Sesión 8: Imitaban la vida de los apóstoles, sin querer poseer nada ni tener morada fija. El ideal de la pobreza y las herejías (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Historia Medieval
Año del apunte 2014
Páginas 4
Fecha de subida 26/05/2014
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Apuntes de Hisotria Medieval con Víctor Farias

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22/10/2013 Sesión 8: Imitaban la vida de los apóstoles, sin querer poseer nada ni tener morada fija. El ideal de la pobreza y las herejías 1. El Cristo desnudo Alrededor del año 1.000 hay una necesidad de renovación, se difunde una gran inquietud espiritual que se centra en cómo vivir cristianamente. En este ambiente de turbación aparecen los ascéticos, que llevan una vida eremita, vida cenobítica o monástica (los cartujos, premontratesenses, cistercienses, etc.).
Esto implica una gran novedad. Es la primera vez que la inquietud espiritual atañe también a los laicos. Son muchos y por todas partes, sin diferencia de clase o de genero los que sienten esta turbación o incertidumbre relacionado con lo espiritual. Todos estos necesitan una respuesta, y la buscan en la Biblia, donde encuentran los que los denominan “la llamada de Cristo”.
Esta llamada implica vivir como Jesús y sus seguidores: ‒ Vida en común.
‒ La misión: predicar.
‒ La renuncia: no olvidarse nunca de Dios y olvidarse de este mundo y, en particular, de sus bienes.
Esto es la verdadera vida apostólica en la que la pobreza ocupa un lugar central (la pobreza evangélica). Hay que seguir desnudo al Cristo desnudo. Se hace una interpretación literal de los textos sagrados.
* Existen los: pauperes cum Lazaro  pobreza material.
pauperes cum Pretro  pobreza espiritual.
La pobreza tiene una dimensión material pero también moral. Es una virtud y va acompañada de otras como la misericordia, humanidad, caridad, etc.
Demos valorar el hecho de que la religión cristiana es la única que otorga una lugar tan importante a la pobreza y al pobre. Jesús es un dios pobre, algo impensable en las otras religiones.
2. Los verdaderos pobres Son muchos los que escuchan esta llamada de Cristo, y lo sorprendente es que son laicos. Los verdaderos pobres son los que protagonizan la verdadera vida apostólica (VVA). Los laicos dejan de ser pasivos y pasan a una posición a la que llamaríamos “militantes” de este modo de vida, predicaran con la palabra y con el ejemplo para proclamar la VVA.
Este modo de vida responde a la cristiandad ideal y transmite, por lo tanto, la idea de cómo debería ser la Iglesia ideal. Esto conlleva a su vez una denuncia crítica y moral hacia los vicios del clero y de la Iglesia. Esta denuncia terminaría por convertirse en un rechazo, un rechazo hacia los clerigos (porqué no viven la VVA, pero también un rechazo hacia la Iglesia en general (porque es poderosa, rica y arrogante). Por otra parte, esta denuncia también recibe el apoyo de los Papas, con la intención de conseguir una Iglesia renovada, una Iglesia pura.
Este apoyo llevó a una colaboración activa durante un tiempo. Pero en 1070 estalla un gran conflicto en Milán. El papa interviene a favor de la “pataria”, nombre que reciben el grupo de gentes laicas populares en contra del poder corrompido.
3. La radicación herética La difusión de la VVA de mano de los verdaderos pobres declinara en la aparición de una especie como de órdenes que se integraran dentro de la comunidad. Pero hay excepciones, hay grupos que se separan de la Iglesia. A esto lo llamamos la ruptura hierática con la Iglesia.
Estos grupos heréticos ya no solo hacen una denuncia moral, sino que ahora también rechazan el sacerdocio, rechazan los sacramentos (que transmiten la gracia de Dios) y rechazan los dogmas. En un principio, a medianos del s. XI ya aparecen algunos de estos grupos, pero durante el siglo XII se multiplican, aparecen muchísimos más.
Durante una temporada, una periodo de unos 50 años se silencian estos grupos, pero en el año 1100 vuelven a resurgir. Este resurgimiento coincide con la fase algida de las renovaciones/reformas de la cristiandad del Papa Gregorio VII.
Esto es debido a que hacia el año 1100 se dan cuenta de que esta renovación se aleja de lo que ellos quieren, se aleja de la Iglesia ideal. Esto conlleva a una nueva radicalización de los laico, una radicalización muy importante. Entre el año 1000 y el año 1140 estas órdenes heréticas se multiplican y llegan a todas partes de occidente. Cerca del año 1140 hay una segunda olea de herejías que se focalizan en dos puntos principales: el Norte de Itálica y el Sur de Francia.
Estas ordenar heréticas se consideran a si mismos los verdaderos cristianos. P.
ej. los valdenses o los cátaros.
4. Las reacciones En un principio la aparición de estas órdenes heréticas es respondida con una reacción de parálisis. La Iglesia no es capaz de reaccionar en contra de la herejía (o no quiere).
Más tarde la ofensiva la llevará a cabo el Papa Inocencio III con la intención de reformar y perseguir: ‒ Hay que reformar porque, si no, no habrá manera de convencer a los laicos de que confíen en la Iglesia. Esto empieza por renovar la disciplina de los clérigos. Convoca una concilio ecuménico: el concilio Lateranense IV (1215) ‒ Hay que perseguir, hay que formar un tribunal capaz de juzgar la herejía.
Se forma la Inquisición pontificia, y se lleva a cabo la cruzada albigense (1209-1229) ‒ Hay que convencer predicando. Esto implica la necesidad de la misión.
Aquí jugaran un papel importante las órdenes mendicantes: los dominicanos y los franciscanos.
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