Unidad 2. El poder (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Ciencia política y Gestión pública + Derecho - 1º curso
Asignatura Ciencia Política
Año del apunte 2014
Páginas 3
Fecha de subida 04/11/2014 (Actualizado: 06/04/2015)
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Descripción

Unidad 2 de Ciencia Política referida al poder.

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Ciencia política Unidad 2. Poder 1. La política y el poder Cuando se trata de la política se hace inevitable la referencia a la idea de poder hasta tal punto que la ciencia política ha sido considerada por algunos como “cratología”. La política es la gestión del conflicto social por medio de decisiones vinculantes.
Hay un componente de obligación o de imposición en la acción política, que nos lleva de manera natural a cierta idea de poder. El poder ofrece una gran variedad de definiciones, pero esta variedad de definiciones puede situarse en dos grandes perspectivas: la que entiende el poder como un recurso disponible y la que concibe el poder como resultado de una relación.
El poder como recurso Cuando se interpreta el poder como un recurso se tiende a percibirlo como una cosa que se tiene o se posee. Desde este punto de vista, el poder es un recurso controlado por individuos, grupos, clases o elites. Quien lo detecta, lo maneja como instrumento y lo aplica sobre los demás para obtener de ellos determinados resultados.
Esta visión orienta a las concepciones teóricas preocupadas por saber quién tiene y dónde reside el poder (Hobbes, Marx, Mosca o Wright Mills). Puede decirse que esta concepción del poder subraya el elemento de imposición que va anejo a toda idea de poder, que se identifica especialmente con la capacidad de imponer límites y privaciones a la capacidad de decisión de los demás, obligándoles a conductas no queridas por ellos.
Los recursos del poder El poder político depende del acceso que cada actor tiene a determinados recursos. Se trata de recursos económicos, los que permiten recompensar o penalizar los actos de otros, los recursos de la coacción, los que facultan para limitar o anular la libre decisión de los demás y los recursos simbólicos, como la información, la cultura, la religión o el derecho, son los que proporcionan la capacidad de explicar la realidad social, dando de ella la versión más favorable a los propios intereses.
El poder como relación Cuando se piensa en el poder como efecto de una relación, el poder no se posee: acompaña a la situación de que se disfruta en relación a otra persona o grupo. Quien desea poder no debe apoderarse de nada: debe situarse. Por ello, se atribuye poder a quien está bien situado o tiene una buena situación.
Se presenta más como una oportunidad que como un recurso. Brota de las relaciones sociales y se difunde continuamente como un flujo constante que pasa por todas ellas. De esta manera, el poder es visto como la probabilidad de que se produzcan ciertos resultados favorables para un determinado actor, a partir de la relación que este actor mantiene con otros.
Des de este punto de vista, por tanto, la pregunta principal no es tanto saber quién tiene el poder, sino qué posiciones facilitan el dominio de unos actores y el acatamiento de otros. Son las concepciones estratégicas o pluralistas que analizan que estrategias colocan en situaciones de ventaja (Maquiavelo, Tocqueville, Dahl o Foucault).
Estas concepciones del poder como relación descubre la relación de poder ene l intercambio que mantienen diversos actores, sin perder de vista que la imposición de unos se acompaña de la aceptación de otros.
1 La relación de los recursos y las situaciones Los recursos y la situación están relacionados. De una forma u otra, es el control de determinados recursos o capacidades el que sitúa a algunos actores en situaciones estratégicamente más ventajosas que a otros y les confiere más poder.
Integrando esta doble perspectiva, una definición útil de poder político es la que lo equipara a la capacidad de intervenir en la regulación coactiva del conflicto social. Según la perspectiva que adoptemos, esta capacidad de intervención de cada actor se fundará en el control de determinados recursos o en la situación relativa que ocupa frente a los demás sujetos.
Desde este punto de vista, el poder no se ejerce solamente desde las instituciones públicas ni puede decirse que reside de forma exclusiva en el estado. La intervención en la regulación de conflictos sociales está abierta a un conjunto de actores diversos que se esfuerzan por orientar dicha regulación en beneficio propio.
2. La fuerza, la influencia y la autoridad El poder político está hecho de tres componentes: la fuerza, la influencia y la autoridad. Partiendo del recuadro:  La fuerza o la coacción. Existe la capacidad para negar o limitar a otros a determinados bienes u oportunidades.
Así ocurre con las instituciones políticas cuando encarcelan, embargan o multan a algún ciudadano. La ejercitan las instituciones políticas, organizaciones privadas como como las empresas, movimientos antisistema, delincuentes, grupos terroristas, etc.
 La influencia. El poder político se basa en la capacidad para persuadir a otros de que conviene adoptar o abandonar determinadas conductas. Con la influencia se intenta convencer y, con ello, movilizar el apoyo del mayor número de ciudadanos para sostener o para resistir a determinadas propuestas.
Tiene importancia por tanto, la información y la argumentación con el objetivo de convencer. Dos instrumentos importantes son la propaganda y la organización.
 La autoridad. Cuando las indicaciones de un sujeto individual o colectivo son atendidas por los demás, porque cuenta con un crédito o una solvencia que se le reconocen de antemano. Esta reputación inicial no sólo hace innecesaria la aplicación directa de la fuerza. También permite prescindir de argumentos racionales o del estímulo de las emociones, que están en la base de la influencia.
La práctica efectiva del poder ha de recurrir con frecuencia a combinaciones que integran los tres elementos, para que su intervención sea lo más eficaz posible.
3. La manifestación del poder político Cuando se ejerce poder político, cada individuo o grupo hace uso de los recursos que tiene a su alcance para conseguir una posición más ventajosa respecto a otros actores. Cabe distinguir tres niveles de intervención política, que van de lo más visible a lo menos perceptible. A menudo, solo vemos la primera y la segunda dimensión y obviamos la tercera.
Estas tres dimensiones son:  Primera dimensión. El poder se manifiesta abiertamente cuando los diferentes actores participan con sus respectivos recursos, exigencias y propuestas, en un conflicto político sobre la cuestión X, percibida como problemática. Será poderoso aquel que consiga resolver el conflicto de tal manera que defienda sus intereses.
 Segunda dimensión. Uno o varios actores son capaces de impedir que la cuestión X se convierta en conflicto político, porque controlan la agenda institucional e impiden con ello que la cuestión sea objeto de regulación vinculante. Ejercen, pues, poder quienes son capaces de determinar qué es y qué no es objeto de la política, señalando el orden del día en la esfera pública.
2  Tercera dimensión. Uno o varios actores son capaces de influir sobre la conciencia de otros mediante la conservación de mitos e ideologías, consiguiendo que la cuestión X no sea percibida como problemática. En este tercer nivel se procura que pase socialmente desapercibida la existencia misma del problema.
Se ejerce, pues, poder político cuando se consigue presentar como situaciones socialmente aceptables determinadas relaciones de desigualdad. Poderoso es por tanto aquel que hace creer que los intereses ajenos son los mimos intereses que los suyos.
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