MEMORIA DEFINITIVA_p160-165 (2017)

Trabajo Español
Universidad Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Grado Periodismo - 1º curso
Asignatura Teoria de la comunicacion
Profesor M.B.
Año del apunte 2017
Páginas 6
Fecha de subida 24/10/2017
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La proporción de personajes que designen comunidades debería ser mayor en las narraciones de las sociedades no industriales; decrecer en los relatos de las sociedades burguesas durante etapas en las que son históricamente revolucionarias; y volver a aumentar cuando se hacen conservadoras.
El plano donde se desenvuelven las relaciones sociales suele estar cuidadosamente separado en los relatos del plano donde se efectúan las interacciones comunicativas. Existe una división artificiosa entre el universo de la acción y el de la comunicación.
Los destinatarios de la acción son los personajes que se refieren a los afectados, actores que el relato señala como beneficiarios o perjudicados por lo que ocurre; mientras que los intérpretes principales son aquellos personajes que asumen la función de héroes o antihéroes de la acción.
El modelo épico se caracteriza porque solo es concebible con una sociedad en la que exista división social, pero es compatible con cualquier forma histórica de ésta.
Nuestra cultura concibe que los agentes encarnan un destino en el drama de la actuación social, por lo que es posible que puedan describirse sus actos recurriendo a las funciones estereotipadas que cumplen los personajes en el relato.
La decisión del relator cuando opta por dar cuenta completa o parcial del tiempo existencial del actor no es inocente, aunque puede adoptarse inconscientemente.
160 CAPÍTULO 5. LOS ROLES QUE SE LES ENCOMIENDAN A LOS ACTORES El término rol sugiere una representación teatral, pero también se les utiliza para indicar actuaciones que se llevan a cabo en otros escenarios, entre ellos las organizaciones públicas y la comunicación de masas. Las funciones que exigen los roles no son siempre compatibles y de esta contradicción surge la dimensión trágica o cómica del papel. En las sociedades complejas, las organizaciones se basan en la división de poder; el desempeño del papel social le impone al actor un repertorio de roles correspondientes a un repertorio de funciones.
Cuando los medios de comunicación se ocupan de los actores suelen evaluarlos, implícita o explícitamente, según su capacidad para interiorizar y expresar los roles públicos. De manera equivalente, los medios de comunicación de masas jerarquizan la importancia de los roles públicos según el prestigio que posean los actores a quienes le asignan. En cualquier caso en la comunicación de masas quedan definidos los rasgos funcionales que sirven para diferenciar entre sí los distintos papeles y las cualidades individuales que sirven para atribuir su desempeño a unos u otros actores.
La unidad sobre la que se construyen los medios de comunicación su imagen de la acción social no es el actor, ni siquiera el personaje que encarna el actor en el teatro del acontecer. La unidad que sirve para distinguir a los distintos componentes que participan en una interacción es el rol.
La rolificación es la presentación del actor como una entidad humana que aglutina un repertorio de roles institucionales.
El modo de producción de comunicación pública propio de las formaciones sociales capitalistas contradice la posibilidad de que el actor intervenga en su propia rolificación.
Hay diferentes tipos de actores desde el punto de vista de la representación del rol, están los líderes carismáticos, los actores sin rostro, los actores institucionales y los actores alegóricos. También se pueden clasificar según el ámbito social en el que se desempeñan, para lo cual hay que captar las 161 diferencias existentes en la clase de acciones que interesan a los diversos medios.
La descripción de las interacciones de cada actor con los otros actores esta prescrita rigurosamente en el relato según los roles que se le asignan al personaje que le encarna.
La existencia en los temas de la comunicación pública de sistemas de interacción donde predomina la solidaridad o la insolidaridad, la dependencia o la participación, la pertenencia o el aislamiento, puede ser identificada con el recurso a una técnica sociométrica.
162 CAPÍTULO 6. LA ACTUACIÓN DEL ACTOR EN EL DESEMPEÑO DEL ROL Es poco probable que un actor pueda interactuar con otros sin que pretenda algún objetivo que oriente su conducta. Sin embargo, ese objetivo y objetivos no constan siempre en el relato de la comunicación pública. La estructura del relato determina que estén o no estén explícitos los objetivos que persiguen los personajes cuando desempeñan su rol, el actor asume un rol pero el relator silencia sus objetivos; de igual manera, la mención de los objetivos del rol depende del ámbito en el que se desempeña el actor.
Para diferencias entre los diversos objetivos que el relato dice que persigue el actor se puede utilizar el inventario de objetivos vitales de Coleman y Buhler.
Se realiza un comparación entre los objetivos de los personajes cuando aparecen en la prensa y en la televisión, pero ambos medios tratan de lograr algún objetivo moral y social, además de que conseguirlo les da fama, éxito y desarrollo personal. La televisión y la prensa difunden modelos de comportamiento muy distintos e incluso opuestos, si se tienen en cuenta las diferentes aptitudes que se requieren para alcanzar el poder o ser amado; la televisión invita a realizarse en el marco de los grupos primarios en las mismas personas a quienes la prensa anima a transcender los ámbitos privados, para realizarse en la prosecución de los intereses públicos.
En los medios de comunicación, sobre todo en la prensa, existe una atención preferente a aquellos objetivos de los actores que se materializan en un comportamiento extroverso.
Del relato de la prensa se excluyen sistemáticamente las referencias a las intenciones.
En la comunicación pública que producen los medios de comunicación de masas lo más frecuente es que el actor haya conseguido sus objetivos gracias a sus esfuerzos y sus méritos, y lo menos frecuente es que el actor triunfe gracias al favor ajeno o a la suerte.
Cuando la narración indica que el actor no logra sus propósitos, a veces también le permite al actor que pueda justificar las razones que explican el 163 fracaso de sus objetivos, lo que puede aducirse negando la existencia de culpa o de culpables.
El análisis de la manifestación del consenso se justifica por dos razones: la solidaridad es una pauta que domina sobre la insolidaridad en el universo de los relatos y la solidaridad es un requisito y a la vez una justificación del universo de la acción, sujeta a regulaciones institucionales.
En el ámbito de la vida pública distinguimos dos estructuras de interacción, la de oposición interna al grupo y la de distinción entre endogrupos y exogrupos.
Existen pautas narrativas que aparecen cada vez que se trata de contar la reacción por parte del grupo frente a la oposición y frente a la indiferencia de sus miembros.
Una pauta es la norma de rango superior que sirve en el relato para solucionar el dilema que se plantea entre dos decisiones alternativas, cada una de las cuales se podría justificar por un valor contrapuesto, pero en ambos casos aceptado socialmente.
No existe en los medios de comunicación de masas con una pauta predominante que obligue a evaluar a los demás según su mérito o según su origen.
En aquellas situaciones en las que el actor trata de preservar la moralidad del grupo, la televisión presenta el idealismo como una pauta legítima. En las demás circunstancias el relato televisual está de parte del personaje realista.
El universalismo y el realismo son pautas axiológicas que proponen unos y los mismos principios válidos para todas las personas y situaciones, sin otras distinciones que las que puedan fundarse en el mérito personal y en el esfuerzo de cada cual.
164 CUARTA PARTE: LA PRODUCCIÓN DE COMUNICACIÓN INSTITUCIONAL EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS En esta parte se aclarará cual es el sentido de las investigaciones y observaciones, aplicando las categorías analíticas que proporcionan la teoría.
CAPÍTULO 1. LA INTERPRETACIÓN Y LOS INTÉRPRETES DEL MUNDO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS Los medios de comunicación de masas organizan la realidad en ámbitos denominados mundos, cada uno tiene estructuras narrativas distintas. Las narraciones solo pueden explicarse con el resultado de prácticas mediadoras diversas. Los dos mundos más importantes son el sociopolítico y el de los aconteceres que afectan a la vida cotidiana del común de los mortales.
El problema del que se ocupa el relato sociopolítico es la fragilidad de las instituciones humanas, ya que compromete la permanencia de los modos de organización social. El objetivo del mediador de la comunicación sociopolítica es que la acción social se canalice y se regula a través de las organizaciones institucionales.
La mayor parte de los temas de la comunicación sociopolítica varían en torno al conflicto y al consenso que concierne al funcionamiento de las instituciones.
Los temas de comunicación sobre la cotidianidad también existe un punto de vista previo.
En la comunicación sociopolítica el estímulo para la producción de temas son los sucesos nuevos que ocurren en el plano del acontecer, cuando tienen que ser relacionados con alguno de los valores que forman parte del plano de los principios. En la comunicación sobre la cotidianidad, se trata más bien de contrastar y de relacionar acaeceres que suceden cada día. En los relatos sociopolíticos es desestabilizador el cambio del entorno cultural. En los relatos de cotidianidad es desestabilizador el cambio de las creencias y de los acontecimientos. Es decir, los relatos del acontecer sociopolítico están abiertos a la observación de las consecuencias sociales que tienen las prácticas.
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