Tema 11 - Delitos contra el patrimonio (II) (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Criminología y Políticas Públicas de Prevención - 3º curso
Asignatura Derecho penal (Clasificación de delitos)
Profesor A.E.
Año del apunte 2015
Páginas 6
Fecha de subida 02/11/2015
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Tema 11: Delitos contra el patrimonio (II) I. INTRODUCCIÓN En el capítulo VI del Título XIII del Libro II del CP están tipificadas como “defraudaciones” la estafa, la administración desleal, la apropiación indebida y las defraudaciones de fluido eléctrico y análogas.
En la estafa lo característico es que el autor engaña a la víctima para que ésta realice un acto de disposición perjudicial, es decir, el autor manipula, mediante la inveracidad, la decisión económica de otro, para que este último se perjudique a sí mismo. En el caso de la administración desleal y de la apropiación indebida, la defraudación consiste en la frustración de la confianza depositada (sin mediar engaño) por la víctima en el autor. Así, en la administración desleal, la defraudación consiste en la infracción de las facultades concedidas, excediéndose en el uso de las mismas, de manera que el injusto tiene que ver con la defraudación de la confianza que la víctima deposita en el autor al confiar a este último la administración de su patrimonio. También en la apropiación indebida la defraudación se presenta como defraudación de la confianza depositada por la víctima en el autor mediante un contrato de administración, depósito, custodia… Por último, en las defraudaciones de fluido eléctrico y análogas es difícil descubrir un elemento de “defraudación”, pues su estructura es semejante a la del hurto.
II. LA ESTAFA (art. 248-251 CP) Artículo 248.
1. Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.
2. También se consideran reos de estafa: a) Los que, con ánimo de lucro y valiéndose de alguna manipulación informática o artificio semejante, consigan una transferencia no consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de otro.
b) Los que fabricaren, introdujeren, poseyeren o facilitaren programas informáticos específicamente destinados a la comisión de las estafas previstas en este artículo.
c) Los que utilizando tarjetas de crédito o débito, o cheques de viaje, o los datos obrantes en cualquiera de ellos, realicen operaciones de cualquier clase en perjuicio de su titular o de un tercero.
Este delito tiene prevista una pena de prisión de 6 meses a 3 años. Según el art. 249 cuando la cuantía de lo defraudado no supere los 400€, se impondrá la pena de multa de 1 a 3 meses.
1. El bien jurídico protegido La estafa es un delito contra el patrimonio. La doctrina dominante entiende que para averiguar si existe o no una lesión del patrimonio se han de valorar las consecuencias que ha tenido el acto de disposición sobre el conjunto del patrimonio de la víctima.
Según el concepto jurídico-penal de patrimonio es el conjunto de los derechos patrimoniales de un sujeto definidos por el Derecho privado. Según el concepto económico de patrimonio toma como referente la dimensión económica rechazada por la concepción jurídica y lo define como el conjunto de bienes con valor económico. Según el concepto mixto jurídico-económico define el patrimonio como un conjunto de bienes de valor económico con apariencia jurídica. Según el concepto personal, el patrimonio es un conjunto de bienes que forman una unidad “personalmente estructurada” al servicio del titular.
2. El tipo básico de estafa A. LA CONDUCTA TÍPICA: EL ENGAÑO BASTANTE La estafa es un delito común, cuya conducta consiste en utilizar engaño bastante para producir error en otro. El art.
248.1 no exige que el autor realice una puesta en escena, siendo suficiente la constatación de una inveracidad. A tal efecto es necesario saber si esto se refiere a una inveracidad objetiva (discrepancia entre la afirmación del autor y la realidad) o subjetiva (discrepancia entre la afirmación del autor y la representación que dicho autor tiene de la realidad). Al admitir la inveracidad subjetiva como forma de engaño, se desdibujan los límites entre el engaño (tipo objetivo) y el dolo (tipo subjetivo).
Es esencial definir los presupuestos bajo los cuales un engaño es bastante para producir error en otro. No es suficiente que el engaño haya sido eficaz. Para ser bastante, el engaño ha de ser ex ante adecuado, idóneo para conducir al disponente a un acto de disposición perjudicial. Si lo es concurre una tentativa de estafa. Si es ex post, el disponente realiza el acto de disposición y se genera el perjuicio, se habrá producido la consumación del delito.
Lo más complejo es saber cuando el engaño es ex ante idóneo para producir error en otro. Entonces, se aplica el criterio objetivo-subjetivo conforme el cual primero se ha de analizar (criterio objetivo) si el engaño tiene la capacidad de conducir a error a una persona de mediana perspicacia y diligencia. El engaño que no supera el criterio objetivo es típicamente relevante si, teniendo en cuenta las peculiaridades de la víctima (criterio subjetivo), se considera idóneo para conducir a error a esa víctima concreta, en este último, es necesario que el autor conozca las peculiaridades de la víctima.
Se discute sobre la tipicidad de la estafa por omisión entendida como la no comunicación al disponente de informaciones que le habrían permitido conocer el carácter perjudicial de su acto de disposición. Cuando como medio de engaño, se falsifiquen documentos, la relación entre falsedades y estafa es de concurso medial si las falsedades son en documento público, oficial o mercantil. Si las falsedades son en documento privado entonces habrá concurso de leyes pues estas falsedades sólo son típicas cuando se cometen para perjudicar a otro.
B. EL ERROR El engaño ha de ser bastante para producir error en otro. Según la doctrina el engaño debe causar un error en el disponente, error que suele definirse como “representación falsa de la realidad”, si bien hay quienes consideran suficiente la “ignorancia” o ausencia de conocimientos en el engañado.
C. EL ACTO DE DISPOSICIÓN PATRIMONIAL El acto de disposición es un acto de entrega llevado a cabo por la víctima, para el cual no es necesario que el disponente tenga capacidad negocial conforme al Derecho civil. El acto de disposición puede consistir tanto en una acción como en una omisión. El acto de disposición debe ser idóneo para producir un perjuicio y entre aquél y este último debe existir una relación de inmediatez.
D. EL PERJUICIO PATRIMONIAL El acto de disposición debe ser en perjuicio propio o ajeno. El perjuicio es el resultado típico. El tipo admite la posibilidad de que la persona engañada sea distinta de la persona perjudicada, en cuyo caso puede concurrir, bajo determinados presupuestos, una estafa en triángulo.
E. SUPUESTOS PROBLEMÁTICOS a) Polizonaje: El polizonaje consiste en la utilización indebida de un servicio de transporte b) La estafa de hospedaje c) La estafa en negocio ilícito: El engañado que entrega dinero a cambio de la prestación ilícita (que no se realizará) es víctima de una estafa.
F. EL DOLO Y EL ÁNIMO DE LUCRO La estafa imprudente es impune. El ánimo de lucro es un elemento subjetivo del tipo que la doctrina define en términos estrictos como persecución de un beneficio patrimonial para el autor o para un tercero, y que la jurisprudencia interpreta de modo más amplio, como finalidad de obtener cualquier utilidad o provecho, sean económicos o no.
3. La estafa informática Artículo 248 2. También se consideran reos de estafa: a) Los que, con ánimo de lucro y valiéndose de alguna manipulación informática o artificio semejante, consigan una transferencia no consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de otro.
No cuenta con la concurrencia de engaño o error 4. La estafa mediante utilización de tarjeta de crédito, débito, o cheque de viaje o los datos obrantes en ellos Consiste en el uso de de tarjeta de crédito, débito, o cheque de viaje o los datos obrantes en ellos para realizar una operación económica en perjuicio del titular o de un tercero, sin que sea necesaria la concurrencia de engaño ni de error, solamente el uso ilegítimo de la tarjeta… Es importante destacar que el tipo subjetivo de esta conducta típica solamente exige la concurrencia de dolo y no la de ánimo de lucro.
Si la tarjeta empleada es falsa, corresponde aplicar el art. 399 bis.3 que tipifica el uso de la tarjeta falsificada en perjuicio de otro.
5. La fabricación, introducción, posesión o facilitación de programas de ordenador específicamente destinados a la comisión de estafas Esto está contemplado en el art. 248.2. Este tipo anticipa la protección penal, castigando conductas preparatorias punibles del art. 269 CP.
6. Subtipos agravados Si concurre alguna de las circunstancias del art. 250.1 procede aplicar la pena de prisión de 1 a 6 años y multa de 6 a 12 meses, si se dan las circunstancias del art. 250.1 4º, 5º,6º o 7º con la del 1º se aplicará la pena de prisión de 4 a 8 años y multa de 12 a 24 meses.
a) En la estafa sobre cosas de primera necesidad, viviendas u otros bienes de reconocida utilidad social, la agravación se fundamenta en la gravedad del perjuicio.
b) Estafa mediante abuso de firma de otro, sustracción, ocultación o inutilización, total o parcial, de proceso, expediente, protocolo o documento público u oficial.
c) En la estafa sobre bienes que integren el patrimonio artístico, histórico, cultural o científico.
d) Estafa de especial gravedad, atendiendo a la entidad del perjuicio y a la situación económica en que deje a la víctima o a su familia.
e) Estafa cuyo valor de la defraudación supere los 50.000 euros, o afecte a un elevado número de personas.
f) En la estafa con abuso de las relaciones personales existentes entre víctima y defraudador, o aproveche éste su credibilidad empresarial o profesional.
g) Estafa procesal. Consiste en manipularen las pruebas en que pretendieran fundar sus alegaciones o emplearen otro fraude procesal análogo, provocando error en el juez o tribunal y llevándole a dictar una resolución que perjudique los intereses económicos de la otra parte o de un tercero.
7. Las estafas del art. 251 CP Se castigan con penas de 1 a 4 años.
Artículo 251.
Será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años: 1.º Quien, atribuyéndose falsamente sobre una cosa mueble o inmueble facultad de disposición de la que carece, bien por no haberla tenido nunca, bien por haberla ya ejercitado, la enajenare, gravare o arrendare a otro, en perjuicio de éste o de tercero.
2.º El que dispusiere de una cosa mueble o inmueble ocultando la existencia de cualquier carga sobre la misma, o el que, habiéndola enajenado como libre, la gravare o enajenare nuevamente antes de la definitiva transmisión al adquirente, en perjuicio de éste, o de un tercero.  Aquí no concurren necesariamente los elementos de tipo básico 3.º El que otorgare en perjuicio de otro un contrato simulado.
8. Estafa de crédito y de inversiones El art. 282 bis tipifica la conducta del administrador de hecho o derecho de una sociedad emisora de valores negociados en los mercados de valores que falsea la información económico-financiera contenida en los folletos de emisión de instrumentos financieros o las informaciones sobre sus recursos, actividades y negocios que la sociedad ha de publicar y difundir de acuerdo con la legislación del mercado de valores con el propósito de captar inversores o depositantes, colocar cualquier tipo de activo financiero, u obtener financiación por cualquier medio.
El círculo de autores está limitado a los administradores de sociedades emisoras de valores negociados en los mercados de valores.
III. LA ADMINISTRACIÓN DESLEAL 1. Introducción Artículo 252.
1. Serán punibles con las penas del artículo 249 o, en su caso, con las del artículo 250, los que teniendo facultades para administrar un patrimonio ajeno, emanadas de la ley, encomendadas por la autoridad o asumidas mediante un negocio jurídico, las infrinjan excediéndose en el ejercicio de las mismas y, de esa manera, causen un perjuicio al patrimonio administrado.
2. Si la cuantía del perjuicio patrimonial no excediere de 400 euros, se impondrá una pena de multa de uno a tres meses 2. Delito contra el patrimonio El delito contra la administración leal es un delito contra el patrimonio y ellos puede apoyarse tanto en su ubicación sistemática como en el hecho de que el resultado típico es el perjuicio al patrimonio administrado. Por ello, la conducta desleal del autor no ha de ser una mera “deslealtad” en la gestión del patrimonio ajeno, sino que, además, ha de ser idónea para generar un perjuicio patrimonial en la esfera administrada, 3. El deber de administración leal El autor de este delito es un sujeto con facultades de administrar el patrimonio ajeno. Dichas facultades se basan en un poder jurídico de actuar en la esfera administrada, no en un mero poder fáctico de incidir en una esfera patrimonial ajena.
Para que nazca la posición de garantía penal de administrador no basta con que aquél reciba formalmente poder de gestión en virtud de la ley, sino que ha de haber un acto de “asunción jurídico-penal” del deber respecto al patrimonio ajeno. Dicho deber se caracteriza por: - Deber de velar por los intereses administrados: Por los intereses del titular y no por los propios.
- Gozar de cierta “autonomía” en la configuración de la esfera patrimonial ajena, de manera que el titular del patrimonio se retire de la gestión y el administrador asuma la responsabilidad por la correcta administración.
4. Conducta típica, riesgo permitido y consentimiento La conducta típica consiste en infringir las facultades de administración, excediéndose en su ejercicio, siento tal conducta ex ante idónea para perjudicar el patrimonio administrado. El art. 252 abarca cualquier conducta que constituya un exceso en el ejercicio de las facultades de administración, lo cual incluye: - Los actos de disposición - La contracción de obligaciones - Las omisiones que puedan entenderse como un ejercicio de las facultades que ostenta el administrador - Las conductas de administración que generan riesgo de sanciones o de responsabilidad patrimonial para el patrimonio administrado.
La conducta es atípica si es un riesgo permitido dentro de la racionalidad económica o si el titular del patrimonio lo consiente.
5. Resultado típico: el perjuicio patrimonial El art. 252 exige como resultado típico la producción de un perjuicio. Solamente se puede imputar a la conducta del autor aquello que sea efecto de tal conducta y no, en cambio, efectos atribuibles a otros factores.
6. El tipo subjetivo Debe concurrir dolo, su comisión imprudente es impune. No es necesario el ánimo de lucro.
IV. EL DELITO DE APROPIACIÓN INDEBIDA (art. 253-254 CP) 1. Introducción El delito de apropiación indebida está recogido en los art. 253 y 254. El primero tipifica el apropiarse o negar haber recibido dinero, efectos valores u otras cosas muebles que el autor ha recibido en virtud de depósito, comisión, o custodia u otro título que produzca la obligación de entregar o devolver la cosa. Las penas son las previstas para la estafa, y se ha de imponer una pena atenuada si la cuantía de lo apropiado no excede de 400€.
2. El bien jurídico protegido El bien jurídico protegido por este tipo es de derecho de propiedad, si bien cuando el autor del delito haya adquirido la propiedad del dinero, por su fungibilidad, el bien jurídico es el derecho de crédito de la víctima.
3. Elementos de tipo Antes de la realización de la conducta típica, el autor ha de encontrarse en posesión legítima del dinero, efectos, valores o cosas muebles objeto de la apropiación. Este presupuesto del delito sirve para diferenciar la apropiación indebida de la estafa, del hurto y del robo. Así, no comete apropiación indebida sino hurto el empleado que se apodera de objetos que “se encuentran” en el lugar de trabajo, mientras que sí hay apropiación indebida cuando tales bienes se le han puesto “a su disposición” para el desarrollo de su actividad profesional.
El autor de la apropiación indebida debe poseer en virtud de un título que le obligue a devolver o entregar la cosa, como el depósito o la comisión, y que, por tanto, no le autoriza a actuar como si fuera su propietario. La conducta típica consiste en apropiarse o negar haber recibido la cosa.
Respecto al momento consumativo no solamente se debe lesionar el derecho a la propiedad sino que además la conducta se realice “en perjuicio de otro”. El delito del art. 253 es doloso, su comisión imprudente es impune y no se exige la concurrencia de ánimo de lucro.
4. Modalidades agravadas El art. 253 remite a las modalidades agravadas de estafa del art. 250, excepto la del abuso de relaciones personales entre víctima y autor. Algo semejante puede decirse del aprovechamiento de la credibilidad empresarial o profesional.
5. El tipo residual del art. 254 El tipo residual del art. 254 prevé el castigo con pena de multa de 3 a 6 meses (1 a 2 meses si la cuantía no supera los 400€) de todos los casos de apropiación de una cosa mueble ajena que no estén castigados en el art. 253.
6. La relación entre administración desleal y apropiación indebida Es posible imaginar supuestos en los que concurran los elementos del art. 252 y del 253.
V. LAS DEFRAUDACIONES DE FLUIDO ELÉCTRICO Y ANÁLOGOS (art. 255-256 CP) El art. 255 dispone el castigo con multa de 3 a 12 meses de quien cometa defraudación utilizando energía eléctrica, gas, agua, telecomunicaciones u otro elemento, energía o fluidos ajenos por alguno de los medios siguientes: 1.º Valiéndose de mecanismos instalados para realizar la defraudación.
2.º Alterando maliciosamente las indicaciones o aparatos contadores.
3.º Empleando cualesquiera otros medios clandestinos.
Si la defraudación no supera los 400€ hay que imponer una pena atenuada de multa de 1 a 3 meses. L as defraudaciones de fluido eléctrico y análogas tienen una naturaleza muy semejante a la de hurto, pero están expresamente tipificadas porque no es posible subsumirlas en el art. 234, ya que el autor de dichas defraudaciones no toma “una cosa mueble ajena”. El art. 255 recoge los comportamientos de los consumidores que defraudan a la compañía suministradora. Por consumidor se entiende cualquier persona que consume, no sólo quien ha contratado el servicio. También recoge el art. 255 los casos de defraudación en los que la víctima no es el suministrador, sino otro particular.
No parece posible subsumir en el art. 255 el caso en que el autor altera los aparatos contadores de otros consumidores para perjudicar a la compañía suministradora, conducta que a lo sumo debería analizarse desde la perspectiva del delito de daños del art. 263.
Por su parte, el art. 256 castiga con una pena de multa de 3 a 12 meses o en caso de perjuicio no superior a 400€, de 1 a 3, el uso de cualquier equipo terminal de telecomunicación, sin consentimiento de su titular, ocasionando a éste un perjuicio.
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