3. La construcción de una monarquía medieval (2014)

Apunte Español
Universidad Universidad Pompeu Fabra (UPF)
Grado Humanidades - 2º curso
Asignatura Historia Medieval
Año del apunte 2014
Páginas 3
Fecha de subida 25/10/2014
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Primer trimestre

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III. CONSTRUCCIÓN DE UNA MONARQUÍA MEDIEVAL 1) El primero Está en la naturaleza de la poliarquía es la competencia entre los distintos titulares del poder. El rey en este caso lo debemos ver como un competidor más, entre los titulares de la soberanía que tienen las facultades de esta (impuestos, guerras, tierras, etc. ).
También compite con los titulares de otros regnums o países y con el papa de Roma, que es un competidor más en la adquisición de soberanía.
En el caso del regnum de Francia, encontramos que el rey actua como titular de la soberanía sobre una zona muy restringida. El resto del regnum esta repartido entre duques, condes, etc. por ejemplo el duque de Bogoña, el conde de Toulose o el duque de Barcelona. Estos titulares se irán haciendo muy poderosos como es el caso del duque de Normandía cuando en 1066 conquista Inglaterra y se convierte en el rey, con un poder mucho mayor que su señor el rey de Francia.
Aún así esta fragmentación, el rey es una figura especial. El rey desea mandar más que los otros titulares de soberanía y cree que tiene derecho por el hecho de ser rey. Este mandar más significa el derecho a proclamar la paz, es decir, estar con la disposición de romper los conflictos y la violencia, y usar la justicia. Los caballeros abandonan por tanto su esfera y pasan a la del rey, de manera que a través de la paz el rey se impone. El rey, como responsable de la paz la instrumentaliza para imponer su autoridad. El concepto técnico del lugar donde aplica la soberanía del rey son ‘patria’, ‘natio’, ‘terra’… y sobre el conjunto de súbditos, su ‘populus’. Toda la historia, des de el siglo XI al XIV cuando se construye la monarquía medieval, de los monarcas titulares es el anhelo de imponer su soberanía sobre la ‘terra’ y el ‘populus’. En todas partes conseguirán su objetivo de ‘mandar más’, pero eso no significará la desaparición de la fragmentación de la soberanía por mucho que acabemos hablando de monarquía absoluta. Será en la Revolución Francesa con el estado-nación burgués que la fragmentación desaparecerá.
2) La persona Para ser rey se requiere una legitimidad que se da a través de la sangre real, es una legitimidad familiar. La ungión es el segundo requisito para la legitimidad del rey. El ser ungido consiste en untarlos con los sacros oleos por el papa, hecho que lo convierte en rey. Al rey también se le exigen una serie de valores para ser rey: justo, fuerte, prudente, discreto… Además, el rey debe ser majestuoso, es decir, debe manifestar su poder. Este ser majestuoso requiere unos escenarios determinados: el trono en la corte donde se sienta únicamente el rey (solium, thronus), es el marco material en el que se desarrolla ese ser majestuoso y se manifiesta el poder del rey.
El ceremonial, será la regulación y definición del protocolo del rey. Todo en la Edad Media, cualquier elemento significa algo. Así , el rey tiene sus propios distintivos tanto en los ropajes, los colores y símbolos determinados. Además, las insignias son imprescindibles como por ejemplo la corona, la espada, la esfera (que representa la tierra), la lanza y el cetro. Por ejemplo, los reyes de Hongria tienen como mayor distintivo la corona de San Esteban, formada por una parte latina y otra griega.
3) Los medios Para mandar más se necesitan unos medios tanto materiales, doctrinales o como las fuentes de donde procede su legitimidad: la Biblia, los Padres de la Iglesia (San Agustín) y los Antiguos (sobre todo a partir del 1200, en especial Aristóteles con la Política y Ética a Nicómaco). Son obras esenciales para la reflexión política medieval de autores como Tomás de Aquino. Aristóteles supone una ruptura con el pasado ya que defiende que la política es un hecho natural del hombre, que es un ser político (zoon politikon). La política queda definida como un hecho humano, por lo que necesita un orden humano, es decir, una ley humana. Hasta Aristóteles la vida política se definía a través del pecado, ya que era necesario una autoridad que controlara el pecado. Con Aristoteles, la política pasa al ámbito humano con la ley humana que Tomás de Aquino define como la ordenación de la razón para conseguir el bien común. Es necesario un responsable que vele por este bien común, y este responsable será el rey. Este formular la ley humana, y convertir lo político en terrenal supone una separación con la religión y que ésta no tenga tutela en el ámbito político.
4) El mal gobierno A través del asentamiento de las ideas de Aristóteles, se define el buen gobierno asimilado al bien común y el mal gobierno al bien particular, convirtiéndose en una tiranía. Savonarola* no sólo hace una descripción política del buen y del mal gobierno, sino que hace una descripción política y moral de tirano. Observamos que la política y la moral no se pueden desvincular: el tirano es un mal gobernador y también, por su naturaleza, un degenerado moralmente. Maquiavelo romperá con esta conexión entre lo político y lo moral. Ésta relación se ve reflejada en unos frescos de Ambrogio Lorenzetti, en Siena: el buen gobierno, la reencarnación, se observa rodeado del pueblo de Siena y de todas las virtudes (la paz, la fortaleza, la justicia…) y se transmite la idea de que el buen gobierno tiene efectos cósmicos sobre el pueblo, el estado de harmonía.
La imagen opuesta, la tiranía y los vicios asociados a ella. El tirano se representa como un monstruo, y tiene un cabrón (símbolo del diablo) en los pies. También se representan los efectos cósmicos del mal gobierno sobre la ciudad que ahora se pinta en colores grises, con la representación de cadáveres, la guerra, campos sin vida, etc.
A partir del siglo XII, la reacción ante la presencia del tirano es el castigo de este. Aun así, difieren en cual debe ser este castigo: unos defienden el derecho a matar el tirano, aunque la mayoría defienden que es tan malo matar el tirano como lo es éste, y prefieren la deposición o destitución del cargo de gobernante. Aquí comienza la incapacidad medieval de establecer medios para eliminar el gobierno tirano. Existían instituciones como el parlamento, las cortes o las dietas que representaban el populus freten al rey.
Aun así, estas no son suficientemente poderosas para eliminar el tirano o evitar la creación de una tiranía. La solución que se acaba estableciendo es la educación del joven príncipe para evitar que, al ser el rey, se convierta en un tirano. Para la educación de los príncipes se encuentran toda una serie de tratados que tratan sobre la educación para el buen gobernante: des de el comportamiento en la mesa como en los aceres políticos. Éstos últimos se llaman ‘espejos de príncipes’, donde se escribe todo aquello necesario para que el príncipe aborrezca la posibilidad de convertirse en un tirano.
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