La utilidad de lo inutil (2016)

Trabajo Español
Universidad Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
Grado Pedagogía - 1º curso
Asignatura Societat, ciència i cultura
Año del apunte 2016
Páginas 3
Fecha de subida 16/04/2016
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La utilidad de lo inútil Parte 1 “Como les sucede a los dos peces más jóvenes, no nos damos cuenta de qué es en verdad el agua en la que vivimos cada minuto de nuestra existencia. No tenemos, pues, conciencia de que la literatura y los saberes humanísticos, la cultura y la enseñanza constituyen el líquido amniotico ideal en el que las ideas de democracia, libertad, justicia, laicidad, igualdad, derecho a la crítica, tolerancia, solidaridad, bien común, pueden experimentar un vigoroso desarrollo.” Me ha hecho ver que a veces los hombres no somos conscientes de que todo aquello con lo que crecemos y damos por hecho, “el agua en la que vivimos” no siempre ha sido así. Si volviéramos atrás en los años y mostráramos nuestra “agua”, nuestros antepasados no se lo creerían, quedarían muy sorprendidos ya que el “agua” de su existencia es totalmente diferente.
Esto me ha hecho ser consciente de lo cambiante que es la sociedad y el mundo en el que vivimos, y que toda la existencia que nosotros vamos viviendo, es fruto del “agua” que han respirado todos aquellos que nos han precedido. Y sobretodo que el “agua” que nosotros dejemos es aquella en la que nuestros hijos y nietos tendrán que vivir. Y en el momento en que somos conscientes de todo esto, recae sobre nosotros una enorme responsabilidad.
“Para Kant, el interés está estrechamente conectado con el placer y con la existencia del objeto. Y dado que «todo interés presupone una necesidad o la produce y, como fundamento de determinación del aplauso, no deja ya que el juicio sobre el objeto sea libre», «la del gusto en lo bello es la única satisfacción desinteresada y libre, pues no hay interés alguno, ni el de los sentidos ni el de la razón, que arranque el aplauso» (§ 5, p. 140). Basándose en esta noción de desinterés, el filósofo alemán formulará su célebre definición del gusto:” Kant defiende que el gusto es desinteresado, que calificamos las cosas como bellas de forma desinteresada. Pero en mi opinión esto no siempre es así, lo que define Kant para mi es la teoría, la ilusión de como debería ser la realidad. En la realidad se nos impone muchas veces el concepto de lo que es bello, de lo que debemos admirar, de si debemos considerarnos bellos o no a nosotros mismos, y esto influye en nuestra aceptación en la sociedad. Aparentamos agrado ante cosas que nos desagradan para tratar de gustar más a quien pregunta.
El gusto debe ser algo que cada uno desarrolle, mínimamente tenemos cierta libertad de gusto, eso es cierto, y ese marco de libertad que nos deja la sociedad de hoy en día, para decidir aquello que consideramos bello y aquello que no, es el único marco en el que las palabras de Kant cobran sentido para mi. En el resto de aspectos vivimos en un mundo en el que el gusto nos es impuesto.
Parte 2 “Parece que nadie se preocupa, como debería, de la calidad de la investigación y la enseñanza.
Estudiar (a menudo se olvida que un buen profesor es ante todo un infatigable estudiante) y preparar las clases se convierte en estos tiempos en un lujo que hay que negociar cada día con las jerarquías universitarias. No nos damos ya cuenta de que separando completamente la investigación de la enseñanza se acaba por reducir los cursos a una superficial y manualística repetición de lo existente.” Las clases, universitarias sobre todo, nos sirven a los alumnos para aprender sobre la vida, sobre nuestra vida, es decir, aquello que aprendemos en la universidad lo aprendemos de una materia concreta, escogida por nosotros, para en un futuro, al acabar los estudios, dedicarnos a aplicar todo aquello que hemos aprendido.
Teniendo esto en cuenta, si separamos la investigación de la enseñanza, podemos deducir que no solo es importante la parte teórica de nuestro aprendizaje, se debe enseñar también a llevar a la práctica ese aprendizaje, es tanto o más importante aprender a hacer lo que vamos a hacer que saber lo que hay que hacer. Poniendo un ejemplo un tanto absurdo pero claro, es como si a un futbolista le explicas en que consiste el fútbol, pero no le das un balón y espacio para correr y chutar, sabrá decirte lo que es un fuera de juego, lo que es un gol, una falta, pero no sabrá realizar ninguna de estas acciones en un campo. Entonces, para mí, esta muy claro que la enseñanza debe combinar el aprender con el aplicar lo aprendido, de esta manera escapar del papel y llevarlo todo al mundo real, donde nos será útil realmente.
“Quien sólo aspira a vender la mercancía exponiéndola en un escaparate y a comprar a mitad de precio termina ofreciendo «una porquería como si fuera buen género» y, al mismo tiempo, cultivando las apariencias («[optando por] parecer en lugar de ser»; p. 556). En un contexto social en el que se atiende más a la «respetabilidad exterior» que a «la dignidad interior» no es sorprendente que «la ignorancia más supina se tenga por una suerte de educación»” Si intentamos aparentar constantemente ser algo que no somos, estar por encima, saberlo todo, ser los mejores, acabamos “siendo los peores”. Si uno quiere aparentar todo eso, no puede permitirse el lujo de consultar, de pedir opinión, de pedir que le enseñen, de aprender.
Para aprender se necesita “humildad”, reconocer que no se sabe algo, para con la ayuda de otro, el profesor por ejemplo, poder aprenderlo. Si lo que se quiere es aparentar, es imposible llevar a cabo ese acto de “humildad”, ese decir: no entiendo esto, ¿me lo explicas?.
Parte 3 “Pero cuando se desatan el afán de posesión y la necesidad de dominar al otro, entonces el amor se transforma en celos. Amar, en tal caso, no significa ya darse, sino que quiere decir ante todo ser amado por alguien que te pertenece. A menudo las parejas se comportan de hecho como los animales que marcan el territorio. Para poseer, tienen necesidad de ensuciar.
Y, a veces, según Michel Serres, también en el matrimonio la propiedad equivale a la esclavitud. Se trata todavía de la marca: el buey y el esclavo han sido marcados con el hierro candente, el automóvil con una insignia, y la esposa con el anillo de oro.” Difiriendo mucho de la opinión de Michel Serres, pienso que el matrimonio no supone esclavitud, el anillo no es comparable a la marca del hierro candente, de hecho, esta afirmación me parece una falta ante todos aquellos que lo portan, el anillo es algo que se lleva con orgullo, el orgullo de haber entregado tu vida a otra persona de forma totalmente desinteresada y el orgullo de saber que esa otra persona que porta el anillo gemelo al tuyo, ha hecho exactamente lo mismo contigo. ¿Es comparable este acto de amor totalmente voluntario a aquella marca que se impone al animal o al esclavo con hierro? ¿si el animal o el esclavo pudieran huir de esa marca, esa marca que les degrada, lo harían? Sin pensarlo, sin dudarlo, la arrancarían de su piel. El anillo no muestra quien es tu dueño, que tienes un dueño ni nada parecido, el anillo muestra tu entrega voluntaria a otro ser humano.
“El amor no puede ser enjaulado. El amor, para retomar una espléndida imagen que Rainer Maria Rilke utiliza en una de sus cartas, necesita moverse libremente, necesita una mano abierta que le permita, sin obstáculos, detenerse o escapar. Apretar los dedos para inmovilizarlo significa convertir la mano en un ataúd. Porque poseer quiere decir matar” El concepto de amor, para mí, es distinto del que se plasma en estas palabras, para mi el amor no es posesión, es entrega. Considerarlo posesión es fijarse solo en la cara sucia de la moneda, que nosotros entreguemos nuestro amor a alguien no significa que no podamos quitárselo en cualquier momento, por tanto es una posesión falsa, es una cesión diría yo.
Por lo tanto no comparto la necesidad de libertad en el amor de la que habla la autora, la libertad en el amor para mi, es la libertad de escoger a quien nos entregamos, a quien escogemos para compartir nuestro amor, a quien le dedicamos ese rincón tan íntimo de nuestro ser y no solo a quien pertenecemos en el momento de hacer esa entrega.
Los fragmentos que he escogido, son aquellos que mejor han conseguido hacerme pensar, ya sea un pensamiento divagante sobre la sociedad o la vida, o un sentimiento de inconformidad con lo leído, en estos últimos sentía la necesidad de expresar mi opinión sobre aquello con lo que no estaba conforme, y por eso los he escogido para este trabajo.
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