tema 9 (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Penal I
Año del apunte 2015
Páginas 6
Fecha de subida 04/05/2016
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Apuntes elaborados personalmente combinando las explicaciones de clase con los manuales. Muy claros y bien organizados.

Los temas marcados con una (i) son los más importantes de cara a examen.

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TEMA 9: EL TIPO DE LO INJUSTO EN LOS DELITOS DE ACCION DOLOSOS. EL TIPO OBJETIVO 1.
LOS ELEMENTOS REFERENTES A LA ACCIÓN Y RESULTADOS TÍPICOS: Se describe o una mera acción finalista o una actividad finalista que produce un resultado, el cual, al estar comprendido en la voluntad de realización del sujeto, pertenece también a la acción.
Respecto a la descripción de la acción típica, los tipos se forman en función de un proceso de abstracción a partir de cómo se desarrollan las acciones en la vida real. El legislador define la acción típica extrayendo las notas o caracteres comunes de las acciones de la vida real (ej. formas de producir un homicidio: disparo, cuchillo, etc. El legislador observa los caracteres comunes, que en definitiva es la acción de matar, y de esta forma describe el tipo de lo injusto o acción típica: el que matare a otro…).
Lo que se pretende con la descripción de la acción típica es que sea de la manera más precisa posible, lo que es muy complicado debido a la variedad de circunstancias existentes. Se logra ese objetivo en los denominados tipos meramente resultativos o prohibitivos de causación: la acción carece de cualquier delimitación que vaya más allá de la que se deriva del verbo típico que ha utilizado el legislador para describir la acción típico que ha producido el resultado (ej. en el caso del homicidio, solo se utiliza el verbo matar).
Sin embargo, en algunas ocasiones, la descripción de la acción típica es mucho más detallada: 1. En algunos casos se delimita el objeto material: ej. En los delitos de hurto, robo y apropiación indebida el objeto ha de ser solo una cosa mueble.
2. En otros casos se alude a los medios o formas de ejecución, de modo que en el tipo no queda comprendida cualquier acción que produce el resultado, sino sólo los que lo producen de una determinada manera. Ej. En el asesinato, solo entra el que matare a otro con alevosía, ensañamiento, premeditación, por precio, promesa o recompensa.
3. Hay otros tipos delictivos donde se delimita el tiempo o el lugar de comisión del delito: artículo 596 delimita el delito de correspondencia con una potencia extranjera a que tenga lugar en tiempo de guerra.
a. CONTENIDO.
En la descripción de la acción típica podemos distinguir: - - - -  Los elementos descriptivos Son aquellos que aluden a conceptos que aluden a objetos, seres o actos perceptibles por los sentidos. Ej. concepto de cosa en el delito de hurto: el que sustrajera una cosa… (Objeto perceptible por los sentidos).
 Los elementos normativos.
Son aquellos que exigen una comprensión lógica o intelectual, ya que a pesar de que se refieren también a una realidad natural, no pueden ser plenamente susceptibles por los sentidos. Suelen exigir para su entendimiento la puesta en acción de elementos cognitivas. Ej. En el delito de falsedad documental se exige que el documento no sea veraz. Comprender la no veracidad del documento es un elemento normativo, ya que no es suficiente con los sentidos para entender cuándo un documento es falso.
Son también normativos aquellos que implican un juicio de valor, el cual puede ser jurídico, cuando el concepto alude a normas de carácter jurídico. Ej. en el delito de falsedad documental, hay que acudir al CP para entender el concepto de documento.
Puede también ser elemento normativo de carácter socio-cultural, en cuanto remite a juicios de valor que están socialmente extendidos en una determinada realidad social. Ej. delito de exhibicionismo: se habla del carácter obsceno, que variará dependiendo de la cultura.
Todos estos elementos implican un riesgo para la seguridad jurídica, aunque hay algunos elementos normativos tan extendidos ya, que no plantean problema a la hora de ser aplicados por el juez: ej. concepto de cosa ajena. En cualquier caso, la doctrina afirma que se debe evitar la utilización de elementos normativos indeterminados o de carácter impreciso.
b.
CLASES DE ESTRUCTURA TÍPICA  Los delitos de simple actividad El tipo describe solamente una acción finalista. Artículo 379: castiga la conducción bajo la influencia de determinadas sustancias.
No exige que se produzca ningún resultado, sino que basta con la comisión de la acción.
 Los delitos de resultado El tipo describe una actividad finalista que produce causalmente un resultado separable de ella. Ej. el que matare a otro: acción de matar y por otro lado el resultado de muerte.
1  Los delitos de peligro y sus clases Se exige un determinado peligro. Por ello, lo primero que debemos tener en cuenta es el concepto de peligro, que se determina a partir de un juicio de previsibilidad objetiva. Este juicio se trata siempre de un juicio ex ante, es decir, que el juicio para saber si la acción es o no peligrosa se tiene que hacer antes de realizar la acción. En caso contrario no tendría sentido, ya que hay acciones que son peligrosas y sin embargo el resultado, por cualquier circunstancia después no se produce. Del mismo modo, hay acciones que en principio no son peligrosas, pero acaban produciendo resultado.
Se parte de la conclusión a la que llegaría una persona inteligente (en principio el juez) colocada en el lugar del autor en el comienzo de la acción y teniendo en cuenta: - Las circunstancias del caso concreto conocidas por el sujeto.
- Las cognoscibles por una persona inteligente (saber ontológico).
- La experiencia de la época sobre los cursos causales.
Teniendo en cuenta todo esto, es posible que el juicio sea objetivo, ya que si solo se tiene en cuenta lo que conoce el sujeto, el juicio sería subjetivo.
Se afirmará la cualidad de peligrosidad de la acción si se concluye que es probable la producción del resultado. Según Cerezo Mir, para que la acción sea peligrosa basta con que el sujeto concluya que no es improbable que se produzca el resultado (postura minoritaria). Ejemplos: - - Una persona intenta matar a otra clavando alfileres en una fotografía. Teniendo en cuenta lo que conoce el sujeto, él cree que con ello consigue matar a la persona. En cambio, teniendo en cuenta los conocimientos de una persona inteligente, que sabe que eso no es cierto, podemos afirmar que la acción no es peligrosa porque no va a producir resultado.
En cambio, si tenemos que enjuiciar a una persona que dispara a otra, teniendo en cuenta que es probable que se produzca el resultado de muerte, tendremos que afirmar que la acción es peligrosa.
CLASES DE DELITOS DE PELIGRO 1.
Delitos de peligro abstracto: aquellos en los que el peligro es solo la ratio legis del precepto. Es el motivo que ha inducido al legislador a introducir esa conducta delictiva, porque normalmente conlleva un peligro para la comunidad. Sin embargo, el peligro no es un elemento del tipo. Por tanto, se trata de una presunción y no admite la prueba de que en el caso concreto no se haya producido un daño para el bien jurídico. Ej. delito de conducción bajo la influencia de determinadas sustancias o a velocidad excesiva: alguien puede hacerlo y sin embargo, como la calle está desierta, no ocasiona ningún daño porque no atropella a nadie. El legislador presume que toda conducción en esas condiciones pone en peligro determinados bienes jurídicos, y por tanto, para que el delito se consume es suficiente con que el sujeto lleve a cabo la conducta.
Se ha criticado que estos delitos no están legitimados por la falta de un injusto material.
2.
Posición intermedia 3.
4.
Delitos de aptitud para la producción de un daño o de peligro abstracto-concreto: en ellos se exige la peligrosidad concreta de la acción, es decir, que sea posible la producción de resultados a partir de ese juicio de previsibilidad objetiva. Solo se realiza el tipo penal cuando se comprueba que la acción es peligrosa. Por tanto, el peligro forma parte del tipo. Sin embargo, no se exige la producción de un resultado de peligro o peligro concreto. Ej. artículo 359 CP castiga el suministro de sustancias nocivas para la salud. Se ha de determinar para que se realice el tipo que sea probable que pueda producir un resultado o un peligro para la salud de las personas. Ya no basta con que el autor lleve a cabo la acción, como en el caso anterior, sino que hay que comprobar que la acción es peligrosa.
Delitos de peligro hipotético: se exige la posibilidad de un resultado de peligro, es decir, la posibilidad de que en el caso concreto, el objeto material en que toma cuerpo el bien jurídico entre en el radio de eficacia de la acción. Ej.
artículo 368 CP: delito de tráfico de drogas: se castiga a los que de cualquier modo promuevan el consumo ilegal de drogas. En principio, se ha dicho que éste sería un delito de peligro abstracto, ya que basta con que el sujeto realice esa conducta para que se realice el tipo, aunque en el caso concreto no se haya puesto en peligro la salud individual, ya que lo que se protege es la salud pública.
Hay un sector que ha afirmado que podría incluirse en los delitos de peligro hipotético: Habría que comprobar la peligrosidad de la acción, es decir, que con ello se pone en peligro la salud pública.
Que exista la posibilidad de un resultado de peligro.
Delitos de peligro concreto: se exige la peligrosidad de la acción y un resultado de peligro, que significa que en el caso concreto, el objeto material en que toma cuerpo el bien jurídico protegido entre en el radio de eficacia de la acción. Solo podemos confirmar que se ha consumado el delito si en el caso concreto concurre un resultado de peligro.
Ej. Un sujeto realiza un adelantamiento en un cambio de rasante. Para afirmar si la acción es peligrosa hay que hacer un juicio de previsibilidad objetiva. El juez se tiene que poner en el lugar del conductor, y pensar si existe la posibilidad de que aparezca otro conductor en sentido contrario. Como podemos afirmar que sí, se da el primer elemento. Después hay que comprobar si existe la posibilidad de resultado de peligro: para ello hay que tener en cuenta si entra en el radio de eficacia de la acción algún objeto material en el que toma cuerpo un bien jurídico protegido, que sería aquí un resultado de muerte, daños o lesiones.
2 Estos delitos pueden dividirse a su vez en: A. Delitos de peligro común: el peligro afecta a un número indeterminado de personas o cosas, o a una persona o cosa indeterminada. Ej. artículo 380 CP castiga la conducción temeraria, poniendo en peligro la vida o la integridad física de las personas. Si alguien se salta un semáforo en rojo, pero en ese momento no cruza nadie y no hay atropello, no se consuma el delito de conducción temeraria, ya que además de realizar la acción hace falta que se dé un resultado de peligro concreto. Por tanto, tan solo daría lugar a una infracción administrativa. En cambio, en el delito de conducción bajo el efecto de determinadas sustancias, basta con que se lleve a cabo la conducta, aunque no se dé el resultado de atropello.
B. Delitos de peligro individual: el peligro afecta a una persona o cosa determinada. Ej. Artículo 348 CP: se agrava el delito en caso de lesiones producidas con medios o instrumentos que pongan en peligro la vida de dicha persona, aunque afortunadamente solo le haya producido daños (cabía la posibilidad de muerte de la persona).
No procede la propuesta de la doctrina de interpretar todos los delitos de peligro que aparecen en el CP como delitos de peligro concreto, porque supone igualar dos estructuras típicas hay en el CP que son diferentes. Lo que sí es legítimo es, en la medida en que lo permita el tipo penal, interpretarlo como un delito hipotético, es decir, exigir en los delitos abstractos la peligrosidad, y si es posible, exigir también el resultado de peligro.
c.
RELACIÓN ENTRE RESULTADO Y DESVALOR DE RESULTADO ¿? 2.
LA RELACIÓN DE CAUSALIDAD Y LOS CRITERIOS DE RESTRICCIÓN DE LA IMPUTACIÓN OBJETIVA DE RESULTADOS: a.
LA RELACIÓN DE CAUSALIDAD La casualidad constituye un elemento típico dentro de los delitos de resultado material, ya que el injusto específico comprende, además del comportamiento y de la producción de un resultado material, la correspondiente relación de causalidad entre ambos.
La teoría de la equivalencia de las condiciones constituye el único método seguro para poder constatar la casualidad. Sin embargo, es un método cuya aplicación absoluta da lugar a una serie de consecuencias insatisfactorias, porque termina incluyendo en el tipo comportamientos que están fuera del injusto específico.
Esta consecuencia sucede cuando se entienden los tipos como la mera causación de un resultado. Si nosotros afirmamos que hay una acción típica, que se produce un resultado tipificado, y que hay una relación de causalidad, ya decimos que la conducta es típica. De esta manera llegamos a resultados que son absurdos.
Ej. Una persona con intención de matar a otra le dispara pero solo le causa una herida no grave. Esa persona, como consecuencia de la herida, es trasladada a un hospital. En el traslado tienen un accidente y la persona herida muere. ¿Ha realizado la persona que disparó el tipo del delito del homicidio? La persona realizó una acción de matar, se ha producido resultado de muerte, y hay relación de causalidad, ya que si el sujeto no hubiera realizado la acción no habría hecho falta trasladarlo a un hospital y no habría tenido el accidente, por tanto, no se habría producido el resultado. Sin embargo, no se le puede imputar a este sujeto el delito de homicidio cuando sólo produjo una herida.
Ej. De esta forma podríamos llegar a supuestos en los que se podría responsabilizar al fabricante de un arma, ya que si no lo hubiera fabricado ningún asesino podía haber disparado con ella. O incluso podría hacerse responsable al progenitor del asesino, ya que si no lo hubiera concebido nunca habría llegado a matar a otra persona.
Tampoco resulta satisfactorio esperar a la verificación de los elementos subjetivos del tipo para poder excluir el tipo subjetivo y de esta manera, también el tipo objetivo.
b.
LAS TEORÍAS INDIVIDUALIZADORAS DE LA CAUSALIDAD.
La primera solución que se da son las TEORÍAS INDIVIDUALIZADORAS, que tratan de evitar las consecuencias diferenciando entre causa y condición. De forma que si la condición merece ser calificada como causa se puede decir que hay una relación de causalidad. Estas teorías son fundamentalmente dos: - Teoría de la causa eficiente, formulada por KOHLER: causa es la condición de la que depende la cualidad del resultado típico, mientras que las otras condiciones solo dependen de su aparición. Ej.: estamos en una habitación a las 12 de la mañana con todas las puertas y ventanas cerradas, por lo que hay oscuridad total. Una persona se levanta y abre la ventana, iluminando así toda la habitación. La causa de que todo se ilumine es la luz solar. El hecho de que la persona abra la ventana es solo una condición.
3 Esta teoría fue criticada porque es difícil distinguir entre cuándo nos encontramos ante una causa o ante una condición.
Además, tal diferencia no es relevante para el derecho penal. Esto lo puso de manifiesto un penalista con un ejemplo: un loco persigue a una persona con una pistola para matarlo. El que huye se encierra en una casa y cierra la puerta. El propietario de la casa, que era enemigo del que huye, aprovecha para abrir la puerta para que el loco entre y vengarse. Por tanto, la causa de la muerte es el disparo del loco. Una condición es que el propietario abra la puerta. Según esta teoría, al propietario no podríamos hacerlo responsable, a pesar de que hay acción y resultado.
- Teoría de la causalidad adecuada: una acción es causa del resultado cuando el resultado era objetivamente previsible.
Ej. Un muchacho cita a su novia debajo de un árbol a las 5 de la tarde. Justo cuando ella llega le cae un rayo. ¿Es el chico responsable de la muerte? Si nos basamos en la relación de causalidad, podríamos decir que si el chico no la hubiera citado, no se habría producido el resultado. Sin embargo, mediante un juicio de previsibilidad objetiva, era imposible prever esa circunstancia, de manera que no es responsable.
Esta teoría también ha sido criticada porque plantea dificultades a la hora de su aplicación. Además, existen dudas sobre el grado de probabilidad de que se produzca el resultado que se tiene que dar. Por tanto, no es una auténtica teoría de la causalidad, sino que solo es una teoría de la responsabilidad o de cuándo la relación de causalidad tiene que tener relevancia para el derecho penal. Si fuera una auténtica teoría, sería contraria a la naturaleza de las cosas, porque va a hacer depender la relación de causalidad de la previsibilidad de las cosas.
c.
LOS CRITERIOS DE RESTRICCIÓN DE LA IMPUTACIÓN OBJETIVA DE RESULTADOS:  Planteamiento y localización sistemática.
Poco a poco se ha ido asentando la idea de que no toda relación de causalidad determinada conforme a la teoría de la equivalencia de las condiciones es relevante para el derecho penal. De manera que una correcta descripción del injusto va a exigir unas restricciones normativas a la relación de causalidad: no basta con que se afirme la relación de causalidad, sino que además, para que esa relación realice el tipo, va a sufrir una restricción.
En la actualidad, esa restricción de la causalidad que va a tener relevancia penal se hace mediante la aceptación de unos criterios de restricción de la imputación objetiva de resultados. Estos criterios son incluidos por la mayoría de la doctrina dentro del tipo objetivo.
 Criterios.
La mayoría de la doctrina y el Tribunal Supremo han aceptado los siguientes criterios: 1.
CRITERIO DE LA PELIGROSIDAD DE LA ACCIÓN PRODUCTORA DEL RESULTADO: supone que el resultado tiene que aparecer como la realización del peligro creado o incrementado por la conducta del autor. Eso implica que en una consideración ex ante se pueda afirmar que era probable que de esa acción se fuera a derivar ese resultado a partir de un juicio de previsibilidad objetiva.
Este criterio viene además plasmado en nuestro CP, que no prohíbe cualquier conducta final dirigida a producir el resultado delictivo, sino solo aquellas que, además, sean objetivamente peligrosas. De esta forma, los artículos 16.1 y 62 establecen la exigencia en la tentativa de la peligrosidad objetiva de los actos ejecutivos. Ej. Si alguien quiere matar a alguien clavando alfileres en una foto, no es una conducta prohibida, porque aunque es una acción dirigida a producir un resultado de muerte, no es una conducta peligrosa, puesto que sabemos que así no se consigue dicho resultado.
Sin embargo, hay un sector de la doctrina que interpreta de manera muy flexible este criterio y se conforma con que la acción presente un mínimo de peligrosidad. El fin es no dejar fuera supuestos como el que puso de manifiesto el autor alemán THYREN: un sujeto inexperto en el uso de armas dispara a otro con intención de matarlo a una distancia tal que una persona experta en armas tendría dificultad para conseguirlo. Sin embargo, le dispara en el corazón y lo mata.
Según un juicio “ex ante”, si el juez se coloca en la posición del autor, y teniendo en cuenta la escasa probabilidad de que se produjera el resultado, habría que afirmar que la acción no es peligrosa, y por tanto, no podría hacerse responsable de la muerte al sujeto, a pesar de que tenía intención de matar y lo ha conseguido.
Por tanto, para evitar estos fallos, este sector afirma que basta con que se dé un mínimo de peligrosidad.
Opinión personal: no hay motivos para dar lugar a una interpretación tan flexible, ya que entonces se acaba con este criterio. La inquietud que se ha suscitado es porque se atribuye al tipo subjetivo un protagonismo que no es correcto.
2.
CRITERIO DE LA INOBSERVANCIA DEL CUIDADO OBJETIVAMENTE DEBIDO: el resultado será imputable a la acción peligrosa solo si el autor no ha observado el cuidado objetivamente debido.
4 a.
b.
Esto significa el resultado será imputable cuando la acción no observa el cuidado objetivamente debido. Ej. Un conductor tiene el semáforo en verde y aunque ve que alguien está cruzando, avanza porque se da cuenta de que es un enemigo suyo, y aprovecha para matarlo. La conducta sería imputable porque no ha observado el deber objetivo de cuidado.
Sin embargo, no sería imputable la acción de una persona que persiguiendo un beneficio aconseja a otra persona, cuya muerte desea, una conducta que puede conllevar su muerte, siendo él consciente del peligro. Ej. Un sobrino aconseja a su tío que viaje a Irak, porque es un lugar peligroso y puede que muera allí, de manera que él podría heredar. Sin embargo, la acción no sería imputable al sobrino, puesto que a pesar de que el consejo es la causa respecto al resultado, no supera ningún comportamiento socialmente admisible (no está prohibido por ninguna norma aconsejar a alguien viajar a un sitio).
Este criterio ha sido aceptado por la mayor parte de la doctrina y por el Tribunal Supremo. Sin embargo, hay un sector que no lo admite.
3.
CRITERIO DEL ÁMBITO DE PROTECCIÓN DE LA NORMA. Se exige que el resultado, además de poderse imputar a una acción peligrosa y descuidada, aparezca como el resultado de una acción prohibida por la norma. Conforme a este criterio, el resultado no es imputable al autor cuando se dé una acción dolosa o imprudente por la víctima o un tercero que fuera imprevisible. Tiene que producir un resultado de los que trata de evitar la norma.
Ej. Alguien atropella con intención de matarlo a alguien que en ese momento estaba arrojándose a la calzada con intención de suicidarse. El resultado de la acción no es imputable al sujeto, a pesar de ser peligrosa y descuidada, porque no se encuentra dentro del ámbito de protección de la norma (lo que la norma trata de evitar no es que conduzca a más velocidad de la cuenta).
- Con este criterio se están resolviendo los casos de anudación del curso causal: afirmamos que hay relación de causalidad pero no le imputamos el resultado.
Tampoco se imputan los resultados sobrevenidos muy posteriormente. Ej. Alguien contagia voluntariamente a otra persona el SIDA con intención de que muera. Esa persona enferma, su organismo se va deteriorando, y muere al cabo de los años por un resfriado. El sujeto sería responsable de un delito de lesiones graves, pero no podemos imputarle el resultado de muerte porque la norma no trata de evitar un contagio de enfermedad.
 HAY OTROS CRITERIOS DUDOSOS: - Cuando una persona coopera dolosamente a la autopuesta voluntaria en peligro de la víctima a su vida o integridad personal. Alguien crea dolosamente el peligro para la víctima, con el consentimiento de ésta. Ej. Dos amigos salen de copas, después van conduciendo y el copiloto insiste al conductor para que aumente la velocidad. El conductor se deja convencer y accede voluntariamente, con la mala suerte de que tienen un accidente y el conductor muere.
 HAY OTROS CRITERIOS NO ASUMIBLES: a.
CRITERIO DE LA DISMINUCIÓN DE RIESGO: el resultado no será imputable a una acción peligrosa, descuidada y que se encuentra dentro del ámbito de protección de la norma, si el resultado es menos lesivo que el que se hubiera producido sin esa acción.
Ej. Alguien se dirige a otra con un hacha para matarla. Otra persona intenta evitarlo y empuja a la víctima, de manera que el hacha ya no cae en su cabeza, sino sólo en su brazo, ocasionando lesiones. ¿Sería imputable al sujeto que intenta evitarlo? SOLUCIÓN: Hay una acción humana, hay un resultado de lesiones, hay una relación de causalidad, ya que si el sujeto no lo hubiera empujado no se habría producido el resultado, es además una acción peligrosa, descuidada y está dentro del ámbito de protección de la norma. En ese caso diríamos que la acción es imputable objetivamente. Sin embargo, según este criterio no sería imputable porque se produce un mal menor que el que se hubiera producido sin ella.
Este criterio no es asumible porque hace depender la imputación del comportamiento de la intención de que el sujeto actúe para evitar un daño mayor. Eso supone trasladar al tipo objetivo un problema que hay que resolver en el ámbito de la antijuricidad. Habría que resolverlo diciendo que la conducta es típica, imputable objetivamente, pero no es antijurídica, pues está amparada en un estado de necesidad.
b. CRITERIO DE LA CAUSA SUSTITUTORIA: el resultado no se imputa a un comportamiento si se hubiere producido con la misma intensidad y en el mismo tiempo como consecuencia de un acontecer natural o por una acción justificada de otra persona.
Ej. Un padre está presenciando la ejecución del asesino de su hijo, y en el momento en el que el verdugo va a accionar el botón, lo aprieta él. Hay una acción, hay un resultado, hay relación de causalidad, es una acción peligrosa y descuidada, y por tanto diríamos que es objetivamente imputable. Sin embargo diríamos según este criterio que no sería imputable porque el resultado se habría producido igualmente en las mismas circunstancias.
5 La mayoría de la doctrina no lo acepta porque no procede dejar de imputar el resultado porque significaría que comportamientos justificados de una persona van a repercutir en el comportamiento típico de otra persona. A la persona la mata el Estado con sus mecanismos, en el ejercicio de un deber, pero no justifica que lo haga otra persona, aunque el resultado se fuera a producir igualmente.
Tampoco se acepta cuando el resultado se hubiera producido igualmente por un acontecer causal. Ej. Una persona ve que otra persona enferma está a punto de morir y se da el gusto de matarlo él mismo mediante un disparo. Según este criterio no sería imputable. Sin embargo, no se puede comparar el resultado de muerte como consecuencia de un acontecer causal y de una acción humana dirigida a matar.
3.
LOS ELEMENTOS REFERENTES AL AUTOR Y LOS DELITOS ESPECIALES.
La mayor parte de los delitos dolosos de acción pueden ser realizados por cualquier persona. Por ello, se utilizan fórmulas anónimas que incluyen a cualquier persona. Ej. El que matare a otro.
Sin embargo, a veces, en determinados delitos, se exige que el que comete la acción reúna una serie de requisitos. Ej. Delito de prevaricación judicial: exige que sea un juez o tribunal el que dicte una sentencia a sabiendas de que es injusto.
Si la exigencia de esa condición personal incorpora un contenido de lo injusto ligado a la infracción de un deber jurídico específico estamos ante los delitos especiales. Para ser sujeto activo de ese delito hay que reunir una serie de cualidades, y además, esas condiciones suponen la infracción de un deber jurídico específico.
Sin embargo, hay otros delitos que también exigen una determinada cualidad pero que no suponen la infracción de un deber jurídico específico, y por tanto no es un delito especial. Ej. Preso que se escapa de prisión. Para ser sujeto activo de ese delito hay que ser preso, sin embargo, ello no supone la infracción de un deber jurídico específico.
Se distinguen: - DELITO ESPECIAL PROPIO: Figura delictiva que exige una determinada condición, y no hay una figura paralela para cuando la acción sea realizada por otra persona. Ej. delito de cohecho pasivo. Solo es un delito si la realiza una autoridad.
- DELITO IMPROPIO: figura delictiva que exige una determinada condición, pero existe una figura paralela para cuando la realiza una persona que no tiene esa condición. Ej. Alcalde sustrae dinero del Ayuntamiento. Es delito de malversación de caudales públicos. Si la realiza cualquier otra persona también es punible, pero es hurto. / Si un funcionario en el ejercicio de sus funciones detiene a una persona sin cumplir los requisitos previstos en la ley comete delito de detención ilegal. Sin embargo, si lo realiza otra persona es otro tipo de delito.
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