Teorías ecológicas (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 1º curso
Asignatura Teorías criminológicas
Profesor .O.D.U.
Año del apunte 2014
Páginas 9
Fecha de subida 31/03/2015
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Teorías ecológicas (la Escuela de Chicago) 1. INTRODUCCIÓN Teorías ecológicas Aquellas aportaciones a la criminología que examinan la influencia que tiene el medio o contexto en el que las personas habitan sobre la delincuencia.
La hipótesis de estas teorías es que, con independencia de la clase de personas que viven en una determinada agrupación territorial, existen formas de organización humana que producen más delincuencia que otras.
Las teorías ecológicas tienen su origen en la Escuela de Chicago, cuyas obras principales se producen entre la WWI-WWII. Los autores de esta escuela investigan las consecuencias sociales que se derivan del rápido crecimiento urbano que se produce en Chicago y en otras grandes metrópolis norteamericanas a partir del proceso de industrialización. La industrialización comporta un constante flujo de inmigración hacia la ciudad que se asienta en los lugares más baratos (áreas centrales), mientras las personas más pudientes se trasladan a otras áreas de la ciudad (áreas periféricas).
La idea principal de la Escuela de Chicago es que en estas áreas centrales -caracterizadas, entre otros factores, por la pobreza de sus habitantes, la heterogeneidad cultural y la movilidad— son desorganizadas, en ellas es más difícil que la comunidad consiga realizar sus valores.
La E. de Chicago ha influido en las teorías criminológicas como la teoría de la asociación diferencial, la teoría de la anomia o la teoría del control. Sus planteamientos han permitido que se haya seguido investigando los factores de desorganización social vinculados a la delincuencia y que ha dado lugar a unas propuestas específicas de política criminal basadas en intervenir sobre los barrios para evitar la formación de núcleos física y socialmente degradados.
2. LA ESCUELA DE CHICAGO: PRINCIPALES IDEAS TEÓRICAS 2. 1. Aproximación ecológica al fenómeno criminal La aproximación ecológica al fenómeno criminal consiste en estudiar cómo las formas de agregación humana (la clase de comunidad en que las personas viven) influye en las tasas de delincuencia que se producen.
Los autores de esta escuela parten del hecho que el primer factor para entender la criminalidad es el paso de una vida rural (en la que viven los inmigrantes antes de establecerse en Chicago) a una vida urbana.
PARK (1915) señala que mientras que en las comunidades pequeñas existe un control personal de la comunidad sobre el individuo (el individuo realiza toda su actividad en el marco de un contexto de personas conocidas con capacidad de desaprobar el comportamiento desviado), en las comunidades urbanas no se da este control informal (a menor control más posibilidad de actividades delictivas). Por tanto, se pasa de un control basado en las costumbres, permanentemente reforzadas por los miembros de la comunidad, a un control más abstracto e impersonal basado en las leyes. El marco de la ciudad da mucha más posibilidad para que se produzca una desintegración de la vida moral, como demuestran las mayores tasas de fenómenos tan dispares como el divorcio, el absentismo escolar o el delito. Aunque esta desintegración se concentra sólo en algunas partes de la ciudad.
BURGESS analiza la forma de crecimiento de la ciudad, señalando como punto de partida, que el hecho de que las industrias se establezcan en el área central produce que, desde el punto de vista residencial, tales lugares dejen de ser atractivos (al ser focos de contaminación, de suciedad y de ruidos). Esto genera un doble proceso: Por un lado las viviendas de las áreas centrales disminuyen de precio, por lo que tales áreas tienden a ser habitadas por inmigrantes más recientes, de menos recursos; por otro lado, las personas de más recursos se trasladan a vivir a las áreas periféricas. Pero a medida que los habitantes de las áreas centrales mejoran su posición económica tienden a abandonar tales áreas y a establecerse en áreas periféricas. De tal manera, se produce un constante proceso de movilidad en las áreas centrales, que se convierten en zonas de transición. En las áreas periféricas existe una movilidad de menor intensidad, que también lleva a las personas a áreas cada vez más periféricas cuando mejoran sus condiciones económicas.
Debido a PARK y BURGESS queda establecida la hipótesis de la Escuela de Chicago: “Existen áreas de la ciudad con unas características -deterioro físico, pobreza de sus habitantes, zonas de transición (de alta movilidad), heterogeneidad cultural y delincuencia adulta— en las que los problemas de control de las sociedades urbanas están muy acentuados.” 2.2. Investigación sobre la delincuencia juvenil (SHAW-MCKAY) Estos autores realizan una amplia investigación sobre la delincuencia juvenil en Chicago, y en otras ciudades norteamericanas, para tratar de verificar que son las áreas más desorganizadas de la ciudad las que producen mayor tasa de delincuencia en Juvenile delinquency and urban áreas (1942).
El objeto de la investigación consiste en determinar si las áreas de la ciudad de Chicago tienen tasas diferenciadas de delincuencia juvenil. Una vez establecida la tasa de delincuencia juvenil por áreas, los autores analizan las características físicas y sociales de las áreas más delictivas, para verificar si son las áreas en transición las que producen más delincuencia.
El método se basa en tomar en consideración el número de jóvenes llevados durante un periodo de tiempo a los tribunales de menores de Chicago, clasificarlos en función del lugar de residencia y correlacionar tales cifras con el número de jóvenes que viven en cada área. De tal manera se obtiene el porcentaje de delincuentes juveniles por número de jóvenes de cada una de las áreas de la ciudad. Los autores estudian tres periodos discontinuos de 6 años para determinar si entre 1900 y 1933 se han producido variaciones significativas en la tasa de delincuentes juveniles de los barrios de la ciudad.
Los resultados principales del análisis por lo que hace a las tasas de delincuencia, son los siguientes: - se produce una gran diferencia de delincuencia entre las diversas áreas de la ciudad (mientras que existen áreas que prácticamente no tienen delincuencia juvenil existen otras donde casi 20 de cada 100 jóvenes han pasado por los tribunales de menores).
- hay una gran concentración de delincuencia en las áreas centrales (un 25% de la población produce la mitad de los delincuentes).
- no existen variaciones muy significativas en estos datos en los tres periodos estudiados.
Las características de las áreas más delictivas son: - Las áreas centrales de la ciudad, en la denominada zona de transición -Predomina la población nacida fuera, con alto porcentaje de personas llegadas recientemente - Áreas con población decreciente y con la renta más baja de la ciudad.
- Sufren en mayor medida que otras zonas de la ciudad otros problemas sociales (absentismo escolar, mortalidad infantil, delincuencia adulta) No hay ninguna correlación entre una determinada minoría étnica y la delincuencia, señalando que en los periodos estudiados se han producido cambios completos en la minoría étnica que habita una determinada zona y sin embargo la tasa de delincuencia juvenil se ha mantenido estable. Por tanto concluyen que lo que explica la delincuencia no es el origen de la población sino sus condiciones de vida en determinadas áreas de la ciudad.
2.3. Teoría de la desorganización social Las áreas que tienen mayor delincuencia se caracterizan, entre otros aspectos, por estar mayoritariamente habitadas por gente pobre, por su deterioro físico, alta movilidad, alta heterogeneidad cultural y mayor tasa de delincuencia adulta. La pregunta siguiente que hay que responder es por qué tales factores llevan a que estas áreas de la ciudad tengan una tasa mucho mayor de delincuencia juvenil.
La respuesta de SHAW y MCKAY combina dos explicaciones, una de carácter no ecológico y otra de carácter ecológico: - La explicación no ecológica es que las personas pobres se encuentran con más dificultades de satisfacer sus necesidades con el recurso a los medios lícitos. Pero la Escuela de Chicago no establece que este factor esté relacionado de forma directa con la delincuencia. La pobreza de los individuos sólo estará correlacionada con la delincuencia cuando medie un conjunto de condiciones relativas al grupo (ecológicas) que dificulten la capacidad de la comunidad de hacer efectivos sus valores convencionales comunes.
- En las condiciones ecológicas antes señaladas la comunidad se encuentra obstaculizada de llevar a la práctica sus valores comunes por tres razones principales: a) menor capacidad de asociación (o de cohesión social) b) menor posibilidad de control sobre las actividades desviadas c) mayor exposición de los jóvenes a valores desviados.
Las asociaciones existentes en un barrio (asociaciones de vecinos en defensa de los intereses comunes, culturales, deportivas, de voluntariado social…) son importantes porque una de sus principales funciones consiste en canalizar a los jóvenes hacia motivaciones convencionales.
Pero estas asociaciones son más difíciles que existan en barrios que la gente sólo piensa en dejar cuando mejoren sus recursos.
Mientras que en las áreas en las que no hay delincuencia adulta, los jóvenes sólo entran en contacto con personas que expresan valores convencionales, en los barrios en los que sí existe delincuencia adulta los jóvenes también conocen a personas que llevan a cabo comportamientos desviados y que, pudiendo ser también valorados por la comunidad, se plantean como un modelo a seguir distinto al dominante, del que aprender técnicas y motivaciones delictivas.
En resumen, existe un conjunto de condiciones ecológicas (pobreza, movilidad, heterogeneidad cultural, deterioro físico, existencia de delincuencia adulta) que comportan una menor capacidad de la comunidad de realizar sus valores (pues es más difícil el asociacionismo para canalizar a actividades convencionales, el control de las actividades desviadas de los jóvenes y es más fácil la exposición del joven a modelos desviados). En estas condiciones -de desorganización social- la delincuencia resulta una actividad más probable, lo cual explica las diferentes tasas de delincuencia entre barrios de una misma ciudad.
3. CONSECUENCIAS DE POLÍTICA CRIMINAL En la medida en que la Escuela de Chicago parte de que las altas tasas de criminalidad de determinados barrios bajos de las ciudades son debidas a las condiciones sociales de sus habitantes (pobreza) y a la desorganización social de estas áreas de la ciudad es normal que destaque que una sustancial disminución de la delincuencia no podría venir de métodos individuales de tratamiento sino sólo de transformar las condiciones de la vida comunitaria.
Los autores de esta escuela no se limitaron a la teoría y la investigación criminológica sino que, trataron de llevar a la práctica algunos aspectos de su política criminal.
SHAW en particular fue el principal impulsor del «Chicago Área Project», un proyecto que se inició en 1932 y funcionó hasta la muerte de éste en 1957, y que consistió en el establecimiento de centros en los barrios más delictivos de Chicago, dirigidos a crear nuevas oportunidades para los jóvenes. Se establecieron 22 en 6 áreas de Chicago, trataban de coordinar a diversos estamentos del barrio (iglesia, asociaciones, sindicatos, empresarios, grupos deportivos) para unir los esfuerzos de cara a la mejora del barrio y, en particular, para acercar a los jóvenes más expuestos a un tipo de vida convencional. Los instrumentos utilizados consistían en fomentar las actividades para los jóvenes (de recreo, vacaciones de verano, talleres, grupos de discusión, proyectos en el vecindario) y en tratar de mejorar sus oportunidades de trabajo.
4. VALORACIÓN CRÍTICA En esta valoración distinguimos 4 aspectos: - Validez metodológica Se discute acerca de si las conclusiones de SHAW-McKAY sobre la distribución territorial de la delincuencia pueden estar equivocadas por el hecho de que los datos obtenidos reflejen un mayor control policial de unos barrios que de otros. Pese a que éste es un aspecto que cualquier investigación debe tomar en consideración –y SHAW-McKAY son perfectamente conscientes del problema de que la policía tiende a concentrar más su actividad en unos barrios que en otros- no parece, de acuerdo a la investigación empírica realizada sobre este problema, que el diferencial de delincuencia entre áreas sea de manera primaria una construcción policial (esto es, un producto de la actuación selectiva de la policía).
Otra crítica que suele realizarse a la Escuela de Chicago es que incurre en la denominada falacia ecológica. Habría incurrido en tal falacia porque del hecho de que las áreas más desorganizadas tengan más delincuencia deriva que los individuos que viven en ellas tienen más probabilidad de cometer delitos. Es claro que SHAW-McKAY pensaban que, a igualdad de otras variables, vivir en un barrio desorganizado aumenta las probabilidades de ser delincuente. ¿Pero supone esta creencia incurrir en la falacia ecológica? A nuestro juicio, la única manera de entender esta falacia es que se atribuyan a los individuos las cualidades relativas al contexto. Pero SHAW-McKAY nunca dijeron que el hecho de vivir en un barrio desorganizado sea sinónimo de ser potencial delincuente, pues en su investigación, incluso en los barrios más desorganizados la inmensa mayoría de jóvenes se decantan por formas de vida convencional. De ahí que no creamos que SHAW-McKAY incurran en esta falacia.
- Actualidad de la teoría Se ha señalado que la Escuela de Chicago analiza un proceso de desorganización que sería propio de una realidad determinada (la forma de crecimiento de las grandes ciudades norteamericanas en la época de la industrialización) y que ya no serviría para explicar la delincuencia en otras realidades. Con independencia de que el modelo de crecimiento de las ciudades haya variado, o de que ahora dependa más de intervenciones de los poderes públicos que del mercado de la vivienda, la cuestión decisiva para decidir acerca de la validez analítica del modelo ecológico es si las variables (como la pobreza general, el deterioro físico, la heterogeneidad étnica, la movilidad o la tasa de delincuencia adulta) que de acuerdo a la Escuela de Chicago producen desorganización social y consiguientemente delincuencia, siguen caracterizando determinadas áreas de las grandes ciudades. Es la respuesta positiva a esta cuestión la que, como veremos en la segunda parte de este capítulo, permite mantener la actualidad de la teoría de la desorganización social.
- Verificación empírica Las dos cuestiones más importantes a verificar de la teoría de la desorganización social son: En primer lugar se debe analizar la correlación ecológica, por la cual las áreas caracterizadas por los factores que generan desorganización social (pobreza, movilidad, deterioro físico, heterogeneidad étnica, delincuencia adulta) tienen más delincuencia que las áreas más organizadas; En segundo lugar se debe verificar la interacción entre el factor social más relevante en la producción de la delincuencia (la pobreza de la persona) y los factores ecológicos, examinando si, en efecto, las personas pobres delinquen de forma diferenciada en función del contexto en el que viven.
En referencia a la correlación ecológica, las variables de desorganización que más han sido estudiadas son la pobreza del barrio, la movilidad y la heterogeneidad cultural. Tal como explica KORNHAUSER, tras realizar una revisión de los estudios empíricos realizados, la correlación entre áreas de menor nivel económico y tasas mayores de delincuencia es clara.
Por lo que hace a la relación alta movilidad/delincuencia, lo que parece quedar demostrado es que, a igualdad de nivel económico, los barrios con mayor movilidad tienen más delincuencia que los de menor movilidad. En cuanto a la heterogeneidad étnica, parece que esta variable no tiene una influencia directa en la delincuencia (así en los barrios de clase alta no hay diferencias en la delincuencia en función de su mayor o menor heterogeneidad étnica), aunque sí existen estudios que muestran que los barrios pobres heterogéneos en el plano étnico tienen tasas de delincuencia mayor que los homogéneos. En definitiva, la investigación empírica parece confirmar la tesis de Chicago en el sentido de que los barrios pobres, en los que además se dan las variables de alta movilidad y alta heterogeneidad, tienen tasas de delincuencia mayores que los barrios que no reúnen estas características.
En cuanto a la segunda cuestión, relativa a si las personas pobres delinquen en forma diferenciada en función del contexto ecológico en el que viven, la revisión de los estudios de delincuencia individual realizada por KORNHAUSER muestra que si bien la correlación pobreza individual/delincuencia es débil, cuando la variable individual de la pobreza de la persona se toma conjuntamente con factores comunitarios, como el hecho de vivir en un barrio pobre, urbano, heterogéneo y con alta tasa de delincuencia adulta la correlación se hace mayor.
También en este aspecto las tesis de la Escuela de Chicago parecen verificarse.
- Efectividad de la política criminal Aunque la efectividad del «Chicago Área Project» no ha sido precisamente evaluada, parecen existir indicios de que esta clase de programas no puede tener una incidencia muy grande en la reducción de la criminalidad. El problema puede provenir en que exista una cierta falta de correspondencia entre el nivel teórico y el nivel político-criminal. Mientras que a nivel teórico SHAW-McKAY plantean la pobreza individual como una variable relevante de cara a la explicación de la criminalidad, el nivel políticocriminal parece casi exclusivamente focalizado en las cuestiones de carácter ecológico, tratando de contribuir a la organización de la comunidad y con poca capacidad de alterar la situación de pobreza de la mayoría de personas residentes en ella.
5. PLANTEAMIENTOS ACTUALES 5. 1. Introducción A pesar de que los planteamientos de la Escuela de Chicago no han sido falsificados sino más bien validados por la investigación empírica, durante los años 60 y 70 han existido escasez de nuevos estudios ecológicos. Quizá porque se encuentre en que la investigación de esos años se centra más en la delincuencia individual que en las tasas de delincuencia, asumiendo además que el contexto no tiene relevancia para entender la delincuencia individual.
El nuevo impulso a los estudios ecológicos que se produce a partir de mediados de los años 80 quizá está vinculado al incremento de la criminalidad que se produce en las dos décadas anteriores, el cual aparece muy concentrado en los barrios degradados de las grandes ciudades. Ello lleva a hacer revivir la idea de la Escuela de Chicago de que lo importante no son las personas sino las condiciones en que las personas viven.
El nuevo impulso de los estudios ecológicos se basa en retomar el modelo de la Escuela de Chicago -que explica las altas tasas de delincuencia de los barrios bajos de la ciudad como consecuencia de la suma de dos factores: la pobreza de sus habitantes y las condiciones de desorganización social de estos barrios- pero se estudian nuevos factores de desorganización social. De estos nuevos factores de desorganización social nos detendremos en cuatro: - la homogeneidad social - la ruptura familiar - la densidad - la tasa de delincuencia en el barrio Por otra parte, los planteamientos ecológicos no sólo se utilizan para estudiar la producción de delincuentes en los barrios sino que se aborda un nuevo ámbito de estudio: la relación entre las condiciones ecológicas de la comunidad y la producción de delitos en el barrio (el nivel de victimización sufrido por el barrio).
5 2. Nuevos factores de desorganización del barrio Diversos estudios muestran que tomadas conjuntamente la pobreza del área, la alta movilidad y la heterogeneidad étnica dan una adecuada explicación de la diferencia de criminalidad entre diversos barrios de la ciudad. No obstante, se ha señalado que existen otros factores que también desorganizan el barrio.
Un primer factor de desorganización, al que la Escuela de Chicago no había aludido, es la homogeneidad social. WlLSON explica que una de las razones que llevó al gran incremento de la criminalidad en los guetos afroamericanos en EE.UU. durante los años 60 y 70 es que ellos, tras el proceso de desindustrialización de los centros urbanos, fueron abandonados por personas de clase media y de clase trabajadora, para pasar a ser ocupados exclusivamente por personas en situación de marginación social (underclass).
Esto supone una pérdida de modelos de vida convencionales representado por las personas de clase trabajadora y de clase media. Lleva a la desaparición de asociaciones que generan cohesión en el barrio (que suelen estar mantenidas por personas de clase media). Por último, como consecuencia del elevado desempleo en el barrio, no existen hombres «casaderos», incrementándose el número de madres solteras y los consiguientes problemas de control en el barrio.
La síntesis de la aportación de WlLSON es que la desorganización del barrio es más aguda cuando la pobreza es homogénea, esto es, cuando todas las personas que habitan el barrio están en situación de marginación social.
Un segundo factor es el porcentaje de familias monoparentales (madres cabeza de familia) que viven en el barrio. La desorganización se produce porque los hijos de estas familias, al estar sometidos a menor control parental, tienden a pasar más tiempo en la calle, aumentando la probabilidad de que entren en contacto con personas que llevan a cabo un tipo de vida desviado.
En tercer lugar, como señala STARK, la mayor densidad del barrio tiene diversas consecuencias desorganizadoras. Por una parte provoca que los actos desviados de las personas sean más visibles ante los demás, lo cual lleva a que las personas puedan ver como más normal el comportamiento desviado. Además, en barrios densos es más fácil entrar en contacto con las personas desviadas del barrio.
Por último, la Escuela de Chicago ya había destacado que la existencia de delincuencia adulta en el barrio produce desorganización. Es este segundo aspecto el que más han destacado los recientes estudios ecológicos, los cuales han ilustrado por una parte, las altas tasas de delincuencia llevan a que personas convencionales tiendan a abandonar el barrio y, por otra, este alto nivel de delincuencia atrae a personas con mayor propensión a delinquir hacia el barrio (pues el barrio ofrecerá muchas más oportunidades desviadas y mucha más protección ante la intervención policial que otras áreas de la ciudad). En la medida en que este incremento de la delincuencia genera mayor desorganización social, entramos en la teoría del «círculo vicioso» en que, las políticas de prevención de la delincuencia en el barrio tendrán insignificantes probabilidades de éxito.
5.3. Análisis sobre victimización Se han empezado a estudiar ámbitos de investigación que la E. de Chicago sólo había dejado sugeridos. El principal de estos ámbitos nuevos de estudio es el relativo a la victimización.
La Escuela de Chicago había centrado su investigación en la relación entre el nivel de desorganización del barrio y la producción de delincuentes. La nueva línea de investigación pretende analizar si también existe relación entre las condiciones de desorganización del barrio y el nivel de victimización. Esta línea de investigación surge del hecho de que es lógicamente posible que un barrio produzca muchos delincuentes pero, sin embargo, la tasa de delitos del barrio sea baja, como consecuencia de que los delincuentes del barrio se desplacen a otros lugares de la ciudad a cometer sus delitos.
Los estudios muestran que los factores de desorganización que explican la alta tasa de producción de delincuentes también explican la alta tasa de producción de delitos (o de victimización) en el barrio.
Se presentan investigaciones que muestran que, en general, los delincuentes delinquen en lugares que le son conocidos (lugar de residencia, trabajo, ámbito de diversión). Además, factores como la pobreza del barrio o la alta movilidad generan una incapacidad de que la comunidad ejercite control informal sobre los habitantes del barrio o sobre otras personas que circulan por la comunidad.
Todo ello, parece confirmar lo que seguramente es algo implícito para la Escuela de Chicago, el hecho de que los barrios que producen más delincuentes son también los que tienen mayor producción de delitos (mayor victimización).
5.4. Consecuencias de política criminal Los teóricos contemporáneos de la ecología criminal desarrollan sus propuestas políticocriminales partiendo de que la mayor tasa de delincuencia de los barrios bajos de la ciudad se explica como consecuencia de dos factores: un factor de orden social (el hecho de que en estos barrios exista una mayor tasa de personas en situación de pobreza) y una suma de aspectos de orden ecológico que generan desorganización social en estos barrios.
La pobreza individual y la desorganización social parecen interactuar así: una persona pobre que vive en un barrio desorganizado carece de oportunidades (convencionales) de promoción social y se siente menos vinculado a los valores convencionales; en cambio, una persona pobre que viva en un barrio organizado tiene más oportunidades de promoción social y se siente más ligado a los valores convencionales. Esto significa que los barrios organizados no sólo sirven para transmitir más eficazmente los valores convencionales sino que además ofrecen más oportunidades para salir de la pobreza. Por tanto, las medidas individuales para afrontar la pobreza deben ir acompañadas de intervenciones ecológicas que incrementen el nivel de organización social del barrio.
Por eso se construye el programa político-criminal para la prevención de la delincuencia en los barrios bajos o degradados de las ciudades: 1. Evitar el deterioro físico. Para que los habitantes del barrio no deseen abandonarlo éste no debe aparecer como deteriorado. Ello reclama un tipo de intervención dirigido 2.
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a la rehabilitación de viviendas y espacios comunes, para que la gente perciba que el barrio está en un proceso de mejora. La inversión en tales áreas no sólo deberá detener procesos de abandono sino que también debe tratar de favorecer el traslado de personas de clase media a tales áreas.
Evitar la homogeneización social. En los barrios mixtos, las personas de clase baja tienen más oportunidades, a través del contacto con personas de clase media, de asumir valores convencionales y de acceder al trabajo. Se debe evitar intervenciones de los poderes públicos dirigidas a concentrar a personas en situación de marginación social en determinados espacios de la ciudad.
Ayudar a las personas pobres. Los poderes públicos deben intervenir para proteger socialmente y para dar oportunidades de formación a las personas en condiciones de pobreza. El incremento de las oportunidades lícitas de estas personas reduce la probabilidad de que recurran a alternativas no convencionales de subsistencia y de que la mayor delincuencia redunde en mayor desorganización del barrio.
Fomentar el asociacionismo. En la medida en que aumentan las estructuras de relación en el barrio, se genera mayor nivel de cohesión social, produciendo mayor transmisión de valores convencionales y mejorando el nivel de control informal.
Incrementar la vigilancia. Deben haber medidas de prevención situacional, incrementando el nivel de vigilancia de los puntos negros de la delincuencia, evitando que el lugar parezca a los potenciales delincuentes como de bajo control.
5.5. Valoración crítica La hipótesis de los nuevos planteamientos ecológicos acerca de la explicación de las mayores tasas de criminalidad de determinadas áreas de la ciudad es la misma que la de la Escuela de Chicago: en tales áreas existe mayor delincuencia porque son habitadas mayoritariamente por gente pobre con escasez de oportunidades (factor no ecológico) y porque existe un conjunto de variables (entre los que destacan: pobreza general, deterioro físico, movilidad, heterogeneidad cultural y delincuencia adulta) que dificultan la capacidad de la comunidad de hacer efectivos sus valores comunes (factor ecológico).
Las teorías ecológicas deberían seguir tratando de dar una explicación a las tasas diferenciales de delincuencia entre barrios, pero también deberían servir para explicar la delincuencia individual. El objetivo consiste en establecer una metodología que permita verificar en el ámbito individual la influencia de factores comunitarios. No obstante, las investigaciones realizadas con tal metodología son costosas (requiriendo de estudios longitudinales que muestren la evolución de variables comunitarias y viendo si ello tiene influencia en la delincuencia individual) que por ello no parecen todavía suficientemente desarrolladas.
Las propuestas político-criminales que realizan los defensores de estas teorías pueden ser vistas con recelo por quien requiera soluciones a corto plazo a los niveles altos de delincuencia de determinados barrios. No cabe duda que conseguir que un barrio de composición social uniformemente pobre, de viviendas de escaso coste, de alta movilidad y con escasa cohesión entre sus habitantes se transforme en un barrio de composición social mixta, con edificios no deteriorados, de población estable y con un cierto nivel de cohesión social es un proceso muy costoso en términos económicos, a largo plazo, y difícil de que tenga éxito si el nivel de delincuencia en el barrio ya es muy alto. Pero si bien esta política-criminal no da respuestas a corto plazo, tampoco parece que otro tipo de respuestas (como el mayor control policial) puedan, por sí solas, hacer algo más que contener el problema y con un coste social muy alto.
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