflejarla en todas sus dimensiones y con todos sus matices.
Es suficiente que exista una diligencia en la búsqueda de los datos para elaborar el trabajo periodístico. La jurisprudencia ha definido la veracidad como la seriedad y constatación en el tratamiento de la información.
ACTUACIÓN DE LOS SUJETOS AFECTADOS.
La jurisprudencia recurre a criterios que limitan estos derechos, como la posición pública que ocupe el sujeto ofendido, su actitud y talante en relación con el ofensor, y el contexto en el que se produjo la agresión. El contexto donde se desarrolla el ejercicio de la libertad de expresión es de gran relevancia.
Otro criterio es el comportamiento del agraviado, su actitud, su trato y relaciones con el ofensor.
Importante: Quien voluntariamente se involucra en situaciones en las que dicho honor o dicha intimidad puede resultar afectados, tendrá que soportar en mayor grado los atentados a estos derechos procedentes del ejercicio de la liberad de expresión. Así ocurre en el caso de personas “famosas”, que adquieren relevancia pública por su trabajo o su actividad. Algunos de ellos son muy cuidadosos con su vida privada, y posiblemente son más “respetados” por los mismos medios de comunicación, y más protegidos por el propio Derecho. pero otros que quieren mantener la popularidad a toda costa, venden toda su intimidad, toda su vida privada y todo su honor al mejor postor. Con ese comportamiento desvalúan la defensa de esos valores y los ataques a los mismos.
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