Fines del derecho (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Administración y Dirección de Empresas - 1º curso
Asignatura Introducción al derecho
Año del apunte 2014
Páginas 7
Fecha de subida 17/06/2014
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5. FINES DEL DERECHO 5.1. DERECHO Y MORAL: límites de la intervención punitiva del Derecho Una de las cuestiones más debatidas en el examen del Derecho es su relación con la moral, ya que ambos sistemas normativos (moral normas morales, derecho normas jurídicas) comparten fines, regulan acciones y comparten vocabulario.
• Cuestión histórica: ¿el contenido de la moral ha influido en el contenido del Derecho o viceveresa? • Cuestión definicional: ¿ puede el Derecho identificarse independiente- mente de la moral o debe hacer referencia a ella? • Cuestión normativa: ¿puede el Derecho ser criticado por la moral y por qué criterios? • ¿Puede imponerse la moral a través del Derecho? 5.1.1. Imposición de la moral a través del Derecho Esta cuestión trata sobre hasta donde puede intervenir el Derecho para castigar las conductas de los individuos que atentan contra las creencias morales de la mayoría, es decir, ¿podemos aplicar la filosofía moral mediante el Derecho?.
El hecho de que haya distintas creencias morales complica la respuesta.
Liberalismo utilitarista y el principio de daño Según los utilitaristas clásicos, J. Bentham y J. Stuart Mill, el uso represivo del Derecho solo puede darse en casos en que un individuo lesione a otro.
Les acciones que afectan únicamente a quien las realiza no son objetivo de la intervención punitiva del Derecho, independientemente si son inmorales.
En cambio, las acciones que realiza un particular y que afectan o pueden afectar negativamente a la sociedad, ya sea un daño físico o psíquico, sí que son objeto del intervención del ordenamiento jurídico.
El daño moral no debe ser sancionado, en cambio.
Ejemplo daño moral homosexualidad en una sociedad conservadora Ejemplo daño psíquico privación de la libertad de expresión El principio de daño, motivo utilitarista de intervención punitiva ante una conducta, se opone a tres concepciones de intervención del Estado: • Perfeccionismo moral Defiende que el Estado debe actuar en promoción de una concepción moral, valores y formas de vida de la cual sean considerados valiosos por el Estado independientemente que no concuerden con los valores del individuo.
Ej: censurar las películas y obras que puedan herir la sensibilidad o la moral, independientemente de lo que quieran los individuos.
El principio de daño se antepone a esta concepción en que falta a la libertad de elección, ya que se está coaccionando su estilo de vida.
• Paternalismo legal Defiende que está justificado que el Estado imponga conductas sobre los individuos como medio de protección para que éstos puedan satisfacer sus intereses subjetivos y evitar así que salgan dañados por las acciones que cometerían por sí mismos y no por lo que indica el Estado.
De este modo, el Estado actúa como protector de los individuos guiando sus actos.
Ej: sancionar a quienes no llevan cinturón en el coche, aunque ellos no quieran llevarlo, para minimizar las consecuencias en caso de accidente.
El principio de daño se antepone a esta concepción en que falta a la libertad de elección o como mínimo lo intenta, ya que se está coaccionando su estilo de vida, al igual que el perfeccionismo moral.
La principal diferencia entre perfeccionismo y paternalismo es que el primero trata de imponer ideales de excelencia (planes de vida), mientras que el paternalismo pretende preservar la salud de los individuos para que consigan la realización de su plan de vida.
• Moralismo legal Defiende la intervención del Estado para sancionar aquellas conductas que son consideradas inmorales según las creencias de la mayoría de la sociedad.
Según los defensores del moralismo, como Devlin, es necesario el establecimiento de unas pautas o código moral en toda sociedad a fin de prevaler la existencia de ésta y que no se produzca una desintegración. Así, una acción es inmoral cuando provoca una sensación de indignación o repugnancia hacia a la mayoría de la sociedad. La sociedad pasa a tener, entonces, derecho ilimitado a legislar contra la inmoralidad con el supuesto fin de preservar la sociedad y dotarla de algún tipo de conformidad.
Ej: si un grupo reducido de la sociedad defiende la poligamia y la mayoría de la sociedad defiende la monogamia (un matrimonio), la poligamia será vista como inmoral y, por lo tanto, rechazada.
Según ellos, la poligamia es un aliciente a la desintegración de la sociedad porque el matrimonio no tendría ningún tipo de conformidad.
Críticas al moralismo legal: - Hart objeta que lo que la gente "siente" como peligroso no tiene por qué serlo realmente para la sociedad.
- No hay pruebas empíricas que demuestren que las cambios en los hábitos morales de los individuos hayan causado la desintegración de alguna sociedad.
- Puede ser que una sociedad necesite una moral para tener conformidad, pero no hay solo una moral correcta. La moral de dicha sociedad puede cambiar sin que lo haga la sociedad.
- El moralismo provoca una confusión entre democracia y populismo moral, ya que no permite haber elección sobre quien gobierna, sino que es está imponiendo una manera de vivir que "es" la correcta según la mayoría de la sociedad y no hay, entonces, libertad de elección de todos los integrantes.
Cuando se habla de moral podemos hacer referencia a dos términos: • Moral positiva: conjunto de valores aceptados y compartidos por la mayoría de una sociedad. Se fundamenta en reglas primarias de obligación, cuyo incumplimiento recibe una sanción moral e incluso un reproche social.
Algunas de estas normas morales • Moral ideal o crítica: pautas o criterios morales que sin ser previstos sirven para criticar morales positivas o La relevancia de esta distinción (entre moral positiva y crítica) permite establecer un distanciamiento al evaluar las normas sociales desde el punto de vista externo, de la moral crítica. En cambio el moralismo legal trata de diluir esta diferenciación acentuando que toda crítica debe partir y terminar en los valores compartidos por al comunidad, es decir, toda la crítica moral es interna. Tal postura dificulta la explicación del cambio en los valores sociales, y también condena toda disidencia de la moral social.
La adopción de este sentido social de la noción “moral” plantea graves inconvenientes como punto de apoyo justificador de las prohibiciones que puede imponer un derecho. Aunque una sociedad manifieste un desprecio hacia una conducta (por ejemplo la homosexualidad), también puede ser que dicha opinión no se sustente en ningún argumento racional, sino todo lo contrario, que sea un conglomerado de prejuicios y de aversiones personales no reflexionadas. La adhesión al principio de la mayoría como criterio de resolución de cuestiones morales se presenta como problemática. Los prejuicios y las aversiones personales inherentes a la moralidad positiva no justifican la limitación de ciertos derechos. En la misma línea, el legislador o el juez que debe resolver un dilema debe considerar y tener en cuenta la práctica moral generalmente observada, pero no está justificado que se adhiera a ella acríticamente (sin cuestionarla a través de su moral crítica).
Frente al moralismo legal, cualquier teoría que defienda la distinción entre daño a terceros y daño a la moral de una comunidad está mejor posicionada para tratar de solucionar los problemas en los que se encuentra una comunidad que da cobijo a diferentes concepciones morales positivas (no hay una moral preeminente).
5.2. DERECHO Y JUSTICIA: teorías de la justicia 5.2.1. Utilitarismo Doctrina que defiende que una acción o conducta es moralmente exigible si sus consecuencias son óptimas para la mayor felicidad (=utilidad) para el mayor número de personas posibles. (no utilidad individual) Al tomar una decisión es necesario analizar las consecuencias que conllevan las distintas opciones para ver cual es la de mayor utilidad para un mayor número de personas.
Aspectos positivos de esta teoría son: • Atiende a aspectos que los seres humanos valoran especialmente (felicidad, placer, bienestar...) • Es imparcial e igualitarista, ya que cada individuo y sus intereses permutan igual en el cómputo total de la utilidad.
• Se apoya en verificaciones empíricas, ya que se puede analizar el grado de felicidad de un individuo en el transcurso de la acción.
• Persigue que la acción favorezca a todos los afectados y no solo a quien realiza la acción (principio social).
EL utilitarismo es una concepción moral de carácter teleológico, es decir, defiende que existe un fin que guía nuestras acciones. Este fin, según los utilitaristas, se trata de la utilidad (felicidad).
Concepciones del utilitarismo: Utilitarismo hedonista (Bentham) Defiende que la utilidad (fin principal que rige nuestras acciones) es puro placer físicosensorial e intento de aliviar el sufrimiento. Los demás valores están subordinados a este fin.
Contra esta concepción de la utilidad encontramos que una parte de la felicidad que obtenemos de una acción es el esfuerzo que supone haberla conseguido. Si solo se valora el placer no se cuenta el modo en que se ha conseguido. Los seres humanos atorgamos valor a la felicidad real fruto del esfuerzo.
Ej: si tomas drogas puedes inhibirte de la realidad y tener la sensación de placer y bienestar, pero este bienestar es falso, no es fruto del esfuerzo.
Utilitarismo ideal Defiende que la utilidad no solo es placer físico, sino que también son otras preferencias como placer intelectual, imaginación y sentimientos morales.
El problema que supone esta concepción es que la concepción de felicidad depende según el individuo, y que sus preferencias pueden estar basadas en información equívoca e irracional.
Ej: si creemos saber sobre un tema en concreto, por ejemplo economía, eso nos causa felicidad. Pero puede ser que nuestra concepción sobre la economía sea errónea debido a que las fuentes de donde hemos obtenido los conocimientos no son correctos. Creemos saber del tema y eso nos congratula, pero realmente puede ser que no sepamos realmente del tema.
Utilitarismo preferencial Esta concepción trata de resolver las preferencias erróneas que defiende el utilitarismo ideal, alegando que solo conllevan al bienestar y, por lo tanto forman parte de la utilidad, aquellas preferencias racionales e informadas, excluyendo las irracionales.
El problema de esta concepción es que se aleja de una de las ventajas que proporciona el utilitarismo en sí, que es la igualdad e imparcialidad, debido a que no todas las preferencias de todos los individuos pasan a tener el mismo valor.
Utilitarismo de acto Defiende que cada acción debe ser valorada según la sus consecuencias respecto a la utilidad. Un acto será correcto cuanta mayor utilidad aporte a un mayor número de personas.
La principal desavenencia de esta concepción es que se tiene que medir cada acción en el momento de realizarla para ver que utilidad conlleva, siendo esta medición muy costosa en cuanto a tiempo y energía.
Ej: un estudiante que va cada día a la universidad tiene dos medios de transporte: coche y metro. Cada día tendrá que valorar que le aporta mayor utilidad, lo que supondría un coste muy alto, ya que tendría que valorar el tránsito diario y el funcionamiento diario del metro.
Utilitarismo de la regla Defiende, al igual que el utilitarismo del acto, que un acto es correcto cuanta mayor utilidad conlleve sus consecuencias. Pero a diferencia del utilitarismo del acto, no se debe valorar cada acción y sus consecuencias, sino que dado un conflicto de varias acciones y sus consecuencias, a partir de la valoración de éstas un determinado número de veces se puede establecer una regla que resuma que acción en general da mayor utilidad según los resultados obtenidos en las distintas valoraciones. Así, teniendo la regla general ya no debe volver a valorarse cada vez que aporta mayor utilidad.
Ej: en el anterior caso del metro y el coche, valorando cada opción cierto número de veces podemos establecer una regla general que diga por ejemplo que mayormente es más útil coger el metro o el coche según los resultados obtenidos en las acciones de prueba.
Críticas al utilitarismo: • Es imposible medir y comparar con la misma escala de utilidad de individuos con preferencias distintas, por ejemplo las preferencias dispares sobre un mismo tema no podemos comparar su intensidad.
• Ciertas preferencias personales pueden estar dañadas, tal y como muestra el problema del utilitarismo ideal, debido a que proceden de fuentes irracionales. Ante esto, utilitarismo respondió con su vertiente preferencial excluyendo las preferencias irracionales. Por ello, entonces la teoría se aparta de uno de sus presupuestos iniciales sobre la igualdad e imparcialidad de preferencias. (no cuentan todas lo mismo).
• Como solo se centra en la utilidad colectiva, no tiene en cuenta la distribución de dicha utilidad entre los individuos, pudiendo haber una gran desigualdad de distribución.
• Además, como lo que busca es maximizar la utilidad total prefiere sacrificar los derechos de algunos individuos para lograr mayor bienestar (utilidad), vulnerando el derecho que prohíbe usar los individuos como medios para la consecución de objetivos.
5.2.2. Liberalismo de Rawls A diferencia del utilitarismo, que defiende el principio de la utilidad, Rawls defiende dos principios de la justicia: • Igualdad de derecho de gozar de las libertades básicas.
• Las desigualdades económicas y sociales deben estructurarse para el maximizar el beneficio de los menos aventajados, además de que tiene que haber una igualdad oportunidades en el acceso a las funciones y cargos de la sociedad.
La aplicación de dichos principios dependerá de cómo esté configurada la sociedad.
Características de la teoría de Rawls: Deontologismo frente al utilitarismo Defiende que los bienes primarios básicos son los derechos individuales, y no la utilidad social. La distribución de los bienes primarios debe ser igual, además de que nadie puede ser privado de sus derechos básicos para una utilidad colectiva. (primer principio de justicia) En cambio, rechaza cualquier tendencia igualitaria en la distribución de los bienes y la riqueza. La riqueza puede estar distribuida desigualmente, pudiendo haber individuos con mayor riqueza e ingresos y siendo esta situación justa siempre y cuando: • Las personas más aventajadas ayuden económica y socialmente a las menos aventajadas. (PRINCIPIO DE LA DIFERENCIA) La situación de desigualdad sea más beneficiosa para los más desaventajados que la situación de estricta igualdad.
Este principio de diferencia se completa con que la distribución igualitaria de oportunidades de acceso desempeñar funciones y posiciones sociales (PRINCIPIO DE LA IGUALDAD DE EQUITATIVA DE OPORTUNIDADES).
En caso de que el primer principio de justicia sobre los derechos individuales y el segundo principio sobre la diferencia, prevalece siempre el primer principio, ya que los derechos y libertades individuales priman sobre los demás derechos.
Definición general: equivalente a garantizar el mínimo de orden y paz para poder hacer vida en sociedad.
Definición restringida: situación en que los individuos a quienes van destinadas las normas jurídicas tienen conocimiento de éstas y saben a qué atenerse por el Derecho frente a su conducta.
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