Tema 10 (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Derecho - 3º curso
Asignatura Derecho Internacional Público
Año del apunte 2017
Páginas 8
Fecha de subida 17/06/2017
Descargas 1
Subido por

Descripción

Tema 10. La responsabilidad internacional

Vista previa del texto

Tema 10. La responsabilidad internacional 1. Concepto de responsabilidad internacional Introducción: Los comportamientos de los sujetos del D.I. pueden ser valorados desde el punto de vista de su conformidad o contrariedad con dicho ordenamiento jurídico.
Se habla comúnmente de los hechos ilícitos, generadores de ciertas consecuencias jurídicas negativas para el propio sujeto a quien le son atribuibles, de entre las cuales la más característica es la responsabilidad internacional.
Tradicionalmente, y en la medida en que al Estado se le había venido considerando como el único sujeto del DI., las relaciones jurídicas resultantes de la comisión de hechos internacionalmente ilícitos, a las que llamaremos relaciones de responsabilidad, se configuraban como relaciones de Estados a Estado.
En definitiva: -El origen de la responsabilidad internacional lo constituye el hecho internacionalmente ilícito como hecho que contraría o infringe el D.I.
-La relación nueva surgida con ocasión de la comisión de un hecho internacionalmente ilícito es una relación de Estado a Estado: no se conciben, pues, en principio otros sujetos (activos o pasivos) de la relación de responsabilidad que los propios Estados.
-Dicha relación es por regla general una relación bilateral, directa, entre el Estado titular de un derecho subjetivo lesionado por el hecho ilícito y el Estado al que se atribuye este hecho.
-Las consecuencias de todo hecho que origina una relación de responsabilidad se traduce en términos generales en una obligación de reparar a cargo del Estado al que el hecho es atribuible.
Ahora bien, los cambios, algunos de ellos profundos, sobrevenidos en la estructura y el funcionamiento de la sociedad internacional, han provocado, si no una revolución en las reglas por las que ha venido rigiéndose la responsabilidad internacional, sí a menos una reconsideración y parcial revisión de las pautas tradicionales relativas a esta materia.
Tales cambios resultan, por ejemplo, de la aparición de nuevos sujetos del D.I. como las organizaciones internacionales.
Concepto de hecho internacionalmente ilícito: El origen de la responsabilidad internacional en sentido clásico lo constituye el hecho internacionalmente ilícito.
La palabra “hecho” expresa la idea de conducta (consista ésta en un comportamiento activo o pasivo) en que reside todo evento atribuible a un sujeto de Derecho.
El adjetivo “ilícito” evoca, por su parte, la idea de contravención del Derecho.
De ahí que el principio general aplicable a las contravenciones internacionales sea el de que “Todo hecho internacionalmente ilícito del Estado genera su responsabilidad internacional”.
Teniendo en cuenta lo expuesto, es posible definir el hecho internacionalmente ilícito como un hecho atribuible a un sujeto jurídico-internacional que, constituyendo una violación o infracción del D.I., lesiona derechos de otro sujeto u otros sujetos de dicho ordenamiento, dando lugar, entre otras consecuencias posibles, a la responsabilidad del sujeto autor del hecho.
Son dos, pues, los planos en que se expresaría la ilicitud: uno, el relativo al Derecho objetivo (una regla jurídica-internacional) que resulta violado; otro, el relativo al derecho subjetivo que es lesionado como consecuencia del incumplimiento de la obligación (de hacer o de no hacer) impuesta al sujeto por la regla en cuestión 2. El elemento objetivo y el elemento subjetivo La doctrina suele señalar, como elementos del hecho internacionalmente ilícito, la existencia de una conducta (acción u omisión) con relevancia en el plano jurídico-internacional, el hecho de que con esa conducta se viole una obligación establecida por una regla de D.I. en vigor, la posibilidad de atribuir dicha conducta a un sujeto del D.I., y la circunstancia de haberse producido un perjuicio o daño como consecuencia de la acción u omisión contraria a aquella obligación.
Conviene destacar 2 elementos: uno de carácter subjetivo, consistente en la posibilidad de atribuir el hecho o comportamiento a un sujeto determinado (en concreto, al Estado) y otro de carácter objetivo, consistente en que mediante tal hecho o comportamiento se viole una regla de D.I. de la que derive una obligación de acción o de abstención a cargo del sujeto en cuestión.
En definitiva, hay hecho internacionalmente ilícito de un Estado cuando un comportamiento consistente en una acción u omisión: a) es atribuible al Estado según el Derecho internacional b) constituye una violación de una obligación internacional del Estado A) Elemento subjetivo {elemento de la atribución} Alude a la presencia de una conducta, activa (acción) o pasiva (omisión), y a la posibilidad de atribuir esa conducta, en función de ciertas circunstancias, a un determinado sujeto del D.I.
En relación con el Estado en cuanto tal sujeto del D.I., se refiere, en concreto, a la posibilidad de atribuir un comportamiento, no a la persona o grupo de personas que lo ha tenido materialmente, sino al propio Estado.
Cabe decir que es un principio básico el de que, por regla general, se atribuyen al Estado los hechos de sus órganos o agente en tanto que integrantes de la organización estatal.
Es lógico, por otra parte, que sólo se consideren hechos del Estado desde el punto de vista del D.I.
los realizados por personas o entidades que actúan en calidad de tales órganos, sin que quepa, pues, atribuirles los realizados por esas personas o entidades a título puramente privado.
En definitiva, los comportamientos de los particulares no se considerarán como hechos del Estado.
B) Elemento objetivo {elemento de la atribución} Este elemento del hecho internacionalmente ilícito consiste en que el comportamiento atribuible al Estado constituye una violación de una obligación internacional a su cargo.
El hecho de que la obligación cuya violación constituye el hecho internacionalmente ilícito es una obligación internacional, o sea, impuesta por una norma de D.I., impide calificar de internacionalmente ilícito a un hecho que suponga una contravención de obligaciones contenidas en contratos celebrados entre Estados y personas extranjeras o incluso entre dos Estados y regidos por el Derecho interno de un Estado.
Al efecto de calificar de ilícito un determinado hecho, es indiferente cuál sea el origen de la obligación violada: tan ilícito es un acto contrario a una obligación de origen consuetudinario como uno que contradiga un compromiso basado en un tratado o en una fuente de otro tipo (principio general del Derecho, sentencia de un tribunal internacional).
Para poder calificar de ilícito un hecho desde el punto de vista del D.I., es preciso que la obligación que dicho hecho contraría esté en vigor al tiempo de la realización de este respecto del sujeto responsable.
Pese a que todo hecho estatal constitutivo de una violación de una obligación internacional es un hecho internacionalmente ilícito cualquiera que sea la naturaleza de la obligación violada, es preciso preguntarse si no habrá hechos que, por contradecir ciertas reglas básicas de la convivencia internacional puedan dar lugar a un régimen de responsabilidad internacional particularmente severo y hacer posible, en cuanto ofensas “erga omnes,” que Estados distintos del Estado directamente perjudicado por el hecho invoquen su comisión para exigir responsabilidad al Estado autor del hecho e incluso para adoptar contra él medidas sancionadoras.
Se calificó estos hechos como “crímenes internacionales” para expresar precisamente la contradicción de ciertas conductas estatales con aquellas reglas básicas de la convivencia internacional.
3. Las circunstancias excluyentes La responsabilidad internacional resulta de la violación por un sujeto de D.I. de una obligación internacional a su cargo en virtud de una regla jurídico-internacional.
Cuando en atención a circunstancias especiales otra regla jurídico-internacional descarta la antijuridicidad de un hecho que de otro modo sería ilícito, quedan obviamente excluidas las consecuencias negativas resultantes en abstracto para el sujeto al cual se atribuye el hecho en cuestión. Pensemos así en la legitima defensa Bajo esta óptica, es posible decir que la exoneración de la responsabilidad internacional resulta del hecho de que, en ciertas circunstancias excepcionales, el comportamiento del Estado (o, en su caso, de otro sujeto de D.I.) se ve exento de la tacha de ilicitud.
Cabe decir que toda circunstancia que excluya la ilicitud de un hecho tiene necesariamente el efecto de excluir igualmente la responsabilidad. Así, un hecho de un Estado que esté en principio en contradicción con una obligación internacional contraída por él respecto de otro Estado, pero que haya sido realizado en aplicación de una medida legítima según el D.I. contra ese otro Estado a consecuencia de un hecho internacionalmente ilícito de este último, pierde, en razón, de tal circunstancia excepcional, la tacha de ilicitud.
Ello no quita que pueda concebirse la existencia de circunstancias que, excluyendo la responsabilidad, no excluyan a la vez la ilicitud del hecho.
Como causas de exclusión de la ilicitud y, por ende, de exoneración de la responsabilidad internacional se destaca: el consentimiento del Estado perjudicado, la fuerza mayor, el peligro extremo, el estado de necesidad y la legítima defensa o o o o En cuanto al consentimiento del Estado perjudicado, es condición básica que el mismo sea válido, es decir, que no esté viciado por la coacción, el error o el dolo; y por otro lado no podrá servir de causa de exoneración de responsabilidad si la obligación violada dimanase de una norma de ius cogens internacional En lo que se refiere a la fuerza mayor, ha sido expresamente reconocida como posible causa de exoneración de responsabilidad internacional Por lo que respecta a la circunstancia del peligro extremo, se establece que la ilicitud de un hecho de un Estado queda excluida si el autor de ese hecho no tiene razonablemente otro modo, en una situación de peligro extremo, de salvar su vida o la vida de otras personas confiadas a su cuidado.
Cabe decir que respecto a la legítima defensa del Estado agredido debe ser una respuesta inmediata, necesaria y proporcional ataque Es preciso reconocer que, en los supuestos de consentimiento, fuerza mayor, peligro extremo y estado de necesidad, si bien queda excluida la ilicitud del hecho, puede subsistir la obligación del Estado autor de indemnizar al Estado perjudicado por los daños resultantes ciertamente por un concepto distinto del de la responsabilidad por hecho ilícito.
4. Consecuencias del hecho internacionalmente ilícito: la reparación.
La consecuencia normal del hecho internacionalmente ilícito es, la responsabilidad internacional de su autor. Esta consecuencia se conecta visiblemente con el derecho subjetivo lesionado (se es responsable frente a alguien) y en este sentido hace entrar en juego la noción del daño o perjuicio resultante para uno o varios sujetos de Derecho de la transgresión por otro sujeto de una obligación jurídica a su cargo. Ese daño causado a un sujeto de Derecho con la comisión del hecho ilícito es el que en general da lugar a la obligación de reparar.
En D.I., y bajo el título de reparación lato sensu, se engloban tanto la compensación del perjuicio (reparación stricto sensu) como la cesación de la situación ilícita.
En otras palabras, tratándose de hechos ilícitos de carácter continuo y sin perjuicio de la responsabilidad en que haya incurrido el Estado autor, éste está obligado a poner fin al hecho.
Además, el Estado responsable está obligado a reparar íntegramente el perjuicio causado por el hecho internacionalmente ilícito.
En definitiva, el Estado responsable está obligado no sólo a hacer cesar el hecho ilícito, sino también a reparar íntegramente el perjuicio causado por ese hecho, bien entendido que el perjuicio comprende todo daño tanto material como moral.
El daño que en la realidad hace de resorte de la responsabilidad internacional y, en concreto, de la obligación de reparar, puede consistir o bien en una lesión directa de los derechos de otro Estado, o bien en un perjuicio ocasionado a un particular extranjero. Pero, desde el punto de vista jurídico internacional, sólo el daño sufrido por el Estado es relevante.
Modalidades de la reparación: La obligación de reparar que corre a cargo del Estado responsable es una consecuencia directa de la comisión de un hecho internacionalmente ilícito y no depende como tal, de una demanda o protesta por cualquier Estado.
Por otra parte, la obligación de reparar, al igual que la de hacer cesar el hecho ilícito, puede darse con respecto a otro Estado, a varios Estados o a la comunidad internacional en su conjunto, según sean, en particular, la naturaleza y el contenido de la obligación internacional violada y las circunstancias de la violación.
Cabe decir que el Estado responsable no puede invocar las disposiciones de su Derecho interno para no cumplir con su obligación de reparar.
La obligación de reparar alude a los diversos medios con que cuenta el Estado para liberarse de la responsabilidad derivada del hecho internacionalmente ilícito, y que podrían básicamente resumirse en: la satisfacción, la restitución y la indemnización o resarcimiento.
Mientras que la satisfacción es la forma adecuada de reparación de los perjuicios no materiales, la restitución (o compensación por equivalencia en su caso) y la indemnización operan esencialmente en el campo de los daños patrimoniales causados al propio Estado o a particulares extranjeros.
Finalmente, decir, que el hecho de que, en general, la reparación debe regirse por la regla de la proporcionalidad significa que, en concreto, se ajuste en lo posible a la entidad del daño, esto es, que no sea inferior ni superior a éste. La naturaleza y las circunstancias de la violación de la obligación (en función de factores como la duración de la violación) son elementos que deberán tenerse en cuenta a la hora de ponderar en cada caso la forma y el grado de responsabilidad internacional 5. La obligación de reparar por actos lícitos Se suele hablar de responsabilidad objetiva para designar aquel tipo de responsabilidad que resulta de la realización de actividades en principio no prohibidas, aunque potencialmente generadoras de daños en razón de los excepcionales riesgos que comportan (responsabilidad por riesgo).
Ello nos llevaría a distinguir, en cuanto al ámbito de la responsabilidad internacional, dos planos: el común de la responsabilidad por hecho ilícito y el excepcional de la responsabilidad sin hecho ilícito o por riesgo Se suele advertir que la teoría de la responsabilidad por riesgo es aplicable hoy por hoy no como principio general de responsabilidad sino en ciertas condiciones y circunstancias bien definidas por convenios internacionales.
Lo que en cualquier caso es cierto que las reglas y principios de D.I. relativos a este nuevo tipo de responsabilidad distan de estar bien establecidos y requieren más precisos desarrollos. Tales reglas suelen, además, contenerse en convenios particulares.
Unas veces estas reglas se limitan a estipular una cooperación en el campo de la prevención de eventos dañosos, otras veces abordan específicamente la cuestión de la reparación de los daños.
Cabe decir que mientras que por regla general un acto ilícito entrañaría una obligación de reparar, un acto no prohibido sólo entrañaría tal obligación si causase un perjuicio.
Finalmente, señalar que la responsabilidad por riesgo (es decir, por actividades no prohibidas que entrañen riesgos excepcionales) sería hoy por hoy aplicable sólo en los supuestos cubiertos por convenios internacionales.
6. La responsabilidad internacional del individuo: especial referencia a los tribunales penales internacionales La responsabilidad internacional de individuo: La responsabilidad internacional del individuo es mucho más limitada que la de los estados y se reduce al ámbito penal en relación a los crímenes internacionales. 
 Salvo supuestos excepcionales, sólo a través del Estado pueden las reglas del D.I. llegar a afectar al individuo.
No existe, en principio, obstáculo para considerar al individuo como sujeto de una conducta que represente en sí misma un hecho internacionalmente ilícito.
Los Tribunales Penales Internacionales En la segunda mitad de la década de los años noventa ha hecho su aparición un nuevo instrumento de protección indirecta de los derechos humanos: los tribunales penales internacionales. Estos tribunales surgen originariamente como respuesta del Consejo de Seguridad a graves situaciones de quiebra de la paz y la seguridad internacionales.
Su jurisdicción se extiende a los individuos que se reputen autores de dichas violaciones, que podrán ser objeto de una sanción internacional.
Los dos primeros tribunales penales internacionales se insertan en el sistema de las Naciones Unidas, ya que han sido creado por el Consejo de Seguridad. Se trata del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia y del Tribunal Penal Internacional para Ruanada.
En todos estos casos se trata de tribunales “ad hoc” creados para una situación concreta. Frente a ellos, se ha creado un tribunal de carácter permanente. Se trata de la Corte Penal Internacional.
La Corte Penal Internacional: Es la primera jurisdicción internacional de carácter permanente con competencia para juzgar a individuos por la comisión de los denominados “crímenes de trascendencia internacional”, que constituyen graves violaciones de valores esenciales de la Comunidad Internacional.
Por lo que se refiere a su estructura, son órganos de la Corte la Presidencia, las Secciones judiciales, la Fiscalía y la Secretaria.
Debe haber igual cantidad de hombre y mujeres de entre los 18 jueces.
Por lo que se refiere a su competencia ratione materiae, la C.P.I puede enjuiciar los crímenes de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.
Desde la perspectiva de la competencia ratione personae, la Corte puede enjuiciar a cualquier individuo mayor de 18 años, sin exclusión alguna por la posición o cargo que éste pueda ocupar.
Desde la perspectiva de la competencia ratione loci, la Corte tiene competencia para enjuiciar todos los crímenes que hayan sido cometidos en el territorio o por nacionales de cualquier Estado que haya ratificado el Estatuto.
Por último, desde la perspectiva de la competencia ratione temporis, ha de destacarse que la Corte sólo podrá conocer de hechos que se hayan producido con posteioridad a la entrada en vigor del Estatuto.
Los Tribunales Penales AD HOC Aunque la Corte Penal Internacional es la primera jurisdicción internacional penal permanente, su creación cuenta con el antecedente de los Tribunales Penales Internacionales que han sido creados por el Consejo de Seguridad en la segunda mitad de la década de los años ochenta en relación con los hechos acaecidos en la ex Yugoslavia y en Ruanda. En ambos casos, su creación está motivada por razones de extrema urgencia, estrechamente relacionada con la represión de los crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio que se han producido.
Se trata de jurisdicciones “ad hoc” creadas exclusivamente para juzgar determinados crímenes cometidos en una determinada situación, de modo que están llamadas a desaparecer una vez que hayan cumplido definitivamente su mandato.
Ambos Tribunales Penales “ad hoc” han influido notablemente en la propia creación de la C.P.I.
permanente.
La competencia de los Tribunales “ad hoc” presenta diferencias notables.
La mayor similitud se produce respecto de la competencia ratio materiae, ya que en ambos casos tienen competencia para enjuiciar crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio.
Sin embargo, las competencias ratione personae, temporis y loci responden a parámetros completamente diferenciados.
 Así, el Tribunal para la antigua Yugoslavia puede conocer de cualquier crimen cometido por cualquier persona en el territorio de la antigua Yugoslavia y que se hayan producido a partir de una fecha hasta otra.
 Por el contrario, el Tribunal para Ruanda tiene competencia para enjuiciar los crímenes cometidos por cualquier persona en el territorio de Ruanda que hayan tenido lugar a partir de una fecha hasta otra.
En todo caso, ha de destacarse que tanto el Tribunal para la antigua Yugoslavia como el Tribunal para Ruanda ejercen su competencia de modo automática y con carácter preferente a las jurisdicciones nacionales.
...