TEMA 4. RE. PATATA_p12-14 (2017)

Apunte Español
Universidad Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Grado Periodismo - 1º curso
Asignatura Relaciones Exteriores de España
Profesor F.S.
Año del apunte 2017
Páginas 3
Fecha de subida 22/10/2017
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En cuanto al Sáhara Occidental, los saharauis acusan a España, a pesar de su supuesta solidaridad, de haber entregado a Marruecos territorios que ellos consideraban suyos a cambio de que Marruecos no prolongase los conflictos armados en la zona. De hecho, Marruecos proclamaba entonces la idea de “el gran Magreb” y quería ampliar sus territorios hacia el este donde necesariamente iba a chocar con Argelia, país que también quería establecer su control sobre la zona.
La entrega deI fin en el 69 no sólo no va a evitar las reclamaciones sobre el Sáhara, sino que Marruecos y el resto de los países con intereses en la zona lo interpretan como un signo de debilidad del régimen de Franco y piensan que una adecuada presión puede hacer que los españoles se vayan definitivamente de la zona.
La dificultad residía (reside) en cómo satisfacer a cada uno de los países de la región, sobre todo a los saharianos. Éstos no se adhieren al nacionalismo hasta los 70, y tampoco se tenían muy claras sus reclamaciones. Recientemente se han publicado diferentes libros sobre el tema que desvelan que España no sabía que hacer de la colonia. Además, detrás de los intereses de Marruecos, Argelia y Mauritania estaban los de la propia Francia, antigua metrópoli. Eso sí, si hay algo que España tiene claro es que no quiere negociar bilateralmente con Marruecos sin tener en cuenta a los demás países en liza.
A esto hay que añadir que, en íntima relación con el conflicto saharaui, surge el tema de la “africanidad” de las Islas Canarias como punto igualmente reclamado por Marruecos. Y, por supuesto, la cuestión de Ceuta y Melilla.
Tesis mantenidas por España: se acepta el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui (como había hecho Gran Bretaña con Gibraltar), tratando de que Marruecos no se anexione la zona ni sela reparta con los otros dos. De acuerdo con este planteamiento se hace un primer censo en 1974 que quedará invalidado porque pasará mucho tiempo hasta que pueda ponerse en marcha ningún proceso democrático. La elaboración de los censos es muy difícil porque se trata de una sociedad tribal distribuida por medio mundo y cuyas elites proceden muchas veces de países ya constituidos. La concreción de la autodeterminación, por tanto, no se realiza.
España plantea la cuestión en Naciones Unidas de acuerdo con sus tesis. También cumple con la obligación de dar información periódica sobre la situación en la colonia.
Al mismo tiempo, para evitar que los tres países se pusieran de acuerdo en el reparto del Sáhara, el gobierno español negocia con cada uno de ellos. Trata de dividirlos ofreciéndoles incluso dinero (inversiones españolas a través de empresas mixtas). De ahí que se haya insinuado que España sacó grandes beneficios de abandonar a su colonia en la estacada.
También se trataba de neutralizar las voces magrebíes en cada los foros internacionales. Si los saharauis contaban con el apoyo de la O.U.A., Marruecos lo hacía con el de la Liga Árabe. Por su parte, España tratará de imponer sus tesis en cada uno de estos organismos.
Otra de las cosas que se hacen es crear una empresa internacional en el Sáhara Occidental de minas de fosfato. Al establecerse allí España busca preservar su presencia en la zona para explotar los recursos pesqueros que se habían desarrollado.
Nuestro país ve la posibilidad de alcanzar un acuerdo de asociación también en el plano de los recursos ideológicos y culturales.
Finalmente, en los acuerdos de Madrid se reparte la zona en tres países interesados.
(Ver más adelante).
Relaciones con Francia En estos momentos Francia está jugando a dos bandos. Generalmente se dice que el país vecino utiliza a España de acuerdo con la política que está llevando a cabo en la OTAN con respecto a EEUU: en los 60 se sale de la OTAN aprovechando el periodo de distensión internacional; Francia no quiere seguir alimentando la hegemonía norteamericana en la Alianza Atlántica y consecuentemente en el mundo. Con la crisis de los misiles en el 62 se demuestra la realidad de la denominada “paz 11 por impotencia”: como ninguno de los dos contendientes de la Guerra Fría conoce la capacidadde respuesta del enemigo, no se puede utilizar el armamento nuclear como elemento político. La “disuasión nuclear” siempre se va a saldar con una “resolución pacífica” porque ninguno de los dos se va a arriesgar a un ataque.
Ahora bien, con esta crisis EEUU demuestra su superioridad en el armamento nuclear estratégico (el táctico vendrá después).
Francia no quiere que se mantenga la monopolaridad por lo que en la OTAN hay un acuerdo técnico sobre la necesidad de la organización y a las acciones defensivas, pero un desacuerdo político que afectaba a la manera de llevarlas a cabo: los franceses no quieren que las empresas americanasles digan cómo organizar la fabricación de sus armas. De Gaulle llega a afirmar que la iniciativa estadounidense de instalar fábricas en suelo francés es un acto de prepotencia que atenta contra la soberanía del país galo.
La reacción de la OTAN no se hizo esperar; no podían dejar a Francia fuera por lo que se flexibiliza el ingreso diferenciando entre dos estadios de participación: 1. La estructura estratégica, en la que se incluirá Francia y España en un primer momento.
2. La estructura integrada.
Francia es prácticamente el único país que se opone a la hegemonía americana en la época de la Distensión Internacional (60-..), y si España se une a ella es porque le interesaba reducir su dependencia político-militar de EEUU. Sin embargo, Francia interpreta el gesto español como un signo de oportunismo.
Por otra parte, España solicita en este contexto que se renegocie su Tratado Comercial con las Comunidades Europeas aludiendo a los cambios en las circunstancias políticas internacionales y Francia le deja claro que su situación está muy lejos de las potencias internacionales. Una cosa es que Francia se oponga a EEUU y otra los problemas que España tenga con los americanos. Las relaciones entre las CCEE y el Norte de África vienen determinadas por Francia, ésta elabora la política comunitaria de aproximación al Mediterráneo, que pretendía relacionar antiguos protectorados con antiguas metrópolis e introduce a España en esta política aunque nunca había sido colonia francesa ni de Gran Bretaña. Es decir, recibe el mismo trato que Marruecos y los países del Mediterráneo sur.
Relaciones con Portugal Se firma un protocolo adicional al Tratado de Amistad y No Agresión del 39; pero no hay que olvidar que Portugal rechazó el denominado “Pacto Ibérico” porque lo veía como un deseo de invasión.
La Revolución de los Claveles aún no había llegado. El protocolo adicional pone de evidencia la decadencia de los regímenes dictatoriales de ambos países. Desde los años 600 ya había movimientos de oposición interna y desde Europa se les recordaba constantemente lo que eran políticamente. Así, la debilidad de los regímenes es evidente tanto en el exterior como en el interior.
Relaciones con los países comunistas A pesar de la propaganda anticomunista España se ha estado relacionando con estos países y con la URSS hasta su desaparición en el 91.
Además, en los años 60, la época de la distensión, se emprende una política de apertura hacia el Este por parte de todos los países occidentales. Nace en el seno de Alemania de la mano de Willy Brandt y de cara a la República Democrática Alemana, uno de los problemas pendientes de las relaciones internacionales de la época. Se pone en marcha en el 66, poco después de la construcción del muro de Berlín. Se incrementan las relaciones económicas y diplomáticas.
España, como país occidental, también cooperará con los países comunistas. Las primeras relaciones comerciales se establecen con Polonia pero, en seguida, también con Rumanía, Hungría, Bulgaria y Checoslovaquia.
12 En 1972 se firma un Tratado Comercial con la URSS que será el primer paso para la normalización de las relaciones con los soviéticos. Además, en el 73, se reconoce a China.
Por donde no podía pasar España era por Albania: es el único país del mundo que se declaraba ateo oficialmente. En cuanto a Vietnam y Corea del Norte, la presión estadounidense le impide a España normalizar sus relaciones con estos países.
Además, la dinámica de la fractura E-W en el sureste asiático sigue tan activa como en los tiempos más duros de la Guerra Fría.
Con esta nueva política España aspiraba a acceder a nuevos mercados que se van abriendo y, al tiempo, limitar y apaciguar las resistencias exteriores a una dictadura política que era cada vez más contestada en el interior.
Esta situación evidencia la distancia abismal que había entre la política exterior real y la retórica maniquea en que se basaba la propaganda del régimen.
A principios de los 70 se asiste en Europa al nacimiento de un instrumento destinado a reconocer la Sociedad Internacional que emerge en el 45: la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Si tras el error que supuso tras la I Guerra Mundial el Tratado de Versalles se habían abandonado los grandes acuerdos diplomáticos a favor de pequeños tratados bilaterales, ahora la situación se invierte.
Los europeos, reunidos en Helsinki firman la creación de la Conferencia, precedente de la actual OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa).
Desde las consultas preparatorias (noviembre de 1972), España tiene independencia de decisión.
Es en el 93 cuando, tras la desaparición de la URSS, se empieza a hablar de la OSCE, una organización que además tendría carácter permanente: la OTAN se adapta a la nueva situación y de acuerdo con las presiones de los países europeos define nuevos espacios de seguridad. En Europa se habla de la “Política exterior y de seguridad común”.
España evita en el 72 quedarse en un mero apéndice de otros países. Pero hay límites y problemas: al ser nuestra política exterior personalista y de reacción, tiene un perfil difuso, poco definido. Además, están las hipotecas con EEUU nacidas de la propia naturaleza dictatorial del régimen. Mientras tanto, a medida que la dictadura es más contestada en el interior se estanca más en el exterior.
A finales de los 70, cuando se condena a muerte a 16 miembros de ETA culpados del asesinato de Melitón Manzanas en el Proceso de Burgos, España se gana el rechazo internacional. Y a pesar de que las penas fueran conmutadas en España seguía vigente la pena de muerte y esto confirmaba las tesis de los países que siempre se negaron a reconocer a Franco e incluso se planteaban la posibilidad de derribar el régimen desde el exterior.
A esto hay que añadir la decrepitud del dictador y, por tanto, la disminución de su control, sustituido por el de Carrero Blanco. De hecho, en el 73 se elige a Carrero como presidente delo gobierno (Franco se quedaría con la Jefatura del Gobierno y de la Fuerzas Armadas). Tras el atentado en que murió Carrero Blanco sube al poder Arias Navarro, que procede de los sectores más reaccionarios de la dictadura: la política dura resultante, de restricción de las libertades, provocará que desde el exterior se pida aún con más fuerza el cambio de régimen.
4.6 1975-77: la desaparición del régimen Esta etapa se caracteriza por las presiones internacionales a las que se enfrenta el régimen de Franco hasta convertirse en una democracia. Se produce la descolonización del Sáhara.
Relaciones con Estados Unidos En 1976 nuestro país firma un tratado en el que EEUU da su apoyo a la transición 13 ...

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