Resum Espejo Blanco (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Ciencias políticas y de la Administración - 2º curso
Asignatura Història del segle XX
Año del apunte 2017
Páginas 5
Fecha de subida 24/06/2017
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Júlia Mumany Pesarrodona Andreu Navarra – “El Espejo Blanco” . Viajeros españoles en la URSS El autor investiga las motivaciones de aquellos viajeros que pusieron sus ilusiones y esperanzas en la URSS (Espejo Blanco), sus entusiasmos pero también sus decepciones.
Contraportada En la década de los años 20s y 30s del siglo pasado el viaje a la URSS se hizo muy popular. Para escritores e ideólogos de distintas tendencias políticas, la URSS se convirtió, pese a su dictadura, en un referente indiscutible de impulso modernizador y despertar cultural y económico.
No fue hasta la llegada de la Guerra Civil española cuando se dividió la opinión pública: Para un bando la URSS representaba el paraíso de los obreros de todo el mundo.
Para el otro se trataba de un lugar infernal por tiranos sangrientos.
Texto Inicios del PSUC El PSUC, formado el 24 de julio de 1936, fue el producto de la fusión de cuatro pequeñas formaciones de izquierdas.
Su líder, Joan Comorera y Soler proclamó su integración en la Internacional Comunista, pero Moscú la consideró no válida. La existencia del partido rompía con la lógica de que a cada Estado le correspondía un solo partido comunista que existiera como plataforma de todo el proletariado.
El PCE había nacido en 1921 con ansias de absorber al PSOE y someterlo a las directrices comunistas. Como era tan dispares, sus ambas llegadas no gustaron.
Comorera debía conseguir la plena y efectiva integración en la Internacional Comunista, y por ello debía convertir a la formación en una de disciplinada, comunista y purgada de socialdemócratas, además de una campaña de desprestigio contra el POUM. Erno Gerö se convirtió en el tutor del PCUS, y marcaba las directrices a seguir según la matriz de Moscú. Cuando Stalin ordenó acabar con los ensayos revolucionarios y colaborar con la estructura del Estado, el PSUC se sumó.
Comorera volvió a viajar a Moscú en 1939 y finalmente el Secretariado de la Internacional Comunista aprobó su informe de gestión, a cambio de que bolchevizara realmente su partido, lo purgara de elementos socialdemócratas y nacionalistas.
Rafael Vidiella sería el representante del PSUC en la Internacional.
En su segundo informe, Comorera trazó una línea evolutiva del nacionalismo catalán como una fuerza que acabaría creando una República Catalana integrada en una federación de repúblicas comunistas, una URSS ibérica. Una República que dejara paso al logro del proletariado catalán reunido en el PSUC.
Operación Barbarroja El 21 de junio de 1941 3 millones de soldados alemanes formaron un gigantesco frente en lo que se conoce como Operación Barbarroja, que para muchos representa un error estratégico de Hitler, ya que hasta el momento había evitado la abertura de dos frentes simultáneos. Se trataba de tres ejércitos estratégicos que pretendían invadir: Moscú, Leningrado y el Cáucaso.
En ese momento residían entre 4.000 y 6.000 españoles, algunos de ellos venidos después de internarse en los campos del sur de Francia en 1939. En Francia había una comisión que decidía quién partía primero hacia la URSS. Sin embargo, el grupo más numeroso lo formaron los “niños de la guerra” (2.895), mayoritariamente asturianos y vascos que habían salido en 1937 para no vivir la Guerra Civil. Algunos de ellos murieron durante la II GM y otros ingresaron en el ejército soviético. La pedagogía soviética en la enseñanza de la población no rusoparlante de la URSS resultó apropiada para ellos. Y de hecho esto fue así hasta 1941, cuando el Reich atacó a la URSS y la situación soviética empeoró.
Otro colectivo muy importante fue los marines españoles y el de los pilotos de avión, los cuales el gobierno republicano les enviaba a la Unión Soviética a perfeccionar sus técnicas, por un precio más barato. Esos pilotos, muchos de ellos anarquistas, fueron albergando críticas al sistema soviético, y cuando quedaron atrapados en la URSS fueron duramente represaliados por esa desafección. Coincidió con la migración masiva de exiliados del PCE, ansiosos por entrar a formar parte del partido grande.
Júlia Mumany Pesarrodona Esos pilotos empezaron a ser considerados “enemigos de la URSS y de España”, y lo cierto es que el contexto internacional no ayudaba mucho a los republicanos no comunistas, porqué tanto el PCE como el PCUS estaban obsesionados con dar una imagen de “vida feliz y bienestar” en la URSS.
Beria ordenó la detención de algunos pilotos, y les envió al Gulag o a los campos de concentración.
Los dirigentes del PCE nunca vieron con buenos ojos que los españoles participaran de la II GM, y los soviéticos nunca fueron partidarios que los españoles combatieran contra los rivales de la División Azul.
Guerrillas soviéticas à la lucha partisana en la URSS ya era muy fuerte y organizada a partir de 1942, debido a los rápidos avances alemanes que cortaban la retirada a muchas tropas soviéticas. Muchos morían y otros caían prisioneros mientras lograban cruzar las líneas. Y en algunos casos se creaban verdaderos segundos frentes, especialmente en Ucrania, Bielorrusia, etc. Se calcula un número regular de 360.000 guerrilleros. Combatieron soldados españoles (815) en todos los frentes soviéticos de la guerra. Las mujeres españolas que se integraron ejercieron de sanitarias, espías o enlaces, aunque su destino pendía de un hilo por si caían prisioneras.
Montserrat Roig dejó escrito el heroísmo de algunos catalanes que lucharon ahí.
Había una diferencia clara entre el Partido Socialista Francés y el Partido Socialista Obrero Español. El PSF quería proteger a la democracia de los extremismos, mientras que el PSOE era mucho más radical y quería instaurar una República exclusivamente izquierdista que derrocara a la democracia burguesa, a partir de la vía insurreccional.
El PCE no fue realmente influyente hasta 1936.
A partir del estadillo de la Segunda Guerra Mundial resulta imposible entender el destino de los españoles que recayeron en la URSS sin examinar el papel histórico desempeñado por los dirigentes del PCE.
El contexto de la Segunda Guerra Mundial significó que mucha población refugiada residente en la URSS, sobretodo en Moscú, tuviera que irse, en condiciones durísimas, a otros sitios quizá mucho más fríos. También l fueron los niños, quienes percibirían como su cotidianeidad se iría deteriorando. Fue dramático para ellos.
Dolores Ibárrubi = Pasionaria à Secretaria General del Partido Comunista de 1943 a 1960.
Llama la atención la frecuencia con la que, en la memorialística española, se han estampado juicios negativos hacia ella.
Pues también tuvo que exiliarse en Moscú. Poco a poco fue perdiendo su poder y era bastante odiada por algunos miembros de su partido, por los cíclicos crímenes y actos vergonzosos que se produjeron entre 1944 y 1975, entre los cuales están expulsiones, muertes, delaciones e incluso intentos de asesinato a miembros del partido.
Pasionaria es vista como una víctima (por Lister): “[…] La situación de Dolores es cada día más triste. Está en Moscú, lejos del país y del centro de dirección. […] El nerviosismo de Dolores aumenta de día en día…”. Aunque Líster es poco fiable.
Luis Lavín acusó directamente a Pasionaria de haber provocado que expulsaran a los aviadores españoles del ejército soviético, pasada la II GM, contra el criterio del mismo Stalin, al que convenció para que los pilotos fueran declarados apátridas. ¿Por qué la dirección del PCE insistió una y otra vez, en el inicio de la guerra, para que hubiera españoles en los frentes, para luego, durante la paz, desposeer y abandonar a quienes habían luchado por la URSS? Pasionaria, proclamada como “madre” y protectora de todos los españoles exiliados en la URSS, no dejó buenos recuerdos en sus tutelados.
- Julián Fuster: “Ibárrubi impidió masivamente la repatriación de los exiliados que le pareció que no mantenían una actitud adecuada, es decir, retuvo e hizo encerrar a todos aquellos que no expresaban un vivo entusiasmo por la sociedad soviética”.
Serrano y Iordache desvelan en sus obras el papel que tuvo Pasionaria en la tutela de los españoles emigrados: no sólo no puso especial empeño en su cuidado y supervivencia, sino que, más bien, se aseguró que su vida se convertía en un Júlia Mumany Pesarrodona infierno si cometían la osadía de mostrar debilidad, separarse del camino trazado, no asimilar los mensajes ideológicos del régimen o tomar la iniciativa personal para sobrevivir.
Pasionaria y el PCE son quienes monopolizan los malos recuerdos entre los exiliados Kharitonova, escritora rumana, narra como a los niños refugiados españoles se les daba una “educación política”. Sin embargo, se le olvida mencionar que esa educación se producía en un contexto totalitario. El culto a Stalin y a la Revolución de éste y Lenin eran el día a día de estos. El precio que pagaron esos niños fue el adoctrinamiento ideológico en la dimensión formativa.
La autora solo muestra la cara luminosa que tantos memorialistas desmienten. Con demasiada frecuencia fa como positivos adoctrinamientos puramente ideológicos, auténticas políticas de lavado de cerebro. No afronta lo que les aguardaba a los disconformes, los que fueron a parar al Gulag.
También comete el error de equiparar “republicanismo” con “comunismo” o “antifranquismo”, pues no todos los residentes que llegaron entre 1937 y 1939 eran comunistas. Sin embargo, la URSS solo asimiló a los dirigentes comunistas mejor integrados en la Internacional y a los tutelados que no mostraron ni el más mínimo signo de heterodoxia o disconformidad. Quienes se guardaron de protestar, ocultaron o abandonaron sus ideales republicanos o anarquistas para profesar al culto a Stalin y el expansionismo ultranacionalista soviético. A los demás los trituró o únicamente permitió que se marcharan, tras lustros de torturas físicas y psíquicas, a partir de 1953.
Los exiliados a la URSS tuvieron la ventaja que su comunidad no se dispersó ni perdieron totalmente sus raíces, aunque el precio que tuvieran que pagar por ello fuera su homogeneización ideológica y la adaptación a un contexto totalitario, donde estarían tutelados y vigilados.
Las Memorias de un niño de Moscú – José Fernández Sánchez. Un claro ejemplo para concocer la vida en la Unión Soviética posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Cuando José Díaz Ramos, Secretario General del PCE murió en 1942, las opciones del nuevo liderazgo del partido se encaminaban hacia Dolores, quien había obtenido el soporte de la cúpula soviética pero no de la mayoría de los exiliados.
Durante la posguerra, el PCE practicó continuas arbitrariedades y extrañezas, purgas y contradicciones. Y había “un descontento general de la inmensa mayoría de los camaradas porqué veían que mientras ellos trabajaban y luchaban en la guerra, Dolores y Antón, su consorte, no cumplían en absoluta su misión de dirigentes, dedicándose a disfrutar de su cómoda vida”. (Enrique Líster).
Líster consideró que la ronda de discusiones sobre las responsabilidades de guerra (española) fue el origen de los desaciertos posteriores en la dirección del partido. En lugar de afrontar su “cobardía” los dirigentes políticos prefirieron huir del exilio. Y además, pocos fueron los esfuerzos que hicieron los dirigentes del PCE para sacar a los exiliados de los campos de refugiados en Francia.
En 1944, mientras Líster, Cordón y Modesto comandaban tropas en Ucraina, fueron llamados de nuevo a Moscú porqué habían sido involucrados en un “complot” urdido por Jesús Hernández para arrancar el Secretariado a Pasionaria y Antón.
En 1956 Nikita Jruschov trató de dar carpetazo al estalinismo y extirpar el “culto a la personalidad” de los regímenes socialistas”. La historia del comunismo quedaba partida en dos. En realidad esa publicidad no fue más que una cortina de humo, detrás de la cual se han esforzado en esconderse los que en vida de Stalin no sólo aprobaban lo que éste hacía, sino que ejecutaban sin rechistar lo que él ordenaba.
Jesús Hernández Tomás, miembro del PCE y convencido estalinista, cambió totalmente de parecer merced a lo que observó directamente en la URSS, y supo luego expresar con lucidez cómo fue su proceso de conversión: “Durante muchos años hemos formado parte de una organización de masas forjadas en la disciplina ciega, en la obediencia sumisa, en la intransigencia apasionada, en la intolerancia fanática que, impermeables a todo otro razonamiento, tienen como único norte el de la defensa de la URSS. Romper con lo que se ha amado entrañablemente, hacer añicos con nuestras propias manos los ídolos por ella creados, no es un proceso fácil; es, por el contrario, un proceso lento, cruel.
Júlia Mumany Pesarrodona Dejar de creer en lo que se ha creído presupone un período de crisis donde las mentiras aceptadas como verdades luchan contra verdades que se nos figuran mentidas”.
Hernández no fue el único que presentó una pérdida de fe en el comunismo, también lo fueron Vicente Pérez, Óscar Pérez, Julián Gorkin, etc. Expresan la falta de “revolución” que se vivía en la URSS, era un remando demasiado tranquilo donde todo estaba prevenido y planificado. Se produjo demasiado burocratización, y en vez de combatir los sistemas capitalistas se empeñaban a purgar revolucionarios.
“La vida en la URSS […], la realidad soviética la contemplaréis con los ojos de la verdad cruda. Allí no queda tiempo para diversiones… la vida es de una dureza infinita… el nivel de vida de los proletarios muy bajo se labora a destajo o mediante normas muy elevadas. […] En la URSS no se tiene ni idea ni de las medias de seda ni de los calcetines de hilo, ni de las plumas fuentes ni de los relojes de pulsera … El régimen no pierde el tiempo en esas minucias de los hábitos burgueses que le distraerían de sus grandes objetivos industriales […] Cada ciudad tiene su tarjeta de racionamiento y su comedor colectivo; lo demás es lujo y el lujo en la URSS es muy caro (y solo disponible para los jerarcas del partido).
Manuel TagÜena también fue otro comunista y héroe de la batalla del Ebro que perdió la fe. Trabajó redactando y traduciendo artículos para la Oficina Soviética de Información. Molesto porque se le marginaba por haber pertenecido a la clase media, abandonó la URSS en 1946 para trabajar como consultor militar en la Yugoslavia de Tito. A su modo de ver, existían solamente dos estratos en la sociedad soviética: los privilegiados y los necesitados. Mientras a los funcionarios de la Kominterm y los miembros de las academias militares no les faltaba de nada, a los obreros destinados a las fábricas únicamente se les permitía perecer de fatiga y malvivir gracias a un sueldo insuficiente. SOLO LA AFINIDAD CON EL LÍDER AUSPICIA EL ASCENSO SOCIAL.
Los obreros cobraban entre 300 y 400 rublos, si se machacaban el cuerpo para cumplir con las cuotas draconianas de producción. Sin embargo, todos los productos llevaban consigo una inflación monstruosa, con la cual el Estado financiaba sus obras faraónicas.
Mientras millones de trabajadores y campesinos se desloman hasta caer reventados, los jerarcas se entregan a vicios y lujos sin freno, al sexo de pago y al alcohol, a precios astronómicos. Era profundamente “antisocialista”.
Pacto Ribbentrop – Molotov (1939) Hernández: “Entre la desorientada emigración española en la URSS, cayó como una bomba la presencia de Ribbentrop en Moscú, la publicación de risueñas fotos de nazis y bolcheviques juntos y revueltos y la noticia de la firma del pacto”.
Se ha intentado minimizar la naturaleza de aquel entendimiento, señalando su naturaleza de pacto de no agresión. Entre los jerarcas soviéticos, se aducía que la decisión era necesaria para continuar con el desarrollo industrial del Estado. Sin embargo, existía una incompatibilidad entre la naturaleza teórica del régimen comunista y la amistad con la Alemania nazi.
Pues los comunistas españoles que llegaban acababan de sufrir el ataque final de los fascistas, soportados por los alemanes, en la guerra civil española.
Hernández, expulsado del partido en 1944, luchó como nadie antes por la redención de los españoles que yacían explotados o agonizantes en la URSS sin posibilidad de lograr una vida digna o la libre elección de su lugar de residencia.
Luego se entiende porqué los líderes del PCE pusieron tantos reparos a la salida de españoles de la URSS, pues no podían escapar para contar las atrocidades que allí sucedían.
En 1914 Hernández comprendió que una manera, quizá la única, de aliviar las condiciones de vida de los exiliados y retenidos de 1939 era enrolándolos en el Ejército Rojo y mandándolos al frente, hecho al que Pasionaria se negó.
Manuel TagÜeña vuelve a explicar el trato realmente otorgado a los muchachos educados en la URSS, quienes estaban sin padres y las autoridades soviéticas decidieron tramitar su ciudadanía soviética para que quedasen sometidos a las leyes que prohibían la salida de la URSS. Aquellos muchachos fueron destinados a olvidar a sus familias y a dedicarse a la producción de guerra. Vivían en internados y usaban uniformes que recordaban a los de los estudiantes de tiempo Júlia Mumany Pesarrodona de los zares. Su excesiva fatiga y deficiente alimentación minaron gravemente su salud, los cuales la mitad sufrían tuberculosis.
Hernández denuncia cómo los adolescentes españoles se rebelaron contra los cauces habituales y formaron bandas de delincuentes juveniles, pues preferían la muerte a continuar pereciendo de hambre. Las niñas y adolescentes españoles se veían obligadas a prostituirse por un pedazo de pan, y se ofrecían a los militares y jerarcas del partido.
Pasionaria dijo: “No podemos devolverlos a sus padres convertidos en golfos y prostitutas, ni permitir que salgan de aquí en furibundos antisoviéticos”. Es decir, la líder conocía perfectamente el destino de aquellos antiguos niños y prefería ocultar la verdad a remediarla.
Las numerosas obras antisoviéticas que se publicaban en la España franquista no eran sino por obtener el apoyo de EEUU. En ningún momento se trató de distinguir entre marxismo y estalinismo.
Jesús Hernández considera que Lenin aceptaba la crítica y la oposición interna, mientras respetaba la vida y la integridad de sus oponentes, algo que dejó de hacer Stalin en cuanto instauró la pena de muerte aplicable también a dirigentes comunistas. Quedaba claro que el tándem Stalin-Beria resultaba invencible desde el mismo corazón del sistema.
La sociedad soviética, entre 1934 y 1953, es una terrible dictadura totalitaria.
“Seguí buscando y encontré un partido bolchevique identificado y confundido con el poder estatal, gobernando con autoridad absoluta. El Partido era el Estado; el Buró Político, el Gobierno y Stalin, el jefe omnímodo del Gobierno y del Estado. El Partido, un poder por encima de la clase obrera. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO SE HABÍA CONVERTIDO EN DICTADURA DEL PARTIDO SOBRE EL PROLETARIADO. El partido operaba desligado de las masas trabajadoras, como un poder “autónomo”, burocrático y despótico”.
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