Tema 2: Doctrinas sobre las relaciones entre el poder político y el poder eclesiástico (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad de Lleida (UdL)
Grado Derecho - 2º curso
Asignatura Derecho Eclesiástico
Año del apunte 2015
Páginas 5
Fecha de subida 16/03/2016 (Actualizado: 16/03/2016)
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RCOSTA 2. Doctrinas sobre las relaciones entre el poder político y el poder eclesiástico A lo largo de la historia, las relaciones entre Estado y religión han sido una realidad constante, pero no siempre han seguido las mismas pautas.
Durante siglos, la religión ha supuesto para el Estado una fuente de legitimación que aportaba las reglas de fondo del ejercicio del poder político. Reglas morales, por tanto, pero también reglas jurídicas, pues la religión ha aportado también el sentido de la Justicia. En los regímenes políticos represivos, los lugares de culto han sido también un refugio para poder mantener un discurso político abierto y disidente; las redes organizativas religiosas han ofrecido una base muy buena para la organización política o para el desarrollo de actividades de beneficencia.
Monismo y dualismo Tanto en Grecia como en Roma, no existían órdenes separados entre lo político y lo religioso. Ambos estaban compenetrados. Ser un buen ciudadano era, al mismo tiempo, ser religioso. El reforzamiento del Estado significaba también el regreso a la religión tradicional. Quizá por eso Roma, en su fase imperial, choca con el cristianismo, cuyos miembros eran tachados de ateos por sustraerse a esa parte importante de la identidad ciudadana que era la religión cívica del Imperio.
El principio de la época cristiana: según los estudiosos, el cristianismo aportó un nuevo planteamiento a las relaciones entre el poder político y el poder religioso, planteamiento que se podría calificar como revolución. Esta revolución consistió en superar la teoría monista que era característica del mundo antiguo y que consistía en que una persona ostentaba el poder religioso pero también el poder político. Una sola persona los dos poderes. Entonces surge el cristianismo, y basándose en un dicho Bíblico “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
En sí misma, la religión cristiana no aporta un programa político específico. Frente a las religiones étnico-políticas, el cristianismo se presenta como religión universal.
El debate occidental sobre las relaciones entre Estado y religión, durante muchos siglos, ha girado precisamente en torno a esas palabras “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Estas dos frases aportan tres novedades. Primera, la existencia de dos órdenes diversos de autoridad. Segunda, la existencia de obligaciones específicas respecto de ambos órdenes, obligaciones que no se identifican una con la otra. Y tercera, la afirmación de Jesucristo supone la desmitificación del poder político más eficaz jamás planteado en la historia.
Pero la distinción de órdenes no significa que sean realidades separadas e incomunicadas. Por un lado, en tempranos escritos del cristianismo, se exhorta a los creyentes a cumplir con sus deberes cívicos. Y, por otro lado, se afirma la superioridad de la obediencia a Dios, en caso de que sus mandatos fueran opuestos a los de la autoridad secular.
Conviene igualmente subrayar que esa distinción de órdenes no significa que lo que corresponde al César es lo público y lo que corresponde a Dios es lo privado, consagrando el confinamiento de la religión a la esfera privada y personal. La dimensión pública de la religión siempre fue sostenida por las iglesias cristianas, que se opusieron con fuerza al intento de privatizar la religión a lo largo del siglo XIX.
RCOSTA Recordamos que cuando aparece y se expande el Cristianismo por el Imperio Romano, el Emperador aunaba en sí la autoridad política y la religiosa. El Emperador era el Pontifex Maximus, el constructor del puente que une lo divino y lo humano, el máximo sacerdote de la religión cívica. Y aunque el Cristianismo terminara siendo aceptado por el Imperio, lo cierto es que la autoridad del Emperador se dejó sentir con fuerza sobre la nueva religión.
Se denomina Cesaropapismo a esta intervención del Emperador, como si de autoridad suprema de la Iglesia tratara, en las cuestiones internas de la religión.
El Cesaropapismo llegó a generar tales abusos, sobre todo en Oriente, que en ocasiones forzó la intervención de los Papas de Roma para aclarar la doctrina de las competencias de la Iglesia y del Estado.
Se introdujo una nueva doctrina que es el dualismo. La doctrina dualista consiste en que existe una persona que se ocupa de las cuestiones políticas y hay otra persona que se preocupa de las cuestiones religiosas. Esta teoría fue el antecedente de la separación de poderes de los Estados de Derecho.
El dualismo en sus distintas formulaciones pone de manifiesto lo que podríamos denominar la paradoja cristiana. Esta paradoja cristiana radica en el hecho de que el cristianismo afirma la intrínseca bondad, racionalidad y autonomía de las realidades terrenas; no las somete, por tanto, a la esfera religiosa. Sin embargo, al mismo tiempo contempla estas realidades terrenas como necesitadas de que una verdad superior las ilumine y necesitadas de redención.
Reforma protestante El siglo XVI: a la cabeza de la reforma protestante está Lutero y Calvino. La reforma protestante lo que pretendía e hizo fue atacar el dogma cristiano y criticar sobretodo la jerarquía de la Iglesia, no reconociendo el Papa como cabeza de la Iglesia. La doctrina protestante lo que hace es rechazar la Iglesia jurídica y jerarquizada. La doctrina protestante considera que la auténtica religión se desprende del conocimiento de la escritura, de la Biblia, y además, dicen que la clave está en la libre interpretación de la palabra divina, por eso hay infinidad de confesiones evangélicas. La reforma protestante al no reconocer la jerarquía de la Iglesia, lo que hace es apostar por la teoría monista estableciendo que una sola persona, en este caso, el poder político, que también sea a la vez la cabeza visible de la Iglesia.
En el siglo XVI, en Europa se quiebra la unidad religiosa con motivo de las reformas de Lutero y Calvino.
Al mismo tiempo, antiguas fuerzas nacionales, frente a la centralidad católica romana, propician el definitivo desmembramiento de la Iglesia anglicana en virtud de la Ley de Supremacía de 1534, de Enrique VIII de Inglaterra.
Se resalta que el movimiento de la reforma luterana supuso dos cosas muy importantes. En primer lugar, la desjurificación de las nuevas iglesias y la invasión de las competencias administrativas religiosas por parte del príncipe temporal. Éste fue el nacimiento del Derecho Eclesiástico del Estado, es decir, el Estado temporal regula jurídicamente materias de carácter religioso, y lo hace no con la conciencia de usurpar competencias ajenas, sino que entiende que la competencia religiosa administrativa le pertenece y las propias iglesias están de acuerdo con que así sea. Y en segundo lugar, de la libertas Ecclesiae que surgió en la Edad Media se pasó en la Edad Moderna a la libertas conscientiae, a la inmunidad o independencia de la conciencia respecto de los mandatos del poder estatal en cuestiones religiosas.
Absolutismo RCOSTA Curiosamente esa invasión reguladora del príncipe o del monarca temporal a la que nos hemos referido no sólo se produjo en el lado protestante o luterano. Por reacción, en la Europa que permanecía católica, los Estados asumen competencias espirituales. Nos encontramos entonces (siglos XVI a XVIII) con diversas formas de lo que se denomina regalismo.
Siglo XVI, XVII i XVIII, el absolutismo se va extendiendo por toda Europa, incluso también por aquellos países en el que el monarca era católico. El absolutismo se basa en argumentos históricos-jurídicos, y con frecuencia artificioso, acerca de los derechos adquiridos por los reyes que precisamente eran otorgados por la propia Iglesia. A través de este poder divino, el monarca no se conformó solo con las cuestiones políticas y decidió controlar también las cuestiones religiosas. Figuras de las monarquías absolutistas: • Regio patronato: consistía en que el monarca controlaba y decidía todos los cargos eclesiásticos (Franco). Se expresará jurídicamente en instituciones de control del nombramiento de la jerarquía eclesiástica.
• Pase regio: significa que ningún documento de la Iglesia podía ejecutarse o publicarse sin que lo aprobara el poder político. Se expresará jurídicamente en instituciones de la normativa religiosa.
• Inquisición: era un organismo de represión, que estaba al servicio del poder del monarca y de la Iglesia. Se expresará jurídicamente en instituciones de la independencia jurisdiccional de los tribunales de la Iglesia católica.
Pensamiento Ilustrado y declaraciones de derechos La conjunción de la división religiosa de Europa, del nacimiento de los nuevos Estados y de las revoluciones liberales, significa un cambio total de panorama. La Paz de Westfalia de 1648 significó que la religión dejaba de tener protagonismo en la vida política de los pueblos. Igualmente, las bases sobre las que se sustentaba la idea de hombre, de sociedad y de autoridad, se secularizaron progresivamente, abandonando sus raíces religiosas. Los valores pre-westfalianos exaltaban la unidad y condenaban la herejía, que era una amenaza también para la unidad política. Los valores post-westfalianos acogieron progresivamente la diversidad religiosa e ideológica. La tolerancia dejará de ser una debilidad o una concesión del poder político, para constituir una virtud cívica.
Como consecuencia de los monarcas absolutos, a finales del siglo XVIII, empieza a surgir la idea de la tolerancia religiosa, basándose en la Escuela de Derecho Natural y pensamiento de la Ilustración. En esta época, los ciudadanos empiezan a reclamar ante los monarcas la exigencia del reconocimiento de determinados derechos y de determinadas libertades. La plasmación de estas reclamaciones está en la Declaración de Independencia Americana y la Revolución Francesa: • Declaración de Derechos de Virginia (12 junio 1776): Artículo 16, aparece el derecho fundamental de libertad de religión y el derecho de conciencia.
• Revolución Francesa: la asamblea creó la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano (20 a 26 Agosto 1789), Artículo 10.
Separatismo liberal Es ya tópico subrayar que las revoluciones liberales del siglo XVIII, de América y de Europa, a pesar de tener tantas ideas en común, sin embargo se comportaron de un modo distinto en lo que a las relaciones entre religión y Estado se refiere: RCOSTA • Estados Unidos: la primera enmienda de las 10 Enmiendas Constitucionales que entraron en vigor el 15 septiembre 1791. Lo que ha permitido esta enmienda, es que hoy en día nos encontremos que en Estados Unidos, a parte de las confesiones religiosas conocidas, exista como unas 10.000 sectas y la mayoría de ellas destructivas. Representa un punto de partida desde cero, nace y se desarrolla sin el lastre que suponía el Antiguo Régimen; la religión, por sí misma, no significaba una amenaza para la República de hombres libres, muchos de ellos también hombres religiosos.
• Francia: en 1905, se aprueba la Ley de separación entre el Estado y las Iglesias. Esta Ley, en un principio, lo que hace es adoptar una postura laicista, y establece la separación del Estado y la Iglesia, pero haciendo una valoración negativa del factor religioso, y en cambio, haciendo una valoración positiva del agnosticismo, y esto le lleva a Francia a aplicar a las confesiones religiosas el Derecho Común y no crear un derecho especial para las confesiones religiosas. Opera frente el Antiguo Régimen, del cual se entiende que forma parte también la religión católica. El enfrentamiento entre el nuevo revolucionario y la religión pasa por situaciones de abierto conflicto, reflejado también en la dimensión patrimonial de las desamortizaciones. Con frecuencia se alcanzan soluciones de equilibrio, más o menos estable, a través de los Concordatos.
Actualidad Desde el siglo XVIII se expande progresivamente un movimiento de afirmación de los derechos humanos, cuyas raíces están presentes ya desde el comienzo de la civilización occidental. Las Constituciones de los Estados de nuestro entorno afirman la libertad religiosa, que progresivamente se convierte en el cauce primordial porque discurre la expresión jurídico-política de la presencia de las religiones en un Estado de Derecho. Sin embargo, no es menos cierto que cada país europeo tiene su propia identidad histórica y jurídica, lo cual se traduce en que las relaciones entre el Estado y las religiones adquieren perfiles específicos. Difícilmente puede aceptarse, en general, que exista un modelo de relaciones Estado-religiones perfecto y universal. El factor religioso está considerado en algunas instituciones europeas. Hay cuatro grupos de países: • Países que tienen Iglesia de Estado (Inglaterra y los países nórdicos): el Estado dice que la confesión religiosa es la del Estado. Con mayoría protestante: o En Inglaterra, hay una unión entre el Estado y la Iglesia Anglicana, que es la Iglesia de Estado, y hasta tal punto que la reina no es libre para procesar ninguna otra confesión religiosa que no sea la confesión anglicana, porque además la reina o monarca es la cabeza visible de dicha confesión religiosa. Así mismo, en la cámara alta de Inglaterra, nos encontramos que hay una representación importante de miembros de la Iglesia Anglicana siendo además esta cámara alta la que tiene que aprobar las normas de la Iglesia Anglicana. Todo esto no impide que en Inglaterra no exista un sistema amplio de libertades públicas, no es incompatible. El Estado proclama en algún texto fundamental, como puede ser la Constitución, un reconocimiento y/o apoyo a una religión en concreto, bien por entender que es la del Estado, bien por entender que es la del pueblo o la nación.
o En los países nórdicos, la obligación del Estado ha de mantener dicha confesión. En todas las constituciones de Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia e Islandia, todos ellos reconocen como iglesia oficial del Estado la Evangélica Luterana. Estos Estados también ejercen una importante labor y contribuyen a la formación y al sostenimiento del clero. Pero, paralelamente, también existe un reconocimiento amplísimo de las libertades públicas tanto ideológicas como religiosas.
En estos Estados, el clero pasan a ser funcionarios del Estado, aunque no se haya llegado nunca la separación del poder político y el poder religioso, sí que es verdad que se empieza a ir separando, como ha pasado en Noruega, que ya lo ha pedido.
RCOSTA Países donde hay un equilibrio entre protestantes y católicos (Holanda y Alemania): o En Holanda, nos encontramos que las relaciones entre el poder político y el poder religioso, a lo largo de la historia, ha pasado por diferentes etapas. Así tenemos una primera etapa donde existían un sistema de que la Iglesia era oficial del Estado (1573 a 1795). La segunda etapa, es el sistema de separación de los dos poderes impuesta por Francia (1795 a 1814). La tercera etapa, se vuelve a restaurar la Iglesia de Estado (1814 a 1848). La cuarta etapa y ultima, es la que existe en la actualidad, que es un sistema de separación de poderes pero con colaboración con las confesiones religiosas (1848 hasta la actualidad). En Holanda no existe un laicismo negativo, sino que, en lo que la actualidad recoge su Constitución, es una separación entre el poder político y el poder religioso, pero siempre con un reconocimiento del valor positivo del factor religioso.
o En Alemania, dada su característica territorial, se tendrá en cuenta la pluralidad de fuentes que existen, en primer lugar lo que dice la Constitución alemana Weimar; en segundo lugar lo que establecen Lander-Land; y en tercer lugar los acuerdos que hayan firmado el Estado alemán con confesiones religiosas y los acuerdos que hayan firmado los Lander-Land con las confesiones religiosas. Se puede sacar tres conclusiones: en primer lugar, es que los Lander-Land se tienen que adaptar a los principios generales que se establecen en la Constitución alemana, y si dentro de esta norma marco, es necesario llevar a cabo un desarrollo legislativo, entonces quien lleva a cabo ese desarrollo legislativo serán los Lander-Land, porque va en función de cuál es la mayoría de cada uno de los Lander-Land. En segundo lugar, la postura del Estado alemán es de neutralidad, separación entre el poder político y el poder religioso. En tercer lugar, existe una gran autonomía de las confesiones religiosas para poder estructurarse y administrarse como quieran, y tienen el derecho de recibir parte de los impuestos eclesiásticos.
• Países donde ha existido, en la historia y muy recientemente, una confesionalidad católica (Francia, Bélgica e Italia): o En Francia, era un país que era católico, de hecho de hoy en día el 80% de los franceses son católicos, pero en 1905 se aprobó la Ley de Separación de las Iglesias y del Estado, y a partir de entonces, Francia ha pasado a ser un Estado laico. Laicidad positiva colaborando con otras confesiones. La Constitución francesa define al Estado como una República laica. Y ciertamente, a lo largo de la historia, se ha ido no sólo desplegando jurídicamente una fuerte separación entre el Estado y la Religión, sino también la formulación de una ideología de Estado aséptico respecto de la influencia religiosa. Pero es igualmente cierto que las soluciones prácticas y las instituciones concretas ponen de manifiesto una cierta relación y no un total aislamiento.
o En Bélgica, viene de una tradición confesionalmente católica, pero en la actualidad, el sistema que existe es de neutralidad, pero colaborando siempre con las confesiones religiosas.
Hasta tal punto que se paga el 100% de las docencias.
o En Italia, viene de una tradición católica. En 1884, se firmó el Acuerdo de Villa Madama, que gracias a estos acuerdos se pudo hacer la transición de pasar de un sistema confesionalmente católico a un país donde existe la libertad religiosa, pero con colaboración.
• El sistema de separación norteamericano: es un sistema donde existe una indiferencia respecto al factor religioso y no hay cooperación con las confesiones religiosas. Sin embargo, ello no impide que las confesiones religiosas como personas jurídicas que son, puedan ser objeto de amplias ayudas económicas. En el sistema norteamericano existe una prevalencia del principio de igualdad respecto al principio de libertad religiosa. Un sistema de separación supone la radical disociación o ignorancia entre las confesiones religiosas y el Estado, de modo que, en el fondo, se produce un desconocimiento del hecho religioso como factor social específico y, por tanto, un sometimiento de las confesiones religiosas y de sus entidades al Derecho estatal.
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