Tema 14 anatomía cabeza y cuello (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Medicina - 1º curso
Asignatura Anatomía 2
Profesor A.S.
Año del apunte 2014
Páginas 15
Fecha de subida 13/03/2015 (Actualizado: 21/03/2015)
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Fosas nasales, senos paranasales, faringe y esófago

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TEMA 14: Fosas nasales, senos paranasales, faringe y esófago 14.1. Fosas nasales Las fosas nasales tienen un papel muy importante en la respiración, formando el primer tramo de las vías respiratorias. Aclimata y humidifica el aire y también interviene en la fonación. La mucosa olfatoria para el sentido del olfato se encuentra también en ellas.
Recordamos que la nariz era el relieve de la piel causado por una serie de cartílagos, con un vértice o punta anteroinferior, una raíz superior y una base posterior. Su forma era triangular y poseía una pared lateral o ala a cada lado del dorso (relieve de la línea media). Las narinas se encontraban en la parte inferior, y eran las aberturas de las fosas nasales al exterior.
Salvo los huesos nasales, todas las partes de la nariz son tejidos blandos.
El orificio piriforme, en la parte central del viscerocráneo, es un orificio único, pero queda dividido en dos partes por el cartílago del tabique nasal (la porción anterior del tabique nasal), una mitad a cada lado de la línea media.
Superiormente al orificio de las narinas está el primer tramo de la fosa nasal, denominado vestíbulo nasal. Va desde la narina, hasta la entrada de la mitad del orificio piriforme, quedando anteriormente a la fosa nasal. El epitelio que posee es poliestratificado plano queratinizado (como el de la piel), que posee incluso glándulas sudoríparas y folículos pilosos, en los cuales están unos pelos cortos y muy sensibles denominados vibrisas. Las vibrisas tienen un papel protector ante objetos extraños de gran tamaño, y también tienen un papel destacado en la sensibilidad táctil y nociceptiva.
Ampliación Muchos mamíferos tienen las vibrisas muy desarrolladas en forma de pelos largos y gruesos extremadamente sensibles al movimiento y con una rica vascularización en su raíz, así como una densa inervación con terminaciones nociceptivas y de presión.
Las vibrisas forman los bigotes de muchos mamíferos, partiendo de una zona cutánea muy sensible, y constituyen una estructura anatómica análoga a las antenas de numerosos artrópodos.
165 En las fosas nasales encontramos un techo, un suelo, una pared medial o tabique nasal, formado por el tabique nasal óseo y su continuación anterior con el cartílago del tabique nasal, y una pared lateral o turbinal, donde están los cornetes, recubiertos de mucosa, y bajo ellos los meatos. Los orificios posteriores de las fosas nasales son las coanas, que se abren a la nasofaringe.
La función olfatoria de la fosa nasal se lleva a cabo gracias a la mucosa olfatoria, que se halla en la parte más alta de la fosa nasal, principalmente en el techo, pero también en sus cercanías en las paredes, donde se concentran gran cantidad de terminales nerviosos olfativos. La mucosa olfatoria recibe el nombre de pituita amarilla, dado que es una mucosa poco irrigada, lo que le confiere este color.
La función respiratoria de la fosa nasal consiste en elevar la temperatura del aire inspirado, aclimatándola a la del cuerpo, así mismo, humedece el aire y lo filtra, para evitar en lo posible el paso de partículas extrañas al interior que puedan perjudicar las vías respiratorias siguientes. Estos procesos los lleva a cabo la mucosa respiratoria de la fosa nasal, que se compone de un epitelio de tipo pseudoestratificado prismático ciliado que produce mucosidad, la cual ayuda a los pequeños cilios en su papel de filtración captando partículas mayores y proporciona humedad al aire. Bajo el epitelio hay una densa vascularización, con presencia de muchos plexos venosos, importante para calentar el aire. Los plexos venosos son más destacados en la región del tabique nasal, y en la parte más anterior del mismo se localiza el área de Kiesselbach, una zona muy irrigada (más aún que el resto de la mucosa) en la que confluyen varias arterias en un plexo muy superficial. Es tan superficial que es fácilmente lesionable en traumatismos, por lo que es frecuente que se sangre por la narina tras golpes no demasiado fuertes. Debido a esta abundante vascularización, la mucosa nasal tiene un tono rojizo que le da el nombre de pituita roja.
Localización del área de Kisselbach (círculo) 166 167 168 169 14.2. Senos paranasales Los senos paranasales, como ya sabemos, son excavaciones en los huesos del viscerocráneo, que permiten que este sea más ligero. Además de esto, participan activamente en la respiración, ayudando a aclimatar el aire inspirado, del mismo modo que la fosa nasal, siendo unas dependencias anexas de ella. Para esto, la mucosa que recubre estas cavidades óseas es la 170 misma, la mucosa nasal. Es fácil que en estos senos se acumule mucosidad y esta puede llagar a infectarse, provocando lo que se llama una sinusitis, que es especialmente frecuente en el seno maxilar, ya que el orificio por el que se abre a la fosa nasal lo presenta superiormente, y en el seno frontal, porque el conducto que va al hiato semilunar es tortuoso. El seno esfenoidal desemboca en el techo de la fosa nasal, las celdillas etmoidales posteriores en el meato superior, las cedillas etmoidales anteriores, medias, la bulla etmoidal, y los senos maxilar y frontal, desembocan en el meato medio.
El flujo del aire inspirado choca con el borde anterior del cornete medio y con ello se forman dos corrientes de aire, una menor, que va superiormente al cornete medio, y es la que llega al territorio olfatorio, siendo la responsable de lo que olemos, y otra mayor, que lleva la mayoría del aire inspirado y pasa por debajo del cornete medio, por el meato medio, donde están los orificios de la mayoría de los senos paranasales. Ambas corrientes de aire acaban pasando a las coanas, y de ahí continúa el trayecto. El aire espirado, por contra, choca con el borde posterior de cornete, lo que va a originar igualmente dos corrientes, una corriente menor, que asciende y puede alcanzar el territorio olfatorio, y una corriente mayor, que es por donde va casi todo el aire espirado y va inferiormente al cornete inferior, en sentido anterior por el meato inferior. En la deglución, se eleva el paladar blando, lo que empuja el aire al taparse la comunicación entre nasofaringe y orofaringe y este alcanza la porción olfatoria, por esto, los sentidos del gusto y del olfato actúan tan a la par.
171 172 14.3. Faringe La faringe es una víscera hueca que actúa tanto de vía digestva, como de vía respiratoria (aunque es más activa en la digestión, con el proceso de la deglución). Está dividida en tres niveles, uno superior, en continuación con las fosas nasales mediante las coanas, que es la nasofaringe o rinofaringe; inferiormente a esta está la bucofaringe u orofaringe, relacionada con la cavidad bucal, en concreto, con el paladar blando y el istmo de las fauces, y finalmente está la laringofaringe, más inferior aún, y relacionada con el aditus laríngeo.
173 La faringe se ata en el tubérculo faríngeo de la cara inferior de la porción basilar del clivus mediante el rafe tendinoso llamado rafe faríngeo, en el cual se insertan los constrictores. La faringe queda anterior a los cuerpos vertebrales de las vértebras cervicales del nivel C2 al C6. El límite inferior de la faringe queda aproximadamente a la misma altura que la del borde inferior del cricoides.
La mucosa de la faringe es digestiva, pero en las porciones más altas es respiratoria. La submucosa está reforzada en determinados sitios.
La fascia faringobasilar, que no es más que un engrosamiento de la submucosa, une el borde superior del constrictor superior a la base craneal, dado que este no llega al cráneo. Esta fascia tiene inserción en la lámina basilar y en la cara infratemporal del ala mayor del esfenoides, yendo desde la raíz de la lámina medial de la pterigoides hasta la cercanía del foramen espinoso y del orificio externo del conducto carotideo en el temporal.
También tiene inserción en el borde posterior de la lámina medial de la pterigoides. Anteriormente, también se fija en el rafe pterigomandibular, a la línea milohioidea, la base lingual, en el ligamento estilohioideo, en las astas del hioides y en el borde posterior de los cartílagos tiroides y cricoides. Esta fascia tiene forma de canal, es más profunda que la musculatura faríngea, pero menos que la mucosa.
El rafe faríngeo también es un engrosamiento de la submucosa.
La musculatura faríngea se distribuye en dos capas musculares, una superficial de fibras circulares y otra profunda de fibras longitudinales, al revés que en el esófago. Esta musculatura permite unos movimientos espaciales que conllevan la deglución, como son adelantar la lengua, elevar y tensar el paladar blando, ascender el hioides y la laringe, lo que desciende la epiglotis cerrando la entrada a la laringe, cerrar el istmo de las fauces y finalmente, la lengua vuelve hacia atrás, empujando el bolo alimenticio.
Tras estos, los músculos constrictores generan la onda peristáltica, que hace descender el bolo alimenticio.
La nasofaringe o rinofaringe es la parte más superior de la faringe, está en relación con las coanas de las fosas nasales anteriormente, y superiormente con la lámina basilar del occipital, recubierta por la mucosa, formando el techo o formix faríngeo. La mucosa en esta fracción de la faringe es respiratoria. El límite inferior es el velo del paladar. En la mucosa de la lámina basilar encontramos la amígdala faríngea o adenoides, que es única.
En las paredes lateral encontramos el orificio faríngeo de la trompa auditiva o trompa de Eustaquio, posterior al cual queda un pliegue, del músculo salpingofaríngeo, y anterior otro que es el del músculo salpingopalatino, 174 entre los que queda una eminencia llamada torus tubárico o rodete tubárico, que es el relieve del cartílago de la trompa auditiva. También está la amígdala tubárica, en el interior de la trompa de Eustaquio, en relación con el relieve posterior. Posteriormente al relieve del salpingofaríngeo y el torus queda la fosita de Rosenmüller, o receso faríngeo, una depresión en la mucosa.
El siguiente tramo de la faringe es la orofaringe o bucofaringe, que está relacionado con la cavidad bucal, que queda anterior. El istmo de las fauces se abre a la orofaringe , a la que da la parte posterior del dorso de la lengua, y su límite inferior es el borde superior de la epiglotis y el hioides, mientras que el superior es el paladar blando, en torno al cual se puede observar el pilar posterior del paladar. Su epitelio es digestivo, de tipo poliestratificado plano no queratinizado. Entre la raíz de la lengua y la epiglotis hay unos repliegues mucosos que los unen, uno medial, que es el pliegue glosoepiglótico medio, y dos laterales, que son los pliegues glosoepiglóticos laterales. Entre el pliegue glosoepiglótico medio y cualquiera de los laterales queda una zona denominada vallécula epiglótica.
Las valléculas epiglóticas son importantes en la deglución, puesto que hacen que los líquidos se acumulen en ellas y se derramen para pasar por los laterales (a los recesos piriformes) y no puedan pasar a la laringe.
El tercer tramo, y el más inferior, de la faringe es la laringofaringe, que tiene como límite superior el borde superior de la epiglotis y como inferior el nivel del borde inferior del cricoides laríngeo; inferiormente, se continúa con el esófago. El epitelio es igual al de la bucofaringe. En los laterales de la pared anterior están los surcos o recesos piriformes, unas fosetas laterales inferolaterales a los pliegues aritenoepiglóticos y mediales a los ligamentos tirohioideos laterales que reciben el líquido que se derrama de la valléculas epiglóticas (cada una de la vallécula superior a ella), con lo que evitan que el líquido pueda entrar en la laringe y se produzca atragantamiento. La mucosa de los recesos piriformes recubre a las ramas mediales de los nervios laríngeos superiores y a las arterias laríngeas superiores. En la pared anterior de la laringofaringe, superomedialmente a los recesos piriformes, está el aditus laríngeo, orificio de entrada a la laringe.
175 176 Laringofaringe 177 14.4. Esófago En la transición faringoesofágica, la laringe presenta un estrechamiento, a causa del cambio de fibras musculares. Este estrechamiento es la entrada a una nueva víscera, el esófago, actúa como un esfínter (que evita que pase gas hacia el esófago) y se denomina pinza de Jackson, también llamado esfínter esofágico superior o faringoesofágico.
El esófago tiene tres porciones, la que se localiza en el cuello es la denominada porción cervical. Se relaciona con la cara anterior de los cuerpos vertebrales de la vértebras C6 a T12 (las vértebras torácicas se relacionan con su porción torácica), y con la cara posterior de la tráquea, la cual queda anterior a él. Es un tubo estrecho que conduce el bolo alimenticio hasta el estómago, y posee gran capacidad de distensión, reflejado en los numerosos pliegues longitudinales que presenta su mucosa a la luz del tubo. Genera peristaltismo, de forma similar a la faringe, para hacer avanzar el bolo alimenticio. La musculatura de la porción más 178 superior puede ser voluntaria, estando inervada por ramos nerviosos que se extienden ligeramente desde la faringe, pero normalmente esta musculatura es involuntaria, y por tanto, la deglución se vuelve involuntaria en este órgano. La mucosa posee una capa de epitelio poliestratificado plano no queratinizado. Las capas musculares del esófago son una capa interna de fibras circulares, y una capa externa de fibras longitudinales, de forma inversa a la disposición de la musculatura faríngea.
En los pacientes que tienen alguna patología laríngea y no pueden usar las cuerdas vocales, o incluso estas le son extirpadas, suele darse la erigmofonía, que consiste en tragar aire hasta el estómago y posteriormente expulsarlo en sentido superior, por el esófago, utilizando la pinza de Jackson como cuerda vocal, puesto que en este caso puede llegar a vibrar.
Es decir, la persona habla mediante eructos, bolsas gaseosas que se expulsan del estómago.
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