16: Las Penas (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Málaga
Grado Derecho + Administración y Dirección de Empresas - 1º curso
Asignatura Historia del Derecho
Año del apunte 2014
Páginas 7
Fecha de subida 02/08/2017
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Tema 16

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Tema 16: Las Penas 1. La Venganza de la Sangre y el Derecho Penal Medieval.
En la Alta Edad Media, el rey solo castigaba por sí mismo aquellos delitos que se cometían directamente contra su autoridad o aquellos que se realizaban estando él presente.
En los demás casos, el pueblo declaraba la situación de enemistad hacia el delincuente, sin imponerle pena, la cual era sustituida por la venganza privada.
La venganza se encontraba limitada por la Ley del Talión, que impedía que se fuera más allá del daño sufrido. Igualmente, los fueros limitaban la venganza a un número reducido de delitos, como el homicidio o los delitos sexuales graves.
El requisito principal para que proceda la venganza es la previa declaración de enemistad, lo que se realiza tras la constatación del delito, a lo que sigue una acusación pública y solemne ante el concejo abierto y en domingo. La declaración podía ser de traidor o de enemigo. En el primer caso, la venganza corría a cargo de todo el pueblo por tratarse de un delito con repercusión en toda la comunidad, mientras que si la declaración es de enemigo la venganza solo podía ser ejercida por la víctima o su grupo familiar o de amigos. El declarado traidor o enemigo disfrutaba de tregua, pasada la cual se le obligaba a salir de la zona o se practicaba la venganza. La declaración de traidor o enemigo terminaba con el cumplimiento de la venganza o con el saludo entre los perseguidores y el declarado.
En cuanto a las Asambleas de Paz y Tregua, en el régimen feudal catalán fue frecuente que estas fueron reunidas por los condes de Barcelona desde la segunda mitad del siglo XI.
Dichas asambleas pretendían impedir las guerras privadas entre los señores feudales.
Dentro del derecho penal medieval es importante la institución denominada Paz. Cuando esta se declaraba en una comarca, se desplazaba la venganza privada y se permitía la intervención del rey en la imposición de los castigos. Fue especialmente importante la denominada Paz del Mercado y de la Feria, que abarcaba la protección de los mercaderes, especialmente de los robos, en sus viajes de ida y vuelta a donde el mercado o la feria se celebraran.
2. Penal Corporales. Ley del Talión.
Las penas corporales son las que se caracterizan por causar daño en el propio cuerpo del delincuente. Destacan entre otras las mutilaciones, y entre ellas son destacables la castración, que fue frecuente entre los visigodos para los delitos sexuales; la desorbitación, que se aplicaba por los visigodos para los casos de traición e infanticidio; la amputación de miembros, era frecuente la amputación de manos entre los romanos para los delitos de rebelión, mientras que los visigodos lo aplicaban en los delitos de falsificación, en la Alta Edad Media se aplicaba la amputación de manos en los delitos de lesiones, amenazas y robo, combinada en este último caso con la amputación de pies y orejas. Por su parte, la amputación de manos y orejas se mantienen en la Baja Edad Media en los delitos de falsificación, amenazas y hurtos, dando paso a la pena de muerte en caso de reincidencia. La amputación de lengua se aplica en los casos de blasfemia.
La pena de lesiones se usaba entre los visigodos para los delitos también de lesiones, según disponía la Ley del Talión, aunque se prohibían cuando había peligro de que la pena superase al delito, como en los casos de bofetadas, puñetazos, patadas y golpes en la cabeza, que se sustituyen por azotes. En los fueros medievales, la lesión aparece como pena subsidiaria cuando no se puede pagar la indemnización que corresponde por el delito, sobre todo en los delitos contra el honor. En cuanto a la pena de azotes, se aplican frecuentemente ente los visigodos para los delitos cometidos por los siervos, oscilando su número entre 100 y 300. En la Baja Edad Media se aplican los azotes para los delitos de prostitución, blasfemia, bigamia y adulterio.
En cuanto al Talión, es decir, la aplicación de penas homogéneas a los delitos cometidos, aparece recogido en la mayoría de los fueros, con carácter general a partir del siglo XI.
3. Pena Capital.
La pena de muerte es la máxima expresión de las penas corporales. Se aplicaba con mucha frecuencia en las sociedades primitivas, disminuyendo su aplicación progresivamente. Sus formas de aplicación han sido en muy diversas, destacando en todas ellas la crueldad como rasgo más característico, si bien se tiende con el paso del tiempo a causar el menor sufrimiento posible. Históricamente, destacan las siguientes: - Múltiple mutilación.
- Debilitamiento por crucifixión (propio de los romanos).
- Veneno (destaca entre los visigodos cuando el delito ha sido ocasionado también por envenenamiento).
- Lucha (característico de los circos romanos frente a las fieras salvajes o contra gladiadores, también se recoge en las Siete Partidas).
- Despeñamiento (se aplica en los delitos políticos en la Edad Media, siendo el delincuente arrojado desde altas torres o fortalezas).
- Asfixia (se usa normalmente la inmersión, arrojando al delincuente al río).
- Decapitación (era la forma general usada en Roma, y durante la Edad Media se alternaba con la horca. Las Partidas prohibían que se usara la hoz).
- Fuego (se usaba especialmente para los delitos sexuales o religiosos, sobre todo en la herejía en la Edad Moderna).
- Estrangulación por ahorcamiento (es el medio más usado desde la Reconquista, sobre todo para delitos corporales causados con alevosía y para delitos patrimoniales graves. Normalmente se usaba la horca cuando la sentencia no determinaba ninguna forma de ejecución. El cuerpo se solía dejar colgado durante una hora, al término de la cual un médico comprobaba el fallecimiento. En este sentido, la muerte por garrote aparece en el siglo XVII y se va a ir imponiendo como forma de ejecución ordinaria a lo largo del siglo XVIII).
- Objetos arrojadizos (se practica en forma de lapidación o lluvia de piedras, sobre todo en los pueblos primitivos).
- Arco y flecha o fusilamiento (destaca en la Codificación, sobre todo para delitos militares).
En todos estos casos, las ejecuciones solían ser públicas.
Los delitos para los que históricamente se ha aplicado la pena de muerte son: asesinato, homicidio, parricidio, robo con homicidio, violación, atentados contra el jefe del Estado, traición, espionaje, etc.
En cuanto a los métodos actuales de ejecución en aquellos países o estados que admiten esta pena, se trata de reducir el sufrimiento del reo, y son la cámara de gas, la silla eléctrica, el fusilamiento y la inyección letal. La legislación de algunos países exige que la ejecución sea lo más rápida posible, que la pérdida de conciencia se produzca rápidamente, que la muerte no sea dolorosa y que sobrevenga en el acto.
4. Penas Privativas y Restrictivas de Libertad.
En un principio tenían un carácter preventivo, es decir, servían para asegurar al delincuente en un determinado recinto hasta que este experimentara la verdadera pena que normalmente era corporal. A medida que el humanitarismo empieza a dejar de aplicar penas corporales, se acude a las penas privativas de libertas, dotándolas de un carácter represivo.
La pena privativa de libertad más típica es el internamiento en un recinto cerrado. En Roma, los reos eran encerrados en calabozos subterráneos, mientras que en la Alta Edad Media la reclusión tenía lugar en la misma casa del juez, y el reo tenía que pagar su alimentación y vigilancia, denominado esto derechos de carcelaje. En caso de que no estuviera vigilado, se sujetaba al reo con un cepo con hierros o cadenas. Ya en los siglos XIV y XV se eliminan los cepos y la reclusión tiene lugar en castillos y fortalezas. En el siglo XVI se establece la separación de sexos en las cárceles, y se prohíben los juegos de cartas y los dados. Ya en los siglos XVII y XVIII se crean presidios dependientes de autoridades militares, y una vez cumplida la sentencia los reos podían tomar allí plazas de soldados. Igualmente, en el siglo XVIII se persigue el buen trato de los presos. Con la Codificación, las penas privativas de libertad alcanzan su hegemonía y se desarrollo el denominado derecho penitenciario, que se preocupa por el buen funcionamiento de las cárceles.
Hay que destacar especialmente que entre los visigodos la única pena privativa de libertad era la entrega en servidumbre del delincuente a la víctima o a sus parientes para que estos hicieran lo que quisieran con él.
Penas restrictivas de libertad: - El extrañamiento es la expulsión del territorio por el tiempo que dura la condena.
- El confinamiento es la permanencia obligada en un lugar determinado en libertad pero bajo vigilancia. Era una pena muy frecuente en el derecho romano bajo la forma del envío a una isla.
- El destierro es la prohibición de permanecer en un territorio y de entrar en el mismo, y normalmente se establece un radio de kilómetros. Solía acompañar al sistema de la venganza.
5. Penas Infamantes.
Con carácter general, cualquier pena va a implicar la mala fama o infamia del condenado, sobre todo las corporales, y por este motivo no se aplicaban a los nobles en Aragón. A veces la mala fama se aumentaba con la exposición pública del cadáver o con la ejecución pública de la pena. Por otra parte, las mutilaciones pretendían además de castigar provocar la infamia perpetua del delincuente, y servían para conocer su reincidencia. A veces, para conocer estas reincidencias se utilizaban marcas. Entre los visigodos era frecuente lesionar el cuero cabelludo o realizar letras o signos con un hierro candente, lo cual se aplica a lo largo de toda la Edad Media. Cuando se imponen los registros de sentencias se van a hacer innecesarias este tipo de marcas.
Dentro de las penas infamantes propiamente dichas distinguimos las penas infamantes accesorias de la pena principal y las penas infamantes como pena principal. En las penas infamantes accesorias destacan la desordenación de clérigos, la destitución de caballeros y la inhabilitación y suspensión para cargos públicos, para el derecho de sufragio o para el ejercicio de una profesión y oficio, aunque estas penas a veces podían ser principales. Las penas infamantes principales solían ser raras históricamente, casi siempre se daban en la Edad Media y podemos señalar: el testigo falso era trasquilado en cruz; el robo de un gato se castigaba colgando el gato a espaldas del delincuente; pasear al delincuente con una soga al cuello o su exposición atado a una columna.
El apogeo de las penas infamantes se va a dar en la Inquisición, que recoge ente otras el afeitado de la cabeza o el San Benito.
6. Penas Patrimoniales.
La pena patrimonial es aquella que se caracteriza por sustraer todo o parte del patrimonio del condenado o bienes aislados.
Existen las siguientes: · Confiscación: podía afectar a todo el patrimonio o a una parte del mismo. Aparece ya en el derecho romano, y entre los visigodos afectaba a la mitad del patrimonio en los delitos de falsificación de documentos públicos y en la cuarta parte en la falsificación de moneda. En la Edad Media se aplica en la herejía, homicidio o incesto, y desaparece en la Codificación.
· Pena pecuniaria: posee dos modalidades, la multa y la composición o enmienda. Consiste en el pago de una cantidad de dinero como condena, y la multa iba dirigida a compensar a la víctima o a su familia. En Roma, en los casos de robo se obligaba a la restitución de lo robado y a una composición que se establecía en proporción al valor de lo robado. En la Alta Edad Media se imponía también una composición en el delito de homicidio, que en principio era igual para todas las clases de homicidio y más adelante se va a distinguir según la condición social de la víctima. Será menor al matar a un extranjero, judío o moro, y mayor si la víctima era un noble o un obispo. También se imponía una composición en el aborto, distinguiéndose según si el feto estaba o no formado. En las mutilaciones y lesiones se establecía una cantidad máxima de 100 sueldos si afectaba a ojos, nariz o manos, descendiendo progresivamente hasta 10 sueldos si se trataba de la mutilación del dedo meñique. En la Reconquista, la composición alcanza un gran desarrollo, y se llegaba a imponer como pena única en delitos no muy graves, concurriendo con el sistema de venganza en los más graves. La cantidad de la composición solía ser baja en las injurias, y se equiparaba a la del homicidio en los delitos sexuales. A partir de la Baja Edad Media deja de utilizarse la composición, cediendo el paso a la multa, que se imponía con frecuencia en Castilla para castigar a los jugadores y a los propietarios de casas de prostitución.
· Daños: se daba en la forma de derribo de la casa y estaba destinado al tesoro público. Se imponía en la Edad Media en los casos de traición y de insultos a dignidades eclesiásticas, y más adelante para los encubridores de bandidos.
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