Trabajo seminario valoración (grupal) (2016)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Enfermería - 2º curso
Asignatura Infermeria Gerontològica
Año del apunte 2016
Páginas 9
Fecha de subida 26/04/2016
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Enfermería gerontológica Valoración enfermera y valoración geriátrica integral. Escalas de valoración.
Ana Extraviz, Andrea Maestre, Luana Vanesa Mariano, Marina Tudela y Luis Xaimar Chuquiruna 18/04/2016 Índice Introducción ............................................................................................................................................ 3 Valoración enfermera.............................................................................................................................. 3 Valoración geriátrica integral .................................................................................................................. 4 Escalas de valoración ............................................................................................................................... 4 Escalas de valoración funcional ........................................................................................................... 4 Escalas de valoración del estado mental ............................................................................................. 5 Escalas de valoración social ................................................................................................................. 6 Otras escalas de valoración ................................................................................................................. 7 Bibliografía............................................................................................................................................... 8 Introducción Los pacientes en edades avanzadas tienen características de salud distintas al resto de la población, por la manera en la que se presentan las patologías y los cambios fisiológicos que padecen durante el envejecimiento.
La rápida identificación por parte del equipo sanitario de los problemas físicos, emocionales, funcionales y sociales que padecen estos pacientes hace que se planteen actuaciones preventivas, terapéuticas y rehabilitadoras que mejoran la calidad de vida y su autonomía.
Unas de las herramientas más utilizadas para valorar el estado salud de estos pacientes son la valoración geriátrica integral y las diferentes escalas de valoración que existen. Gracias a éstas nos permiten desarrollar un plan de tratamiento, un plan de cuidados y un seguimiento del paciente y brindar una buena asistencia sociosanitaria.
Valoración enfermera La valoración enfermera es un proceso planificado, continuo, sistemático y deliberado de recogida de datos sobre el estado de salud de un paciente y su interpretación. Tiene como objetivo captar la situación de salud de la persona tratada y su respuesta a la misma. Es utilizada de manera constante y se inicia al entrar en contacto con el paciente. De manera programada debemos conocer el estado de salud de las personas tratadas. (1) Es una valoración propia de la disciplina enfermera.
Hay dos tipos de valoración si las clasificamos desde un punto de vista funcional: la valoración inicial, que se realiza en la primera consulta (permite recoger datos generales sobre la salud del paciente) y la valoración continua, focalizada o posterior que se hace de manera progresiva durante la atención.
También podemos clasificarlas según el objetivo al que va dirigido, en este caso encontraríamos la valoración general (para conocer y detectar situaciones que necesitan plan de cuidados) y la valoración focalizada (centrada en un aspecto específico del problema).
La valoración enfermera contiene dos fases que garantizan la puesta en marcha de un plan de cuidados. Las fases son (2): 1. La recogida de datos, en la que se obtiene toda la información necesaria para identificar el problema, sus causas, las posibles variables (creencias, situación social..) y el marco de actuación. Su objetivo es reunir información necesaria, útil y completa. Los métodos que son utilizados para la recogida de información son la entrevista, la observación y la exploración física. Todos los datos obtenidos deben de ser validados o verificados para evitar que puedan llevar a un error en el diagnóstico. Por otro lado, dicha información debe estar orientada a las posibles actuaciones enfermeras. Una vez se han recogido los datos necesarios del paciente, estos deben clasificarse y ordenarse para su efectividad.
2. La evaluación de los datos y emisión del juicio clínico. En esta etapa es necesario interpretar los datos que se han recogido en la etapa anterior, analizarlos y expresar un juicio clínico, para la posterior intervención.
Una de las valoraciones más conocidas es la que se lleva a cabo mediante las 14 necesidades básicas de Virginia Henderson. Este modelo enfermero, analiza catorce ítems para la valoración del paciente: respirar normalmente, comer y beber adecuadamente, eliminar desechos del organismo, movimiento y mantenimiento de la postura adecuada, dormir y descansar, usar ropas adecuadas, vestirse y desvestirse, mantener la temperatura, mantener higiene corporal e integridad de la piel, evitar peligros del entorno, comunicarse, creencias y valores, sentirse realizado, participar en actividades recreativas y, por último, aprender, descubrir y satisfacer la curiosidad. (3) Valoración geriátrica integral La valoración geriátrica integral es una herramienta de valoración diagnóstica que se encarga de cuantificar las capacidades y los déficits que son importantes, es decir, los físicos, psicológicos, funcionales y sociales. La finalidad de esta cuantificación es poder determinar en qué situación se encuentra una persona en concreto, su entorno, y también valorar la necesidad de los recursos y fomentar la autonomía y mejorar la calidad de vida. La característica que tiene esta valoración es que la desarrollan diversos profesionales sanitarios, podríamos afirmar que es una valoración multidimensional y multidisciplinar.
Esta valoración garantiza la eficacia y la eficiencia de la terapia y la gestión y utilización de los recursos necesarios. Como ventajas tiene que se determina integralmente en qué situación se encuentra la persona valorada y que se conocen los recursos de los cuales se dispone. La importancia de la enfermera en la valoración geriátrica integral es interpretar los resultados de las escalas y realizar un plan de cuidados individualizado al paciente.
Escalas de valoración Las escalas de valoración tienen como objetivo determinar qué capacidad tiene una persona para poder realizar las actividades de la vida diaria de una manera independiente, ya que éstas miden los niveles funcionales más elementales, por ejemplo comer, control de esfínteres, etc. También miden los niveles inmediatamente superiores como andar, vestirse y asearse. (4) Deben ser breves, sencillas, con una uniformidad de medida (lenguaje común) y sensibles a pequeños cambios en la situación personal. A continuación explicaremos detalladamente algunas de estas escalas.
Escalas de valoración funcional o El índice de Katz es un instrumento para evaluar la independencia de un paciente en cuanto a la realización de las actividades básicas de la vida diaria. Se trata de seis ítems dicotómicos que evalúan la capacidad o incapacidad de efectuar una serie de tareas (baño, vestido, uso del retrete, movilidad, continencia, alimentación). El programa evalúa la puntuación final, y clasifica con diversas letras (A, B, C...) el tipo de dependencia del paciente. (5) o El índice de Barthel es una escala que se usa como instrumento para medir el nivel de independencia del paciente con respecto a la realización de algunas actividades de la vida diaria (AVD), mediante la cual se asignan diferentes puntuaciones y ponderaciones y se obtiene una estimación cuantitativa de su grado de independencia. Se evalúa al principio y durante el tratamiento de rehabilitación, así como al momento del alta. De esta manera, es posible determinar cuál es el estado funcional del paciente y cómo ha progresado hacia la independencia. (6 - 7) o El índice Lawton es un instrumento que valora 8 ítems (capacidad para utilizar el teléfono, hacer compras, preparación de la comida, cuidado de la casa, lavado de la ropa, uso de medios de transporte, responsabilidad respecto a la medicación y administración de su economía)y les asigna un valor numérico 1 (independiente) o 0 (dependiente). La puntuación final es la suma del valor de todas las respuestas. Oscila entre 0 (máxima dependencia) y 8 (independencia total). (8) o La escala de la cruz roja: El evaluador debe clasificar al paciente en el grado funcional que más se aproxime a su situación actual. La información se obtiene preguntando al paciente si es mentalmente competente o a su cuidador. Clasifica la capacidad de autocuidado en seis grados (0-5), desde la independencia (0) hasta la incapacidad funcional total (5). El tiempo de aplicación es inferior a un minuto. (9) Escalas de valoración del estado mental o El ADAS-GOC es una escala para evaluar la enfermedad del Alzheimer. Ésta valora los cambios que son asociados al deterioro cognitivo de la enfermedad mediante 11 pruebas para medir el nivel de comprensión de la persona, la capacidad de memoria, la orientación temporal y el lenguaje espontáneo. (10) o La escala más utilizada para la valoración de las conductas agitadas es el “Cohen-Mansfield Agitation Inventory” (CMAI), siendo su versión española el ‘Inventario de Agitación del Anciano Cohen-Mansfield’ (IAACM). Se trata de un inventario, que con una puntuación de 1 a 9, mide la frecuencia de diversas conductas agitadas. (11) o El test COBRA es una escala que se usa como instrumento para valorar la conducta indeseable del paciente.
o El test de Pfeiffer es una escala que se usa como instrumento para detectar la existencia y el grado de deterioro cognitivo. Sirve para valorar la capacidad mental. Es un cuestionario que valora la memoria a corto y largo plazo, la orientación, la información sobre los hechos cotidianos y la capacidad de cálculo. En esta escala es importante tener en cuenta el nivel educativo de la persona. Si su nivel educativo es bajo (estudios elementales) se admite un error más para cada categoría. En cambio si su nivel educativo es alto (estudios universitarios) se admite un error menos para cada categoría. (12) o El índice de Lobo es una escala que se usa como instrumento para valorar la orientación, la fijación, la concentración, el cálculo, la memoria, el lenguaje y la construcción del paciente.
La puntuación máxima es de 35 y se considera que existe deterioro cognitivo si dicha puntuación es menor a 23.
o Test de Hamilton de la depresión es una escala que se usa como instrumento para medir la intensidad o gravedad de la depresión que puede padecer la persona. Es un cuestionario en el que se valora entre otros: el humor deprimido (tristeza, depresión, desamparo, intensidad), el Insomnio, la ansiedad psíquica, la lentitud de pensamiento y de la palabra, la hipocondría. (13) o Test de Hamilton de la ansiedad es una escala que se usa como instrumento para detectar el trastorno de ansiedad. Se basa en la enumeración de una serie de síntomas como: dificultad para concentración, reacciones con sobresalto, llanto fácil, temblores, anticipación de lo peor, interrupción de sueño, visión borrosa, taquicardia, dolores. Se pueden obtener dos puntuaciones que corresponden a ansiedad psíquica y a ansiedad somática, es aconsejable distinguir entre ambos a la hora de valorar los resultados de la misma. (13) o La escala de Yesavage, para Depresión Geriátrica (GDS) tiene la particularidad de explorar únicamente síntomas cognoscitivos de un episodio depresivo mayor, con un patrón de respuesta dicotómica para facilitar el diligenciamiento por el evaluado. (14) Escalas de valoración social o Zarit es un tipo de escala que mide la sobrecarga del cuidador de ancianos con trastornos mentales. A partir de 22 afirmaciones el entrevistado ha de marcar en qué grado del 1 al 5 se siente identificado 1 desde nunca y 5 casi siempre). El resultado es numérico <47 no hay sobrecarga, 47-55 sobrecarga leve y > 55 sobrecarga intensa. (15) o OARS es un tipo de escala que valora los parámetros sociales del paciente: convivencia, relación con el entorno, estructura familiar, percepción de soledad, etc. A partir de 10 preguntas nos permite hacer una valoración des del 1 (excelentes recursos sociales) hasta un 6 deterioro social total. (16) o La Escala Holden cuantifica en función del grado de deterioro, aquellos aspectos que relacionan la interrelación del enfermo con su entorno inmediato, y las variables se refieren a observación, conocimiento de la realidad y comunicación. (14) Otras escalas de valoración Encontramos la Escala Tinetti para valorar la marcha y el equilibrio. Se utiliza para determinar precozmente el riesgo de caída de un anciano durante el año siguiente a su aplicación. Generalmente se le pregunta al paciente si tiene miedo de caerse valorando así su índice de fragilidad. (14) También está la escala de J.H. Downton recoge algunos de los factores con mayor incidencia en el riesgo de caídas. Engloba tres puntos fundamentales: identificar al paciente con alto riesgo de caídas, incluir al paciente atendido en el protocolo de prevención de caída y aplicar las medidas preventivas para modificar o tratar los factores de riesgo asociados. (17) Por otro lado, la escala de Norton mide el riesgo que tiene un paciente de padecer úlceras por presión. Fue realizada por Doreen Norton en el año 1962. Valora cinco apartados con una escala de gravedad de 1 a 4, cuyos valores son sumados para obtener una puntuación total que estará comprendida entre 5 y 20. Se consideran pacientes de riesgo a aquellos con una valoración baja (a menor puntuación, mayor riesgo). (18) Por último, es importante valorar si existe o no riesgo de maltrato en las personas mayores. Para ello es importante utilizar la valoración integral y en las instituciones observar conductas de alarma con los pacientes. También se puede usar la escala de Zarit para saber si existe sobrecarga que pueda dar lugar a un maltrato posterior (psicológico o físico) por parte del cuidador al anciano o anciana.
Conclusiones La valoración enfermera ya sea en cualquier ámbito es una inversión necesaria para asegurar una asistencia adecuada y de calidad, al permitir individualizar los cuidados, mejorar las incapacidades y proporcionar el nivel asistencial más adecuado a cada persona.
En el ámbito de geriatría es importante tener una visión integral del anciano y del envejecimiento para retardar la dependencia y potenciar la capacidad funcional y la autonomía y el objetivo de las escalas de valoración es determinar la capacidad de una persona para realizar las actividades de la vida diaria de forma independiente.
Así que independientemente del modelo de valoración que utilicemos, el propósito y los resultados que queremos obtener, deben ser los mismos, ayudar al paciente.
Así conseguimos que el paso final de la edad adulta a la vejez y el discurrir de los últimos años de vida se lleve a cabo en las mejores condiciones de salud posibles.
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pág:122.
13. Tomado de: Lobo A, Chamorro L, Luque A, Dal-Re R, Badia X, Baro E. Validación de las versiones en español de la Montgomery-Asberg Depression Rating Scale y la Hamilton Anxiety Rating Scale para la evaluacion de la depresión y de la ansiedad. Med Clin (Barc) 2002;118(13):493-9.
14. F.J. Leturia Arrazola. J.J. Yanguas Lezaum. E. Arriola Manchola. A. Uriarte Méndez. La Valoración de las personas mayores.
2001.
Disponible: https://books.google.es/books?id=kSODiG5hOUC&pg=PR17&lpg=PR17&dq=Escala+de+comunicaci%C3%B3n+de+Holden 15. Álvarez Lourdes, González Ana María, Muñoz Pedro. El cuestionario de sobrecarga del cuidador de Zarit: Cómo administrarlo e interpretarlo. Gac Sanit [revista en la Internet]. 2008 Dic [citado 2016 Abr 15] ; 22(6): 618-619.
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