8. La difusión de los mendicantes (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Historia Medieval
Año del apunte 2014
Páginas 4
Fecha de subida 25/10/2014
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Primer trimestre

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VIII. LA DIFUSIÓN DE LOS MENDICANTES 1) El loco de Asís Destaca la importancia que tuvo la misión, la predicación, en la ofensiva contra los movimientos heréticos, ya que la violencia no fue suficiente. En esta predicación tendrán un papel esencial las ordenes mendicantes, que sobreviven pidiendo limosna.
Los mendicantes son frailes, es decir, hermanos que salen al mundo a predicar a diferencia de los monjes que viven en el monasterio. Hay muchos tipos de mendicantes, pero los más importantes son aquellos que hacen la función de luchar en contra las herejías, y destacan los franciscanos y los dominicos.
Giovanni de Bernardone era hijo de un pañero rico de Asís. A Giovanni le encantaba la música francesa de los trabadores, hecho que le da el nombre de Francisco. Llevaba una vida de ‘pijo’ hasta que recibe la llamada del Señor que lo cambia interiormente y le hace iniciar una verdadera vida apostólica. En un primer momento, esta conversión lo enfrenta a su padre, amigos y vecinos que no entienden la decisión de Francisco, y lo creen loco por su conversión. Francisco asume todos los desprecios y se afrimac omo un loco (stultus y pazzus¸ términos utilizados en los textos). Francisco defiende que en este mundo el verdadero sabio aparece como un loco, porque el mundo es depravado y lleno de locura y avaricia, que se ahoga a sí mismo. En este mundo loco, el verdadero sabio aparece como el loco. Si nos fijamos en la biografía de Francisco, este es un loco más, la conversión y expansión de esta experiencia es constante en esta época. Hay vidas paralelas entre Pedro Valdo y Francisco, por ejemplo, y Francisco no se distingue de muchos evangelios o herejes, salvo en un punto muy claro: Francisco nunca cuestionó la Iglesia ni el Papa de roma, hicieran lo que hicieran, y siendo consciente de ello. Esto lo diferencia de todos aquellos que radicalizan el evangelio y dan paso a la herejía. En los primeros años, Francisco elaborara una Regla y la presentara a Roma a Inocencio III, reflejo de que nunca desautorizo a la Iglesia, sino que la reconoce y la acepta.
2) Los ideales franciscanos Francisco cree en la Iglesia aún su corrupción, tal vez porque sabe que la Iglesia es humana y, por tanto, imperfecta. Los primeros que siguen a Francisco en su trayectoria espiritual (‘seguir desnudo al Cristo desnudo’) son laicos, es decir, no pertenecían a la institución de la Iglesia. En el grupo también encontramos mujeres, entre las que destaca Clara de Asís, creadora de la versión femenina de la Orden franciscana (las Clarisas). Es un movimiento lacio que creara unas ‘‘reglas’’ o normas, texto que reúne una forma de vida basada en los textos sagrados del santo evangelio (Tomás Celano).
De esta ‘‘regla’’ destaca el uso tan presente del evangelio, de forma que acaba conformando una cita continua de fragmentos del evangelio (que recoge toda la ley cristiana).
Esta primera regla se presenta en 1209 a Inocencio III, el más poderoso de los soberanos de Occidente, el gran papa de la Edad Media. Inocencio III se da cuenta del valor inmenso de este colectivo para acabar con la herejía, y aprueba la regla franciscana.
Para mejorar la primera, en 1221 se elabora la Regla no bulada, que es muy radical, por lo que en 1223 se elabora otra, la Regla bulada, aprobada definitivamente por Honorio III. Todas las reglas recogen una forma de vivir basada en los evangelios, se recogen las virtudes propias de los franciscanos. La más importante de estas virtudes es la humildad (humilitas)  ‘’yo soy pequeño, lo último, un menor, un pobrecillo’’, OFM. También destacan por la simplicidad (simplicitas), quieren ser ignorantes, iletrados, idiotas… rechazan la sabiduría de este mundo. La simplicidad es la verdadera sabiduría, que no te pierde en este mundo, sino que te acerca a Dios. También rechazan la tristeza y potencian la alegría (laetritia) porque la tristeza es propia del diablo. El hermano debe estar alegre por estar en este mundo, deben llevar alegría al mundo, una melodía espiritual entre nosotros (idea de ser el juglar de Dios, pagados por el público con la conversión). El amor (caritas) como virtud, el amor a Jesús pero también a las criaturas y al conjunto de la creación de Dios (Cántico a las criaturas, circa 1225). Por último, la culmine de todas las virtudes es la pobreza, la que los caracteriza más (la dama pobreza como un elemento positivo y básico en el vivir cristiano). En La amada de mi alma (dentro del Sacrum commercium, circa 1250) Francisco se enamora de la dama pobreza y se relata el matrimonio entre Francisco y sus hermanos, con la dama pobreza, con la celebración de un banquete y una fiesta. En el banquete, el primer plato es pan seco y agua, al terminar quieren descansar y su lecho es el suelo (todo con gran alegría). El Sacrum commercium es un relato propiamente cortés pero con una dama pobreza que ahora es una virtud.
Esta pobreza de los mendicantes, es una pobreza literal, que aparece en los evangelios, y que afecta a la vestimenta, las casas, las camas y el dinero. Por ejemplo, la vestimenta de francisco era trapos unidos, que ahora los franciscanos llevan un hábito marrón. Los franciscanos viven como pobres, renuncian al dinero y a la propiedad, y sobreviven mendigando como los pobres, pero sin aceptar dinero. Este rechazo de la propiedad tendrá más tarde confrontaciones y enfrentamientos dentro de la misma orden. Con lo que reciben de mendigar deben dar las gracias y alegrarse, y alegrarse más si no les dan nada. El dinero es diabólico, no se debe tocar. Los hermanos no se mueren porque el Señor los protege, además la muerte es vista positivamente. Vivir como pobres también supone vivir con los pobres, cuidarlos, darles de comer, etc. Tenemos narraciones claras que reflejan están concepción de ‘’vivir con los pobres’’, en las que el leproso es el protagonista.
Lo más importante es que las virtudes no son suficientes, es necesaria además la predicación. Las virtudes son necesarias pero no suficientes, debemos salir al mundo y predicar como lo hicieron Jesús y los apóstoles. Francisco va a predicar al musulmán al Islam, es una escena muy famosa. Hay que predicar a todos, incluso al os infieles. Salir a predicar tiene como objetivo la conversión, que vivamos como cristianos, que nos arrepentimos cada día de lo que no hacemos cristianamente, hacer penitencia por el olvido que hemos tenido del Señor, predicar a todos la penitencia.
3) Los hermanos menores La historia de la Relga nos muestra que el tema de las virtudes, y de la pobreza supondrá un motivo de tensión entre los mismos hermanos, e incluso en la vida de Francisco. Francisco era muy exigente consigo mismo y también con los otros. Las tensiones siempre estuvieron allí e incluso llevo a modificar la Regla, para evitar conflictos. Aún así, Francisco se mantiene en su posición radical. Una vez muerto, el conflicto se mantiene y provoca la división en los Observantes y los Espirituales, los últimos seguidores de la rigidez de Francisco. La división se mantiene hasta el siglo XIX, cuando se ven obligados a unifircarse bajo el nombre de Hermanos menores, unión que se consolida ya en el s. XX.
Dentro de las ordenes no hay una jerarquía pero si existen los ministros, una especia de líderes. Por otro lado, los franciscanos promovieron una nueva forma de ser franciscano sin ser religioso, son los terzarios o Tercera Orden. Tanto franciscanos, como clarisas, como terciarios todavía existen hoy en día.
4) Los mendicantes La difusión de las ordenes mendicantes es impresionante, y destacan los franciscanos y los dominicanos. A partir del siglo XIII y XIV, es una explosión de difusión de numerosas órdenes mendicantes (franciscanos, dominicanos, carmelitas, mercedarios..) en toda Europa Occidental. Al mismo tiempo se construyen numerosos conventos, propiedad de la Iglesia del papa, situados en las ciudades. Los laicos originarios se convierten en religiosos en el momento en que la orden se institucionaliza por la Iglesia, a través de la Regla.
Esta difusión permite al derrota de la herejía, porque los mendicantes son cristianos tan perfectos que siguen el evangelio perfectamente que superan a las herejías en su propio terreno, sobre todo con el tema de la pobreza. Gracias a estas órdenes mendicantes, tiene lugar el gran triunfo de la Iglesia Católica (sueño de Inocencio III, Giotto di Bondone). El gran triunfo y la grandeza de Inocencio III fue ver la instrumentalización posible de las ordenes como los franciscanos. El vivir cristiano de los mendicantes configura una nueva cristiandad, la llegada de los mendicante simboliza la llegada de una nueva cristiandad. Una cristiandad que se configura como un corpus bueno, verdadero y puro, como lo era el cuerpo de Cristo.
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