Examen final Introducción a los temas fundamentales de la filosofía (2013)

Examen Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 1º curso
Asignatura Introducción a los temas fundamentales de la filosofía
Año del apunte 2013
Páginas 3
Fecha de subida 20/05/2014
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Examen final Introducción a los temes fundamentales de la filosofía Contesta a las siguientes preguntas de manera breve teniendo siempre como referencia la Ética 1. Los tres afectos fundamentales, de los que derivan todos los demás son deseo, felicidad y tristeza. Entendemos como “deseo” aquel apetito que nos incita a la idea de a potencia misma – fuerza esencial del cuerpo. Por otro lado, llamamos a la “felicidad” como el paso de una menor a mayor perfección del cuerpo. De la misma manera, el concepto de “tristeza” se opone, en cuanto es el paso de una mayor a menor perfección.
2. Escoge una de las emociones o pasiones específicas de las que escribe Spinoza en la parte III o IV y coméntala a partir de la cita “La alegría nunca es directamente mala, sino buena; en cambio la tristeza es directamente mala” El análisis de esta cita ha de partir de la concepción de Spinoza de los conceptos de bueno y malo. Entenderemos como bueno aquello que estando al alcance del hombre lo llevan a adquirir una mayor potencia de actuar. Aquello que es malo, por lo tanto, provoca el efecto contrario. Teniendo en cuenta esto, cabe destacar que Spinoza establece tres afectos básicos dentro la vida sentimental del hombre: felicidad, tristeza y deseo. Tanto la felicidad como la tristeza son causadas por factores externos y tienen como objetivo aumentar o disminuir nuestra potencia de actuar respectivamente. Por consiguiente, la felicidad es buena en cuanto nos dirige a aumentar nuestra potencia y la tristeza es el caso contrario.
3. ¿En que sentido el alma y el cuerpo están conectados en el sistema de Spinoza? Bajo la filosofía propuesta por Spinoza en su Ética, el alma y el cuerpo no son más que dos aproximaciones distintas a una misma realidad. Por lo tanto, mientras entendemos el alma como idea, el cuerpo vendría a ser su objeto. Como podemos observar a partir de esta similitud, no hay relación posible entre alma y cuerpo en cuanto se trata de lo mismo. Por lo tanto, lo que sucede a uno repercute en el otro y viceversa.
4. ¿Qué opina Spinoza sobre destrucción y autodestrucción? En la filosofía de Spinoza se expone la muerte del hombre entendida como su destrucción.
Por muerte, entendemos que ha tenido que intervenir causa externa, y en ningún caso se ha producido una disminución interna de la potencia del hombre. En cambio, a la hora de hablar de autodestrucción hacemos referencia al suicidio. Spinoza opina que el suicidio es algo que va totalmente en contra de la naturaleza del hombre en cuanto se opone a su principal objetivo: la voluntad de vivir y preservar su ser.
5. ¿Cómo el hombre puede conquistar su libertad según Spinoza? En la Ética se habla del hombre libre como aquel capaz de racionalizar su vida afectiva. Es decir, el camino hacia una existencia feliz se basa en saber moderar las propias pasiones. Para esto, podemos partir del lema “conócete a ti mismo”. Si el hombre es capaz de entender el funcionamiento de su ser, sus emociones y la dinámica de éstas, podrá controlarlas y, por lo tanto, ser feliz y consecuentemente libre.
Escoge uno de los tres fragmentos de la Ética como punto de partida para elaborar una reflexión-análisis acerca de la filosofía de Spinoza en alguno de sus aspectos "Nada es más útil al hombre que el hombre; quiero decir que nada pueden desear los hombres que sea mejor para la conservación de su ser que el concordar todos en todas las cosas, de suerte que las almas de todos formen como una sola alma, y sus cuerpos como un solo cuerpo, esforzándose todos a la vez, cuanto puedan, en conservar su ser, y buscando todos a una la común utilidad; de donde se sigue que los hombres que se gobiernan por la razón, es decir, los hombres que buscan su utilidad bajo la guía de la razón, no apetecen para sí nada que no deseen para los demás hombres, y, por ello, son justos, dignos de confianza y honestos" En el fragmento seleccionado, Spinoza expone su teoría según la cual el último fin del hombre es el de preservar su naturaleza. Para analizar esta idea es necesario partir des de las bases de la filosofía del autor. En primer lugar, su concepción del hombre se basa en la creencia que el ser humano es bueno por naturaleza. En este caso – y en general en la filosofía expuesta en la Ética – entenderemos el concepto de “bueno” como todo aquello que nos es útil para aumentar nuestra potencia y “malo” como todo aquello que nos induce a disminuirla. Por lo tanto, en la afirmación hecha anteriormente según la cual el hombre es bueno por naturaleza no hacemos referencia a un estricto juicio de valores, sino a un concepto relativo que ilustra la voluntad del ser humano de aumentar su potencia. De la misma manera que ha sido necesario definir el bien y el mal en el marco de la filosofía del autor, es necesario que entendamos que “la potencia” hace referencia a la esencia del hombre en tanto quiere querer.
Retomando el discurso de la naturaleza humana, entendemos que una persona está naturalmente inclinada a aumentar su potencia y, en última instancia, a preservar su ser. De esta manera, podemos entender que en la base de la existencia humana radica algo al que podríamos denominar instinto de supervivencia. Siguiendo esta misma línea, es destacable que el que vendría a ser el mundo anímico y sentimental del hombre se estructura a partir de tres afectos básicos: deseo, felicidad y tristeza. Entendemos el deseo como la voluntad de actuar, una fuerza interior que nos empuja a determinadas acciones. En cambio, tanto la felicidad como la tristeza son afectos que se manifiestan en nosotros a partir de causas exteriores y que tienen el poder de aumentar o disminuir nuestra potencia de obrar. Por consiguiente, podemos determi-nar que el ser humano no tiene en sí ninguna inclinación natural por la cual quiera disminuir su potencia de actuar mediante los sentimientos derivados de la tristeza, como el odio, la envidia, la indignación o el desprecio. El hombre racional, según Spinoza, es aquel capaz de racionalizar su vida afectiva. Es decir, si entendemos la mecánica de los sentimientos y la manera como afectan a nuestro ser, podremos limitar el efecto de todos aquellos dirigidos a disminuir nuestra potencia. De ahí que el hombre racional, nombra-do en el fragmento analizado, sea empujado a comportarse de manera justa hacia los demás. Y es exactamente esta guía de la razón la que dona libertad al hombre. La libertad, entendida bajo los conceptos de la Ética, consiste en actuar con discernimiento y racionalidad ante los afectos y pasiones de la vida. A partir de aquí podemos plantear un aspecto importante de la filosofía de Spinoza: la muerte. En primer lugar, cabe destacar que la pérdida de sus hermanos a una temprana edad marca la concepción de muerte en el autor. Entonces, en su obra nos habla de una diferencia sustancial entre la clasificación que establece entre las tipologías de decesos. En ambos casos es muy importante tener en cuenta que se producen por causas externas, ya que en el hombre la potencia no puede menguar por sí sola ni extinguirse de manera natural. Una vez determinado esto, Spinoza se centra en el suicidio. Mientras la muerte es meramente causa de factores externos al hombre, el suicidio es algo que va contra la naturaleza del ser humano. De la misma manera que en la muerte natural, se fundamenta en factores externos. Pero el aspecto que más llama la atención es que es algo que va totalmente en contra de la naturaleza del hombre. ¿Cómo podría un ser, cuya última voluntad es la de preservar su vida, querer acabar con ella? Bajo la concepción del autor, el suicidio es algo contrario al ser. Por lo tanto, podemos percibir este acto como la total pérdida de la naturaleza del ser humano.
De toda la dinámica de los afectos que expone Spinoza en el libro III, IV y V de la Ética, escoge uno para polemizarlo o ilustrarlo con algún ejemplo de la vida PROPOSICIÓN XXIX: Nos esforzaremos también por hacer todo aquello que imaginamos que los hombres miran con alegría, y, al contrario, detestaremos hacer aquello que imaginamos que los hombres aborrecen.
Demostración: Por el hecho de imaginar que los hombres aman u odian algo, amaremos u odiaremos eso mismo (por la Proposición 27 de esta Parte), es decir (por el Escolio de la Proposición 13 de esta Parte), por ese hecho nos alegraremos o entristeceremos de la presencia de esa cosa, y así, nos esforzaremos por hacer todo aquello que imaginamos que los hombres aman, o sea, miran con alegría, etc. Q.E.D.
Escolio: Este esfuerzo por hacer algo (y también por omitirlo) a causa solamente de complacer a los hombres, se llama ambición, sobre todo cuando nos esforzamos por agradar al vulgo con tal celo que hacemos u omitimos ciertas cosas en daño nuestro o ajeno; de otro modo, suele llamarse humanidad. Además, llamo alabanza a la alegría con que imaginamos la acción con la que otro se ha esforzado en deleitarnos, y vituperio, a la tristeza con que aborrecemos, al contrario, la acción de otro.
En el fragmento elegido, perteneciente a la Proposición XXIX de la Ética de Spinoza, se trata uno de los aspectos más relevantes y llamativos de la obra con una aplicación práctica en la cotidianeidad. En primer lugar, cabe entender las tesis del autor en el sí de una “filosofía para la vida práctica donde el amor, la generosidad y el autoconocimiento se presentan como las armas más potentes contra toda prosa de las circunstancias y relaciones imperfectas humanas”1. En mi opinión, en la preposición que he seleccionado podemos ver reflejado el carácter social de la ética de Spinoza, entendido como aquel que le permite plantear las bases de una sociedad para el hombre libre. De ahí desarrolla el concepto de ambición como la voluntad de complacer a los demás, procurando su bien y evitando su mal. Personalmente creo que es algo que se puede ver reflejado en la vida cotidiana en cuanto todos hemos sido movidos a hacer cosas que son relativamente malas para nuestro ser bajo la ambición de complacer al prójimo. Pongamos el ejemplo de un político que utiliza una estrategia populista para ganarse a sus electores. En este caso entendemos que su ser está siendo movido por la ambición de agradar al pueblo aunque sus discursos se basen en mentiras. En un primer momento podemos concebir este tipo de ambición bajo un enfoque negativo, pero no siempre es así. También tenemos casos legendarios de héroes que roban a los ricos para dar a los pobres, es decir, hacen el esfuerzo de hacer algo que perjudica a sus seres para complacer a los hombres.
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