Vida Urbana en Bcn durante baja edad media (2013)

Trabajo Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Historia - 3º curso
Asignatura Historia Medieval de Catalunya
Año del apunte 2013
Páginas 30
Fecha de subida 09/10/2014
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1 VIDA URBANA EN BARCELONA DURANTE LA BAJA EDAD MEDIA URBAN LIFE IN BARCELONA IN THE LATE MIDDLE AGES Resumen: En este trabajo pretendemos estudiar la estructura social, económica y política de una ciudad bajomedieval en el ámbito de la Corona Catalanoaragonesa. Con este propósito, se ha abordado el caso concreto de la ciudad de Barcelona, ampliamente reconocido como el paradigma de la ciudad medieval. Por esto, nos hemos propuesto estudiar de forma sistemática los aspectos de la vida urbana que hemos considerado clave a la hora de reconstruir la realidad de la ciudad de Barcelona durante los siglos XIV y XV tales como el comercio, los organismos de autogobierno, el urbanismo o la religiosidad urbana.
Palabras clave: municipio; ciudad medieval; comercio; murallas; gremios; Consell de Cent; catedral; obispado.
Abstract: In this paper we pretend to study the social, economical and political structure of a late medieval city in the Crown of Aragon. With this purpose in mind, we have approached the specific case of Barcelona, widely acknowledged as the perfect model of a late medieval city. This is why we have intended to study systematically the aspects of the urban life that we have considered key in order to build the reality of the city of Barcelona during the XIV and XV century, such as the trading system, the self government institutions, the urban design or the religious life in the city.
Keywords: municipality; medieval city; trade; walls; guilds; Consell de Cent; cathedral; bishopric.
SUMARIO 1. Introducción.- 2.La Ciudad Bajomedieval.- 3.El Ideal de Eiximenis.- 4.El desarrollo urbano de la Baja Edad Media.- 5.Los gremios de la ciudad.- 6.El comercio.7.Estructuras del gobierno municipal.- 8.Estructuras religiosas.- 9.Conclusiones.10.Bibliografía citada.
2 1. INTRODUCCIÓN El presente trabajo pretende hacer un estudio pormenorizado de la vida urbana en la Baja Edad Media, centrándose en el ejemplo paradigmático de la ciudad de Barcelona. La urbanización de la Europa feudal es un fenómeno que alcanza su punto álgido en el s. XIV cuando se calcula que entre el 13 y el 14% 1 de la población europea vivía en los emergentes núcleos urbanos. Aunque la mayoría de la población se concentre en las zonas rurales, la ciudad desarrollará una serie de patrones sociales, políticos y económicos que tendrán una enorme influencia en toda la cultura bajomedieval y, posteriormente, moderna. Una ciudad medieval, como Barcelona, será capaz de obtener parcelas de autogestión gracias al potencial económico que le da el comercio. Esta riqueza generada por las actividades propiamente urbanas (comercio, finanzas, artesanía, etc.) le permitirá estar en igualdad de condiciones con los otros estamentos de la sociedad feudal y podrá negociar con el rey la cesión de privilegios y franquezas de tal forma que se llegue, como veremos más adelante, a crear un verdadero señorío feudal urbano, ya que, cabe recordar que la ciudad nunca irá en contra de este sistema socioeconómico sino que logrará obtener ventajas del mismo y acabará perfectamente integrada en él.
Barcelona durante la Baja Edad Media juega un papel económico importantísimo en el contexto de la Corona Catalano-aragonesa, gracias al incremento de la producción manufacturera, la innovación de métodos mercantiles y financieros y el impulso del movimiento comercial, así mismo, su desarrollo político logra configurarla como un centro de poder capital en el equilibro de fuerzas del sistema feudal, no solo del Principado de Cataluña, sino de toda la Corona Catalano-aragonesa.
2. LA CIUDAD BAJOMEDIEVAL La expansión de la ciudad es el elemento característico de la Baja Edad Media que significó la aparición de centros económicos y de poder que cambiaron el mundo feudal. Podemos establecer que el desarrollo de las ciudades medievales coincide con el auge del comercio, surgiendo las principales ciudades bajomedievales en los puntos céntricos del comercio internacional. Henri Pirenne afirma que << es obvio señalar que 1 Garcia de Cortazar, J.A. y Sesma Muñoz, J.A Manual de Historia Medieval. p.308.
3 las ciudades se multiplican a medida que progresa el comercio y que aparecen a lo largo de todas aquellas rutas naturales por las que éste se expande >>2.
Las ciudades medievales presentan grandes diferencias, cada una de ellas tiene sus propias características y tiene algún aspecto que las hace únicas. Pero aún así constan de algunas características en común, la principal es que los emplazamientos de las ciudades venían impuestos por las circunstancias naturales, como puede ser la existencia de cursos fluviales, muy relacionada con la creación de las rutas comerciales A partir de los siglos X y XI las aglomeraciones comerciales sufren un crecimiento ininterrumpido, lo que favorece la llegada de nuevos habitantes, quedándose pequeña la muralla inicial y haciéndose imprescindible crear nuevas iglesias y repartir la población en nuevas parroquias. Una imagen generalizada de la organización de las ciudades medievales seria: Un mercado, situado junto al rio que atraviesa la localidad o bien en su centro, siendo el punto de intersección de sus calles que, partiendo desde allí, se dirigen hacia las puertas que dan acceso al campo. Es importante destacar que se rodea en seguida de construcciones defensivas3.
Un elemento básico para la evolución de las ciudades, es la existencia de relaciones entre campo y ciudad. Sin la importación de productos para el aprovisionamiento y sin la exportación de productos manufacturados, utilizados como objetos de cambio, la ciudad no habría alcanzado tanta importancia. Además esta relación implica que a medida que las ciudades se agrandaron fueron más numerosos los artesanos y los comerciantes.
El intercambio entre campo y ciudad, no siempre ha sido apoyado por la historiografía, ya que tradicionalmente se ha identificado ciudades, manufacturas urbanas y comercio con civilización y progreso social y económico. Y por otro lado, el mundo rural se presentaba como un modelo atrasado. Se trataba de una interpretación dualística de la economía. Desde Hace unas décadas esta visión ha cambiado, 2 3 Pirenne, H. Las ciudades de la Edad Media, p. 88.
Pirenne, H. Las ciudades de la Edad Media, p. 97.
4 revalorizando el papel histórico de las ciudades como centros de coordinación del comercio regional y como mercados que estimulaban la especialización rural4.
La ciudad bajomedieval genera nuevas formas de relaciones sociales y nuevas series de valores que modificarán los existentes relacionados con el mundo rural. Y en consecuencia, se desarrollan nuevos espacios físicos y simbólicos, ya que el espacio urbano será ante todo un lugar para los actos públicos. José Luis Corral Lafuente considera que << las calles y las plazas no son únicamente espacios delimitados por arquitectura, […] sino que se convierten en verdaderos factores de la vida urbana, en auténticos elementos de referencia cotidiana>>5.
3. EL IDEAL DE EIXIMENIS Francesc Eiximenis, fue un personaje religioso destacado de la historia medieval catalana, ya que sus obras son un punto de referencia fundamental para entender la sociedad, la cultura y la literatura catalana de los siglos XIV y XV. Por tanto, en sus obras nos aporta su visión de las ciudades bajomedievales, e introduce su punto de vista, estableciendo cual era la situación geográfica y la organización ideal de una ciudad para cumplir sus objetivos de proporcionar una vida plena y feliz a sus habitantes.
Eiximenis, tiene una buena estima de la ciudad, y considera que las principales razones por las que las ciudades se tenían que construir, era para acabar con la ignorancia y para que los hombres estuvieran más alegres y vivieran más. En su obra Dotzè del Crestià6, Eiximenis trata esta cuestión y habla sobre las ventajas de vivir en la ciudad: <<Actualment l’home té grans oportunitats per alegrar-se en les ciutats ben dirigides i ben governades… En primer lloc perquè hi viu segur i en pau, i hi troba grans remeis contra tots els seus pecats i tots els seus sofriments terrenals. Aquí viu en companyia de moltes persones, familiars o no, amb les quals pot divertir-se sovint i fugir de la tristor; aquí veu, escolta i parla de 4 Bordes, J.; Llibrer, J. Valencia y su territorio durante los siglos XIV y XV: la comarca del camp de Túria, pp. 240-241.
5 Corral Lafuente, J. L. La ciudad bajomedieval en Aragón como espacio lúdico y festivo, pp. 185- 198.
6 Para la realización de este apartado de nuestro trabajo, El ideal de Eiximenis, hemos utilizado sobre todo fragmentos de textos de la obra de Francesc Eiximenis sobre las ciudades. Dotzè del Crestià capítulos 24, 103, 106 y 110.
5 moltes coses que el poden alegrar mes que en cap altre lloc. Per tant, justament les ciutats són construïdes per alegrar i consolar l’home7.>> La localización de la ciudad es un factor primordial, por este motivo se considera que el lugar donde se levanta la ciudad no puede responder a un impulso humano, sino que se tiene que realizar tras un laborioso proceso de selección, ya que en gran medida, el buen desarrollo de la vida humana dependerá de una serie de constantes climáticas, geográficas y biológicas, propias del lugar elegido.
A causa de esta idea, Francesc Eiximenis establece las condiciones ideales para el levantamiento de la urbe: el primero de estos condicionamientos es que el terreno sea llano. El segundo es que su amplitud sea tal que la multitud que en ella se cobije sea suficiente para defenderla por todas partes. Otra característica para la localización ideal de una ciudad, es que tenga agua en sus alrededores, y relacionado con esta característica, es importante que la urbe tenga de un buen alcantarillado 8.
El autor franciscano, da mucha importancia al mar, lo considera el medio por donde llega el conocimiento y las noticias, factor muy importante para cumplir los objetivos de ser de las ciudades. Además Eiximenis, recomienda que haya que tener en consideración la orientación de los vientos, y procurar que la ciudad goce de un aire limpio durante cualquier época del año.
A parte de la localización geográfica y las características climáticas, Eiximenis también da mucha importancia al trazado de las ciudades. Para él, el trazado ideal para una ciudad, es aquel que tiene una forma cuadrada, ya que <<el recto la hace más bella y más ordenada>>9. Además este factor guarda mucha relación con la formación religiosa del autor, porque se relaciona la forma cuadrada con lo terrenal en contraposición al círculo, símbolo de la realidad celestial10.
Por tanto, siguiendo el simbolismo y la estética funcional, si la ciudad es cuadrada, tendrá cuatro entradas principales y se dividirá en cuatro barrios, que podrán tener una plaza grande, y en cada una de las partes o barrios se instalaran una gente 7 Eiximenis, Dotzè, capítulo 106.
Eiximenis, Dotzè, capítulo 106 9 Eiximenis, Dotzè, capítulo 110 10 Soledad Vila expone esta idea en su obra La ciudad de Eiximenis: Un proyecto teórico de urbanismo en el siglo XIV. Diputación Provincial de Valencia, Valencia, 1984, p. 99. Donde comenta que esta visión la han manifestado tanto Jung como Simoncini.
8 6 determinada. Eiximenis, guarda un lugar importante a la iglesia, considera que tiene que estar en el centro de la ciudad junto a una plaza grande y bella.
Otro factor importante del ideal de Eiximenis, es que no considera la organización de los barrios una cuestión relacionada con los gremios, más bien considera que la disposición de los grupos humanos, responde más a una cuestión práctica y a criterios totalmente naturales, como son el contacto personal del hombre con el medio ambiente en el que desarrolla su actividad. Esta visión contrastaría con la realidad de las ciudades medievales, ya que los barrios son un mecanismo de control y de organización de los gremios.
Aún así muchas de estas consideraciones que el autor escribe en sus obras, para la construcción de una ciudad ideal, la encontramos en Barcelona, muy especialmente la situación geografía. Así, la ciudad de Barcelona es un ejemplo del ideal urbanístico de Eiximenis, teniendo el autor, muy buena consideración de la ciudad: <<Barcelona és tancada al dit vent (migjorn) per lo mon apellat Montjuïc e és oberta a tramuntana, qui fa les dones fegoses e disposites a concebre sovint, e els hòmens dispon a engenrar, en quan recull tota la calor natural dins la persona. […] e Barcelona per gràcia de Déu, creix tostemps e es millora per mar e per terra. […]Barcelona és dotada de gran seny e poblada de gent notable e de gran pes, e fort nodrida especialment en la gola; per tal se diu comuntment en Catalunya de tota taula mesurada e sens superfluïtat que "par que sia taula de Barcelona". […] e Barcelona és mills e pus bellament edificada que ciutat que hom sàpia al món. […], e Barcelona rica e qui ha especial privilegi que ama lo diner e el sap guardar mills que altra generació del món11.>> 4. EL DESARROLLO URBANO DE LA BAJA EDAD MEDIA En los dos últimos siglos de la Baja Edad Media, Barcelona, experimentó un crecimiento demográfico que configurará, desde entonces, el espacio urbano de la ciudad. A partir del s. XI comienzan a surgir diversas villas alrededor de la ciudad amurallada que conformaran esta nueva parte de la ciudad. El punto de partida lo 11 Eiximenis, 1384-1396, capítulo 24.
7 encontramos en el recinto romano, que se mantendrá como “límite” urbano hasta nuestros días, donde encontramos las instituciones del poder, tanto político como eclesiástico, que lo señalan como punto neurálgico de la política de la ciudad. También dentro de las murallas romanas encontramos las principales residencias aristocráticas, como los palacios. A principios del s. XIII se experimentó un crecimiento urbano más rápido y a mediados del mismo la ciudad barcelonesa ya había consolidado sus barrios exteriores al recinto romano.12 La ampliación de la ciudad que experimenta durante estos siglos, tenía como punto inicial el antiguo Burgus13, que nace en torno al mercandal que era un mercado que se celebraba en la puerta oriental de la muralla romana, desde aquí se extendió en función del Cardo y el Decumanus romanos de las afueras y que conducían a la ciudad.
De aquí englobaría otras áreas de extramuros.
Unas de estas primeras edificaciones se hicieron en torno a la Iglesia de Santa María del Mar o de las Arenas, pequeña parroquia de marineros y pescadores, construida en el s. X, que quedaba dentro del ámbito del burgus. Este enclave experimentó ya en el s. XII un gran crecimiento, pero tendrá su mayor auge en los siglos posteriores (s. XIII y XIV), debido al incremento de las transacciones comerciales, que pasará a conocerse como Vilanova del Mar o el Barrio de la Marina. El crecimiento del comercio de manufactura y la creciente actividad marítima se concentra en este barrio de la ciudad, esto hace que sea en el que se concentren la mayor proporción de cabezas de familia de perfiles profesionales diferentes, tales como mercaderes, artesanos, marineros o comerciantes, es decir, relacionados con actividades marineras y comerciales. Todo esto hace que esta zona se convierta en el punto neurálgico de la economía de la ciudad.
En 1260 Jaume I comienza la construcción de las nuevas murallas en la que se incluyeron los nuevos sectores urbanos que se estaban formando, barrio de Vilanova del Mar y el Raval. Esta construcción quedó interrumpida durante la primera mitad del s.
XIV quedando cubierta la zona de la Rambla y del sector de Santa Anna a Sant Pere hasta el Portal Nou. Observamos que aún quedaba por cerrar la parte oriental y 12 Guàrda, M. y García Espuche, A. Consolidació d'una estructura urbana; 1300-1516. en Sobrequés i Callicó, Jaume, Història de Barcelona, Vol. III, Capitulo II.
13 Para P. Banks el s. XI es el momento clave de consolidación del burgus, y es también cuando se formó la Rec Comtal. Hemos de señalar que la puerta oriental de la ciudad de Barcelona, era el principal acceso de la ciudad.
8 marítima de la ciudad, que siguió creciendo durante este periodo. Sus obras se reinician a partir del 1358.
Al mismo tiempo, concretamente en 1377, que se cerró la parte oriental comienza la construcción de la muralla del denominado Raval, que no quedo cerrada hasta el s. XV. Este nuevo recinto que quedaba dentro de las murallas de la ciudad, y que era casi tan grande como el contenido en el primero, llama la atención debido a que era una zona en la que no había apenas urbanización, según Pierre Vilar este espacio no fue rellenado hasta el s. XIX14. Para Manuel Guàrda y Albert García Espuche este espacio no se concibe con el objetivo principal de proseguir el crecimiento urbano de la ciudad, para ambos el hecho de que se mantenga la muralla de la Rambla muestra la voluntad de mantener el Raval como área suburbana, y como en el caso de Cervera 15, lo que se pretende fortificando esta área es proteger el espacio “rural” al servicio de la ciudad, especialmente en el caso de asedio. Pese a todo esto la muralla del Raval protegía numerosos conventos, algunos hospitales, los astilleros y construcciones menores situadas en los caminos de acceso a las puertas de la muralla de la Rambla. El amurallamiento de este espacio propicia y favorece la urbanización y el poblamiento del mismo. A mediados del s. XIV es el área más importante nuevamente urbanizada de la ciudad, su expansión se organiza a través de tres sectores principales, los cuales son el de Tallers, el Carme y el Hospital. La mayor parte del espacio del Barrio del Raval fue ocupado por monasterios y conventos.
En 1369 se dio orden de comenzar el amurallamiento del frente marítimo desde el rec de Sant Daniel hasta el pozo del Estany, acabado en el 1438, y desde Framenors a la esquina del Morey, acabado en el 1454. Solo quedaban abiertas al mar las plazas de los Encants y la de la Llotja. El incremento de las transacciones marítimas y el desarrollo del comercio portuario llevan a que a finales del s. XIV y principios s. XV se tome la decisión de construir el primer puerto de Barcelona, sus obras comenzaron en el año 1439, y era una infraestructura portuaria pequeña.
Cuando el crecimiento urbano está más que consolidado en el s. XV en Barcelona, 14 nos aparece en la documentación, la división de la ciudad Pierre Vilar remarca “ la distancia entre la previsión y la realidad, este vestido dado a la capital es muy grande, caracterizan y datan muy bien el paso de una coyuntura de desarrollo-para Barcelona y para el Principado- a una coyuntura de repliegue” 15 En el caso de Cervera se cerró el denominado corral, por una iniciativa impulsada por el monarca, un espacio yuxtapuesto al núcleo ya amurallado, con la intención de guardar el ganado en caso de asedio.
9 administrativamente en 4 sectores, por encima de barrios, parroquias espacios funcionales, segregaciones étnicas o sociales, conocidos como los quarters, que se mantuvieron hasta el s. XVIII. Esta división del espacio urbano aparece en los fogatges16 , que son censos de población. Los quarters o cuarteles son zonas geográficas con forma dispar, y que poseen demografía y grupos sociales muy diferentes. Su división tiene como centro la Plaça del Blat, donde se encontraba una piedra donde se representaba la ciudad con forma circular, dividida en su interior con una cruz. Los ejes divisorios imaginarios pasaban por las calles más importantes de la ciudad. Estos cuatro quarters eran los de Sant Pere o de la Salada, del Mar, de Framenors y el del Pi.
El quarter de la Mar era el punto neurálgico del comercio en la ciudad, en esta zona se gestaba la mayor parte de producción de manufactura, se hacían las transacciones comerciales y llegaban los productos de otras ciudades. En esta zona también residían los mercaderes, concretamente se situaban en los alrededores del Carrer L’Argenteria y a lo largo de la fachada marítima, pero los grandes mercaderes establecían su residencia en el Carrer Montcada. Por esta razón será el sector que mayor riqueza posea. El quarter del Pi tenía un carácter residencial sobre todo para los funcionarios de la corte. En este mismo sector se situaba el Call judío. En el quarter de Framenors, al sudoeste de la ciudad, era de carácter más residencial y aristocrático, donde se edificó el Palacio Real Menor de la Corona Catalano-aragonesa, también se situaba en este sector el palacio del Lugarteniente y los de las principales estirpes de la aristocracia catalana.
5. LOS GREMIOS DE LA CIUDAD El crecimiento de la ciudad, creándose los barrios del Raval y de la Ribera, y el creciente comercio de manufactura, hacen que ciertas profesiones sean esenciales fuentes de vida para la población, como era el trabajo artesanal y las profesiones relacionadas con el mar. En la época medieval los que trabajaban en un mismo oficio se situaban en un mismo lugar, llegando incluso a nombrar algunas calles, algunas de ellas conservadas hoy en día, como son los Carres de l'Espaseria, de Sombrerers, de 16 Manuel Guàrda y Albert García Espuche definen los fogatges como censos de población realizados generalmente con finalidades fiscales o militares. Ofrecen datos demográficos, de ocupación profesional, y a veces, incluyen tasas fiscales de pagos.
10 l'Argenteria, dels Mirallers, dels Calders, dels Cotoners o dels Agullers, las cuales encontramos en el barrio de Vilanova del Mar o de la Ribera.
Como y hemos dicho la mayor parte de oficios artesanales, comerciales, marítimos y productivos y el mayor número de población, los encontramos en el quarter de la Mar y de Framenors, los que conforman el Barrio de Vilanova del Mar, los cuales tendrán mucho peso económico dentro de la ciudad.
En el quarter del Pi encontramos agricultores y sacerdotes (prevers) que reflejan los dos polos del sector, uno periférico y otro campesino, en el norte y en el Raval, y el otro más próximo al centro representativo, en el que encontramos notarios, escribanos, juristas y procuradores. La zona de este sector más próxima al centro se configura como un área al servicio del poder civil y religioso, aunque también podemos encontrar grupos de artesanos en menor medida. El quarter de Sant Pere es el más mal documentado y el fogatge no nos ofrece mucha información. Sin embargo podemos saber que debido a su límite que incluye una parte del burgus se establecerían algunos sectores artesanales.
En un principio los grupos de profesionales solían reunirse para celebrar sesiones de consejo en la Iglesia, convento o parroquia donde estaba la capilla de su patrón. Más tarde solo los gremios económicamente fuertes pudieron tener una sede propia, adquirida o edificada de nueva planta. Como entidades jurídicas que eran podían tener propiedades y deudas. Las propiedades de nueva planta para esta finalidad, se distinguían por tener en la fachada esculpida con los símbolos que distinguían al gremio o la imagen del patrón en una hornacina o capillita. Por ejemplo en la plaça de Sant Felip Neri podemos encontrar dos casas gremiales, cambiadas de su lugar original, las de los zapateros (sabaters) y caldereros (calderers). También podemos encontrar algunos restos de una casa gremial en la plaça del Pi número 3, donde vemos unos relieves arquitectónicos de línea neoclásica con una estatua del arcángel Sant Miquel en el centro de la fachada. Esta casa perteneció al gremio de los tenders revenedors.
6. EL COMERCIO La economía de la época era básicamente agraria, pero una de las características distintivas del mundo urbano es su participación en el comercio y más concretamente en 11 los intercambios a larga distancia. En este sentido, Barcelona fue parte del grupo piloto de las ciudades de occidente a la hora del resurgimiento urbano y comercial que se produjo por todas partes a partir del siglo XI y fue fortaleciendo esta dedicación hasta convertirse, a finales de la etapa estudiada, en uno de los principales centros del comercio mediterráneo.
En el caso de Barcelona la participación en el gran comercio internacional tuvo dos momentos muy diferentes: hasta la segunda mitad del siglo XI el comercio barcelonés fue básicamente pasivo en el sentido de hecho por forasteros y con productos ajenos; posteriormente, por el contrario, la participación de hombres y productos propios sería decisivo para el desarrollo económico de la ciudad.
Barcelona, centro comercial A partir de mediados del siglo XI el predominio de la navegación por la Mediterránea pasa rápidamente a las manos cristianas. Mientras tanto en palabras de Bonassie, el comercio catalán pasa el umbral decisivo de su historia 17. Las playas barcelonesas muestran un desarrollo rápido de la construcción naval y los comerciantes barceloneses empiezan a presentarse por todas partes. Aun así, no hay que olvidar que a mediados del siglo XII el comercio en la Mediterránea occidental estaba bajo predominio de Génova y Pisa; Barcelona era un centro secundario, pero visitado por mercaderes de todas las procedencias. Ahora bien, si los mercaderes forasteros eran abundantes en Barcelona, tenemos así mismo noticia de la presencia de mercaderes barceloneses en los principales centros comerciales de la Mediterránea.
El impulso comercial parece que es debido a la actividad autóctona y al surgimiento de una burguesía urbana, pero su procedencia no es clara. Los personajes que Bonassie califica como mercaderes en el siglo XI parecen magnates, gente a la vez rica en tierras, en esclavos y en productos, diferenciados de los de su clase por el afán de lucro en cualquier forma. En el siglo XII, podemos empezar a distinguir auténticos burgueses: comerciantes o artesanos más o menos ricos, en la fortuna de los cuales la tierra tiene un papel secundario: la moneda, los productos y las fincas urbanas pasan a primer plan. En el siglo XIII, los estudios de Carme Batlle nos permiten conocer una 17 Bonnassie, P. Catalunya, op.cit., vol. II, p. 303.
12 burguesía muy desarrollada, más autóctona, si bien en gran parte procedente de fuera de Barcelona, y más diversificada en sus actuaciones.
Los judíos en el ámbito comercial desarrollaron un papel importante. La documentación es escasísima y hasta un cierto punto posiblemente engañosa. Hasta el siglo XI podríamos decir que no conocemos diferencias en la actuación económica entre judíos y cristianos. En cambio, a partir de la segunda mitad del siglo X fueron importantes en la administración condal como alcaldes, embajadores o prestamistas.
Aun así, es seguro que la mayoría de ellos se dedicaba a la producción artesanal y al comercio. En el siglo XII las primeras muestras de antisemitismo comportaron la organización del callo y la prohibición de comprar tierras bajo dominio señorial, pero mientras tanto los judíos eran cada vez más imprescindibles en la administración condal.
Productos del comercio barcelonés y las rutas utilizadas en su apogeo Cómo dicen García Sanz y Madurell, des de finales del siglo XII el comercio catalán (básicamente barcelonés) se estructuró en apariencia como una larga ruta primordial, el comercio con Oriente y una serie de rutas derivadas y en una buena parte dependientes de aquella ruta oriental.
En primer término tendríamos que hablar del comercio interior, que acostumbra a ser siempre el más mal conocido. Es evidente que Barcelona reenviaba hacia el resto de Cataluña una parte considerable de los productos importados; de todas maneras, ahora nos interesan más los productos que obtenía de la vanguardia del país, para el consumo urbano y, así mismo, para la exportación; productos agrarios como el vino, aceite, cereales, azafrán, pieles corrientes, metales como hierro o plomo, sal, madera para la construcción naval, tejidos, etc.
La ruta de Occitana y Provenza, con derivaciones hacia Francia y hasta Génova, era muy frecuentada, con exportación de cereales, aceite, azafrán y sebo, posiblemente también esclavos sarracenos, y sobre todo productos traídos de Oriente. Las importaciones comprendían sobre todo tejidos norteños de Europa, destinados al consumo catalán o a la reexportación, y seguramente productos tintóreos.
13 Pero la primera gran expansión del comercio barcelonés tuvo lugar hacia el norte de África, y así prolongaron los contactos comerciales a lo largo de las costas del AlÁndalus; en el siglo XIII. El norte de África era, la zona donde se obtenía un saldo comercial más favorable.
El inicio de la ruta de Oriente exigía el comercio con Sicilia y el sur de Italia, muy documentado desde mucho antes de la conquista de la isla, si bien las relaciones continuadas no parece que sean muy anteriores al siglo XIII. La gran ruta comercial, no por su volumen sino por las ganancias que representaba y todavía quizás más porque alimentaba una gran parte del comercio de intermediación, era la ruta de Oriente. En el siglo XIII el destino principal eran los puertos de Ultramar, es decir de Egipto y Palestina, tanto musulmanes como cristianos; la finalidad principal del viaje era obtener especias; para poder financiar la compra se exportaban sobre todo telas de Flandes y de Francia y alguna vez también del país, y aceite, pero hacía falta casi siempre añadir moneda.
Las rutas del Atlántico eran poco importantes en el siglo XIII; a pesar de que los mercaderes barceloneses llegaban a las ferias de la Champaña o de Flandes, la mayor parte de los trapos de esta procedencia eran adquiridos en Occitana o bien en Provenza.
Igualmente, había contactos con el resto de la península, sobre todo con Sevilla, por mar y por tierra18.
El gran comercio internacional Durante toda la Baja Edad Media, el comercio de larga distancia tuvo un carácter preeminentemente marítimo. El barco era, entonces, el único medio de transporte que permitía movilizar un gran volumen de mercancías y trasladarlas lejos.
La construcción naval 18 El comercio con Sevilla es documentado por los privilegios de Alfonso X de Castilla del 1282 i el 1284, que hablan de concesiones de su padre, que cal remontar por lo tanto a mediados del siglo; Capmany, Memorias, op. cit., docs. 31 y 37.
14 Barcelona, en la primera mitad del siglo XV, disponía de dos astilleros, el viejo y el real. Las primeras, eran un legado de la Alta Edad Media. Pero el impulso del tráfico marítimo subsiguiente a la conquista de las Islas Baleares y del País Valenciano debió de colapsar el funcionamiento de estas arcaicas instalaciones. La viabilidad de la doble expansión ultramarina (mercantil y territorial) de la Corona Catalano-aragonesa dependía, en una gran parte, de la capacidad de crecimiento de la flota.
Durante el reinado de Pedro el Grande, en las vísperas de la guerra de Sicilia, se inicia, en la parte occidental de la playa, la creación de unos nuevos astilleros, los reales: un inmueble de vastas dimensiones y larga construcción, resultado tanto del auge comercial de la capital catalana como del paralelo afán de protagonismo de la Monarquía aragonesa en el Mediterráneo.
Al frente de los astilleros reales de Barcelona estaba el drassaner, oficial de nombramiento real, que asumía la responsabilidad de la custodia de las instalaciones y de los barcos, enseres y materiales que estaban dispuestos. La contabilidad, la llevaba el escribano. Por debajo de estos funcionarios, había, en el arsenal, una muchedumbre de menestrales especializados, encima de los cuales recaía la tarea de construcción, reparación y mantenimiento de los barcos. Los unos trabajaban la madera (maestros de azuela, carpinteros de ribera, serradores y remolares) y los otros eran expertos del manejo de la estopa y de la pega (calafats).
Propiedad y explotación de los barcos El comercio exterior implicaba siempre unas cuotas de riesgo más o menos altas por piratería, naufragios, etc. Los hombres de negocio, en lucha contra el azar, se abstenían de concentrar sus inversiones en una sola operación; es decir, procuraban neutralizar las pérdidas ocasionadas por unas operaciones con las ganancias proporcionadas por otras, repartiendo las inversiones. El fraccionamiento de las inversiones y la asociación eran la regla necesaria en el negocio marítimo. Los armadores y mercaderes barceloneses habían adoptado, ya en el siglo XIII, estos dos principios como normas básicas de su actuación económica.
La estructura ordinaria de la empresa de navegación en Barcelona era, en la última fase de la Edad Media, la copropiedad del barco por partes indivisas, la gestión 15 total y unitaria de la cual corría a cargo del patrón, que explotaba comercialmente la embarcación, con la ayuda de una tripulación asalariada, mediante contratos de nòlits.
Esta modalidad de asociación de armadores aparece minuciosamente reglamentada en las Ordenaciones de la ribera de Barcelona 19 (1258) y en el núcleo originario del Libro del consulado de mar (1343-45).
Las instituciones y las técnicas comerciales Cómo en el comercio, las técnicas comerciales fueron en Barcelona siguiendo de cerca la estela de los avances italianos, acomodándolos a las propias necesidades; sólo en las instituciones comerciales encontramos algunas innovaciones que pusieron a disposición de los mercaderes barceloneses medios de organización y de actuación con pocos parecidos en otras ciudades europeas. Por otro lado si Barcelona muestra un cierto atraso respecto a las ciudades italianas, en cambio el paralelismo de las técnicas respecto a otros centros, como Marsella, es sorprendente.
Las preocupaciones básicas de los mercaderes medievales, subyacentes en las instituciones y técnicas de la época, eran la disminución del riesgo, generalmente mediante su fragmentación, la obtención de capitales y evitar las actividades que la iglesia consideraba usuarias y que en principio eran todas aquellas que implicaban una ganancia fija obtenida con el préstamo de dinero; el pecunia non pared pecuniam de raíz aristotélica hizo exprimir el cerebro colectivo intentando aunar la obtención de dinero, con la lógica contrapartida de la ganancia para el prestamista, con la prohibición canónica, aceptada en conciencia o por el temor a la ley.
Las instituciones comunitarias: los consulados Cónsules de Ultramar, Consulado de Mar, Libro del consulado de Mar: tres cosas muy diferentes, pero con el vínculo común de ser instrumentos al servicio del estamento mercantil barcelonés. El más antiguo son los cónsules de Ultramar, surgidos a imitación de la institución genovesa e intentando en todas partes obtener los 19 AHCB, Llibre Vert, Vol. I, fols, 222r.-226r. Inclòs per Carme Batlle a Capmany, A. de, Memorias históricas de Barcelona, II-1, doc. 14, pp. 25-30; Valls i tTverner, Ferran, Consolat de Mar, Vol. II, Ed.
Barcino, Barcelona 1931, pp. 119-136.
16 privilegios de los genoveses; eran mercaderes elegidos por Barcelona para representar y defender todos los súbditos de la Corona fuera de su territorio. Representantes de un colectivo, al servicio de este colectivo, pero también con autoridad encima de él: el cónsul era a la vez embajador ante el poder local y juez, tanto en causas civiles como criminales, por encima de los mercaderes catalanes.
Las “Ordenaciones de la Ribera de Barcelona”, del 1258, son la primera muestra de regulación de los asuntos pertenecientes al comercio marítimo, compilación de normas que obligaban tanto patrones como mercaderes. Posiblemente para dirimir las controversias sobre estas normas apareció el Consulado de Mar, o mejor dicho, los cónsules de mar, con autoridad para juzgar cuestiones mercantiles.
La justicia consular era rápida y barata y tanto el estamento mercantil como la Ciudad vigilaban para evitar cualquier intromisión, tanto de los juristas cómo de los funcionarios reales; no es extraño por lo tanto que en el 1460 los cónsules recibiesen del rey un privilegio donde se afirmaba que <<los fets marítims e de cambis, e companyes, e fets e negocis mercantivols sien decidits per juy mercaders e hòmens de mar, e no per juristes>>20.
7. ESTRUCTURAS DEL GOBIERNO MUNICIPAL La aparición de mecanismos de autogobierno municipal es el resultado de la transformación socioeconómica que vive el mundo urbano en la Cataluña del s XIII. La política de los monarcas catalano-aragoneses siempre estuvo marcada por un fuerte carácter pactista y la creciente sociedad urbana demanda cada vez más representatividad y espacios de autorregulación que, poco a poco, irán cediendo los monarcas a cambio de ayudas y apoyos financieros. Esto no se debe entender como un elemento ajeno a la estructura feudal, el municipio como entidad política es fruto de la lucha de la ciudad por obtener beneficios del sistema feudal, no para librarse de él. El proceso de consolidación de las estructuras municipales es el intento de las élites urbanas para ejercer colectivamente el poder señorial sobre un espacio urbano 21.
20 Carrêre, Barcelona, Vol. I, p. 45.
21 Ortí, P. El Consell de Cent durant l’Edat Mitjana. Vol. IV, pp. 21-48.
17 Sin duda, la capacidad de autogobierno municipal llegará a su auge en los siglos XIV y XV. La burguesía tomará el poder en el espacio urbano y a su vez acaparará la representación del tercer brazo en las cortes, con lo que retroalimentará la tendencia a conseguir más independencia en el gobierno urbano. El grueso de la población de las ciudades no tendrá representatividad en los gobiernos civiles, es el patriciado urbano el que copará los puestos de poder. Asimismo, los municipios se convertirán a lo largo de los siglos XIII y sobre todo XIV en señoríos colegiados o compartidos, es decir que la oligarquía urbana actuará como verdaderos señores feudales sobre el territorio dependiente de la ciudad. El municipio actúa como poder feudal en tanto en cuanto, controla directa o indirectamente la mayor parte de la riqueza que genera la ciudad y su territorio y después la distribuye, es decir, que existe un sistema fiscal controlado por el municipio tal y como lo haría cualquier señor sobre su feudo.
Barcelona es el paradigma del autogobierno urbano y así lo reconoce el propio Consell de Cent el año 1391 cuando afirma que <<Barcelona és caporal e cap de títol de Cathalunya, e per sa preheminència e precipuitat ha costumat entrameter de ço que és interés de qualseval ciutat o loc (…)>>22.
El reconocimiento de unas estructuras de autogobierno urbano en Barcelona tiene su punto de origen y las bases de su posterior desarrollo con el privilegio otorgado el 1249 por Jaume I para que los representantes urbanos sean electos y no designados por el rey, lo que pondrá las bases de la organización de los órganos municipales. Más tarde, en el privilegio concedido por el rey Pere III el Gran a la ciudad de Barcelona, el Recognoverunt proceres23, otorgado en el contexto de las cortes de 1283-84, supone un punto de inflexión en la independencia política. Este privilegio no fue una concesión real voluntaria, esta cesión de parcelas de autogobierno fue un texto arrancado al monarca24 en un contexto de necesidad de apoyos para poder financiar su política de expansión mediterránea y su enfrentamiento con el rey de Francia. El Recognoverunt proceres es una recopilación de normas que recorta la acción de los oficiales reales en la 22 23 24 Bruniquer, E.G. Rubrique. Vol. I, pp. 193-194.
Aragó, A. M.; Costa, M. (ed.). Privilegios reales concedidos a la ciudad de Barcelona.
Cubeles i Bonet, A. Poder públic i llançament urbanístic en el segle XIV. pp. 35-64.
18 ciudad. Se reconoce la preeminencia de los Consellers y el Consell de Cent sobre el Veguer y el Batlle.
Estructura Social La ciudad es, como hemos dicho, un espacio feudal y su estructura social sigue siendo un reflejo de los estamentos propios de este sistema adaptado al mundo urbano.
Los estamentos tradicionales estarán presentes, nobleza y clero convivirán con el tercer brazo que será el mayoritario en el municipio. El tercer brazo o grupo burgués tiene su origen en las ciudades y es allí donde alcanza su máximo desarrollo. En Barcelona, cobra especialmente importancia la categoría jurídica de ciutada o veí. Se consideraba veí a cualquier hombre domiciliado en una casa en alquiler o propiedad que vive y trabaja en la ciudad y que paga sus impuestos durante un año y un día. La ciudadanía barcelonesa otorgaba una serie de ventajas fiscales y jurídicas frente a otros grupos sociales como el llamado poble menut, los extranjeros, los marginados o los judíos, grupos que no disfrutaban de esta categoría.
Dentro de los ciudadanos, también encontramos estratificación social. En la capa superior, lo que consideraríamos el patriciado urbano está compuesto por los ciutadans honrats hombres de negocios, altos funcionarios y grandes financieros que acumulan riqueza en forma de dinero y posesión de suelo urbano. Este grupo monopolizará los puestos de poder y será la clase dirigente en Barcelona durante toda la Baja Edad Media. Por debajo de ellos se encuentran los mercaderes o mà mitjana, una clase media compuesta por profesionales de prestigio como los prohomns de mar, botiguers, drapers, cambistes, etc. Por último, el estrato inferior dentro de la ciudadanía es la mà menor, el grueso de la población de Barcelona compuesto por trabajadores del sector productivo como campesinos, artesanos, pequeños funcionarios… Como hemos dicho, será la oligarquía la que controle las estructuras administrativas y, aunque el sistema político sea electivo, no hemos de olvidar que no se trata de una democracia, seguimos en un régimen feudal.
Principales instituciones 19 El gobierno municipal de Barcelona se desarrolla, como hemos visto bajo los reinados de Jaume I y Pere III el Gran y, aunque se trata de organismos dinámicos que van evolucionando con el tiempo, a partir del Recognoverunt proceres, podemos decir que su estructura se consolida más o menos dando lugar a los siguientes órganos: Los Consellers eran los encargados de la administración de la ciudad por prerrogativa real, eran el principal órgano ejecutivo y los que ostentaban el verdadero control de la ciudad. Esta institución era conocida originalmente como los paers, como se les sigue llamando en otros lugares de Cataluña. Su número fue variando con hasta alcanzar en 1274 el de 5 Consellers, que tenían atribuciones variadas como de orden público, administrativas, de urbanismo, atribuciones militares, judiciales, etc.25 Consell de Cent, en el gobierno municipal, el principal órgano asambleario que asesora, elige y vigila a los consellers es el Consell de Cent, aparecido en su forma final en el 1265. También conocido como el Consell de Cent Jurats, la asamblea la formaban 100 miembros aunque pocas veces eran cien exactos. Así consta en el Llibre del Consell, donde el número varía entre setenta y más de cien26.
Trentenari, nacida en el año 1325 el Trentenari es una asamblea intermedia entre el Consell de Cent y los consellers. El Trentenari lo forma ¼ de la asamblea que hace funciones de asesoramiento y apoyo en el gobierno de la ciudad a los consellers.
La renovación de los miembros de estos órganos se hacía el día de Sant Andreu: se elegían a los 5 consellers para una legislatura anual. Los elegirá una comisión de 12 electores, la llamada dotzena electora27 que surgía del Consell saliente, una vez elegidos se comunicaban sus nombres al rey, juraban su cargo ante el veguer y elegían al nuevo Consell de Cent ayudados por el Veguer y el Batlle. Gracias a un modelo de cooptación se aseguraban que el poder siempre quedara reducido a un pequeño número de familias 25 Mutgé Vives, J. Preocupacions del govern municipal barceloní en el 1371 a través dels testaments dels concellers. pp. 331-351.
26 Mutgé Vives, J. Els membres del govern municipal de Barcelona entre 1328 i 1339. pp. 379-401.
27 Mutgé Vives, J. Els membres del govern municipal de Barcelona entre 1328 i 1339. pp. 379-401.
20 burguesas, creando un sistema endogámico al que no tenía acceso la gran mayoría de la población.
Para ejercer bien sus funciones, el gobierno municipal tenía a varios oficiales públicos dependientes del Consell. Obrers, oficiales encargados de cuestiones de urbanismo y obras públicas. Los Racionals que eran oidores de las cuentas de los funcionarios municipales, el racional estaba al frente de la contabilidad municipal. Los síndics, un cargo creado por Alfonso III el Liberal el 1286 que ejercía como notario que velaba por que los privilegios de la ciudad fueran mantenidos. El mostassaf, encargado de la vigilancia del mercado, la comprobación de los pesos y medidas, mantenimiento de las calles, etc. Por último, destacaremos los Cònsols de mar, funcionarios instituidos por Jaume I el 1257 que son entendidos en el derecho marítimo y encargados de administrar la playa y el puerto de Barcelona Atribuciones gobierno municipal Inicialmente, una de las principales funciones tanto del Consell como de los consellers era la de asesorar a los oficiales reales, el Veguer y el Batlle pero pronto el poder ejecutivo pasará a manos de los consellers, asesorados por el trentenari. Los consellers proponían sus decisiones al Consell para que las aprobara y fueran efectivas.
Tras aprobar una orden, se redactaba una Ordinacions que era publicada en la ciudad por el pregonero del Veguer. A través de estas ordenanzas, podemos conocer las competencias de los consellers que consistían principalmente en el abastecimiento de la ciudad de productos básicos, el control de los oficios de la ciudad, la sanidad, los servicios públicos como los Hospitales, las aguas de la ciudad, la sanidad y la moral públicas y la defensa y el orden público del municipio 28. Tras la aprobación de Recognoverunt proceres, el municipio actuaba por su cuenta y luego los oficiales reales tan solo ratificaban sus decisiones. En cambio, en las cuestiones que competían a estos oficiales el gobierno urbano ejercía una fuerte influencia a través del asesoramiento y control de su labor.
28 Batlle, C. El municipio de Barcelona, p. 208.
21 Sistema fiscal, la clave del autogobierno Inicialmente, la fiscalidad urbana surge como modo de administrar y recaudar las quèstias reales que el rey exige a sus súbditos, pero poco a poco, van apareciendo los talls, pequeñas recaudaciones que realiza la ciudad para sufragar los gastos administrativos propios como enviar a síndicos a negociar en cortes, pagar los sueldos de los consellers, hacer alguna obra pública o emprender algunas acciones judiciales.
Esta dinámica pondrá las bases para el desarrollo posterior de un sistema fiscal municipal, que alcanza la independencia en 1299, cuando Barcelona consiga la franqueza de quèstia y se rompa la relación en materia fiscal entre el municipio y el rey.
El gobierno urbano tendría capacidad de recaudar impuestos directos o indirectos como las lleudes, passatges y mesuratges, y además, podrá negociar con el rey en materia fiscal29. Aun así, el rey no rompe todos los vínculos fiscales con el municipio, puede seguir exigiendo pagos extraordinarios según sus necesidades y los acuerdos alcanzados con el gobierno local o donativos municipales con los que financiar las guerras del monarca. En definitiva, la institución municipal recurría a la imposición tributaria para cubrir sus propias necesidades económicas y las demandas de la Corona que se pagaban directamente al rey o a través de la Diputación General 30.
Por último, en materia fiscal, destaca la creación en el año 1401 de la Taula de Canvi, considerada el primer banco público en toda Europa y la máxima expresión de la autonomía financiera de Barcelona.
Continuidad de las instituciones La actividad de los magistrados y funcionarios dependientes de los consellers o el Consell de Cent tienen lugar hasta 1369 en lugares diversos, primero el palacio real, en varios conventos o en la casa de alguno de los consellers31. El año 1369 se decidió la construcción de la Casa de la Ciutat donde se encuentra la sala dels Cent Jurats, cuya construcción se termina el año 1373. Esta era la materialización física del nuevo centro 29 Ortí, P. El Consell de Cent durant l’Edat Mitjana. pp. 21-48.
Estrada-Rius, A. La percepció del fogatge de 1359 a Barcelona: un exemple de col· laboració entre les fiscalitats estamental i municipal., pp. 59-78.
30 31 Jaume Sobreques i Barcelo, J. (dir) Historia de Barcelona. vol. 3 22 de poder. La visibilidad del gobierno municipal es un claro signo de la autonomía y la importancia del municipio de Barcelona en la baja Edad Media. Además de ser un signo del poder, también muestra el poder económico del patriciado urbano que hace gala construyendo en el centro del entramado urbano un vistoso edificio de estilo gótico.
Finalmente, entre 1370 y 1450 el municipio se acaba de desarrollar institucionalmente como la estructura por excelencia del poder del patriciado urbano mercantil y financiero, que marcará el devenir histórico de la ciudad durante toda la época siguiente. Las instituciones que hemos comentado pervivirán en Época Moderna hasta la imposición de los Decretos de Nueva Planta que abolen las leyes e instituciones propias del Principado, sustituyendo al Consell de cent por el Ayuntamiento Borbónico.
8. ESTRUCTURAS RELIGIOSAS Desde bien temprano los filósofos y teólogos han intentado basar el principio social en la obediencia a la voluntad de Dios sin despreciar el poder gubernamental.
Francesc Eiximenis se inspira en las doctrinas de San Agustín y San Isidoro que establecían relaciones entre el poder civil y eclesiástico. Eiximenis crea un ideal de la sociedad urbana, dónde el poder secular y el poder espiritual forman una perfecta unidad, ejerciendo cada uno sus funciones 32. El franciscano aceptaba la soberanía del Papa en lo temporal sobre todos los príncipes del mundo, de ese modo declara que el poder de los monarcas dependía del de los pontífices, con ello Eiximenis propugna una teocracia pontificia. Relata que la misión del obispo es esencial, ya que posee la potestad espiritual y jurisdiccional sobre los bienes de la iglesia. Como regidor de la sociedad debía corregir a los cristianos, basando su autoridad en el orden y jurisdicción eclesiástica. Así podemos concluir y así lo afirma el escritor catalán, que el poder siempre proviene de Dios y éste lo entrega al pueblo, dónde el príncipe representa la soberanía del pueblo.
Francesc Eximenis refleja la importancia que tenía el poder espiritual, a pesar de que algunas de sus ideas eran compartidas por una minoría. Podemos observar que los poderes espiritual y secular van de la mano, a pesar de que en múltiples ocasiones 32 Cervera Vera, L. Francisco de Eiximenis y su sociedad urbana ideal.
23 entran en conflicto. La autoridad eclesiástica suprema era el obispo que era nombrado por el conde y con el acuerdo de los clérigos de la sede. A pesar de que el obispo estaba en la cúspide de la jerarquía eclesiástica, hay que mencionar que también era una autoridad civil más. Era habitual hallar a los obispos presidiendo juicios civiles al lado de los condes o sin ellos, ya que la Iglesia tenía un peso importante sobre la sociedad y el estado, la Iglesia sostenía el estado con sus hombres y sus fuerzas y el estado la mantenía, por lo tanto eran inseparables33.
El obispo era el administrador del patrimonio eclesiástico de la diócesis, que habitualmente se dividía en dos partes: los dominios de las iglesias parroquiales destinadas al mantenimiento de sus sacerdotes y el dominio de la sede rentas del cual se asignaban al mantenimiento del obispo y del clero que estaba al servicio de la sede. El obispo y sus colaboradores vivían de la producción excedentaria de sus dominios, a través de explotación directa, rendas a los tenientes, cargas públicas, entre otras. Los eclesiásticos de la sede debían de vivir en comunidad entorno al obispo, como lo ordena la tradición, pero se efectuarán una serie de reformas que permitirán tener propiedades a los clérigos y que más adelante vemos como se incorporan a las ciudades y la vida urbana. Fuera del patrimonio de la sede el obispo compartía con el conde derechos fiscales como el terç del teloni, derechos sobre los baldíos, la moneda, etc.
La Iglesia era muy poderosa en Barcelona por la riqueza que poseía como gran propietaria feudal. Los dominios del obispo eran extensos y en la ciudad actúa como propietario predial, limitándose a gravar unos censos sobre los trozos de suelo urbano que le pertenece. A partir del siglo XIV el clero secular conoció años de riqueza y de expansión, que permitió la construcción de magnificas edificaciones de templos parroquiales, la catedral y además ya no se obliga a los clérigos a vivir en comunidad, por lo tanto comienzan a edificar bonitas casas. Sin embargo el clero barcelonés no intervino directamente en la vida política de la ciudad y no ejerció un gran papel en la historia34.
Desde que el trabajo ha sido aceptado y dignificado por la Iglesia tratándolo como una vocación y medio de salvación, los gremios comenzaron a dedicar un capítulo para indicar cuál era el santo que adoptaban como patrón y la capilla donde se celebraría 33 34 Salrach, Historia de Barcelona, vol. II, p. 101-103.
Salrach, Historia de Barcelona, vol. III, p. 13-17.
24 el culto. Eso quiere decir que los gremios y cofradías financiaron múltiples capillas, como por ejemplo en Santa María del Mar a varios gremios, especialmente los relacionados con el puerto de mar, les fueron concedidas varias capillas y además el privilegio de poseer las llaves del portal mayor35. Estos actos y otros como que los barcos lleven oficialmente el nombre de un santo, que la instrucción religiosa sea sólida o que en los testamentos aparecen legados piadosos y las misas necesarias para la salvación. Todos estos elementos nos indican que la sociedad medieval estaba fuertemente condicionada por las reglas morales y espirituales que predicaba la Iglesia.
Las instituciones benéficas La Iglesia fue la principal promotora de las actividades asistenciales, su preocupación por los más pobres la llevó a crear instituciones situadas a las catedrales, monasterios y las parroquias. En los centros de asistencia a los pobres no solo intervenía la Iglesia sino que también lo hacía la nobleza y burguesía. Los primeros en fundar conventos en las ciudades fue la orden dominicana a principios del siglo XIII, a ésta la siguieron los franciscanos y orden de la Mercè que fue fundada por Pere Nosalc y concebida como una cofradía de laicos, además se instalaron algunas comunidades de monjas como las Clarisas, benedictinas, entre otras. Estas órdenes encajaron bien en el ámbito urbano y tuvieron éxito recopilando limosnas a cambio de perdón de los pecados y la salvación eterna del alma. Con el tiempo adquirieron prestigio que causó la acumulación grandes riquezas, permitiéndoles penetrar entre la burguesía y manejar ese capital para beneficio propio y de los pobres. Su riqueza también se manifestó a través de las magnificas construcciones, esta etapa fue definida como la de las catedrales. Con las nuevas tierras conquistadas por los monarcas el arte catalán se extendió y en todas partes la Iglesia era la principal constructora con gran diversidad de edificios. Las nuevas comunidades nacidas en las ciudades necesitaban edificios para desarrollar la vida conventual y la predicación, estas construcciones que fueron costeadas por la burguesía para la salvación de su alma. Todo esto lo consiguieron gracias a los legados testamentarios y diferentes tipos de limosnas. Se puede observar que surgió una 35 Tintó, Els Gremis a la Barcelona medieval, p.37.
25 implicación por parte las clases sociales acomodadas en la actividad caritativa36. Se adoptaban diferentes maneras para la contribución, algunos lo hacían directamente a los pobres por desconfianza de los administradores hospitalarios y otros preferían repartir el legado testamentario entre diferentes instituciones.
Otros de los centros que recibían donaciones caritativas fueron las parroquias y los monasterios. Hay que destacar que se creó una institución especializada en ayudar y donar comida a los pobres, fue llamada Almoina y se fundó en las catedrales a raíz de la costumbre de donar limosna a los pobres, este hecho se generalizó a partir del siglo XI.
Debemos mencionar que no solamente las instituciones eclesiásticas eran favorecidas por la caridad de los testamentos, sino que los municipios también eran benefactores de estas ayudas, sobre todo en los hospitales de las grandes ciudades.
Los hospitales destacaban entre las instituciones benéficas por su labor asistencial a los enfermos. En todas las poblaciones de cierta importancia se fundaba un hospital, tanto la prestación de servicio como al misma fundación se realizaban gracias a la aportación de capital de particulares y la Iglesia, aunque en algunos casos también colaboraban instituciones municipales construidas en patronato al lado de las eclesiásticas. Los fundadores de los hospitales nombraban a los procuradores o administradores y el rector, personas que estaban al cargo de funcionamiento de la institución. La mayoría de los hospitales poseían propiedades –sobre todo huertos y viñas para la alimentación-, a consecuencia de los donativos piadosos.
La creciente participación de los laicos conllevó a partir del siglo XIII la intervención de las autoridades municipales que llegan a controlar parte de la asistencia a los pobres. Una muestra clave en la cooperación de los dos poderes es la fusión de todos los hospitales barceloneses en uno solo el 1401, el hospital más grande de Catalunya: Santa Creu de Barcelona. La nueva institución queda bajo el patronato de los consejeros y los canónigos.
En cuanto a las instituciones parroquiales de carácter benéfico se denominaba bací, colecta o plato de los pobres avergonzados, que surge en el último cuarto del siglo XIII. El bací de las parroquias además de ayudar a los desvalidos, también podía asistir 36 Vilar, Història de Catalunya (vol.III) p.155-158; 427-430. Para más información consultar ibídem volII, p. 186-192.
26 las necesidades de presbíteros o monasterios, sobre todo a los frailes mendicantes.
Existían tres fuentes de ingresos para los bacins: las rendas de los censales, los legados testamentarios y las limosnas recogidas por los baciners. La parroquia era el centro de la vida espiritual en los barrios y todos los habitantes cristianos quedaban vinculados al baptismo, lazo que duraba hasta la muerte, por esa razón muchos de los legados testamentarios van dirigidos a favor de las parroquias.
Grandes construcciones eclesiásticas La construcción más notable de la Barcelona gótica fue el edificio de la sede, hacía tiempo que la antigua catedral romana había quedado pequeña, de ese modo bajo el obispado de Bernat Pereli, en 1298 el edificio romano se derribó y se decidió construir una nueva catedral de acuerdo con las nuevas pautas estilísticas. La obras de la Catedral continuaron durante el siglo XV dirigidas por diferentes maestros de obra. El claustro iniciado a finales del siglo XIV y acabado a mediados del siguiente siglo, es uno de los espacios más bellos de la Catedral. Las obras de la Catedral no conllevaron grandes transformaciones de sus alrededores ya que se erigió sobre la antigua construcción romana. Por el contrario, sí que hubo que adecuar obligatoriamente algunas dependencias más o menos ligadas con la sede, como el Palacio Episcopal, la Casa de los Canónigos, la Casa del Arcediano y la Casa de la Pia Almoina.
Al igual que en el caso de la Catedral -dónde la antigua construcción romana quedó pequeña-, la parroquia de Santa María del Pi también sufría el problema del espacio. Por lo tanto, con el soporte del obispo Ponç de Galba inició la ampliación y más tarde, en 1321 se decidió la construcción de una nueva iglesia.
La iglesia de Santa María del Mar, que en ocasiones fue llamada la catedral del Mar, estaba situada en el centro del barrio marinero y mercantil. En 1329 se documenta la construcción del nuevo templo y se terminó en poco más de cincuenta años, a pesar de que habían noticias de la existencia de una iglesia cerca del mar en el siglo X. Santa María del Mar es uno de los templos más soberbios de todo el gótico meridional por su belleza arquitectónica.
El monasterio de Pedralbes fue una de las grandes construcciones góticas de Barcelona. En los terrenos de Bernat de Sarriá en los cuales se levantaba el llamado Mas 27 de Pedralbes, la esposa de Jaume II, Elisenda de Montcada fundó un monasterio de monjas clarisas, acto que se convirtió en moda entre la realeza. En 1326 comenzaron las obras, en un sitio periférico, alejado de la ciudad y en pleno campo. Alrededor de la plaza se agrupaban las casas de los esclavos y diferentes servicios y un recinto amurallado cerraba el conjunto del monasterio.
Además de la construcción de edificios representativos, también se construyeron edificios que resolvían las necesidades de la ciudad. Barcelona tuvo mucho cuidado de sus instituciones hospitalarias, que se evidencia por el gran número de estos, algunos dependían del municipio y otros del capítulo. La dispersión en pequeñas instituciones no redundaba en beneficio del ciudadano y que era mejor crear un gran hospital, de esa manera se comienza a construir el hospital de la Santa Creu de Barcelona en terrenos que pertenecían al hospital de Colom, cerca de los edificios de gobierno de la ciudad.
De este modo podemos observar que en la sociedad urbana la creencia cristiana estaba muy arraigada, hecho que se puede observar en la trama urbanística de Barcelona y en general en la organización de la ciudad.
9. CONCLUSIONES Las ciudades mediterráneas sacan provecho de la crisis de los siglos XIV y XV que, para muchas de ellas serán los siglos de esplendor, como es el caso de Barcelona.
Los principales edificios públicos, los más representativos y de mayor proyección urbana serán conformados en esta época, estos establecerán las articulaciones fundamentales del espacio urbano y definirán los centros simbólicos. En contraste con la trama urbana irregular y escasamente ordenada que se constituyó en los siglos anteriores, fruto de la lenta decantación histórica, se proyectará sobre todos los planos de la vida de la ciudad una voluntad de orden y control, reflejo de un pensamiento que busca crear en la ciudad un ideal de armonía social.
De ese modo los textos de Francesc Eiximenis son muy significativos, ya que su pensamiento surge de la observación de la realidad que le rodeaba. Nos proporciona las razones por las cuales han sido edificadas las ciudades, lo que aporta ésta a sus ciudadanos y su reflejo como la comunidad política perfecta para la plenitud de sus 28 fines y su organización interna. A pesar de los conflictos conocidos y las fracturas de la sociedad durante estos dos siglos, este ideal de pactismo social, no se perderá.
Por otro lado, Barcelona se convierte en una potencia económica y comercial, al mismo tiempo que los oficios cobran importancia y presencia en la ciudad. Estos acabarán por perfilar sus propias instituciones gremiales que se consolidan como principal instrumento regulador de las relaciones sociales.
Al final del periodo, la ciudad ya ha consolidado unos componentes esenciales que se mantendrán durante mucho tiempo sin apenas variaciones. La sociedad estará bien vertebrada por un legado institucional muy sólido, articulado básicamente por el Concell de Cent y el sistema gremial que continuarán regulando la ciudad. Era evidente el predominio de Barcelona sobre las demás ciudades de Cataluña, ya que el prestigio de su municipio fue un modelo a imitar para las demás poblaciones. En este periodo, los monarcas sin haber cedido la independencia legal, confieren a la ciudad un poder efectivo en muchos aspectos. A través de los privilegios reales, que fueron interpretados por los consellers de la manera más amplia posible, el autogobierno de la ciudad se consolida de facto. Barcelona desde hacía tiempo era reconocida por su capitalidad, ya que he configurado como núcleo patrimonial y lugar de residencia habitual de los condes de Barcelona y después reyes de Aragón, además de albergar las principales instituciones políticas, comerciales y eclesiásticas. Todo esto convierte a la ciudad de Barcelona en un núcleo urbano dónde se pueden apreciar todos los aspectos de la vida política, espiritual y económica propios de la Baja Edad Media.
En este trabajo hemos analizado los elementos más significativos de la ciudad de Barcelona, cada uno de ellos no se puede entender por separado ya que la ciudad está articulada de tal manera que estos elementos se entrelazan e interactúan colectivamente facilitando la vida en el mundo urbano y en general la convivencia y colaboración de los poderes más representativos de la ciudad.
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