Tema 4 Derecho Penal Parte General (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad de Barcelona (UB)
Grado Derecho - 1º curso
Asignatura Derecho Penal
Año del apunte 2014
Páginas 2
Fecha de subida 11/09/2014
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Tema 4. La teoría general del delito Lección 5 4.1 El significado de la teoría del delito y sus funciones.
La Teoría del delito reúne en un sistema los elementos que pueden considerarse comunes a todo delito o a ciertos grupos de delitos. Es obra de la doctrina jurídico penal y constituye la manifestación más característica y elaborada de la dogmática del Derecho penal. Tiene como objetivo teórico la búsqueda de los principios básicos del Derecho penal positivo y su articulación en un sistema unitario. Además, constituye un intento de ofrecer un sistema de estas características, sin ser fundamentalmente una propuesta incondicionada sobre lo que el delito debería ser, sino una elaboración sistemática de las características generales que el Derecho positivo permite atribuir al delito, a la vista de la regulación que aquél efectúa de éste.
4.2 Aplicabilidad. La relación con la denominada Parte Especial del Derecho Penal.
El delito y la pena, junto con el binomio peligrosidad/medidas de seguridad, constituyen los objetos centrales del Derecho Penal. En su Parte Especial, el Derecho penal describe los elementos diferenciales de los distintos delitos, del mismo modo que para cada uno de ellos se señalan las diferentes penas con que se castigan.
Pero existen una serie de principios y elementos comunes a todo delito o a amplios grupos de delitos, de la misma forma que ciertas consideraciones afectan a toda pena o a clases de penas. La Parte General del Derecho penal versa sobre todas estas cuestiones generales acerca del delito y de la pena.
4.3 Estructura básica e introducción a la definición de las categorías que la integran: acción, tipicidad, antijuridicidad, culpabilidad o imputación personal, punibilidad El entendimiento del Derecho Penal de un Estado Social como medio de prevención al servicio de la protección efectiva de los ciudadanos, supone atribuir a las normas que castigan con una pena el delito (normas secundarias) la función de crear expectativas en contra de la comisión de tal delito. Pese a ello, nuestro Derecho Penal, al serlo además de un Estado democrático y de derecho, ha de estar sujeto a ciertos límites: el principio de legalidad, el principio de culpabilidad y el principio de ultima ratio. Por el de legalidad, el delito debe estar tipificado y no justificado, por el de culpabilidad, el delito debe poder imputarse objetiva, subjetiva y personalmente a su autor en determinadas condiciones, y por el de ultima ratio, el derecho Penal ha de condicionar la punibilidad del hecho a que manifieste una suficiente gravedad y necesidad de pena.
Por lo tanto, se admite generalmente que el delito es un comportamiento humano típicamente antijurídico y culpable, añadiéndose a menudo la exigencia de que sea punible. En la doctrina actual van imponiéndose dos ideas fundamentales respecto a esta definición: a) Sus 2 pilares básicos son la antijuricidad y la culpabilidad b) antijuricidad significa aquí objetiva contrariedad al Derecho Penal, mientras que culpabilidad significa posibilidad de imputación personal del hecho antijurídico a un sujeto responsable.
Así pues, entendemos el delito como un hecho penalmente antijurídico y personalmente imputable. De este modo debemos entender que para que un hecho sea considerado delito debe cumplir 3 requisitos por este mismo orden: 1. Tipicidad penal: que el hecho haya sido identificado con una pena en una ley, de forma que el individuo pueda conocer la consecuencia de su acción.
2. Antijuricidad: la no justificación de un ataque a la integridad de un bien jurídicopenal por la necesidad de salvaguardia de otro bien jurídico prevalente.
Penal I : Fonaments del Dret Penal i Teoria del Delicte Albert Carrillo Córcoles Mir Puig, Santiago; Derecho Penal: Parte General 3. Imputabilidad personal: que el hecho penalmente antijurídico se imputable a una infracción personal de la normas primaria por parte de un sujeto penalmente responsable Debemos entender que la antijuricidad penal es una especie de antijuricidad ya que supone una doble exigencia (tipicidad y antijuricidad): a) Por un lado, la lesión o puesta en peligro de un bien jurídico-penal lo suficientemente grave y necesitada de pena para que el legislador la haya previsto como un tipo penal.
El Derecho Penal ha de desear evitar lesiones en los bienes jurídicos más importantes.
El hecho antijurídico ha de verse ante todo como un hecho que compromete la existencia de bienes jurídicos: el principio de dañosidad o lesividad (nullum crimen sine iniuria) vinculado al de protección exclusiva de bienes jurídicos ha de ser el punto de partida de la antijuricidad penal. En los tipos de delito se describen las lesiones o puestas en peligro de bienes jurídico-penales más graves y necesidades de pena; ello exige la producción del resultado típico y que sea imputable a una conducta humana peligrosa ex ante.
b) Por otro lado, que el bien jurídico correspondiente no entre en conflicto con otros intereses superiores que justifiquen. Las causas de justificación excluyen la antijuricidad del hecho.
El hecho penalmente antijurídico ha de ser personalemente imputable a su autor. Ello requiere: a) Que el injusto penal sea imputable a la infracción personal de una norma primaria.
Estas normas tratan de prevenir la producción de las lesiones o puestas en peligro de los bienes jurídico-penales, pese a que sólo puede intentar legítimamente evitar tales hechos dirigiéndose a la mente de cada uno. Si sus condiciones personales son normales, el autor del injusto penal podrá haberlo evitado. Ello no sucede cuando el sujeto no puede advertir personalmente la peligrosidad objetiva del hecho o es incapaz de evitarlo.
b) Que pueda atribuirse a un sujeto penalmente responsable. Basta que el autor tenga alguna capacidad para cumplir dicha norma, pero ello no es suficiente para que deba penarse al autor. La responsabilidad penal exige que la capacidad de cumplimiento de la norma primaria exista en un grado tal que pueda considerarse normal, es decir, que presente condiciones psíquicas de normalidad motivacional. Para que sea lícito imputar un hecho prohibido a su autor como sujeto susceptible de ser penado, es preciso que éste haya podido recibir la llamada de la prohibición en unas condiciones mentales normales.
Finalmente debemos preguntarnos si la punibilidad es o no una categoría autónoma de la definición de delito. Con frecuencia las definiciones de delito añaden a las notas de comportamiento humano típicamente antijurídico e imputable la de que el mismo sea punible.
Se trata de una característica que agruparía condiciones positivas (condiciones objetivas de punibilidad) o negativas (causas personales de exclusión de la pena o excusas absolutorias). Su ausencia o concurrencia no impedirán la antijuricidad ni la culpabilidad sino sólo la conveniencia político-criminal de la pena por otras razones ajenas a la gravedad de la infracción o que nada tienen que ver con la posibilidad de culpar de ella al autor.
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