Adaptación del tejido óseo, muscular y conectivo al ejercicio (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Ciencias de la Actividad Física y del Deporte - 2º curso
Asignatura Fisiología del ejercicio
Año del apunte 2015
Páginas 4
Fecha de subida 22/02/2015
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ADAPTACIÓN DEL TEJIDO OSEO AL EJERCICIO El hueso es un tejido muy activo, sensible a cambios por las fuerzas a las que es sometido y con capacidad para crecer y regenerarse si resulta dañado.
En respuesta a la carga mecánica, las células del tejido óseo (osteoblastos), migran a la superficie del hueso que experimento la distensión y comienza el proceso de modelado óseo.
Los osteoblastos sintetizan y secretan proteínas, sobretodo colágeno, que son depositadas en los espacios entre las células de tejido óseo para aumentar la fuerza del músculo en ese área.
Estas proteínas forman una malla, denominada matriz ósea, entre las células óseas.
Posteriormente, estas proteínas se mineralizan como cristales de fosfato de calcio.
La formación de hueso nuevo ocurre principalmente en la superficie externa del hueso, denominado periostio.
La adaptación del hueso a la carga mecánica se produce a velocidades diferentes en el esqueleto axial (Cráneo, columna vertebral, costillas y esternón) y el esqueleto apendicular (Cintura escapular, pelvis y huesos de las extremidades superiores e inferiores), debido a las diferencias en la cantidad de hueso trabecular (esponjoso) y cortical (compacto).
El estímulo para la formación de hueso nuevo Las fuerzas que alcanzan o superan un estimulo umbral inician la formación de tejido óseo nuevo en el área sometida a la distensión mecánica. La actividad física que genera fuerzas con una magnitud superior al umbral son aquellas que representan un aumento con respecto a la intensidad relativa de las actividades diarias.
El aumento o la reducción en fuerza o masa muscular producto del entrenamiento o periodo de menor actividad generan un aumento o descenso proporcional en tejido conectivo y hueso.
Las recomendaciones de los especialistas coinciden en señalar que los programas de entrenamiento diseñados para estimular el crecimiento óseo deben cumplir los siguientes principios: - - - Especificidad de la carga: Utilizar ejercicios que supongan una carga directa para una región específica del esqueleto.
Selección de los ejercicios: Deben seccionarse entre aquellos que involucran muchos grupos musculares en un mismo ejercicio (sentadilla, pres banca). Se recomienda limitar los ejercicios que involucren segmentos corporales aislados ya que no exigen la participación de los de los grupos musculares sinergistas.
Aumento progresivo de la carga a medida que los tejidos se acostumbran a los estímulos, para evitar posibles microfracturas y lesiones de los tejidos blandos producidas cuando se aplica rutinariamente una fuerza al hueso y al tejido conectivo implicado, antes de que se haya adaptado al nuevo estímulo.
Variación en la selección de ejercicios, modificando la distribución de los vectores de fuerza.
Distintos autores formulan la hipótesis de que, para evitar niveles de masa ósea peligrosamente bajos (osteoporosis) en la tercera edad, la población general debería realizar actividad física para elevar su masa ósea pico (máxima alcanzada) durante las primeras fases de la edad adulta, cuando los mecanismos de crecimiento óseo todavía funcionan a niveles óptimos.
ADAPTACIÓN DEL MÚSCULO AL EJERCICIO Debido a la gran diversidad de los posibles estímulos del ejercicio, las adaptaciones en el tejido muscular son igualmente variadas. La actividad física realizada determina que tipo de fibras musculares son reclutadas.
El proceso de la hipertrofia implica un aumento en la síntesis de las proteínas contráctiles actina y miosina en el interior de la miofibrilla como un aumento en el número de miofibrillas dentro de una fibra muscular. Los nuevos miofilamentos se sitúan en las capas externas de la miofibrilla y dan lugar a un aumento de su diámetro.
Programas de entrenamiento - - - Entrenamiento de la fuerza: Se caracteriza por emplear resistencias elevadas, acciones musculares casi máximas con un número pequeño de repeticiones, y recuperación casi completa entre cada serie. Este tipo de entrenamiento induce aumentos del área transversal de los músculos entrenados, especialmente en las fibras de tipo II en las que este aumento es mayor y más rápido que en las de tipo I. Esto indica que su reclutamiento es mayor durante el entrenamiento de fuerza en comparación con otros modos de ejercicio.
Las adaptaciones bioquímicas al este entrenamiento consisten en un aumento significativo de los depósitos de glucógeno muscular, fosfocreatina y ATP.
Entrenamiento de hipertrofia: Emplea resistencias moderadas que permiten realizar entre 6 y 12 repeticiones, pero provocando el fallo muscular. El tiempo de recuperación es de corto a moderado, es importante empezar la siguiente serie antes de que se produzca una recuperación completa. Realizar entre 12 y 20 series sucesivas centradas en un solo grupo muscular.
Entrenamiento aeróbico de la resistencia: Comprende acciones musculares submáximas mantenidas durante un número de repeticiones elevado con muy poca recuperación entre cada recuperación (intensidad baja, volumen alto). Favorece la capacidad aeróbica de las fibras tipo I y tipo II. Disminuye la concentración de encimas glucolíticas y puede hacer reducir el volumen de las fibras tipo II. Al mismo tiempo, induce la hipertrofia de las fibras tipo I. A nivel celular, este tipo de entrenamiento provoca un aumento en el tamaño y numero de las mitocondrias (responsables de la producción aeróbica de ATP a través de la oxidación del glucógeno) y un mayor contenido en mioglobina (proteína que transporta oxigeno en el interior de la célula).
Aumento en la concentración y actividad de las enzimas que participan en el metabolismo aeróbico de la glucosa y aumento paralelo en los depósitos de glucógeno y triglicéridos.
ADAPTACIÓN DEL TEJIDO CONECTIVO AL EJERCICIO El tejido conectivo es el enlace entre los músculos y los huesos. El componente estructural más importante de todos los tejidos conectivos en el sistema musculoesquelético es la fibra de colágeno.
Los ligamentos, además de colágeno, contienen fibras elásticas que poseen elastinina, una proteína extensible que permite un cierto grado de estiramiento para que sea posible un rango de movilidad articular normal.
Efectos de la actividad física sobre tendones, ligamentos y fascias Al igual que con los músculos y los huesos, cuando la intensidad del ejercicio supone que la distensión a la que es sometida los tejidos conectivos es superior a la que se produce durante las actividades físicas habituales se estimula las adaptaciones del tejido conectivo si esta actividad se repite con frecuencia.
Una respuesta general del tejido conectivo al entrenamiento aeróbico es el aumento de metabolismo del colágeno. La reposición metabólica del tejido tendinoso es más lenta que la muscular debido a la menor vascularización. El entrenamiento de baja a moderada intensidad no cambia de forma significativa el contenido de colágeno del tejido conectivo. Sin embargo, el entrenamiento que supone una carga de alta intensidad, si da lugar al crecimiento neto de los tejidos conectivos involucrados.
Biología del cartílago Sus funciones son: - Proporcionar una superficie articular lisa en la unión de los huesos en una articulación Actuar como amortiguador frente a las fuerzas dirigidas a través de la articulación Ayudar en la unión del musculo al esqueleto El tejido cartilaginoso carece de irrigación propia, las células que producen cartílago, los condrocitos, dependen de la difusión de oxigeno y nutrientes desde el liquido sinovial para sobrevivir. Esta es la principal razón por la que el cartílago no es capaz de regenerarse por si mismo después de sufrir una lesión importante.
Efectos de la AF sobre el cartílago El movimiento de la articulación crea cambios en la presión en el interior de la capsula articular que dirigen los nutrientes desde el liquido sinovial hacia el cartílago articular. La inmovilización de un articulación impide la correcta difusión del oxigeno y los nutrientes a través de la articulación.
El movimiento completo de una articulación en toda su amplitud de movimiento y las fuerzas asociadas al trasporte del propio peso corporal parecen ser esenciales para el mantenimiento de la viabilidad del tejido.
El ejercicio aeróbico moderado parece apropiado para aumentar el grosor del cartílago.
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Comentario de jbuendia59 en 2017-04-19 01:19:06
podrian decirme de que libro es?