Tema 3. Recuerdo de sucesos (2015)

Apunte Español
Universidad Universidad Autónoma de Madrid (UAM)
Grado Psicología - 3º curso
Asignatura Psicologia del Testimonio
Año del apunte 2015
Páginas 6
Fecha de subida 22/07/2017
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TEMA 3. La Prueba Testifical: Recuerdo de Sucesos Percepción del suceso Variables circunstanciales  Condiciones de iluminación. La gente v e mejor con buena luz que con mala luz, y mejor durante el día que por la noche. Los cambios bruscos en las condiciones de luz también pueden causar una pobre sensibilidad v isual.
 Duración del suceso. Parece obv io que cuanto más se mira algo, mejor será su recuerdo. Es menos obv io lo que sucede cuando la gente recuerda un suceso e intenta estimar cuánto duró. En cuanto a los sucesos complejos, de ocurrencia rápida, la gente tiende a sobreestimar la duración.
 Velocidad y distancia. Las estimaciones precisas de v elocidad y distancia son difíciles. Los objetos grandes parecen mov erse más despacio que los objetos pequeños, incluso cuando se muev en a la misma v elocidad.
 Visión del color. En la oscuridad sólo v emos v ariaciones de intensidad, pero incluso durante el día la experiencia de color de todo el mundo no es la misma. I ncluso el env ejecimiento normal puede afectar a la v isión del color.
 Violencia del suceso. La v iolencia de un suceso puede dificultar la capacidad de un testigo de percibirlo y recordarlo. La inv estigación reciente apoya la hipótesis de que la gente es más capaz de recordar la ocurrencia de un suceso emotiv o que de uno no emotiv o y de recordar los aspectos del suceso emocional sobre los que se centraron. Al mismo tiempo, los detales más periféricos del suceso no se repitieron y se recordaban peor.
 Estrés y miedo. Si la persona se siente amenazada, el estrés que siente disminuirá bastante sus recursos cognitivos, pero aun así habrá que repartir dichos recursos (cómo escapar, qué me v a a hacer, cómo puedo reaccionar).
Lo mismo ocurre en una situación de foco en el arma.
 Expectativas.
Algunas expectativ as son crónicas porque v an siempre con nosotros, y se activ an automáticamente ante los mismos elementos del medio ambiente (estereotipos y prejuicios). Cuando se da una situación ambigua, el que tú pongas en marcha una expectativ a determinada hace que acabes v iendo aquello que quieres v er.
Variables del testigo Edad. La memoria de los niños depende de sus conocimientos prev ios y del desarrollo del lenguaje. Los niños más pequeños tienden a dar muchas menos explicaciones en RL que los niños más mayores. Si les pides detalles relativ amente amplios puede que el recuerdo aumente, pero el problema es la sugestión. Nunca te v an a dar más detalles que los niños más mayores, pero eso no significa que cometan más errores. Hay más problemas para discriminar (en los niños más pequeños) el origen de la fuente de información. Se pueden utilizar tareas de reconocimiento (con muchas alternativ as y cambiando de orden) para facilitarle la tarea. Con la gente mayor tenemos más problemas: hay dificultades a la hora de codificar (dificultades de v isión y audición), ya que necesitan mejores condiciones de iluminación. Tienen más dificultades para recordar la fuente de la información, pero se benefician mucho de las tareas que exigen menos recursos atencionales (reconocimiento).
En las personas mayores hay enormes diferencias indiv iduales, así que apenas v ale ninguna regla.
 Género. A un hombre, en general, le gustan los coches, pero puede que a una mujer también, y entonces sería relev ante preguntarle los detalles sobre el coche. No hay en absoluto diferencias, pero siempre hay que preguntarse si los detalles son relev antes para la persona o no. Por tanto, los aspectos específicos son críticos.
 Atención. Si se produce un cambio de foco atencional por parte del testigo ocular esto implica que gran parte de los detalles no han sido percibidos (no solo hay que girarse, sino enfocar la v isión y v er lo que está ocurriendo, lo que puede durar unos segundos). La distracción del testigo ocular también influye, ya que a pesar de que los cambios atencionales sean muy rápidos no habrán podido percibir todos los detalles del suceso con claridad.
Y no solo eso, sino que la poca información que tenemos puede ser errónea y/o estar distorsionada. La idea de que la memoria es buena para todo (para los detalles y las caras) es una afirmación errónea: si te fijas en la cara, pierdes en los detalles de alrededor, y si te centras en los detalles del entorno pierdes detalles de la cara.
El periodo de ret ención Las variables circunstanciales que influyen son:  El efecto del paso del tiempo. La curva del olvido de Ebbinghaus muestra que los efectos sobre los detalles se superponen a los efectos del paso del tiempo. Por ejemplo, se pierden detalles, pero dicha pérdida siempre sigue una ley: lo primero que v oy a perder son los detalles que peor encajan con la historia que me he montado.
También se añaden detalles (interferencias), es decir, información que no percibimos pero que inferimos, y se confunden detalles. Cuanto más tiempo pasa, el recuerdo del suceso tiende a ser más coherente y a estar más integrado; incluso tiende a ser dramático (pero que encaje con la historia). Cuando se pregunta sobre el recuerdo de conv ersaciones, lo que se observ a es que recuerdan mejor el significado (especialmente los testigos) y la literalidad (especialmente la v íctima) de las conv ersaciones.
1  La interferencia de los co-testigos. Después de que ha sucedido el episodio, cada testigo rememora los aspectos que le llamaron la atención. Cada uno dice cosas distintas, y es muy posible que haya una interferencia, es decir, que el testigo A dice algo que a lo mejor el testigo B no recordaba; puede que el testigo B no lo v iera pero que lo tomara como suyo, o puede que simplemente no lo recordara. Este efecto es más potente si hay confianza entre los co-testigos, especialmente si uno de ellos considera que el otro tiene mucha mejor memoria que él. Lo que esa persona diga irá a misa.
Las variables del sistema —en este caso Policial— que influyen son:  La declaración inicial. Las primeras preguntas realizadas a la v íctima/testigo deberían ser de recuerdo libre. No obstante, el relato libre siempre le v a a parecer insuficiente al entrev istador, por lo que le hará bastantes preguntas (muchas de ellas sugestiv as) para obtener más información. Además, si el policía no toma precauciones, puede sugerir a los testigos detalles que le interesan mediante su lenguaje corporal (ej.: inclinarse hacia adelante es un gesto de interés).
 Registro de la declaración. Sería ideal que la declaración se pudiera grabar en audio o en v ídeo, pero habitualmente se registra a mano. El registro se traduce siempre al “lenguaje estándar”, es decir, que nunca se traduce literalmente lo que dice la v íctima/testigo. Se omiten tanto las preguntas como las respuestas originales, por lo que, en definitiv a, en el registro de la declaración se hace una recogida selectiv a de los datos que da el informante. ¿Por qué? Bien porque se coge la información que concuerda con lo que han dicho otros testigos o porque se piensa que un determinado testigo/v íctima no es fiable proporcionando cierto tipo de información.
La recuperación: t oma de declaración La declaración oficial puede tener lugar en la Comisaría, pero generalmente tiene lugar en el Juzgado. Una v ez más, se empieza preguntando por un relato libre, pero después se intenta completar el relato de la v íctima/testigo con preguntas. Las preguntas pueden ser abiertas (narrativ as, de ampliación) o cerradas (v arias alternativ as, sí/no). Por ejemplo, las preguntas de dos alternativ as como “¿el coche era verde o azul?” no deben hacerse, sino optar por “hábleme del color del coche”. Según Loftus, algunas preguntas sugestivas son:  Sobre dimensiones continuas, como la duración del incidente. En este caso, la pregunta puede ser “¿cómo de largo fue el incidente?” o “¿cómo de corto fue el incidente?”, y en ambos casos estamos anclando las respuestas de los testigos/v íctimas en uno de los dos extremos.
 Verbos de acción y estimaciones, ya que las estimaciones de v elocidad cambian dependiendo del v erbo que utilicemos (roce, choque, castañazo).
 Etiquetas como “¿a qué velocidad iba el chico de la moto?” nos llev arían a estimaciones de mayor v elocidad, es decir, nos llev an a realizar inferencias (chico + moto = v elocidad).
 Presuposiciones directas e indirectas (cambios de objetos, añadidos - ¿qué tipo de arma llevaba? Estoy dando por supuesto que había un arma) pueden modificar el testimonio de la v íctima/testigo.
El resultado de todo ello son las memorias sugeridas, que a su v ez pueden dar lugar a memorias permanentes. Existen diferentes tipos de memorias sugeridas: las memorias de compromiso (o mezclas), que obedecen a que no tenemos un registro directo de las propiedades del medio ambiente, las memorias nuevas, en las que no existía una percepción prev ia del objeto/suceso que estás incorporando y memorias de sustitución.
M ejorar el recuerdo de los t est igos  Restaurar (mentalmente) el contexto, no sólo desde el punto de v ista físico sino también del psicológico (cómo se encontraba en el momento del suceso).
 La hipnosis es el peor procedimiento, ya que las v íctimas creen que recuerdan mejor los sucesos y detalles y los proporcionan con mayor seguridad. En realidad, 2 de 3 detalles que proporcionan son incorrectos.
 La entrevista cognitiva consistiría en pedirle a la v íctima/testigo un informe exhaustiv o del suceso, incluso los detalles más irrelev antes (“dime lo máximo que puedas decirme”). A continuación se le pide el mismo informe pero reinstaurando el contexto. Después, se le v uelv e a pedir el mismo informe detallado del principio pero desde otra perspectiv a o rol. Finalmente, se le pide el recuerdo de los acontecimientos en un orden diferente; es decir, se le da un punto de comienzo y se le pide que comience a explicar lo ocurrido al rev és.
La confesión: declaración del sospechoso La confesión ocupa el primer lugar en la escala de pruebas, por encima de otras pruebas. Por esta razón, cuando l as pruebas acumuladas son débiles, la confesión puede ser suficiente para condenar. Además, la confesión tiene cierta capacidad para modificar otras pruebas aparentemente independientes, como la prueba de identificación, y puede influir en otras confesiones en casos de delitos con v arios autores. Esto es, decir a un sospechoso que otro ya ha 2 confesado puede hacer que el primero también confiese, incluso aunque no sea el autor. Por otro lado, la confesión podría también suprimir pruebas exculpatorios: si una persona ha proporcionado una coartada para el sospechoso, y luego se entera de que éste ha confesado, es posible que dude acerca de su memoria.
Reglas de admisión de la prueba de confesión Es en el siglo XX cuando la admisibilidad de una confesión se determina en cada caso indiv idual a partir de una consideración racional de las circunstancias que la rodean. Así, la voluntariedad ha emergido como el principal criterio para la admisión de la prueba de confesión. No obstante, la v oluntariedad es un concepto difícil de operativ izar en cuanto que requiere inferencias acerca del estado mental subjetiv o del sospechoso. En los años 60, el Tribunal Supremo (USA) tendió a establecer criterios objetiv os para la admisibilidad de la prueba de confesión. Así, articuló las que ahora se conocen como advertencias Miranda y reguló que a menos que el acusado sea informado de sus derechos, todas las declaraciones auto-incriminatorias son inadmisibles. En las últimas décadas se ha llegado a la conclusión de que la práctica del interrogatorio está orientada más hacia la presión psicológica que hacia la presión física.
 El ambiente físico. Los manuales de policía urgen a los policías a emplear una habitación que esté apartada psicológicamente de la v ista y ruidos de la comisaría. Para minimizar la estimulación sensorial y eliminar toda fuente de distracción, apoyo social y liberación de tensión, los manuales recomiendan que la habitación sea a prueba de ruidos y desnuda, sin muebles sin adornos. También es crítico que al acusado se le niegue todo acceso a la comunicación con amigos o con su familia. Por último, se aconseja al interrogador que se siente lo más cerca posible del acusado, en sillas sin brazos y ambos al mismo niv el ocular. I nv adir el espacio personal, se dice, aumentará el niv el de ansiedad del acusado, del que sólo podrá escapar si confiesa.
 Tácticas manipuladoras o Re-conceptualizar para el sospechoso las implicaciones atribucionales de su delito minimizando su grav edad, o proporcionándole una atribución externa de culpa para salv ar la cara. Por ejemplo, culpando a la v íctima o a un cómplice: fue defensa propia, por pasión, o simple negligencia.
o Atemorizar al sospechoso para que confiese exagerando la grav edad del delito y la magnitud de la acusación. Otra v ariante de la táctica del miedo es que el interrogador finja tener una firme creencia en la culpabilidad del sospechoso (basada en pruebas que realmente no tiene) o alertar al sospechoso acerca de sus indicadores v isibles, psicofisiológicos y no v erbales, de una conciencia culpable.
o Desarrollo de una relación personal con el sospechoso (atracción personal): mostrar simpatía, comprensión y respeto. Una v ez establecida una relación amistosa, el interrogador intentará entonces persuadir al sospechoso de que la confesión es por su propio bien. Una v ersión de esta estrategia es la del poli bueno – poli malo.
Condiciones de la detención De entrada, el periodo de interrogatorio puede ser muy v ariado, desde los mínimos de 72 horas sin acusación hasta v arios días de incomunicación en casos de terrorismo. Al mismo tiempo, las condiciones del interrogado, tanto físicas como mentales, pueden ser extremas.
 El ambiente físico del interrogatorio Para aumentar la probabilidad de confesión se recomienda aislar al sospechoso de influencias externas, asegurarse de que no hay objetos que distraigan su atención, poner colegas que observ en la entrev ista a través de un espejo unidireccional para detectar signos de v ulnerabilidad, etc. El manual español de formación indica que en la sala no debe haber teléfono ni reloj de pared, que no se debe permitir que el interrogado llev e reloj de pulsera, pues el paso del tiempo es un apoyo muy grande para el detenido. El mobiliario debe ser sencillo y sobrio, el sospechoso debe sentarse frente al interrogador pero no muy cerca de la mesa para que no se pueda apoyar en ella, y el policía que pregunta debería sentarse más alto que la persona interrogada, lo que le proporciona cierta v entaja psicológica.
 Ansiedad y miedo durante el interrogatorio Para los manuales policiales, inocentes y culpables pueden mostrar signos de ansiedad o nerv iosismo. Pero los policías creen que los culpables están más nerv iosos que los inocentes, ya que los inocentes se v an tranquilizando a medida que progresa el interrogatorio. Sin embargo, datos psicológicos más rigurosos indican que hay tres tipos de estresores que afectan en estas situaciones, con independencia de que el interrogado sea culpable o inocente.
o El ambiente físico. Para el nov ato es no familiar: no conoce las reglas de conducta que rigen allí, tiene incertidumbre y falta de control sobre el ambiente (no hay libertad de mov imientos ni priv acidad). El carácter de delincuente habitual dificulta notablemente el interrogatorio, pues debido a su experiencia se las sabe todas.
3 o Tiempo y duración del interrogatorio. El interrogado ignora cuándo puede durar, pero mientras se produce existen confinamiento y aislamiento de otras personas. También puede haber incertidumbre sobre la satisfacción de necesidades básicas.
o Subordinación a la autoridad de los policías. A partir de los trabajos de Milgram, podemos suponer que los sospechosos están dispuestos a obedecer e incluso a hacer daño, en contra de sus principios, a dar información e incluso a confesar.
Una de las primeras cosas que debe hacer el interrogador cuando considera culpable al sospechoso, es distinguir si se trata de un indiv iduo emocional o no emocional. Los sospechosos emocionales pueden sentir remordimientos por lo que han hecho y se les identifica porque se conmuev en con las palabras y acciones del interrogador. En ellos, el remordimiento facilita la confesión, de forma que el interrogador debe acercárseles con simpatía y compasión. Si se trata de sospechosos no emocionales, no tienen problemas de conciencia por haber actuado mal y se les identifica por su resistencia a implicarse emocionalmente en el interrogatorio. El acercamiento más eficaz es un enfoque de análisis de los hechos, que usa explicaciones y argumentos de sentido común, más que emociones. Por esta razón, entre las cualidades personales deseables en un buen interrogador se encuentran una buena inteligencia, una buena compresión de la naturaleza humana, una gran capacidad para congeniar con otros, paciencia y persistencia.
Técnicas de interrogatorio Los manuales de policía asumen de partida que la mayoría de los sospechosos son reacios a confesar por las consecuencias penales. Por esta razón, se requiere cierta cantidad de presión, engaño, persuasión y manipulación para que el interrogado confiese. Por ejemplo, el interrogador debe dar a entender en todo momento que sabe todo lo que ha sucedido, que tiene pruebas y que el interrogatorio es una simple formalidad (Método del Subterfugio). En la misma línea, la manipulación emocional se considera deseable: si los acusados son v arios, a cada uno de ellos se les participará las inculpaciones que sus compañeros han realizado con respecto a los otros, prov ocando así reacciones de ira y v enganza que contribuirán a las mutuas acusaciones.
Ya antes de empezar el interrogatorio, en algunas ocasiones se puede conseguir una posición de v entaja al elegir el momento más adecuado, dada la amplitud v ariable del periodo de detención. Así, el interrogatorio debería realizarse lo antes posible con delincuentes habituales e inteligentes, fríos y reflexiv os, para que no tengan tiempo de fabricarse una coartada. Por el contrario, si se prejuzga que ya tienen coartada, entonces debe posponerse el interrogatorio lo más posible, y tratar de distraer al sospechoso para que olv ide el hilo de la coartada.
 La entrevista previa: detectar la mentira I nbau y cols. (2001) plantean su técnica de interrogatorio en dos fases: la primera es una entrev ista formal para determinar si la persona miente o no. La segunda fase, el interrogatorio al sospechoso, es una secuencia de nuev e pasos que se realiza cuando el policía está seguro de que el interrogado miente y está encaminada a conseguir que firme una confesión. La entrevista previa debe realizarse en un ambiente controlado por el entrev istador (comisaría de policía). De gran importancia es que la persona entrev istada no esté detenida para no tener que leerle sus derechos (Miranda). Los autores v enden la idea de que es posible distinguir entre v erdad y mentira. Su Análisis de Síntomas de Conducta se basa en la idea de que utilizamos tres canales para la comunicación: el v erbal, el paralingüístico y el no v erbal.
o Evaluación de la conducta verbal. Si se le da la oportunidad, el sujeto culpable elegirá antes la omisión o la ev asiva que la mentira. En cambio, el sincero expresa sus respuestas de manera enfática y definitiv a.
Los sinceros ofrecen respuestas espontáneas, mientras que los que mienten pueden ofrecer respuestas o repasadas (negativ a sin contracciones —yo no lo sé—, listado de posibilidades).
Evaluación de la conducta paralingüística. El canal paralingüístico de comunicación está bajo un control menos consciente que el v erbal, y también menos contaminado por factores externos.
 Las repuestas demoradas (latencia de respuesta) siempre deben v erse como sospechosas.
 Los sujetos sinceros ofrecen respuestas más largas a las preguntas y sin desv iarse de ellas  El mentiroso murmura o habla bajito (¿?)  El mentiroso comienza su respuesta en una dirección y abruptamente la para y comienza de nuev o en una dirección completamente distintas, lo que nos indica que no se sentía muy cómodo terminando la frase en cuestión.
 o Risas, toses o carraspeos siguen de forma inmediata a un desmentido significativ o.
Evaluación de la conducta no verbal. El v erdadero significado de la palabra hablada puede ser amplificado o modificado por una o más clav es no v erbales. Las activ idades físicas del sospechoso que miente son mov imientos corporales grandes (cambios de postura), gestos de apoyo yv ariación en las expresiones faciales y falta de contacto ocular.
4 Conviene recordar que este análisis no tiene base científica alguna, por lo que sus indicaciones son simplemente intuitivas.
 Los 9 pasos para un interrogatorio eficaz 1) Confrontación positiv a directa. Hay que decirle al sospechoso con firmeza que se considera que ha cometido el delito, que se tiene ev idencia de que ha sido así, aunque no se disponga de tales pruebas.
Después se hace una brev e pausa y se observ an sus reacciones emocionales. Tras la pausa, se le enfrenta con la acusación por segunda v ez. La reacción pasiv a del acusado se interpreta como prueba de engaño.
2) Desarrollo del tema. El interrogador debe presentar una actitud de simpatía y comprensión para ganarse la confianza del sospechoso, como darle la oportunidad de aceptar “excusas morales” por la comisión del delito. Con sospechosos no emocionales es mejor intentar cazarle diciendo alguna mentira incidental y/o v olv er a un cómplice contra el otro.
3) Manejar las negativ as. Las negativ as repetidas son muy indeseables porque dan v entaja psicológica al sospechoso. No se puede permitir que el sospechoso persista en ellas, así que se le interrumpe cada v ez que intenta negar la acusación.
4) Vencer objeciones. Se dice que los inocentes suelen continuar negando los hechos, mientras que los culpables se muev en de la negación a la objeción. Una v ez que el sospechoso siente que las objeciones no le llev an a ningún sitio, se calla y comienza a mostrar signos de retirada, abandona su participación activ a en el interrogatorio. Es entonces cuando el interrogador debe actuar rápidamente para no perder la v entaja psicológica que ha ganado.
5) Conseguir y retener la atención del sospechoso. Cuando el interrogador nota señales pasiv as de retirada por parte del sospechoso, intenta reducir la distancia psicológica entre ellos para v olv er a ganar su atención total.
6) Manejar el estado de ánimo pasiv o del sospechoso. Cuando se v e que ya está atento, hay que enfocar su mente en un tema específico y central respecto a la razón de la agresión o delito. El interrogador muestra señales de comprensión y urge al otro a decir la v erdad. Luego se intenta que tenga más remordimientos y se apela a su sentido de la decencia y el honor. Hay que atacar la debilidad potencial del acusado para romper su resistencia residual.
7) Presentar una cuestión alternativ a. Se le dan dos alternativ as posibles para la comisión del delito: ambas son incriminatorias, pero se dicen de tal modo que una actúa como mecanismo para salv ar la cara, mientras que la otra implica una motiv ación cruel.
8) Hacer que el sospechoso relate oralmente v arios detalles del delito. Una v ez que el sospechoso ha aceptado una de las alternativ as, esta primera admisión auto-incriminatoria debe desarrollarse en una confesión auténtica al proporcionar detalles de las circunstancias, motiv o y naturaleza del acto criminal.
9) Conv ertir una confesión oral en una escrita. La confesión escrita tiene mucha más fuerza legal.
Kassin y Kiechel (1996) desarrollaron un paradigma experimental para examinar si la presentación de pruebas falsas al sospechoso le v uelv e más v ulnerable para confesar una acción que no ha cometido. A los participantes se les hace creer, en el contexto de un experimento de tiempos de reacción, en el que tienen que teclear con rapidez las letras que les v an dictando, que han tocado la tecla ALT del ordenador, que antes se les había av isado que no tocaran de ninguna manera pues el ordenador se estropearía. En este marco básico se manipulan dos factores: presentar un testigo falso o no y la presión o v ulnerabilidad del participante, a trav és del ritmo de lectura de las letras que tiene que teclear.
Tarea rápida Internalización (creencia) Testigo 100% 65% Fabulación (contarlo) 35% Obediencia (firmar confesión) No testigo Tarea lenta Testigo No testigo 35% 0% 0% Gudjonsson (1992) critica todas las técnicas mencionadas anteriormente porque:  Son inherentemente coactiv as: su objetiv o es v encer la resistencia del sospechoso  Muchas de las técnicas animan al policía a emplear trucos, engaños y a ser deshonesto  El interrogador puede malinterpretar las “señales de mentira” y asumir que es culpable cuando es inocente  Los manuales de policía se basan en la experiencia más que en datos objetiv os y científicos Las características del sospechoso ¿Qué se puede decir sobre rasgos psicológicos que hagan especialmente v ulnerable a una persona en la situación de interrogatorio, que la obliguen a confesar? La edad del sospechoso es un factor clav e, ya que cuanto más jov en es más 5 frecuente es la confesión. Los años aumentan la experiencia en la v ida y, por tanto, la posibilidad de tener más recursos para enfrentarse a situaciones. La inteligencia también fav orece la búsqueda de medios para enfrentarse con más éxito al interrogatorio. Gudjonsson se ha centrado en la inv estigación de la sugestionabilidad en el interrogatorio, es decir, desde la perspectiv a de las diferencias indiv iduales. La sugestionabilidad es la tendencia del indiv iduo a responder de una forma particular a las sugestiones, en el sentido de aceptar mensajes comunicados durante interrogatorios formales, que producen el resultado de cambiar su respuesta posterior. Las escalas de Gudjonsson distinguen entre sugestionabilidad propiamente dicha, o tendencia a aceptar sugestión a trav és de preguntas, y resistencia a la presión del interrogatorio, y es este último aspecto el que aparece relacionado más directamente con la confesión. Esto es, son las personas menos resistentes a la presión del interrogatorio las que tienden a confesar y luego se retractan. Este autor ha encontrado que la resistencia a la presión está relacionada con la edad (los más pequeños resisten menos la presión), la inteligencia (los deficientes mentales o límites son claramente menos resistentes a la presión), la ansiedad estado (la personas en mayor estado de ansiedad resisten menos la presión), la asertividad (menor asertiv idad, menor resistencia), el tipo de estrategias para enfrentarse a situaciones (estrategias de ev itación, menor resistencia a la presión), la autoestima (baja autoestima, menor resistencia a la presión) , y el locus de control (locus externo, menor resistencia).
Además, se ha encontrado que cuanto peor es la memoria y más fácilmente se deteriora, se produce más sugestionabilidad global.
Validez de la prueba de confesión Cuando se consigue que el sospechoso confiese, ¿qué v alidez tiene su confesión como prueba? Y, más concretamente, ¿cuál es el riesgo de confesiones falsas? La prueba de la confesión, según los Policías, es muy exacta porque los inocentes no confiesan. Pero sabemos que se pueden producir dos tipos de errores: hay culpables que no confiesan y hay inocentes que confiesan. Aunque es imposible determinar la frecuencia con la que se producen falsas confesiones, sabemos que la confesión falsa ocupa un puesto relev ante en cuanto causa de error, aunque siempre por detrás de las identificaciones erróneas. Algunos estudios señalan que el riesgo de error se incrementa cuando el delito prov oca gran alarma social, lo que puede impulsar a la policía a utilizar métodos más coactiv os durante el interrogatorio de sospechosos. Uno de los casos de error más conocidos es el de los 4 de Guilford, acusados del I RA por haber colocado una bomba en un pub en 1974. Se distinguen tres tipos psicológicamente distintos de confesiones falsas:  Voluntarias. Son las que se ofrecen en ausencia de presión, ya que el que confiesa acude v oluntariamente a la comisaría. Entre los motiv os que llev an a una confesión v oluntaria son la esperanza de benev olencia, el deseo de ayuda y proteger al v erdadero autor del delito, etc.
 Forzadas por conformidad. La conformidad se puede definir como una aquiescencia manifiesta a un intento de influencia social. La conformidad se refleja en la conducta posterior sólo si continúa teniendo un v alor instrumental y se logra con mayor eficacia a trav és de técnicas potentes y muy sobresalientes de control social.
El sospechoso se declara culpable en respuesta a métodos extremos del interrogatorio, a pesar de que en priv ado se sabe completamente inocente. En este caso, la persona no confiesa v oluntariamente, sino que termina cediendo a las demandas y a la presión del interrogador por alguna ganancia instrumental inmediata (que le permitan v olver casa tras confesar, que no le encarcelen, etc.). La ganancia instrumental supone un escape de una situación intolerable o estresante, y aunque el sospechoso sea más o menos consciente de que se coloca en una desv entaja, cree que la ganancia tiene un v alor mayor, o que su abogado lo puede arreglar.
 Forzadas por internalización. La internalización se refiere a una aceptación personal de los v alores o creencias incluidas en el intento de influencia social. Las conductas internalizadas persisten en el tiempo y a trav és de una v ariedad de situaciones y se consigue mejor a trav és de métodos más sutiles, menos coactiv os. Esto se produce cuando el sospechoso realmente llega a creer que ha cometido el delito, aunque no se acuerde. Parece que se debe al síndrome de desconfianza en la memoria: el sospechoso llega a desconfiar de su propia memoria y comienza a confiar en fuentes externas de información. Lo que resulta más terrible de esta forma de confesión falsa es que la memoria del sospechoso sobre sus propias acciones puede ser alterada, haciendo potencialmente irrecuperables sus contenidos originales.
La confesión en España Las condiciones legales de la detención, por parte de la Policía, son de 72 horas máximo salv o en los casos de terrorismo (hasta 5 días). En caso de menores infractores, el máximo sería de 24 horas en manos de la Policía y hasta otras 24 horas en manos de un fiscal. El abogado puede estar presente, pero sólo puede interv enir al final, es decir, que no asesora. La grabación de preguntas y respuesta en España se da rara v ez, pero sería lo deseable. En el Juzgado de Instrucción el periodo de interrogatorio/declaración es v ariable. El abogado puede estar presente, y es el juez el que decide sobre la libertad. El juez puede declarar el sumario secreto, pero cuando los periodistas se lo pasan por el forro y todo el mundo sabe las pruebas del caso y de qué se acusa a los sospechosos menos ellos mismos, esto produce una indefens ión tremenda.
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